08Apr

Discrepancias entre los analistas si se aleja o no el riesgo agudo de escalada, a la espera de las negociaciones directas entre Irán y EEUU el viernes. En cualquier caso, pasará tiempo hasta que se recobre la normalidad en el estrecho de Ormuz.

Miguel Ángel Valero

Trump lo vuelve a hacer. Cuando faltaba poco más de una hora para el inicio del supuesto “apocalipsis” en Irán, se alcanzó un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con el país de los ayatolás. Más allá del ya habitual giro de guion del presidente estadounidense, el verdadero motivo de optimismo radica en que la aparente inmutabilidad de Teherán comienza a resquebrajarse y se muestra dispuesto a garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz, algo que apenas unas horas antes parecía impensable.

Los dos países continuarán las negociaciones basándose en una lista de 10 puntos presentados por el régimen iraní, al tiempo que se reestablece el paso por el estrecho de Ormuz. Este giro se produce después de que, en fases previas, ambos países plantearan sus propias condiciones:  EEUU había propuesto 15 puntos, centrados en el desmantelamiento del programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho. Por su parte, Irán había presentado inicialmente 5 puntos, entre los que destacaba el reconocimiento de su soberanía sobre el Estrecho. La nueva propuesta de diez puntos representa en realidad una ampliación del plan iraní original, incorporando algunos elementos adicionales. Entre las principales novedades figuran la aceptación del enriquecimiento del programa nuclear iraní –con fines civiles– y la exigencia de un cese de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano. El presidente Donald Trump calificó estos principios como “una base viable sobre la que negociar”. 

Por su parte, el primer ministro de Israel ha respaldado la suspensión de los ataques contra Irán durante un período de dos semanas, aunque no contra el Líbano.

En lo relativo al estrecho de Ormuz, se aplicará un peaje de 2 millones$ por buque, una práctica que ya se venía realizando de forma extraoficial con las escasas embarcaciones que habían logrado cruzar la zona. Estos ingresos se destinarían a financiar la reconstrucción.

El éxito de las conversaciones se explica en gran medida por la intervención de terceros países. China ha desempeñado un papel relevante para facilitar que Irán aceptara la tregua, y Pakistán ha actuado como mediador clave entre las partes. En el anuncio del alto el fuego, el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, invitó a delegaciones de EEUU y de Irán a reunirse el viernes 10 de abril en Islamabad con el objetivo de negociar un cese definitivo de las hostilidades.

Con esta escenificación y salvo sorpresa mayúscula, queda atrás el momento de máxima tensión de este conflicto, dando paso a una fase de progresiva normalización. En este contexto, Karoline Leavit, portavoz de la Casa Blanca, fue la encargada de presentar en EEUU una narrativa de victoria, afirmando que se habían “alcanzado y superado los principales objetivos militares en 38 días”. Desde el lado iraní, el alto el fuego se presenta igualmente como una victoria histórica frente al enemigo estadounidense, al haberle obligado a sentarse en la mesa de negociación.

La reacción de los mercados ha sido inmediata. El precio del petróleo caía de nuevo por debajo de los 100 $/barril, lo que impulsaba los precios de los bonos –reduciendo la rentabilidad exigida del Bund por debajo del 3%–. Por su lado, las Bolsas europeas apuntan a su mejor sesión desde abril de 2025 mientras los futuros estadounidenses también muestran fuertes repuntes.   

El conflicto entra ahora en una clara fase de desescalada. A partir de aquí, será clave monitorizar la situación en el paso por el estrecho —sea o no de pago— y el ritmo de normalización de los flujos de petróleo y gas. No obstante, parte del encarecimiento energético seguirá presente en las cifras de inflación durante los próximos trimestres, lo que podría generar episodios de volatilidad en un contexto marcado, además, por la llegada de un nuevo gobernador a la Reserva Federal. Todo ello en medio de unas negociaciones entre EEUU e Irán que previsiblemente seguirán tensando a los mercados en las próximas semanas, aunque en un escenario que lo peor del conflicto queda atrás.

Swisscanto: se aleja el riesgo agudo de escalada

El acuerdo sobre un alto el fuego a corto plazo ha desactivado temporalmente el riesgo agudo de escalada en Oriente Medio. El transporte marítimo a través del estratégicamente importante estrecho de Ormuz se ha reanudado, lo que ha provocado que los precios del petróleo caigan por debajo de los 96$ por barril (WTI). Sin embargo, los precios siguen por encima de los niveles previos a la crisis, ya que los conflictos subyacentes siguen sin resolverse. En las negociaciones para una solución a largo plazo, el plan iraní de 10 puntos, que incluye un mayor control del tráfico marítimo y el levantamiento de sanciones, desempeñará un papel central. Queda por ver si se puede alcanzar un acuerdo sostenible. 

Varios índices clave de futuros han superado hoy sus medias móviles de 200 días y sugieren que los mercados esperan una mayor estabilización, aunque persiste la incertidumbre en torno al conflicto.

"Gracias a las compras de acciones del 27 de marzo, entramos en abril con una sobre ponderación del 3% en renta variable que ahora está empezando a dar sus frutos. Incluso las acciones de materiales básicos, que inicialmente fueron fuertemente penalizadas, se han recuperado significativamente y se encuentran entre las ganadoras de las últimas semanas. Un factor clave ha sido la fuerte recuperación del precio del oro desde 4.100$ hasta 4.800; mantener la posición sobre ponderada aquí también ha demostrado ser beneficioso. El aumento de la duración a finales de marzo y la reducción de la posición en dólares estadounidenses también han sido buenas decisiones hasta ahora", explican en Swisscanto

"Como resultado, pudimos recuperar una parte significativa del bajo rendimiento de marzo en la primera semana de abril y ahora estamos aproximadamente de nuevo en línea con el índice de referencia en lo que va de año. Actualmente, no son necesarios ajustes en la cartera; estamos bien posicionados para un escenario de desescalada. Además, es probable que los indicadores fundamentales vuelvan a ocupar el centro de atención. El viernes se espera que los datos de inflación de EEUU aumenten, pero anticipamos solo un incremento moderado del +0,2% intermensual en la inflación subyacente. La próxima semana comenzará la temporada de resultados del primer trimestre, con un aumento de beneficios muy sólido esperado en EEUU de alrededor del 17% en comparación con el año anterior", añaden.

Fidelity: el riesgo de escalada sigue siendo elevado

"El riesgo de una escalada brusca sigue siendo elevado, incluso tras el alto el fuego de dos semanas. Nuestro escenario central sigue siendo que el resultado final más probable será una resolución desordenada, con riesgos de cola que permanecen elevados durante esta fase del conflicto"!, opinan en cambio en Fidelity.

El despliegue de marines estadounidenses en la región mantiene abierta la posibilidad de una mayor escalada, como elemento de presión para lograr una resolución. "Nuestra visión sigue siendo que escalada (pese al alto el fuego) y resolución no son mutuamente excluyentes. Vemos una vía en la que una escalada adicional se utilice para forzar un desenlace, aunque este sea desordenado e incompleto. Los riesgos de cola siguen presentes, ya que estas escaladas conllevan claros riesgos de errores de cálculo", explican. 

El Estrecho de Ormuz ha registrado cierta mejora de los flujos en los días anteriores al alto el fuego, incluida la primera salida del estrecho de un buque propiedad de una gran empresa europea el pasado viernes. No obstante, el nivel de actividad sigue siendo sustancialmente inferior al de antes del conflicto. Además, estos movimientos siguen siendo en gran medida salidas unidireccionales desde Ormuz. Los flujos de entrada continúan dominados por la denominada “flota oscura”. 

Es probable que, tras cualquier resolución de este conflicto, el Estrecho siga siendo en gran medida un espacio disputado, con cualquier reapertura sujeta a los términos de Irán. Es poco probable que Irán renuncie a la influencia que ha ganado, dado el deterioro de su capacidad militar. Irán ha elaborado un protocolo junto con Omán para supervisar el tráfico a través del Estrecho, con un marco para el cobro de peajes a los buques en tránsito. Incluso en el caso de una resolución, es probable que los precios de las materias primas energéticas sigan incorporando una prima de riesgo geopolítico.

Teniendo en cuenta los daños en infraestructuras en toda la región del Golfo, el escenario del “día después” difícilmente supondrá un retorno a la normalidad previa a la guerra. A medida que se prolonga el conflicto, la transmisión macroeconómica también está desplazándose de forma incremental hacia dinámicas más tangibles de restricciones de oferta. Las disrupciones en el transporte marítimo, los seguros y las rutas están afectando cada vez más a la disponibilidad física, y no solo a las expectativas de precios. El Estrecho ha pasado de ser un factor de riesgo a una restricción estructural, y los mercados energéticos reaccionan cada vez más a las disrupciones físicas junto con la señalización geopolítica. Además, es probable que esta disrupción se deje sentir más allá de los mercados energéticos, ya que también se ven afectadas las cadenas de suministro de bienes no energéticos. Aproximadamente un tercio de los envíos de fertilizantes pasa por el Estrecho de Ormuz, y esta disrupción se produce con el inicio de la temporada de siembra en el hemisferio norte. Este shock se dejará sentir en los mercados alimentarios, sin una solución inmediata incluso si se reanudan los flujos por Ormuz estos días. Otros subproductos importantes, como el helio, son insumos clave para la cadena de suministro de semiconductores. Una disrupción prolongada podría provocar impactos más amplios en la cadena de suministro global, más allá del petróleo y el gas. 

En lo que respecta a la transmisión económica más amplia, Asia sigue estando en el epicentro, seguida de Europa, mientras que EEUU se encuentra más aislado de los efectos económicos inmediatos. Las respuestas políticas por parte de las economías asiáticas afectadas también se están intensificando. Algunos gobiernos asiáticos han comenzado a desplegar más medidas fiscales para mitigar el impacto, como la puesta en marcha de presupuestos fiscales suplementarios (Corea), el uso de fondos fiscales adicionales para mantener subvenciones a los combustibles (Filipinas, Malasia) y el establecimiento de comités formales de gestión de crisis más allá de medidas a corto plazo (Singapur, Corea, Malasia y Filipinas). En Europa, las respuestas políticas hasta la fecha se han concentrado principalmente en el coste de la vida, con gobiernos promoviendo medidas para proteger a los consumidores frente a los efectos de los precios. A su vez, los bancos centrales han adoptado un tono más restrictivo, con las lecciones de 2022 muy presentes. 

El papel de los actores externos en la resolución del conflicto sigue siendo determinante. China continúa siendo clave por su exposición a los flujos energéticos del Golfo, lo que pone de manifiesto la interacción de dinámicas de poder internacionales en esta situación. La elevada exposición de China a una recesión global, a pesar de sus colchones energéticos, le incentiva a mediar una solución. Esto se ha ilustrado aún más con su propuesta, junto con Pakistán, del plan de paz presentada a finales de la semana pasada, lo que subraya la naturaleza multiagente de este conflicto. 

"Nuestra visión sigue siendo que el resultado más probable es una resolución desordenada, con primas de riesgo geopolítico que probablemente se mantendrán en los días posteriores a la guerra. Los riesgos de cola siguen siendo elevados, con el riesgo activo de encontrarnos en una situación en la que las partes continúen teniendo incentivos para escalar de nuevo con el objetivo de desescalar, lo que conlleva claros riesgos asimétricos. Aunque probablemente estemos más cerca del final que del inicio de este conflicto, persiste una elevada incertidumbre", insisten en Fidelity. Mientras tanto, el estrés de mercado sigue siendo claramente visible en algunos canales. 

Pese a la bajada del precio del Brent el 8 de abril, es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a niveles de precios previos al conflicto, ya que probablemente se mantengan primas geopolíticas permanentes. "Trabajamos sobre el supuesto de que el Brent cotizará en torno a los 85$ durante el resto del año, tras cualquier resolución", precisan. 

Además, los riesgos para las cadenas de suministro más allá de los mercados energéticos implican que este shock no desaparecerá de forma inmediata. Este impacto se sentirá con mayor intensidad en Asia, debido a la exposición directa al Estrecho, seguida de Europa. A pesar de estar relativamente aislado del impacto directo de este conflicto, EEUU también sufrirá las consecuencias del shock macroeconómico global y de unos precios energéticos globales más elevados.

En lo que respecta a los bancos centrales, "nuestra visión es que, incluso en caso de una resolución a corto plazo, la Reserva Federal sigue siendo probable que recorte tipos, el Banco Central Europeo podría subirlos, mientras que el Banco de Inglaterra se mantendría en pausa, equilibrando un mercado laboral débil y una inflación persistente. Creemos que el Banco de Japón subirá tipos en dos ocasiones, con un claro margen para adoptar un sesgo más restrictivo incluso en el caso de una resolución a corto plazo".

UBS recomienda mantenerse activos en los mercados

El UBS CIO Daily destaca que los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio siguen presentes a pesar del alto el fuego temporal, y "recientemente hemos reducido nuestro objetivo de cierre de año para el S&P 500 y adoptado una postura más cautelosa en los mercados con alta sensibilidad a las interrupciones energéticas. Sin embargo, los recientes desarrollos positivos en el ámbito corporativo y económico también subrayan por qué los inversores deberían mantenerse activos en los mercados. El crecimiento de los beneficios empresariales debería mantenerse sólido. La política de la Reserva Federal sigue siendo favorable. El aumento de la adopción de la IA continúa siendo clave en el rendimiento de las acciones".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo la opinión de que los inversores deberían permanecer en el mercado a pesar de la incertidumbre a corto plazo. Los inversores pueden mejorar la resiliencia de sus carteras diversificando más allá de las clases de activos tradicionales, sustituyendo parte de la exposición directa a renta variable por estrategias de preservación de capital y añadiendo exposición al oro y a materias primas amplias como cobertura”.

Ebury: los inversores se mantendrán prudentes

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, cree que los inversores se mantendrán prudentes hasta que no se dilucide por completo si estamos ante un alto el fuego temporal o definitivo entre EEUU e Irán. “Sospechamos que los participantes del mercado no se comprometerán plenamente con el riesgo en el trading, ni los futuros del petróleo ni el dólar volverán a los niveles previos a la guerra hasta que se cierre un acuerdo definitivo. Tal y como están las cosas, esto sigue siendo solo una pausa temporal en la guerra y, a pesar del alto el fuego, el dólar sigue cotizando alrededor de un 1% más alto que antes del conflicto”, explica Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado.

La volatilidad se mantendrá alta en los próximos días, mientras los inversores analizan tanto los detalles de las negociaciones como los datos de tráfico marítimo. “Si las negociaciones flaquean o la actividad en el Estrecho de Ormuz sigue siendo moderada, los precios del petróleo y del dólar podrían cambiar de rumbo bastante rápido”, avisa. Sin embargo, si se reciben noticias de una desescalada total y un alto el fuego a largo plazo en las próximas semanas, “el dólar volverá bastante rápido a los niveles previos a la guerra”. 

El alto el fuego de última hora detendrá los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán y los contraataques iraníes durante un período de dos semanas, bajo la condición principal de que Irán proporcione un paso completo y seguro para los buques a través del estrecho de Ormuz. Las negociaciones para un acuerdo de paz completo comenzarán el viernes en Pakistán, con Trump presentando un conjunto de 10 propuestas de Irán para las conversaciones, que incluyen el levantamiento de las sanciones estadounidenses y la retención del control iraní sobre el estrecho de Ormuz. Los activos de riesgo se han recuperado bruscamente tras la noticia, ya que, aunque los mercados no necesariamente esperaban el peor escenario, tampoco anticipaban un alto el fuego inmediato. Los futuros del petróleo han retrocedido y, en el mercado de divisas, el índice del dólar estadounidense ha caído alrededor de un 1%, con el EUR/USD regresando por encima del nivel de 1.17 por primera vez desde el inicio de la guerra. Los mercados han respirado aliviados tras la noticia, con los inversores agradecidos de que se haya evitado el peor escenario y alentados por la promesa de que el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz pronto se reanudará. 

Ahora la atención se centra en las próximas negociaciones críticas entre EEUU e Irán. La pregunta clave será si estas conversaciones lograrán una paz duradera o si el alto el fuego del martes solo ha pospuesto el problema.

La incertidumbre también persiste en cuanto al flujo de buques a través de Ormuz, dado que las primas de seguro siguen siendo extremadamente altas, el riesgo elevado de nuevos ataques y los problemas logísticos involucrados en la removilización de los petroleros. Aunque Irán ha prometido coordinar el paso seguro a través del estrecho, los detalles son escasos y los temores sobre ataques anteriores, la presencia de minas y el bloqueo de GPS hacen que muchos propietarios de barcos puedan no estar dispuestos a reanudar los flujos hasta que se pueda garantizar la seguridad de sus tripulaciones. La conclusión aquí es que, si bien el tráfico debería comenzar a reanudarse en los próximos días, probablemente veremos un aumento muy gradual en la actividad en lugar de una reanudación completa de las operaciones de los petroleros. Esto podría mantener elevados los futuros del petróleo, lo que podría mantener una demanda de las monedas de países importadores de petróleo (por ejemplo, USD, CAD, NOK, etc.). 

"Esperamos que la volatilidad siga siendo alta en los próximos días, mientras los inversores analizan tanto los detalles de las negociaciones como los datos de tráfico de buques", señala. "Por ahora adoptamos una visión optimista de que este es el comienzo de una desescalada más permanente", resalta.

Aunque puede ser difícil para Trump presentar este episodio como un "éxito", en este caso, el control de daños probablemente sea una medida más sabia que un espectáculo de victoria.

El futuro podría depender de dos factores principales: 

  • la magnitud de la "prima de riesgo Trump" que los inversores atribuyen al dólar tras otro movimiento político errático;
  • y las expectativas sobre los diferenciales de tasas de interés. Los mercados están volviendo a prever un recorte de tasas de la Reserva Federal para fin de año, mientras que aún se esperan 50 puntos básicos de aumentos en la zona euro. Si vemos un mayor riesgo de presiones inflacionarias persistentes en Europa que en Estados Unidos, eso podría afectar al dólar, ya que los mercados refuerzan las expectativas de una divergencia en las tasas de política de la Fed y el BCE. 

Banor aconseja esperar a los resultados empresariales del primer trimestre

Angelo Meda, gestor de Banor Mistral, fondo de renta variable europea de Banor SICAV, cree que las expectativas de inflación a largo plazo que el mercado ha descontado en marzo, un mes con alta volatilidad y caídas de doble dígito en varios índices bursátiles, no se sostienen. Por ello, es conveniente que los inversores no deshagan posiciones hasta conocer los resultados del primer trimestre, que se han revisado al alza tanto para las empresas que cotizan en EEUU como en las europeas, gracias al impulso del sector energético, que beneficia a otros sectores y compensa el impacto en el consumo de la subida del petróleo.

Marzo ha sido inestable en los mercados de renta variable. Las causas no se explican sólo por la guerra en Irán, pese a que no saber hasta cuándo durará el conflicto alimenta la incertidumbre y la volatilidad. El principal motivo es el alto nivel de liquidez en el sistema financiero. Cientos, si no miles de millones de dólares están fluyendo con mucha rapidez entre diferentes mercados, amplificando las oscilaciones en precios, y provocando en ocasiones situaciones difíciles de justificar por fundamentales.

Angelo Meda indica que es necesario distinguir entre cambios estructurales y temporales para identificar el nivel real de riesgo. Al parecer, el mercado ha interpretado como estructurales lo que en realidad eran circunstancias temporales, aumentando la percepción de riesgo. Así, las preocupaciones por la inflación que refleja el mercado, parecen infundadas. La subida de los precios de la energía y del transporte afectará a los bienes intermedios y a los precios finales al consumidor, con lo cual, la inflación estimada en los próximos dos años por el mercado subirá 1,5 puntos porcentuales por año, algo razonable.

En el largo plazo las perspectivas del mercado no son tan razonables. La inflación provocada por shocks externos —como picos del petróleo o cuellos de botella en las cadenas de suministro— ha sido siempre de corta duración, por lo tanto temporal, no estructural.  La estanflación de los años 70 sólo tiene un rasgo similar a la crisis actual: la subida del precio del petróleo, al igual que sucedió en 1973 por la Guerra de Yom Kipur y en 1979 por la Revolución iraní. Pero los temores de una inflación descontrolada no se sostienen, porque no está sucediendo lo que pasó en las otras crisis: ni la espiral precios-salarios, ni una política monetaria ultraexpansiva, ni la devaluación del dólar tras Bretton Woods.

Pese a que los riesgos descontados por el mercado no son tales, no pueden descartarse algunos factores a vigilar; riesgos como la menor independencia de los bancos centrales (cuando Kevin Warsh sea confirmado como el nuevo presidente de la Fed, el mercado valorará su independencia), y un dólar estructuralmente más débil por la financiación de los déficits y por los salarios más altos que sostienen a los hogares de menores ingresos. Aunque estos factores no parecen lo suficientemente potentes como para mover las expectativas de inflación de largo plazo, o para movilizar a los bancos centrales para que lleven a cabo subidas de tipos relevantes. 

“Si se confirman mejoras de productividad derivadas de un uso más amplio de herramientas tecnológicas y de la inteligencia artificial, no vemos razón para volver al famoso corredor del 2%, que los banqueros centrales consideran el nivel 'natural' para 'lubricar el sistema' y asegurar una transmisión monetaria fluida y la eficacia de las políticas de estabilidad de precios”, explica.

Pese a la alta volatilidad en los mercados en marzo, las estimaciones de crecimiento de los beneficios empresariales no se han revisado a la baja, sino más bien al alza, gracias al sector energético, lo que debería compensar el impacto sobre el consumo. La estimación para el S&P 500 es de subida del 16% respecto a 2025, desde 315 a 323$ por acción. En Europa, la subida esperada es del 10%, más de 3% por encima de lo estimado a principios de año, gracias a que un dólar más fuerte es beneficioso para muchos sectores.

Por tanto, las previsiones de resultados empresariales para 2026 no debe ser el principal indicador a seguir, dada la poca visibilidad que las empresas pueden dar acerca de sus ingresos futuros. Las claves que habrá que tener en cuenta para anticipar el comportamiento de los resultados empresariales este año son las intenciones de inversión de las grandes compañías tecnológicas. Estas empresas han respaldado muchos sectores, manteniendo a la  producción industrial en terreno positivo. Si la inversión se desacelera, se podría debilitar el relato sobre IA y la productividad que ha sostenido al mercado.. Y también las expectativas de costes para los próximos trimestres. Las empresas pueden tener un mayor control sobre esta variable, gracias a su experiencia tras la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania y al foco en los márgenes —especialmente en industriales— tras el estancamiento de ingresos que ya dura más de un año.

“Si estos dos elementos se mantienen, el mercado podría sentirse más cómodo con el panorama de beneficios empresariales, aunque aplique un múltiplo de valoración más bajo que en el pasado, a causa de los riesgos latentes y explícitos”, señala este experto, que recomienda esperar a la publicación de los resultados del primer trimestre 2026 para tener una orientación más realista de lo que puede suceder en las Bolsas. 

07Apr

Los inversores parecen interpretar que un eventual ataque ordenado por Trump, en ausencia de acuerdo, no implicaría una invasión terrestre y supondría “únicamente” un nuevo escalón en la intensidad de los ataques aéreos, que pasarían a incluir infraestructuras civiles.

Miguel Ángel Valero

La guerra en Oriente Medio enfría el optimismo empresarial al cuadruplicarse la preocupación por el coste energético y hacer caer las previsiones de crecimiento un 25% (15 puntos) tras el inicio de los ataques a Irán. Si antes del inicio de los ataques el 28 de febrero el 59,6% de las empresas tenía expectativas de crecimiento y apenas un 1,9% las mostraba de empeoramiento de la situación, con el inicio de la guerra el 45% espera mantener el crecimiento este año y un 6,8%, que sufrirá una disminución.

A pocas horas de que expire el nuevo ultimátum de Donald Trump, la preocupación por el coste energético se dispara desde el 6% previo a la guerra hasta el 26%. No obstante, a la espera de ver cómo evoluciona el conflicto, el informe sobre El impacto de la nueva geopolítica en el comercio global, elaborado por la consultora de negocios internacionales Gedeth Network con el apoyo de DHL Express, aún deja algunas señales de optimismo. El 84,9% de las empresas confía en mantener las ventas estables o incluso al alza en 2026, aunque se duplica el número de empresas que ahora prevé un descenso moderado (del 5,6 % al 12,3 %) o significativo de las ventas (del 0,4 % al 2,8 %).

Respecto a la previsión de creación de empleo pese a la guerra, el 20,45% espera incrementar la plantilla este año, aunque un porcentaje mayor (el 29,1%) esperaba hacerlo antes del inicio de las hostilidades. Cae ligeramente también, del 59,33% al 55,7 % las empresas que prevén mantener el empleo.

La guerra ha afectado a la percepción de las amenazas, pero tal vez no las ha trastocado tanto como cabría esperar. La principal amenaza, “la inestabilidad internacional”, y la segunda, “los aranceles y barreras comerciales”, han sido las mismas en las respuestas antes y después del principio de la guerra. Sin embargo, la “inestabilidad internacional” ha pasado del 52% de las respuestas al 72%, mientras que la preocupación por los “aranceles”, ahora que se ha cumplido un año del Liberation Day promulgado por Donald Trump el 2 de abril de 2025, ha subido del 41% al 54%. Aun así, las estrategias prioritarias se mantienen: diversificación de mercados (33,6 %) y optimización de costes (22,1 %). Las oportunidades más citadas —digitalización e IA (56,8 %), acceso a nuevos mercados (46,4 %) e innovación (38,7 %)— no han variado significativamente tras el conflicto.

El optimismo global resiste, por ahora, el impacto de la guerra. El 49% sigue esperando un crecimiento en 2026 y sólo el 5,5% anticipa una reducción. Aunque las perspectivas positivas cayeron tras el 28 de febrero, el cambio ha sido moderado y el gran pesimismo sigue siendo minoritario. El porcentaje que espera aumento de ventas cae de forma clara tras el conflicto, mientras sube la previsión de descenso; sin embargo, el 84 % mantiene expectativas de ventas estables o crecientes.

Predomina la estabilidad laboral, aunque baja la intención de contratación. El 56,6% espera mantener la plantilla y solo el 22,7 % incrementarla. Tras la guerra se observa un ligero aumento de la previsión de reducción de empleo, pero sin romper la tendencia de prudencia productiva.

La diversificación de mercados es clave con o sin guerra. Las empresas citan el acceso a más regiones prioritarias después del conflicto, reforzando la estrategia de diversificación internacional (33,6 % la eligió como la más importante) frente a la concentración en el mercado local.

Digitalización e IA se consolidan como la gran oportunidad independientemente del conflicto. Con un 56,8% de menciones, sigue siendo la oportunidad más citada tanto antes como después de la guerra, por delante del acceso a nuevos mercados (46,4%).

Las empresas de EMEA muestran el mayor deterioro de expectativas y el mayor aumento de incertidumbre tras el conflicto, mientras que las empresas de América y Asia-Pacífico reflejan un tono más optimista.

Tecnología, energía y biotecnología, sectores más beneficiados frente a los tradicionales. Con un 63,3 % de las respuestas, el sector de tecnología y TIC destaca sobre el resto por su ritmo de innovación y desarrollo de nuevos servicios, su facilidad de exportación, su potencial de crecimiento y su menor exposición al riesgo de la inestabilidad. El sector de la energía y sostenibilidad es el segundo (38,4 %) beneficiado por el entorno global de transición energética seguido del sector de biotecnología y salud (26,2 %), apalancado también en su alto nivel de innovación.

“Los resultados del estudio reflejan una resiliencia empresarial superior a la esperada ante la combinación de aranceles de 2025 y el estallido bélico a finales de febrero de 2026. Los sectores tecnológicos, energéticos y de salud siguen siendo los más beneficiados, mientras que los tradicionales perciben mayores riesgos”, señala Juan Millán, CEO de Gedeth.

La UE exige prudencia en las medidas contra el encarecimiento de la energía

La Unión Europea (UE) ha pedido prudencia a los gobiernos a la hora de aplicar medidas destinadas a mitigar el encarecimiento de la energía por la guerra en Oriente Medio. Las autoridades comunitarias han insistido en que estas intervenciones deben ser temporales y proporcionadas, con el fin de evitar desequilibrios fiscales a medio plazo. En el caso de España, ya se ha puesto en marcha la reducción del IVA sobre los combustibles, la luz y el gas, del 21% al 10% así como la rebaja del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos hasta el mínimo permitido por la normativa europea, que permanecerán vigentes hasta el 30 de junio. Otros países europeos que también han aplicado rebajas fiscales sobre los combustibles son Italia, Portugal y Polonia. 

En este sentido, los ministros de Economía y Comercio de España, Alemania, Italia, Portugal y Austria, pidieron a la Comisión Europea un impuesto a los beneficios de las energéticas para distribuir “de manera equitativa” las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, que “ha provocado un aumento de los precios del petróleo, lo que supone una carga considerable para la economía europea y para los ciudadanos europeos”, La carta, fechada el 3 de abril, está dirigida al comisario europeo de Clima, Neutralidad Climática y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, según desveló en X el titular de Economía, Comercio y Empresa de España, Carlos Cuerpo, que parece querer imitar a Trump con sus anuncios en las redes sociales.

Los ministros de los cinco Estados miembros proponen que la Comisión Europea desarrolle medidas para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas a través de un “instrumento de contribución a escala de la UE sustentado en una base jurídica sólida”. Recuerdan que “ya en 2022 se introdujo un instrumento similar mediante una contribución solidaria temporal como medida de emergencia para hacer frente a los elevados precios de la energía»" provocada por la invasión rusa de Ucrania. Ahora sugieren que se incluyan los beneficios obtenidos en el extranjero por las empresas petroleras multinacionales.

Esta “solución europea” permitiría financiar “ayudas temporales, especialmente para los consumidores, y frenar el aumento de la inflación, sin imponer cargas adicionales a los presupuestos públicos”. Y manda “un mensaje claro” sobre que quienes se beneficien de la guerra deben aportar “para aliviar la carga que recae sobre la población en general”.

No obstante, la carta no ofrecía detalles sobre el nivel impositivo ni qué empresas estarían sujetas al gravamen.

Mientras, Trump, en una rueda de prensa caótica e impropia en un presidente de EEUU, fijó como límite de las negociaciones las 20:00 en la costa este de EEUU –las 2:00 AM en España– para alcanzar un acuerdo con Irán. De no lograrse, advirtió de que se desataría el “infierno” sobre el país de los ayatolás, con una destrucción sistemática de las comunicaciones terrestres y de las infraestructuras energéticas. Según el propio presidente, las condiciones planteadas por Irán resultaban inaceptables, ya que no contemplaban la apertura del estrecho de Ormuz. Horas antes, las autoridades iraníes habían señalado que no se alcanzaba un acuerdo porque su objetivo no es un simple alto el fuego, sino el fin definitivo de la guerra.

Los mercados contienen la respiración y, por el momento, la reacción es de incredulidad. Las Bolsas europeas cotizan planas, sin movimientos significativos ni en las rentabilidades exigidas a la deuda soberana ni en los precios de la energía. En este contexto, los inversores parecen interpretar que un eventual ataque ordenado por Trump, en ausencia de acuerdo, no implicaría una invasión terrestre y supondría “únicamente” un nuevo escalón en la intensidad de los ataques aéreos, que pasarían a incluir infraestructuras civiles.

De hecho, el ejército israelí ha advertido a la población iraní de que evite las proximidades de infraestructuras ferroviarias en torno a la hora límite marcada por el presidente estadounidense.

Así, la vuelta del Lunes de Pascua para los mercados europeos se presenta especialmente agitada, en un punto del conflicto que podría derivar tanto en una escalada de la violencia como en una resolución en cuestión de horas. "Ante un escenario tan abierto, la recomendación es mantener la calma, permanecer invertido y esperar para aprovechar las oportunidades que suelen surgir en los momentos de mayor incertidumbre. En el mejor de los casos, conviene no quedarse fuera de un eventual rebote del mercado, que podría ser tan rápido como el observado a comienzos de la semana pasada ante los indicios de negociación", señalan en Banca March.

UBS: sortear la volatilidad a corto para aprovechar oportunidades a largo

El UBS CIO Daily destaca que los mercados titubean ante la incertidumbre sobre la guerra en Irán. El crudo Brent subía un 1,4% hasta los 111,3$ por barril en el momento de redactar este informe, mientras se desvanecen las esperanzas de un alto el fuego. Irán rechazó el lunes una propuesta transmitida por el mediador Pakistán, exigiendo el fin permanente de la guerra, el levantamiento de sanciones, esfuerzos de reconstrucción y oponiéndose a la presión para reabrir el estrecho de Ormuz. Trump, por su parte, insistió en que la apertura de esta vía marítima forme parte de cualquier acuerdo: "Con las perspectivas de la guerra en Irán aún muy inciertas, nuestro mensaje sigue siendo que, manteniéndose invertidos, diversificando y cubriéndose, creemos que los inversores pueden sortear la volatilidad a corto plazo mientras aprovechan oportunidades a largo plazo".

"Una rápida reanudación de los flujos energéticos parece poco probable en esta fase. Los inversores pueden considerar medidas para reducir progresivamente el riesgo de sus carteras cuanto más tiempo se mantengan elevados los precios del petróleo. Mantenerse invertidos y añadir coberturas puede reforzar la resiliencia de las carteras", añade.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Creemos que los inversores deberían seguir posicionados para un potencial alcista a medio plazo en la renta variable global, al tiempo que continúan diversificando y cubriendo sus carteras frente al riesgo de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo”.

“El oro ha encontrado cierto apoyo en los últimos días tras una fuerte caída, aunque sigue bajo presión por un dólar estadounidense más fuerte, unos precios del petróleo más altos y una revisión de las expectativas sobre los tipos de interés. Ahora prevemos el oro en 5.200$ por onza para finales de junio (desde 6.200$), ya que la demanda de los inversores se ha moderado en un contexto de elevada volatilidad macroeconómica”, apunta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

En Renta variable estadounidense, "reducimos ligeramente nuestros objetivos para el S&P 500. Nuestros nuevos objetivos de precio siguen sugiriendo un potencial alcista atractivo, y mantenemos nuestra visión positiva sobre la renta variable estadounidense. Asumiendo que los efectos negativos de la guerra se disipen en las próximas semanas, las acciones deberían impulsarse al alza gracias a un sólido crecimiento de beneficios, una política favorable de la Fed y la adopción de la inteligencia artificial”, añade David Lefkowitz, Head US Equities.

La inflación suiza se acelerará por el aumento del precio del petróleo: “En general, y a pesar del shock en los precios de la energía, es poco probable que la tasa de inflación alcance el 1% en nuestra opinión. Dado que este nivel se sitúa en el punto medio del rango objetivo del SNB de 0-2%, no esperamos que el SNB modifique su política monetaria y seguimos anticipando un tipo de interés del 0% en nuestro horizonte de previsión (es decir, hasta marzo de 2027)”, señala Maxime Botteron, Economist.

“La percepción de los consumidores sobre la inflación está determinada por el precio de los productos que compran con frecuencia. Todo el mundo compra alimentos y combustible de manera habitual. Dado que los precios de la gasolina en EEUU han superado los 4$ por galón, el aumento del coste del combustible resulta muy evidente. Ahora también se está prestando atención a los precios de los alimentos, con preocupación por el rápido incremento del coste de los fertilizantes y la posibilidad de escasez física”, explica Paul Donovan, Chief Economist.

Ebury: los inversores cada vez prestan menos atención a las declaraciones

El presidente Trump alterna amenazas con sucesivas posposiciones de plazos y mientras los inversores cada vez prestan menos atención a sus declaraciones y se centran en los hechos, tal y como ocurrió con los aranceles el año pasado, subraya un análisis de Ebury. Los operadores buscan una narrativa coherente dado que los activos de riesgo repuntan, mientras que los precios del petróleo siguen al alza y el estrecho de Ormuz permanece cerrado por Irán. Los primeros indicios del impacto macroeconómico apuntan a una estanflación en Europa -altamente dependiente de las importaciones energéticas- y a una mayor resiliencia en EEUU, que es autosuficiente energéticamente. En segundo plano, las divisas de los mercados emergentes exportadores de materias primas han comenzado a recuperarse y, en la mayoría de los casos, se han fortalecido frente al euro por encima de los niveles previos al estallido de la guerra.

Esta semana, el principal catalizador de los mercados seguirá siendo la evolución del conflicto, en especial el plazo —repetidamente pospuesto por Trump— que expira esta misma noche. En este nuevo ultimátum, el presidente estadounidense exige a Irán que reabra el estrecho y acepte las condiciones exigidas. 

Otro foco de atención será el informe de inflación de marzo en EEUU, que reflejará por primera vez el impacto de la guerra y se espera que muestre un fuerte repunte de la inflación general. De esta manera, se pondrá fin al lento avance hacia el nivel objetivo realizado durante los últimos dos años.

  • EUR: Los primeros datos de inflación y confianza en la zona euro confirman un impacto estanflacionista significativo derivado del conflicto. La inflación general subió hasta el 2,5 % en marzo, desde el 1,9 % del mes anterior, mientras varios indicadores de confianza retrocedieron respecto a febrero, aunque las caídas fueron relativamente moderadas. La inflación subyacente se mantiene contenida e incluso bajó el mes pasado, pero es todavía pronto para sacar conclusiones. Los miembros del Banco Central Europeo seguirán de cerca este indicador clave en los próximos meses para evaluar si la crisis energética genera efectos de segunda ronda en los precios al consumo. Algunos de los miembros más hawkish del BCE han insistido en la necesidad de un enfoque cauteloso, pero no han frenado con decisión las expectativas del mercado, que descuentan casi tres subidas de tipos en 2026, y la primera pudiéndose producir en la reunión de abril. El contraste con Estados Unidos, donde la Fed sigue rechazando cualquier rumor de alzas, es llamativo. Las expectativas para la brecha de tipos entre la Fed y el BCE se estrechan semana tras semana, algo que, de confirmarse, podría impulsar la revalorización del euro cuando el conflicto en Irán llegue a su fin. 
  • USD: El informe de empleo de marzo superó las expectativas en todos los frentes, aunque conviene recordar que los datos de febrero fueron mucho más débiles y se revisaron a la baja. Hasta ahora, hay pocos signos de que la guerra y el encarecimiento del petróleo estén afectando de forma significativa a la economía estadounidense. Todas las miradas se dirigen ahora al dato de inflación de esta semana. El informe de marzo debería reflejar el impacto de las subidas en los precios de la energía. El viernes se publicará además el índice de la Universidad de Michigan sobre expectativas de inflación. Creemos que los responsables de la Reserva Federal se muestran excesivamente complacientes ante el riesgo de desanclaje de las expectativas. Este sería el sexto año consecutivo en que el banco central no cumple su objetivo de inflación y, a medio plazo, las probabilidades de lograrlo siguen siendo bajas.
  • GBP: El gobernador Bailey rechazó de nuevo la semana pasada, de forma explícita, las expectativas del mercado sobre subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra, aunque con éxito limitado: el mercado sigue descontando dos alzas para finales de año. La crisis energética no solo es un shock de oferta que está fuera del control del Comité de Política Monetaria, sino que, dada la fragilidad actual de la economía y el mercado laboral británicos, el comité teme que unas subidas agresivas puedan precipitar una recesión. La subida de los rendimientos de los bonos soberanos británicos y de los tipos hipotecarios ya están, de facto, endureciendo las condiciones financieras en Reino Unido, lo que debería aliviar parte de la presión sobre el Banco de Inglaterra para elevar los tipos de interés. Nos ha sorprendido positivamente que la libra esterlina se mantuviera estable frente al euro y ganara terreno frente al dólar la semana pasada, a pesar de las declaraciones de Bailey. Todavía sabemos poco sobre cómo afectarán la guerra y el alza de los precios energéticos a la inflación y al crecimiento en el Reino Unido, ya que apenas contamos con datos posteriores al estallido del conflicto. Habrá que esperar al menos otras dos semanas antes de poder extraer conclusiones sólidas. 
31Mar

Es evidente que los incentivos para prolongar el conflicto son cada vez menores.

Miguel Ángel Valero

Un día más de guerra en Oriente Medio y de cierre del estrecho de Ormuz. El problema se agrava porque la Administración Trump lanza cada jornada un mensaje distinto. En esta ocasión, la nueva maniobra comunicativa del Gobierno estadounidense apunta a que Trump contempla poner fin al conflicto sin reabrir el estrecho. Según Karoline Leavitt, secretaria de Prensa, el estrecho de Ormuz no constituye una prioridad estratégica en esta guerra –a pesar de que es una de las principales vías de exportaciones y, por tanto, de financiación del régimen iraní–.ç

Todo esto ocurre en una nueva jornada de enfrentamientos, marcada por los bombardeos de la coalición integrada por Israel y EEUU sobre objetivos militares y arsenales. Irán, por su parte, dirige sus ataques hacia infraestructuras críticas de sus vecinos, como plantas desalinizadoras en Kuwait, afectando suministros esenciales para la supervivencia en la región. 

Mientras tanto, la escasez de petróleo se hace cada vez más evidente. Europa ha puesto en marcha medidas de apoyo ante el incremento de precios —con España a la cabeza, seguida ahora por Italia y Francia—, Corea del Sur ha iniciado campañas de concienciación en las que insta a la población a reducir la duración de sus duchas, y Tailandia ha activado ayudas directas a los sectores más perjudicados.

En este contexto, las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, apaciguaron el mercado de bonos. Asegura que las expectativas de inflación permanecen contenidas en el corto plazo y que, por ahora, es prematuro plantear una reacción agresiva de la Reserva Federal, prefiriendo adoptar una postura de prudencia. También lanza un mensaje de calma sobre el crédito privado, afirmando que la Fed monitoriza su impacto en el sistema financiero y que todavía no existen indicios de ser un problema.

Es evidente que los incentivos para prolongar el conflicto son cada vez menores, y la evidencia más reciente apunta a que EEUU no desea sobrepasar el plazo de seis semanas que fijó al inicio de la operación. Sin embargo, encontrar una salida digna –necesaria para la política interna de Trump– se está volviendo complejo ante un régimen iraní que no se muestra intimidado, aunque sí visiblemente debilitado. El juego del gato y el ratón continúa, y el desenlace, cuando llegue, probablemente será abrupto.

Mientras, el G-7 trata de activar un frente común pero que, por el momento, dejó más palabras que nuevas medidas. En una reunión de urgencia celebrada por videoconferencia, el G7 ha dejado un comunicado conjunto en el que los representantes de los siete países más industrializados –EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido–, expresan su disposición de adoptar “todas las medidas necesarias que garanticen la estabilidad y seguridad de los mercados energéticos”, pero no han desvelado posibles actuaciones. Insistieron en la necesidad de garantizar mercados energéticos "estables y transparentes", así como "abstenerse de imponer restricciones injustificadas a la exportación de hidrocarburos y productos relacionados" y tratar de mantener un suministro suficiente de petróleo y gas. Hace un par de semanas los países más industrializados decidieron la liberación de parte de sus reservas estratégicas de petróleo, una medida que permitió ganar tiempo a la espera de soluciones al bloqueo del paso de las exportaciones de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz.

Mediolanum: oportunidades selectivas en mercados emergentes

Patrick McKenna, director adjunto de gestión de carteras multi-management en Mediolanum International Funds (MIFL), afirma: "Con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior escalada del conflicto, las acciones de los mercados emergentes se han visto presionadas. En marzo, los inversores retiraron más de 2.000 millones$ de los mercados emergentes y de los fondos asiáticos (excluido Japón). Al mismo tiempo, numerosos índices de mercados emergentes cayeron con fuerza, sin que hasta ahora se observen señales claras de haber tocado fondo. Sin embargo, el último shock no está afectando a los mercados emergentes de forma uniforme, ni está generando únicamente perdedores".

Los mercados asiáticos importadores de petróleo son especialmente vulnerables en este momento. Con el cierre del estrecho de Ormuz, el crudo Brent subió hasta alrededor de 116 dólares por barril a 30 de marzo y se encamina a registrar un aumento mensual de casi el 60%. La reacción del mercado fue, en consecuencia, muy severa: el índice bursátil surcoreano Kospi llegó a desplomarse casi un 20%, y el MSCI Indonesia ha perdido cerca de un 25% desde el 27 de febrero. India también se vio afectada. Tras recuperarse de un periodo prolongado de debilidad en febrero, el MSCI India perdió casi un 15% en un mes a medida que aumentaban las tensiones en Oriente Medio.

Países como Corea del Sur, Indonesia e India dependen en gran medida de las importaciones de petróleo procedentes de Oriente Medio. El aumento de los precios de la energía está lastrando el crecimiento, los saldos por cuenta corriente y las divisas de estos países, al tiempo que incrementa las presiones inflacionistas. Esto reduce el margen de los bancos centrales para recortar los tipos de interés. Este aspecto resulta especialmente problemático para aquellos mercados que contaban con bajadas de tipos para impulsar el crecimiento y las valoraciones. Si las tensiones geopolíticas persisten y los precios de la energía se mantienen elevados a largo plazo, no solo es probable que se frenen los ciclos de relajación monetaria, sino que también se revisen a la baja las expectativas de beneficios.

En América Latina, la situación es distinta: la región se beneficia de su posición relativamente neutral y de sus reservas de materias primas. Los mayores precios del petróleo, los metales y los productos agrícolas pueden respaldar los ingresos por exportaciones, las finanzas públicas y, en cierta medida, el impulso del crecimiento. Esto hace que muchos mercados latinoamericanos sean significativamente más resilientes en el entorno actual que gran parte de Asia.A ello se suma una política monetaria más favorable. Brasil, por ejemplo, ya se encontraba en un ciclo de relajación monetaria antes de la escalada en Oriente Medio. Esto hace que el país resulte especialmente atractivo para los inversores: la caída de los tipos de interés apoya la economía, los beneficios empresariales y las valoraciones, mientras que la estructura económica, intensiva en materias primas, proporciona al mismo tiempo un colchón frente al shock del precio del petróleo. A diferencia de muchos mercados emergentes importadores de petróleo, Brasil combina así vientos de cola monetarios con una posición económica externa relativamente sólida.

Aunque América Latina sigue siendo atractiva para los inversores por su posición de partida más robusta y sus perspectivas favorables, las caídas de precios en los mercados asiáticos en dificultades están abriendo al mismo tiempo oportunidades de entrada selectivas. Regiones como India ya han corregido significativamente: la ratio precio/beneficio del MSCI India se sitúa en 19,7 veces en términos de los últimos 12 meses, por debajo de sus medias de cinco y diez años. Al mismo tiempo, las perspectivas siguen siendo prometedoras: el crecimiento estructural, los beneficios empresariales y las perspectivas macroeconómicas continúan siendo relativamente sólidas. Si el shock geopolítico resulta ser temporal, son precisamente aquellos mercados que han sido más castigados recientemente los que podrían ofrecer una sorpresa positiva.

La creciente divergencia dentro del universo de mercados emergentes exige un análisis detallado de los riesgos y oportunidades en las distintas regiones. La dependencia de las importaciones de energía, la sensibilidad a la inflación, los ciclos políticos, el grado de madurez de las economías y la especialización sectorial determinan cada vez más cómo reaccionan los países a las subidas del precio del petróleo, a las fluctuaciones del dólar estadounidense u otros shocks externos. Quienes deseen aprovechar las oportunidades en los mercados emergentes deben, por tanto, adoptar un enfoque selectivo, activo y con una amplia diversificación.

Columbia Threadneedle: las materias primas se tensionarán en abril

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, señala que el petróleo cotiza algo más de 115$ por barril, lo que representa un incremento del 59% desde el inicio del conflicto. La curva de futuros del crudo Brent sitúa los precios en torno a los 100$ por barril hasta julio, descendiendo a aproximadamente 85 dólares en diciembre. Aun así, estos niveles siguen implicando una prima significativa frente a las previsiones previas al estallido de la guerra. Como referencia, se estimaba que el petróleo se situaría en torno a los 60$ por barril a finales de 2026, al margen de riesgos geopolíticos como los actuales.

De cara a los próximos meses, persisten claros riesgos al alza, especialmente en caso de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz o de una mayor escalada del conflicto. Aunque las negociaciones de paz con mediadores están en curso, sigue vigente el ultimátum del 6 de abril fijado por el presidente Trump para que Irán acepte un acuerdo o se enfrente a ataques sobre su infraestructura energética, ante los que este país previsiblemente respondería.

En paralelo, durante el fin de semana, los hutíes en Yemen lanzaron su primer misil hacia Israel respaldados por Irán, marcando su entrada en el conflicto. Este episodio remite a los ataques de los hutíes en años recientes contra el tráfico marítimo en el mar Rojo, con el estrecho de Bab al-Mandeb como enclave estratégico de acceso, conectado a su vez con el canal de Suez, una arteria clave para el comercio con Europa. Además, esta vía podría servir como alternativa para la salida de petróleo desde el Golfo a través de un oleoducto hacia la costa occidental de Arabia Saudí. Cualquier interrupción en esta zona supondría otro gran obstáculo para las cadenas globales de suministro, incrementando las presiones al alza sobre los precios de las materias primas.

No obstante, también cabe la posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo de paz, idealmente incluyendo el estrecho de Ormuz. Un acuerdo que no contemple este punto difícilmente sería aceptable para Trump. De incorporarse, permitiría una progresiva normalización del tráfico marítimo.

Pero el impacto del conflicto no se limita al petróleo. Se están observando tensiones en los precios del gas, el helio, así como del amoníaco y la urea, insumos clave para la producción de fertilizantes y, en consecuencia, para los precios de los alimentos. Este efecto se extiende al conjunto del mercado de materias primas y previsiblemente se intensificará en abril a medida que se reduzcan las reservas. Las existencias actuales ya están disminuyendo y también se están utilizando reservas de emergencia, lo que apunta a un escenario de precios más elevados y crecientes preocupaciones sobre el suministro a medida que avance abril.

Por su parte, el oro, que había mostrado un comportamiento muy sólido en lo que va de año, ha registrado una caída significativa del 14% desde el inicio de la guerra. Los riesgos inflacionarios están superando su función tradicional como activo refugio frente a shocks geopolíticos en el corto plazo.

La evolución de la situación a partir de aquí sigue siendo esencialmente binaria y dependerá en gran medida de factores políticos: de si Trump opta por una vía de escalada o de desescalada, y de la respuesta de Irán. El estrecho de Ormuz no está actualmente cerrado ni minado, lo que implica que, en caso de alcanzarse un acuerdo, podría reabrirse con relativa rapidez. Sin embargo, un escenario de escalada podría derivar en ataques a infraestructuras energéticas, ante los que Irán ya ha anticipado una respuesta. 

Trump  menciona la posibilidad de controlar el petróleo iraní. Este escenario parece lejano, los riesgos al alza siguen siendo significativos para todas las materias primas en caso de una nueva escalada del conflicto. También veremos preocupaciones desde el punto de vista del suministro, con impactos potencialmente desiguales por regiones, si la situación se prolonga hasta abril.

Las próximas dos semanas deberían ofrecer señales más claras sobre sobre el lugar al que nos dirigimos. Al inicio del conflicto, Trump planteó un horizonte de entre cuatro y seis semanas para las operaciones militares, un plazo que está próximo a cumplirse. No obstante, es previsible que los precios de la energía se mantengan elevados durante algún tiempo debido a la prima de riesgo incorporada. No puede descartarse cierta corrección a la baja en caso de avances sustanciales hacia un acuerdo de paz.

En definitiva, el contexto sigue marcado por una elevada incertidumbre. Los mercados financieros permanecen tensionados y, en el corto plazo, los precios de las materias primas actúan como un obstáculo significativo. Con todo, persisten motivos para el optimismo a más largo plazo si se logra algún tipo de resolución del conflicto.

Fidelity: fase de escalada más desordenada

Salman Ahmed, Responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, cree que el carácter del conflicto en Irán ha vuelto a cambiar. Lo que empezaba a parecer una posible vía de salida (tras el giro de Trump del lunes 23 de marzo y la ampliación hasta el 5 de abril de la amenaza de destruir centrales eléctricas iraníes) está derivando ahora hacia una fase de escalada más desordenada -aunque cada vez más telegrafiada-. Las preguntas sobre cómo se resolverá este conflicto y a qué coste (a corto y a medio plazo) siguen siendo críticas.

Los esfuerzos de mediación -en particular los liderados por Pakistán y apoyados por actores regionales- parecen haberse quedado sin impulso. Al mismo tiempo, el conflicto se está ampliando. La actividad de misiles hutíes contra Israel refuerza el riesgo de desbordamientos regionales, incluso cuando puntos de estrangulamiento clave como Bab el‑Mandeb siguen operativos (por ahora). Las señales de EEUU siguen siendo inconsistentes. El mensaje oscila entre negociación y escalada, dejando una claridad limitada sobre la vía inmediata pretendida. Al mismo tiempo, el despliegue de marines en el teatro de operaciones introduce riesgos claros de escalada. El objetivo operativo sigue sin estar claro, pero el debate se ha centrado en dos posibilidades: una intervención vinculada a la extracción de activos de uranio enriquecido o una acción dirigida contra la isla de Kharg. De las dos, parece más probable un movimiento sobre instalaciones de uranio enriquecido. Atacar Kharg implicaría el riesgo de abrir un frente más directo y amplio, con implicaciones inmediatas para los flujos de energía. Aun así, cualquier forma de presencia de tropas estadounidenses sobre el terreno representaría una escalada material. Las variables críticas serían el alcance, la duración y la claridad del estado final buscado. 2. 

Cambio de escenario: hacia una escalada telegrafiada en lugar de una destrucción generalizada de la infraestructura energética en Irán y el Golfo. No se trata de una escalada totalmente descontrolada o caótica. Está señalizada y, en cierta medida, gestionada con riesgos asociados de posibles errores de cálculo. La ausencia de una destrucción generalizada de infraestructuras en la comunicación de ambas partes sugiere que sigue existiendo contención. Los riesgos de cola han aumentado, pero son distintos. Al mismo tiempo, escalada y resolución ya no son mutuamente excluyentes. "La vía más probable es aquella en la que una mayor escalada se utiliza para forzar un desenlace, aunque sea incompleto, desordenado o inestable", apunta. 

El estrecho de Ormuz sigue estando, en la práctica, en disputa. El tráfico continúa a paso de caracol, pero bajo condiciones restringidas e inciertas determinadas por Irán (por ejemplo, Pakistán negoció el paso de 20 petroleros por el Estrecho, que el presidente Trump calificó de “regalo”). Incluso en un escenario de resolución, es poco probable que Irán renuncie por completo a esta palanca, especialmente teniendo en cuenta lo degradada que está ahora su capacidad militar tras los bombardeos sostenidos de EEUU e Israel. Un resultado más plausible es que el Estrecho se reabra en los términos de Irán, potencialmente con formas de control o “precio” (tácito o explícito) sobre los flujos. Eso podría incluir peajes informales, disrupción selectiva o primas de riesgo persistentes. Los informes sugieren que los planificadores militares occidentales no ven ninguna solución militar (salvo un cambio de régimen en Irán) para lograr una apertura incondicional del Estrecho. Esto importa porque la mayoría de los flujos que atraviesan el Estrecho se destinan a Asia, siendo China el mayor consumidor final. Por tanto, la carga económica de la disrupción recae de forma desproporcionada sobre las economías asiáticas, más que sobre EEUU, algo que también se refleja en la valoración relativa de los mercados. El “día después” es poco probable que se parezca al statu quo anterior al conflicto. La arquitectura de seguridad de los flujos energéticos del Golfo ha cambiado, en cierta manera, de forma estructural. 

"Seguimos trabajando con una hipótesis del barril de Brent en torno a 85$ para el resto del año. Esto refleja una prima geopolítica persistente más allá de una resolución inmediata de la guerra. Una normalización rápida de los precios del petróleo hacia el rango de los 40–50$(de la que se habla en algunos ámbitos) requeriría una resolución limpia, un Irán integrado internacionalmente y el consiguiente colapso de las primas de riesgo. Dada la complejidad del entorno actual, ese resultado nos parece extremadamente optimista. Al mismo tiempo, aunque los mercados físicos de energía están sometidos a una tensión severa, todavía no estamos en un escenario de pérdida sostenida y a gran escala del suministro, ya que eso exigiría daños generalizados a la infraestructura energética y un cierre completo del Estrecho mediante minas (o medidas similares)", argumenta. 

La transmisión económica se está concentrando cada vez más en Asia, seguida de Europa. Las respuestas de política económica en la región han sido rápidas y pragmáticas. Los gobiernos han desplegado una combinación de topes de precios, subsidios, controles a la exportación y liberaciones de reservas estratégicas para limitar el traslado a los precios domésticos del combustible. En las economías más vulnerables están surgiendo medidas del lado de la demanda, incluidas el racionamiento energético y ajustes de comportamiento. Estas intervenciones están, por ahora, conteniendo el impacto inflacionario inmediato. Sin embargo, si los precios elevados de la energía persistiesen, la carga cambiaría. La capacidad fiscal no es ilimitada y los bancos centrales podrían verse obligados a volverse menos dovish con el tiempo. A más largo plazo, este episodio refuerza el argumento a favor de la diversificación. Es probable que las renovables, la nuclear y, en algunos casos, un regreso al carbón, ganen más peso en los debates y la planificación de políticas, a medida que los riesgos de los puntos de estrangulamiento pasan a ser centrales en las evaluaciones. 

Las Bolsas asiáticas siguen de capa caída, con el índice MSCI Asia Pacific cayendo con fuerza durante la semana pasada y manteniendo la presión a la baja al inicio de esta. La presión sobre las divisas es evidente, especialmente en economías sensibles al petróleo como la India y Tailandia. Las respuestas políticas se están intensificando. El banco central de la India ha pasado a limitar las posiciones abiertas en divisas en un esfuerzo por estabilizar la rupia. En Japón, las autoridades han escalado la intervención verbal a medida que la debilidad del yen eleva las preocupaciones de inflación, con su banco central adoptando un tono más vigilante. Los mercados de bonos han sido menos direccionales después de centrarse en la inflación la semana pasada y ahora empiezan a equilibrar las preocupaciones de crecimiento frente a los riesgos inflacionarios. 

Las opiniones de China se están haciendo más visibles. Su implicación en los esfuerzos de mediación de Pakistán introduce otra capa en las dinámicas de las grandes potencias en el conflicto. Dada la exposición de China a los flujos energéticos del Golfo, tiene un fuerte incentivo para apoyar la estabilización ya que, pese a contar con colchones energéticos significativos, está expuesta al riesgo de una recesión global. Cualquier evolución adicional aquí será importante de vigilar, dada la relación estratégica del país con Irán. 

"Estamos entrando en una fase de escalada bastante telegrafiada pero dramática, con una mayor probabilidad de una resolución desordenada. Los riesgos de cola han aumentado de una manera distinta a la del fin de semana anterior, pero también ha aumentado el incentivo para que todas las partes contengan el conflicto, dada la escala y amplitud de la disrupción. El desenlace probable no será un final limpio, sino una resolución negociada y desordenada que dejará tensiones subyacentes sin resolver e Irán con un poder de influencia continuado sobre el Estrecho. Es poco probable que los mercados energéticos vuelvan rápidamente a los precios anteriores al conflicto. Cierta prima geopolítica permanente ya está incorporada en los mercados energéticos, y la carga del ajuste está recayendo con más fuerza sobre la Asia dependiente de la energía del Golfo, seguida de Europa. EEUU permanece relativamente más aislado, pero unos mayores precios energéticos son un factor macro que afectará a su crecimiento, inflación y resultados de su política económica", concluye este experto.

Ebury: el euro, el gran perdedor de la guerra en Oriente Medio

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, sitúa al euro, el won surcoreano, la rupia india y el baht tailandés entre las monedas más perjudicadas por la prolongación de la guerra en Irán, en un contexto marcado por el encarecimiento de la energía y el aumento de la aversión al riesgo. El denominador común de estas monedas es su elevada dependencia de las importaciones de petróleo y gas, lo que las hace especialmente vulnerables a un shock energético derivado del cierre del Estrecho de Ormuz.

En el caso del euro, la exposición es particularmente significativa. La Eurozona afronta el conflicto con bajos niveles de reservas de gas y una fuerte dependencia de proveedores externos. Además, la acción militar estadounidense en Irán aumenta el riesgo de un conflicto más prolongado en Ucrania, pues los recursos militares de EEUU podrían desviarse de este conflicto hacia Oriente Medio. Por otro lado, la exposición de Europa a la inflación del petróleo importado significa que los mercados han aumentado agresivamente sus apuestas a favor de tipos más altos del BCE y, al menos hasta el momento, están más que presupuestados por completo dos recortes completos antes de que termine el año. 

Este patrón se replica en las divisas de Asia y, en particular, en el won surcoreano, la rupia india y el baht tailandés. Todas ellas destacan por su elevada exposición al crudo que transita por el Estrecho de Ormuz. El encarecimiento del petróleo actúa como un lastre para sus economías, deteriorando sus cuentas externas y aumentando las tensiones inflacionarias, lo que se traduce en una menor resiliencia de sus divisas. 

Ebury también incluye entre las perdedoras a algunas monedas de los países de África Oriental y Austral, cuyas economías que dependen de la región para alrededor del 75% de sus importaciones de combustible. En este grupo se encontrarían el rand sudafricano, el kwacha zambiano y el chelín ugandés. En América Latina, las monedas más vulnerables serían el peso chileno, dado que importa casi todo su consumo de petróleo y gas y, en menor medida, el sol peruano, que produce cantidades modestas de petróleo, es un exportador neto de gas natural y tiene cierta capacidad de refinado. 

Frente a este bloque de perdedores, Ebury identifica como principales beneficiarios al dólar estadounidense, el dólar canadiense, la corona noruega, el dólar australiano, el real brasileño o el peso colombiano. El dólar estadounidense lidera este grupo gracias a su papel como activo refugio en episodios de incertidumbre y al hecho de que Estados Unidos es exportador neto de energía, lo que le permite beneficiarse de un entorno de precios elevados. A su vez, divisas como el dólar canadiense, la corona noruega o el dólar australiano se ven respaldadas por su condición de grandes exportadores de petróleo y gas, lo que mejora sus términos de intercambio y refuerza sus cuentas externas. En América Latina, el real brasileño y el peso colombiano también encuentran apoyo en el aumento de los ingresos derivados de las exportaciones energéticas. Las divisas vinculadas al dólar, especialmente en Oriente Medio, han mostrado una notable resiliencia, al beneficiarse tanto de su anclaje al billete verde como del aumento de los precios del petróleo, que refuerza sus cuentas externas y reservas. 

En este grupo también se incluye el yuan chino, estrechamente gestionado frente al dólar y respaldado por amplias reservas energéticas y una menor exposición directa al conflicto. China, además, cuenta con proveedores diversificados y cierta protección en el tránsito por el Estrecho de Ormuz. 

Ebury señala a la libra esterlina como un caso intermedio dentro del bloque de divisas favorecidas. Sin llegar a considerarse un “ganador” pleno, la moneda británica ha mostrado un comportamiento relativo más sólido que sus homólogas europeas. Aunque el Reino Unido es importador neto de energía, su menor dependencia del suministro exterior —y, en particular, de Oriente Medio— limita su exposición al shock energético. A ello se suma una estructura económica más orientada a los servicios. 

En conjunto, el análisis de Ebury refleja una clara divergencia en el mercado de divisas: las monedas de economías importadoras de energía, como el euro o la rupia india, tienden a depreciarse, mientras que las de países exportadores o consideradas refugio, como el dólar estadounidense o la corona noruega, se ven reforzadas en un escenario de conflicto prolongado.

UBS: oportunidad constructiva de la corrección

Por su parte, el UBS CIO Daily destaca que una corrección abre la puerta en la renta variable suiza. El mercado bursátil suizo no ha quedado al margen de las ventas globales por aversión al riesgo vinculadas al conflicto en Oriente Medio, llegando a caer cerca de un 15% en su mínimo intramensual y entrando en territorio formal de corrección. Aunque el mercado ha rebotado modestamente desde entonces, subiendo cerca de un 5% desde su punto más bajo la semana pasada, sigue muy por debajo de los máximos alcanzados a principios de marzo. "Pero, a pesar de esta volatilidad, creemos que la reciente corrección ofrece una oportunidad constructiva para reposicionarse en la renta variable suiza: el liderazgo de valores defensivos es ahora más relevante; las valoraciones y el apoyo de los dividendos han mejorado; los vientos en contra sobre los beneficios podrían empezar a moderarse", explica la entidad.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Utilizamos este episodio de volatilidad para mejorar nuestra recomendación sobre la renta variable suiza a ‘Atractiva’, y sugerimos que los inversores consideren asignar parte de su capital de riesgo en renta variable al mercado tras la reciente corrección. Dentro del mercado, preferimos compañías de calidad y líderes en rentabilidad, junto con determinadas empresas de mediana capitalización y cíclicas, especialmente aquellas con un crecimiento de dividendos atractivo”.

“Nuestra opinión es que la caída del oro probablemente será relativamente breve. Aunque el momento exacto es difícil de precisar, sí esperamos que el oro se recupere y prevemos que el metal precioso alcance los 6.200$ por onza a finales de junio, para luego moderarse hasta 5.900 USD/onza a principios de 2027, desde los aproximadamente 4.500 actuales", añade.

Pictet: neutrales en acciones, bonos y liquidez

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, señala que la guerra contra Irán ha creado un estado de profunda incertidumbre para los inversores. Amenaza el suministro global de todo, de petróleo a alimentos y aumenta la posibilidad de estanflación mundial. En tiempos normales los mercados bajistas para las acciones tienden a favorecer a los bonos, pero esta vez ambas clases de activos están teniendo dificultades. Para complicar las cosas, las posibles consecuencias de la guerra no parecen reflejarse del todo en el índice de volatilidad VIX. La imprevisibilidad del presidente Trump hace imposible una visión racional de los mercados las próximas semanas. Cada tuit en Truth Social arrastra los mercados en diferente dirección, a menudo de forma violenta. El precedente es que tiende a cambiar de rumbo ante una una reacción negativa del mercado.

Como no creemos posible saber cómo o cuándo terminará el conflicto, tenemos una posición neutral en las tres principales clases de activos, en todas las regiones excepto en China, bonos y liquidez. Sobre ponderamos los sectores de salud y de servicios públicos e infra ponderamos consumo discrecional.

La incertidumbre geopolítica ha comenzado a tener impacto negativo. Las encuestas empresariales han empezado a mostrar expectativas de precios más altos del petróleo y los datos sugieren que el mercado es demasiado optimista respecto a la economía estadounidense y pesimista respecto a la mayor parte del resto del mundo. Pero EEUU no es inmune. Que cubra su demanda no significa que los precios de la gasolina y otros combustibles no estén subiendo allí. Su economía ya se había desacelerado cuando cayeron las primeras bombas, siendo su tasa de ahorro muy baja. Esperamos que su inflación se sitúe en 3,3% este año con crecimiento por debajo de 2%.

Es probable que Europa demuestre ser más resiliente. La Eurozona depende de las importaciones de petróleo, pero es menos intensiva en petróleo que EEUUU, con una proporción sustancial de necesidades energéticas cubiertas con renovables. Los mercados emergentes también son ahora más estables que en el máximo del petróleo en 2022. Nuestra previsión de mayor crecimiento respecto a economías desarrollados no ha cambiado de forma significativa y esperamos que su inflación se mantenga en los objetivos. Además, China, donde más de una cuarta parte de sus necesidades petrolíferas pasan por el Estrecho de Ormuz, cuenta con importantes reservas de petróleo y otras materias primas vitales, además de haber asegurado el acceso alternativo de países como Rusia. Su rápida adopción de energías renovables y vehículos eléctricos los últimos años debe ayudar a amortiguar el golpe.

El ciclo multianual de flexibilización global de los banco centrales está llegando a su fin. Incluso antes de la crisis nuestra opinión era que la Reserva Federal no tenía necesidad de relajar, pues la creación de crédito en el sector privado sigue sólida, sin impacto negativo hasta ahora en su sector financiero. Pero existe el riesgo de que el BCE se convierta en el primero entre los grandes bancos centrales en endurecer su política monetaria, especialmente si los Gobiernos deciden subvencionar el combustible, como en 2022. Por su parte Pekín mantiene condiciones monetarias moderadamente laxas y una política fiscal activa para sacar a la economía de su estancamiento deflacionario.

El caso es que los temores inflacionistas han impulsado al alza las rentabilidades a vencimiento de los bonos y la venta masiva de acciones hace que ahora sean solo ligeramente caras, mientras que las materias primas siguen muy caras. Las acciones están respaldadas por factores estacionales y posición bajista de los inversores y en las estadounidenses no hay señales de que el mercado vaya a capitular, con los minoristas comprando en las caídas.

El aumento de exportaciones vinculadas a tecnológica relacionada con IA y actividad industrial y manufacturera, deben seguir apoyando las acciones chinas, que sobre ponderamos. Pero un aumento del 50 % en los precios del petróleo cuatro meses puede suponer un golpe económico especialmente perjudicial para las naciones importadores netas, como Tailandia, Corea, India y Sudáfrica, afectando el PIB y saldos externos, con la apreciación del dólar endureciendo las condiciones financieras en estos mercados, inflación importada y fomento de salidas de capital.

En conjunto hemos adoptado a una inversión más defensiva, incluyendo compañías eléctricas, que se benefician de demanda estable, impulso con la electrificación y políticas orientadas a la independencia energética. Sobre ponderamos el sector de salud, defensivo, atractivo por valoración, que se debe se beneficiar de la innovación por IA. Sobre ponderamos tecnología. La reciente corrección ha hecho que las valoraciones bajen y la inversión relacionada con IA en centros de datos e infraestructuras digitales -600.000 millones$ este año- debe seguir apoyando la demanda de empresas de hardware y semiconductores. Pero infra ponderamos consumo discrecional, pues la inflación debe pesar en el gasto.

La amenaza de estanflación es negativa para la renta fija. Los mercados de bonos han pasado descontar recortes de tipos de interés a subidas de estos. Si el precio del petróleo se estabiliza en los niveles actuales añadirá 0,5 % a la inflación y reducirá el crecimiento global en 0,5%. Pero precio del crudo y expectativas de inflación y crecimiento pueden moverse considerablemente por encima o debajo, según lo rápido que termine el conflicto. En deuda del Tesoro de EEUU estamos neutrales. Su rentabilidad a vencimiento ya ha aumentado y la Reserva Federal va a prestar tanta atención a la inflación como al mercado laboral, lo que limita el margen de liquidación de bonos estadounidenses. También hemos reducido asignación a deuda soberana y empresarial de mercados emergentes a neutral. Hemos reducido oro a neutral. Ha llegado a caer caído 15% desde el inicio del conflicto, pues los bancos centrales que han acumulado grandes beneficios con sus reservas han vendido parte para financiar gastos adicionales en energía y defensa. Pero hemos aumentado exposición a yen y franco suizo, que pueden apreciarse si el conflicto continúa.

DWS: 'esperar y ver' es la mejor opción

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, destaca que el coste de la vida en la Eurozona aumentó significativamente en marzo, alcanzando el 2,5%, impulsado principalmente por un incremento interanual del 4,9% en los precios de la energía. En particular, los precios del diésel y la gasolina aumentaron a tasas de dos dígitos en muchos países. Sin embargo, otros componentes contribuyeron a moderar la inflación general. La inflación de los alimentos siguió desacelerándose, con precios que subieron un 2,4% en marzo, mientras que la inflación subyacente cayó del 2,4% en febrero al 2,3% en marzo.

Algunos países ya han introducido medidas fiscales para reducir los precios de la energía. Como resultado, los precios del diésel y la gasolina han bajado en España e Italia, lo que debería ayudar a aliviar las presiones inflacionarias en abril. Sin embargo, los precios del gas tienden a reaccionar con retraso, ya que los hogares en la mayoría de los países están sujetos a contratos a largo plazo.

Además, la temporada de viajes está a punto de comenzar. Es probable que algunos destinos sean evitados, lo que podría provocar un aumento de los precios de los billetes de avión y de los paquetes vacacionales en toda la eurozona. En un contexto de aumento de costes, las empresas también podrían trasladar subidas de precios más rápidas. Cuanto más tiempo continúe la guerra en Oriente Medio y cuanto más tiempo el estrecho de Ormuz permanezca efectivamente cerrado, mayor será el riesgo de repercusiones secundarias.

En la conferencia del BCE de la semana pasada, la presidenta Lagarde volvió a aclarar la función de reacción del banco central. No es el shock de los precios de la energía en sí lo que resulta decisivo, sino los posibles efectos de segunda ronda sobre la inflación que puedan derivarse de él. En este contexto, no esperamos que el BCE adopte decisiones monetarias precipitadas. Seguimos creyendo que adoptar un enfoque de “esperar y ver” es la mejor opción por ahora.

Swisscanto: un escenario de estanflación es injustificado

En marzo, el suministro de energía ha desplazado a la inteligencia artificial en los titulares. Los mercados financieros están descontando una estanflación ante un aumento del 50% en el precio del petróleo, una narrativa injustificada similar a la de 2022. Lo más probable, por razones tácticas electorales, es que se produzca una rápida desescalada en Oriente Medio o, por el contrario, una escalada militar que ponga fin al bloqueo de los suministros de petróleo. 

"Lo que inicialmente, como la mayoría de los observadores, habíamos considerado como una breve intervención militar de Estados Unidos en una región delicada para la economía mundial, ha escalado a una escasez de suministro de petróleo y gas natural hacia Asia y Europa", señala un análisis de Swisscanto. Ante un aumento del 50% en el precio del petróleo, los mercados financieros han descontado un escenario de estanflación: la mayor inflación obligaría a los bancos centrales a subir los tipos de interés, frenando así la economía hasta la estancación. Esta narrativa recuerda a 2022. En ese entonces, los salarios aumentaron tras la pandemia de Covid-19 debido a la escasez de mano de obra, y los precios de bienes y servicios también subieron como resultado de los problemas en las cadenas de suministro. Aplicado a la situación actual, un escenario de estanflación nos parece injustificado, ya que el aumento de los precios se debe principalmente al alza de los costes energéticos. Por lo tanto, esperamos que los mercados financieros vuelvan pronto a centrarse en la inteligencia artificial y el crédito privado. Identificamos las mayores distorsiones del mercado en los bonos. 

La pérdida de poder adquisitivo de los consumidores estadounidenses debido al aumento de los precios de la gasolina afecta negativamente a los republicanos en las próximas elecciones intermedias de noviembre. Nuestro escenario principal asume una pronta desescalada en Oriente Medio. Las expectativas sobre la evolución de los tipos de interés han dado un giro: en febrero aún se esperaban bajadas de tipos, por ejemplo, por parte de la Reserva Federal, pero ahora el mercado está descontando aumentos de tipos. Consideramos que esto es exagerado. Aprovechamos esta situación y aumentamos la duración en bonos gubernamentales globales, que deberían beneficiarse de una disminución de los temores inflacionarios y de un relajamiento de los tipos de interés (ver gráfico). Solo la caída de los rendimientos en EEUU al nivel de principios de marzo generaría ganancias del 5% en un bono a 20 años. Por otro lado, cerramos la posición en bonos gubernamentales en AUD, que se beneficiaron de un aumento del 10% en la moneda de materias primas. Excepto en fases inflacionarias, seguimos considerando que la duración de los bonos gubernamentales tiene un importante efecto diversificador en una cartera mixta.

El mercado global de renta variable ha perdido alrededor del 8% en USD desde su máximo a finales de febrero. La euforia parcialmente notable de finales de febrero ha disminuido, lo que, junto con el continuo crecimiento de las ganancias corporativas, respalda nuestra sobre ponderación en renta variable. A nivel regional, se imponen ajustes específicos: EEUU ha perdido significativamente menos en la crisis de Irán, pero enfrenta vientos en contra por su mercado laboral (en parte debido a la IA) y el debilitado sector de crédito privado. Los mercados emergentes se han visto menos favorecidos que en trimestres anteriores, ya que los inversores están valorando expectativas demasiado ambiciosas en las grandes empresas de IA. Por el contrario, el mercado de renta variable suizo se presenta de manera diferente, con perspectivas demasiado pesimistas ya descontadas. No realizamos cambios en las inversiones alternativas y seguimos sobre ponderados en oro tras la corrección de precios. Cabe destacar que las inversiones alternativas, como los bonos vinculados a seguros, contribuyeron con éxito a la diversificación durante un mes de marzo turbulento. 

30Mar

La perspectiva de un conflicto prolongado e incierto ha provocado fuertes caídas en acciones, bonos y la mayoría de las divisas, con la única excepción del dólar. La presión vendedora se acelera, mientras los precios de la energía se disparan y arrastran al alza al resto de las materias primas

Miguel Ángel Valero

La guerra de Oriente Medio entra en su segundo mes sin que se vea la luz al final del túnel, aunque los mercados parecen aferrarse a la convicción de que, más allá de la retórica, ninguna de las partes parece dispuesta a cruzar líneas irreversibles. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, asegura en la reunión de ministros de Exteriores del G‑7 que el conflicto está planificado para unas seis semanas y sin tropas sobre el terreno.

Mientras Trump opta por ganar tiempo, ampliando los plazos y posponiendo decisiones críticas, sugiere “controlar” los recursos petroleros iraníes, planteando incluso la posibilidad de tomar el enclave estratégico de la isla de Jarg, principal terminal de exportación de crudo de Irán, y amenaza de nuevo con atacar las centrales eléctricas del país de los ayatolás.

Los hutíes se suman al conflicto enviando misiles a Israel, lo que pone en riesgo el acceso al mar Rojo, por el estrecho de Bab el-Mandeb, y compromete un punto de desahogo clave para el crudo saudí, como es el puerto de Yanbu. 

Emiratos Árabes Unidos propone la creación de una coalición internacional para asegurar la libertad de navegación en el estrecho.

Con el tráfico marítimo bloqueado se acelera la presión para lograr una solución tanto para EEUU como para las demás potencias mundiales porque difícilmente se conseguirán rutas alternativas para el 20% de la producción global de crudo y del comercio global de gas natural licuado (GNL) que pasa habitualmente por el estrecho. Además, por Ormuz no solo sale petróleo: más de una cuarta parte de las importaciones globales de dos fertilizantes clave –urea y fosfato diamónico– proceden de países del Golfo, a lo que se une el 48% del azufre –otro componente clave para la industria de fertilizantes–. De esta región proviene el 9% de la producción mundial de aluminio.

Todo ello, tensiona las cadenas de producción globales y esta semana se empezará a reflejar en los datos macroeconómicos: habrá un repunte de la inflación y un freno en la confianza de los empresarios.

Coface: máximo histórico de la gasolina en EEUU

Precisamente, un análisis de Coface subraya que,  un mes después del inicio de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán, las interrupciones en el suministro de materias primas a través del estrecho de Ormuz siguen alimentando la volatilidad de los precios. El petróleo y el gas, los fertilizantes, los derivados petroquímicos y el aluminio se ven especialmente afectados.“La actual escalada en Oriente Medio está afectando duramente a los mercados de materias primas. El hecho de que el conflicto llegue o no a un punto muerto determinará el alcance del impacto actual en la parte descendente de la cadena de valor” , afirma Simon Lacoume, economista sectorial de Coface.

Los ataques al complejo gasístico de RasLaffan, en Catar, han provocado una nueva subida del precio de las materias primas energéticas. El crudo Brent, que alcanzó un máximo de 119$ a mediados de marzo, subió un 50% en un mes. Sin embargo, los expertos de la compañía de gestión integral del riesgo comercial destacan que esta subida no es uniforme: el crudo DME de Omán ha superado los 160$ por barril, mientras que el WTI estadounidense ronda los 100$ por barril, lo que refleja un impacto muy desigual en los precios según la región y el producto.

A medida que el conflicto se prolonga, esta subida ya está empezando a extenderse a lo largo de la cadena de valor. En EEUU, los precios minoristas de la gasolina normal han alcanzado un máximo histórico (3,96$ por galón, un 35% más que el mes anterior). En Asia, los precios del gasóleo (Singapur) casi se han triplicado desde el inicio del conflicto, hasta los 256 dólares por barril ; los precios mundiales del combustible para aviones se han duplicado, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

La subida también es evidente en el gas natural. En Europa, los contratos de futuribles de gas (el índice TTF holandés) se han disparado un 85% en un mes, hasta los 55€/MWh ; mientras que el índice de referencia asiático (LNG Japan/Korea Marker ) se ha duplicado durante el mismo periodo, lo que refleja la persistente vulnerabilidad de los mercados importadores. En comparación, el mercado estadounidense parece menos expuesto a las interrupciones del suministro. No obstante, el Henry Hub estadounidense se encuentra bajo una fuerte presión alcista (+36% intermensual), una señal de que las tensiones energéticas ya se han extendido a nivel mundial. 

Consecuencia: los precios de muchos compuestos petroquímicos están aumentando exponencialmente Los países del Golfo son los principales proveedores asiáticos de productos petroquímicos, que son esenciales para toda la industria del plástico. Una tonelada de nafta ha alcanzado los 1.000$ en Singapur, lo que supone un aumento de más del 60% desde el inicio del conflicto. La combinación de las tensiones en el estrecho de Ormuz y las existencias asiáticas históricamente bajas (de 2 a 3 semanas) ya ha disparado los precios de los polímeros (polipropileno, polietileno, poliestireno, PVC). Esto plantea ahora un riesgo de contagio a toda la cadena de valor.

Esta tendencia también está afectando al azufre , un insumo clave para el proceso de lixiviación de los minerales de cobre y níquel. El aumento del 25% en su precio en un solo mes está poniendo en riesgo a los principales productores mineros altamente dependientes, como Chile, la República Democrática del Congo e Indonesia.

Gracias al abaratamiento de los suministros energéticos nacionales, los países del Golfo ocupan una posición central en estos mercados , representando casi el 19% de las exportaciones mundiales de fertilizantes nitrogenados y el 36% del volumen mundial de urea, mientras que Arabia Saudí es el cuarto mayor exportador de fosfatos. Sin embargo, el gas natural representa hasta el 80% de los costes de producción de los fertilizantes nitrogenados . Por lo tanto, el aumento de los precios del gas provoca, automáticamente, un incremento de los precios de los fertilizantes: una tonelada de urea granulada (FOB Oriente Medio) ha subido un 37%, hasta los 665$, desde el inicio del conflicto. No obstante, el impacto sigue siendo limitado. Por el momento, solo los productores de cereales estadounidenses parecen verse afectados; pero, si las perturbaciones persistieran, Brasil, la India o, incluso, Europa estarían más expuestos.

Los efectos negativos podrían incluso extenderse más allá de los flujos directos de fertilizantes —la India, Brasil o EEUU, para los que los países del Golfo representan el 63%, el 24% y el 21% de las importaciones de fertilizantes nitrogenados, respectivamente — y afectar a terceros países como Marruecos, el principal productor mundial de roca fosfórica, que depende en gran medida del azufre exportado por los países del Golfo.

Con el estrecho de Ormuz bloqueado, los países del Golfo —que representan el 8% de la producción mundial de aluminio— no pueden exportar su producción nacional ni importar las materias primas (bauxita y alúmina) que necesitan sus fundiciones. El lunes 16 de marzo, Aluminum Bahrain (Alba) —que produce el 25 % del aluminio de la región — anunció la suspensión del 19% de su producción, lo que representa el 5% de la producción de aluminio de la región. Lejos de la agitación en Oriente Medio, Mosal ha anunciado la suspensión d e sus operaciones en Mozambique, alegando unos costes energéticos excesivos.

En este contexto de deterioro, los precios del aluminio siguen, por tanto, una tendencia al alza (+11,5% intermensual) , alcanzando un máximo de 3.500$/tonelada tras casi una subida del 25% durante el último año. 

Franklin Templeton destaca la solidez del crecimiento económico mundial

Sonal Desai, CIO de Renta Fija de Franklin Templeton, destaca la solidez del crecimiento en las principales economías, a pesar de que el contexto geopolítico y el encarecimiento de la energía estén elevando los riesgos de inflación. Y señala que la política monetaria sigue siendo el principal factor de ajuste, con posibles divergencias entre los bancos centrales.

El crecimiento de EEUU ha demostrado ser sorprendentemente resiliente a pesar de una constante sucesión de narrativas bajistas. Aunque el aumento de los costes energéticos vinculado a la escalada de tensiones en Oriente Medio, de mantenerse, probablemente presione el consumo, el inminente estímulo fiscal debería compensar parcialmente ese impacto negativo. Mientras tanto, el ciclo de inversión en capital (capex) impulsado por la inteligencia artificial (IA) se mantiene intacto. 

"Nuestra previsión, superior al consenso, de un crecimiento del producto interior bruto (PIB) estadounidense del 3% para 2026 presenta ahora ciertos riesgos a la baja. Aunque el riesgo de recesión ya no es irrelevante, sigue siendo un riesgo de cola. El escenario más probable es un crecimiento más lento, no una contracción, con la expansión estructural aún intacta. Esperamos que la Reserva Federal mantenga su postura sin cambios hasta el final del mandato de su presidente, Jerome Powell, y posiblemente durante todo el año, dado el aumento de los riesgos al alza para la inflación", explica. Si la inflación se extiende más allá de la energía y se vuelve persistente, la Fed podría verse obligada a mantener los tipos de interés elevados durante más tiempo o incluso considerar nuevas subidas.

El conflicto en Oriente Medio ha reintroducido un shock energético en las perspectivas macroeconómicas de la Eurozona, elevando los riesgos inflacionistas y debilitando el perfil de crecimiento a corto plazo, pero creemos que el contexto actual es sustancialmente diferente y será menos severo que en 2022. El shock de oferta no coincide con las dinámicas de reapertura tras la pandemia, y la posición energética de Europa es más sólida: el suministro de gas se ha diversificado, las importaciones de gas natural licuado (GNL) han aumentado y la contribución de las energías renovables ha crecido, por lo que el riesgo de escasez es considerablemente menor. La inflación se manifestará primero a través de la energía, elevando la inflación general hasta alrededor del 3% en un plazo de tres meses, mientras que el crecimiento apunta a una recuperación más lenta en lugar de una recesión. El Banco Central Europeo (BCE) está evaluando distintos escenarios y podría ajustar su política, mientras que el euro afronta presiones moderadas, pero se mantiene resiliente.

Los últimos datos de Japón apuntan a una senda de crecimiento “lenta pero constante”, con una mayor relevancia de la demanda interna y de la política económica. El PIB del cuarto trimestre de 2025 fue revisado al alza, situándose por encima de su potencial, impulsado íntegramente por una sólida demanda interna. El impulso a comienzos de 2026 parece más firme, a medida que se recuperan los ingresos reales, mejora la confianza empresarial y repuntan las exportaciones, especialmente hacia EEUU y China, de cara al Año Nuevo Lunar. La política fiscal es clave en las perspectivas, con posibles recortes de impuestos y la continuidad de la inversión respaldando el crecimiento hasta 2027. La inflación se modera a corto plazo debido a medidas políticas, pero las subidas salariales deberían mantener las presiones subyacentes sobre los precios. Se espera que el Banco de Japón continúe con subidas graduales de los tipos de interés, mientras que los mercados de bonos siguen siendo volátiles.

Ebury: más inflación y menos crecimiento

Nos adentramos en el segundo mes de la guerra y no observamos signos claros de que se vaya a producir una tregua ni de que se vaya a reabrir el estrecho de Ormuz. La perspectiva de un conflicto prolongado e incierto ha provocado fuertes caídas en acciones, bonos y la mayoría de las divisas, con la única excepción del dólar. La presión vendedora se acelera, mientras los precios de la energía se disparan y arrastran al alza al resto de las materias primas, que se convierten en el único activo que se está beneficiando de la situación. 

Los primeros datos macroeconómicos ya reflejan el impacto del conflicto: mayor inflación y menor crecimiento. El factor dominante en los mercados sigue siendo, sin duda, la evolución de la guerra. Las declaraciones erráticas de Trump, que recuerdan a aquellas que pronunció en los días previos y posteriores al  “día de la liberación”, tienen cada vez menos influencia en las fluctuaciones diarias de los precios. Aunque sigue siendo prácticamente imposible anticipar el curso del conflicto, esta semana llegarán datos macroeconómicos relevantes que ayudarán a calibrar su impacto real en las principales economías. Destacan, entre otros, los indicadores laborales de marzo en Estados Unidos (culminando con el informe de nóminas no agrícolas del viernes), la encuesta ISM empresarial del miércoles y el dato preliminar de inflación de marzo en la zona euro, que se publicará el martes.

  • EUR: El euro se depreció la semana pasada a medida que el optimismo sobre una posible desescalada se desvanecía, aunque se mantiene dentro del amplio rango en el que viene cotizando desde el verano pasado. Los PMI mostraron una caída notable, pero, al igual que en Reino Unido, siguen apuntando a un crecimiento modesto incluso después de que las empresas hayan empezado a considerar las posibles ramificaciones económicas del conflicto. A primera vista, el sector manufacturero vuelve a mostrar resiliencia, aunque consideramos que esta será efímera , ya que parece deberse a que las empresas se apresuran a acumular existencias ante las subidas de precios previstas, y no a una auténtica expansión impulsada por la demanda. Las señales del BCE indican que el banco central no dudará en subir los tipos de interés como respuesta a las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía. Esta postura restrictiva está ayudando al euro a recuperarse de los mínimos recientes.  Sin embargo, las recientes declaraciones de algunos miembros del Consejo de Gobierno no han dado precisamente luz verde a una subida en abril, y tanto el momento como el alcance de cualquier endurecimiento de la política monetaria siguen siendo una incógnita. El dato preliminar de inflación de esta semana será, por ello, uno de los más importantes de los últimos meses.
  • USD: La revolución del esquisto, que convirtió a EEUU en exportador neto de energía y puso fin a su dependencia de las importaciones, ha blindado al país frente a la subida de los precios del petróleo y el gas. Esto explica el fortalecimiento generalizado del dólar frente a las principales divisas. Seguimos apostando por una subida del dólar mientras la guerra continúe sin que se vislumbre un final claro. Un pequeño consuelo es que Trump, al menos, parece estar buscando una 'vía de salida' relativamente rápida de la guerra. Queda por ver si será capaz de orquestar una desescalada controlada y que pueda presentar razonablemente como una 'victoria'. El principal lastre para la moneda estadounidense en estos momentos es la postura relativamente moderada de la Reserva Federal, que parece más reticente que sus homólogos del G-10 a responder con subidas de tipos al repunte energético. Los datos de empleo de esta semana pondrán a prueba esta visión: si, como se espera, muestran una resiliencia notable pese a la guerra, es probable que aumente la presión sobre más miembros del FOMC para endurecer la política monetaria.
  • GBP: La libra esterlina comienza a acusar el impacto de la guerra. La semana pasada se depreció tanto frente al dólar como frente al euro. Hasta el momento, el principal indicador disponible sobre el efecto del conflicto en la economía británica es el PMI de la semana pasada. Aunque empeoró respecto a febrero, no resultó catastrófico: la economía sigue en expansión y el sector manufacturero registró un sorprendente repunte, aunque este último se debió en parte a la acumulación de existencias ante las posibles interrupciones en el suministro que se avecinan. Mientras tanto, la intensa ola de ventas de bonos soberanos a nivel global está golpeando con especial dureza al mercado británico de deuda pública. El rendimiento del gilts a 10 años alcanzó la semana pasada su nivel más alto desde 2008. Los temores inflacionistas están plenamente justificados: el Banco de Inglaterra prevé que la inflación al consumo alcance un pico de entre el 3,5 % y el 4 % a finales de año, impulsada por el repunte de los costes energéticos. Esta trayectoria prácticamente descarta nuevas bajadas de tipos en el corto plazo. Sin embargo, no creemos que justifique un endurecimiento agresivo de la política monetaria, teniendo en cuenta la debilidad del mercado laboral británico. Por ello, las tres subidas de tipos que el mercado descuenta para el Banco de Inglaterra en 2026 nos siguen pareciendo excesivas.

UBP: semana clave para el dólar

El Forex Outlook de UBP cree que se avecina una semana clave para el dólar  con la publicación de los datos del mercado laboral de EEUU: "Sin embargo, no anticipamos un impacto significativo en divisas dado el foco en los acontecimientos en Oriente Medio". La publicación de los datos preliminares del índice de precios al consumo (IPC) de la Eurozona de marzo debería ofrecer una indicación de las próximas presiones inflacionarias, aunque es poco probable que el euro se beneficie de una cifra de inflación superior a lo esperado. El dólar/ yen japonés vuelve a estar en el centro de atención, con el Banco de Japón afrontando decisiones difíciles. 

UBS: aumenta la vulnerabilidad de las carteras

El UBS CIO Daily subraya que las acciones globales cayeron por cuarta semana consecutiva y los precios del petróleo tendieron al alza, a medida que los inversores comenzaron cada vez más a valorar la posibilidad de un conflicto más prolongado y de interrupciones en el suministro energético. Estas preocupaciones están aumentando la vulnerabilidad de las carteras de renta variable y renta fija, ya que las elevadas correlaciones están erosionando los beneficios tradicionales de la diversificación.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Los inversores no deberían intentar ‘operar’ con eventos geopolíticos, sino más bien mantenerse invertidos mientras toman medidas para reducir progresivamente el riesgo de sus carteras cuanto más tiempo se mantengan altos los precios del petróleo. Nuestro objetivo no es la perfección, sino la gestión del riesgo y la mitigación de pérdidas”.

Evli: no cambia la rotación desde EEUU a Europa

Por su parte, la gestora nórdica Evli opina que la guerra en Irán no ha cambiado la tendencia actual de rotación en renta variable desde valores growth en Estados Unidos, hacia acciones value en Europa y en otras regiones. Cree que los efectos del conflicto en Irán en los mercados y la economía serán transitorios, mientras que la rotación es estructural y durará varios años, porque se apoya en las valoraciones, el estímulo fiscal, y la mejora de beneficios empresariales. El conflicto en Irán podría crear nuevas oportunidades en las temáticas ya favorecidas por el ciclo, como Europa y Defensa europea, sectores manufacturero e industrial, y la electrificación derivada de la transición energética y la demanda de infraestructuras para la IA. 

En febrero, la rotación en renta variable continuó, con flujos desplazándose desde valores growth caros, hacia opciones value más baratas. Geográficamente, desde EEUU a Europa, Japón y los Mercados Emergentes, y por sectores, desde tecnología hacia industriales y materiales. Sin embargo, todo se vio interrumpido cuando EEUU e Israel atacaron Irán, desencadenando una oleada de aversión al riesgo que provocó recogida de beneficios y pérdida de parte de las ganancias por la rotación.

La temática IA se volvió más compleja. El mercado espera que nuevas herramientas de IA sustituyan a las tradicionales, lo que perjudicaría a empresas de software y servicios, Por su parte, los grandes proveedores de infraestructura (“hiperscalers”) siguieron su tendencia bajista, por el temor a un exceso de inversión y a cuellos de botella relacionados con el suministro energético y los chips de memoria. 

En el plano macroeconómico, los estímulos fiscales de Alemania, Estados Unidos y Japón continúan impulsando la disposición de las empresas a invertir, y apoyan los sectores cíclicos en todas las regiones. Los sectores manufacturero e industrial siguen beneficiándose del gasto en capital fuera del sector tecnológico.

Con la liquidez obtenida, los gestores incrementan las posiciones en acciones que todavía están lejos de su valoración histórica, o bien sus precios continúan a la baja. Y este proceso se repite continuamente, desde el lanzamiento del fondo en 2007.

Según los expertos de Evli, el escenario de rotación desde valores growth USA hacia value en Europa y otras regiones no cambia, pese a la guerra en Irán. Porque la rotación sigue respaldada por factores estructurales, como las valoraciones, el estímulo fiscal y la mejora en beneficios empresariales. Dado que la situación de guerra será temporal y la rotación se apoya en factores sólidos, los expertos de Evli confirman que el estilo value y las temáticas de inversión fuera de Estados Unidos siguen siendo atractivos, no así el estilo growth en USA y las estrategias en IA.

Temáticas con potencial:

  • Europa: El cierre de la brecha de valoración con EEUU sigue favoreciendo los mercados europeos frente al resto. La expansión fiscal de Alemania beneficia a sectores industriales, materiales y financieros, reforzando una rotación que según Evli es estructural y durará varios años. 
  • Defensa europea y reconstrucción de Ucrania: Los presupuestos europeos de Defensa siguen creciendo con apoyo de la OTAN, mientras que las empresas europeas se van posicionando en la futura reconstrucción de Ucrania. Ambos factores son estructurales y refuerzan estas temáticas, aportándoles visibilidad durante años. Temáticas que combinan valor, crecimiento e impulso geopolítico. 
  • Manufactura y recursos: El estímulo fiscal en Alemania, Japón y EEUU se materializa en la inversión en empresas industriales y productores de recursos, soportando la rotación en una tendencia cíclica que la consolida.
  • Electrificación: Tres tendencias macro de fondo sostienen el atractivo de invertir en electrificación: la transición energética, el despliegue de infraestructura de IA (que exige enormes cantidades de energía) y el resurgimiento del sector manufacturero. Además, según Evli, es una temática que permite invertir en IA en aquello que la impulsa, (infraestructura eléctrica y de redes), evitando los riesgos de los hiperscalers y los fabricantes de software. Por último la creciente demanda energética global, favorece esta temática.
27Mar

Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía elevados, más pegajoso se mantendrá el índice de referencia para las hipotecas variables en torno a los niveles actuales, por encima del 2,8%.

Miguel Ángel Valero

Trump ha extendido el periodo de negociación con Irán y ha pospuesto sus amenazas hasta el 6 de abril, manteniendo la tensión en unos mercados que volvieron a mostrar dudas sobre una solución a corto plazo. Mientras tanto, las tropas anfibias estadounidenses continúan su despliegue hacia el Golfo, reforzando la presión sobre el régimen iraní, que por otro día consecutivo ha evitado ataques contra las infraestructuras energéticas de los países vecinos. En esta fase, Trump ha optado por intensificar la retórica, pero postergar la actuación real –Not Actually Choosing Hormuz Offensive (NACHO), en vez del crítico Trump Always Chicken Out (TACO) , lo que revela que sigue priorizando un acuerdo, consciente de que una operación terrestre o una invasión desembocaría en el peor escenario para sus intereses políticos.

Por su parte, el régimen iraní tiene un objetivo claro: asegurar su supervivencia ante la mayor amenaza desde su fundación en 1979, contando con un arma estratégica de primera magnitud como es la capacidad de bloquear el estrecho.

El tercer actor es Israel, que permanece al margen de las conversaciones y continúa ejecutando su campaña militar, debilitando posiciones iraníes mediante nuevos ataques sobre enclaves relevantes. 

Una paz duradera exigiría el acuerdo de las tres partes, aunque lo único verdaderamente determinante ahora mismo es la operatividad del estrecho, por lo que los mercados reaccionarán con optimismo ante señales de que el paso se abre.

De momento, Irán permitirá el tránsito de buques españoles por el estrecho de Ormuz. Así lo confirmó la Embajada de Irán en España, que destacó el compromiso de nuestro país con el derecho internacional y señaló que Teherán se muestra “receptivo a cualquier solicitud procedente de Madrid”. Con esta decisión, España pasa a formar parte de un grupo muy reducido de países a los que Irán ha concedido autorización expresa de paso. En una carta distribuida por las autoridades iraníes a la Organización Marítima Internacional, aprobaron el paso seguro a aquellos buques considerados “no hostiles” y que “no participen ni apoyen actos de agresión contra Irán”, aunque no detallaron qué países cumplen exactamente ese criterio. Entre los que sí fueron mencionados por el ministro de Asuntos Exteriores iraní figuran también India, China, Rusia, Pakistán e Iraq.

Ebury: el Euribor se mantendrá en torno al 2,8% mientras dure la guerra

Diego Barnuevo, Analista de Mercados de Ebury, destaca que el Euribor a 12 meses ha repuntado con fuerza en las últimas semanas, situándose en el 2,812%, lo que supone un alza de casi 60 puntos básicos (pb) respecto a finales de febrero. Esta marcada escalada en el principal índice de referencia de las hipotecas variables responde directamente al aumento de las expectativas de que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés a lo largo de este año. El detonante principal ha sido el conflicto en Irán, el cierre efectivo del estrecho de Ormuz y el consiguiente repunte en los precios del petróleo y del gas natural.

Como importador neto de energía, Europa es especialmente vulnerable a este tipo de disrupciones en el suministro, tal como ya se comprobó al inicio de la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022. Esta exposición no solo genera un riesgo de inflación importada, sino también de desaceleración económica. De hecho, los primeros indicadores de alta frecuencia publicados desde el estallido del conflicto ya apuntan a una actividad económica más débil.

El tono de los miembros del BCE ha cambiado de forma notable tras el conflicto, contrastando fuertemente con el mensaje transmitido en la reunión de febrero. En marzo, el BCE abandonó la idea de que se encontraba en una “buena posición” y puso especial énfasis en los riesgos derivados de la situación en Oriente Medio, en particular en los posibles efectos de segunda ronda sobre la inflación. En consonancia, revisó al alza sus proyecciones de inflación, especialmente para finales de 2026 (del 1,9% al 2,6%).

Aunque Christine Lagarde evitó dar pistas concretas sobre los próximos pasos durante la rueda de prensa, los mensajes posteriores tanto de la presidenta como del entorno del BCE han sido claramente hawkish. De hecho, han dejado abierta la posibilidad de una subida de tipos tan pronto como en la reunión de abril. En línea con este giro, los mercados de swaps están descontando actualmente una probabilidad del 60% de que el BCE suba los tipos en abril, y un total de 80 pb de incrementos a lo largo del año. Tras la traumática experiencia inflacionaria que siguió a la invasión rusa de Ucrania, el BCE parece decidido a no repetir errores y está mostrando una elevada predisposición a actuar con rapidez en el corto plazo, incluso si el repunte de la inflación resultara finalmente transitorio.

"Nuestro escenario base contempla que no se alcance una tregua hasta algunas semanas o mes más, y que el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz permanezca siendo prácticamente nulo durante este tiempo. En este periodo, creemos que los mercados continuarán descontando subidas de tipos. Cuanto más se extienda el conflicto y el bloqueo del estrecho —y mayores sean los ataques a infraestructuras energéticas—, mayor será la probabilidad de que estas expectativas se materialicen en alzas efectivas de los tipos de interés en la Eurozona. Por todo ello, creemos que el Euribor podría estabilizarse en torno a los niveles actuales, al menos hasta que aparezcan señales más sólidas y creíbles de desescalada en el conflicto y de acercamiento de posturas entre ambas partes. Si ello ocurre en un periodo de tiempo relativamente acotado, cabría esperar una corrección en las expectativas de subidas de tipos y del Euribor a 12 meses. Sin embargo, cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía elevados, más pegajoso se mantendrá el índice de referencia para las hipotecas variables en torno a los niveles actuales", advierte este experto.

Natixis: riesgo de una contracción económica prolongada

Por su parte, el equipo de análisis de Natixis CIB, dirigido por Alicia García Herrero, ha elaborado el informe El conflicto de Oriente Medio de 2026 y sus repercusiones en la economía mundial: posible caos en la cadena de suministro más allá del petróleo’donde se destaca que el actual conflicto geopolítico en Oriente Medio ha perturbado las cadenas de suministro mundiales, limitando el tránsito por el estrecho de Ormuz y retrasando las exportaciones internacionales de energía. Más allá de los precios del crudo, el impacto económico estructural más amplio se debe a la repentina escasez de insumos industriales refinados, en particular azufre elemental, nitratos agrícolas y helio de grado semiconductor.

La suspensión generalizada del transporte marítimo ha creado cuellos de botella logísticos, lo que ha generado un doble choque macroeconómico: un choque negativo de la oferta que impulsa la inflación general, junto con una moderación de la demanda, ya que el aumento de los costes de los insumos comprime los márgenes de beneficio de las empresas.

Los bancos centrales se enfrentan a un complejo dilema de política monetaria que recuerda a la década de 1970. Una política monetaria restrictiva a gran escala para combatir la inflación impulsada por las materias primas conlleva el riesgo de empujar a una economía mundial en transición hacia una contracción económica prolongada.

Lombard Odier: menos Bolsas emergentes para reducir el riesgo

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión de Lombard Odier correspondiente a abril de 2026, subraya que "nuestro escenario base sigue contemplando un impacto macroeconómico contenido derivado del conflicto en Oriente Medio; no obstante, también incorporamos escenarios de riesgo con una mayor duración y un impacto más elevado". La economía global se encuentra en una posición muy distinta a la de 2022, durante el último shock energético, con una inflación más baja y una mayor holgura en los mercados laborales.

"Neutralizamos nuestra asignación global a renta variable en carteras y recogemos beneficios en nuestra sobre ponderación en renta variable de mercados emergentes. Mantenemos nuestra preferencia por la deuda de mercados emergentes y dejamos la deuda soberana como la opción menos atractiva. La apreciación del dólar estadounidense debería moderarse, y mantenemos una visión constructiva sobre el oro", señala.

"Dentro de nuestro posicionamiento neutral en renta variable de mercados desarrollados, nuestra visión sobre la renta variable estadounidense ha mejorado hasta neutral, mientras que se ha tornado negativa para el Reino Unido. Mantenemos nuestra preferencia por Japón. El aumento de las tensiones en Oriente Medio nos ha llevado a neutralizar nuestra sobre ponderación en mercados emergentes para reducir el riesgo", añade.

"Mantenemos una postura neutral en renta fija global, con preferencia por la deuda de mercados emergentes frente a la de mercados desarrollados. Seguimos infra ponderados en deuda pública global y ahora favorecemos vencimientos de entre 3 y 5 años en los bonos del Tesoro estadounidense", apunta.

"El dólar estadounidense debería mantenerse respaldado durante el conflicto en Oriente Medio, pero esperamos una renovada debilidad una vez finalice, dada su elevada valoración y las futuras bajadas de tipos por parte de la Fed. El oro se vio afectado durante la guerra y el shock energético de 2022. Prevemos un mejor soporte en 2026 y mantenemos una visión constructiva sobre el metal precioso", concluye.

UBS: oportunidades en energía

El UBS CIO Daily resalta que el conflicto de Oriente Medio y su impacto en los flujos de energía a través del Estrecho de Ormuz han afectado a las áreas más sensibles al crecimiento dentro de "nuestra Oportunidad de Innovación Transformacional en Energía y Recursos (TRIO)". Esto ocurre tras un periodo en el que la actividad manufacturera global apenas comenzaba a mejorar, después de tres años de desaceleración: "Sin embargo, creemos que las tendencias estructurales de electrificación y el aumento de la demanda energética deberían seguir respaldando un crecimiento sostenido y la inversión de capital en la oportunidad de Energía y Recursos. Las empresas industriales deberían seguir apoyadas por la demanda de largo ciclo. Las empresas de servicios públicos suelen ofrecer estabilidad en periodos de incertidumbre.La demanda de centros de datos se mantiene fuerte".

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos una perspectiva positiva sobre las oportunidades en Energía y Recursos, que creemos están respaldadas por tendencias alentadoras en resiliencia de redes y en infraestructuras de transmisión, generación eléctrica y energías renovables, electrificación de edificios, automatización industrial y minerales críticos. Proyectamos un gasto acumulado de 32 billones$ en infraestructura eléctrica durante la próxima década”.

23Mar

La solicitud del Pentágono al Congreso para financiar con 200.000 millones$ adicionales este esfuerzo bélico indica un horizonte de varias semanas y no días.

Miguel Ángel Valero

Se inicia la cuarta semana del conflicto en Oriente Medio -generado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán- y las tensiones se acercan a momentos de máxima presión. Y eso que el presidente de EE UU, Donald Trump, ha anunciado una tregua de cinco días en los ataques a las infraestructuras energéticas de Irán después de haber mantenido “conversaciones productivas” con el régimen de los ayatolás “sobre una completa y total resolución de nuestras hostilidades”. En su red social, Trump asegura que las negociaciones proseguirán esta semana. El sábado Trump había amenazado con comenzar a atacar las centrales eléctricas iraníes si Teherán no desbloqueaba el estrecho de Ormuz.

Irán, por su parte, ha negado que hayan mantenido conversaciones con Washington y atribuye el paso atrás a su propia amenaza de atacar centrales eléctricas por toda la región o la de sembrar de minas minar todo el golfo Pérsico. 

Ante el anuncio de Trump, el petróleo, que se encarecía en el inicio de la semana, se ha desplomado más de un 10%. Las Bolsas, que registraban fuertes caídas, se han dado la vuelta.

Pero Israel impone su propia estrategia al margen de EEUU y ha lanzado una nueva ola de bombardeos contra Teherán, horas después de sufrir una nueva andanada de misiles lanzados desde Irán. Y siguen también los ataques en el Golfo. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin han reportado nuevos bombardeos en sus territorios en las últimas horas. Y el cierre del estrecho de Ormuz continúa agravando el suministro en los mercados energéticos globales.

Parece imposible predecir cómo evolucionará el conflicto y cuándo llegará exactamente el desenlace, porque Trump parece haber planificado una victoria rápida, pero ya vamos para el mes de guerra, y noticias como la solicitud del Pentágono al Congreso para financiar con 200.000 millones$ adicionales este esfuerzo bélico indicaría un horizonte de varias semanas y no días. 

Esta escasa visibilidad  intensifica las caídas de las Bolsas por la mayor aversión al riesgo, pero también ventas agresivas en habituales activos refugio como el oro, algo que difícilmente se justificaría por temores a nuevas escaladas de las intervenciones militares o por un fuerte repunte de la inflación ante un cierre continuado del estrecho. El precio del petróleo sube, pero sin dar síntomas de pánico entre los operadores: el barril de Brent supera los 114$ y se aprecia un incremento de los precios de los tramos largos de los futuros (el contrato a 12 meses sube un 3,7% y se acerca a 85$). No obstante, desde el inicio del conflicto la curva de futuros de los precios del crudo se mantiene fuertemente invertida, lo que apunta a que el mercado percibe que las disrupciones en el suministro serían transitorias.

Es llamativo que el ultimátum de 48 horas realizado por Trump llegó un día después de que él mismo afirmara estar considerando “reducir” las operaciones y transferir la responsabilidad de vigilar el estrecho de Ormuz a otros países, señales contradictorias que han dejado incertidumbre pero que también podrían apuntar a que nos estamos acercando a  un momento en el cual urge algún tipo de desescalada que permita un desbloqueo al menos parcial del paso por el estrecho de Ormuz.

Las tensiones económicas se recrudecen – medidas a través de la escalada de los precios de las gasolinas y otros productos básicos –, y Trump se encuentra a menos de ocho meses de las elecciones de medio mandato.

El foco sigue puesto en el estrecho de Ormuz y en los ataques a infraestructuras energéticas clave –actualmente la capacidad exportadora detenida es de la mitad aproximadamente, aunque con daños permanentes solo documentados en Ras Laffan–. Los episodios de tensión elevaron con fuerza los precios del petróleo y del gas, reavivando el temor a un shock energético global y a un repunte inflacionista.

Ebury: Trump puede protagonizar otro TACO

Según el presidente estadounidense, se han mantenido conversaciones "muy buenas y productivas" entre funcionarios estadounidenses e iraníes, posponiendo los ataques militares por un periodo de cinco días. Los futuros del crudo Brent han caído de nuevo hacia los 100$ por barril, las Bolsas europeas suben, los rendimientos de los bonos están bajando drásticamente y el dólar ha cedido parte de sus ganancias. "No está claro si esto es el inicio de otro "TACO trade" (acrónimo que significa "Trump Always Chickens Out”), dado que Irán parece estar desmintiendo la noticia", matiza el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. El sentimiento de mercado podría sufrir un nuevo revés si el alto el fuego encuentra algún obstáculo. 

Todas las miradas seguirán puestas en las noticias sobre la guerra, particularmente en la posibilidad de que se reabra el estrecho de Ormuz. Los inversores están empezando a analizar los efectos secundarios de la fuerte subida de los precios de la energía, y les preocupa especialmente la necesidad de un endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales para compensar las presiones inflacionistas, lo que está empezando a impulsar movimientos cambiarios. 

El Banco de Inglaterra, el BCE y la Reserva Federal adoptaron un tono hawkish la semana pasada. El impacto en las proyecciones de tipos ha sido particularmente marcado en Europa, con al menos tres subidas de tipos descontadas para 2026 tanto por parte del Banco de Inglaterra como del BCE. Los PMI del martes se seguirán de cerca, ya que serán el primer indicador que refleje plenamente el impacto de la guerra.

  • GBP: El Banco de Inglaterra mantuvo los tipos sin cambios, tal y como se esperaba, con una decisión unánime de 9-0, ya que incluso los miembros más expansionistas (ultra-doves) del comité consideraron prudente abstenerse de votar por un recorte inmediato. Las previsiones de inflación se revisaron al alza y, al afirmar que la política podría necesitar ser más restrictiva en respuesta a la guerra, el MPC (Comité de Política Monetaria) advirtió explícitamente a los mercados de que podría ser necesario subir los tipos en un futuro no muy lejano. No obstante, no llegó a validar las numerosas subidas que los mercados han descontado para 2026, sin duda consciente de la extrema incertidumbre sobre la duración de la guerra y el precio de la energía.La venta masiva (selloff) de bonos gubernamentales ha sido más extrema en el mercado de gilts, ya que los rendimientos a 10 y 30 años alcanzaron máximos de casi dos décadas. Nuestra visión inicial es que el reajuste de tipos que hemos visto ha sido excesivamente agresivo, ya que los shocks de oferta poseen factores mitigantes intrínsecos, y estas expectativas parecen asumir el peor escenario absoluto para la guerra, algo que está lejos de estar garantizado. El informe de inflación de febrero de esta semana (miércoles) normalmente acapararía toda la atención, pero la guerra de Irán lo ha dejado obsoleto. Por lo tanto, el foco estará en las encuestas de actividad empresarial PMI del martes.
  • EUR: El BCE también mantuvo los tipos sin cambios la semana pasada en una decisión unánime. Aunque la presidenta Lagarde no validó las expectativas del mercado sobre posibles subidas, tampoco se opuso a ellas, mientras que las famosas "fuentes del BCE" señalaron una posible subida en la reunión del banco en abril, que ahora está descontada en un 80% por los mercados de swaps. Estas expectativas siguen cerrando la brecha de tipos entre EEUU y la Eurozona, lo que quizás esté contribuyendo a la estabilidad relativa del euro mientras otras divisas se deprecian. Además de los PMI y otras encuestas de inversores que se publicarán esta semana, esperamos con interés el discurso de Lagarde en la conferencia ECB Watcher's el miércoles. La clave para los banqueros centrales en las próximas semanas será cómo perciben que la guerra afecta a los efectos inflacionistas de segunda ronda; es decir, si las interrupciones en la cadena de suministro se traducen en presiones salariales sostenidas que afiancen las expectativas de inflación por encima del objetivo. Nuestra postura es que la holgura en los mercados laborales debería imitar estos riesgos, pero es muy posible que los responsables políticos tengan una visión distinta.
  • USD: La Reserva Federal también se abstuvo de cambiar los tipos la semana pasada. Sin embargo, fue el único de los grandes bancos centrales en registrar un voto particular, ya que Miran, designado por Trump, volvió a votar a favor de un recorte. Como era de esperar, el presidente Powell no ofreció pistas sobre los siguientes pasos de la Fed, ni tampoco sobre cómo la situación geopolítica podría afectar a la economía estadounidense y a los tipos de la Fed. Las proyecciones macroeconómicas y de tipos de interés actualizadas de la Fed ofrecieron algo más de claridad, ya que se elevaron las previsiones de inflación PCE, mientras que el "punto" promedio (dot plot) para 2026 siguió mostrando un recorte este año. El repunte de los precios de la energía llega en un momento en que la mayoría de las medidas de inflación, como los precios al productor y el PCE, ya mostraban signos de rebote. No olvidemos que este es el sexto año consecutivo en que la Fed no logra alcanzar su objetivo de inflación. El mercado del Tesoro ciertamente está reaccionando con firmeza, e incluso los bonos a largo plazo se están vendiendo a medida que se pone en duda la credibilidad del banco central. 

UBS: los mercados se recuperan rápidamente cuando cesan las tensiones

El UBS CIO Daily: Gestionando riesgos crecientes también alerta de la escalada en la guerra de Oriente Medio, ya que EEUU amenazó con ataques contra la infraestructura energética de Irán si el Estrecho de Ormuz no se reabre completamente, e Irán replica que el estrecho permanecerá cerrado hasta que sus centrales eléctricas dañadas sean reconstruidas, lo que aumenta el riesgo de una interrupción prolongada del suministro energético.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Aunque la escalada del conflicto entre EEUU e Irán incrementa el riesgo de una interrupción prolongada del suministro energético y de una mayor volatilidad en los mercados, la historia demuestra que los mercados pueden recuperarse rápidamente cuando disminuyen las tensiones geopolíticas. Nuestro consejo principal sigue siendo: mantenerse invertido estratégicamente, pero gestionar activamente el riesgo mediante la diversificación, la cobertura y la reducción de la exposición excesiva a activos cíclicos”.

“Los principales riesgos incluyen una mayor escalada geopolítica o nuevas disrupciones en los mercados energéticos, lo que podría empujar al EURCHF por debajo de 0,90, posiblemente hasta 0,88. Para tener en cuenta estos riesgos a corto plazo, reducimos nuestra previsión de junio a 0,91”, apuntan Constantin Bolz y Clémence Dumoncel, estrategas. 

“Se espera que el Banco Nacional Suizo evite una apreciación excesiva del CHF, especialmente si aumenta la aversión al riesgo. Esto debería mantener al GBPCHF respaldado por encima de los mínimos recientes, con una probable recuperación a medio plazo a medida que desaparezcan los factores adversos específicos del Reino Unido. Elevamos ligeramente nuestras previsiones de USDCHF para junio y septiembre hasta 0,79 para reflejar esta mayor probabilidad de un USD más fuerte en los próximos meses”, añaden.

“A corto plazo, es probable que la libra esterlina continúe bajo presión, de cara a las elecciones de mayo. Por ello, esperaríamos a tener mayor claridad sobre las elecciones en el Reino Unido antes de adoptar posiciones cortas en EURGBP. No obstante, dado que la volatilidad en torno a las elecciones de mayo probablemente aumente, nos gusta vender riesgos bajistas de la GBP para obtener rentabilidad adicional. A corto plazo, es probable que la GBP se mantenga débil frente al USD, dado el posicionamiento cíclico más fuerte de Estados Unidos y la persistente aversión al riesgo en los mercados. En consecuencia, reducimos la previsión de junio a 1,34. Sin embargo, a medida que aumente la claridad política en el Reino Unido y mejoren los datos macroeconómicos, la libra debería recuperarse hacia finales de año”, recalcan.

“El euro, como importador neto de energía, se enfrenta a presiones por el aumento de los costes energéticos, con unas reservas de gas bajas que incrementan la vulnerabilidad de Europa a este tipo de shocks. Si los precios de la energía se mantienen elevados, el EURUSD podría caer en un rango de 1,10–1,12 en las próximas semanas”, avisan.

“Dada la magnitud del shock de oferta, es poco probable que los precios de la energía vuelvan rápidamente a los niveles previos al conflicto; una dinámica que consideramos más negativa para el zloty que para el euro. A medio plazo, esperamos que el impacto negativo del reciente shock en los términos de intercambio se modere y que los mercados vuelvan a centrarse en factores de más largo plazo, como las sólidas perspectivas de crecimiento de Polonia y el inicio del mandato del nuevo presidente de la Reserva Federal”, aportan Pietro Santin y Tilmann Kolb.

“Puede que el aumento de los precios de los fertilizantes no sea la mayor amenaza para los precios agrícolas este año. 2026 podría traer un patrón climático de súper El Niño. En ese caso, la sequía y la escasez de agua podrían ser más relevantes que la falta de nitrógeno”, alerta Paul Donovan, economista jefe.

Creand: el papel de la renta fija en crisis geopolíticas

La renta fija constituye una de las principales clases de activos dentro de la asignación estratégica de carteras, desempeñando funciones clave como la preservación del capital, la generación estable de ingresos y la diversificación frente a activos más volátiles. Aunque tradicionalmente se ha percibido como un segmento relativamente predecible, la inversión en bonos está profundamente influida por variables macroeconómicas, decisiones de política monetaria, riesgos geopolíticos y características específicas del emisor.

Josep Maria Pon, director de Renta Fija y Activos Monetarios en Creand Asset Management en Andorra, analiza las claves para entender el papel de la renta fija en momentos de crisis geopolíticas como el actual, que introducen incertidumbre sobre el crecimiento económico, la estabilidad fiscal y la confianza de los inversores:

  • 1) El fenómeno del flight to quality, un refugio frente a la incertidumbre: Los acontecimientos geopolíticos constituyen uno de los factores que más rápidamente pueden alterar el comportamiento de los mercados financieros, introduciendo incertidumbre sobre el crecimiento económico, la estabilidad fiscal y la confianza de los inversores. Conflictos armados, sanciones económicas o tensiones comerciales pueden alterar abruptamente la valoración de los bonos. En este contexto, el mercado de renta fija suele reaccionar de forma especialmente sensible, ya que los bonos se consideran una herramienta clave para preservar capital en momentos de inestabilidad.
    • Uno de los fenómenos más característicos en estos episodios es el denominado “flight to quality” o huida hacia la calidad. Cuando aumenta la incertidumbre global, los inversores tienden a reducir su exposición a activos más volátiles o con mayor riesgo y trasladan capital hacia instrumentos considerados más seguros. En la práctica, esto suele traducirse en un incremento de la demanda de bonos soberanos emitidos por economías desarrolladas con elevada solvencia financiera y una larga trayectoria de estabilidad institucional.
    • Además, las crisis geopolíticas no solo afectan a la percepción de riesgo de los emisores, sino también a las expectativas sobre el crecimiento económico global. Un aumento de las tensiones internacionales puede afectar al comercio, al precio de las materias primas o a las cadenas de suministro, factores que a su vez influyen en las previsiones de inflación y crecimiento. Estas expectativas condicionan la evolución de los tipos de interés y, por tanto, el comportamiento general del mercado de renta fija.
  • 2) La importancia de la dinámica macroeconómica como motor para el mercado de bonos: La evolución de los precios de los bonos depende en gran medida de la dinámica macroeconómica, que también está influenciada por los acontecimientos a nivel geopolítico. Entre los indicadores más relevantes destaca la inflación y el análisis del ciclo económico. En fases de expansión, aumenta la demanda de crédito y las expectativas de inflación, lo que tiende a elevar los tipos de interés. En cambio, en fases de desaceleración o recesión, los inversores buscan activos seguros, reduciendo los rendimientos de los bonos soberanos de alta calidad.
    • Existen indicadores adelantados como los índices del clima empresarial y de confianza, precios industriales, mercado de vivienda, etc. La evolución del mercado laboral es clave ya que, por ejemplo, un descenso sostenido del desempleo acompañado de crecimiento salarial suele anticipar políticas monetarias más restrictivas. Finalmente, las condiciones financieras y monetarias —incluyendo la liquidez del sistema y la oferta monetaria— influyen en la disponibilidad de crédito y en el coste del capital, condicionando la valoración de los instrumentos de renta fija.
  • 3) El papel relevante de los bancos centrales: Los bancos centrales son los principales determinantes de las condiciones financieras y de la estructura temporal de los tipos de interés. Entre sus herramientas destacan la fijación de los tipos de interés oficiales, las operaciones de mercado abierto, la orientación futura de la política monetaria (forward guidance) y los programas de compra o venta de activos a gran escala. La relación entre tipos de interés y precios de los bonos es inversa: cuando los bancos centrales endurecen la política monetaria, los rendimientos suben y los precios caen.
  • 4) El riesgo de tipo de interés, desafío clave para los inversores: El riesgo de tipo de interés es el más relevante en momentos de incertidumbre y volatilidad, puesto que se refiere a la sensibilidad del precio del bono ante cambios en los rendimientos del mercado que se pueden desatar en un escenario de conflicto geopolítico. No obstante, tampoco se deben obviar el riesgo de crédito, que refleja la posibilidad de que el emisor incumpla sus obligaciones financieras (lo que depende de su solvencia y del entorno económico), y el riesgo de divisa, que refleja el potencial cambio de rentabilidad en el caso que un inversor invirtiera en un bono denominado en una divisa distinta a la suya.
  • 5) La duración, una medida fundamental para medir y proteger las inversiones: La duración es la medida fundamental de sensibilidad del precio de un bono a variaciones en los tipos de interés. Se trata de un concepto de riesgo que nos expresa el tiempo de recuperación de una inversión y nos permite comparar la volatilidad de bonos de diferentes características y, al mismo tiempo, medirla a nivel global en una cartera formada por bonos de todo tipo. También nos facilita inmunizar la cartera ajustando la duración de los bonos para que coincida con el horizonte temporal de los pasivos o implementar diversas estrategias como la direccional (aumentando o reduciendo la duración), la estructura ladder (vencimientos escalonados), la estrategia barbell (combinación de vencimientos cortos y largos) y la estrategia bullet (concentración en un tramo concreto de la curva).
    • En el actual entorno de mercado, marcado por cambios en las expectativas de política monetaria y por una mayor incertidumbre económica, la gestión de la duración se ha convertido en una herramienta especialmente relevante para los inversores. Ajustar la duración de una cartera permite posicionarse ante posibles movimientos en los tipos de interés, ya sea reduciendo la exposición cuando se anticipan subidas o ampliándola cuando se espera una relajación de las condiciones monetarias.
  • 6) Posición de cada activo de renta fija en el escenario actual: Existe una amplia y diversa variedad de activos dentro del universo de la renta fija. En primer lugar, encontramos el mercado monetario, que incluye instrumentos financieros a corto plazo, generalmente con vencimientos inferiores a 18 meses, como los depósitos, las letras del tesoro o el papel comercial. Instrumentos que suelen caracterizarse por su elevada liquidez y menor volatilidad relativa por lo que, en contextos de incertidumbre geopolítica, muchos inversores recurren a ellos como una forma de preservar capital mientras esperan mayor claridad en los mercados.
    • Seguidamente, está el mercado de renta fija pública, que engloba los bonos emitidos por gobiernos. Dentro de este segmento se distingue entre deuda de países desarrollados y países emergentes. En momentos de tensiones geopolíticas o inestabilidad global, los inversores tienden a concentrar su atención en los bonos soberanos de economías desarrolladas con elevada solvencia, ya que son considerados activos refugio. Por el contrario, la deuda de mercados emergentes suele ser más sensible a los episodios de incertidumbre internacional, ya que los inversores perciben mayores riesgos asociados a la estabilidad política, la fortaleza de sus divisas o su dependencia del comercio exterior.
    • En cuanto a la renta fija privada, incluye los bonos emitidos por empresas financieras y no financieras. También forman parte de este grupo las titulizaciones o ABS (Asset-Backed Securities), que son bonos respaldados por activos como préstamos hipotecarios, créditos al consumo o tarjetas de crédito, así como los bonos estructurados, que combinan un instrumento de renta fija con uno o más derivados financieros. En periodos de tensión geopolítica, los inversores suelen volverse más selectivos dentro de este segmento, favoreciendo las emisiones de compañías con balances sólidos y calificaciones crediticias elevadas.
    • Por otro lado, en los últimos años han ganado relevancia los bonos ESG, emitidos por empresas o gobiernos con el objetivo de financiar proyectos que cumplen con criterios de sostenibilidad ambiental, responsabilidad social y buen gobierno corporativo. Aunque su comportamiento depende en gran medida de la solvencia del emisor, el creciente interés por la inversión sostenible ha contribuido a que este segmento mantenga una demanda relativamente sólida incluso en entornos de mayor volatilidad.
    • En todos estos mercados, los diferenciales de crédito o prima de riesgo desempeñan un papel fundamental. Esta prima refleja la compensación adicional que exigen los inversores por asumir el riesgo de impago de un emisor —ya sea un país o una empresa— y se mide frente a una referencia considerada segura o activo libre de riesgo. En periodos de incertidumbre geopolítica, estos diferenciales suelen ampliarse, especialmente en emisores con menor calidad crediticia o menor liquidez. Factores como un alto nivel de deuda pública, déficits fiscales elevados, bajas calificaciones crediticias, una posición subordinada en el orden de prelación de cobro, vencimientos más largos o menor liquidez del activo pueden incrementar significativamente esta prima de riesgo.
    • Las calificaciones crediticias o ratings son otro elemento clave para evaluar estos riesgos. Estas evaluaciones independientes las realizan agencias especializadas como S&P Global, Moody’s, Fitch Ratings o DBRS Morningstar, y miden la capacidad de un emisor para cumplir con el pago de intereses y la devolución del principal. Las calificaciones suelen agruparse en dos grandes categorías: Investment Grade, que engloba emisiones con riesgo bajo o moderado, y High Yield, que incluye emisiones con mayor riesgo crediticio, pero potencialmente mayores rentabilidades. El impacto del rating para el emisor es significativo. Una calificación elevada permite acceder a financiación en mejores condiciones y a un coste menor, mientras que un rating más bajo implica que los inversores exigirán una mayor rentabilidad para compensar el riesgo asumido. En contextos de tensión geopolítica o incertidumbre económica, estas diferencias de calidad crediticia se vuelven especialmente relevantes, ya que los inversores tienden a priorizar emisores con mayor solvencia y estabilidad financiera.
20Mar

El factor más determinante es el bloqueo del estrecho de Ormuz. La interrupción del flujo energético—que representa entre el 80% y el 95% del tránsito— está generando una volatilidad extrema en el mercado de materias primas. Los futuros del Brent han superado los 110$ por barril, y los precios del gas natural en Europa se han duplicado desde el comienzo de la guerra.

Miguel Ángel Valero

“Los mercados ya descuentan un enfrentamiento prolongado que podría extenderse durante varios meses”, advierten los expertos de Ebury. El conflicto en Irán continúa escalando, sin perspectivas claras de que se vaya a resolver en el corto plazo. Mientras persisten los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel, Teherán mantiene su posición bloqueando el estrecho de Ormuz. Los inversores han aprendido a ser escépticos ante la retórica, "a menudo errática y poco fiable", de Trump. En Polymarket, la probabilidad de un alto el fuego antes de finales de marzo se sitúa por debajo del 10%, para antes de finales de abril en torno al 30% y para finales de junio alrededor del 50%.

El factor más determinante es el bloqueo del estrecho de Ormuz. La interrupción del flujo energético—que representa entre el 80% y el 95% del tránsito— está generando una volatilidad extrema en el mercado de materias primas. Los futuros del Brent han superado los 110$ por barril, y los precios del gas natural en Europa se han duplicado desde el comienzo de la guerra.

Esta incertidumbre complica enormemente la planificación de inversores y empresas por todo el mundo. El análisis de Ebury dibuja los cuatro escenarios principales —del más benigno al peor— :

  • Escenario 1: Alto el fuego inmediato y reapertura rápida del estrecho de Ormuz
    • Asunciones clave: cese de hostilidades antes de finales de marzo y restablecimiento del tráfico marítimo en las siguientes dos semanas.
    • Probabilidad: Muy baja (menos del 10%).
    • Justificación: Trump podría proclamar victoria y optar por una salida abrupta para limitar sus pérdidas, ante la escasa probabilidad de un cambio de régimen o de una moderación iraní significativa.
    • Divisas:
      •  Fuerte rebote del apetito al riesgo dado que los mercados esperan un conflicto mucho más duradero.
      • Caída inmediata del dólar; EUR/USD podría regresar rápidamente a niveles previos al conflicto, o ligeramente inferiores (~1,18). EUR/USD podría superar dichos niveles si seanticipan recortes de la Fed y subidas del BCE en 2026. Persistiría una “prima de riesgo Trump” por su política exterior errática (ataques a Irán sin estrategia de salida clara),acentuando la venta de dólares.
      • Las divisas emergentes repuntarían con fuerza; las ligadas a materias primas (CAD, NOK) retrocederían con la bajada del crudo.
      • Materias primas Caída abrupta del petróleo (potencialmente, en torno al 30% en días), dependiendo del grado de reapertura del estrecho. Existen precedentes históricos de movimientos tan agresivos.
    • Macroeconomía: Efecto inflacionista mínimo. Sin riesgos significativos para el crecimiento global ni de recesión.
    • Flujos comerciales: Disrupciones mínimas y recuperación rápida del os flujos de Oriente Medio a Asia y Europa.
    • Sectores: Impulso modesto para energía y defensa; impacto limitado y recuperación rápida en el sector viajes (aviación, automóviles).
  • Escenario 2: Conflicto breve y reapertura rápida del estrecho
    • Asunciones clave: desescalada empieza a finales de marzo; fin de la guerra en 4-5 semanas (finales de abril); restablecimiento del flujo petrolero por el estrecho de Ormuz en un mes.
    • Probabilidad: Media (30-35 %, incluye el 10% del escenario 1)
    • Justificación:
      • EE.UU. declara cumplidos sus objetivos militares (fuerza aérea iraní diezmada, más de 20 buques eliminados, 85-90% de lanzamisiles inoperativos).
      • Presión interna (mercados, inflación por petróleo, bajas militares) y electoral (impacto en las elecciones midterm de 2026) obliga a Trump a terminar el conflicto.
      • Divisas Volatilidad moderada. Dólar fuerte durante el conflicto; presión sobre el euro y divisas de Europa Central y Oriental (altos importadores de energía). Apreciación de CAD y NOK, como exportadores energéticos. Caída de emergentes con alto beta (ZAR, MXN, HUF). Reversión de los movimientos al finalizar el conflicto: repunte de EUR/USD y de emergentes importadores de crudo (Asia, CEE). La magnitud de la reversión dependerá del nivel de flujos petroleros que se restablezca.
      • Materias primas: Estabilización en máximos recientes, seguida decaída fuerte del Brent hasta los 80-90$. Els hock en la oferta sería temporal si se restablece completamente o casi completamente el flujo en el estrecho. El uso de reservas de la AIE mitiga la crisis en el corto plazo (3-4 semanas). Precedente histórico: rápida reversión tras la Guerra del Golfo (1990-1991).
      • Macroeconomía Inflación ligeramente superior (+0,1-0,2 %). Impacto moderado en crecimiento; sin riesgo adicional de recesiones. Banco de Inglaterra (BoE) y BCE podrían mantener tipos, y la Fed recortar en el 2º semestre de 2026.
      • Flujos comerciales: Interrupción breve; rápida reanudación tras desminado. Desvíos mínimos. Reanudación de flujos de Oriente Medio a Asia (China, India,Japón, Corea del Sur).
      • Sectores: Impulso temporal moderado en sectores de energía y defensa; ligero impacto en viajes.
  • Escenario 3: Guerra a medio plazo con Ormuz cerrado
    • Asunciones clave: sin resolución rápida ni indicios de desescalada en las próximas semanas; el conflicto se extiende 2-6 meses más; estrecho intransitable durante meses, no semanas (1-3 meses).
    • Probabilidad: media (30-35%)
    • Justificación: 
      • a) Ausencia de un cambio de régimen (nuevo líder supremo sin apetito por reabrir el estrecho). 
      • b) operaciones prolongadas para encontrar y destruir misiles y activos nucleares.
    • Divisas: Alta volatilidad y aversión al riesgo. El dólar fuerte como activo refugio y exportador neto de petróleo (EUR/USD podría caer hacia el 1,1). La caída de GBP sería menos pronunciada, dado que el Reino Unido es ligeramente menos dependiente de las importaciones de petróleoque la UE. Apreciación marcada de CAD y NOK; venta masiva en emergentes se intensificaría a medida que se desmantelan los carry trades; presión sobre divisas asiáticas.
    • Materias primas: el Brent podría establecerse entre las cotas de 120-150$. Las reservas de la AIE solo cubren 3-4 semanas.
    • Macroeconomía: Inflación global podría subir +0,5-1 punto por el repunte en los precios de la energía y de los costes de transporte; efectos de segunda ronda (salarios, fijación de precios) podrían materializarse en torno al final del horizonte temporal de este escenario, pudiendo desanclar expectativas inflacionarias. El crecimiento mundial podría caer de -0,2 a -0,5 puntos por los precios más elevados, disrupciones en las cadenas de suministro y la incertidumbre (Europa y Asia más expuestos).Posibles subidas de tipos por BCE/BoE; Fed podría mantenerse de brazos cruzados, exacerbando los riesgos bajistas al crecimiento.
    • Flujos comerciales Caída drástica (60-75%) de los flujos marítimos de Oriente Medio a Asia y Europa, especialmente de petróleo/GNL.Los importadores de energía empezarían abuscar alternativas. Las exportaciones estadounidenses de petróleo y GNL a Asia aumentarían (+30-50%). Las exportaciones brasileñas de petróleo a China/India y Europa aumentarían (+25-50%). El comercio no energético no se desviaría deforma significativa. El desvío por el cabo de Buena Esperanza podría provocar retrasos en los flujos comerciales y un mayor repunte de los precios.
    • Sectores 
      • Ganadores: energía, defensa, transporte marítimo.
      • Perdedores: Agricultura, producción alimenticia(Irán y algunos países vecinos son importantes exportadores de fertilizantes basados en amoníaco), viajes (especialmente los aéreos).
  • Escenario 4: Guerra prolongada y cierre sostenido de Ormuz
    • Asunciones clave: conflicto dura unos 6 meses; el estrecho permanece cerrado o solo parcialmente operativo; posible escalada regional.
    • Probabilidad: media (25-30%).
    • Justificación: régimen iraní intacto y desafiante; el agotamiento de las municiones y la armada iraníes podría llevar al cierre del estrecho de Ormuz como principal mecanismo estratégico de supervivencia del régimen. Irán no puede ganar en una batalla directa, por lo que optaría por una estrategia de 'resistencia' y una 'guerra de desgaste'.
    • Divisas Volatilidad extrema y aversión al riesgo prolongada. Dólar fortalecido (EUR/USD prueba mínimos de 2025, en torno a 1,05 o inferior).El par GBP/EUR podría repuntar hasta el nivel de 1,2. Inicial apreciación de divisas petroleras, seguida de corrección parcial por la expectativa de una desaceleración global. Colapso de divisas emergentes importadoras de petróleo, especialmente las asiáticas.
    • Materias primas: Brent en los150 $ en escenarios extremos; riesgo elevado de recesión.
    • Macroeconomía: Se podría producir un episodio prolongado de estanflación en las principales zonas económicas. La inflación mundial podría aumentar entre 1 y 1,5 puntos. Se producirían efectos de segunda ronda, como una espiral de salarios y precios, una subida delos precios de los alimentos y un desanclaje de las expectativas de inflación. El crecimiento se vería más afectado (caída de 1-2 puntos porcentuales, dependiendo de cuándo se reabra el estrecho de Ormuz). Los importadores netos de petróleo serían los más afectados (la zona del euro, el Reino Unido y Asia). Se podría producir una recesión en la zona del euro. Los bancos centrales se verían atrapados entre el aumento de la inflación, por un lado, y el riesgo de desaceleración y recesión, por otro; no obstante, aumentarían las probabilidades de subidas agresivas de los tipos, ya que las autoridades darían prioridad al control de la inflación.
    • Flujos comerciales Los flujos energéticos de Oriente Medio hacia Asia y Europa se verían gravemente afectados (con una caída del 70-95% o un colapso total). Las exportaciones no energéticas de Oriente Medio se verían muy afectadas, entre ellas:
      • fertilizantes a Asia, a Brasil y África.
      • Productos petroquímicos, plásticos, polímeros y caucho a todo el mundo (lo que afectaría a los sectores del automóvil, aeroespacial y de la construcción).
      • Aluminio y metales en bruto a Asia y Europa.
      • Productos electrónicos, baterías y productos farmacéuticos a Asia.
      • Helio de Catar al mundo (riesgo para la IA).
      • Probablemente se abrirían flujos energéticos alternativos:
        • Petróleo y GNL de EEUU a Asia/Europa.
        • Petróleo brasileño a China/India y Europa.
        • Petróleo y gas noruegos a Europa.
        • GNL de Canadá/Australia a Asia.
      • Los flujos alternativos no energéticos también podrían tener un buen rendimiento, pero los volúmenes no son significativos:
        • Exportaciones de fertilizantes de EEUU y Canadá a Asia y Europa.
        • Exportaciones de helio de EEUU a Asia y Europa.
        • Exportaciones de productos petroquímicos, plásticos, polímeros ycaucho de EE.UU. a China, India y Europa.
        • Exportaciones de productos petroquímicos, plásticos, polímeros ycaucho de China al resto de Asia.
        • Exportaciones de aluminio de Canadá a Asia y Europa.
    • Sectores 
      • Sectores ganadores: petrolero (excluido el del Golfo), defensa, renovables, transporte marítimo (excluido el de Ormuz).
      • Sectores perdedores: sectores sensibles a la energía (aviación, automoción, servicios públicos). La industria manufacturera y petroquímica asiáticas se verán muy afectadas. La logística, los viajes y los artículos de lujo se verán perjudicados. Semiconductores y hardware de IA (Qatar produce un tercio del helio mundial, esencial para la refrigeración de los chips).

Tono más constructivo en los mercados

Las primeras desavenencias en la alianza militar entre EEUU e Israel aceleran el sesgo negativo de los inversores. Sin embargo, una vez más en estos veinte días de conflicto, las declaraciones del primer ministro israelí, asumiendo la responsabilidad de los ataques y descartando nuevas acciones unilaterales sobre infraestructuras energéticas iraníes, eliminaron uno de los escenarios más temidos por los mercados: un conflicto que pusiera en riesgo directo la capacidad energética de Irán y que la reacción del país persa sea aún más virulenta contra sus vecinos del golfo.Este nuevo giro provocó un alivio significativo en los mercados energéticos, que se trasladó rápidamente a Bolsas y bonos, con un tono más constructivo y renovado optimismo.

Antes de estas declaraciones, Irán había intensificado sus ataques sobre infraestructuras energéticas de países vecinos del golfo Pérsico, provocando el cierre temporal de refinerías en Kuwait con más de 1,2 millones de barriles diarios de capacidad exportadora, así como ataques sobre instalaciones en la costa saudí.

En paralelo, Scott Bessent, secretario del Tesoro, sugirió que EEUU estudia un levantamiento de las sanciones sobre el petróleo iraní, reforzando la idea de que Washington no busca asfixiar económicamente al régimen. En este contexto, las elevadas reservas flotantes de crudo —en máximos de los últimos cinco años— están actuando como colchón, especialmente en Asia, y su utilización podría intensificarse si se confirma la exención sobre el crudo iraní. 

La elevada volatilidad y los mensajes cambiantes de las partes implicadas hacen que el escenario pueda cambiar de forma abrupta en cuestión de minutos, como reflejó ayer la segunda vuelta intradía del Brent desde niveles cercanos al 120$/barril hasta cerrar por debajo de 110$/barril. Los mercados celebrarán inmediatamente la apertura del estrecho de Ormuz.

UBS: aprovechar oportunidades futuras

En su última Carta Mensual, Mark Haefele, director de inversiones de UBS Global Wealth Management, comenta que, aunque el futuro es incierto y los riesgos son elevados, al mantenerse invertidos, diversificar y cubrir riesgos, creemos que las carteras pueden afrontar los desafíos actuales y aprovechar oportunidades futuras: “Nuestra recomendación para los inversores a largo plazo es clara: mantenerse invertidos. La historia demuestra que los intentos de ‘anticipar el mercado’ ante eventos geopolíticos suelen fracasar”. “Nuestro escenario base es que los mercados de renta variable terminarán el año al alza, y que las rentabilidades de los bonos finalizarán el año a la baja. Los periodos de volatilidad también pueden representar momentos atractivos para los inversores que buscan invertir liquidez de forma gradual. Valoramos la renta variable como Atractiva, y nos gustan EEUU, Europa, Japón, China y los mercados emergentes en general. También favorecemos bonos de calidad, materias primas diversificadas y el oro”, explica.

“El contexto macroeconómico general sigue siendo favorable, impulsado por la moderación de los vientos en contra arancelarios, los recortes de tipos previstos por la Fed y unas políticas fiscales de apoyo”, refuerzan Fabian Deriaz, estratega, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para Américas y responsable global de renta variable, UBS Global Wealth Management.

"En nuestro escenario base, vemos potencial alcista para la renta variable de la Eurozona, respaldado por una mejora del ciclo económico, un entorno estructural más favorable, y valoraciones aún razonables”, aportan Matthew Gilman, estratega, y Rolf Ganter, responsable de renta variable europea. “El BCE mantuvo los tipos sin cambios en su reunión de marzo, mostrando confianza en que su postura es adecuada para afrontar las incertidumbres actuales. Esperamos que el BCE mantenga los tipos sin cambios durante el resto del año”, añade Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y el Reino Unido.

Suiza: “La selección de valores y la diversificación siguen siendo importantes. En general, preferimos centrarnos en compañías de calidad y líderes en rentabilidad, así como en determinadas mid caps y valores cíclicos”, añade Stefan R Meyer, estratega. “Creemos que los riesgos al alza para la inflación son limitados a pesar del aumento de los precios del petróleo, en parte debido a la apreciación del franco suizo desde principios de año. Esperamos que el SNB mantenga su tipo de referencia sin cambios en el 0% durante los próximos 12 meses”, remarcan Maxime Botteron y Alessandro Bee, economistas.

“Creemos que la renta variable del Reino Unido presenta valoraciones razonables y esperamos una mejora de los beneficios en los próximos dos años, pero vemos menos potencial alcista que en la renta variable global”, apunta Matthew Gilman. “Ahora esperamos que el Banco de Inglaterra mantenga los tipos de interés sin cambios hasta noviembre”, añaden Maelle Quillevere, economista, y Constantin Bolz, estratega.

EEUU: “Creemos que la resiliencia del mercado refleja que, a pesar de las preocupaciones, el entorno para la renta variable sigue siendo favorable. Los beneficios crecen a buen ritmo, es probable que la Fed recorte tipos más adelante este año y la adopción de la IA debería generar valor para los accionistas”, resalta David Lefkowitz, responsable de renta variable estadounidense. 

“Vemos oportunidades en una exposición diversificada a mercados emergentes, con Corea del Sur mejorada a Atractiva este mes, respaldada por sólidos beneficios, reformas estructurales y la demanda de memoria en el contexto del desarrollo global de la IA”, explican Laura Smith, analista, y Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes en Américas.

Divisas: “Mantenemos nuestra preferencia por estrategias de carry, a pesar de que la volatilidad a corto plazo ha aumentado debido a la aversión al riesgo y la incertidumbre en los mercados energéticos”, opina Dominic Schnider, responsable global de divisas y materias primas. "Esperamos que el dólar estadounidense se mantenga fuerte ante el aumento de los precios de la energía. Además, creemos que la volatilidad en los mercados de divisas podría aumentar aún más si persisten las actuales restricciones de oferta energética en las próximas semanas", añade.

“A medio plazo, esperamos que las materias primas aporten sólidos beneficios de diversificación a las carteras tradicionales de renta fija y renta variable, en un contexto de factores estructurales favorables”, señalan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas.

18Mar

Ibercaja Gestión, Banca March, Mediolanum y DWS ven excesivo un escenario de dos incrementos de los tipos por parte del Banco Central Europeo, pero avisan que todo dependerá de cuánto dure la guerra en Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

"Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos a una reunión del BCE con tantas incertidumbres sobre la mesa. En el último mes hemos asistido a un cambio radical en el contexto internacional, que va a tener un efecto relevante sobre la evolución de los precios de las materias primas y, por tanto, sobre la economía europea, tanto en materia de crecimiento como de inflación", resalta Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión.

De esta manera, si hace apenas un mes el mercado daba por hecho que este año el tipo de intervención permanecería inalterado, la situación ha cambiado de forma radical. Las expectativas de inflación se ven hoy condicionadas por el impacto del conflicto bélico sobre los precios y llevan a los inversores a descontar que el BCE va a realizar una subida en el tipo de intervención de 25 puntos básicos (pb) antes de finales de verano. E incluso podríamos ver una segunda subida antes de fin de año. "A nosotros este escenario de dos subidas nos parece excesivo y nos quedaríamos tan solo en una", precisa.

Aunque en esta reunión no vamos a ver cambios en el tipo de intervención, serán especialmente interesantes las declaraciones de la presidenta Lagarde. Aunque hasta ahora su mensaje ha sido de cautela y no parece probable que vaya a hacer predicciones en el contexto de incertidumbre actual, será interesante analizar su discurso y tratar de intuir el grado de consenso que subyace en el seno del BCE.

Banca March: la subida prematura de tipos es una herramienta menos efectiva

"El BCE mantendrá tipos en el 2% y, aunque el mercado incluso ha comenzado a poner en precio una posible subida de tipos ya para julio, este escenario nos parece prematuro y exagerado dado que históricamente ante un shock de inflación por el lado de la oferta, la subida prematura de los tipos oficiales es una herramienta menos efectiva", señalan los analistas de Banca March.

Además, una decisión así podría suponer repetir situaciones que en el pasado castigaron la economía de la zona euro (el principal ejemplo fueron las subidas de tipos realizadas en 2008 y 2011, en ambas ocasiones motivadas por aumentos de los costes energéticos y que terminaron realizándose antes de llegada de la crisis financiera del 2009 y de la crisis de deuda pública). 

"En esta ocasión, esperamos un tono cauto del BCE en su mensaje que trate de contener tensiones y, además, será también relevante la publicación de sus nuevas previsiones económicas en las que podrán incluir escenarios dependiendo de los precios de la energía", añade.

Mediolanum: el BCE evitará repetir el error de 2022

Niall Scanlon, gestor de Carteras de Renta Fija en MIFL (Mediolanum International Funds), espera que el BCE mantenga los tipos de interés sin cambios en su reunión de marzo, en línea con las expectativas del mercado. Sin embargo, lo que parecía ser otra reunión relativamente “en un buen lugar” ha cobrado mayor relevancia tras los acontecimientos en Oriente Medio. Para los inversores en bonos de la zona euro, el foco principal estará en cómo el BCE equilibra los riesgos al alza de la inflación frente a los crecientes riesgos a la baja para el crecimiento.

La perspectiva de política del BCE en 2026 es considerablemente menos clara que en la reunión anterior. Los precios más altos del petróleo y el gas representan un riesgo al alza para la inflación en un momento en que el impulso del crecimiento ya es frágil. Como resultado, "esperamos que el BCE adopte un tono más firme en esta reunión, especialmente en lo que respecta a su vigilancia sobre las expectativas de inflación. Los comentarios recientes de los responsables del BCE sugieren que no dudarían en endurecer la política si las presiones de precios impulsadas por la energía comienzan a filtrarse de manera más persistente en las expectativas de inflación".

Esta reunión debería ofrecer una visión importante sobre la función de reacción del BCE y qué se requeriría para que se produzca un cambio en los tipos de interés este año. Se publicarán proyecciones macroeconómicas actualizadas, pero probablemente se hayan finalizado antes del reciente repunte de los precios de la energía. Por ello, "prestaremos especial atención a cualquier escenario alternativo o comentario sobre cómo el BCE ve el crecimiento y la inflación bajo diferentes supuestos de precios del petróleo, y si los precios más altos de la energía se consideran temporales o más persistentes".

"Esperamos que los tipos permanezcan sin cambios en marzo, con la presidenta Lagarde adoptando un tono más duro en la rueda de prensa. Esto probablemente se traduzca en una vigilancia verbal más que en una señal explícita de un movimiento inminente de tipos. El BCE ha declarado previamente que está dispuesto a 'mirar más allá' de las variaciones temporales de su objetivo de inflación, y esperamos que el mismo enfoque se aplique a cualquier exceso impulsado por la energía, siempre que se considere temporal. Sin embargo, el BCE también querrá evitar repetir el error de política de 2022, reaccionando demasiado tarde si la inflación resulta más persistente", argumenta.

Los mercados ya han reaccionado al mayor riesgo de inflación, con un fuerte ajuste de precios en el extremo corto de la curva. Con cerca de dos subidas de tipos del BCE ya descontadas por el mercado, es difícil que la reunión de marzo impulse significativamente los rendimientos en la parte corta de la curva. Nuestro caso base es que Lagarde no cuestionará la valoración actual del mercado. Sin embargo, si el BCE pone mayor énfasis en los riesgos a la baja para el crecimiento, o señala su disposición a mirar más allá de una inflación más alta por un periodo, existe margen para que los rendimientos retrocedan. "Nuestro escenario central sigue siendo que el BCE mantenga los tipos en 2% durante un periodo prolongado, aunque esto depende en gran medida de la duración y escalada del conflicto en Oriente Medio", recalca.

Ebury: los futuros anticipan subidas de 40 pb en 2026

Ebury prevé que su consejo de gobierno adoptará un tono prudente, pero con sesgo hawkish ante el aumento de riesgos de estanflación por el shock energético. “Aunque Lagarde insistirá en un mensaje de calma, algunos miembros ya apuntan a posibles subidas si persisten las presiones inflacionistas”, señalan los analistas de la fintech, que recuerdan que los mercados de swaps asignan ahora una probabilidad cercana al 70% a una subida en junio, con casi 40 puntos básicos descontados para finales de año. “Consideramos prematuro determinar con precisión la trayectoria de los tipos, pero aumenta la probabilidad de que el próximo movimiento sea al alza”, explican.

DWS: Tipos de interés sin cambios: ¿por cuánto tiempo?

"Tipos de interés sin cambios: ¿por cuánto tiempo?", se pregunta Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS. El BCE se enfrenta a una reunión difícil el próximo jueves. Se espera que mantenga el tipo de depósito en el 2% sin comprometerse previamente a una nueva trayectoria de los tipos de interés. Sin embargo, dados los recientes cambios geopolíticos, surge la cuestión de si la valoración del BCE de que se encuentra en una buena posición sigue siendo adecuada.

La cuestión crucial aquí es cuánto durará la guerra con Irán y cuánto tiempo provocará cambios significativos de los precios de la energía. Como no hay una respuesta sencilla, es aún más importante que la presidenta del BCE, Lagarde, asegure a los mercados que la inflación experimentada en 2022 y 2023 no se repetirá. En este contexto, las subidas de los tipos de interés son cada vez más probables, mientras que las bajadas están descartadas.

En un entorno de subida de los precios de la energía, los riesgos de inflación han aumentado significativamente, sobre todo teniendo en cuenta que el aumento del coste de la vida en los últimos años se ha asentado firmemente en la mente de los consumidores. Al fin y al cabo, han sido necesarios cinco años para recuperar prácticamente las pérdidas de salario real acumuladas desde el inicio de la pandemia.

El riesgo de una segunda oleada de efectos en la inflación ha aumentado, especialmente por la actual rigidez de los mercados laborales y el poder de las empresas para subir los precios. No obstante, no se espera que el BCE actúe con precipitación: se necesitaría algo más que unos datos de inflación débiles en marzo para desencadenar una respuesta de política monetaria.

"Seguimos esperando que el tipo de depósito se mantenga en el 2% en los próximos meses. Sin embargo, si fuera necesario, es probable que el BCE actúe con mayor rapidez que en 2022 para contrarrestar el aumento de esas expectativas de inflación", remarca.

17Mar

Antes de la guerra de Oriente Medio se pronosticaban dos descensos. Ahora se retrasa hasta diciembre e incluso se baraja que no haya ningún movimiento en lo que queda de 2026.

Miguel Ángel Valero

Esta semana se reúnen nada menos que 10 de los principales bancos centrales del mundo y por ello tendremos de primera mano las conclusiones iniciales sobre el impacto del conflicto provocado por los ataques de Israel y de EEUU a Irán en la evolución futura de los tipos oficiales. Por orden de comparecencia esta semana tendremos la reunión del Banco Central de Australia, Brasil, Canadá, la Fed, Japón, Inglaterra, el BCE, Suecia, Suiza y se cierra con el Banco de China. 

Con la excepción de Australia, que podría subir el precio del dinero (4,1% vs. 3,85% actual) y de Brasil que podría bajarlo (-25 puntos básicos, pb, vs. 15% actual), se espera que las demás autoridades monetarias adopten una postura cauta y mantengan los tipos oficiales sin cambios a la espera de conocer la evolución de los acontecimientos bélicos y su efecto en los precios de la energía.

Roger Rüegg, responsable de Multi-Asset Solutions en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, agrupa los bancos centrales en tres categorías:

  • Categoría "sin cambios": Suiza, la zona del euro y Canadá han revertido el ciclo de subida de tipos de interés que comenzó durante la pandemia de COVID-19 a partir de 2024. Esto no cambiará esta semana, ni siquiera ante el aumento de los precios de la energía, ya que estos podrían volver a bajar fácilmente en un futuro próximo. 
  • Categoría "bajada lenta de tipos": Los tipos de interés oficiales en USD y GBP se mantienen ligeramente por debajo del 4%, unos 150 pb por debajo de su máximo alcanzado durante la fase restrictiva de la política monetaria en 2024. Sin embargo, la inflación ha descendido de forma mucho más pronunciada: en EEUU, en 700 pb, hasta el 2,4%. Esta semana, las incertidumbres económicas y geopolíticas siguen siendo demasiado grandes como para que la Reserva Federal aplique una nueva bajada de tipos. Con el debilitamiento del mercado laboral (en febrero se registró un descenso del empleo) y la moderación de la inflación en los servicios, parece probable que se produzcan dos bajadas de tipos hasta situarse justo por debajo del 3% este año. También merecen atención los mercados emergentes, donde los tipos de interés reales suelen ser muy elevados (alrededor del 10 % en Brasil, por ejemplo) y continúan las bajadas de tipos.  
  • Categoría "dirección opuesta": Japón y Australia: Sus posiciones de partida se sitúan en dos extremos opuestos. Japón está intentando una suave normalización de su política monetaria ultraexpansiva, incluso bajo el nuevo Gobierno, que aplica una política fiscal expansionista. Prevemos un aumento marginal hasta el 1%. Australia, por el contrario, se encuentra ahora en el punto álgido de su ciclo de tipos de interés. Con la subida de tipos de hoy martes hasta el 4,1 %, es probable que esta haya sido la última subida de este ciclo.  

En general, la experiencia reciente ha demostrado que los bancos centrales no dudan en intervenir para tranquilizar los mercados cuando surgen turbulencias (véase el caso del Silicon Valley Bank en 2023). En la actualidad, se está prestando especial atención a determinados riesgos en el crédito al sector privado que, aunque es poco probable que alteren la trayectoria actual de los tipos de interés, podrían dar lugar a una inyección de liquidez más expansiva.

Banca March: la Fed tratará de ganar tiempo

En la reunión del miércoles 18 de marzo, la Fed tratará de ganar tiempo y que los tipos se mantendrán estables en el intervalo actual (3,5-3,75%). "Aunque consideramos que nuestra senda de bajadas de tipos prevista previa al conflicto (dos recortes para este año) sigue vigente, es previsible que sea ahora más pausada y, sobre todo, que la Fed espere a conocer el desarrollo de los acontecimientos bélicos para actuar", señalan los expertos de Banca March.

Por su parte, el mercado ya solo espera una bajada del precio del dinero este año y la ha pospuesto hasta diciembre, frente al mes de julio que era lo anticipado antes del inicio del conflicto. 

Más allá de la decisión de tipos oficiales para la que no se espera novedades, también será importante la actualización que realizará la Fed sobre sus previsiones económicas y también el conocido como dot-plot o gráfico de puntos, que es donde los miembros muestran sus estimaciones sobre la evolución futura a largo plazo de los tipos oficiales. Una reunión, por tanto, que gana atractivo por el mensaje y el tono posterior que adopte la Fed.

Ibercaja Gestión: de dos bajadas a una o a ninguna

Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, destaca la expectación ante la reunión de la Reserva Federal de este miércoles, después de que el conflicto bélico iniciado a finales de febrero haya cambiado por completo el escenario geopolítico al que nos enfrentamos. No obstante, en esta reunión no se espera movimiento alguno en materia de tipos de interés.

La guerra con Irán y la consiguiente subida en los precios de las materias primas han revivido los temores inflacionistas en la economía norteamericana y han llevado a que se suavice la senda de bajadas esperada para este 2026. Si a comienzos de año el mercado descontaba dos bajadas de tipos para los próximos doce meses, ahora mismo los inversores se inclinan a que, como máximo, veríamos una bajada, o incluso no se descarta el mantenimiento de tipos en 2026. Obviamente, este escenario puede cambiar en cualquier momento.

La falta de visibilidad en cuanto a la duración del conflicto y sus imprevisibles consecuencias económicas, hace difícil a día de hoy tener visibilidad en cuanto a lo que podemos esperar de cara a la política monetaria de la Reserva Federal. Más aún, teniendo en cuenta la proximidad de cambio de presidente y la diversidad de posturas existente en el FOMC.

DWS: los bancos centrales temen los efectos de segunda ronda

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, se pregunta: "¿Sobrevivirá el dot plot al shock del precio del petróleo?". Y se contesta: "Resulta difícil imaginar un escenario distinto a uno en el que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión. Los datos recientes sugieren que la inflación, aunque todavía elevada, no se ha visto impulsada al alza por los aranceles, y es probable que continúe la narrativa sobre que se trata de un fenómeno 'temporal'".  La reciente sentencia del Tribunal Supremo apunta incluso a una menor volatilidad en este ámbito y, posiblemente, a unos aranceles medios algo más bajos en términos generales.

Los mercados laborales, aunque volátiles a comienzos de año, siguen situándose ligeramente por debajo del pleno empleo, con una tasa de paro del 4,4 %, lo que implica presiones inflacionarias limitadas por este canal.

De cara al futuro, el panorama se vuelve más complejo, debido a la escalada en Oriente Medio y al rápido aumento de los precios del petróleo. Este tipo de shocks en los precios de la energía suelen ser interpretados por los bancos centrales como un impulso temporal a la inflación general. Históricamente, estos shocks tienden a ser de corta duración y altamente volátiles; en algunos casos, incluso atenúan las presiones inflacionarias subyacentes, ya que unos mayores costes energéticos restringen los presupuestos de los hogares y reducen la demanda de otros bienes y servicios.

No obstante, los riesgos aumentan si los elevados precios de la energía resultan persistentes, ya que los hogares y las empresas pueden comenzar a anticipar niveles de precios más altos de forma generalizada. Es entonces cuando aumentan las preocupaciones de los bancos centrales, ya que los costes energéticos pueden trasladarse a la inflación subyacente, a través de "efectos de segunda ronda", como mayores demandas salariales, incremento de los costes de transporte y cambios más amplios en el comportamiento de fijación de precios.

La referencia histórica más dolorosa es la de los años setenta y principios de los ochenta, cuando repetidos shocks petroleros contribuyeron a unas expectativas de inflación arraigadas y finalmente obligaron a la Fed, bajo el liderazgo de Volcker, a endurecer agresivamente la política monetaria, al coste de profundas recesiones.

La economía actual es mucho menos dependiente del petróleo de lo que era en aquel periodo, lo que reduce la probabilidad de que los shocks en los precios de la energía se traduzcan rápidamente en una inflación sostenida. Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando "efectos de segunda ronda", y cualquier respuesta de política monetaria este mes haría poco por alterar los acontecimientos en Oriente Medio. En consecuencia, esperamos que la Fed mantenga su postura sin cambios.

Más interesante será la actualización del Summary of Economic Projections, en particular lo relacionado con las previsiones de inflación. Es probable que veamos un patrón familiar: una inflación general más alta, pero pocos o ningún cambio en las proyecciones de inflación subyacente, mercado laboral o crecimiento económico. Por ahora, el dot plot sugiere solo un recorte de tipos este año, y los mercados observarán de cerca si los responsables de política monetaria eliminan o no ese recorte.

UBP: atención al tono de la Fed

"Aunque se espera ampliamente que los tipos se mantengan sin cambios, los inversores prestarán mucha atención al tono del banco central, buscando cualquier indicio de que los responsables de la política monetaria estén reconsiderando su postura ante el último choque en el suministro de energía”, señalan Michael Lok, CIO del grupo UBP, y Nicolas Laroche, director global de asesoramiento y asignación de activos, en la Perspectiva Semanal de UBP: Los mercados se preparan para las consecuencias económicas de un conflicto en expansión.

Ebury: "esperar y ver"

Ebury espera que la Reserva Federal mantenga una postura prudente en su reunión del miércoles, sin urgencia por modificar los tipos de interés. “La menor exposición de EEUU a la inflación energética y la estabilidad del gas respaldan un enfoque de 'esperar y ver'”, explican sus analistas. Consideran también que, aunque el debilitamiento del mercado laboral genera cierta cautela, la Fed priorizará vigilar los riesgos inflacionarios al alza. Los analistas de la fintech anticipan un sesgo algo más hawkish en las previsiones de tipos, con posibles revisiones al alza y menos recortes de lo esperado.

Pictet: "habrá relajación monetaria este año"

Xiao Cui, la economista para EEUU de Pictet WM, asegura que “habrá relajación monetaria este año". "Esperamos que la Reserva Federal mantenga sus tipos de interés en 3,5 a 3,75% este miércoles, aunque es probable que los gobernadores Miran y Waller estén a favor de un recorte. De todas formas, la declaración puede reconocer riesgos de inflación y crecimiento con el conflicto en Oriente Medio. Hay riesgo de que las previsiones de la institución monetaria muestren una mediana sin recortes de tipos en lugar de un recorte en 2026 y otro en 2027 o que el presidente Powell plantee la posibilidad de subidas de tipos si persiste la inflación por los aranceles o el petróleo", argumenta.

Los datos recientes muestran una elevada inflación PCE subyacente -precios del gasto en consumo personal-, la medida favorita de la Reserva Federal. Así que es probable que el aumento de precios del petróleo retrase la desinflación que se esperaba para mediados de este año. Al mismo tiempo, los últimos datos de empleo reavivan las preocupaciones respecto al mercado laboral. "Así que algunos gobernadores pueden prever menos recortes de tipos de interés por preocupaciones inflacionarias y otros más recortes por los datos del mercado laboral", añade. 

En conjunto las proyecciones económicas probablemente muestren mayor inflación, general y subyacente, menor crecimiento y mayor desempleo. Con todo, dada la inflación a corto plazo por el conflicto, aunque de momento limitado freno al crecimiento, es previsible un retraso en los recortes de tipos que se estimaban para este junio y septiembre. "Pero consideramos que aun así habrá relajación monetaria este año dadas las preocupaciones persistentes respecto al mercado laboral", concluye.

11Mar

Las economías importadoras de combustible se enfrentan a una creciente vulnerabilidad externa, ya que los precios de la energía se mantienen altos durante más tiempo, lo que hace esencial reforzar su resiliencia económica general.

Miguel Ángel Valero

El conflicto de Oriente Medio lo invade todo: los mercados de bonos, especialmente la deuda soberana de los países sin autosuficiencia energética, las economías asiáticas, y las divisas latinoamericanas, por ejemplo. Pero sobre todo pone de manifiesto la vulnerabilidad energética de muchos países: el informe de Crédito y Caución Atradius identifica 63 países con facturas netas de importación de combustible que superan el 4% del producto interior bruto (PIB), muchos de los cuales son mercados emergentes que ya registran importantes déficits por cuenta corriente.

Mediolanum: gran parte del riesgo ya está descontado

Daniel Loughney, responsable de renta fija de Mediolanum International Funds (MIFL), analiza el impacto de la guerra de Oriente Medio sobre los mercados de bonos: "Hasta ahora, la deuda soberana ha sido la que ha demostrado un desempeño inferior, ya que las preocupaciones por la inflación han provocado el desmantelamiento de las previsiones de reducción de tipos de interés. De hecho, ahora se espera que el BCE endurezca la política monetaria en cerca de 50 puntos básicos (pb). Por tanto, los bonos a corto plazo han sido los más afectados, mientras que los de mayor vencimiento sufrieron menos. Los diferenciales de crédito de grado de inversión (IG) y high yield se mantuvieron estables durante la primera parte de la semana pasada, pero ahora han comenzado a ampliarse ante la preocupación de que un conflicto prolongado y la interrupción del suministro de petróleo afecten al crecimiento".

"La mayor tensión se observa en aquellos países con menor autosuficiencia energética. Así, vemos que Europa tiene un desempeño inferior al de EEUU, por ejemplo. Además, los mercados menos líquidos están rindiendo peor que los mercados líquidos; en Europa, por ejemplo, Alemania está superando a los países semiperiféricos y periféricos. La amenaza al crecimiento se percibe de manera más marcada en la deuda soberana de los mercados emergentes, que se está ampliando en relación con la deuda de los mercados desarrollados", añade.

"Por sectores, defensa y energía están teniendo el mejor desempeño, mientras que financieros y tecnología son los que peor rinden. El sector financiero se ve afectado por mayores rendimientos soberanos y una curva de tipos más plana, mientras que tecnología está más influenciada por la volatilidad en los mercados de crédito privado, aunque el software se ha visto previamente beneficiado por la financiación mediante crédito privado", apunta.

¿Qué deberían hacer los inversores más conservadores ante este escenario? "Los inversores conservadores no deberían reaccionar de manera exagerada. Gran parte del riesgo a la baja ya ha sido descontado bajo la suposición de un conflicto prolongado. Cualquier indicio de resolución en la próxima semana podría provocar cierta reversión de los movimientos de la semana pasada, de los cuales los inversores podrían beneficiarse", contesta.

Crédito y Caución: vulnerabilidad macroeconómica de los importadores de energía

El  Energy Outlook de Crédito y Caución Atradius avisa de una desaceleración estructural en la transición energética mundial que aumentará la vulnerabilidad macroeconómica de los países importadores de energía. El informe muestra que la demanda de petróleo y gas alcanzará su punto máximo más tarde de lo previsto, y que los precios de los combustibles fósiles se mantendrán altos durante más tiempo. Este cambio representa un riesgo económico creciente para las regiones que dependen de la energía importada.

Según el análisis de la aseguradora de Crédito, las economías importadoras de combustible ya no pueden confiar en la tendencia a la baja de los precios mundiales del petróleo y el gas, asumida durante mucho tiempo, para aliviar la presión sobre sus balances externos. Las recientes subidas de precios relacionadas con las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en Oriente Medio, ya han puesto de manifiesto esta vulnerabilidad. El informe identifica 63 países con facturas netas de importación de combustible que superan el 4% del producto interior bruto (PIB), muchos de los cuales son mercados emergentes que ya registran importantes déficits por cuenta corriente.

En este sentido, Niels de Hoog, economista senior de Atradius, señala que "con la ralentización de la transición energética y el desarrollo de la guerra en Oriente Medio, muchas economías emergentes se encuentran una vez más a merced de las fluctuaciones de los precios mundiales del petróleo. Y cuando desglosamos los factores que impulsan sus facturas de importación de combustible, queda claro que la disminución estructural de la dependencia del combustible es aún demasiado modesta para protegerlas".

Las mejoras en la eficiencia energética han sido históricamente el principal factor que ha reducido la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Sin embargo, se prevé que estos avances se debiliten, lo que dejará a los países cada vez más expuestos al aumento del los precios del combustible. Los progresos en materia de energías renovables siguen siendo débiles para reducir de forma significativa la demanda de combustibles fósiles, ya que la electrificación del transporte pesado, la industria y la calefacción avanza con demasiada lentitud.

Los escenarios esbozados en el informe Energy Outlook indican que más de la mitad de los países importadores de energía analizados podrían experimentar un deterioro de su balanza por cuenta corriente para 2035. Es probable que el impacto sea aún más pronunciado en economías ya vulnerables, como Túnez, Pakistán y Líbano. Por ello, las economías importadoras de combustible necesitan urgentemente una estrategia de resiliencia más amplia. Además de acelerar la inversión en energías renovables nacionales y ampliar la electrificación, los países deben reforzar su capacidad de exportación, mejorar su competitividad y reducir su dependencia de las importaciones no energéticas. 

"La ralentización de la transición energética mundial debe considerarse una clara advertencia. Las economías importadoras de combustible se enfrentan a una creciente vulnerabilidad externa, ya que los precios de la energía se mantienen altos durante más tiempo, lo que hace esencial reforzar su resiliencia económica general en los próximos años", concluye De Hoog.

UBS: impacto sobre las economías asiáticas

El UBS CIO Daily señala que, con los flujos de energía a través del Estrecho de Ormuz interrumpidos, las economías asiáticas deben afrontar la posibilidad de resultados muy divergentes. Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: "cuanto más tiempo se mantenga el petróleo crudo cotizando a precios elevados, mayor será el impacto negativo para Asia y más intensa podría ser la rotación entre clases de activos. La historia demuestra que los picos breves en el precio del petróleo rara vez causan daños económicos duraderos, pero una disrupción prolongada podría desencadenar efectos inflacionarios de segunda ronda y subidas de tipos por parte de los bancos centrales”.

“La resiliencia del SGD puede atribuirse a la capacidad fiscal de Singapur para compensar el aumento de los precios de la energía, así como a la política del banco central de utilizar una moneda fuerte para contrarrestar la inflación”, matizan Teck Leng Tan, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

“Los datos comerciales de China superaron significativamente las expectativas en los dos primeros meses del año. Este sólido inicio del comercio ofrece un colchón a corto plazo frente a las presiones de la demanda interna y respalda la tendencia de apreciación del CNY”, aporta Yifan Hu, Director de Inversiones para Gran China.

“El Banco Nacional Suizo (SNB) probablemente mantendrá su tipo de interés oficial sin cambios en el 0% en su próxima evaluación de política monetaria el 19 de marzo, a pesar de las mayores presiones de apreciación sobre el franco suizo”, apuntan Maxime Botteron y Alessandro Bee, economistas.

Ebury: el dólar se aprecia hasta un 4% sobre las divisas latinoamericanas

Las divisas latinoamericanas continúan siendo lastradas por el movimiento 'risk-off' (fuera riesgos), acelerado con el conflicto de Oriente Medio. El real brasileño y el peso colombiano deberían ser las divisas que mayor resiliencia muestren durante las tensiones geopolíticas de Oriente Medio, ya que son exportadores netos de petróleo. A pesar de ello, "lo que estamos observando de momento es una apreciación del dólar de entre el 1%-4% frente a las divisas latinoamericanas que cubrimos, dado el giro que se ha producido en los mercados globales hacia los activos refugio", subraya un análisis de Ebury.

El peso chileno se muestra especialmente vulnerable al ser uno de los mayores importadores netos de petróleo de entre los mercados emergentes. Además, el peso que tiene la energía en el IPC nacional es relativamente superior al de otros países. En Perú, las disrupciones locales en el suministro de gas natural han agravado aún más la situación.

  • Real brasileño (BRL): ha corregido sus caídas en las dos últimas sesiones, pero sigue habiéndose depreciado un 1,5 % frente al dólar desde que escaló el conflicto en Oriente Medio. Como exportador neto de petróleo, el real brasileño debería verse menos impactado que otras divisas de mercados emergentes por la reciente subida del petróleo. Sin embargo, no ha salido completamente ilesa de la huida generalizada hacia activos y divisas refugio como el dólar. En cuanto a los datos económicos, que han estado completamente eclipsados por el conflicto geopolítico, el crecimiento del PIB brasileño del 4º trimestre salió en línea con las expectativas, registrando una modesta expansión del 0,1% intertrimestral. Esto es un claro reflejo de los elevados tipos de interés establecidos en Brasil, que también creemos que han provocado una cierta desaceleración en el mercado laboral últimamente: la tasa de desempleo repuntó al 5,4%, si bien sigue cerca de mínimos históricos. A futuro, seguimos creyendo que el banco central de Brasil dará comienzo al ciclo de recortes este año, pero quizás actúe con más cautela mientras perdure el conflicto.
  • Peso chileno (CLP): está siendo una de las divisas más afectadas por el conflicto, y ya no solo a nivel regional. La posición de Chile como importador neto de petróleo, junto con la caída del precio del cobre ante una posible menor demanda global han sido los principales factores detrás de la depreciación del peso, que superó el 4% la semana pasada. Ante el riesgo de un repunte inflacionario si el conflicto se prolonga y si los precios del petróleo se mantienen elevados, los mercados de swaps han ajustado drásticamente sus expectativas de recortes de tasa del Banco Central de Chile para este año. Hace apenas unas semanas se descontaba un recorte en la próxima reunión con una probabilidad cercana al 70%; ahora esa cifra ha caído hasta alrededor del 25%. En consecuencia, es razonable anticipar un banco central cauteloso en su próxima Reunión de Política Monetaria, a pesar de la reciente desaceleración de la inflación observada en febrero. Mientras persista la incertidumbre geopolítica y no aparezcan señales claras de desescalada, el peso chileno, al igual que otras monedas de mercados emergentes, seguirá bajo presión bajista.
  • Peso colombiano (COP): también ha sido una de las divisas más resilientes de Latinoamérica desde que estalló el conflicto en Irán al ser un exportador neto de petróleo. Pero también ha perdido terreno frente al dólar (algo más de un 1%) ante la huida generalizada de los activos y divisas de riesgo. Las elecciones parlamentarias celebradas durante el fin de semana no parecen haber tenido un impacto significativo en el tipo de cambio, habiéndose producido la fragmentación política que se esperaba. Pacto histórico se erigió como la fuerza política con mayor representación en el Congreso, mientras que el buen resultado de Paloma Valencia le sitúa en una buena posición para luchar contra De la Espriella por el voto de la derecha. Dado el elevado porcentaje de indecisos, el potencial resultado de las presidenciales sigue generando incertidumbre en el mercado local, lo cual podría añadir una prima de riesgo sobre el peso.
  • Peso mexicano (MXN): ha caído más de un 3% frente al dólar desde el estallido del conflicto. Ante la posibilidad de una mayor inflación, los mercados han dejado de descontar bajadas de tipos por parte de Banxico. Además de la evolución del crudo y las tensiones geopolíticas, los mercados seguirán de cerca las negociaciones del T-MEC, cuyo inicio está previsto para la semana que viene (varios meses antes de lo previsto). En parte, esto podría ser una noticia positiva para la economía mexicana dado que la incertidumbre comercial se podría disipar antes de lo previsto. Sin embargo, el impacto neto en la economía y el peso chileno dependerá en gran medida del contenido del acuerdo que se ratifique. Por ello, cabe esperar cierta volatilidad añadida en las próximas semanas entorno al peso mexicano.
  • Sol peruano (PEN): ha caído casi un 4% desde los primeros ataques de EEUU e Israel sobre Irán, depreciándose a niveles que no observábamos desde finales de septiembre. Como importador neto de petróleo, Perú se muestra vulnerable a este shock energético. Si bien partía de unos niveles de inflación más favorables que otros países, la fuga en un gasoducto al sur del país está provocando una escasez severa, provocando el racionamiento de la energía en distintos sectores. Cabe esperar un repunte significativo de la inflación en las próximas mediciones, que se corregirá parcialmente una vez se repare la fuga. Se cree que esto podría tardar dos semanas aproximadamente. En este sentido, será interesante analizar cómo responde el banco central a esos acontecimientos en la reunión de esta semana.
09Mar

Trump no puede llegar a las elecciones de medio mandato con unos precios de la energía tan encarecidos. Los precios del petróleo han superado los 110$ por barril, un aumento del 65% en solo 10 días.

Miguel Ángel Valero 

Los mercados tratan de evaluar la posible duración del conflicto desatado hace 10 días por los ataques conjuntos de Israel y EEUU contra Irán, pero, sobre todo, qué herramientas podrán utilizarse para evitar una crisis energética mundial. El objetivo inmediato está claro: liberar el estrecho de Ormuz para reanudar el tráfico marítimo y que vuelva a circular el crudo y el gas. Si bien los últimos acontecimientos no han ayudado a pensar que el conflicto esté cerca de una resolución, el cierre del estrecho no debería extenderse por mucho tiempo debido al enorme impacto que tendría sobre el comercio marítimo de energía.

Los acontecimientos se están precipitando y los mercados financieros globales muestran señales del inicio de un proceso de capitulación donde los inversores tratan de reducir riesgo de forma desordenada: las Bolsas europeas abren con retrocesos cercanos al 3% y también los futuros apuntan a una caída en EEUU(en torno al -2%). Por su parte, la deuda pública no sirve de refugio en el actual escenario de mayores tensiones inflacionistas y se ven también ventas aceleradas en el oro, que lucha por mantenerse por encima de los 5.100$/onza. Frente a ello, el dólar se erige como activo refugio, en particular para los inversores europeos, dado que se aprecia un 0,7% acercándose en su cruce hasta el 1,15€.

Este comportamiento de los activos financieros parece tratar de poner en precio un enquistamiento del cierre del estrecho de Ormuz similar al ocurrido en 2022 con la invasión rusa de Ucrania. Esta subida de los precios de la energía se está trasladando rápidamente a los costes energéticos para el propio consumidor estadounidense y esto llega en un momento clave para Trump: a medida que nos acercamos a las elecciones mid-term de noviembre, sería poco ventajoso afrontar electoralmente unos comicios tan decisivos con unos precios de la energía tan encarecidos. Desde el inicio de la contienda la gasolina ha subido más de un 16%, acercándose a 3,5$/galón, precios que no se veían desde 2024 bajo el mandato de Biden. 

Por otra parte, las demás potencias mundiales también comienzan a reflejar la necesidad de una solución al menos temporal. En este contexto, una reunión de los ministros de Finanzas del G 7 discute sobre la idoneidad de liberar conjuntamente reservas estratégicas de petróleo, una primera respuesta al fuerte repunte de precios del fin de semana. Hay rumores que apuntan a un rango de intervención de entre 300–400 millones de barriles –lo que equivaldría al 25–30% de las reservas conjuntas del G 7–. La propia Agencia Internacional de la Energía afirma que “todas las opciones están sobre la mesa” y surge horas después de la decisión de Japón de librar parte de sus reservas.

China, la otra gran potencia militar global y el principal comprador del petróleo de Irán, también querrá presionar para una apertura del comercio a través del estrecho de Ormuz, dado que importa habitualmente el 11% de sus necesidades energéticas de crudo.

En un movimiento que consolida la continuidad de la línea dura del régimen y con la intención de sostener el conflicto, la Asamblea de Expertos de Irán –compuesta por 88 clérigos– eligió este fin de semana por amplia mayoría a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo, sucediendo a su padre, el fallecido Alí Jamenei. De perfil bajo y sin apariciones públicas, la elección de Mojtaba –el segundo de los seis hijos del extinto líder– no ha generado sorpresas. Desde hace tiempo se le mencionaba como aspirante al cargo, pese a no haber ocupado oficialmente funciones gubernamentales. Como era previsible, la reacción en EEUU no tardó en llegar. Donald Trump calificó la elección como “inaceptable” y afirmó que “el próximo líder supremo de Irán no durará mucho sin mi aprobación”. 

En paralelo, Trump abrió un nuevo frente de fricción diplomática al arremeter contra el primer ministro británico, Keir Starmer, quien evalúa el envío de dos portaaviones a la región en apoyo a la ofensiva contra Irán. En redes sociales, Trump afirmó: “no necesitamos a gente que se una a las guerras después de que ya hayamos ganado”.

En este clima de tensión creciente, Trump también fue consultado sobre si consideraría el uso de tropas terrestres para asegurar el uranio enriquecido en instalaciones iraníes. Su respuesta fue categórica, aunque abierta: “es una posibilidad, pero no en este momento”.

"En este escenario de elevada volatilidad, mantenemos nuestra recomendación de calma. Aunque es difícil elucubrar el momento exacto de suelo del mercado, cualquier noticia que apuntara hacia una apertura parcial del estrecho provocaría un giro violento al alza de las Bolsas y una relajación de los precios del crudo. Los precios actuales del Brent ya incluyen una elevada prima de riesgo asociada a que de facto no están transitando los buques a través del estrecho de Ormuz, una situación que puede cambiar con rapidez si finalmente como ha propuesto Trump –y como ya ocurrió en el pasado–, la Marina estadounidense comienza a escoltar con efectividad algunos navíos sería suficiente", opinan los expertos de Banca March.

DWS: gran decepción con el dato de empleo en EEUU

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, habla de "gran decepción" en el crecimiento del empleo en febrero: a pesar de las expectativas de un sólido aumento de 55.000 puestos, las nóminas no agrícolas disminuyeron en 92.000 en febrero, tras una importante sorpresa al alza en enero de 126.000 (revisada desde 130.000). Los detalles muestran un cambio de tendencia en la contratación desde la excelente cifra de 129.000 en enero en los servicios de educación y salud, que perdieron 34.000 puestos de trabajo el mes pasado. Probablemente, esto se debió en parte a las huelgas, ya que los médicos perdieron 37.000 puestos de trabajo, mientras que los hospitales siguieron sumando 12.000. El sector del ocio y la hostelería se adentró aún más en territorio negativo, cayendo de 12.000 a 27.000. La industria manufacturera puso fin a su interludio positivo de +5.000 en enero, volviendo a territorio negativo con 12.000 en febrero. Al analizar estas cifras decepcionantes, hay que tener en cuenta que el mes también se vio afectado por condiciones meteorológicas adversas y ajustes estadísticos. 

No obstante, con una contratación débil, la tasa de desempleo subió una décima hasta el 4,4%, lo que se debió a un descenso de la tasa de actividad del 62,1% al 62%, lo que respalda la hipótesis de que el clima pudo haber influido. En general, el informe vuelve a situar a los mercados laborales en una situación de atonía, aunque muy leve. A pesar de la debilidad de febrero, el crecimiento de los salarios sigue siendo sólido, ya que el crecimiento medio de los ingresos semanales subió del 3,7%  al 3,8% interanual, lo que a su vez debería respaldar el consumo. Para la Fed, es probable que los datos no cambien mucho, pero podrían llevar a algunos de los miembros más moderados a mostrar su desacuerdo con una pausa, una decisión cada vez más difícil en un contexto de precios de la energía más altos y volátiles.

Swisscanto: el petróleo se dispara un 65% en 10 días

Nicola Grass, Senior Portfolio Manager en Zürcher Kantonalbank, gestora delegada de los fondos de Swisscanto, destaca que nos encontramos en el décimo día de negociación desde la intervención militar estadounidense-israelí en Irán. Las dificultades persistentes para reabrir el estrecho de Ormuz y la falta de avances hacia un posible cambio de régimen en Teherán están alimentando la incertidumbre. Irán también ha demostrado su capacidad para atacar infraestructuras críticas en países vecinos.

No obstante, hay indicios iniciales de una ligera relajación: el número de ataques con misiles iraníes está disminuyendo, el tráfico aéreo se ha normalizado y los países del G7 están planeando liberar reservas estratégicas adicionales de petróleo. Además, Donald Trump ha declarado que los principales objetivos en Irán ya se han alcanzado, insinuando una posible desescalada.

Las incertidumbres en torno al conflicto han provocado una fuerte turbulencia en los mercados financieros globales. Los precios del petróleo han superado la marca crítica de los 100$ y actualmente se sitúan en 110$ por barril, un aumento del 65% en solo 10 días.

El petróleo (Brent) ha subido un 50,3%, mientras que los precios del gas europeo (TTF) se han disparado un 67%. Esto ha incrementado las preocupaciones sobre la inflación, especialmente en Europa y Asia.

Los mercados bursátiles globales han registrado pérdidas significativas. El MSCI Emerging Markets Future cayó un 10,4%, el Europe Future un 9,6% y el Switzerland Future un 6,9%. Los mercados asiáticos se han visto particularmente afectados, con Japón cayendo un 5% y Corea un 15,9%.

El dólar estadounidense continúa mostrando fortaleza, ganando un 1,5% frente al franco suizo y un 2,3% frente al euro.

Los rendimientos de los bonos gubernamentales han aumentado. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió 25,3 puntos básicos (pb), mientras que el del Bund alemán a 10 años aumentó 21,7 pb.

El ejército estadounidense sigue enfrentando dificultades para asegurar el estrecho de Ormuz. Sin el despliegue de tropas terrestres en la región costera iraní, la situación de tensión podría prolongarse más de lo previsto inicialmente. Un cambio de régimen en Teherán sigue siendo improbable y un cese de las hostilidades podría percibirse políticamente como una derrota para EEUU, especialmente con las elecciones de mitad de mandato acercándose y con los precios de la gasolina ya un 20% más altos.

"A pesar de estos desafíos, mantenemos nuestra opinión de que el impacto sobre la economía global será temporal. Todas las partes implicadas, así como las regiones altamente dependientes de la energía, como Europa y Asia, tienen fuertes incentivos para desescalar la situación. Seguimos esperando una resolución en las próximas 3–5 semanas", señala.

La actual agitación en Oriente Medio debe analizarse en el contexto de una economía global por lo demás saludable. Aunque los débiles datos del mercado laboral estadounidense del pasado viernes han añadido volatilidad al mercado, los indicadores adelantados apuntan a una aceleración del crecimiento económico mundial. Sin embargo, un periodo prolongado de precios elevados del petróleo podría reducir el PIB de Estados Unidos en un 0,8% y aumentar la inflación estadounidense en un 1,6%. Esto probablemente retrasaría nuevos recortes de tipos, aunque "no prevemos un escenario de estanflación".

"Aunque la incertidumbre en los mercados sigue siendo elevada, creemos que el impacto en los mercados financieros será de corta duración. Actualmente estamos considerando reducir nuestra exposición a materias primas y aumentar nuestras posiciones en renta variable una vez que la situación comience a estabilizarse", concluye este gestor.

UBS

El UBS CIO Daily ve  probable que el dólar estadounidense se mantenga bien respaldado en el corto plazo, ya que los mercados energéticos siguen descontando posibles interrupciones en el suministro. Sin embargo, los factores estructurales en contra del dólar siguen vigentes, y "creemos que es importante que los inversores gestionen sus asignaciones en divisas", porque posibles intervenciones gubernamentales pueden limitar la debilidad de algunas divisas asiáticas, y el gasto fiscal en Alemania debería aportar apoyo adicional al euro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: “Dado que es probable que la volatilidad en divisas siga siendo elevada a corto plazo, los inversores deberían gestionar sus asignaciones en moneda para reducir el riesgo de que grandes movimientos perjudiquen sus objetivos financieros, incluyendo el uso de herramientas de cobertura. Seguimos viendo con buenos ojos el dólar australiano, el dólar neozelandés, la corona noruega, el yuan chino y algunas otras divisas de mercados emergentes con mayor rentabilidad en nuestras carteras globales”.

"Aunque esperamos que la interrupción del suministro energético sea breve, es poco probable que la volatilidad desaparezca de los mercados a corto plazo, por lo que aumentar la diversificación, en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, sigue siendo una estrategia relevante para las carteras”, aporta Maelle Quillevere, Economist de UBS Global Wealth Management

“Cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho, mayor será la producción que quede interrumpida, lo que requerirá precios sustancialmente más altos para frenar la demanda. Por el contrario, si los flujos se reanudan, los precios retrocederían, aunque probablemente se mantendrían por encima de los niveles previos al inicio del conflicto”, asegura Giovanni Staunovo, Strategist.

"La diversificación entre distintas clases de activos, incluyendo renta fija y materias primas, sigue siendo clave”, insisten Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities, y Andrew Dubinsky, Economist,

“La relación entre precios más altos del petróleo y el crecimiento global depende en parte de si los ingresos petroleros se gastan o se ahorran”, señala Paul Donovan, Chief Economist de UBS Global Wealth Management.

Ebury: El dólar se dispara ante la huida de los inversores hacia activos refugio 

Las Bolsas y los bonos han caído de forma simultánea, un comportamiento poco habitual y potencialmente preocupante. En el mercado de divisas, el dólar estadounidense ha reafirmado su rol como el activo refugio por excelencia en momentos de tensión geopolítica. En términos más amplios, los activos estadounidenses están rindiendo claramente mejor que los del resto del mundo, revirtiendo la tendencia de 'vender América' que predominó tras las disputas arancelarias del año pasado. El dólar canadiense se ha erigido como otro claro ganador, gracias al aislamiento geográfico de Canadá y su posición como exportador neto de energía. Junto a él, la corona noruega (también impulsada por el petróleo) y el franco suizo (tradicional refugio) han encabezado la tabla de rendimientos cambiarios de la semana pasada.

Esta semana presenta una agenda económica y política muy ligera, por lo que los acontecimientos en Irán deberían acaparar por completo la atención de los inversores. Un conflicto prolongado, con precios de la energía aún más elevados —los futuros del crudo ya superan los 100 dólares por barril— y posibles interrupciones en el suministro golpearían especialmente a los importadores netos de energía, como China y la zona euro. En cambio, los productores alejados del foco bélico —Canadá, Noruega y varios países de América Latina— saldrían beneficiados. Precisamente estos son los patrones que ya estamos observando en los mercados de divisas. 

  • EUR. La inversión de la tendencia 'Sell America', alimentada por la fuerte entrada de flujos hacia el dólar como activo refugio, no ha supuesto ningún alivio para el euro. La moneda única ha cedido terreno hasta aproximarse a los mínimos de su rango de cotización de los últimos meses. Incluso antes del conflicto en Irán, la inflación de febrero sorprendió al alza de manera significativa. Nuestra visión de que la próxima decisión del BCE será una subida de tipos se ha visto confirmada dado que los mercados de swaps ya descuentan casi por completo dos subidas de 25 pb entre ahora y finales de año, como respuesta a esta potencial dinámica inflacionista. Las encuestas empresariales de las próximas semanas serán clave para calibrar el verdadero impacto de la escalada bélica con Irán en la economía real. Una vez más, la estanflación se perfila como un riesgo tangible para la zona euro. La gravedad del daño dependerá, en última instancia, de la duración del conflicto y, sobre todo, de cuánto tiempo permanezca interrumpido el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz. Con los niveles actuales del EUR/USD, el mercado parece estar descontando ya un escenario de confrontación que se podría prolongar varias semanas. Aun así, existe margen para una depreciación adicional del euro si se produce una nueva escalada o una interrupción sostenida del suministro petrolero.
  • USD. Como es habitual en periodos de elevada tensión en los mercados, el dólar se ha consolidado como el activo refugio por excelencia gracias a su profunda liquidez, al tiempo que se ha visto reforzado por el repunte de los precios del petróleo —EEUU es actualmente un exportador neto de energía—. El informe de empleo de febrero, publicado la semana pasada, resultó notablemente débil y contrastó con el sólido dato de enero. Se registró una destrucción neta de puestos de trabajo y un repunte en la tasa de desempleo que anularon las ganancias de enero. Esta debilidad parece chocar con la fortaleza observada en otros indicadores, lo que nos lleva a cuestionar cada vez más la calidad y representatividad de las encuestas recabadas para llegar al dato de nóminas no agrícolas. Sin embargo, los mercados apenas reaccionaron al mal dato de empleo dado que la atención sigue completamente puesta en la escalada bélica con Irán. Por otro lado, hemos observado una revisión mucho menos agresiva de las expectativas de tipos de interés en EEUU que al otro lado del Atlántico. Esto se debe al menor impacto que podría tener el repunte del crudo en la inflación estadounidense en comparación con la europea. Los mercados de futuros siguen descontando con holgura al menos una bajada adicional de tipos por parte de la Reserva Federal antes de finalizar 2026, con una probabilidad de que se produzca en junio que ronda el 50 %. El dato de inflación de febrero, que se conocerá esta semana, aún no incorporará el efecto de la subida abrupta en los precios de la energía. Aun así, reviste especial importancia: con él, el foco de los inversores podría desplazarse del crecimiento hacia las renovadas presiones inflacionistas derivadas del conflicto.
  • GBP. El Reino Unido depende menos de las importaciones energéticas que la zona euro, lo que ha permitido a la libra esterlina ganarle terreno al euro, aunque lo ha perdido frente al dólar estadounidense. No obstante, el país sigue siendo un importador neto de petróleo, por lo que permanece mucho más expuesto a la inflación importada que EEUU. Estos temores inflacionistas han provocado un fuerte desplome en los mercados de bonos soberanos británicos y una notable subida de las expectativas de tipos del Banco de Inglaterra: los mercados de swaps han pasado de descontar prácticamente dos recortes en 2026 a incorporar la posibilidad de una subida de tipos. En nuestra opinión, al menos por el momento, queda completamente descartado que el Comité de Política Monetaria (MPC) aplique nuevos recortes por el momento. A diferencia de la zona euro, la inflación en el Reino Unido ya se encuentra claramente por encima del objetivo, y factores como la liberalización de los mercados energéticos, el declive de la producción nacional de petróleo y la limitada capacidad de almacenamiento aseguran una rápida traslación de las subidas del crudo a las facturas energéticas de los hogares. Si a estos riesgos se añade la gestión vacilante e indecisa del primer ministro Starmer con respecto al conflicto con Irán, podría resultar complicado para la libra conservar sus ganancias frente al euro.
06Mar

Aunque insisten en que su escenario central es un conflicto relativamente corto (alrededor de un mes), los mercados temen que se prolongue, lleve al petróleo a los 140$, dispare los precios de la energía, y provoque tensiones financieras en países del Golfo y asiáticos.

Miguel Ángel Valero

Ebury, la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas, vaticina que el dólar estadounidense continuará fortaleciéndose mientras la guerra en Oriente Medio se prolongue sin una resolución inmediata, consolidando su papel como principal activo refugio en los mercados financieros internacionales. 

Según el análisis de Ebury, la reacción de los inversores al aumento de las tensiones ha seguido el patrón clásico de 'risk-off', riesgos fuera. Los flujos se han dirigido hacia activos considerados seguros, entre ellos el dólar, que se ha apreciado aproximadamente un 1,5% frente a sus principales pares en lo que va de semana. 

El informe destaca que la divisa estadounidense se está viendo respaldada por varios factores simultáneos. Por un lado, su elevada liquidez refuerza su condición de refugio en momentos de incertidumbre geopolítica. Por otro, el repunte de los precios del petróleo —del que EEUU es exportador neto— y la reducción de las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal están apoyando su cotización. 

El escenario central que manejan los mercados es el de una guerra relativamente corta, de alrededor de un mes, en línea con las estimaciones expresadas por el presidente estadounidense, Donald Trump. “Mientras ese horizonte temporal siga siendo plausible, las ganancias adicionales del dólar podrían mantenerse contenidas e incluso dar paso a una corrección si el conflicto concluye hacia finales de mes o a comienzos de abril”, señala Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercados de Ebury. 

No obstante, Ryan advierte de que el principal riesgo para los mercados sería una escalada regional del conflicto o un cierre prolongado del estrecho de Ormuz: “En ese escenario, los precios del petróleo podrían acercarse o incluso superar los 100$ por barril, lo que intensificaría la aversión al riesgo y reforzaría aún más al dólar frente a otras divisas”. En este contexto, las monedas europeas —especialmente el euro, la corona sueca y las divisas de Europa Central y del Este— están siendo las más perjudicadas, en parte por su elevada sensibilidad al encarecimiento del gas, cuyo precio en Europa ha aumentado cerca de un 50%. Otras divisas emergentes de mayor riesgo, como el rand sudafricano, también han registrado caídas.

Aunque la volatilidad en los mercados de divisas ha aumentado de forma significativa desde el inicio del conflicto, el informe señala que los niveles actuales aún se sitúan por debajo de los registrados en episodios de pánico financiero.

Atradius Crédito y Caución: el petróleo puede llegar a los 140$

La guerra en Oriente Medio, iniciada por los ataques de EEUU e Israel contra Irán, puede prolongarse durante varias semanas, lo que aumenta la incertidumbre sobre la duración y la trayectoria del conflicto y sus posibles repercusiones. Las consecuencias inmediatas se han dejado sentir en toda la región. Las perturbaciones en los principales centros del Golfo han afectado al transporte y al tráfico aéreo, ya que las autoridades restringen el espacio aéreo y desvían los vuelos. Las organizaciones internacionales han convocado reuniones de emergencia para evaluar la situación, mientras que dentro de Irán los ataques contra altos cargos han creado incertidumbre sobre la toma de decisiones y la estabilidad política.

Según Niels de Hoog, economista sénior de Atradius, "este conflicto representa un acontecimiento significativo y sin precedentes, con posibles implicaciones para el riesgo país en toda la región y más allá. En este momento, nuestra hipótesis de trabajo es que cualquier escalada regional, incluido un cierre temporal del estrecho de Ormuz, probablemente será de corta duración, entre unos días y varias semanas. En este escenario, esperamos que el impacto económico global sea relativamente limitado".

La presión sobre el estrecho de Ormuz es ahora el factor central que determina el impacto económico y en la cadena de suministro de esta crisis. La combinación de la escalada militar, las advertencias directas a los buques y la suspensión de las operaciones de las principales empresas navieras y energéticas ha provocado un cierre efectivo. Las autoridades iraníes afirman que el estrecho está cerrado y que Irán atacará a cualquier barco que intente atravesarlo. Esto es importante porque Ormuz es el corredor energético más importante del mundo, por el que circula alrededor del 20% del petróleo mundial y aproximadamente el 30% del gas natural licuado. Cualquier interrupción en este corredor repercute rápidamente en los precios de la energía, los riesgos de inflación y las cadenas de suministro mundiales. Los precios del petróleo ya han subido hasta los 80$ por barril y podrían aumentar hasta los 90-140$, dependiendo de la duración de la interrupción.

La reducción de los flujos a través de Ormuz también está afectando al transporte y la logística en general. Las compañías navieras están ralentizando o desviando sus buques, las compañías aéreas están ajustando sus rutas para evitar los riesgos regionales y los principales centros de distribución del Golfo están experimentando restricciones de conectividad. Estos cambios provocan tiempos de tránsito más largos, mayores costes y mayores necesidades de capital circulante para sectores sensibles al tiempo, como la electrónica y los componentes de automoción. Dado que gran parte del comercio entre Asia y Europa depende de estas rutas, cualquier interrupción prolongada tendría importantes repercusiones en las cadenas de suministro que dependen de operaciones "justo a tiempo".

En este sentido, Niels de Hoog apunta que "no esperamos que Irán pueda mantener el estrecho cerrado durante un periodo prolongado, ya que es muy probable que una operación marítima internacional liderada por Estados Unidos ponga fin al bloqueo con relativa rapidez. Un cierre prolongado también iría en contra de los propios intereses de Irán, ya que bloquearía sus vitales exportaciones de petróleo a China".

El escenario base de Crédito y Caución es un conflicto de corta duración seguido de un retorno gradual a la diplomacia, incluyendo un nuevo intento de negociaciones nucleares. Según De Hoog, "Irán está muy aislado y le resultaría difícil mantener una confrontación prolongada. Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz también afectaría gravemente a su frágil economía, al interrumpir las exportaciones de petróleo esenciales a China y aumentar las presiones sociales internas. Las recientes acciones de alto riesgo dirigidas contra los Estados del Golfo parecen tener como objetivo principal crear una ventaja política para volver a las negociaciones. Una escalada importante sería contraproducente, ya que podría empujar a los Estados del Golfo a volverse activamente contra Irán".

En un escenario de conflicto breve, el impacto económico en los Estados del Golfo sigue siendo limitado, aunque las perturbaciones son inevitables. Debido al bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, los Estados del Golfo no pueden beneficiarse del aumento de los precios del petróleo y sus economías no petroleras sufren presiones temporales por el cierre del espacio aéreo y las interrupciones en el turismo, la logística y las actividades de reexportación. Gracias a sus importantes reservas internacionales y a sus grandes fondos soberanos, la mayoría de las economías del Golfo son capaces de absorber una interrupción que dure unas pocas semanas, con un impacto medio estimado en el crecimiento de alrededor de medio punto.

Qatar es el más expuesto, ya que todas sus exportaciones de gas natural licuado deben transitar por el estrecho de Ormuz. Esta vulnerabilidad explica su decisión preventiva de detener temporalmente la producción de GNL tras los recientes incidentes de seguridad. Omán parece menos vulnerable porque su principal puerto, Duqm, se encuentra fuera del estrecho, aunque los recientes ataques con drones e incidentes en el golfo de Omán ponen de relieve riesgos adicionales. Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí pueden desviar parte de sus exportaciones de petróleo a través de oleoductos, aunque esto solo mitiga parcialmente el impacto.

Una mayor escalada podría implicar una mayor dependencia de las milicias proxy en toda la región y ataques a las instalaciones petroleras y gasísticas vecinas, lo que supondría un riesgo de daños duraderos para la capacidad de producción regional y mundial. Los ataques con drones contra una refinería de petróleo en Arabia Saudí y una planta de GNL en Qatar indican que esta posibilidad se ha vuelto más plausible. Tales acciones también aumentarían la probabilidad de represalias contra la propia infraestructura energética de Irán.

Para los países fuera de la región que dependen en gran medida del petróleo y el gas importados, el principal canal de transmisión es el aumento de los precios de la energía. Muchas de estas economías están más expuestas financieramente que los Estados del Golfo e Israel. Las economías asiáticas, incluidas China y la India, son especialmente sensibles, ya que dependen en gran medida del tránsito físico de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz y se verían directamente afectadas por cualquier interrupción prolongada.

No se puede descartar un escenario negativo que implique una escalada más prolongada. A diferencia de la operación de 2025, que se centró en limitar las capacidades nucleares de Irán, los objetivos actuales se extienden al cambio de régimen y al desmantelamiento del arsenal de misiles balísticos de Irán. Esta dinámica aumenta la sensación de vulnerabilidad estratégica de Irán y la probabilidad de nuevas represalias.

En este escenario mucho más adverso, las estimaciones sugieren que los precios del petróleo podrían subir hasta entre 130$ y 140 por barril. Aunque es poco probable que Irán mantenga cerrado el estrecho de Ormuz durante un periodo prolongado, podría seguir perturbando el tráfico marítimo dentro y fuera del estrecho, lo que crearía una inestabilidad persistente en los flujos energéticos mundiales.

En estas condiciones, Bahrein sería probablemente el primer Estado del Golfo en sufrir tensiones financieras debido a la debilidad de sus finanzas públicas, sus limitadas reservas y su fuerte dependencia de los ingresos petroleros. Otras economías del Golfo también se verían sometidas a una presión sostenida, ya que las perturbaciones en la logística, el turismo y la actividad exportadora se prolongarían durante más tiempo.

Las economías asiáticas, incluidas China y la India, son especialmente vulnerables, ya que alrededor del 80% del petróleo y el gas que transita por el estrecho de Ormuz tiene como destino Asia. Una subida prolongada de los precios también afectaría a otros mercados emergentes con una alta dependencia de las importaciones de energía y un margen fiscal limitado. Incluso si los productores de la OPEP aumentaran la producción, el alivio sería limitado si el petróleo no pudiera llegar a los mercados de exportación.

El impacto en la economía y los mercados mundiales dependerá en gran medida de la duración y la intensidad del conflicto. A pesar de la situación, Crédito y Caución sigue "operando con normalidad en todo Oriente Medio, garantizando la cobertura y el apoyo a nuestros clientes y socios. Supervisamos la evolución del riesgo asociado a las líneas de crédito comercial de nuestros asegurados en la región, seguimos de cerca los acontecimientos y recopilamos información de múltiples fuentes para garantizar que nuestras respuestas sigan siendo precisas y específicas para cada contexto".

Banca March: medidas para contener el aumento de los costes energéticos

La inercia del conflicto se mantiene, con ataques masivos de Irán a diversos puntos de los países del Golfo. En estos momentos, han quedado paralizadas tanto la mayor planta de licuefacción de gas de Catar (Ras Laffan) como la mayor refinería del mundo situada en Ras Tanura, en Arabia Saudí, ambas afectadas por drones iraníes. Del mismo modo, se han registrado agresiones contra varios cargueros en Kuwait. Como consecuencia, el esperado alivio en las futuras garantías estadounidenses se vio cuestionado, provocando un cierto repunte en los precios del gas y del petróleo. En respuesta, el gobierno de EEUU está estudiando intervenciones en el mercado de futuros del crudo y, además, está flexibilizando la presión sobre India para que continúe comprando petróleo ruso. Ambas medidas tienen un objetivo claro: contener el ascenso de los precios energéticos mientras se movilizan los recursos necesarios para garantizar el paso físico por el estrecho.

Pero en Banca March consideran "prematuro" hablar de una crisis energética: aunque el gas y el petróleo han repuntado, siguen muy por debajo de los niveles críticos registrados tras la invasión rusa de Ucrania (el crudo continúa aproximadamente un 30% por debajo del máximo de 2022 y el gas europeo tendría que multiplicarse por 6,5 veces para alcanzarlo). Incluso con la intensificación de la competencia global por el gas —se han identificado varios metaneros estadounidenses con destino a Europa que han modificado su rumbo hacia el sur, posiblemente para dirigirse a Asia—, los precios de la electricidad en Europa se mantienen estables, en niveles similares a los del último mes, lo que indica que aún no han incorporado el encarecimiento reciente de las materias primas energéticas.

En consecuencia, los mensajes provenientes de Estados Unidos muestran que harán todo lo posible por contener el aumento de los costes energéticos, dada la impopularidad que genera el alza de precios. Al mismo tiempo, China incrementará su presión diplomática sobre Irán para que excluya la energía del tablero bélico. Con este contexto, "mantenemos que, una vez se reabra sostenidamente el estrecho, la duración del conflicto perderá relevancia para los mercados. Permanecer fuera del mercado hasta que eso ocurra, en un entorno de volatilidad tan elevada, nos parece una decisión equivocada", señalan los expertos de la entidad.

Pero el FMI advirtió que un aumento del 10% en los precios de la energía que se prolongue durante un año impulsaría la inflación global en +0,4 puntos y frenaría el crecimiento económico entre -0,1 y -0,2 p.p. La directora gerente, Kristalina Georgieva, señaló que la resiliencia del crecimiento “vuelve a ponerse a prueba”, con muchos países afrontando la crisis en Oriente Medio con “amortiguadores agotados” tras los shocks recientes. Aun así, destacó que varias economías asiáticas han reforzado su capacidad fiscal y sus reservas en las últimas dos décadas. 

El FMI mantiene conversaciones con algunos miembros ante la posibilidad de ofrecer asistencia para la balanza de pagos si la incertidumbre aumenta, y alerta sobre la especial vulnerabilidad de los países importadores de petróleo, las economías insulares del Pacífico y los Estados de bajos ingresos con elevada carga de deuda. Las estimaciones del FMI señalan que por cada 10$ dólares adicionales del Brent, el crecimiento del PIB mundial se reduciría en una décima y la inflación aumentaría entre 0,3-0,5 punto.

"Sin embargo, nuestro escenario base no contempla una prolongación tan extensa del conflicto. Por un lado, por la falta de intereses: en el caso estadounidense, una contienda muy larga que implicara una invasión terrestre y pérdidas humanas no resulta conveniente a pocos meses de las elecciones midterm. Por otro lado, el coste de la guerra y el desgaste de recursos para ambas partes: se estima que tan solo el primer ataque supuso para EEUU 4.000-5.000 millones$ y cada día adicional añade 900 millones. En el caso de Irán la limitación es mayor: no dispone de suficiente capacidad militar y económica para sostener un conflicto prolongado. En materia de misiles balísticos, fuentes israelíes estiman el arsenal iraní en 2.000-2.500 antes del conflicto y, en estos seis días, habría consumido ya más de 560 de ellos", concluyen los expertos de Banca March. 

Pictet: los bonos, los grandes perjudicados

Arun Sai, estratega multiactivos en Pictet AM, destaca que el temor predominante es un choque de precios de la energía tan violento como el que se dio con la invasión rusa de Ucrania. "No puede descartarse, pero no es nuestro escenario base. Es raro que las crisis geopolíticas causen daños duraderos en el crecimiento económico y los mercados financieros.  La gran excepción fue la crisis del petróleo en los años 70 y hay pocas señales de que se vaya a repetir", argumenta.

En el análisis de escenarios en un extremo el conflicto bélico termina rápidamente, con el ejército de Irán debilitado, aunque su régimen manteniéndose. En el escenario opuesto extremo, se da el improbable caso de que la guerra se extienda más allá de la región.

Actualmente la economía global es mucho menos intensiva en petróleo que entonces. EEUU es exportador neto de petróleo, las reservas globales de crudo son abundantes y los amortiguadores razonables. Incluso si el precio del crudo sube el 30%, el crecimiento del PIB global se reduciría solo 0,2% y la inflación aumentaría poco más de 1%. Pero el petróleo no es el único factor. El sentimiento es una consideración importante y en este sentido los mercados parecen más vulnerables. Acciones y otros activos de riesgo estaban en un equilibrio frágil las semanas previas al ataque militar, entre la mejora de fundamentales macroeconómicos y pérdida de confianza en las acciones tecnológicas estadounidenses. Así que las acciones pueden ser más volátiles.

Las caídas de las acciones deben ser modestas en la mayoría de los escenarios, a menos que el conflicto se amplíe sustancialmente, por ejemplo, incluyendo a Rusia y China. Los bonos pueden tener dificultades iniciales por el mayor precios del petróleo e inflación. Una mayor escalada provocaría caída del gasto de los consumidores y la confianza empresarial, alimentando expectativas de recortes de tipos de interés, lo que haría caer las rentabilidades a vencimientos de los bonos. El oro puede ser beneficiario clave, como depósito de valor de alta liquidez y cobertura estratégica contra la inflación en el tiempo, aunque es vulnerable a episodios de volatilidad. El dólar también debe apreciarse por la demanda como refugio seguro, respaldada por la posición de EEUU como gran productor de energía, aunque previsiblemente reanudaría su gradual declive si el conflicto llega a su fin.

"En los días posteriores al ataque nuestros equipos multiactivos han reducido participaciones en activos más arriesgados y añadido cobertura contra nuevas caídas mediante opciones de venta de acciones y de deuda empresarial. Hemos incrementado el peso del dólar, especialmente ante la debilidad del yen japonés, tendiendo en cuenta que tiene margen de apreciación si el conflicto continúa. Sobre ponderamos franco suizo, que puede revalorizarse especialmente porque el Banco Nacional Suizo puede apoyarlo para contrarrestar presiones inflacionarias del precio de la energía.  Mantenemos alta convicción en oro.Consideramos la resiliencia de los mercados emergentes más allá del norte de Asia, donde domina la tecnología. Las acciones de mercados emergentes son una asignación estratégica respaldada por sólidos fundamentales de crecimiento doméstico", explica.

DWS: Las crisis petroleras ya no afectan como antes

El petróleo fue en su día el centro de la mayoría de las crisis macroeconómicas. En 1979, la revolución en Irán contribuyó a elevar los precios del crudo, lo que frenó el crecimiento, aumentó la inflación y empeoró las balanzas comerciales. A medida que se desarrolla la última crisis en Oriente Medio, conviene recordar por qué ese mundo ha desaparecido. Como muestra el gráfico de DWS, el consumo de petróleo por unidad de producto interior bruto (PIB) real ha descendido de forma constante desde finales de la década de 1970, tanto en la economía mundial como en la estadounidense. Las ganancias en eficiencia, el cambio hacia los servicios y la sustitución del petróleo han reducido su participación en los costes de los insumos, que antes provocaban subidas de precios en toda la economía. Cuando la intensidad del petróleo es baja, los precios más altos afectan a una parte más reducida de los costes de producción y tardan más en repercutir en los salarios y la inflación subyacente. A medida que las economías se electrifican, cada dólar o euro adicional de producción “contiene” ahora muchos menos barriles que antes.

Para EEUU, existe un segundo colchón, incluso en caso de un bloqueo persistente del estrecho de Ormuz. Gracias al auge del esquisto, el país ha sido un exportador neto total de energía desde 2019. Eso significa que las interrupciones en el suministro de petróleo y gas ahora redistribuyen en gran medida los ingresos dentro de la economía estadounidense, en lugar de agotar su cuenta corriente. Eso no es inmunidad, pero es un mecanismo de transmisión diferente, típicamente más suave que en la década de 1970.

Hay dos inconvenientes. En primer lugar, la región del Golfo es importante, no solo como fuente de energía, sino también por sus rutas de transporte y comercio mundiales. En segundo lugar, y lo que es más importante para Europa, una menor intensidad del petróleo no significa una menor vulnerabilidad energética en general. En gran parte de Europa, el petróleo ha sido sustituido por la electricidad, y los precios de la energía suelen fijarse al margen por las centrales de gas. Eso cambia el canal, pero no el riesgo: la interrupción del suministro de gas natural licuado (GNL) puede elevar los precios de la electricidad y afectar a muchos sectores a la vez. Aun así, el mensaje central del gráfico es claro: el petróleo en sí mismo ya no es el arma macroeconómica que era antes. O, como dice Christian Scherrmann, economista jefe para EEUU de DWS, “los precios del petróleo siguen siendo importantes para los mercados, pero la economía estadounidense ya no funciona con petróleo como antes”. Lo que nos lleva de vuelta al principio: el crudo todavía puede saltar a los titulares, pero la economía estadounidense ha aprendido discretamente a reaccionar menos que antes.