03Aug

Mientras el WTI ha caído un 26% desde su máximo de 2026, la gasolina apenas baja un 10% y el diésel solo un 6%. Los márgenes de refino están en niveles récord, los inventarios caen y llenar el depósito seguirá doliendo más que ver la cuenta a final de mes.

Miguel Ángel Valero

Malas noticias para empezar agosto. Exxon y Chevron creen que el problema de la energía está en el refino y esperan una gasolina disparada en precios en lo que queda de año. Y ya veremos qué sucede en 2027. Las dos multinacionales avisan de que el auténtico cuello de botella está en las refinerías, no en el crudo. Las guerras en Ucrania (provocada por la invasión rusa) y Oriente Medio (por los ataques de Israel y de EEUU a Iran), el cierre casi total del estrecho de Ormuz, y el veto exportador de China han dejado fuera de juego cerca del 10% de la capacidad mundial de refino. 

El resultado es un mercado funcionando al límite. Unos 5 millones de barriles diarios de capacidad siguen sin llegar al mercado y las plantas trabajan casi a pleno rendimiento. Exxon alcanzó una utilización del 95%, Chevron del 97%,  y Shell llegó al 102". La factura la paga la gasolina: mientras el WTI ha caído un 26% desde su máximo de 2026, la gasolina apenas baja un 10% y el diésel solo un 6%. Los márgenes de refino están en niveles récord, los inventarios caen y llenar el depósito seguirá doliendo más que ver la cuenta a final de mes. 

Mala noticia también para los activos de riesgo ya que el precio de la gasolina no ayudará a bajar la inflación que tanto preocupa a los bancos centrales.

Además, la Reserva Estratégica de Petróleo cayó otros 3,8 millones de barriles la semana pasada, hasta 308 millones, el nivel más bajo desde marzo de 1983. Son 18 semanas seguidas de descenso, la racha más larga desde 2023. A Washington le queda cada vez menos munición para tumbar el precio de la gasolina si Oriente Próximo se vuelve a torcer.

El ahorro, en mínimos, y el bono, en máximos, en EEUU

Y llueve sobre mojado. La tasa de ahorro de las familias americanas cae otra décima en junio hasta el 2,7%, quinto mes seguido a la baja y mínimo desde junio de 2022. Con el PCE en el 3,7% interanual, la inflación acumula cinco años por encima del objetivo del 2%. El consumo americano vale el 70 por ciento del PIB, y el ciudadano tira ya de tarjeta.

El bono americano a 30 años toca el 5,28%, máximo desde 2006, con el TLT (el ticker del iShares 20+ Year Treasury Bond ETF, que, al buscar replicar el comportamiento de un índice de bonos del Tesoro estadounidense de largo plazo, sirve como exposición a la parte larga de la curva de tipos en EEUU) en mínimos de 2004. Cuando la curva se empina, el manual dice que viene crecimiento. Esta vez el largo corre más que el corto por un motivo bastante peor. El bono a 2 años renta el 4,22% y el de 30 se va al 5,28%. El corto lo fija la Fed. El largo lo fija quien presta al Tesoro, y ese inversor pide más por aguantar treinta años de déficit. Se llama prima de plazo y duele distinto. Con el dinero seguro pagando 5,28%, la tecnológica de múltiplo alto y el REIT (la inversión en inmuebles) apalancado dejan de compensar el riesgo. En este escenario, gana la banca por margen de intereses; pierden REIT, utilities y growth caro.

Además, el indicador que sonó antes de 1987 y de 2008 acumula once señales en tres meses. Mide algo simple: demasiados máximos y demasiados mínimos a la vez, o sea un índice que sube por fuera mientras por dentro se rompe. "No es una bola de cristal, pero sí un aviso de que la amplitud está podrida", alertan en Zumitow.

Mientras, fa fábrica del mundo muestras signos de fatiga. El PMI manufacturero chino cae 1,1 puntos hasta 49,2 en julio, primera lectura por debajo de 50 desde febrero, cuando el consenso esperaba justo esa posición. Los nuevos pedidos se hunden a 48,5, mínimo de 38 meses, y el compuesto queda en 49,3, el peor desde 2022. "Menos demanda china es menos cobre, menos mineras como Rio Tinto y menos coches alemanes", subrayan en Zumitow.

Azvalor: la importancia de mirar donde otros no lo hacen

"En este primer semestre, nuestros principales fondos han vuelto a cosechar ganancias de doble dígito, por encima de las de los índices globales. Esto podría querer decir que ya 'queda menos por subir'. Sin embargo, recuerden que en Azvalor vendemos las empresas que suben y reinvertimos en otras que consideramos muy infravaloradas por el mercado. Esta 'rotación' es la que nos permite seguir manteniendo un elevado potencial de revalorización en todas nuestras carteras", explican los gestores de la firma en su Carta semestral a los inversores.

Una Carta que transmite dos mensajes. El primero, "seguimos en una nueva 'edad dorada' para nuestro estilo de inversión". "Hoy las cifras de inversión en índices apalancados 3 y 4veces da escalofríos, y nuestra recomendación es mantenerse alejados de este tipo de inversiones. Sin embargo, mucha gente no hará caso y eso es precisamente por lo que estamos en una 'edad dorada' quienes invertimos calculando probabilidades, en lugar de especular 'al sonde los cantos de las sirenas de Wall Street', explican.

La segunda idea es que el mercado no está barato. Por primera vez en 20 años la rentabilidad por dividendo del S&P500 es inferior a la de las letras. Ese índice ha doblado desde octubre de 2020, mientras que los beneficios solo han subido un 30%. "Ojo, por tanto, con la inversión en los índices", avisan.

Azvalor gestiona ahora 4.800 millones€, con entradas netas de 460 millones y más de 8.900 nuevos copartícipes (ya son 39.000). "Nuestra idea es seguir tratando de batir al mercado con menos riesgo que el de la Bolsa en general", señalan. Azvalor Iberia logra una revalorización del 6% y desde su su lanzamiento acumula una rentabilidad del 107,5%, que supone más que doblar el capital inicial. Entre las principales inversiones que han contribuido positivamente en 2026 destacan Meliá y Repsol. Azvalor Internacional ha multiplicado por 3,5 veces el dinero invertido desde el inicio, y en el primer semestre de 2026 ha logrado un 15%. Azvalor Blue Chips multiplica por 2,7 veces el dinero invertido al inicio. Actualmente el potencial es cercano al +4%. Azvalor Managers registra una rentabilidad del 9,3% el primer semestre de 2026 y, desde su lanzamiento, hace algo más de siete años, acumula una revalorización del +127,2%. Azvalor Global Value es uno de los muy escasos fondos de pensiones de gestoras independientes que supera el umbral de los 250 millones (276 millones), contando con más de 5.500 partícipes (con un crecimiento de casi 1.000 nuevos inversores en esta primera mitad del año). Acumula una rentabilidad del 15% en este semestre, con un 157% acumulado desde su lanzamiento.

"A lo largo de esta C arta hemos insistido en ideas que llevamos años repitiendo, y que no dejamos de repetir precisamente porque siguen vigentes: la importancia de mirar donde otros no miran, la necesidad de tener paciencia para que el mercado reconozca el valor de las compañías en cartera, y la conveniencia de no dejarse arrastrar por las narrativas dominantes de cada momento. El entorno actual, marcado por la euforia en torno a determinadas historias de crecimiento y por una elevada concentración de la rentabilidad en un número reducido de compañías, nos resulta familiar. Lo hemos visto antes, con diferentes protagonistas, y en todas estas ocasiones el mercado terminó corrigiendo los excesos de valoración allí donde los hubo, y reconociendo el valor de los negocios sólidos que cotizaban a precios injustificadamente bajos", concluyen.

UBS: asegurar los rendimientos y diversificar en acciones

"Llevamos tiempo transmitiendo dos mensajes clave: asegurar los rendimientos y diversificar en acciones. Un sólido comportamiento del mercado de acciones -particularmente en áreas concentradas del mercado - puede dejar a las carteras con más riesgo en acciones del previsto. La reciente debilidad del mercado de bonos podría suponer una oportunidad para que los inversores reequilibren sus carteras hacia las asignaciones de activos a largo plazo. No obstante, seguimos considerando que la renta fija de calidad actúa tanto como fuente de ingresos como de cobertura de cartera, particularmente en bonos con vencimientos cortos y medios. Los rendimientos iniciales elevados ofrecen un colchón. Una menor volatilidad puede mejorar la riqueza compuesta.Los bonos pueden diversificar el riesgo de las acciones.", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Reequilibrar ahora tiene menos que ver con hacer una apuesta direccional sobre el mercado que con corregir la concentración acumulada y aprovechar la mejora en los ingresos de los bonos. Nuestra preferencia actual se centra en renta fija de calidad con vencimientos cortos y medios. Y si bien nos sentimos más cómodos extendiendo la duración en la eurozona que en los mercados de bonos de otras grandes economías, creemos que los inversores deben tener presente que los vencimientos más largos siguen más expuestos a los riesgos fiscales y de inflación".

Ebury: Warsh erosiona la credibilidad de la Fed en la lucha contra la inflación

El dólar cerró la semana a la baja frente a todas las principales divisas. Aunque Warsh reafirmó el compromiso de la Fed con su mandato respecto a la estabilidad de precios, no ofreció ninguna indicación concreta sobre cómo pretende cumplirlo. Esto ha frenado las apuestas por una subida de tipos en septiembre y, lo que resulta más preocupante, parece haber erosionado la credibilidad de la institución en la lucha contra la inflación, avivando los temores a un desplome de los bonos a largo plazo. El dólar parece haber iniciado una nueva fase bajista frente a las divisas europeas, movimiento agravado por la liquidación de posiciones largas en dólares tras la intervención coordinada de EEUU y Japón en el mercado de divisas.

La aparente indiferencia de Warsh ante la inflación y el alza de los tipos alargo plazo ha inquietado claramente al mercado de bonos. Por ello, prestaremos especial atención al tramo largo de la curva de tipos estadounidense y a la declaración trimestral de refinanciación del miércoles 5 de agosto, en la que el Tesoro anunciará el volumen de las subastas de bonos para el próximo trimestre. Además, esta semana seguiremos de cerca cualquier indicio de avance hacia un acuerdo de paz entre Irán y EEUU, así como los datos del mercado laboral estadounidense de julio, que culminará con el informe de nóminas del viernes 7 de agosto.

  • EUR: Los datos macroeconómicos de la zona euro publicados la semana pasada reforzaron las expectativas del mercado de que el BCE volverá a subir los tipos de interés en su reunión de septiembre. La economía del área creció a un ritmo significativamente superior al previsto en el segundo trimestre, impulsada por la inversión en IA y por un aumento del gasto público. Este crecimiento fue suficiente para contrarrestar los efectos negativos de la guerra con Irán y de la subida de los precios de la energía, cuyo impacto en la actividad del bloque se mantiene, por ahora, sorprendentemente moderado. La inflación subyacente también aumentó de forma inesperada, lo que sugiere que el riesgo de efectos de segunda ronda derivados del encarecimiento energético no se ha disipado por completo. Los mercados de swaps continúan descontando una probabilidad cercana al 90% de una subida de 25 puntos básicos (pb) en septiembre, lo que está impulsando de nuevo a la moneda común. Consideramos este movimiento prácticamente asegurado, incluso en caso de alcanzarse un acuerdo de paz, dado que la economía de la zona euro parece lo suficientemente resiliente como para soportar un mayor endurecimiento y el bloque está más expuesto a la inflación energética importada que EEUU.
  • USD: El presidente Warsh está decidido a romper con el legado de sus predecesores. Ha restringido notablemente las comunicaciones con los mercados y se ha comprometido a reducirlas aún más. Además, ha dado a entender que atribuye a los tipos de la Fed un papel menos decisivo en el control de la inflación y que se siente cómodo con la venta masiva en el tramo largo de la curva de tipos, ya que podría realizar parte del trabajo de la propia Fed. Sean cuales sean los fundamentos teóricos de este enfoque, ni el mercado de divisas ni el de bonos se muestran satisfechos con el cambio. La atención se centra ahora en el informe de empleo de julio, que se publicará el viernes. Los economistas anticipan un repunte respecto a las cifras del mes anterior y que se mantenga la tendencia de expansión moderada. Teniendo en cuenta la postura moderada de la Fed, la intervención cambiaria sobre el yen y el avance hacia un acuerdo entre Irán y EEUU, consideramos que la trayectoria de menor resistencia para el dólar sigue siendo a la baja.
  • GBP: La reunión del Banco de Inglaterra de la semana pasada concluyó con un tono considerablemente más moderado de lo que sugería la votación de 6 a 3 a favor de mantener los tipos sin cambios. Las comunicaciones que acompañaron la decisión apuntan a que serán necesarios cambios significativos en la inflación para que las próximas votaciones se inclinen hacia una subida de tipos. El Comité de Política Monetaria señaló claros indicios de desinflación y escasa evidencia, hasta la fecha, de efectos de segunda ronda, al tiempo que revisó a la baja sus pronósticos de inflación, situando el máximo en torno al 3 % a finales de año. Este desajuste entre la votación y el discurso es inusual y refleja una marcada división entre halcones y palomas dentro del comité. Los miembros más hawkish argumentarán que el repunte de los precios de la energía justifica un endurecimiento preventivo. No obstante, este razonamiento solo sería válido si la perturbación amenazara con trasladarse a la inflación subyacente, algo que, al parecer, la mayoría del comité no contempla. Seguimos considerando que no habrá cambios en los tipos este año y, de hecho, los propios mercados empiezan a cuestionar esta posibilidad. Sin embargo, este giro moderado quedó eclipsado por las noticias de la Reserva Federal del día anterior, por lo que la libra esterlina se estabilizó frente al euro y registró un repunte significativo frente al dólar.
31Jul

"Sin un punto de referencia claro en materia de política monetaria, es cada vez más probable que los mercados reaccionen según su propia interpretación de los acontecimientos económicos y geopolíticos, lo que dará lugar a movimientos más bruscos a lo largo de la curva de rendimientos", avisan en Fidelity.

Miguel Ángel Valero

El dato llama poderosamente la atención: el 29 de julio de 2026, los inversores minoristas de EEUU vendieron acciones al ritmo más rápido desde el Covid. Los analistas interpretan que hay una desconfianza sobre la rentabilidad real que tendrán las gigantescas inversiones de las tecnológicas en inteligencia artificial (IA) y en centros de datos. Pero también pesa el giro del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, de no ofrecer pistas ni orientaciones sobre la política monetaria.

Esto no solo dispara la volatilidad, uno de los elementos que más asustan a los inversores, sino que hace que los mercados, sin un punto de referencia claro en materia de política monetaria, reaccionen según su propia interpretación de los acontecimientos económicos y geopolíticos, lo que dará lugar a movimientos más bruscos, en un sentido o en otro.

Ebury: el repunte del Euribor si no hay acuerdo de paz será contenido

El Euribor ha vuelto a repuntar este mes debido al recrudecimiento de las tensiones entre Irán y EEUU. Aunque resultaba previsible que se pudiesen producir contratiempos en las negociaciones, el memorando de entendimiento ha tenido una vigencia incluso más corta de lo que nos podríamos haber imaginado. La reanudación de las hostilidades, la nueva paralización del estrecho de Hormuz y las disrupciones en el Mar Rojo provocaron que el precio del Brent ascendiera por encima de los 100$ por barril.

En paralelo, las expectativas de subidas de tipos en la Eurozona volvieron a ascender y el BCE no ha tenido mayor opción que mantenerlas vivas de cara a su reunión de septiembre. En la reunión de este mes, el BCE no movió ficha, en línea con las expectativas del mercado, pero sí dejó la puerta abierta a un posible endurecimiento monetario en su próxima cita. Las comunicaciones de la institución fueron claramente hawkish: subrayaron que la inflación se mantendría por encima del objetivo durante la primera mitad del 2027 y algunos miembros del Consejo de Gobierno plantearon la posibilidad de subir los tipos en esa misma reunión.

A primera vista, los datos no apuntan a una necesidad imperiosa de endurecer la política monetaria. Aunque el crecimiento del segundo trimestre ha sorprendido al alza, sigue siendo moderado. Además, la inflación subyacente está relativamente contenida y no hemos observado efectos de segunda ronda, de momento. No obstante, cuanto más se prolongue el conflicto de Irán, más aumentarán las probabilidades de que estos últimos emerjan, complicando la convergencia de la inflación hacia el nivel objetivo. En este sentido, el BCE estará muy atento a los dos informes de inflación que se publicarán antes de la próxima reunión en septiembre, además de los PMI, para valorar cómo está evolucionando la actividad económica.

Sino se produce un acuerdo de paz duradero antes de dicha reunión que permita una recuperación del tráfico por el estrecho de Hormuz, creemos que al BCE no le quedará mejor opción que volver a subir los tipos de interés. Dado que el mercado asigna una alta probabilidad a este escenario, creemos que el repunte del Euribor a 12 meses sería relativamente contenido. Si, de forma inesperada, se evitara este escenario y las expectativas de subidas de tipos empezaran a moderarse, sí que esperaríamos una caída notable de este indicador de referencia. Sin embargo, este último escenario parece, a día de hoy, el menos probable.

Fidelity: subida de tipos de la Fed en diciembre

Salman Ahmed, Responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, subraya que, puesto que la Reserva Federal apenas ofrece orientaciones o marcos, los mercados se han vuelto más sensibles a los datos que se publican y a los sucesos geopolíticos. En lugar de dar pistas sobre cómo podría responder la política monetaria, su presidente, Kevin Warsh, se mostró cómodo con la reciente incertidumbre previa a la reunión, argumentando que los mercados están aprendiendo a “fijarse en la pelota, en lugar del árbitro” y que el aumento de los rendimientos de mercado está endureciendo las condiciones financieras y haciendo parte del trabajo de la Fed. 

Aunque el incremento de los precios del petróleo y las expectativas de inflación podrían obligar a la Fed a actuar antes, "nuestra previsión principal sigue siendo que el endurecimiento de la política monetaria arranque en diciembre". 

Warsh reafirmó el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios, volvió a negarse a proporcionar marcos u orientaciones y derivó las preguntas a las próximas recomendaciones del grupo de trabajo. "Eso refuerza la impresión de que la Fed está dispuesta a mantener la paciencia a pesar de las crecientes perturbaciones en el lado de la oferta y las presiones inflacionistas cada vez mayores", apunta el experto de Fidelity.

La consecuencia más evidente de no disponer de un marco de referencia, y menos aún de orientaciones, ha sido el regreso de la alta volatilidad. La reunión de la Fed supuso la mayor sorpresa de la entidad en más de una década, solo superada por el recorte sorpresa de 50 puntos básicos que Jerome Powell aplicó en septiembre de 2024. 

"Sin un punto de referencia claro en materia de política monetaria, es cada vez más probable que los mercados reaccionen según su propia interpretación de los acontecimientos económicos y geopolíticos, lo que dará lugar a movimientos más bruscos a lo largo de la curva de rendimientos". añade. Esta dinámica se reflejó en la evolución de los precios, que mostró una clara tendencia de aumento de la inclinación en la curva de rendimientos. Mientras que el extremo más corto repuntó, influenciado todavía por la reacción de sesgo expansivo a la rueda de prensa de Warsh, el extremo más largo sufrió una oleada de ventas, desvinculándose cada vez más de la Fed. La presión vendedora en el extremo más largo se debió en gran medida a un aumento de los 'breakevens' de inflación, lo que refleja una menor confianza en la capacidad de la Fed para mantener la estabilidad de precios. 

"Creemos que esto ejerce una presión cada vez mayor sobre Warsh para que respalde su discurso con medidas concretas y aumenta el riesgo de que la Fed tenga que subir los tipos antes de lo previsto si los precios del petróleo y las presiones inflacionistas siguen aumentando. No obstante, nuestra hipótesis de trabajo sigue siendo que la Fed iniciará su ciclo de subidas en diciembre. Nuestra interpretación de Warsh es que, a pesar de su retórica restrictiva sobre la inflación, en última instancia podría resultar más expansivo de lo que sugieren sus comentarios, sobre todo con la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato en EEUU", explica.

Las recomendaciones del grupo de trabajo, previstas para otoño o para finales de año, proporcionan una cobertura útil para mantener la orientación actual de la política monetaria mientras tanto. Además, es probable que los cambios en la metodología de la Oficina de Análisis Económico (BEA), que entrarán en vigor a finales de septiembre, atenúen en cierta medida los datos de inflación. "Estimamos que estos cambios podrían reducir el PCE subyacente en unos 30 puntos básicos con respecto a nuestras previsiones para finales de año, lo que aliviaría la presión para que se produzcan subidas de tipos antes. Los mercados ya han reducido la probabilidad de una subida en septiembre y coinciden cada vez más con nuestra opinión sobre el momento del próximo movimiento. Durante los próximos meses, seguiremos vigilando los datos económicos que se publiquen y la evolución de la situación geopolítica, ya que ambos factores siguen siendo fundamentales para la trayectoria de la política monetaria. También estaremos muy atentos a cómo evoluciona la relación entre Warsh y el resto del Comité. Observamos que la Fed sigue bastante dividida y habrá que ver en qué sentido se resuelven las 'riñas familiares' en el futuro", concluye.

30Jul

La ausencia de señales claras sobre la dirección futura de la política monetaria reavivó las dudas sobre el grado de compromiso del nuevo presidente de la Fed con el control de la inflación, provocando una intensa venta de bonos del Tesoro estadounidense de largo plazo.

Miguel Ángel Valero

M2 es una medida de la oferta monetaria que suma M1 (dinero en circulación más depósitos a la vista), depósitos de ahorro, menores de 100.000$, y fondos monetarios. Viene a medir el dinero que se puede gastar de una forma prácticamente inmediata, ya que está disponible con suma rapidez. Un crecimiento rápido de la M2 puede señalar mayor liquidez en el sistema, lo que a veces precede a presiones inflacionistas o burbujas de activos. 

Por eso. los bancos centrales como el BCE o la Fed monitorizan la evolución de la M2 para calibrar el impacto de sus políticas sobre tipos de interés o reducción de balances. Además, las variaciones de M2 (en términos reales o frente a PIB) se suelen utilizar como señal de fase del ciclo crediticio y de riesgo.

Pues bien, la M2 estadounidense marca máximo histórico en 23,155 billones de dólares. Más dinero circulando justo cuando la Fed se plantea subir tipos por la inflación, como ha contado Dinero Seguro. 

El problema es que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, evita ofrecer una guía clara sobre los próximos pasos de la política monetaria y tampoco precisa si respaldaría nuevas subidas de tipos en caso de que la inflación dejara de moderarse. En su argumentación, sostiene que el reciente repunte de las rentabilidades de mercado ya está contribuyendo a endurecer las condiciones financieras, reduciendo así la urgencia de actuar. Los inversores no tardaron en expresar su descontento, reduciendo exposición a la renta variable, la renta fija y el dólar. En el mercado de bonos, las ventas se concentraron especialmente en los tramos largos de la curva, impulsando la rentabilidad exigida al bono a 30 años hasta niveles no vistos en casi dos décadas y poniendo de manifiesto las dudas existentes sobre la capacidad de la Fed para anclar las expectativas de inflación a largo plazo.

El mercado recibió con frialdad el escueto estilo de comunicación de Kevin Warsh tras la decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos sin cambios. La ausencia de señales claras sobre la dirección futura de la política monetaria reavivó las dudas sobre el grado de compromiso del nuevo presidente con el control de la inflación, provocando una intensa venta de bonos del Tesoro estadounidense de largo plazo.

Crédito y Caución: la energía y la caída de las importaciones lastran al comercio global

Se espera que el crecimiento del comercio mundial se ralentice en 2026, tras un 2025 más sólido de lo previsto, impulsado por la anticipación de los aranceles y la fuerte demanda de productos relacionados con la IA, especialmente procedente de Asia. Tal y como recoge el Economic Outlook de Crédito y Caución, el aumento de los precios de la energía, la menor demanda de importaciones y la continua incertidumbre en materia de política comercial situarán el crecimiento del comercio por debajo del 2 % en 2026, frente al 4,6 % del año anterior.

En 2025, se registró un robusto crecimiento del comercio de bienes relacionados con la IA, por encima del 35 %, lo que benefició a sectores como la electrónica, los productos farmacéuticos y químicos y la maquinaria, entre otros. Aunque se prevé que la inversión en infraestructuras de IA siga siendo dinámica este año, el conflicto en Oriente Medio empieza a tener ya consecuencias en la evolución del comercio mundial.

El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento de los precios de las materias primas que no se registraba desde 2022. Las relacionadas con el sector alimentario subieron un 3 % en marzo con respecto al mes anterior y se espera que los índices de precios de los alimentos aumenten a lo largo del horizonte de previsión, aunque sea de forma marginal. Todo ello ha desencadenado una escalada inflacionista que afecta al poder adquisitivo de los consumidores. La inflación general de EEUU subió en mayo hasta el 4,2 % interanual, frente al 2,4 % de enero, y la inflación de la zona del euro lo hizo hasta el 3,2 %, frente al 1,7 % de enero. Además, la crisis energética ha reducido el volumen total de importaciones de los países importadores de energía, que disminuyen a medida que el mercado se adapta al aumento de los precios.

En la zona euro, las perspectivas comerciales también son débiles. El informe de la aseguradora de Crédito prevé un descenso de las exportaciones del 0,2 % en 2026. Además, se prevé que los exportadores pierdan cuota de mercado en el sector de bienes, lo que refleja una presencia limitada en sectores relacionados con la IA, de rápido crecimiento y con un intenso volumen comercial. El fuerte turismo internacional y los servicios comerciales transfronterizos suponen una gran ventaja para España y Francia, mientras que la economía alemana, orientada a la industria manufacturera, se enfrenta a unos costes de los insumos estructuralmente más elevados, lo que mantiene a su sector manufacturero bajo una intensa presión.

La duración del conflicto, con un débil alto el fuego, marcará la evolución del comercio a nivel global. Aunque el escenario base de Crédito y Caución parte de una reapertura gradual del estrecho y de una mayor relajación de los precios de la energía, los riesgos a la baja para las perspectivas siguen siendo elevados.

Ebury: la Fed es más cauta pero no cambia el ru

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, explica que la decisión de la Fed de mantener los tipos de interés sin cambios, ampliamente esperada por el mercado; “refleja la voluntad de seguir evaluando la evolución de la economía y de la inflación antes de realizar nuevos movimientos. Aunque algunos miembros del comité mostraron una postura más restrictiva, el mensaje principal es que la Fed considera que las condiciones actuales no justifican todavía una modificación de la política monetaria”.

La Fed reconoce que la economía estadounidense continúa mostrando una notable resiliencia, especialmente en el mercado laboral, mientras que las presiones inflacionistas, aunque más moderadas que en meses anteriores, siguen situándose por encima del objetivo del 2%. “Este escenario permite a la Fed adoptar una posición de espera, observando si la desaceleración de la inflación se consolida sin necesidad de endurecer aún más las condiciones financieras” señalan los analistas de Ebury.

La decisión transmite un mensaje de cautela más que de cambio de rumbo. La Fed evita comprometerse con futuras bajadas de tipos y mantiene abiertas todas las opciones para las próximas reuniones, dependiendo de la evolución de los datos macroeconómicos. Esta postura refuerza la idea de que el proceso de normalización monetaria será gradual y dependerá estrictamente de la trayectoria de la inflación y del crecimiento económico.

En consecuencia, “el escenario central sigue siendo el de unos tipos estables durante los próximos meses, con una elevada dependencia de los datos económicos. Para los mercados financieros y para el dólar, este mensaje supone una señal de continuidad y estabilidad, aunque la incertidumbre sobre el calendario de futuros movimientos continuará condicionando las expectativas de inversores y empresas”.

UBS: la renta fija de calidad asegura ingresos atractivos

La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios y se abstuvo de ofrecer demasiadas indicaciones sobre el futuro. "Sin embargo, los inversores interpretaron el resultado de forma dovish, lo cual es más coherente con nuestra visión de que la política monetaria se mantendrá sin cambios este año. Seguimos atentos a posibles cambios a más largo plazo en la forma en que la Fed comunica su política y gestiona su balance", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Los cambios específicos aún están por verse, y seguimos recomendando que los inversores mantengan asignaciones suficientes a renta fija de calidad dentro de sus carteras. Creemos que los rendimientos actuales ofrecen una oportunidad para asegurar ingresos atractivos, particularmente en bonos de calidad con vencimientos cortos y medios. Una exposición selectiva a segmentos del mercado de bonos con mayor rendimiento, como los mercados emergentes y el high yield, también puede ayudar a los inversores a construir unos ingresos de cartera más diversificados".

Eastspring: ralentización del crecimiento global por la guerra en Oriente Medio

Los analistas de la gestora de activos  Eastspring Investments esperan una ralentización del crecimiento global desde el 3,5% hasta el 3% a causa de la subida de precios del petróleo provocada por la guerra en Oriente Medio. Y habrá una mayor dispersión del crecimiento por países y sectores, dado el enorme gasto de capital en IA por parte de las grandes tecnológicas de EEUU. En Asia se esperan crecimientos superiores, lo que provoca que la inflación continúe en niveles elevados, con la excepción de China, afectada por la debilidad de su demanda interna. La política monetaria se endurecerá con subidas generalizadas de tipos, tanto en EEUU como en los países asiáticos, con la excepción de nuevo de China. Y en las divisas, los diferenciales del tramo corto de la curva de tipos empiezan a dejar de apoyar al dólar USA, mientras que sigue la divergencia entre las divisas asiáticas.

Eastspring Investments también menciona los principales riesgos para los mercados. En EEUU, la inflación y el crecimiento salarial, junto al enorme gasto de capital en infraestructuras de la IA. Otros riesgos son la recuperación del mercado laboral en EEUU que podría impulsar el crecimiento sin que aumenten  los salarios. Y por último, la inestabilidad geopolítica. 

La política monetaria ha pasado de una fase de relajación a otra de endurecimiento selectivo. Los analistas de la gestora asiática esperan que la Fed suba el tipo de los fondos federales en 25 puntos básicos (pb) en su reunión de septiembre u octubre, sobre la base de que el crecimiento esperado del empleo en EEUU seguirá siendo sólido, y la inflación subyacente seguirá siendo persistente. La debilidad en cualquiera de estos dos factores pondría en cuestión dichas previsiones. 

En ausencia de sorpresas negativas en empleo e inflación subyacente, se considera que los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU necesitan que el nuevo presidente de la Fed, Warsh, cumpla con su retórica agresiva sobre la inflación para mantener las caídas en retornos. En Asia, es probable que se produzcan subidas de tipos allí donde la inflación, la presión cambiaria, o los balances externos, estén más tensionados. Es probable que los tipos oficiales suban en Indonesia, India, Corea, Filipinas y Taiwán.

Sigue sin vislumbrarse una solución duradera al conflicto entre Irán y Estados Unidos. Es probable que los alto el fuego sigan siendo frágiles en un futuro próximo. Por lo tanto, hay que seguir vigilando la posibilidad de que surjan tensiones derivadas de las relaciones entre China y Taiwán relativas al Estrecho, así como de las disputas entre China y Filipinas sobre los límites de las aguas territoriales.

29Jul

Gescooperativo recuerda que la principal enseñanza que deja la historia de los mercados es que las inversiones de largo plazo rara vez deberían depender del calendario: "En inversión, descansar no significa salirse del mercado; significa confiar en una estrategia bien construida".

Miguel Ángel Valero

Es más que evidente que la evolución del Euribor a 12 meses, índice usado para calcular el interés de las hipotecas variables, depende en gran medida del desarrollo del conflicto que azota Oriente Medio.Cuando EEUU e Irán se dedican a bombardear la zona, esta referencia tiende al alza. Y cuando pactan unos días o semanas de tregua, su valor se estabiliza o se reduce, como ocurrió en junio.Tras la reanudación de los bombardeos, pues, es fácil adivinar cuál ha sido el comportamiento de este índice hipotecario en las últimas semanas. Según los analistas del comparador financiero HelpMyCash.com, el Euribor ha subido en julio y acabará el mes con un valor cercano al 2,85%, ligeramente superior al de junio (2,798%). 

En consecuencia, las hipotecas variables que vayan a revisarse próximamente sufrirán un encarecimiento de más de 740€ de media al año. El analista hipotecario del comparador, Miquel Riera, explica que el valor de julio de 2026 (2,85%; aproximadamente) será sensiblemente superior al del mismo mes del año pasado (2,079%). Para una hipoteca variable media de 150.000€ a 25 años con un tipo de Euribor más 1% y revisión anual, eso supondrá pasar de pagar unas cuotas de 717€ mensuales a abonar unos 779 al mes: unos 62 más al mes y más de 740 más al año.

Las hipotecas variables que vayan a actualizarse próximamente con una revisión semestral también se encarecerán, dado que el valor del Euribor hace seis meses era del 2,245% (enero de 2026). Si se hace el cálculo con el ejemplo anterior, las cuotas subirán de 730 a 779€: unos 49 más al mes y algo más de 290 más al semestre.

Pero ¿qué tiene que ver el Euribor con el conflicto en Oriente Medio? Más de lo que parece. Miquel Riera explica que el precio del petróleo se dispara cada vez que hay un bombardeo en Oriente Medio, dado que los países de la zona son productores de crudo. Si se encarecen el combustible y la energía, sube también la inflación, lo que obliga al Banco Central Europeo (BCE) a incrementar sus tipos de interés para contener el coste de la vida en la Eurozona. “El euríbor representa el interés medio al que los principales bancos de la Eurozona se prestan dinero entre ellos. Por lo tanto, cuando se espera una subida de tipos por parte del BCE, este índice se adelanta y tiende al alza”. subraya. Su incremento en julio responde a las expectativas de los mercados financieros, que esperan que el BCE incrementará tipos en septiembre y, quizás, otra vez más antes de que termine el año.

¿El Euribor superará el 3%? Si Irán y EEUU pactan otra tregua antes de que termine el verano y alcanzan finalmente un acuerdo de paz, es probable que la inflación se modere y que no haya nuevas subidas de tipos por parte del BCE. En ese escenario optimista, el Euribor podría bajar y situarse en torno al 2,6%. En cambio, si esa tregua llega después de septiembre, tras una más que probable subida de tipos por parte del BCE, es probable que el índice se estanque alrededor del 2,8% hasta diciembre, según HelpMyCash. Y si no se alcanza un acuerdo de paz antes de que acabe el año, el Euribor alcanzará o incluso superará el 3% para finales del 2026, dado que la situación obligaría al BCE a incrementar sus intereses otra vez.

Ante este futuro incierto, Miquel Riera aconseja prudencia a los hipotecados a tipo variable: “Es fundamental que cada titular calcule si sería capaz pagar las cuotas con un Euribor al 3% o más. Y si cree que podría tener dificultades, es recomendable que pida cita a su oficina bancaria para explorar soluciones en caso de que se produzca el peor de los escenarios”.

Gescooperativo: el verano no es tiempo de mudanza en inversión

Cada verano vuelve a ponerse el foco en el comportamiento de los mercados durante agosto, un mes al que suele asociarse una mayor sensibilidad en los mercados, aunque la historia invita a mantener la confianza en las estrategias de inversión de largo plazo. La menor actividad de los mercados, el recuerdo de algunos episodios de elevada volatilidad y la ausencia de muchos inversores alimentan esa percepción. Sin embargo, la evidencia histórica dibuja un escenario bastante diferente, en el que los acontecimientos macroeconómicos y geopolíticos han tenido un impacto mayor que la estacionalidad del verano. 

Gescooperativo, la sociedad gestora de fondos de inversión del Grupo Caja Rural, dentro de su iniciativa de fomentar la cultura financiera y ayudar a los inversores a tomar decisiones más racionales, ha analizado qué ha ocurrido históricamente en los mercados durante el mes de agosto. Y la principal conclusión a la que llega desmonta el mito de que el verano, y especialmente agosto, constituye, por sí mismo, una razón para modificar una estrategia de inversión bien diseñada. 

Agosto suele registrar menores volúmenes de negociación en muchos mercados desarrollados debido al periodo vacacional. Eso hace que la variabilidad en el comportamiento de los mercados en los meses de agosto sea muy elevada y, por lo tanto, que la capacidad predictiva de esa estacionalidad se quede más limitada. La razón para que agosto mantenga esa fama de mes complicado tiene menos que ver con la rentabilidad que con el funcionamiento del propio mercado. 

"No es que agosto sea un mes especialmente negativo; lo que ocurre es que, al haber menos volumen de negociación, cualquier noticia puede tener una trascendencia mayor lo habitual", explican los expertos de Gescooperativo. "Una cosa es que exista una mayor sensibilidad a episodios puntuales de volatilidad y otra muy distinta asumir que agosto es un mes negativo para las Bolsas", añaden.

Es cierto que algunos de los sobresaltos bursátiles más recordados ocurrieron precisamente durante el mes de agosto. La rebaja de la calificación crediticia de EEUU en 2011 o las turbulencias provocadas por la devaluación del yuan chino en 2015 contribuyeron a consolidar la percepción de que agosto es un mes especialmente delicado. Ahora bien, convertir esos episodios excepcionales en una regla general para basar una decisión de salir del mercado en este mes, supone en sí misma un riesgo mucho mayor. Por ejemplo, agosto de 2020 fue especialmente positivo para los mercados bursátiles. Para el S&P 500 fue uno de los meses mejores del año con una subida del 7,19%, el Nasdaq avanzó el 9,7% y el Euro Stoxx 50 alrededor del 3,2%, lo que demuestra que agosto no necesariamente responde a la percepción de mes adverso para la renta variable.

Precisamente, ese sesgo de percepción es lo que explica algunos de los errores que muchos ahorradores cometen antes de marcharse de vacaciones. El primero consiste en vender posiciones "por si pasa algo". Desde un punto de vista emocional, puede parecer una decisión tranquilizadora, pero financieramente rara vez estjustificada. "Si nuestras circunstancias personales no han cambiado, tampoco debería hacerlo nuestra estrategia de inversión", señalan los expertos. "Seguimos teniendo el mismo horizonte temporal, las mismas necesidades y los mismos objetivos; las vacaciones no modifican ninguno de esos elementos".

Otro comportamiento habitual consiste en retrasar nuevas inversiones esperando una hipotética caída de los mercados durante agosto. En realidad, supone intentar anticipar el mejor momento para entrar en bolsa, una tarea extraordinariamente difícil incluso para los gestores profesionales. "El 'timing' es un factor del que el inversor minorista debería intentar alejarse. Ni siquiera los mejores gestores del mundo son capaces de identificar sistemáticamente el mejor momento para invertir", explican los especialistas de Gescooperativo.

A ello se suma la tentación de consultar la evolución de la cartera varias veces al día desde el lugar de vacaciones. “Estar informado siempre resulta positivo, pero convertir el descanso en un seguimiento permanente de los mercados suele favorecer decisiones impulsivas basadas en movimientos de corto plazo”, añaden. Por tanto, si durante las vacaciones las Bolsas sufren una corrección, la respuesta que deberían adoptar los inversores dependería sobre todo del trabajo realizado antes de invertir. “Si la cartera está correctamente diversificada y adaptada al horizonte temporal y al perfil de riesgo del inversor, una corrección puntual no debería obligar a tomar decisiones precipitadas. Además, conviene distinguir entre una caída provocada por un acontecimiento puntual y un cambio estructural en las perspectivas económicas o empresariales. Esa valoración requiere un análisis profesional y difícilmente puede hacerse observando únicamente la evolución diaria de los mercados”, explican los expertos.

Por ese motivo, desde la gestora de las Cajas Rurales consideran que revisar la cartera antes de las vacaciones solo tiene sentido cuando han cambiado las circunstancias personales del inversor o si este desea comprobar, junto con su asesor financiero, que la estrategia continúa alineada con sus objetivos. “Lo que no debería hacerse es modificar una cartera simplemente porque el calendario marque la llegada de agosto”, insisten los expertos.

Al final, la principal enseñanza que deja la historia de los mercados es que las inversiones de largo plazo rara vez deberían depender del calendario. Las vacaciones duran unas semanas; una estrategia de inversión puede acompañar al ahorrador durante décadas. Por eso, como resumen los especialistas de Gescooperativo: "En inversión, descansar no significa salirse del mercado; significa confiar en una estrategia bien construida".

La confianza del consumidor en EEUU y las apuestas se desploman

Mientras, en EEUU la confianza de los consumidores se deterioró en julio. El indicador elaborado por la Conference Board retrocedió hasta 90,8 desde el 92,2 correspondiente a junio. El mercado esperaba 92,3. Por componentes, la lectura de la situación actual cayó hasta niveles de 114,9 frente al 118,5 previo, mientras que el índice de expectativas se mantuvo estable en 74,7. La confianza del consumidor americano se resfría en el peor momento. Las familias ven el mercado laboral cada vez más flojo, y eso siempre acaba en la misma película: menos gasto.

Este dato se enlaza con otro: los ingresos de juego del Strip de Las Vegas caen por primera vez en cinco meses. Las Vegas es un termómetro estupendo del bolsillo americano. Cuando la gente tiene miedo, lo primero que recorta es lo prescindible: el casino, el show, la copa cara. Por eso este dato escuece. En junio, el dinero que se quedó el casino tras pagar a los ganadores cayó un 1,4% interanual en el Strip, hasta 754,7 millones$. Rompe cuatro meses seguidos de subidas. El conjunto de Nevada aún sube un 0,8%, hasta 1.340 millones. Ahora el matiz que lo cambia todo. El batacazo lo explica el baccarat, el juego de los grandes apostadores asiáticos, que se hundió un 22,4% hasta 610,7 millones. Un analista de JP Morgan apunta a que el Mundial de fútbol se llevó a esos grandes apostadores. Sin baccarat, el Strip habría subido un 2,1%. Susto más que sangría: el trimestre entero aún cierra un 5,9% arriba. Pero para MGM y el sector de ocio, la clave es si esto es un bache puntual del Mundial o el ciudadano norteamericano ya ha empezado a cerrar la cartera. Si el gasto discrecional flojea de verdad, casinos, hoteles y aerolíneas son los primeros en notarlo. Por tanto, atención.

Países Bajos: las empresas esperan un aumento de las insolvencias a corto plazo

En Países Bajos, las empresas muestran una mayor dependencia del crédito comercial que la media de Europa Central, a pesar de estar sufriendo retrasos en los pagos que impactan en el flujo de caja. Según el Barómetro de Prácticas de Pago en Países Bajos de Crédito y Caución, casi tres cuartas partes de las ventas B2B se realizan a crédito, lo que supone más de 20 puntos por encima de la media de la región. Siete de cada diez proveedores señalan retrasos por parte de sus clientes y una quinta parte de las facturas está vencida. Muchos clientes alargan los plazos de pago, trasladando sus necesidades de financiación a corto plazo a los proveedores.

Sobre la base del escenario actual, el 19% de las compañías prevé un aumento de las insolvencias a corto plazo y el 60% apunta a que el nivel de impagos se mantendrá elevado si el crecimiento económico sigue siendo moderado, las condiciones de financiación continúan siendo restrictivas y las tensiones geopolíticas siguen perturbando los flujos comerciales. La preocupación es mayor entre las empresas orientadas a la exportación, donde la menor demanda mundial y la incertidumbre en torno al comercio global podrían aumentar rápidamente el riesgo de dificultades financieras. 

La exposición al riesgo de crédito varía según los sectores. El comercio mayorista, las pymes y algunos segmentos del sector servicios se ven especialmente afectados debido a que los márgenes son ajustados y la liquidez es escasa. Muchas de estas empresas suelen enfrentarse a mayores pérdidas por impagos, a veces superiores al 5 %.

El tamaño del tejido productivo de Países Bajos refleja su capacidad de resistencia frente al riesgo de impago. Los grandes fabricantes parecen estar mejor protegidos y alegan su capacidad para fijar precios, la diversificación de sus fuentes de ingresos y la solidez de sus balances como razones por las que no prevén alteraciones importantes en sus márgenes. Otras empresas, en particular las pymes con una elevada exposición a los mercados globales, márgenes más ajustados o reservas financieras limitadas, prevén seguir enfrentándose a una situación de fragilidad.

Los retrasos en los pagos generan una reducción del margen de liquidez en el 23 % de los casos, una menor flexibilidad financiera en el 17 % y mayores necesidades de financiación en el 15 %.
Las empresas neerlandesas suelen combinar el control interno del crédito con la gestión externalizada del riesgo de crédito, incluido el seguro de crédito, ya que aseguran que esta combinación de herramientas les ayuda a gestionar de forma más eficaz el comportamiento impredecible de los pagos B2B en el actual entorno económico y comercial inestable.

De cara al futuro, el comportamiento de los pagos B2B en Países Bajos vendrá determinado cada vez más por factores económicos y geopolíticos externos. La elevada dependencia del crédito comercial implica que cualquier presión sobre la liquidez de los clientes se transmite rápidamente a lo largo de la cadena de suministro. Entre sus principales preocupaciones se encuentran también la evolución de la inflación, que puede repercutir en un menor margen comercial, y los cambios normativos.

Ebury: escenario optimista para las divisas latinoamericanas

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, contempla un escenario optimista para las divisas latinoamericanas pese al impacto de las tensiones geopolíticas globales. Mantiene una visión constructiva con respecto a la mayoría de las monedas latinoamericanas, apoyándose en el giro político hacia la derecha que se ha producido en la región, las elevadas tasas de interés reales en varios de sus países y unos precios de las materias primas persistentemente elevados.

Según el Latam FX Outlook, las divisas latinoamericanas mantienen un potencial de apreciación relevante, aunque el entorno sigue marcado por importantes focos de incertidumbre. Entre los principales riesgos señalados por la compañía destaca un endurecimiento sorpresivo de la política monetaria de la Reserva Federal, un retroceso brusco en los precios de las materias primas o la incapacidad política de los nuevos gobiernos de derecha de implementar medidas de consolidación fiscal ambiciosas. 

Ebury subraya diversos factores internos que podrían afectar la evolución de las monedas de la región:

  • Real brasileño: la economía está sorteando bien el shock externo gracias a los esfuerzos fiscales, aunque la atención del mercado se dirige ahora a las elecciones presidenciales de octubre, donde la subida en las encuestas del candidato Lula genera dudas sobre la consolidación fiscal a largo plazo.
  • Peso chileno: ha sido una de las monedas más afectadas por su alta exposición al shock energético y unos datos macroeconómicos más débiles. No obstante, los altos precios del cobre siguen siendo un factor estructural de apoyo y no contemplan recortes inmediatos de tipos por parte del Banco Central de Chile.
  • Peso colombiano: se consolida como la divisa más destacada de la región tras la victoria electoral de Abelardo de la Espriella, el repunte de los precios del petróleo y el agresivo ciclo de subidas por parte del Banco de la República. Ebury advierte, no obstante, que este rally podría estar sobreextendido ante los retos de la consolidación fiscal.
  • Peso mexicano: a pesar de la incertidumbre en torno a la renegociación del T- MEC, el inicio de las conversaciones envía una señal constructiva. Ebury espera un acuerdo reformado que propiciará ganancias moderadas para el peso mexicano, impulsado por la fortaleza de la economía estadounidense, las remesas y la tendencia al nearshoring.
  • Sol peruano: la victoria de Keiko Fujimori ha disipado los riesgos de mayor intervencionismo estatal, allanando el camino para reformas que fortalecerán los fundamentos macroeconómicos de Perú. Apoyado por un crecimiento sólido y los altos precios del cobre, Ebury mantiene una visión constructiva con respecto al sol, pero con riesgos como El Niño.
28Jul

El mercado está descontando subidas de tipos, en consonancia con una retórica más agresiva y con las últimas previsiones de la Fed, que indican que la inflación no volverá a su nivel objetivo hasta 2028.

Miguel Ángel Valero

La segunda reunión de tipos de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh parece una repetición de la última del Banco Central Europeo (BCE), analizada en Dinero Seguro. Salvo mayúscula sorpresa, cualquier decisión se dejará para la vuelta de las vacaciones.

Ebury: los datos no justifican una subida de tipos

Los futuros del crudo Brent se dispararon la semana pasada por encima de los 100$ por barril por primera vez desde mayo, impulsados por el recrudecimiento de las hostilidades entre Irán y EEUU. El alto al fuego durante el fin de semana ha ofrecido cierto alivio, aunque los precios se mantienen elevados. Este encarecimiento energético no solo refuerza las expectativas de una inflación más persistente, sino también la de un endurecimiento de la política monetaria en todo el mundo. Los futuros aún no anticipan un movimiento de la Reserva Federal en esta reunión, pero ya descuentan por completo una subida de 25 puntos básicos (PB) en septiembre.

Seguimos pensando que los datos no justifican una subida de tipos por parte del FOMC. El IPC de junio fue más moderado de lo esperado y los precios al productor se estabilizaron, registrando en junio la mayor caída mensual en más de seis años. El mercado laboral estadounidense permanece sólido, pero tampoco le conviene alzas de tipos necesariamente. El crecimiento del empleo se moderó en junio y las presiones salariales se han atenuado desde sus máximos, sin que el mercado laboral se haya debilitado lo suficiente como para generar temores de recesión. Nos encontramos, por tanto, ante una coyuntura económica cómoda para la Fed que no debería exigir realmente subidas de tipos en este momento.

El reciente incremento de las expectativas de tipos es, en realidad, una consecuencia directa de las últimas noticias sobre el conflicto con Irán. El problema para los responsables de política monetaria es que resulta imposible saber con certeza cuánto durará este nuevo recrudecimiento, lo que obliga a los mercados a fijar precios en un entorno de información incompleta y volátil. Nuestra hipótesis de partida sigue siendo una resolución pacífica del conflicto, dado que nos encontramos ya en la antesala de las elecciones de mitad de mandato y la popularidad de Trump ya ha sufrido un gran deterioro. No obstante, el momento es decisivo: necesitaríamos ver avances visibles casi de inmediato para que la Reserva Federal se abstenga de subir los tipos en septiembre. A menos que se produzca un anuncio inesperado de paz en el próximo día y medio, consideramos que la Reserva Federal no tendrá más remedio que adoptar un tono agresivo el miércoles. 

El comunicado será, como es habitual, breve y evitará cualquier orientación prospectiva, en línea con el rechazo explícito del presidente Warsh a esta estrategia de comunicación. En su lugar, creemos que se hará referencia a la "elevada incertidumbre" y la necesidad de un enfoque dependiente de los datos. Este lenguaje otorgaría al banco central la máxima flexibilidad para subir los tipos en reuniones posteriores sin comprometerse de antemano. 

En la reunión de esta semana no habrá gráfico de puntos, lo que supone un alivio para el Comité: trazar una trayectoria de tipos en medio de un conflicto en constante evolución sería una tarea especialmente compleja. La atención se centrará, por tanto, en las declaraciones del presidente Warsh durante la rueda de prensa. Una formulación del tipo "el FOMC se mantiene alerta ante los riesgos al alza de la inflación" bastaría para transmitir la intención de endurecer la política monetaria sin consolidar las expectativas de subidas. Su valoración del repunte del petróleo también será relevante para los mercados, por el modo en que caracterice tanto la disrupción a la oferta como la posible propagación de las presiones inflacionarias al resto de la economía.

Dado que los futuros ya descuentan plenamente una subida en septiembre, el listón para una sorpresa hawkish capaz de impulsar de forma significativa al dólar es elevado. Para que se produzca, Warsh tendría que señalar de manera explícita una subida en septiembre, algo que su aversión a las orientaciones prospectivas hace poco probable. Lo más verosímil es que la Fed transmita intenciones hawkish sin confirmarlas abiertamente, lo que podría decepcionar a los mercados. En este escenario, cualquier apreciación del dólar tras la reunión del FOMC podría resultar efímera, salvo que se produzca una nueva escalada del conflicto con Irán y un nuevo repunte de los precios del petróleo.

Pictet: persisten los riesgos de subida de tipos

Xiao Cui, la economista para EE. UU. en Pictet WM cree que los últimos datos de inflación y comunicados de la Reserva Federal refuerzan la expectativa de que permanecerá en espera, aunque considerando la inflación el riesgo más relevante, con la puerta abierta a un endurecimiento, incluso en septiembre. Por nuestra parte, esperamos que mantenga los tipos de interés en la medida que las presiones inflacionarias se disipan poco a poco. En todo caso, una sorpresa al alza de la inflación puede ser suficiente para inducir a la Reserva Federal a subir sus tipos de interés preventivamente y anclar las expectativas.

De momento esperamos que los mantenga en 3,5%-3,75%, al igual que la declaración, quizá con algún ajuste restrictivo, pero sin nuevas proyecciones económicas y con el presidente Warsh absteniéndose de enviar su orientación a futuro. Probablemente reitere que la Reserva Federal garantizará la estabilidad de precios con sus propias herramientas.

El caso es que los mercados están descontando una probabilidad inusualmente alta -uno sobre tres- de aumento de tipos, habiendo aumentado bruscamente desde niveles muy bajos, por las tensiones geopolíticas y ausencia de indicaciones, cuando en la era Powell se anunciaban los movimientos con claridad.

Los gobernadores que conforman el núcleo del Comité Federal del Mercado Abierto parecen dispuestos a esperar más datos. Si señalan fuerte deseo de fortalecer su credibilidad en la lucha contra la inflación aumentará el riesgo de subida de tipos este año, mientras que una lectura optimista de la inflación puede interpretarse como acomodaticio. Los gobernadores Logan y Harker pueden emitir votos disidentes a favor de subir tipos en 0,25%, a lo que puede unirse Kashkari. En todo caso, en un Comité dividido, Warsh puede inclinar la balanza si estima conveniente subir los tipos de interés. Pero esperamos que minimice previsiones futuras y defienda la paciencia. Si acepta la posibilidad de subidas de tipos y no se opone a las expectativas de mercado al respecto, estaremos ante un enfoque restrictivo de la política monetaria. 

Pero un ajuste de tipos de una sola vez o con antelación, para evitar movimientos cerca de las elecciones presidenciales del próximo Noviembre, puede implicar reacción política más que expectativas de inflación o presiones inflacionarias reales, siendo aún menos probable que dos o tres subidas de tipos de interés a lo largo del tiempo.

Banca March: gana peso el grupo restrictivo en la Fed

"Aunque nuestro escenario central sigue siendo el mantenimiento de los tipos sin cambios durante el resto de 2026, en las últimas semanas ha ganado peso dentro de la Fed el grupo de miembros que aboga por una política monetaria más restrictiva. La discusión no es sencilla. Por un lado, la inflación continúa claramente por encima del objetivo y la reciente escalada de las tensiones en Oriente Medio ha impulsado nuevamente los precios de la energía. Por otro, el dato de IPC de junio sorprendió favorablemente, ofreciendo margen para mantener la cautela. A ello se suma un mercado laboral que sigue mostrando una notable fortaleza, con las solicitudes semanales de desempleo en mínimos desde 1969", explican los analistas de Banca March.

UBS: a medio plazo, un tono menos 'hawkish'

"A medio plazo, esperamos que la Fed adopte un tono menos hawkish del que descuenta actualmente el mercado, una mejora en los términos de intercambio regionales y un renovado enfoque en los vientos en contra estructurales del dólar estadounidense", opinan Pietro Santin, estratega, y Tilmann Kolb, analista, en UBS Global Wealth Management. "Aunque es probable que los bancos centrales se mantengan vigilantes a corto plazo, esperamos que las presiones inflacionarias se moderen a lo largo de los próximos 12 meses y recomendamos asegurar los rendimientos actualmente elevados, especialmente en bonos de calidad con duración corta y media", añade Mark Haefele, director de Inversiones.

Ofi Invest: bajada de tipos si la inflación se normaliza

Según Ombretta Signori, de Ofi Invest AM, la inflación en EEUU será superior a lo previsto, con una media del 3,5 %, frente al 2,5 % previsto antes de la guerra en Irán. Podría acercarse a su nivel objetivo en 2027, siempre que la subida de los precios de la energía no se traslade en exceso al resto de la economía, con una inflación algo más elevada en alimentos y bienes manufactureros. Será necesario que pasen unos meses hasta poder evaluar la magnitud de de los efectos indirectos en el resto de la economía, por ejemplo en el caso de Inteligencia Artificial, que podría alimentar la inflación en el indicador de referencia para la Fed, el Deflactor del Consumo.

Dada la diferencia actual entre la inflación y su nivel objetivo, Ofi Invest AM considera que la inflación será el factor clave que determine las futuras decisiones de política monetaria de la Fed. Por lo tanto, la Fed podría mantener los tipos de interés sin cambios durante el resto del año. 

Si la inflación se normaliza —el escenario previsto por Ofi Invest AM—, podría producirse una bajada de los tipos. Sin embargo, ha aumentado la probabilidad de que la próxima medida sea una subida; el mercado está descontando subidas de tipos, en consonancia con una retórica más agresiva y con las últimas previsiones de la Fed, que indican que la inflación no volverá a su nivel objetivo hasta 2028.

Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra también se reúne el jueves, sin que se esperen movimientos de tipos. "No esperamos obtener demasiadas novedades en la reunión del Banco de Inglaterra de esta semana, dado que las cifras de salarios e inflación publicadas la semana pasada se ajustaron a las previsiones del consenso", señalan en Ebury.

"Aunque es probable que la división de votos mantenga un sesgo hawkish, los datos actuales ofrecen pocos indicios de que más miembros vayan a sumarse al bando partidario de subir tipos. Con el mercado aún descontando cierta probabilidad de un mayor endurecimiento, seguimos favoreciendo los bonos de alta calidad en el segmento de duración corta a media, donde los rendimientos se mantienen atractivos y constituyen una fuente de ingresos convincente", apunta Maelle Quillevere, economista en UBS Global Wealth Management.

27Jul

Los fondos de bonos investment grade de EEUU sufren una salida récord de 7.100 millones$, la mayor fuga semanal jamás registrada. Solo el 20 de julio se esfumaron 8.200 millones.

Miguel Ángel Valero

Tras 13 noches consecutivas de bombardeos, EEUU suspendió desde el viernes 24 de julio la campaña de ataques, y en respuesta, Irán también detuvo sus represalias. EEUU interrumpió las operaciones sin ofrecer explicaciones ni anuncios oficiales. Esta pausa podría estar relacionada tanto con el desgaste de las reservas de misiles interceptores Patriot de EE.UU. como con la reducción del número de objetivos nmilitares de relevancia estratégica susceptibles de ser atacados. 

A todo ello, suma un nuevo foco de tensión en la región. Los hutíes, grupo rebelde asentado en Yemen y respaldado por Irán, tratan de aumentar la presión sobre el tráfico marítimo en el mar Rojo, principal vía de salida del petróleo saudí. Así, pese a la pausa en las hostilidades directas entre Irán y EEUU, durante el fin de semana se registraron nuevos intercambios de ataques entre los hutíes y Arabia Saudí.

Pero lo que más preocupa son dos datos. Por un  lado, el S&P 500 comparado con la masa monetaria M2 (la cantidad de dinero que circula por la economía) acaba de tocar el mismo nivel que marcó en el pico de la burbuja puntocom del año 2000. La Bolsa está tan cara respecto al dinero disponible como en aquel cénit, justo antes del pinchazo.

Por otro, los fondos de bonos investment grade (IG, grado de inversión, en inglés) de EEUU sufren una salida récord de 7.100 millones$ en una sola semana (hasta el 2 de julio). Es la mayor fuga semanal jamás registrada. Los inversores están soltando la deuda más segura que existe. Solo el 20 de julio se esfumaron 8.200 millones. El petróleo rozando los 100$ dispara el miedo a la inflación, y eso empuja al alza la rentabilidad del bono del Tesoro, ya en máximos de año y medio. 

Ofi Invest: Oriente Medio perjudica más a Europa que a EEUU

Cuando la deuda pública paga más, los bonos corporativos viejos, de cupón bajo y a largo plazo, valen menos. Mientras tanto, el bono 'basura' aguanta mejor y hasta recibe dinero fresco. Y el mercado ya pone hasta un 80% de probabilidades a que la Fed suba tipos.  "Si la Fed se pone dura, el castigo a la deuda corporativa y, de rebote, a las tecnológicas puede seguir", avisan en Zumitow.

La gestora de activos francesa Ofi Invest AM, cree que el crecimiento en la zona euro para 2026 estará muy por debajo de su potencial, cayendo al 0,5% desde sus estimaciones anteriores a la guerra de Irán que fijaban el crecimiento para este año en el 1,4%. El motivo de ello es la mayor resistencia de la economía en EEUU respecto a la europea al shock de los precios de la energía que ha provocado el conflicto, y que ha elevado la inflación media en EEUU al 3,5% y en Europa al 3%.

En consecuencia, tanto la Fed como el BCE tomarán decisiones de política monetaria con el objetivo de que la inflación vuelva a su nivel objetivo: en 2028 en EEUU, y en 2027 en Europa. El mercado espera que lo más probable es que la Fed suba los tipos, al igual que el BCE.

La primera mitad de 2026 ha estado dominada por la guerra en Irán, y la segunda tendrá un marcado acento geopolítico, por las elecciones de mitad de mandato en EEUU que podrían crear oportunidades de mercado, según Ombretta Signori, Head of Strategy de Ofi Invest AM.

El conflicto en Oriente Medio estalló coincidiendo con una fase de la economía global con fundamentales sólidos, pero el cierre prolongado del estrecho de Ormuz hizo subir los precios de las materias primas y perjudicó a las cadenas de suministro. Los costes de producción se vieron sometidos a presión, y el alza de los precios de la energía afecta al poder adquisitivo. 

Los efectos sobre el crecimiento económico serán mayores en Europa que en EEUU, porque su condición de exportador neto de materias primas le beneficia, y está gestionando el conflicto desde una posición de salida más fuerte. Las devoluciones fiscales vinculadas al OBBB (un paquete de ayudas fiscales de EEUU), la riqueza generada por las inversiones en renta variable y un mercado laboral sólido han permitido a los consumidores estadounidenses mantener su ritmo de gasto a pesar del aumento de los precios de la energía. 

La tasa de ahorro muestra una tendencia a la baja, lo que hace poco probable que el gasto de los consumidores vuelva a acelerarse. Aun así, el crecimiento económico debería mantenerse sólido y cercano a su potencial, respaldado por la inversión en IA.

Un comienzo de año lento y un segundo trimestre con bajo crecimiento se corresponde con las encuestas que confirman la desaceleración en la zona Euro. El gasto de los consumidores desciende por la subida de los precios de la energía, y la inversión empresarial se ve afectada por la incertidumbre y condiciones más estrictas en los préstamos bancarios.  

El plan de estímulo económico de Alemania no va lograr compensar estos vientos de cola, motivo que hace a Ofi Invest AM revisar el crecimiento para 2026 desde el 1,4% anterior al conflicto en Irán, al 0,5%, muy por debajo de su potencial. Al igual que en Estados Unidos, la inflación será más alta de lo esperado, el 3% de media, antes de retornar al 2% en 2027. 

UBS: estrategias que ayuden a gestionar el riesgo bajista

El BCE ya subió los tipos de interés del 2% al 2,25%, y una nueva subida de 25 pb sería acorde con su objetivo publicado en junio de lograr que la inflación regrese a su nivel objetivo. El BCE tendrá que aplicar una política monetaria levemente restrictiva con la que afrontar la posibilidad de que la subida de precios de la energía se traslade a los alimentos y a los precios de fabricación. Entonces, el BCE podría volver a bajar los tipos de interés en la segunda mitad de 2027.

Las tensiones geopolíticas, los precios del petróleo, los rendimientos de los bonos y las dudas sobre el retorno de las inversiones en IA son riesgos clave para los mercados. Los inversores deberían centrarse en la resiliencia de la cartera y en estrategias que ayuden a gestionar el riesgo bajista, preservando al mismo tiempo el potencial de crecimiento a largo plazo.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Para los inversores bien diversificados y con horizonte a largo plazo, mantenerse invertido sigue siendo la estrategia más eficaz para navegar la incertidumbre actual. Dado el sólido crecimiento de los beneficios y un contexto cíclico en mejora, vemos oportunidades atractivas en acciones a lo largo de distintos sectores y regiones, y creemos que los inversores deberían ampliar su exposición para captar una gama más amplia de motores de crecimiento. También esperamos que los rendimientos de los bonos caigan, y consideramos que la renta fija de calidad ofrece una combinación atractiva de ingresos, diversificación y potencial de rentabilidad a medio plazo".

"Aunque los sólidos beneficios empresariales siguen siendo un pilar fundamental clave para el mercado alcista, el reciente aumento tanto de los precios del petróleo como de los tipos de interés probablemente ha pesado sobre el rendimiento. En nuestro escenario base, creemos que el conflicto en Oriente Medio se desescalará, lo que debería impulsar a la baja los precios del petróleo. No obstante, los inversores deberían estar preparados para una posible volatilidad en los mercados bursátiles si el conflicto continúa intensificándose en el corto plazo", apunta David Lefkowitz, responsable de Acciones de EEUU.

Ebury: los mercados empiezan a digerir la nueva fase del conflicto

Los mercados empiezan, por fin, a digerir la reanudación de las hostilidades entre Irán y EEUU, y el consiguiente aumento de los precios del petróleo, que la semana pasada volvieron a superar los 100$ por barril. Las Bolsas retrocedieron y el dólar se apreció frente a la mayoría de las divisas, impulsado por la búsqueda de activos refugio. Por su parte, los exportadores netos de materias primas se beneficiaron de la mejora en sus términos de intercambio. Las expectativas de subidas de tipos por parte de los bancos centrales siguen elevándose y los mercados asignan ya una probabilidad elevada a que la Fed actúe en la reunión de esta misma semana. El notable fortalecimiento del dólar se produjo a pesar del último intento de Trump de imponer aranceles y obtener el respaldo del poder judicial estadounidense, lo que refuerza la idea de quelas expectativas sobre la política monetaria han vuelto a erigirse como el principal driver del mercado cambiario.

Las noticias del fin de semana sobre la suspensión de los ataques entre EEUU e Irán han aportado un ligero alivio a los activos de riesgo en lo que va de sesión. No obstante, el foco principal de la semana será la reunión de la Reserva Federal, que se celebrará el miércoles. Aunque no anticipamos cambios en los tipos, los mercados no descartan del todo esta posibilidad. Como mínimo, creemos que el FOMC mantendrá abiertas sus opciones de cara a una posible subida en septiembre. El Banco de Inglaterra también se reúne el jueves, sin que se esperen movimientos de tipos. La semana se cerrará con la publicación del dato preliminar de inflación de la zona del euro correspondiente a julio.

  • EUR: Tal y como se anticipaba, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo la semana pasada los tipos y se negó a comprometerse de forma explícita con una senda de subidas, subrayando que sus decisiones continúan siendo dependientes de los datos. Sin embargo, el tono de la presidenta Lagarde resultó restrictivo y dejó claramente abierta la puerta a un nuevo aumento de tipos en septiembre, al señalar que el banco dispondrá de mucha más información de cara a esa reunión. La combinación del repunte de los precios de la energía, el tono resiliente de los datos económicos y las declaraciones hawkish de Lagarde ha llevado a los operadores a descontar una probabilidad del 80% de otra subida en septiembre. El sorprendente repunte de los PMI de julio refuerza aún más esta visión. Los datos de inflación de esta semana podrían resultar decisivos para confirmar dicha subida, dado que los economistas esperan que el índice general se mantenga muy cerca del 3%, significativamente por encima del objetivo del BCE.
  • USD: Los indicadores económicos publicados la semana pasada confirmaron el tono generalmente positivo de la economía estadounidense. Se espera que los datos del PIB del segundo trimestre, que se darán a conocer esta semana, muestren un crecimiento nominal cercano al 6%, sin signos de desaceleración y con una inflación que, por sexto año consecutivo, permanece muy lejos del objetivo de la Reserva Federal. Este contexto, unido al reciente repunte de los precios de la energía, proporcionará munición a los miembros más hawkish del FOMC. Aunque no anticipamos una subida de tipos en la reunión de esta semana, sí esperamos un mensaje inequívocamente restrictivo. El comunicado volverá a ser breve y, con toda probabilidad, evitará cualquier orientación prospectiva, en línea con el rechazo explícito del presidente Warsh a esta estrategia de comunicación. No obstante, las declaraciones que lo acompañen probablemente señalarán que se avecinan subidas de tipos si el conflicto con Irán se prolonga y los precios del petróleo se mantienen entorno a los niveles actuales —o por encima de ellos— durante un periodo prolongado.
  • GBP: La primera semana de Andy Burnham como primer ministro británico ya ha pasado a la historia. Su inesperada designación de John Healey como ministro de Hacienda ha sido bien recibida, dada su reputación de rigor fiscal y su experiencia previa en el Tesoro. Sin embargo, empieza a percibirse cierto nerviosismo entre los inversores, ya que las rebajas fiscales anunciadas parecen carecer de financiación y elevan el riesgo de futuras subidas de impuestos y de un mayor endeudamiento.
  • Sin ánimo de resultar excesivamente cínicos, interpretamos estas medidas —con un coste fiscal reducido pero de elevado impacto político— como un intento de dorar la píldora antes de introducir ajustes fiscales agresivos en otoño. Comienzan a emerger indicios de que el nuevo Gobierno optará por aumentar la carga impositiva y el gasto público, al tiempo que busca la "máxima flexibilidad" dentro del marco impuesto por las reglas fiscales.
  • "Interpretamos esto último como una señal de que el déficit y la deuda pública aumentarán aún más, una combinación poco favorable para la libra y para los bonos soberanos. Los mercados de divisas parecen coincidir con este diagnóstico: la libra se ha depreciado de forma notable frente al euro en las últimas dos semanas. No esperamos obtener demasiadas novedades en la reunión del Banco de Inglaterra de esta semana, dado que las cifras de salarios e inflación publicadas la semana pasada se ajustaron a las previsiones del consenso.
22Jul

Los mercados de swaps anticipan casi dos subidas de 25 puntos básicos durante el resto del año, un cambio al alza en las expectativas sobre los tipos que, para Ebury, ha sido excesivamente agresivo.

Miguel Ángel Valero

El próximo 23 de julio todas las miradas volverán a dirigirse hacia el Banco Central Europeo (BCE). Después de que elevara en junio los tipos de interés hasta el 2,25%, tal y como anticipaban los mercados, la mayoría de los analistas espera que en esta ocasión opte por mantenerlos sin cambios. Sin embargo, el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo y el nuevo encarecimiento del petróleo han añadido incertidumbre a un escenario que podría condicionar las próximas decisiones de Fráncfort. El consenso es que el BCE mantendrá el precio del dinero sin cambios en esta reunión. 

“Esta pausa no significa que el ciclo de endurecimiento monetario haya terminado. Más bien responde a la necesidad de ganar tiempo y comprobar si las últimas presiones sobre la energía acaban trasladándose a la inflación”, reflexiona Andrea Morales, experta del comparador financiero HelpMyCash. El BCE se encuentra en una posición de cautela. Tras el movimiento realizado en la reunión anterior, el BCE dispone ahora de margen para observar cómo evolucionan tanto la inflación como el crecimiento antes de volver a actuar: “El mensaje de fondo sigue siendo el mismo: las próximas decisiones dependerán de los datos económicos”.

El principal factor que ha alterado el escenario es el aumento del precio del petróleo. La escalada de tensión entre Irán y EEUU y las dudas sobre la seguridad de las rutas marítimas en el Golfo han impulsado al alza la cotización del Brent, que acumula una subida cercana al 16% desde que el conflicto volvió a intensificarse. “Este encarecimiento de la energía preocupa al BCE porque podría trasladarse progresivamente al resto de la economía. Si el combustible cuesta más, aumentan los costes de transporte y producción, lo que termina repercutiendo sobre los precios que pagan consumidores y empresas”, describe la analista de HelpMyCash. Pese a ello, los últimos datos continúan ofreciendo cierto alivio. La inflación de la Eurozona se situó en el 2,8% en junio, mientras que la inflación subyacente descendió hasta el 2,4%, una señal de que las presiones internas siguen moderándose, aunque todavía permanecen por encima del objetivo del 2%.

La mayoría de los inversores espera que el BCE mantenga los tipos sin cambios el 23 de julio. Si vuelve a subirlos, el mercado cree que ese movimiento llegaría más adelante, probablemente en septiembre. Enese momento, el Consejo de Gobierno contará con nuevas previsiones macroeconómicas y con dos meses adicionales de datos de inflación, elementos que permitirán evaluar si el repunte energético estemporal o si amenaza con consolidarse.

“La posibilidad de una nueva subida de 0,25 puntos porcentuales después del verano sigue siendo el escenario más probable para buena parte del mercado, aunque nadie espera un ciclo de incrementos tan agresivo como el vivido tras el estallido de la guerra en Ucrania”, añade Morales. 

Este contexto también sigue siendo una buena noticia para quienes buscan rentabilizar sus ahorros sin asumir riesgos. Mientras los tipos de interés permanezcan en niveles elevados, los bancos continuarán compitiendo por captar liquidez con depósitos y cuentas remuneradas que ofrecen rentabilidades muy superiores a las de hace apenas unos años. Según el comparador HelpMyCash, entre las mejores opciones de depósitos en España destacan el Miraltabank, que ofrece un depósito a 12 meses al 2,75%, y Banca March, otro al 2,5% TAE, mientras que Deutsche Bank tiene un depósito al 2,25% TAE que puede alcanzar el 3,25% TAE si se cumplen determinadas condiciones. WiZink paga un 2,85% TAE a 18 meses y un 2,6% TAE a 36 meses.

Quienes prefieran mantener su dinero siempre disponible también encuentran alternativas interesantes. Entre las cuentas remuneradas más competitivas figuran la de Trade Republic, que ofrece un 3,04% TAE para nuevos clientes sobre los primeros 50.000€ y sin comisiones, Revolut, que está de campaña y ofrece un 3,51%TAE hasta octubre, la Cuenta Remunerada de Openbank, que paga un 2,5% TAE durante doce meses al traer Bizum y permite disponer del dinero en cualquier momento; y la Cuenta Digital Remunerada de Bankinter, que remunera al 2,5% TAE hasta 100.000€ para nuevos clientes.

“Remunerar el ahorro debe ser obligatorio. El dinero en cuentas que no rinden nada solo pierde valor. Ya sea mediante un depósito o una cuenta remunerada, hay que aprovechar y poner a trabajar el dinero; y mejor si ofrecen más que los tipos de interés para, al menos, ganar un poquito", puntualiza Morales

Aunque la reunión del BCE se salde sin cambios en los tipos de interés, el mensaje que lance Christine Lagarde será casi tan importante como la propia decisión. Si confirma que podría existir un nuevo aumento del precio del dinero, las lecturas serían varias: para los ahorradores puede traducirse en mejores oportunidades para obtener rentabilidad sin asumir grandes riesgos. Pero, para quienes necesitan financiación, en cambio, supone préstamos más caros. Las nuevas hipotecas tenderían a encarecerse y los hogares que ya tienen una hipoteca variable podrían pagar cuotas más altas cuando llegue su revisión. También existe una consecuencia menos visible, pero igual de importante. Cuando endeudarse resulta más caro, las familias aplazan compras, las empresas revisan sus inversiones y la actividad económica pierde impulso. Ese riesgo adquiere especial relevancia en un momento en el que la economía europea ya avanza con dificultad. El BCE prevé que la zona euro crezca apenas un 0,8% en 2026, mientras que la Comisión Europea ha rebajado las suyas hasta el 0,9%, ante el impacto de la energía y la incertidumbre internacional.

El propio BCE admite que el conflicto en Oriente Próximo plantea un escenario especialmente incómodo: puede elevar la inflación a través de la energía y, al mismo tiempo, debilitar el crecimiento. Obliga a Fráncfort a elegir entre contener los precios o evitar que el encarecimiento del crédito enfríe todavía más la economía. Por eso, una nueva subida de tipos no sería una victoria sin matices. Podría mejorar la remuneración de los depósitos, pero también encarecer las deudas, reducir el consumo y debilitar una economía europea ya expuesta a las tensiones comerciales, geopolíticas y energéticas. La clave estará en saber cuánto tiempo considera el BCE que puede mantener esta presión sin causar más daño del necesario.

Ebury: el BCE necesita mayor claridad

Roman Ziruk, Senior Market Analyst en Ebury, cree que el BCE disfrutó de cierto respiro en junio tras la firma del Memorando de Entendimiento sobre la guerra con Irán. Los precios del crudo Brent cayeron a 70$ el barril, unos 55$ por debajo del máximo de abril, mientras que los precios del gas natural, de gran importancia para la zona euro, también bajaron, aunque en menor medida. El informe de inflación de junio de la zona euro resultó más moderado de lo esperado, lo que reforzó la idea de que el BCE no necesitaría endurecer su política monetaria a corto plazo. Esto, por supuesto, fue antes de que el alto el fuego comenzara a desmoronarse.

El reciente aumento de la inestabilidad geopolítica ha generado un nuevo problema para el BCE, dando al Consejo motivos de sobra para estar preocupado. Dada la importancia de los precios de la energía para las presiones inflacionarias, la reciente incertidumbre en Oriente Medio representa una pesadilla para los banqueros centrales, especialmente en la zona euro, que está gravemente expuesta a la inflación del petróleo importado. Tal como están las cosas, es una incógnita cuándo y si las tensiones disminuirán, lo que significa que el BCE no tendrá más remedio que hacer una pausa y esperar mayor claridad.

Desde la rueda de prensa de junio, la presidenta Lagarde ha adoptado un tono más moderado respecto a los tipos de interés, sugiriendo que no existe una necesidad urgente de un endurecimiento agresivo. Sin embargo, con el colapso del alto el fuego, podría volver a adoptar una postura más intransigente el jueves 23 de julio. 

La clave estará en: 

  • a) si confirma las expectativas de una segunda subida en septiembre
  • y b) si deja abierta la posibilidad de un mayor endurecimiento. 

Si las tensiones entre Irán y EEUU no disminuyen, una subida de tipos en septiembre parece realista y Lagarde podría insinuarla durante su rueda de prensa, aunque casi con toda seguridad mantendrá la flexibilidad en lugar de comprometerse de antemano. 

Los mercados de swaps anticipan casi dos subidas de 25 puntos básicos durante el resto del año, un cambio al alza en las expectativas sobre los tipos que, para el experto de Ebury, ha sido excesivamente agresivo. "No estamos convencidos de que ni siquiera la subida de junio estuviera justificada. El crecimiento es débil, las presiones salariales se están moderando, las expectativas de inflación a largo plazo están ancladas y no hay indicios de efectos inflacionarios de segunda ronda en los datos", explica.

"El BCE corre el riesgo de agravar un error de política monetaria al endurecer su política ante lo que, en esencia, es una crisis energética por el lado de la oferta, en lugar de una auténtica inflación impulsada por la demanda. Tenemos aún más dudas sobre un endurecimiento en septiembre y más adelante", insiste. 

La reunión del jueves será un buen indicador dela intención del BCE: una política monetaria restrictiva que mantenga una subida de tipos en septiembre firmemente abierta podría sugerir que el Consejo de Gobierno considera la subida de junio como el inicio de un ciclo, en lugar de una medida simbólica puntual. "Creemos que esta podría ser una conclusión errónea. El BCE tardó en reaccionar antela crisis energética de 2022, y ahora corre el riesgo de sobrecorregir ese error al endurecer su política monetaria de forma demasiado agresiva ante esta crisis", advierte.

Al mismo tiempo, un período prolongado de precios elevados de la energía y una mayor incertidumbre exige vigilancia, y cuanto más se prolongue el estancamiento, mayor será la necesidad de una política monetaria más restrictiva. Los precios más altos del petróleo representan un verdadero arma de doble filo para el bloque, ya que, si bien una mayor escalada mantendría vivo el argumento inflacionario a favor de las subidas de tipos, también empeoraría la relación real de intercambio de la zona euro y lastraría unas perspectivas de crecimiento ya de por sí frágiles. También se argumenta que la sucesión de crisis de los últimos años solo refuerza la necesidad de cautela.

A pesar del reciente aumento de la prima de riesgo geopolítico, el euro se ha mantenido bien respaldado por encima del nivel de 1,14 frente al dólar. "Consideramos que esto se debe en gran medida a la disminución de las expectativas sobre los tipos de interés en EEUU y la zona euro, que se han reducido hasta en 30 puntos básicos desde finales de junio. Esto deja al par EUR/USD expuesto a una caída si Lagarde no cumple con las expectativas más restrictivas del mercado. Por lo tanto, la reunión del BCE de julio podría ser crucial para el par EUR/USD, ya que la volatilidad dependerá en gran medida de la postura ambigua que adopte Lagarde", concluye el experto de Ebury.

Natixis: los datos respaldan una pausa del BCE

Natixis CIB espera que el BCE mantendrá sin cambios los tipos de interés y adoptará un tono prudente, a la espera de disponer de más datos antes de decidir nuevos movimientos de política monetaria. El equipo de analistas del banco de inversión francés considera que la reciente moderación de las expectativas de inflación, la desaceleración del crecimiento de los salarios y el enfriamiento del mercado laboral respaldan una pausa en el actual ciclo de subidas de tipos.

Aunque algunos indicadores de actividad muestran una ligera mejora, el crecimiento económico sigue siendo frágil y el consumo continúa limitado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares. Natixis CIB también señala que el actual repunte de la inflación responde principalmente a factores de oferta, como las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía, por lo que considera que el BCE debe evitar una respuesta excesivamente agresiva que pueda perjudicar el crecimiento económico.

De cara a septiembre, cuando el BCE actualizará sus previsiones macroeconómicas, la entidad también espera que los tipos permanezcan estables, aunque advierte de que una prolongación del conflicto en Oriente Medio podría reavivar las presiones inflacionistas y reforzar un sesgo más restrictivo.

20Jul

El coste de asegurar la deuda de Oracle se situó en 198,23 puntos básicos, récord absoluto, y S&P la bajó a BBB-, el escalón previo al bono basura.

Miguel Ángel Valero

No todo es alegría en la inteligencia artificial (IA). Los bajistas de SpaceX acumulan 8.700 millones$ en ganancias sobre el papel desde que los cohetes de Elon Musk despegaran en Bolsa hace un mes. La acción se ha desplomado desde los 225,64$ hasta caer por debajo del precio de salida, 135$, por primera vez. Pero lo que más preocupa no es eso, sino que el 49% del capital flotante de la empresa espacial en Bolsa está prestado. Y su valor ha caído espectacularmente.

SpaceX ha llegado a caer el 20 de julio hasta un 3%, penalizada además por el retraso en el lanzamiento del 13º vuelo de prueba de su cohete Starship (que tiene previsto transportar 20 satélites Starlink V3) hasta el jueves 23 de julio por un fallo en el encendido de un motor

Las acciones de la empresa de servicios espaciales y de IA pierden un 46% desde su máximo histórico, por encima de 225$, logrado tras lanzar a 135$ la mayor OPV de la historia y subir un 50% el primer día. Ahora valen 120,26$, lo que implica pasar de los 3 billones$ a menos de 1,6 billones.

SpaceX trata de ampliar sus fuentes de ingreso, negocia vender capacidad de procesamiento al Departamento de Defensa de EEUU, como ya ha hecho con Alphabet y Anthropic , y espera desarrollar infraestructura orbital en el espacio para la conectividad global y la IA.

El coste de asegurar la deuda de Oracle se puso en los 198,23 puntos básicos (pb) el 17 de julio, récord absoluto. Justo cuando S&P bajó el rating de ésta a BBB-, el escalón previo a la calificación de bono 'basura'. Oracle arrastra unos 130.000 millones$ de deuda y su caja libre está en negativo por el capex en centros de datos. El mercado empieza a mirar con lupa la IA financiada a crédito.

Samsung Electronics anuncia ajustes en EEUU. Recorta plantilla en sus operaciones de pantallas, móviles y electrónica de consumo en Nueva Jersey y Texas, justo antes de mover allí su sede regional. La demanda de consumo flojea y el gigante coreano ajusta costes en hardware mientras el dinero se va a la memoria para IA. Aviso de que no todo el chip vive el mismo verano.

Goldman Sachs avisa que la fiesta de la IA se ha vuelto un tobogán y señala tres sitios donde esconderse. El 'momentum trade' es apostar por lo que ya sube. Este verano lo que subía era la IA. Hasta que dejó de subir. La cesta de momentum de Goldman se ha dejado un 24%, su peor golpe desde abril de 2009, y los fondos cuantitativos perdieron un 3,6% de golpe. Goldman propone tres refugios fuera del huracán: 

  • consumo de experiencias (viajes, hostelería, ocio), que la máquina no va a poder sustituir nunca. 
  • 'Compounders' de calidad a valoraciones baratas que nadie mira. 
  • Y candidatos a ser comprados en un mercado de fusiones de 1,2 billones$

"Si tu fondo indexado va cargado de tecnológicas, este mareo te toca la cartera. La jugada no es huir de la IA, sino repartir el riesgo hacia consumo, calidad y opables", recomiendan en Zumitow.

Mientras, Meta negocia ceder capacidad de cómputo a Anthropic en un acuerdo de hasta 10.000 millones$ a dos años.

No de PayPal a la OPA de Stripe/Advent

En este contexto, PayPal rechaza la mayor operación fintech en muchos años. Stripe y el fondo Advent pusieron sobre la mesa 53.000 millones$, lo que supone pagar 60,5$ por acción y una prima cercana al 28%. El consejo de administración la considera insuficiente y la rechaza. Ahora se espera una guerra de ofertas. 

Otro dato que llama la atención: los fondos disparan sus apuestas alcistas sobre el Brent al ritmo más rápido en diez años. El dinero inteligente ha cambiado de bando en el petróleo. Y de golpe. En la semana hasta el 14 de julio, los gestores dispararon sus posiciones largas netas en Brent en 75.996 contratos, hasta 357.154. La mayor subida semanal desde diciembre de 2016, y un giro total desde el mínimo de siete meses que tocaban hace nada. También cargaron el gasóleo de calefacción) hasta las 36.451 posiciones. ¿El detonante? Los ataques de EEUU sobre Irán y los golpes iraníes al tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del crudo mundial. 

Los márgenes de refino ya están en récord y el sentimiento ha pasado del miedo a la fiebre compradora en cuestión de días. Viento de cola para petroleras y refineras (Exxon, Chevron, Repsol) y para los ETF de energía. Pero en Zumitow recomiendan atención: "cuando todos se ponen largos a la vez, cualquier señal de calma en Ormuz puede desatar una estampida de vuelta. Posición sobrecargada, volatilidad asegurada".

La realidad es que tras la puesta en suspensión del Memorando de Entendimiento, el acuerdo marco de desescalada firmado en junio para detener la guerra entre Irán y EEUU. El frágil camino trazado se fracturaba cuando el presidente Trump endureció su postura exigiendo un peaje unilateral del 20% a todo el transporte de mercancías que transitara por Ormuz y, aunque luego se echaba atrás y retiraba la medida, el amago rompía la confianza diplomática y provocaba el reinicio de las hostilidades.  La crisis entraba además en una fase crítica, tras la muerte en estos últimos días de varios soldados estadounidenses en ataques con misiles y drones perpetrados por facciones proiraníes en Jordania e Irak. El Pentágono ha respondido ejecutando campañas continuas de bombardeos nocturnos sobre infraestructura militar en Irán, alejando la expectativa de una resolución pacífica en el corto plazo.  

CyComex ofrece consultoría especializada en Oriente Medio

Crédito y Caución, a través del servicio de internacionalización e inteligencia CyComex, ha puesto en marcha un plan especial centrado en Oriente Medio para mejorar la protección y el asesoramiento a las empresas que tienen intereses comerciales en los países afectados por el conflicto bélico. Para dar respuesta a este contexto de incertidumbre, CyComex ha activado distintos servicios de consultoría, totalmente personalizados y adaptados a las necesidades de cada empresa, que ofrecen información especializada y de alto valor sobre 13 países de Oriente Próximo (Arabia Saudí, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Siria y Yemen). 

Estos servicios tienen como objetivo acompañar a las empresas exportadoras e importadoras en sus estrategias comerciales en la zona, a través de un servicio de reorientación estratégica a la exportación y otro exclusivo para la importación. Asimismo, se ofrece un servicio de identificación de potenciales clientes en otros destinos de exportación y consultoría de riesgo de cambio, entre otros. 
Este programa específico protege y apoya a 1.400 empresas aseguradas que operan en la región, que suman un volumen de negocio en este mercado situado en el entorno de los 350 millones de euros solo en la primera mitad del año 2026. Se trata principalmente de pequeñas y medianas empresas de sectores como el agroalimentario, el químico y el de materiales de construcción. 

El escenario de tensión geopolítica actual en Oriente Medio está afectando a los precios de la energía y a las cadenas de distribución, lo que repercute negativamente en las relaciones y los flujos comerciales. Todo ello está generando efectos negativos en la evolución de la economía global y también de la morosidad. A este respecto, la aseguradora de crédito estima que las insolvencias podrían aumentar un 3% en 2026 a nivel global. Se estima que la morosidad en la región del Golfo se ha incrementado un 50% en el primer semestre del año, en comparación con el mismo período del año anterior. 

El comercio exterior y los procesos de internacionalización son dos importantes palancas de crecimiento empresarial a la hora de expandir la actividad, especialmente en un contexto de alta incertidumbre y nuevas barreras comerciales como el actual. A través de CyComex, Crédito y Caución acompaña a las empresas españolas en todo el proceso de apertura al comercio exterior con una consultoría a la carta, única en el sector. Desde su creación en 2004, ha impulsado la transformación de más de 5.000 empresas en exportadores consolidados y ha atendido las consultas puntuales sobre comercio exterior de cerca de 15.000 asegurados. 

Ebury: los mercados hacen caso omiso de la escalada en Oriente Medio

Los tipos de interés se mantienen estables, los mercados bursátiles cotizan cerca de máximos históricos y la mayoría de las divisas se mueven dentro de rangos muy estrechos. La semana pasada, las monedas vinculadas a las materias primas registraron un mejor comportamiento ante una nueva subida del precio del petróleo, mientras que el yen japonés cayó a mínimos de varias décadas, aunque los movimientos no fueron especialmente bruscos. El dólar se debilitó de forma generalizada tras la publicación de datos de inflación moderados. Este comportamiento pone de manifiesto el dilema al que se enfrentan los bancos centrales: aunque los precios de la energía están subiendo, hasta ahora apenas se han observado efectos de segunda ronda inflacionarios. En general, las noticias sobre inflación han sido positivas, lo que genera un contexto interesante de cara a la reunión del BCE de este jueves, principal foco de atención de esta semana. Los mercados buscarán confirmación de sus expectativas de una subida de tipos en la reunión de septiembre. El viernes, la publicación de los índices PMI de actividad empresarial a nivel mundial pondrá el broche final a la semana. En el caso de la libra, serán determinantes los datos de empleo del Reino Unido (martes 21 de julio), el IPC (miércoles) y los PMI (viernes).

  • EUR: Es prácticamente seguro que el BCE mantendrá los tipos sin cambios este jueves y adoptará una postura de cautela, a la espera de mayor claridad sobre el estado de las negociaciones de paz en Irán. No obstante, los mercados danpor descontada una subida en septiembre, por lo que la clave del evento será siel mensaje del banco central respalda esas expectativas del mercado.Los precios del gas natural en Europa están subiendo con más fuerza que los del petróleo tras la reanudación de las hostilidades entre EE. UU. e Irán, lo que supone un obstáculo adicional para el euro. Sin embargo, los diferenciales de tipos de interés vuelven a ser el principal motor del tipo de cambio EUR/USD y apenas han variado, lo que explica la relativa resiliencia de la moneda única.
  • USD: Los datos del IPC de junio en EEUU fueron significativamente inferiores a lo esperado tanto en el índice general como en el subyacente. El informe de precios al productor también sorprendió a la baja. Aun así, los responsables de la Reserva Federal insisten en que la inflación sigue siendo su principal prioridad y que no reaccionarán de forma exagerada ante un único dato, lo que implica que los mercados están posponiendo, pero no descartando, sus expectativas de subidas de tipos. La combinación de desinflación y recuperación del mercado laboral está impulsando tanto la renta variable como la renta fija, contrarrestando los temores generados por una nueva guerra en Oriente Medio. El impacto sobre el dólar resulta menos claro: como activo refugio debería apreciarse ante la renovada incertidumbre geopolítica, pero las expectativas de una reducción delos diferenciales de tipos están ejerciendo el efecto contrario. Aun así, el dólar sigue cotizando con relativa fortaleza frente a la mayoría de las divisas del G-10.
  • GBP: Los mercados respiraron aliviados al conocer que Andy Burnham ha elegido a Shabana Mahmood como nueva ministra de Hacienda. Mahmood se incorpora hoy a Downing Street. Es percibida como una centrista pragmática y los inversores la consideran una figura más responsable en materia fiscal y más favorable a las empresas que Ed Miliband, la opción más radical. La libra sigue superando al resto de divisas europeas y la reciente escalada de tensión en el estrecho de Ormuz le proporciona un impulso adicional. No obstante, la falta de detalles sobre las políticas del nuevo primer ministro introduce un elemento de incertidumbre en los activos británicos a partir de hoy, cuando Burnham asuma oficialmente el cargo. Seguimos considerando que el avance de la libra esterlina ha ido demasiado lejos recientemente.

UBS: potencial alcista del 10% para las acciones globales

Las Bolsas europeas sufrieron presión la semana pasada, ya que los valores tecnológicos se debilitaron y la reactivación de las hostilidades en Oriente Medio impulsó al alza los precios de la energía. Sin embargo, los últimos datos de inflación sugieren que el BCE no tendrá prisa por subir los tipos esta semana, mientras que las perspectivas de beneficios de la región mejoran tras años de estancamiento. "Hemos elevado la calificación de la renta variable europea y de la Eurozona a Atractiva, y seguimos apostando por los bonos de calidad como fuente de ingresos y de resiliencia para la cartera", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que los inversores deberían mirar más allá de la reciente debilidad de las acciones europeas. La mejora de los beneficios, unas valoraciones razonables y una combinación más favorable de inversión cíclica y estructural respaldan nuestra visión Atractiva sobre Europa y la eurozona. No creemos que una subida adicional de tipos por parte del BCE vaya a contrarrestar estos apoyos, y apostamos especialmente por la banca europea, el consumo discrecional, las industriales, la sanidad y Alemania. Por otro lado, la renta fija de calidad ofrece una oportunidad complementaria. Los inversores pueden aprovechar los rendimientos actuales para construir exposición a bonos de calidad de vencimiento corto y medio, asegurando ingresos y manteniendo al mismo tiempo el potencial de ganancias de capital a medida que los rendimientos disminuyan".

"En general, vemos un potencial alcista de en torno al 10% para las acciones globales (MSCI All Country World Index) hasta mediados de 2027, y creemos que los inversores deberían ampliar su exposición a distintas regiones para captar un abanico más amplio de oportunidades y motores de crecimiento, así como para gestionar los riesgos de valores individuales. Elevamos la calificación de la renta variable europea a Atractiva y seguimos apostando por las acciones estadounidenses y asiáticas. Prevemos un crecimiento de los beneficios globales del 21% en 2026, seguido de otro año sólido en 2027", explica.

"Después de que los beneficiarios del capex en IA aportaran la mayor parte de las rentabilidades bursátiles del primer semestre, el crecimiento de los beneficios y el comportamiento del mercado están empezando a rotar y a ampliarse hacia un abanico más amplio de temáticas, sectores y regiones. Desde el comienzo del segundo semestre, los rezagados del año —incluidos el Sudeste Asiático, China e India— y los valores cíclicos domésticos han superado con claridad a los mercados del norte de Asia, muy centrados en tecnología", aporta Min Lan Tan, responsable del Chief Investment Office APAC.

"Seguimos manteniendo una postura constructiva sobre la renta variable japonesa a pesar de la elevada volatilidad, respaldada por un sólido crecimiento de los beneficios y unas valoraciones cada vez más atractivas tras la reciente corrección del mercado", apuntan Chisa Kobayashi, responsable de Estrategia de Renta Variable Japón, y Daiju Aoki, director de Inversiones Japón

"Desde un punto de vista táctico, vemos valor en los vencimientos más largos en Europa en comparación con EEUU, donde seguimos favoreciendo los vencimientos más cortos. Esto viene determinado en gran medida por las distintas respuestas de los bancos centrales al repunte de los precios de la energía, la posición cíclica relativa de las respectivas economías y los riesgos fiscales y políticos persistentes", opina Frederick Mellors, responsable de Estrategias de Renta Fija.

"A pesar del aumento de la incertidumbre geopolítica y política este año, los diferenciales de crédito se han mantenido en un rango relativamente estrecho. Creemos que esto refleja un contexto de crecimiento resiliente, balances saneados en el conjunto del high yield y bajas perspectivas de impago, además de unos factores técnicos favorables", resalta Carolina Corvalan, estratega, y Frederick Mellors, responsable de Estrategias de Renta Fija.

13Jul

Pese a que el conflicto perjudica sobre todo al sector del transporte y la logística, Apollo se queda con EasyJet por 6.271 millones$. Y el S&P 500 va camino de superar el récord absoluto del año 2000.

Miguel Ángel Valero

La semana está condicionada por el repunte de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, aunque dentro de un marco que sigue apuntando a una negociación compleja y marcada por episodios de fricción. En esta ocasión, el detonante fue el ataque a un buque gasero catarí que transitaba por el estrecho de Ormuz, un incidente que desencadenó una respuesta militar inmediata por parte de EEUU. La escalada llevó a Washington a no renovar la exención sobre las sanciones al petróleo iraní, aumentando la presión sobre Teherán en un momento especialmente sensible. La decisión afecta a un país que mantiene alrededor de 60 millones de barriles de capacidad flotante y que trataba de dar salida a parte de esa producción, principalmente en los mercados asiáticos.

Con todo esto, la estrategia de Washington continuó caracterizándose por mensajes contradictorios. Trump llegó a declarar finalizado el Memorando de Entendimiento con Irán para, horas más tarde, matizar su posición y subrayar que las operaciones militares estadounidenses no persiguen una escalada del conflicto ni la consecución de objetivos militares permanentes en la región. 

Este enfoque refleja una política de presión dosificada, condicionada por la cercanía de las elecciones legislativas de medio mandato y por el limitado margen de actuación de la Administración.

Por su parte, Irán también opera bajo importantes restricciones. Aunque los meses previos a los comicios norteamericanos representan una ventana de influencia especialmente relevante, tampoco puede permitirse un retorno al bloqueo del tráfico del estrecho mientras trata de reactivar su producción. En consecuencia, la hipótesis central sigue siendo la de una normalización gradual y no lineal, acompañada de episodios de volatilidad hasta la consecución de un acuerdo definitivo.

Crédito y Caución: transporte y logística, los sectores más afectados

Crédito y Caución ha evaluado en un informe los efectos negativos que el conflicto en Oriente Medio está provocando en el sector del transporte y la logística, uno de los más afectados por su dependencia del combustible. Por una parte, los elevados precios de la energía están impactando en la confianza de los consumidores y en su poder adquisitivo. Por otra parte, el endurecimiento monetario impulsado por la inflación mantiene los costes de financiación elevados y lastra la inversión. Esto se traduce en una menor demanda de transporte de mercancías y pasajeros este año. Por este motivo, la aseguradora de Crédito ha rebajado sus previsiones iniciales de crecimiento para el sector en 2026, en el entorno de 3,4%, al 2,5%. 

El transporte aéreo es el subsector más afectado, con una estimación de crecimiento del 1,4%, frente al 4,3% inicial. En este sentido, se prevé que los flujos de pasajeros en Oriente Medio se contraigan un 38% este año, un descenso masivo para una región que en los últimos años ha experimentado aumentos significativos, tanto en los viajes directos de entrada como en los vuelos que conectan Asia y Europa.

Por lo que se refiere a las empresas europeas, se prevé un crecimiento de la producción de apenas el 0,8%, tras un aumento del 1,5% en 2025. En Alemania y Francia se espera incluso una contracción de la producción. En el otro extremo se sitúan mercados como Grecia y España, que están obteniendo mejores resultados gracias al incremento de la demanda turística y de los servicios. 

En líneas generales, se estima que las exportaciones se mantengan prácticamente estables por el efecto de los aranceles estadounidenses, la reciente intensificación de la competencia de las exportaciones chinas y las continuas pérdidas de cuota de mercado en las exportaciones mundiales. Todos estos factores frenan la demanda de transporte, mientras que las empresas se ven afectadas por el aumento de los costes del combustible. 

El informe de Crédito y Caución contempla una subida de los precios de los servicios de transporte en los distintos segmentos. Las empresas de transporte y logística intentarán repercutir en la medida de lo posible la subida del coste del petróleo, pero su capacidad para hacerlo será limitada en un entorno macroeconómico en general poco dinámico.

A largo plazo, los mercados emergentes de Asia-Pacífico, África y Sudamérica serán los que impulsen el crecimiento mundial del transporte y la logística, especialmente países como China y la India, que ya están realizando importantes inversiones en infraestructuras y redes de transporte.

El capital privado sigue de compras

Pero el conflicto no frena la concentración de la aviación. Apollo ofrece 7,15 libras por acción para hacerse con la aerolínea británica Easyjet. El fondo estadounidense ha trasladado al consejo de administración de la aerolínea esta puja, lo que valora el 100% del capital en 5.700 millones de libras (unos 6.271 millones€). La cifra mejora en un 3,6% la que fue quinta propuesta de la gestora de fondos también estadounidense Castlelake, que llegó a convencer al órgano de decisión de la low cost el pasado fin de semana con 6,9 libras por título, valorando la empresa en 5.500 millones de libras.

El capital privado, pese a las dudas sobre su situación real, sigue captando aéreas europeas baratas: prima jugosa para el accionista y señal de valor en el sector. En ese contexto, Delta reafirma su previsión anual y promete que los billetes seguirán caros aunque el queroseno se relaje. American y United han recortado previsiones esta semana; Alaska y JetBlue directamente las han suspendido. Delta hace justo lo contrario, reafirma que 2026 va según el plan. Poniendo los números sobre la mesa, ganó 1,56$por acción ajustados, por encima de los 1,48 que esperaba Wall Street, con ingresos de 17.670 millones. El beneficio cae un 26% interanual, pero solo por la mayor factura de combustible de su historia. Lo importante es que mantiene la guía anual de 6,5 a 7,5$ dólares por acción, cuyo punto medio queda un 17% por encima del consenso. El ingreso por asiento sube un 11%, lo que se traduce en que el pasajero paga más, pero la demanda no baja. Delta ya le ha pasado al viajero el 60% de la subida del queroseno y va a por el 100%. Con el combustible relajándose y las tarifas quietas, ese margen se lo embolsa la aerolínea. Ed Bastian, primer ejecutivo de Delta Airlines, lo admite sin rodeos: los precios no bajarán pronto.

Por cierto, cuando la Bolsa y el crédito no se ponen de acuerdo, suele acertar el crédito. Los diferenciales de financiación (el equity-repo, lo que cuesta financiar una posición apalancada en Bolsa) se han ampliado. Apalancarse para comprar acciones sale más caro. Encima, los CDS (una especie de seguro contra el impago de una empresa) siguen sin relajarse pese a la subida de la Bolsa. Si todo fuera tan bien, esa cobertura contra impagos costaría menos. Podría ser la divergencia clásica de fin de ciclo, la parte más adulta del mercado, la renta fija, no se cree la euforia de la variable. "Vigila lo apalancado y lo más endeudado si el dinero se encarece. Cuando el crédito se pone nervioso antes que la bolsa, toca revisar la exposición a empresas de pequeña capitalización, capital privado, y compañías con mucha deuda", recomiendan en Zumitow.

El S&P roza el récord absoluto del año 2000

La valoración del S&P 500 medida por el CAPE de Shiller roza su récord absoluto del año 2000. Eso significa que comprar el índice a estos precios sale carísimo respecto a los beneficios de la última década. O las empresas disparan sus ganancias, o el múltiplo tiene mucho aire debajo. "Señal roja para quien compra índice hoy", avisan en Zumitow.

Bank of America recibe una avalancha de críticas: desde que su mesa de estrategia recomendó ponerse corto en Bolsa, el S&P 500, a través del ETF SPY, se ha revalorizado un 43%. La mejor prueba de que intentar cronometrar el mercado sale carísimo, el pesimista prematuro acaba pagando la fiesta. El índice sigue pegado a máximos y castiga a quien se bajó demasiado pronto.

La Bolsa parece tranquila por fuera, por lo que hay que controlar más lo que sucede debajo. El indicador Turbu-lens de UBS, que mide el riesgo de que la volatilidad estalle de golpe aunque hoy el VIX esté dormido, ha subido a 0,9, su nivel más alto desde septiembre de 2025. La volatilidad de las acciones individuales triplica la del índice. Cada valor da bandazos por su cuenta, pero el índice lo disimula porque unos suben mientras otros caen. El problema llega ahora. Wall Street espera que los beneficios crezcan un 24% este trimestre, un listón altísimo. Si las empresas fallan, hay poquísimo margen y el susto puede ser gordo. Pero UBS recomienda cubrirse valor a valor en tech, energía y financieras, no con el índice entero.

UBS solo espera una subida de tipos del BCE

Altos funcionarios del Banco Central Europeo (BCE) han señalado que las presiones inflacionistas persisten pese a la caída de los precios de la energía en las últimas semanas, lo que refuerza las expectativas de nuevas subidas de tipos. El acta de la reunión de junio del BCE recogió que los responsables de política monetaria advirtieron que "aún quedaban por materializarse nuevos efectos indirectos, lo que apunta a una mayor propagación de las presiones inflacionistas en la economía".

Sin embargo, pese al tono más duro de los últimos comentarios del BCE, "solo esperamos una subida de tipos adicional, y no un ciclo sostenido de endurecimiento monetario", señalan en UBS. "Los datos de inflación, aunque todavía no permiten dar la señal de vía libre, han evolucionado en la dirección correcta. Los precios de la energía, que han sido la principal fuente de riesgo inflacionista, se mantienen muy por debajo de sus máximos recientes. El crecimiento del PIB sigue enfrentando obstáculos, y esperamos que esto limite el alcance de las subidas de tipos del BCE", argumentan.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos siendo positivos respecto a la renta fija de calidad y preferimos asegurar rentabilidades atractivas en bonos de calidad de duración corta a media". Y añade: "Creemos que el mercado sigue exagerando el alcance probable del endurecimiento del BCE. Esperamos que la rentabilidad del Bund alemán a 2 años caiga hasta aproximadamente el 2,15% a finales de año y hasta el 2,0% en marzo de 2027, lo que ofrece a los inversores una oportunidad para asegurar ingresos atractivos antes de que las rentabilidades sigan bajando".

Ofi Invest recomienda renta variable europea

Ofi Invest cree que los activos con mayor potencial para los inversores en la segunda mitad de 2026 son la renta variable, sobre todo la europea, y el Crédito, especialmente bonos Investment Grade denominados en euros.  La renta variable de EEUU y de Japón también presentan atractivo para el inversor, pero en el primer caso, cuyas compañías son líderes en la industrialización de la IA, las valoraciones ya recogen la fuerte inversión en ésta; y en el segundo, cuyas compañías se han beneficiado de los cambios en governanza corporativa impulsados por el gobierno, el enfoque es más táctico a corto plazo, por la normalización monetaria y la volatilidad del yen.

En renta fija, para la segunda mitad de 2026 Ofi Invest AM opta por duración en deuda soberana euro y cautela en la de Estados Unidos, sobre todo en el tramo largo de la curva de tipos.

Según Christophe Herpet, CIO de Ofi Invest AM, los mercados ya han superado la prima de riesgo provocada por las tensiones geopolíticas. El precio del petróleo cayó, las perspectivas de inflación también, y ha surgido una expectativa de relajación monetaria gradual, factores que apoyaron a los activos de riesgo. Los inversores parecen descontar un escenario de normalización, con fundamentales que permanecen sólidos, pero cuyos precios ya recogen gran parte de las buenas noticias. Lo que ahora falta es “margen para la decepción”.

La visión de los expertos de Ofi Invest AM sobre la distribución de activos es ahora constructiva, apoyada en un contexto económico mundial positivo, con beneficios empresariales aumentando, y un ciclo de inversión en IA que sigue siendo un impulso poderoso para el crecimiento económico.

Los bancos centrales también están cambiando su enfoque, según Christophe Herpet. Ahora están más centrados, progresivamente, en gestionar la transición hacia esta fase de normalización, más que en combatir la inflación.  Con el foco puesto en reconciliar la estabilidad de precios, el crecimiento y la sostenibilidad de las finanzas públicas, es una señal para unos tipos de interés “más altos durante más tiempo” que en la década anterior.

Ebury: las divisas ignoran el conflicto en Oriente Medio

Las Bolsas cotizan cerca de sus máximos históricos y las divisas se mueven en rangos estrechos, sin mostrar signos claros de aversión al riesgo. Los inversores parecen haber aprendido a coger las declaraciones de Trump con pinzas, dado que cuenta con un largo historial de promesas incumplidas. Queda por ver si sus últimas aserciones responden a una estrategia de negociación o si, por el contrario, las conversaciones entre EEUU e Irán se han estancado. La ausencia de anuncios de política económica o monetaria también contribuyó a mantener esta tranquilidad.

Esta semana la atención se desplazará hacia los datos de inflación en EEUU. El martes se publicará el IPC de junio, que se espera muestre un retroceso notable por la caída de los precios de la energía. Con una Fed en proceso de ajustar sus orientaciones prospectivas y aparentemente inclinada por subir los tipos de interés, cada lectura de inflación de aquí en adelante cobrará especial relevancia. También estarán en el punto de mira la producción industrial de la zona del euro(miércoles) y el PIB mensual del Reino Unido (jueves), ambos correspondientes al mes de mayo.

  • EUR: Las actas de la reunión de junio del BCE, publicadas la semana pasada, fueron deliberadamente ambiguas respecto a los próximos pasos, lo que llevó a los operadores a reducir ligeramente la probabilidad de una nueva subida de tipos. Los buenos datos económicos recientes contrastan con la moderación de la inflación en junio, por lo que la decisión en la reunión de septiembre estará muy reñida. Aun así, el euro resistió bien la semana pasada, gracias a la mayor sensibilidad de la zona euro a la inflación importada del petróleo, que ha estrechado los diferenciales de tipos a favor del euro. Dado que las perspectivas sobre las próximas decisiones del BCE no se aclararán hasta dentro de un tiempo, esperamos que el par EUR/USD continúe moviéndose en un rango estrecho por el momento. No obstante, no puede descartarse un repunte adicional si el presidente Trump insiste en sus planes de adquirir Groenlandia, un asunto que ya impulsó al euro la semana pasada.
  • USD: Los mercados anticipan que el informe del IPC de junio, que se publicará esta semana, resultará relativamente favorable: un retroceso significativo de la inflación general y una lectura mensual moderada del 0,2 % en el componente subyacente. Mientras tanto, los mercados de renta fija están mostrando algo de nerviosismo; los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años se acercan a mínimos de los últimos 20 años tras la publicación de las actas de la Fed de la semana pasada. Estas actas ofrecieron visiones contrapuestas: mientras los miembros más hawkish defendieron que podrían justificarse nuevas subidas si la inflación se mantiene elevada, otros señalaron los tipos podrían estabilizarse en torno a los niveles actuales o incluso ligeramente por debajo si la inflación se modera. Una sorpresa al alza en el dato de inflación del martes podría tener un impacto notable en el mercado de bonos y provocar un repunte temporal del dólar. Sin embargo, consideramos que, en estos momentos, el dólar no se aleja significativamente de sus niveles de equilibrio.
  • GBP: La libra esterlina sigue mostrando un mejor comportamiento que otras divisas europeas, especialmente frente al euro. Este desempeño resulta algo desconcertante, dado el elevado riesgo político en el Reino Unido. Los mercados se muestran optimistas ante la inminente toma de posesión de  Andy Burnham como primer ministro, que parece que se producirá el viernes. No obstante, Burnham ha sido ambiguo respecto a sus políticas económicas, y creemos que los mercados están subestimando los riesgos fiscales derivados de su preferencia por un mayor gasto público. Esta expansión fiscal se financiaría con una combinación de subidas de impuestos y mayor emisión de deuda. La primera prueba clave para la libra a corto plazo será el nombramiento del ministro de Hacienda, que anticipamos se anunciará en el primer día de Burnham en el cargo. Ed Miliband sigue siendo el favorito para ese puesto, un nombramiento que podría inquietar a los mercados. La designación de Yvette Cooper, en cambio, sería la opción más tranquilizadora entre las alternativas existentes. Estas noticias políticas deberían tener un mayor impacto en los mercados que cualquier otro dato económico o evento esta semana.
06Jul

EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas, para suministrar energía a los insaciables centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

Por primera vez en décadas, EEUU invertirá más que China en centrales de gas y carbón, empujado por la sed energética de los centros de datos de la inteligencia artificial (IA), ávidos de energía. La Agencia Internacional de la Energía calcula que EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas. Los centros de datos que entrenan la IA tragan electricidad a lo bestia, y las tecnológicas no quieren esperar años a que la red las enchufe. Así que se montan su propia central de gas al lado. Los pedidos mundiales de turbinas tocaron máximo de 25 años en 2025, con 130 gigavatios encargados.

El gas ya cubre más del 40% de la electricidad de los centros de datos norteamericanos, mientras China sigue tirando de carbón. Tanta demanda de turbinas está dejando el mercado seco y disparando los plazos de entrega. Quien fabrica esas máquinas tiene la sartén por el mango.  Toda esta situación beneficia a los fabricantes de turbinas, como GE Vernova y Siemens Energy,  y a las empresas de gas natural.

Curiosamente, las acciones de energía sufrieron una salida de 3.200 millones$ la última semana, la mayor en dos años. El giro bajista del crudo, con el Brent enfriándose a los 72$ desde los 120$ del momento álgido de de la guerra, pasa factura al sector. Cuando el petróleo baja, los márgenes de las petroleras se estrechan y el dinero busca otros sitios.

Mientras, los grandes accionistas de DCC se han rebelado. Ninety One y Aviva rechazan la OPA de 5.700 millones de libras que KKR y Bridgepoint han lanzado sobre el grupo energético porque creen que pretenden quedarse con la empresa a precio de saldo.

Pictet prefiere mercados emergentes

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, destaca que los mercados de acciones se han recuperado de la liquidación que se produjo tras la decisión de EEUU de declarar la guerra a Irán a finales de febrero. Con avances en el acuerdo de paz y los precios del petróleo cayendo, el riesgo de estanflación disminuye. "Sobre ponderamos acciones globalmente. Rebajamos las de EEUU a neutral, pero sobre ponderamos las de mercados emergentes. Estamos optimistas en finanzas y tecnología. Mejoramos a neutral la renta fija y vemos especial potencial en la deuda de mercados emergentes en moneda local. Rebajamos la liquidez a infra ponderar", explica.

Las economías desarrolladas crecen a ritmo inferior al de su tendencia a largo plazo, pero la inversión empresarial sigue aumentando en EEUU y Europa. Además, "esperamos que las economías emergentes crezcan 4,1 % este año, por encima de su potencial a largo plazo, ampliando al 2,5 % la diferencia respecto a las economías desarrolladas. Sus fundamentales han mejorado significativamente desde la gran crisis financiera global, con menor deuda externa, más sólidas balanzas por cuenta corriente y políticas monetarias más creíbles".

Además, los beneficios empresariales son sólidos, con esperanzas de aumento de la productividad por inteligencia artificial (IA). Las ganancias en acciones siguen concentradas en un puñado de grandes tecnológicas y el Índice de Semiconductores de la Bolsa de Filadelfia ha llegado a subir el 80% trimestralmente, lo que aumenta la posibilidad de reconfiguración de las asignaciones, "pero por ahora no vemos una razón convincente para dejar de sobre ponderar las acciones".

La tasa de crecimiento de la oferta monetaria en relación con crecimiento del PIB se ha contraído un 5,4% anualizado en seis meses en el mundo desarrollado, pero no llega a niveles de la crisis financiera global de 2008 o el shock del Covid. A ello se añade que, aunque hay riesgo de subida de tipos de interés de la Reserva Federal -los mercados estiman una entre tres probabilidades en julio-, es probable que los mantenga sin cambios durante el año, gracias a que en junio se crearon 57.000 puestos de trabajo no agrícolas, frente a cerca de 115.000 esperados.

De todas formas, la subida de tipos de interés suele ser positivo para las acciones si es en reacción a mejora del crecimiento. Aunque el endurecimiento monetario puede afectar a sectores sensibles a los costes de endeudamiento, en los últimos cinco ciclos desde 1987 las acciones estadounidenses han generado 4% a 16% de rentabilidad en doce meses tras la primera subida de tipos. 

Por su parte, el BCE debe mantenerse cauto, prestando atención a los servicios, la inflación subyacente y riesgo de efectos de segunda ronda.

"En conjunto, estamos neutrales en renta variable de los demás mercados desarrollados.  Rebajamos acciones estadounidenses a neutral", señala el experto de Pictet. EEUU avanza a una fase intermedia del ciclo, en un posible entorno de tipos de interés más altos y menor liquidez. Sus acciones son menos atractivas en comparación con otras regiones, cuando el desarrollo de IA se extiende a empresas en otros países. Por su parte las acciones japonesas cuentan perspectivas económicas respaldadas por estímulo fiscal y mejora de la demanda interna. Pero el yen coquetea con mínimos de 40 años frente al dólar, con posiciones cortas en máximos desde 2024 y fuerte probabilidad de intervención, incluso conjunta, del banco central de Japón y y el de EEUU.

Ahora bien, las acciones de mercados emergentes han cerrado los primeros seis meses de 2026 con ganancias superiores al 23 % en dólares, frente a 9 % de las estadounidenses y europeas. Este patrón continuará a corto plazo y "sobre ponderamos acciones emergentes sin China". Las economías emergentes disfrutan de crecimiento superior y reformas de gobernanza de las empresas, a las que se anima a aumentar dividendos y recomprar acciones -los dividendos representaron el 60% de la rentabilidad en esta clase de activos las dos últimas décadas-. Estas economías, especialmente de Asia, han superado la crisis energética, en parte gracias a sus esfuerzos los últimos años por reducir la sensibilidad al petróleo. En Corea, la intensidad de uso de petróleo se ha reducido a más de la mitad respecto a 1995 y su superávit comercial a récord del 17% del PIB en mayo frente al 1,7% de enero de 2025 -el aumento de precios de chips y memoria compensa con creces los mayores costes energéticos-.  Además, los indicadores técnicos muestran tendencias favorables para las acciones de emergentes.

"Pero estamos neutrales en acciones de China", precisa. Las importaciones del país siguen por debajo de la tendencia previa al Covid y la inversión inmobiliaria a la baja casi cinco años.

Los sectores cíclicos parecen caros mientras que los defensivos baratos. Tecnología e industriales están caros, aunque con impulso de beneficios, mientras que servicios de comunicación significativamente más baratos. "Sobre ponderamos finanzas", señala. Los bancos deben beneficiarse de los mayores tipos de interés, la dinámica de beneficios y la actividad en los mercados de capitales, incluyendo mega salidas a Bolsa. "Además, sobre ponderamos acciones tecnológicas", añade. El valor de los "Siete Magníficos" se ha llegado a reducir en 2,3 billones$ a finales de mayo, con los inversores preocupados por la sostenibilidad de la oleada de capitalización centrada en IA. Sin embargo, el poder de fijación de precios de las grandes tecnológicas sigue sólido y es poco probable que se vea desafiado por tipos de interés más altos. Las tecnológicas asiáticas ofrecen valoración atractiva y fuertes perspectivas de crecimiento. Además, se mantiene la demanda de semiconductores, que ha facilitado que Corea haya sido el mercado regional de mayor revalorización e  incluso ha impulsado la euro zona, hogar de empresas como ASML, ST Microelectronics e Infineon.

"Hemos mejorado renta fija a neutral", explica. Las rentabilidades a vencimiento han estado subiendo más o menos al ritmo de los precios del petróleo los últimos meses, pero no han caído tanto con los precios de éste, ya alineados con la oferta y demanda. De manera que las rentabilidades en deuda siguen altas a pesar de la caída del precio del petróleo, anomalía que probablemente desaparecerá y que supone una cobertura eficaz frente a una reducción inesperada del crecimiento o una mayor volatilidad de las acciones. "Nuestra preferencia en renta fija es por activos de mayor cupón. Vemos oportunidades en deuda en moneda local de mercados emergentes -una de las clases de activos de renta fija más baratos-. Aunque el dólar puede fortalecerse moderadamente a corto plazo, el mundo se hace gradualmente menos dependiente" de éste, concluye.

Fidelity: optimistas en renta variable, sobre todo en algunos emergentes

Los mercados internacionales han mostrado una notable resistencia ante la agitación geopolítica, el aumento de los precios de la energía y el agravamiento de las inquietudes inflacionistas, de acuerdo con la edición 2026 de las Perspectivas de mediados de año. Los amortiguadores, de Fidelity. A pesar de la fragmentación del orden mundial y la persistente incertidumbre en Oriente Medio, Fidelity considera que unos beneficios empresariales sólidos, unos fundamentales económicos resistentes y las inversiones sostenidas en inteligencia artificial (IA) deberían dar apoyo a los activos de riesgo durante la segunda mitad del año.

Fidelity revela cuáles son sus principales convicciones de cara al segundo semestre de 2026:

  • Somos optimistas en riesgo de renta variable en general, pero en especial en Japón y una selección de mercados emergentes. No perdemos de vista la fuerte racha alcista que han experimentado los mercados desde el mes de abril.
  • La inversión empresarial en IA ha sido la fuerza motora de los mercados internacionales y está dando apoyo a otras temáticas, como la escasez de energía y la modernización de las redes eléctricas.
  • Las materias primas, en especial las que están vinculadas a la energía, pueden aportar una valiosa diversificación para el riesgo geopolítico cuando los activos tradicionales, como la duración y el oro, muestren un comportamiento menos fiable.

“Los mercados han demostrado una resistencia impresionante frente a la volatilidad en los primeros seis meses de este año, pero su firmeza no debería sorprender. Se han vuelto expertos en ver más allá del ruido y reconocer el potencial alcista”, señaló Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity. “Ahora no es momento de rehuir el riesgo, sino de asegurarse de que esté equilibrado en una cartera bien diversificada que amortigüe los inevitables golpes cuando se produzcan. Aunque los recientes avances diplomáticos entre EEUU e Irán pueden ayudar a aliviar algunas de las preocupaciones más inmediatas, la incertidumbre sigue siendo elevada y es improbable que el camino a partir de ahora sea sencillo", argumenta.

La variable macroeconómica más determinante para el corto plazo es la perturbación del suministro energético derivada del cierre del estrecho de Ormuz. "Nuestra hipótesis de trabajo ha sido que el conflicto tendrá una 'resolución confusa'", subraya. El memorándum de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz y ampliar el alto el fuego apunta hacia una desescalada, pero sigue siendo posible un amplio abanico de desenlaces. Hasta que se perfile con mayor claridad una solución duradera, los mercados probablemente sigan descontando una prima de riesgo geopolítico.

El aumento de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria lastrarán el crecimiento en la mayor parte de las regiones, mientras que los mercados de la energía mostrarán una persistente prima de riesgo geopolítico. 

Los sólidos fundamentales están dando apoyo a los mercados, a pesar de la volatilidad provocada por la geopolítica. Lo más significativo es que los gigantes tecnológicos estadounidenses siguen invirtiendo miles de millones en el desarrollo de la IA, lo que está dando un impulso continuado a los beneficios. Ese inmenso gasto en inversión está reforzando a las empresas en toda la cadena de valor, incluidos los actores industriales que sostienen la construcción de centros de datos y las crecientes necesidades energéticas. Cada vez son más las empresas estadounidenses que empiezan a notar cómo el gasto en inversión alimentado por la IA sustenta los beneficios y mejora la productividad. Este efecto que se expande a todo el mercado ofrece puntos de entrada atractivos, mientras que la atención se centra en un reducido número de valores tecnológicos con valoraciones elevadas. Los beneficios siguen emitiendo señales de fortaleza a nivel mundial, impulsados en parte por la inversión en IA, pero también por la reducción parcial de los aranceles comerciales y la resistencia de las economías.

Esa incertidumbre también significa que es importante ser selectivo a la hora de invertir en las diferentes regiones. "Estamos infra ponderados en renta variable europea, región que se encuentra más expuesta a las perturbaciones del suministro y a las perspectivas de estanflación", apuntan en Fidelity. Mientras tanto, la apuesta por la IA y los sólidos resultados están respaldando a las acciones estadounidenses, aunque algunas áreas de ese mercado ya han recorrido un largo camino. La renta variable japonesa sigue pareciendo atractiva gracias a unos beneficios sólidos y un contexto político favorable.

"Los mercados emergentes siguen siendo una posición en la que tenemos mucha confianza", añaden. Las acciones de los mercados emergentes se benefician de factores favorables de índole más general, como el ciclo de la IA. Un dólar más débil y la mejora estructural de la credibilidad de las políticas monetarias también deberían ser factores positivos. Sin embargo, el conflicto en Irán no está afectando de la misma forma en el universo de los mercados emergentes. Los países de Latinoamérica que exportan materias primas se están beneficiando; los que importan energía, sobre todo las economías asiáticas que dependen del suministro que pasa por el estrecho de Ormuz, están sufriendo. 

Por lo tanto, se requiere un enfoque selectivo por parte de los inversores en los mercados emergentes. Brasil, por ejemplo, es uno de los países que se beneficia del aumento de los precios de la energía, con acciones que presentan valoraciones atractivas y que podrían comportarse aún mejor en un ciclo de política monetaria expansiva. Sudáfrica cuenta con unos fundamentales económicos atractivos y con el respaldo de las materias primas. Algunas zonas de Asia-Pacífico también resultan atractivas a pesar de las perturbaciones en el sector energético, como Corea, que se ve respaldada por el ciclo de los semiconductores y el impulso a las reformas del sector empresarial.

A medida que cambia el entorno macroeconómico, también lo hace nuestra forma de concebir la diversificación. El aumento de los riesgos geopolíticos y de fragmentación está ejerciendo presión sobre los refugios tradicionales, lo que significa que los inversores no pueden confiar en un único activo para apuntalar los componentes de mayor riesgo de su cartera. "Hemos pasado de un mundo caracterizado por temores ocasionales sobre el crecimiento a uno de mayor inestabilidad estructural. Se necesitan diversas fuentes de protección", insisten en Fidelity.

El dólar, por ejemplo, no parece tan atractivo a largo plazo como antes. El oro ha tenido un comportamiento sorprendentemente pobre durante el conflicto, pero seguimos siendo optimistas con respecto a esta materia prima, debido a sus factores subyacentes favorables. Puede tener un buen comportamiento cuando la inflación golpea a los bonos y sirve como diversificador cuando aumentan las correlaciones entre bonos y acciones. Del mismo modo, puede responder bien ante la debilidad del dólar y la caída de los rendimientos reales.

Dado que la inflación se mantendrá elevada durante más tiempo, la exposición a las materias primas debería sostener las carteras, especialmente aquellas con exposición al sector energético que pueda proteger frente al riesgo geopolítico. También pueden proporcionar una cobertura mientras la duración sufre. La inflación reduce el margen para que los rendimientos caigan de forma significativa y, por lo tanto, disminuye el potencial alcista de la duración, de ahí el mal comportamiento reciente de esta. Si los temores entorno al crecimiento se reactivaran más adelante en el año, la duración retomaría su papel como cobertura frente a la renta variable.

Ebury: se retrasan las subidas de tipos

El dólar cedió terreno tras publicarse el jueves unas cifras de empleo no agrícola inferiores a lo previsto, lo que apunta a que la Reserva Federal debería mantener una postura cautelosa con respecto al endurecimiento de su política monetaria. De hecho, las presiones a favor de subidas de tipos se han atenuado de forma generalizada ante unas cifras de inflación mejores de lo esperado. Aunque se anticipa que los próximos movimientos de tipos en el G-10 serán al alza, ya no está claro quién liderará el ciclo. No se descuentan plenamente subidas de tipos en EEUU, la zona euro ni en el Reino Unido hasta bien avanzado el 2026, como muy pronto.

Los inversores han dejado de prestar especial atención a las negociaciones entre EEUU e Irán, y el mercado del petróleo apenas descuenta la posibilidad de que se reanuden las hostilidades. El evento más destacado de la semana será probablemente la publicación, el miércoles, de las actas de la reunión de junio de la Reserva Federal, la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh.

  1. EUR: El informe preliminar de inflación de la zona del euro de junio trajo buenas noticias para el BCE. Tanto el índice general como el subyacente registraron descensos superiores a lo esperado, y este último ya se encuentra más cerca del objetivo del 2 %. Los miembros del BCE que participaron en la conferencia de Sintra la semana pasada se mostraron en gran medida evasivos, lo que indica que mantiene abiertas sus opciones y actuará en función de la evolución de los datos. Sin embargo, los mercados ya están aplazando la primera subida de tipos y asignan menos de un 50% de probabilidades a que se produzca en septiembre. Con los bancos centrales en modo de espera, el diferencial de tipos a ambos lados del Atlántico parece estar estabilizándose. Consideramos que la moneda única ha encontrado un soporte sólido en los mínimos recientes frente al dólar, lo que respalda nuestra previsión de una apreciación gradual del euro frente al dólar a lo largo de nuestro horizonte de previsión.
  2. USD: El informe de empleo de junio ha sido algo decepcionante, aunque viene precedido de dos datos bastante sólidos en los meses anteriores. El ritmo de creación de empleo sigue superando ampliamente el crecimiento de la población activa estadounidense. Además, la fiabilidad de estas encuestas ha mermado en los últimos tiempos, por lo que recomendamos centrarse en la media móvil de tres meses en lugar de reaccionar de manera exagerada a los datos mensuales. La tendencia sigue siendo positiva y el mercado laboral continúa recuperándose de la desaceleración de finales de 2025. No hay indicios de quela incertidumbre derivada del conflicto con Irán haya provocado despidos masivos ni una paralización generalizada de la contratación. La economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo aceptable, entorno al 2,0 %. Sumado a las recientes cifras de inflación subyacente —en un rango del 3-4 % anualizado—, la cuestión respecto a las subidas de tipos parece ser más bien cuándo se producirán, y no si se producirán. No obstante, hasta que no se observen indicios más claros de que el repunte de los precios energéticos se haya trasladado a las presiones subyacentes, consideramos quela Fed mantendrá un enfoque cauteloso respecto al endurecimiento de supolítica monetaria.
  3. GBP: En una semana tranquila, la atención del mercado se centró en Andy Burnham, probable sucesor de Keir Starmer como primer ministro. La libra esterlina se fortaleció ante su insistencia en respetar las normas fiscales y las informaciones que sugerían que sus asesores no buscarán introducir nuevos impuestos. No obstante, sigue sin estar claro cómo pretende financiar sus prioridades en gasto social e infraestructuras. Ed Miliband se ha convertido ahora en el claro favorito para ocupar el cargo de ministro de Hacienda. Aunque su preferencia por la expansión fiscal representa un riesgo para los activos británicos, la falta de margen de maniobra implica que quien ocupe el número 11 de Downing Street tendrá las manos prácticamente atadas.El gobernador del Banco de Inglaterra, Bailey, adoptó un tono moderado en la conferencia de banqueros centrales de Sintra, lo que ha contribuido a retrasarlas expectativas del mercado sobre la primera subida de tipos hasta 2027. Llevamos meses señalando que la valoración del mercado sobre una subida de tipos en el Reino Unido era excesiva, y esto no ha hecho sino reforzar nuestra opinión. La libra esterlina continúa apreciándose frente al euro y ha roto el estrecho rango en el que se había mantenido el par a lo largo de 2026.
30Jun

Ebury vaticina un descenso moderado del Euribor si avanzan las negociaciones entre Irán y EEUU. En cambio, Singular Bank cree que el BCE subirá tipos de nuevo en el verano.

Miguel Ángel Valero

Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury, señala que todo apunta a que el Euribor a 12 meses romperá en junio su racha alcista de los últimos tres meses. La media provisional se sitúa actualmente en el 2,8%,frente al 2,804% de mayo. Aunque el Banco Central Europeo (BCE) subió los tipos de interés en su reunión de junio, el mercado ya había descontado plenamente este movimiento, por lo que ya estaba reflejado en el valor del Euribor.

El principal motivo de la ligera caída del indicador en junio ha sido lo ocurrido tras la firma del acuerdo marco de paz entre Irán y EEUU. El pacto provocó fuertes descensos en los precios de los futuros del petróleo - que ya han regresado a niveles previos al conflicto - y una corrección a la baja en las expectativas de subidas de tipos por parte del BCE. 

"Aunque el mercado sigue descontando una subida de tipos a lo largo del año, mantenemos un alto grado de escepticismo y creemos que existe margen para que las expectativas se moderen aún más. Las declaraciones de Lagarde refuerzan nuestra visión: la presidenta del BCE señaló que no ve necesidad de adoptar medidas adicionales agresivas para contrarrestar el shock generado por el conflicto con Irán. Por todo ello, esperamos que el BCE mantenga los tipos de interés en sus niveles actuales a corto plazo, a medida que la inflación converge progresivamente hacia el nivel objetivo. Paralelamente, si las negociaciones entre EEUU e Irán avanzan sin contratiempos, deberíamos ver una reducción adicional de las expectativas de tipos en la Eurozona y un posible descenso, aunque moderado, del Euríbor a 12 meses desde los niveles actuales", apunta el experto de Ebury.

El Foro de Sintra constata una desaceleración gradual de la inflación

En el Foro de Sintra, Lagarde destaca los avances en regulación bancaria y energías verdes como un “escudo europeo” que ha permitido afrontar con mayor resiliencia la crisis en el estrecho de Ormuz. Mientras, los datos de inflación en Europa apuntan a una desaceleración gradual, lo que sugiere que el peor momento puede estar comenzando a quedar atrás. Esta moderación continuará durante la segunda mitad del año, y la energía empezará a revertir su impacto inflacionista, especialmente de cara a 2027. Con este escenario, el tono restrictivo de los bancos centrales parece prudente, aunque previsiblemente no será sostenible más allá del verano. En paralelo, los flujos por Ormuz se han ralentizado –de 20 a 13 el 29 de junio, con datos que no recogen los tránsitos no declarados–. No obstante, la vía de Omán gana relevancia, con Francia en conversaciones con el gobierno omaní para evitar la imposición de peajes y facilitar las labores de desminado.

La presidenta del BCE ha afirmado que Europa cada vez es más resiliente frente a los shocks económicos y que la última subida de tipos de interés no fue de carácter preventivo. Europa se está volviendo menos vulnerable a las perturbaciones externas gracias a una mayor regulación bancaria y fiscal –la quiebra de Silicon Valley Bank en EEUU no desestabilizó a ninguna entidad financiera de la zona euro– y a los avances en la transición ecológica –que han permitido resistir a la mayor interrupción de suministro mundial de petróleo–. En lo referente a la última decisión de política monetaria, la presidenta rechazó que pudiera calificarse como una subida de tipos “preventiva”, insistiendo en que estaba respaldada por las proyecciones macroeconómicas del BCE y resultaba adecuada en todos los escenarios contemplados por la institución. En aquella reunión, el BCE publicó nuevas previsiones macroeconómicas que elevaban tanto la inflación general como la subyacente, mostrando que la inflación no volvería al objetivo del 2% hasta el último trimestre de 2027. Según Lagarde, mantener los tipos sin cambios habría implicado que la inflación siguiera por encima del 2% incluso en 2028. 

En sus previsiones, el escenario más “moderado” con estimaciones más favorables al escenario “base”, contemplaba que el precio del petróleo remitiese a 88$/barril en el tercer trimestre de este año Sin embargo, la evolución reciente del mercado ha sido más favorable de lo previsto: el crudo cotiza por debajo de ese nivel desde hace dos semanas y actualmente se sitúa por debajo de los 75 dólares por barril, lo que reduce parte de las presiones inflacionistas asociadas al encarecimiento de la energía.

Philip Lane, economista jefe del BCE, asegura que los efectos de segunda ronda derivados del aumento de precios de la energía probablemente tardarán algún en manifestarse. En este sentido, subrayó que la principal cuestión para el BCE será evaluar cómo los incrementos acumulados de los costes energéticos durante los últimos meses terminan trasladándose a los precios de los alimentos y, especialmente, al sector servicios, donde las presiones inflacionistas suelen ser más persistentes.

Singular Bank: el BCE subirá tipos al 2,5% este verano

En la actualización de mitad de año de su informe Perspectivas geoeconómicas y estrategia de inversión 2026: La Gran ReconfiguraciónSingular Bank avisa que la normalización del suministro desde el Golfo Pérsico será lenta: incluso con el tránsito reanudado, la oferta de petróleo seguirá por debajo de la demanda durante el verano y los inventarios tardarían al menos un año en volver a los niveles previos a la guerra. Por ello, espera que el Brent repunte de nuevo a 80$ y se mantenga en torno a ese nivel en la primera parte de 2027. La prolongación de las presiones inflacionistas llevará al BCE a subir su tipo efectivo al 2,5% este verano.

En el plano macroeconómico, la entidad prevé que EEUU mantenga un crecimiento del 2,2% en 2026, apoyado por la inversión en IA y una menor tensión comercial con China, mientras que la Eurozona se limitaría a un 0,7% por la crisis energética y la debilidad de Francia, Alemania e Italia. China moderaría su avance al 4,6%, afectada por el repunte de los costes de producción y la desaceleración del comercio exterior.

España seguirá mostrando mayor resiliencia que la Eurozona, con una previsión de crecimiento del 2,5%, respaldada por la demanda interna, el empleo, el tramo final de los fondos Next Generation y el dividendo demográfico asociado a la inmigración. No obstante, el informe advierte de riesgos sobre el turismo si repuntan los costes energéticos y recuerda los retos estructurales de vivienda, pensiones, oferta y fragmentación política.

Singular Bank considera que la IA seguirá siendo uno de los principales motores de inversión y productividad, aunque con efectos desiguales por sectores y una reasignación de tareas en actividades más expuestas. Desde el punto de vista del mercado, la entidad no aprecia una “exuberancia irracional” en torno a la IA, ya que las valoraciones tecnológicas se han moderado gracias a la revisión al alza de los beneficios esperados. En este contexto, mantiene su preferencia por los segmentos vinculados al despliegue de centros de datos, especialmente semiconductores, infraestructuras y electrificación, así como por Asia Emergente, donde se concentra una parte esencial de la cadena de valor tecnológica.

Roberto Scholtes, jefe de Estrategia de Inversión de Singular Bank, ha señalado: "Los múltiplos bursátiles se han moderado al acelerarse el crecimiento de los beneficios, en especial los de las tecnológicas, por lo que conviene evitar una infra ponderación significativa de EEUU. Además de sobre ponderar Tecnología -con un peso relevante en la cadena de valor de Asia Emergente-, continuamos viendo recorrido en otros “posibilitadores” de la puesta en marcha de centros de datos, encuadrados en las temáticas de Infraestructuras y Electrificación".

En renta fija, Singular Bank recomienda invertir la liquidez y los fondos monetarios en deuda pública a corto plazo, especialmente entre 1 y 3 años; reforzar la exposición a activos ligados a tipos flotantes, como préstamos bancarios senior y CLO, por su protección ante nuevas subidas de tipos; y mantener posiciones en deuda subordinada de entidades financieras, donde los intereses más altos apoyan la rentabilidad y solvencia de bancos y aseguradoras.

En divisas, la entidad considera que la reciente apreciación del dólar ofrece una oportunidad para cubrir otra parte de la exposición al USD. Su escenario base contempla que la Fed mantenga el tipo en el rango 3,50%-3,75% y prevé que el dólar vuelva a final de año a 1,18 €/$ tendiendo a 1,20 €/$ en 2027 si se descuentan nuevos recortes de la Fed. Por ello, considera que niveles en torno a 1,14 €/$ son adecuados para cubrirá parte de la exposición al USD que proviene de la renta variable estadounidense o global.

Singular Bank considera que la inversión en los “cuellos de botella” generados por la convergencia de la IA, la geopolítica y la autonomía estratégica seguirá siendo la temática dominante en las bolsas. Ve oportunidades en los subsectores que todavía no descuentan el probable super-ciclo de crecimiento o las posibilidades de innovación o de mejoras de productividad desatados por la IA: infraestructuras tecnológicas y energéticas, generación y redes eléctricas, semiconductores, biotecnología y bancos. Recomienda aprovechar eventuales recortes para reforzar posiciones.

UBS recomienda bonos de calidad

Los mercados comenzaron la semana con cierto optimismo ante la posibilidad de que Irán y EEUU continúen esta semana sus conversaciones de paz. Los planes de inversión en IA de Corea del Sur también impulsaron el sentimiento. "La moderación de la inflación PCE de mayo ayudó a reducir los temores de un nuevo endurecimiento por parte de la Fed. Se espera que el informe de empleo de esta semana muestre otro avance sólido, aunque con cierta moderación tras un mes anterior excepcionalmente fuerte. Creemos que es probable que la Fed mantenga las tasas sin cambios este año, y recomendamos asegurar las atractivas rentabilidades que ofrecen actualmente los bonos de calidad", apunta Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management.

29Jun

"La zona del euro ha resistido la mayor subida arancelaria de EEUU en casi un siglo", y a lo que la Agencia Internacional de la Energía ha calificado como "la mayor alteración del suministro de petróleo de la historia".

Miguel Ángel Valero

El Foro de Sintra, el encuentro de bancos centrales organizado por el BCE y que este año tiene el 'morbo' añadido del debut internacional del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, se celebra en medio de nuevas refriegas en Oriente Medio. EEUU e Irán protagonizaron desde el jueves un intercambio de ataques, tras abrir fuego el país de los ayatolás contra un buque con bandera de Singapur que transitaba por la ruta alternativa de Omán, al considerarla una vía “no autorizada” y reivindicar su derecho a controlar el tráfico marítimo, y responder Trump con una serie de bombardeos contra depósitos iraníes de misiles y drones. La escalada continuó durante el fin de semana, con la Guardia Revolucionaria lanzando misiles contra bases en Kuwait y Baréin.

Estos episodios reavivaron la preocupación en torno al tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz. Antes de los ataques, el número de buques que lo atravesaban había alcanzado máximos desde el inicio de la fase bélica, situándose en torno al 52% de los niveles promedio de 2025. Desde entonces, se ha observado una caída en los tránsitos, aunque el volumen continúa por encima de los niveles previos al Memorando de Entendimiento.

Ambos países han acordado cesar los ataques antes de retomar las negociaciones esta semana. La reapertura de Ormuz no está siendo lineal y es probable que sigan produciéndose episodios de tensión. Por tanto, no conviene sobre reaccionar al ruido a corto plazo: la tendencia hacia la normalización sigue consolidándose. Ambas partes están obligadas a entenderse y, si apenas una semana después del Memorando de Entendimiento el tráfico marítimo ya se había recuperado hasta casi un 55%, todavía existe margen para que, dentro del plazo de 30 días acordado, se acerque a niveles habituales.

Este año el Foro de Sintra, la conferencia anual organizada por el Banco Central Europeo en Portugal, lleva por título “Shaping Europe´s future: innovation, growth and stability”. El evento, que se extenderá hasta el 1 de julio, es una de las principales citas anuales de política monetaria global, que antecede a la que organiza la Fed en Jackson Hole en agosto. Estará centrado en la capacidad europea para elevar su crecimiento potencial a través de la innovación y difusión tecnológica, la relación entre regulación financiera estabilidad y crédito, el impacto de la IA sobre la estabilidad financiera, la inmigración como factor de productividad y el papel de Europa en el nuevo entorno comercial global.

La relevancia del encuentro residirá también en las señales cualitativas que los principales bancos centrales ofrezcan en torno al crecimiento, inflación, estabilidad financiera y comunicación monetaria. El Foro de Sintra puede ayudar a calibrar hasta qué punto la Fed mantendrá una comunicación más escueta en el 'forward guidance', tal y como apuntaba Warsh en su primera y única comparecencia reunión al frente de la Fed, la interpretación del BCE en el equilibrio entre inflación y crecimiento, o la lectura que los bancos centrales hacen de los riesgos derivados de la IA, comercio global y estabilidad financiera.

Lagarde: vuelta a lo esencial

En la intervención de apertura del Foro Sintra, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, defiende que la política monetaria "ha vuelto a lo esencial" tras haber enfrentado presiones "extraordinarias" en los últimos años y puede centrarse ahora "en estabilizar la inflación utilizando los tipos de interés oficiales como herramienta principal". "Ya no es necesario recurrir a instrumentos no convencionales" ni se necesita actuar "con la misma intensidad". "Podemos realizar ajustes graduales de los tipos de interés, calibrados en función de las perturbaciones a las que nos enfrentamos", insiste.

Pero avisa: "volver a lo esencial no significa regresar a un pasado idealizado". Y destaca el trabajo del BCE para reducir los riesgos de fragmentación: el Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI) hace menos probable que haya movimientos injustificados en los diferenciales soberanos. También la supervisión y el marco europeo de resolución han hecho que el sector bancario sea más resiliente. Cree que las respuestas de política económica en Europa también están reduciendo la medida en que las perturbaciones se transmiten a la economía real. "La zona del euro ha resistido la mayor subida arancelaria de EEUU en casi un siglo", y a lo que la Agencia Internacional de la Energía ha calificado como "la mayor alteración del suministro de petróleo de la historia". "La economía no ha descarrilado", recalca la presidenta del BCE.

También alerta de un entorno geopolítico "tensionado" en el que la frecuencia de las grandes perturbaciones parece estar aumentando, y al mismo tiempo éstas adoptan nuevas formas: el acceso a los mercados, el suministro energético y los minerales críticos se están utilizando cada vez más como herramientas de presión. Este tipo de perturbaciones pone a prueba los marcos analíticos habituales, empujando a la política monetaria "hacia un nuevo terreno". Y a pesar de que es "más probable" que haya perturbaciones que desvíen la inflación de su objetivo, la resiliencia que ha adquirido Europa hace que sus efectos sobre su economía sean "más contenidos".

La Eurozona se encuentra, con mayor frecuencia, "entre perturbaciones que podemos ignorar y otras ante las que debemos reaccionar con firmeza". "El mundo al que nos enfrentamos hoy no es menos exigente, y debemos seguir adaptándonos. Los fundamentos no han cambiado. Ha cambiado la forma de aplicarlos", apuró.

Mientras, los bancos centrales estarán atentos al IPC en la Eurozona (miércoles 1 de julio), que permitirá calibrar hasta qué punto la reciente caída en el precio del crudo ha compensado el shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio. Y al informe oficial de empleo de EEUU, que se publicará el jueves 2 y que ayudará a evaluar si la mayor economía mundial sigue resistiendo al endurecimiento de las condiciones financieras, al repunte de los precios energéticos y al reciente cambio de la Fed, cuando Kevin Warsh insistía en que unos precios persistentemente elevados suponen una carga para los hogares estadounidenses. Los inversores siguen descontando al menos una subida de 25 p.b. este año, giro notable frente al ciclo de recortes que se esperaba antes del inicio de la guerra entre EEUU e Irán. Para muchos analistas, se trata de un cambio de previsiones exagerado: la inflación derivada de los aranceles está perdiendo fuerza y la caída del precio del petróleo reducirá la probabilidad de efectos de segunda ronda, por lo que la Fed no tocará los tipos en lo que queda de año.

Nordea: defensa y relocalización energética transforman Europa

Precisamente, René Møller Petersen, gestor principal de cartera de la estrategia Empower Europe de Nordea, destaca que las últimas tensiones en una de las rutas marítimas más críticas del mundo han expuesto una realidad incómoda sobre la vulnerabilidad energética de Europa. Pero en esa situación se encuentra una de las oportunidades de inversión más atractivas de esta década.

Europa no es el principal consumidor del petróleo que transita por el estrecho de Ormuz, sin embargo, las alteraciones en los mercados energéticos globales repercuten casi de inmediato en todo el continente. Los precios de la energía reaccionan, las cadenas de suministro se tensan y los riesgos asociados a la dependencia de los flujos energéticos globales se vuelven imposibles de ignorar.

Pero la dependencia energética es solo parte de un desafío mucho mayor que enfrenta Europa actualmente. Existen vulnerabilidades similares en las cadenas de suministro, la producción industrial, las tecnologías críticas y la infraestructura de seguridad. La dependencia de Europa de proveedores externos para todo, desde materias primas y semiconductores hasta capacidades de defensa, es cada vez más evidente.

Durante décadas, la prosperidad de Europa se basó en supuestos que ya no se mantienen: suministros energéticos fiables, cadenas de suministro globales resilientes y seguridad externalizada. Esos supuestos están siendo reescritos. La dependencia de la energía rusa ha disminuido drásticamente, las cadenas de suministro han mostrado fragilidades estructurales, y la defensa ha vuelto al centro de la agenda política y económica.

Europa se está enfrentando por fin a una realidad que ya no puede ignorar — y está respondiendo con una inversión a la altura. Este paso, que va del reconocimiento a la materialización de inversiones reales, ha abierto nuevas oportunidades. En los sectores de la energía, la producción industrial y la defensa, el capital está fluyendo hacia proyectos y compañías que ayudan a reducir las dependencias estratégicas y a fortalecer la resiliencia.

El año pasado Nordea lanzó la estrategia Empower Europe para aprovechar las oportunidades de inversión que emergen de esta transformación. La estrategia se diseñó en torno a una observación sencilla: abordar las vulnerabilidades estratégicas está impulsando un ciclo de inversión plurianual que se extiende mucho más allá de cualquier sector individual. El fondo se centra en tres grandes temáticas: resiliencia energética, relocalización de la producción, y defensa y ciberseguridad. La inversión en electrificación y la modernización de las redes se están acelerando a medida que la seguridad energética se convierte en una prioridad estratégica. De este modo, las empresas están relocalizando cadenas de suministro críticas mediante fabricación avanzada, automatización y digitalización. Al mismo tiempo, el nuevo entorno de seguridad está impulsando un mayor gasto en defensa, ciberseguridad y tecnologías de doble uso.

El estrecho de Ormuz es solo un recordatorio, entre muchos, de que las dependencias estratégicas de Europa no son riesgos abstractos. Se traducen en volatilidad de precios, interrupciones en el suministro y vulnerabilidades competitivas a largo plazo. Pero también crean nuevas posibilidades, ya que el capital fluye hacia empresas innovadoras que ofrecen soluciones. La transición de Europa ya está en marcha, y el capital se está desplegando a gran escala. El punto de inflexión no está por llegar — está sucediendo ahora, y la oportunidad apenas comienza.

UBS: el petróleo regresará a los 85$ antes de fin de año

El petróleo borró parte de las ganancias del lunes 29 de junio después de que Irán y EDEUU acordaran detener los ataques antes de que se retomen las conversaciones de paz esta semana. El crudo Brent cotiza a 72,5$/barril, aún cerca de los niveles previos al estallido de la guerra a finales de febrero. Sin embargo, "aunque hemos revisado a la baja nuestras previsiones para el petróleo para reflejar la reapertura del estrecho, creemos que el nivel de precios actual sobreestima la rapidez con la que se normalizará el tráfico por esa vía marítima y se recuperará la producción paralizada. Esperamos que el Brent regrese a los 85$/barril antes de que finalice este año", señalan en UBS. Una recuperación plena de la confianza en el transporte marítimo llevará tiempo, porque el estrecho de Ormuz acoge ahora menos barcos que antes de la guerra y porque wl proceso de recuperación de la producción probablemente será más lento de lo previsto.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Esperamos que los precios del petróleo se recuperen desde sus niveles actuales en los próximos meses, y creemos que una exposición amplia a las materias primas sigue ofreciendo beneficios de diversificación en el contexto de una cartera. La energía puede servir de amortiguador ante nuevas disrupciones en el suministro, los riesgos asociados al fenómeno de El Niño pueden favorecer a las materias primas agrícolas, y la inteligencia artificial y la electrificación siguen siendo un factor positivo para los metales industriales".

"Los incrementos de precios impulsados por el petróleo en la inflación subyacente —excluyendo alimentación y energía—, como ocurre con las tarifas aéreas, son menos visibles. Nuevas subidas de precios no estarían justificadas, pero las empresas que trasladaron los costes pasados del petróleo mediante aumentos en sus precios finales pueden intentar mantener los niveles actuales", apunta Paul Donovan, Economista Jefe de UBS Global Wealth Management.

Ebury: clara disminución del apetito por el riesgo

El dólar se aprecia mientras los mercados de renta variable se tambalean. La semana pasada, los mercados bursátiles mundiales sufrieron una caída liderada por las grandes tecnológicas. El retroceso se debió a una clara disminución del apetito por el riesgo. Este entorno dio a los inversores en divisas un motivo adicional para refugiarse en activos refugio, con el dólar estadounidense a la cabeza y el franco suizo siguiéndole de cerca. Los movimientos, sin embargo, fueron en general contenidos. 

Los precios del petróleo siguen cayendo a medida que se disipa el temor a una escasez de suministro y los mercados spot parecen bien abastecidos. Las violaciones mutuas del alto el fuego entre Irán y EEUU no han ayudado a impulsar los precios del crudo, mientras que persisten discrepancias evidentes entre ambas partes sobre los términos realmente acordados. En cualquier caso, los inversores parecen dispuestos a pasar por alto el aún turbulento desenlace del conflicto.

Esta semana la atención se centrará en los datos macroeconómicos. En EEUU es la "semana del empleo", ya que se publicarán varios indicadores clave del mercado laboral que culminarán el jueves con el informe de junio. En la zona euro, el miércoles se publicará la inflación preliminar de junio. En el Reino Unido, toda la atención estará puesta en la elección por Andy Burnham de su ministro de Hacienda, que será indicativo de su nivel de compromiso con las normas fiscales.

  • EUR: Los índices PMI de actividad empresarial de junio se recuperaron hasta niveles que, en los últimos tiempos, han sido compatibles con un crecimiento moderado, en torno al 1 % anual. Mantenemos una visión optimista sobre la estabilización del crecimiento de la zona euro en la segunda mitad del año. La bajada de los precios de la energía constituye un factor estructural positivo para el bloque, que debería contribuir a aliviar las presiones inflacionistas y a aumentar la renta disponible de los hogares. Asimismo, confiamos en que la implantación gradual del paquete de estímulos alemán empiece a impulsar modestamente estas cifras, aunque el efecto multiplicador del gasto en infraestructuras suele tardaren materializarse y resulta difícil de apreciar en los datos a corto plazo. Los datos de inflación de esta semana deberían suponer un cierto alivio para el BCE. Lo más relevante para los mercados, sin embargo, serán los numerosos discursos y comunicaciones que tendrán lugar en el foro anual del BCE en Sintra, Portugal. Los mercados de swaps siguen descontando en gran medida una nueva subida de tipos de 25 pb por parte del BCE en septiembre. No estamos de ningún modo convencidos de que se vaya a producir.
  • USD: Las sorpresas positivas de la semana pasada (PMI, PIB, gasto personal y pedidos de bienes duraderos) sugieren que la economía estadounidense sigue avanzando con solidez, respaldada por una inversión robusta, aunque no toda impulsada por la inteligencia artificial (IA). Esto refuerza también la idea de que la economía europea sufrirá un impacto más prolongado por el conflicto que la estadounidense, que está mostrando una notable resiliencia ante el encarecimiento de los precios energéticos. La verdadera prueba llega esta semana con la publicación, este jueves, de los datos de empleo de junio. En un contexto en el que el presidente Kevin Warsh se ha comprometido a reducir significativamente la información y las orientaciones prospectivas que la Reserva Federal proporciona a los mercados, datos como las nóminas no agrícolas de esta semana adquieren una importancia aún mayor. El consenso apunta a una creación neta de empleo de alrededor de 114.000 puestos. Aunque supone una desaceleración respecto al mes anterior, seguiría siendo suficiente para sostener el ritmo de crecimiento de la población activa.
  • GBP: La libra esterlina sigue comportándose relativamente bien frente a otras divisas europeas y, por el momento, no se ha aplicado ninguna prima de riesgo fiscal adicional. Esto sugiere dos cosas: que los mercados están aliviados de que no se haya producido una contienda prolongada por el liderazgo británico y que se está tomando en serio el respeto manifestado por Andy Burnham hacia las normas fiscales del Reino Unido. Consideramos, no obstante, que los inversores están siendo excesivamente indulgentes y no están descontando adecuadamente la presión que la izquierda del Partido Laborista ejercerá para aumentar el gasto público, ya sea mediante una mayor carga fiscal a las empresas o a través de una mayor emisión de deuda. Aunque se publicarán pocos datos económicos, esta semana debería constituir una prueba clave para validar esta hipótesis. La atención se centra en el número11 de Downing Street y la identidad del próximo ministro de Hacienda. El optimismo inicial generado por la posibilidad de que Wes Streeting, de centroizquierda, pudiera ocupar el cargo se ha desvanecido ante los informes que apuntan a que el secretario de Energía y exlíder laborista Ed Miliband es ahora el favorito. Consideramos que esto es negativo para la libra, ya que Miliband aboga por una política fiscal más flexible, una agenda industrial verde y un Estado más intervencionista. En cualquier caso, vemos poco margen para una apreciación adicional de la libra frente al euro.