15Sep

Ibercaja Gestión vaticina al menos una subida de tipos en lo que queda de año; Banca March amplía el plazo hasta los 12 meses; Ebury avisa que la Fed corre el riesgo de perder la escasa credibilidad que le queda; y DWS apunta a la divergencia entre economistas y mercados sobre los tipos.

Miguel Ángel Valero

El presidente de la Fed, Kevin Warsh, se encuentra atrapado entre dos fuerzas que apuntan en direcciones opuestas: por un lado, unos mercados que exigen coherencia con el mensaje trasladado en Jackson Hole: es necesario necesario observar una moderación evidente de la inflación para evitar una nueva subida de tipos; por otro, un presidente de EEUU, Donald Trump, que reclama rebajas de tipos para tratar de impedir una severa derrota en las elecciones de medio mandato.

Ibercaja Gestión: al menos una subida en lo que queda de año

Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, considera que la reunión de la Fed viene condicionada, en gran medida, por el discurso de Warsh en Jackson Hole en agosto, que ha cambiado el sesgo de mercado. El nuevo presidente de la Reserva Federal se mostró más “hawkish” de lo que se anticipaba. Sus argumentos: un objetivo de empleo cumplido y un nivel de precios por encima de lo deseado. Esto ha provocado que los inversores que hasta hace unas semanas daban por hecho que la Reserva Federal mantendría inalterados los tipos de intervención en la reunión de este mes se encuentren ahora divididos. Y aunque el consenso se inclina ligeramente hacia una posible alza, lo cierto es que "hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos ante una reunión del FOMC con un resultado tan incierto".

Será, por tanto, especialmente interesante no solo la decisión que tome la Reserva Federal en cuanto a la subida o no del tipo de intervención, sino estar atentos a los argumentos que utiliza para justificar una u otra decisión. En cualquier caso, "creemos que el tono que va a utilizar será alcista, y antes de que finalice 2026 veremos, al menos, un alza en el tipo de intervención por parte de la Fed".

Banca March: una única subida de tipos durante los próximos doce meses

La publicación del dato de inflación (IPC) correspondiente a agosto mostró que la inflación subyacente mensual avanzó un 0,3%, una décima por encima de lo esperado. En esta lectura, el repunte de la inflación subyacente respondió en gran medida a un componente de naturaleza volátil. Los servicios fueron el principal motor del aumento (+0,20 p.p. frente a +0,14 p.p. el mes anterior), destacando especialmente la contribución de los servicios de telefonía móvil, que podría estar relacionada con ajustes puntuales de las tarifas. Por lo demás, el resto de los indicadores del informe se mantuvieron en línea con las previsiones, aunque podría no ser suficiente para tranquilizar a los miembros más acomodaticios de la Reserva Federal (los partidarios hasta ahora de mantener los tipos sin cambios). Además, las presiones inflacionistas siguen presentes: el petróleo ha superado el umbral de los 100$/barril y los precios del diésel en EEUU se encuentran en niveles récord desde 2022. 

Tras la publicación del informe, los mercados de futuros pasaron a descontar una subida de tipos prácticamente segura en la reunión de septiembre, con una probabilidad del 86%, y asignaron una elevada probabilidad, del 64%, a un segundo incremento en la última reunión del año. En paralelo, Kevin Warsh se enfrenta a una creciente presión por parte de Donald Trump para que adopte una política monetaria más acomodaticia de cara a las elecciones de medio término de noviembre. 

La reunión de la Reserva Federal se perfila como una de las más ajustadas de los últimos meses. A primera vista, el mercado apenas deja margen para la duda y descuenta una probabilidad cercana al 90% de una subida de tipos. "Si finalmente se materializa un nuevo incremento del precio del dinero, este responderá a una lógica preventiva similar a la observada durante el aterrizaje suave de 1995, con el objetivo de evitar que el reciente encarecimiento de la energía termine trasladándose de forma más persistente al conjunto de la economía", opinan en Banca March.

En este sentido, los datos de inflación refuerzan esa interpretación. Aunque no reflejan un deterioro significativo del proceso desinflacionista, tampoco aportan una mejora clara como para justificar una pausa sin coste reputacional para la institución. Y ahí radica el principal desafío para Kevin Warsh. Durante su intervención en Jackson Hole a finales de agosto, el presidente de la Fed dejó entrever que sería necesario observar una moderación evidente de la inflación para evitar una nueva subida de tipos. Esa mejora no ha llegado y, en consecuencia, optar por mantener el precio del dinero sin cambios supondría contradecir unas expectativas de mercado que él mismo contribuyó a consolidar, poniendo en riesgo parte de la credibilidad adquirida desde su llegada al cargo.

La situación se complica aún más por la presión política procedente de la Casa Blanca. Donald Trump, responsable del nombramiento de Warsh como sucesor de Jerome Powell, ha reiterado en numerosas ocasiones su preferencia por una política monetaria más acomodaticia e incluso ha llegado a vincularla con la evolución de su agenda comercial. Durante el fin de semana insistió en que EEUU debería disfrutar de los costes de financiación más bajos del mundo. 

Así las cosas, Warsh se encuentra atrapado entre dos fuerzas que apuntan en direcciones opuestas: por un lado, unos mercados que exigen coherencia con el mensaje trasladado en Jackson Hole; por otro, un presidente que reclama rebajas de tipos. Por nuestro lado, consideramos que la decisión será bastante más equilibrada de lo que sugieren las expectativas actualmente descontadas por los mercados. "Nuestro escenario central contempla una única subida de tipos durante los próximos doce meses, aunque buena parte de esta valoración dependerá de cuánto siga trasladándose el componente de la energía derivado de las tensiones en Oriente Medio a las expectativas de inflación. En este contexto, nos parecen exigentes los movimientos implícitos en la curva de futuros, que actualmente descuentan entre tres y cuatro incrementos adicionales del precio del dinero durante el mismo periodo", subrayan en Banca March.

Ebury: la Fed corre el riesgo de quedarse sin credibilidad

Los datos de inflación de agosto no han disipado los temores del mercado, que ahora da por descontada una subida de tipos. Persiste, no obstante, una incertidumbre relevante dado que los responsables de la Fed no pueden pronunciarse sobre política monetaria tan cerca de la reunión y el presidente Warsh ha recortado de forma drástica el forward guidance a los mercados. "Aun así, ahora esperamos una subida de tipos", señalan en Ebury. Los futuros descuentan una probabilidad del 90 % de un movimiento de 25 puntos básicos; no llevarlo a cabo provocaría una conmoción en los mercados y, con toda probabilidad, intensificaría la caída de los bonos a largo plazo. Sigue siendo una incógnita si el FOMC respaldará las apuestas agresivas del mercado por nuevas subidas de tipos más allá de septiembre.

"Aunque sostenemos que los datos, por sí solos, no exigen necesariamente una política más restrictiva, la Fed corre el riesgo de perder la escasa credibilidad que le queda si el presidente Warsh no desafía la presión de Trump y no aprueba una subida el miércoles. Creemos, no obstante, que la decisión será más reñida de lo que descuentan los mercados. No nos sorprendería un puñado de votos discrepantes a favor de mantener los tipos, una revisión moderada del dot plot y una retórica que, lejos de respaldar por completo el ciclo agresivo que descuentan los futuros, lo ponga en duda", explican.

DWS: economistas y mercados divergen sobre los tipos

Entre sus muchos atractivos, el clásico de animación de Disney, El rey león, ofrece una guía útil sobre la política monetaria de EEUU: lo que parece el final de un ciclo puede ser el comienzo de otro. Tras varias bajadas de tipos, la Fed se enfrenta ahora a un crecimiento resistente y a una inflación persistente. Hasta hace poco, a los inversores les preocupaba principalmente que un crecimiento más débil obligara a nuevas bajadas de tipos. Ahora también deben tener en cuenta el riesgo de nuevas subidas.

Las previsiones de los economistas y los precios del mercado apuntan a trayectorias diferentes para los tipos de interés. El consenso de Bloomberg entre los economistas apunta a recortes graduales hasta 2027. Los tipos implícitos en los futuros del SOFR (el principal tipo de interés de referencia del mercado monetario en dólares) se mueven inicialmente en la dirección opuesta, subiendo por encima del 4% antes de volver a caer. Estos precios no son meras previsiones. También deberían reflejar el deseo de los inversores de protegerse frente a sorpresas. Aun así, el contraste es llamativo. Los economistas esperan que las presiones inflacionistas se vayan atenuando de forma constante. Los mercados dan más peso a la posibilidad de que la Fed tenga que dar marcha atrás.

A primera vista, el mecanismo parece sencillo. Una economía sólida puede reducir la necesidad de recortes preventivos de los tipos de interés destinados a contrarrestar una posible recesión. Por su parte, la inflación persistente mantiene sobre la mesa la posibilidad de nuevas subidas. Pero, ¿por qué los economistas y los mercados interpretan los mismos datos de forma tan diferente? Una razón podría ser la orientación más limitada de la Fed. Sin señales más claras, la publicación de datos concretos puede alterar las expectativas del mercado de forma más brusca que antes. Esta interpretación concuerda con los estudios que indican que la incertidumbre sobre los futuros tipos de interés oficiales afecta a los precios de los activos independientemente de las sorpresas en materia de política monetaria.

Los economistas, por el contrario, deben separar la señal del ruido en unos datos volátiles y que se revisan con frecuencia. El último informe de empleo ofrece un buen ejemplo. “A primera vista, el aumento de la contratación puede parecer un “hakuna matata”: no hay motivo para preocuparse”, señala Christian Scherrmann, economista jefe para EEUU de DWS. “Sin embargo, el informe ha reducido principalmente los riesgos a la baja sin aumentar la presión sobre los precios internos, ya que los salarios se mantienen moderados. Dado que la inflación sigue viéndose afectada por los precios de la energía y los aranceles, el próximo informe sobre la inflación debería arrojar más luz sobre si se justifican unas tasas de interés más altas”.

"Consideramos que las últimas cifras no son ni un caso de «hakuna matata» ni una señal clara de un nuevo endurecimiento de la política monetaria. Al igual que en el ciclo de la vida, hay más que descubrir en los datos de lo que puede revelar cualquier publicación por sí sola. Ante la escasez de indicaciones por parte de la Fed, cada nueva pista podría llevar a los mercados por un camino diferente", subraya.

Pictet: las subidas de tipos no serán suficientes contra la inflación

Xiao Cui, economista para EEUU en Pictet WM, cree que puede justificarse una nueva subida de tipos en diciembre. El IPC subyacente subió 0,3% en agosto, frente a 0,2% de estimación del consenso. La inflación general ha permanecido en 3,4% interanual, muy por encima del objetivo de 2%. Los mayores costes energéticos pueden estar llegando a los servicios y la producción y los consumidores esperan mayor inflación los próximos doce meses. Así que han aumentado las expectativas de que la Reserva Federal suba sus tipos de interés. "Esperamos que lo haga en 0,25%, hasta 3,75% a 4%, aunque probablemente con los votos en contra de los gobernadores Waller y Bowman"

La mediana de proyecciones puede mostrar dos subidas adicionales este año hasta 4% a 4,25%. El tipo de interés neutral a largo plazo, estimado en 3,1 %, también puede revisarse al alza. Las nuevas proyecciones económicas nos permitirán comprender mejor cómo prevén la trayectoria de tipos: un único aumento, un ciclo limitado de ajuste o un incremento más prolongado. Es posible que se revise al alza la inflación general PCE en 2026 -cubre un rango más amplio de gastos y es la favorita de la Reserva Federal- pero la subyacente, actualmente en 3,3%, a la baja para reflejar próximos cambios metodológicos. "Anticipamos pocos cambios en la previsión de crecimiento del PIB, pero revisión a la baja de la tasa de desempleo".

"Es improbable que una o varias subidas de tipos sean suficientes para reducir las presiones inflacionarias, que se deben principalmente a la energía, aranceles e inversión en inteligencia artificial, más que a los salarios. No obstante, no subir los tipos de interés puede poner en riesgo la credibilidad de la Reserva Federal y provocar mayor aumento de las rentabilidades de la deuda de EEUU a largo plazo, que han llegado a máximos de varios años. El aumento de los precios de la energía es un riesgo y la Reserva Federal seguirá de cerca la posibilidad de las presiones inflacionarias, de manera que, más allá de septiembre, puede justificarse una nueva subida de tipos en diciembre", añade.

Aparte de este aumento de tipos es probable que el comunicado apenas sufra cambios, en consonancia con la preferencia de Warsh por la concisión y mínima una orientación a futuro. "Esperamos un tono restrictivo en la rueda de prensa tras la reunión de política monetaria, reforzando el compromiso con la estabilidad de precios y el anclaje de las rentabilidades a vencimiento de la deuda a largo plazo".

Man Group: el papel soberano es una fuente de riesgo para la cartera

La inflación persistente y las altas cargas de deuda estánconvirtiendo el papel soberano en una fuente de riesgo decartera.Con los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años que superan el 5%, la definición de "libre de riesgo" empieza a desmoronarse. Durante décadas, esa etiqueta fue sinónimo de bonos del Tesoro estadounidense. Sí, los operadores pasarán el miércoles obsesionados con si el presidente de la Fed, Kevin Warsh, subirá los tipos para contrarrestar una inflación del 3,4% y los más de 100$ del petróleo. Pero eso se centra en el extremo equivocado de la curva de rendimientos. La Fed solo puede ajustar realmente los dials en el principio, pero la verdadera historia está en el extremo largo, donde los bonos del Tesoro estadounidense están perdiendo su estatus como refugio inexpugnable, opina Matt Rowe, Director General y Gestor Senior de Carteras, Solutions en Man Group.

El drama del mercado de bonos estadounidense de la semana pasada fue superado cuando el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, que también actúa como referencia para billones$ en activos globales, alcanzó la marca psicológica del 5%. En este momento, la subida de los tipos de interés en EEUU se siente más como un amplio del diferencial crediticio que como un cambio que represente el vaivén de los ciclos económicos. 

El problema es que quienes buscan reasignar a otros mercados o geografías se enfrentan rápidamente al mismo problema que EEUU, como altas cargas de deuda en función del PIB y las facturas de intereses, que están subiendo en un momento crítico de conflictos geopolíticos continuos, inflación pegajosa y consumidores reducidos.

En un giro curioso, los inversores parecen haberse visto obligados a huir de la calidad, con el dinero saliendo de la deuda estadounidense y persiguiendo en su lugar el potencial desbocado de las acciones de IA. La petición del pasado fin de semana de los líderes de la IA para una desaceleración en el desarrollo de modelos de vanguardia hace que esta decisión sea aún más complicada. 

Existe una diferencia sutil pero crítica entre los motores del "retorno del capital" y el "retorno del capital". De ahí es donde realmente surge el concepto de vuelo a calidad. Si compras un bono del Tesoro a 10 años y los rendimientos suben del 4,5% al 5,5%, pierdes aproximadamente un 7% de tu dinero, ya que la subida de la rentabilidad consume el precio de tu bono. Si éste es el camino que crees que vamos, podría ser una forma rápida de perder mucho dinero en un activo que tradicionalmente se había etiquetado como "libre de riesgo". En teoría e históricamente, la etiqueta simplemente significaba que el gobierno de EEUU erapoco probable que incumpliera sus dólares nominales. En la práctica, los inversores normalmente lo consideraban una garantía contra la pérdida de dinero. Pero cuando la nflación es persistente y los rendimientos suben, el retorno garantizado del capital ofrece muy poca comodidad si el poder adquisitivo de ese capital se está erosionando progresivamente. Con los bonos, tu rendimiento está limitado a la par más intereses acumulados. Con una cesta de acciones de IA y centros de datos, podrías poseer la próxima Nvidia (recientemente apodada el banco central de IA). 

Nos parece que los inversores están apartándose de lo que creen que es una inminente revaloración de la curva de rendimientos de EEUU. Creemos que esto se debe a la falta de confianza en la política fiscal actual, altos niveles de deuda y costes de servicio de la deuda, y acciones muy cuestionables que podrían empeorar el problema, no mejorar.

Mañana, Kevin Warsh, de la Fed, se enfrenta a una realidad que, casi con toda seguridad, merece un aumento en el principio. Además, el mensaje de los líderes de la IA sobre la "desaceleración" se está percibiendo como un problema multifacético en relación con el crecimiento y la competencia en EEUU a nivel global. 

Los intentos de Washington de gestionar la curva la semana pasada parecen haber hecho poco por ayudar, a juzgar por la reacción ante la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, en el mercado de divisas japonés y la compra de bonos. Japón es un importante acreedor estadounidense, y cuando el yen baja, Tokio tiende a vender papel estadounidense para financiar su defensa monetaria, lo que impulsa los rendimientos estadounidenses al alza. Bessent intervino para sostener la moneda, proclamando que "él es la casa" e insinuando que es el dueño del casino donde juegan todos los demás. Luego lanzó una nueva versión de la Operación Twist, ofreciendo gastar hasta 6.000 millones$ (frentea los 2.000) para recomprar papel a 10 a 20 años mientras emitía deuda a corto plazo. La teoría es que eso reduciría los tipos a largo plazo. En la práctica, el mercado le escuchó y los bonos se vendieron igualmente, haciendo que los rendimientos subieran cinco pb en cuestión de segundos tras el anuncio de la recompra. El mercado ve al Tesoro estadounidense intentando convencerse para bajar los tipos cuando todas las señales apuntan en la dirección contraria. Los bancos centrales pueden fijar el tipo de interés overnight, pero no pueden controlar los costes de endeudamiento a largo plazo cuando los inversores se niegan a absorber billones en nueva deuda.

Y aun así, el S&P 500 sigue no muy lejos de sus máximos históricos y el indicador de miedo del mercado, el VIX, sigue situándose en un desconcertante 17 (aunque, siendo justos, ha subido ligeramente en los últimos días y, con la perspectiva de un resto de año irregular, la dirección probablemente sea muy alcista).Esa desconexión entre el mercado bursátil y el de bonos parece propicia para un ajuste de cuentas, pero la historia advierte contra dar por terminado el impulso.

Alan Greenspan pronunció su discurso de "exuberancia irracional" el 5 de diciembre de 1996. El punto boom de las puntocom llegó el 10 de marzo de 2000, tres años y tres meses después. Llegar temprano es lo mismo que estar equivocado, así que tendría cuidado de no declarar el juego terminado demasiado pronto. De cara al futuro, creemos que todos debemos estar alerta y no apoyarnos en suposiciones estáticas. Cuando la base del sistema financiero global empiece a tambalearse, asumir que los bonos soberanos ofrecerán refugio parece cada vez más frágil. Puede que recuperes tu dinero, pero puede que no sea una línea recta.

UBS: las subidas no deberían pesar en las perspectivas de inversión a medio plazo

"Esperamos que la Reserva Federal suba el tipo de los fondos federales el miércoles. Aunque esto representa un ajuste en el panorama macroeconómico, creemos que el crecimiento de los beneficios empresariales se encuentra sobre una base sólida y seguirá siendo el principal motor de nuevas subidas en el mercado de renta variable. Mantenemos nuestros objetivos para el S&P 500 en 8.100 puntos para finales de año y 8.400 puntos para mediados de 2027", afirma David Lefkowitz, Responsable de Renta Variable de EE. UU., UBS Global Wealth Management

"Tras meses de debate entre los inversores sobre si la Fed subiría los tipos o no, es probable que los suba en 25 pb. La reacción positiva del mercado ante un dato de IPC de agosto superior a lo esperado sugiere que los inversores sienten alivio al contar por fin con cierta claridad sobre la probable trayectoria de la política monetaria de la Fed, y ven con buenos ojos las subidas de tipos como una forma de estabilizar los rendimientos a más largo plazo. La reacción del mercado también implica que las subidas de tipos no deberían tener un peso significativo en las perspectivas de inversión a medio plazo", opina Jason Draho, Responsable de Asignación de Activos para América

Metagestión: una segunda subida en diciembre, en el aire

El mercado asigna una probabilidad superior al 85% de una subida de tipos de la Fed, tras alcanzar el IPC interanual de  mayo el nivel del 4,2% , el más alto desde 2023. Una segunda subida de tipos de la Fed en diciembre dependerá sin embargo de los datos de las próximas semanas. La inflación no está cediendo al ritmo que el consenso daba por hecho a comienzos de año, situación que “cambia las reglas de juego hasta el final de año”, explican los expertos de Metagestión.

09Sep

La diferencia entre el comportamiento de las hipotecas y el de los depósitos resulta llamativa: sólo los bancos extranjeros pagan más del 3%. Ebury y Pictet se desmarcan del consenso, y Franklin Templeton habla incluso de una bajada de tipos a finales de 2027.

Miguel Ángel Valero

El Banco Central Europeo (BCE) elevará los tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos (PB) este jueves 10 de septiembre, salvo sorpresa de última hora. Si se cumplen las previsiones, la facilidad de depósito se situará en el 2,5%.Tras esta subida de tipos, la segunda del año, se encuentra el alza de la inflación y, sobre todo, el aumento del precio de la energía. En agosto, los precios subieron un 3,3% en la Eurozona, una cifra muy alejada del objetivo del 2% marcado por el BCE, y la energía se disparó un 14,3% interanual. Ese mismo mes, en España el IPC avanzó un 4,3%.

La previsible subida de tipos ha disparado el Euribor, cuyo valor ya supera el 3% en septiembre. El Euribor a 12 meses cerró agosto al 2,95%; sin embargo, su valor diario no ha bajado del 3% desde el inicio de este mes y ya ha superado la barrera del 3,1%.“Este comportamiento pone de manifiesto una de las principales características del Euribor: no espera a que el BCE anuncie oficialmente sus decisiones para reaccionar, sino que incorpora las expectativas de los mercados sobre la evolución futura de los tipos de interés, por lo que puede subir antes de que el banco central mueva ficha”, explican en el comparador de productos financieros HelpMyCash.com.

La banca no ha tardado en trasladar el aumento de los tipos de interés oficiales al Euribor, el índice que se usa para calcular las cuotas de la mayoría de las hipotecas variables de España y las consecuencias no se van a hacer esperar. De acuerdo con los cálculos de HelpMyCash, una hipoteca media de 150.000€ con un plazo de 25 años y un interés del 1% que se revise con el Euribor de agosto puede encarecerse más de 800 euros al año (ejemplo para una revisión anual).

En cualquier caso, el impacto final dependerá de las condiciones concretas de cada préstamo, del diferencial aplicado por el banco y del momento en el que se produzca la revisión. Además, una hipoteca que se revise una vez al año no sufrirá exactamente el mismo efecto que otra cuya cuota se actualice cada seis meses.

¿Qué va a pasar con los productos de ahorro? Una subida de tipos debería, sobre el papel, impactar sobre la rentabilidad de los productos de ahorro. Sin embargo, parece estar haciéndolo a un ritmo más lento que sobre el Euribor. Durante los últimos días, la banca no ha anunciado grandes mejoras en la rentabilidad de sus depósitos.

La diferencia entre el comportamiento de las hipotecas y el de los depósitos resulta llamativa. Mientras el mercado financiero anticipa las futuras subidas y el Euribor reacciona prácticamente de inmediato, las entidades no parecen tener la misma urgencia para mejorar la remuneración de los ahorros de sus clientes, explican en HelpMyCash. De hecho, los grandes bancos españoles siguen sin empujar sus plazos fijos abiertamente. En la web del Santander no hay ni rastro de los depósitos y el BBVA promociona únicamente un depósito combinado. CaixaBank es el único de los tres que reserva un espacio en su escaparate virtual para su plazo fijo, pero la rentabilidad máxima que ofrece es del 1,1% TAE, muy por debajo de la facilidad de depósito del BCE.

Aunque la banca española parece a la espera de lo que haga el BCE este jueves para reaccionar, la extranjera sí han actuado. Al menos media docena de entidades que comercializan sus depósitos en España ofrecen plazos fijos con una duración de un año cuyo interés alcanza o supera el 3%. Mano Bankas, entidad lituana con presencia en España a través de Raisin, llega a pagar hasta un 3,46% TAE a doce meses. Para los ahorradores, este tipo de ofertas son una alternativa a los depósitos de los grandes bancos españoles. La posibilidad de contratar productos de entidades de otros países europeos permite comparar rentabilidades sin limitarse a la oferta de las entidades tradicionales.

Ibercaja Gestión: ventana de oportunidad para preparar las carteras de cara a 2027

Al Banco de Japón no le gusta el tipo de cambio del yen; al Tesoro americano, la rentabilidad del bono a 30 años; al gobierno chino, la ralentización de su economía; a la Fed, su pérdida de credibilidad; y al BCE, el precio del petróleo y del gas natural. Durante agosto, todos han tratado de reconducir a los mercados financieros hacia una situación más cómoda para ellos. A los inversores no les suelen gustar tantas intervenciones; de ahí el buen comportamiento de los activos “reales”, oro, plata y bitcoin a la cabeza, la debilidad del dólar y el buen comportamiento de materiales y energía en Bolsa. Aun así, con tanto ruido, el resultado de agosto se puede calificar como satisfactorio, con avances de la renta variable y estabilidad en la renta fija, subraya un análisis de Ibercaja Gestión.

Los inversores regresan de vacaciones y empiezan a revisar sus carteras. La Bolsa está un poco por encima de como acabó el 2º trimestre; tecnología plana con energía +15 % y utilities -7 %; EEUU lo ha hecho un poco mejor que Europa, pero se más que compensa por la debilidad del dólar. Los tipos están unos 40 puntos básicos (pb)  por encima en la zona euro y unos 30 pb en la curva americana, donde además la pendiente entre el 2 años y el 10 años ha aumentado en 0,25%.El precio del petróleo ha subido un 24% y su influencia en los movimientos de los bonos ha sido importante. Los productos agrícolas (+21 %) y los metales preciosos (+10 %)también se han disparado. 

El acuerdo de paz entre Irán y EEUU es ya un triste recuerdo. Las hostilidades se han acelerado esta semana; justo después de que Trump declarase la guerra total económica a Irán con nuevas sanciones. A la vez, el petróleo parece fluir: Ormuz es estrecho, pero también poroso. Con el transito limitado tanto tiempo, el precio del petróleo está en los 100$/barril. Y el nivel de las reservas estratégicas estadounidenses no estaba tan bajo desde 1982.

Septiembre también es mes de vuelta al cole para los bancos centrales. El día 10 se reúne el BCE, el 16 la Reserva Federal, el 17 el Banco de Inglaterra y el 18 el de Japón. La última semana del mes lo harán también los de Noruega, Suiza, Australia y Nueva Zelanda. El mercado da por hechas las subidas en la zona euro y Japón, y asigna bastantes probabilidades a movimientos restrictivos en EEUU, Noruega y Australia. 

La decisión más trascendental será la de la Reserva Federal. El discurso de Warsh en Jackson Hole parece indicar una subida, pero "de nuevo tenemos que acordarnos quién lo puso allí". Ganar credibilidad hablando es una cosa, pero subir los costes de financiación del Tesoro americano es otra. Warsh no puede quedarse en el lado perdedor de la votación, no obstante, y parece que cada vez hay más miembros del comité dispuestos a subir tipos, aunque esto signifique enfrentarse a Trump. El dato de empleo y el de inflación serán los que inclinen la balanza hacia uno u otro lado. "De momento, creemos que Warsh tratará de ganar tiempo, sin subir tipos, hasta que losdatos de inflación le den la razón. Esperemos que el mercado de bonos le conceda el beneficio de la duda.

Los datos de actividad desde marzo desafían las sensibilidades típicas de un shock en el precio energético. La temporada de resultados ha acabado como empezó, con números impresionantes: crecimiento interanual del 25 % y del 23 % en beneficios en EEUU y Europa respectivamente. Eso ha permitido que las previsiones de beneficios para el conjunto de 2026 sigan subiendo. En total, en los dos últimos meses, las estimaciones para el mercado americano han mejorado un 7 %, un 2 % para el europeo y un 9 % para el japonés. Esto ha permitido abaratar las ratios de valoración de las Bolsas, sobre todo en EEUU e India.

El mercado ya pone en precio 3 subidas de tipos por parte del BCE hasta abril del año que viene. "Si hacemos nuevas inversiones o anticipamos vencimientos de esta última parte del año y principios de 2027, ya nos aprovechamos de estas subidas potenciales", señalan en la gestora de Ibercaja. Para la decisión final del BCE será determinante el precio del petróleo y del gas natural en Europa. A los niveles actuales, la subida de septiembre es prácticamente inevitable; y si se mantienen así, otra en diciembre también es previsible. Para entonces ya tendremos más visibilidad de como vamos a pasar el invierno en términos de oferta y demanda de gas natural, esencial a la hora de fijar el precio de la electricidad. Si no hay más repuntes significará que habremos pasado la parte más crítica del año y que el BCE no debería acometer más subidas de tipos; pero eso será una historia para más adelante.

"De momento, con lo que conocemos actualmente, seguimos pensando que estamos ante una ventana de oportunidad para preparar nuestras carteras de cara a 2027, anticipando la reinversión de posiciones que vencen en la primera mitad del año que viene. Tras los movimientos de agosto, tenemos incluso un poco más de rendimiento interno en todas las carteras del que teníamos hace un mes", subrayan.

En renta variable, los números mandan y, aunque septiembre suele ser volátil, las tendencias de beneficios actuales no justifican una vuelta de vacaciones movida, que se suele producir cuando los analistas revisan a la baja sus estimaciones provocando la reacción negativa del mercado. Septiembre es tradicionalmente un mes malo para las revisiones de beneficios, pero "esperamos que este año sea la excepción que confirma la regla".

"Encaramos la última parte del año con las carteras en positivo en su mayoría, con buenos datos para las de renta variable y multiactivos, y con buenas sensaciones para los cuatro meses que nos quedan. En renta variable, nos queda superar septiembre y octubre que suelen ser volátiles, y entraríamos ya en la parte más favorable estacionalmente. En renta fija, aunque prevemos también algún vaivén, la rentabilidad interna de las carteras nos protege y la senda de recuperación hacia nuevos máximos sigue siendo válida. En conjunto, seguimos apostando por la diversificación y la inversión a largo plazo, y vemos un buen escenario para nuestras inversiones en los próximos meses", concluyen en Ibercaja Gestión.

Ebury: el BCE no debe entrar en territorio restrictivo

El BCE subirá el jueves, pero no debería cruzar el umbral restrictivo Con casi total certeza el Consejo de Gobierno llevará a cabo una nueva subida de tipos en respuesta a la crisis energética desencadenada por la guerra de Irán. Los mercados anticipan alzas adicionales más allá de la reunión de septiembre; "nosotros no compartimos esta expectativa", precisan en Ebury. El recrudecimiento del conflicto parece que forzará al BCE, de nuevo, a tomar cartas en el asunto, mientras el Brent escala a los 100$ por barril. La situación del gas en Europa también ha empeorado: el TTF neerlandés ha superado los 70 €/MW —su nivel más alto desde enero de 2023—, duplicando así los niveles de hace un año. 

De este escenario alertaba Lagarde en julio: un alto el fuego efímero ante los reiterados incumplimientos de la tregua. La energía, sugirió, se había convertido en el factor más determinante de cara a la próxima decisión del Consejo. El impacto ya se refleja en los datos. La inflación general se disparó en agosto hasta su cota más alta desde septiembre de 2023. La economía, en cambio, parece bien situada para absorber un nuevo endurecimiento monetario: el PIB sorprendió al alza en el segundo trimestre (0,4% intertrimestral) y los PMI del tercer trimestre han mejorado respecto al segundo. El PMI del sector manufacturero ha alcanzado su nivel más alto desde mayo de 2022, impulsado por la inversión en Alemania, el aumento del gasto militar y la inversión en capital fijo ligada a la inteligencia artificial.

"Aunque creemos que el BCE podrá justificar una subida preventiva este mes, también hay argumentos claros en contra: la inflación subyacente se ha moderado, no se observan efectos de segunda ronda y las presiones salariales permanecen contenidas. Sin embargo, cuanto más se prolongue el conflicto, mayor será el riesgo de contagio inflacionario y más firme la postura del Consejo. Por eso sospechamos que subirán los tipos de todos modos", explican en la fintech.

Varios factores apuntan en esa dirección. Tras reaccionar tarde a la crisis energética de 2022, el BCE parece decidido a no repetir el error. El crecimiento es lo suficientemente sólido como para absorber otra alza sin grandes dificultades. Y la medida está ampliamente anticipada, de modo que la credibilidad de la institución está en juego. Como los mercados de swaps ya descuentan por completo la subida de septiembre, los inversores buscarán sobre todo pistas sobre lo que vendrá después. Es poco probable que Lagarde se comprometa de antemano con una senda de tipos: no encaja con su estilo. En junio rechazó que la subida se tratase de una medida aislada preventiva y en julio, aunque insinuó implícitamente un posible movimiento en septiembre, se mantuvo fiel al mantra de la "dependencia de los datos". Aun así, el mercado escrutará su discurso. Si señala que los tipos se sitúan en el extremo superior del rango neutral, el listón para nuevas alzas quedará elevado. Si, por el contrario, insiste en el riesgo de efectos de segunda ronda —que podrían emerger cuanto más se alargue el conflicto—, mantendrá viva la posibilidad de un movimiento en diciembre.

Hoy los mercados descuentan otra subida en diciembre y anticipan una más en marzo, "algo que nos parece excesivo". Philip Lane ha señalado el 2,5% como techo de la estimación del tipo neutral del BCE; cualquier endurecimiento adicional más allá de esta reunión situaría la política en territorio restrictivo. "Sería un error adentrar la política monetaria en territorio restrictivo, dados los riesgos para el crecimiento y el hecho de que el shock inflacionario provenga predominantemente del lado de la oferta. Además, nuevas alzas añadirían presión a unos mercados de renta fija que ya de por sí están tensionados. Esperamos, por tanto, que septiembre sea la última subida de este ciclo inusualmente breve", insisten en Ebury. 

Mucho dependerá de la evolución de la guerra con Irán. Un estancamiento prolongado o un recrudecimiento que provoque otro salto significativo en los precios de la energía —o efectos de segunda ronda relevantes— podría envalentonar a los 'halcones'. Una cotización sostenida del Brent por encima de los 100$, sumada a unos precios de la gasolina ya elevados, aumentaría el riesgo de que la inflación general se mantuviera por encima del 3% más tiempo del que prevé el BCE. 

En cualquier caso, es poco probable que Lagarde cierre del todo la puerta a subidas de tipos más allá de la de septiembre. Los riesgos para el euro se inclinan a la baja de cara a la reunión. Resulta difícil imaginar una sorpresa hawkish, dadas las elevadas expectativas del mercado por subidas de tipos adicionales. Una señal clara de que al BCE no le preocupan los efectos de segunda ronda, cualquier mensaje contrario a las expectativas de tipos del mercado o un énfasis en que el listón para nuevas subidas es ahora más alto provocarían caídas en la moneda. Un mensaje más equilibrado, que dejara la puerta abierta a un mayor endurecimiento, podría ofrecer cierto apoyo; una apreciación significativa exigiría un tono genuinamente hawkish, algo que, a juzgar por la retórica desde junio, parece improbable.

Pictet: atención a las proyecciones macro y a los efectos de segunda ronda

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, cree que la atención se centrará en las proyecciones macroeconómicas del BCE, así como en la evaluación de las perspectivas de política monetaria. "A pesar de la volatilidad de los precios de las materias primas, no prevemos cambios significativos respecto a junio, dado que la evolución se mantiene en gran medida en línea con el escenario central", explica. El IPC aumentó 0,4% en agosto, hasta 3,3 % interanual, en línea con el consenso, y la inflación subyacente se ha situado en 2,4% interanual. La inflación de servicios ha disminuido ligeramente hasta el 3%, por crecimiento salarial persistente, pero perdiendo impulso. Pero las empresas enfrentan presiones de costes del petróleo y gas. Así que es posible que el BCE presente nuevos escenarios alternativos.

"En cuanto a comunicación, estimamos pocos cambios y que su presidenta Christine Lagarde reafirme que la decisión de subir tipos permite una posición adecuada ante la incertidumbre derivada del conflicto del Golfo y que se mantendrá un enfoque basado en datos, reunión a reunión.  De todas formas, puede mantener un tono agresivo, sobre todo por los mercados energéticos", añade.

Cuanto más tiempo se mantengan las perturbaciones en el estrecho de Ormuz y altos los precios del petróleo y el gas, mayor el riesgo de efectos de segunda ronda en la inflación y de un tercer aumento de tipos este año, de 0,25 % en diciembre de 2026, "aunque de momento no es nuestra hipótesis principal". Ahora bien, hay que tener en cuenta que con la subida el tipo de interés está en el extremo superior del rango considerado neutral por el BCE (2,5%). Así que Lagarde puede recalcar que cualquier aumento adicional de tipos tenderá que evaluarse cuidadosamente.

Franklin Templeton: oportunidad para aumentar la duración de la cartera

David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton, cree que la subida del BCE mañana puede ser la última del ciclo, a menos que los precios de la energía sigan aumentando. El BCE comenzó a aplicar medidas de endurecimiento monetario relativamente pronto, y la combinación de unos rendimientos de los bonos más altos y unos costes energéticos elevados debería lastrar el crecimiento europeo a corto plazo, lo que daría margen a los responsables políticos para mantener los tipos sin cambios. 

Los mercados de renta fija ya han supuesto un endurecimiento significativo para la economía, por lo que será interesante escuchar los comentarios del BCE al respecto.
La próxima medida del BCE en materia de tipos, tras la del jueves, podría ser una bajada a finales de 2027. Por lo tanto, si los bonos alemanes (Bunds) alcanzan el 3,5%, podría ser una oportunidad para aumentar la duración de la cartera en previsión de unos rendimientos más bajos en 2027, aunque ello conllevaría una posible volatilidad a corto plazo.

La política también cobrará cada vez más protagonismo en 2027, especialmente de cara a las elecciones presidenciales francesas. La incertidumbre asociada podría lastrar la inversión a medida que se acerquen las elecciones.

Columbia Threadneedle: la clave es lo que vendrá después de septiembre

Anthony Willis, economista senior de Columbia Threadneedle, destaca que los bancos centrales afrontan un septiembre cargado de reuniones de política monetaria, con los mercados descontando una alta probabilidad de subidas de tipos en varias de las principales economías. El Banco de Inglaterra parece ser la excepción: el mercado anticipa una postura más cauta. La inflación persistente, la resiliencia del crecimiento en EEUU, y unos datos de empleo más sólidos refuerzan los argumentos a favor de una actuación inminente por parte de la Reserva Federal. Para los inversores, lo relevante no es tanto el próximo movimiento de tipos como las señales que den los bancos centrales sobre el rumbo de la política monetaria más allá de septiembre.

Unas rentabilidades de la deuda más altas y unas condiciones de financiación más exigentes podrían poner a prueba las valoraciones de los activos, especialmente en aquellos segmentos que más se han beneficiado de la abundancia de capital barato. 
"Para los inversores, la pregunta de fondo no es tanto si los bancos centrales subirán tipos en esta ronda de reuniones, sino qué anticipan sobre lo que vendrá después", destaca.

Natixis: pausa en las subidas hasta finales de 2027

El equipo de análisis de Natixis CIB ha elaborado el informe ‘Previsión del BCE para septiembre: otra subida preventiva’, en el que apunta a que mantendrá un tono relativamente neutral sobre los próximos movimientos, evitando anticipar un ciclo prolongado de subidas y manteniendo su estrategia de decisiones reunión a reunión y dependientes de los datos. Según el informe, la energía vuelve a ser el principal foco de riesgo para la inflación. Desde la última reunión del BCE, los precios energéticos han aumentado hasta un 8% en el horizonte 2026-2028, elevando el riesgo de que el repunte termine trasladándose a salarios y precios.

A pesar de ello, Natixis CIB considera que los efectos de segunda ronda siguen siendo moderados, gracias a la desaceleración del crecimiento salarial y al debilitamiento de las condiciones del mercado laboral. El euro también se ha apreciado alrededor de un 2% frente al dólar desde julio, contribuyendo a contener las presiones inflacionistas. En cuanto a la actividad, la economía de la Eurozona creció un 0,4% en el segundo trimestre, y España e Italia presentan una evolución especialmente positiva. En agosto, el PMI compuesto se situó en 53,6 en España, frente al 52,1 de la Eurozona, impulsado por el sector servicios, aunque la actividad manufacturera española perdió algo de fuerza.

De cara a los próximos meses, Natixis CIB anticipa una pausa en las subidas de tipos hasta finales de 2027, siempre condicionada a la evolución de los precios de la energía. El escenario podría adquirir un sesgo más restrictivo si las tensiones en Oriente Medio persisten y mantienen al alza los precios energéticos y las expectativas de inflación.

03Sep

Las rentabilidades actuales de la renta fija vuelven a ofrecer una combinación de retorno esperado y protección frente a escenarios adversos que resulta difícil ignorar para el inversor de largo plazo.

Miguel Ángel Valero

Alberto Salgado, director de Inversiones en Gescooperativo, cree que el continuado repunte de las rentabilidades de la deuda pública ha devuelto el atractivo a la renta fija de una forma que no veíamos desde hacía muchos años. Buena parte de este movimiento responde al temor de los inversores a que la subida del precio del petróleo, que ya ronda los 95$ por barril Brent, termine trasladándose con mayor intensidad a la inflación subyacente. Por el momento, ésta continúa mostrando un comportamiento más contenido que el IPC general, pero el riesgo de efectos de segunda ronda ha llevado al mercado a exigir mayores rentabilidades para prestar dinero a largo plazo.

A ello se suma la creciente preocupación por la estabilidad de los suministros energéticos en Oriente Medio. El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos estratégicos del comercio mundial de crudo, y cualquier amenaza sobre su normal funcionamiento tiene un impacto inmediato en las expectativas de inflación. El petróleo, una vez más, se ha convertido en un factor determinante para la evolución de los mercados de bonos.

Sin embargo, "creemos que niveles próximos al 3,37% o al 3,83% en la deuda alemana y española a diez años ofrecen una oportunidad atractiva para el inversor. Aunque durante determinados periodos la inflación pueda situarse por encima de esas referencias, consideramos altamente probable que, en promedio durante la próxima década, se mantenga en niveles inferiores. Ello permitiría obtener una rentabilidad real positiva y razonable, algo extraordinariamente escaso en lo que llevamos de siglo, periodo en el que los ahorradores han convivido con tipos reales mínimos e incluso negativos", explica.

Es cierto que existen fuerzas estructurales que presionan al alza las rentabilidades. Los elevados déficits fiscales, unas ratios de deuda pública sobre PIB históricamente altas, y la necesidad de financiar crecientes necesidades presupuestarias aumentan la oferta de bonos. Paralelamente, responsables económicos como Scott Bessent han defendido la conveniencia de evitar un repunte excesivo de los costes de financiación, reflejando una preocupación cada vez mayor por el control de la curva de tipos.

No obstante, existe también un límite natural a las subidas. Unos tipos demasiado elevados terminarían endureciendo severamente las condiciones financieras y empujarían a muchas economías hacia la recesión. Conscientes de ello, los bancos centrales disponen de un margen relativamente reducido para seguir elevando los tipos de interés. Y si finalmente se produjera una desaceleración económica significativa, la propia debilidad de la demanda contribuiría a reconducir las presiones inflacionistas. En ese contexto, las rentabilidades actuales de la renta fija vuelven a ofrecer una combinación de retorno esperado y protección frente a escenarios adversos que resulta difícil ignorar para el inversor de largo plazo.

The Trader:  preguntarnos cuánto de nuestra cartera depende de que el dinero vuelva a ser barato

Durante meses, una parte importante del mercado había construido sus expectativas sobre una idea bastante cómoda: la inflación seguiría moderándose y el siguiente movimiento relevante de la Reserva Federal sería, tarde o temprano, bajar los tipos. Kevin Warsh acaba de poner esa narrativa en duda. Su mensaje en Jackson Hole fue claramente más restrictivo de lo esperado. La inflación PCE todavía avanza un 3,7% interanual y, lo que quizá sea más preocupante, el 54% de los bienes y servicios que componen el índice siguen registrando aumentos superiores al 3%. La inflación no solo continúa demasiado alta: sigue estando muy extendida. Warsh no anunció una subida de tipos, pero dejó claro que la Fed está dispuesta a actuar si la inflación no converge con suficiente claridad hacia el 2%. Y el mercado reaccionó inmediatamente.

Antes de su intervención, los futuros asignaban aproximadamente un 35% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos (pb) en septiembre. Después del discurso, esa probabilidad saltó hasta alrededor del 57%. Y la posibilidad de que los tipos alcancen el 4%-4,25% en diciembre ronda ya el 40%, lo que implicaría dos subidas desde los niveles actuales.

La reacción de los activos fue coherente con este cambio de expectativas: la rentabilidad del Treasury a dos años subió casi 12 pb, el dólar se fortaleció, mientras el oro cayó más de un 3%, el Bitcoin sufrió presión y el Nasdaq terminó a la baja.

Pero quizá lo más importante no sea si finalmente la Fed sube los tipos en septiembre. Lo verdaderamente relevante es que el mercado había eliminado prácticamente las subidas de tipos de su mapa de escenarios y ahora tiene que volver a incorporarlas. Esto importa especialmente para los activos cuyas valoraciones dependen de tipos bajos y beneficios muy alejados en el tiempo. Y ahí aparece inevitablemente la tecnología y, en particular, muchas compañías vinculadas a la inteligencia artificial. Si aumenta la tasa utilizada para descontar esos beneficios futuros, el precio que estamos dispuestos a pagar hoy por ellos disminuye.

Jackson Hole no garantiza nuevas subidas de tipos. Los próximos datos de empleo e inflación pueden volver a cambiar completamente las probabilidades. Pero Warsh sí ha destruido una complacencia peligrosa: el siguiente movimiento de la Fed ya no tiene por qué ser mantener o bajar tipos. También puede ser subirlos. Y cuando cambia el abanico de escenarios posibles, también debería cambiar nuestra forma de valorar el riesgo. "No se trata de venderlo todo ni de intentar adivinar qué hará la Fed en septiembre. Se trata de preguntarnos cuánto de nuestra cartera depende de que el dinero vuelva a ser barato y cuánto margen de seguridad tenemos si, finalmente, eso tarda bastante más de lo que el mercado esperaba", advierte Pablo Gil en The Trader.

Pictet: los beneficios empresariales avalan el atractivo de la Bolsa

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, cree que, con un crecimiento de beneficios empresariales en niveles sorprendentemente saludables, el mercado bursátil puede mantener su buen comportamiento los próximos meses, especialmente en tecnología, industria y finanzas y mercados emergentes. La rentabilidad de los bonos del Tesoro de EEUU a 30 años ha llegado a máximos desde 2008 y desde a diez años enero de 2025, en medio de datos económicos mejores de lo esperado, presiones inflacionarias, aluvión de emisión de deuda empresarial y cambios impredecibles en las políticas estadounidenses.

Con el aumento de la rentabilidad de los bonos del Gobierno, los mayores costes del endeudamiento y menor valor presente de los beneficios de las empresas cabe preguntarse si las acciones pueden ampliar las subidas de doble dígito que llevan lo que va de año. Pero las preocupaciones son exageradas. Los beneficios siguen creciendo a ritmo notable, en parte con la creciente adopción de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA). Las previsiones de aumento de beneficios de los analistas son cerca de 30% este año y consideramos hasta 35%.

Históricamente el aumento de precios del petróleo deteriora los términos de intercambio de los importadores, impulsa la inflación, erosiona los ingresos reales de los hogares y lastra el crecimiento económico. Los bancos centrales se vuelven más agresivos, los activos de riesgo se resienten y los mercados emergentes están entre los primeros en sufrir. Sin embargo, el petróleo tiene actualmente un impacto mucho menor en el ciclo financiero y las principales economías mundiales están invirtiendo a gran escala. 

Es verdad que la mayor rentabilidad de los bonos puede atribuirse en parte a presiones inflacionarias y altos déficits públicos. Pero los mercados de renta fija están descontando niveles de crecimiento saludables. En este sentido, históricamente, el aumento de rentabilidad de los bonos no siempre está asociado a caídas en los mercados de renta variable. Es el caso en períodos de buen comportamiento de la economía, como 1994 y 2013, siendo el panorama actual similar, con el índice de sorpresas económica en positivo desde finales de 2025.

La economía europea está comportándose mejor de lo que la mayoría preveía al inicio del conflicto con Irán, por consumo e inversión empresarial. Aunque en EEUU el aumento del consumo los últimos meses se ha ralentizado al 1,8% anual, por debajo de la tendencia de largo plazo de 2,5%, la inversión en capital fijo compensa con creces, las vinculadas a IA en algunos casos 25% interanual y las importaciones de bienes de capital más del 20 %. Respecto a emergentes, en China el consumo interno se debilita y el mercado inmobiliario atraviesa dificultades, pero en conjunto estas economías se benefician de los altos precios de las materias primas, fuerte crecimiento de las exportaciones y tipos de interés relativamente bajos, con exposición al sector de IA y una dinámica de crecimiento favorable.

Además, las valoraciones justifican sobre ponderar renta variable. La rentabilidad por dividendo de las acciones en relación con la de los bonos del Tesoro de EEUU indica baja prima de riesgo de la renta variable, pero lejos de indicar vulnerabilidad de las acciones, lo que requiere que la rentabilidad de los bonos aumente aun sustancialmente. Por otra parte, aunque septiembre suele ser complicado para las acciones, las encuestas indican que los inversores no mantienen posiciones excesivamente alcistas en renta variable.

El atractivo del sector de semiconductores probablemente ha alcanzado máximo, pero el dinamismo de beneficios en IA sigue muy fuerte. El aumento del valor de las acciones de las grandes empresas de IA representa el 27% del total y el 56% del aumento de beneficios. Además, el auge de la inversión impulsada por IA y necesidad de la correspondiente infraestructura favorecen al sector industrial, que sobre ponderamos. Por su parte, las acciones del sector financiero ofrecen beneficios estables, dado el sólido crecimiento económico y mayores tipos de interés.

Pero estamos neutrales empresas de servicios públicos. Sus características defensivas y sostenibilidad de dividendos resultan menos atractivas frente a los bonos, dada la posibilidad de subidas de tipos de interés. Además, infra ponderamos consumo, pues el crecimiento está impulsado principalmente por inversión empresarial y gubernamental, más que gasto de los hogares.

Aunque las acciones estadounidenses siguen generando beneficios sólidos, con la mediana de aumento de beneficios en el S&P 500 del 12 % el segundo trimestre, nos preocupa cuánto se debe a apoyo fiscal y el superciclo de inversión en IA, pues consumo, vivienda y otros sectores sensibles al aumento de tipos de interés siguen relativamente débiles. Para una perspectiva más positiva en acciones estadounidenses nos gustaría ver indicios de crecimiento más allá de la inversión y gasto empresarial. Por su parte las acciones de mercados emergentes (excluyendo China), se benefician de unas exportaciones que crecen a más de doble ritmo que la tendencia prepandémica, con aumento del comercio intrarregional. China, fuertemente comprometida con la carrera por la IA, continúa incrementando sus importaciones, a un ritmo anual del 8,6%, con una parte significativa de otros emergentes. En cuanto a acciones latinoamericanas, cotizan a valoraciones especialmente atractivas, siendo la región más barata.

El principal riesgo es monetario en EEUU para contener el endeudamiento. Su Gobierno ha mostrado poco interés en reducir la deuda, que supera los 40 billones$. Además, la oferta de deuda del sector privado ha aumentado considerablemente, principalmente para financiar infraestructura de IA. El fabricante de chips Nvidia ha anunciado un acuerdo de financiación de medio billón de dólares, 1,5% del PIB estadounidense. Esta carrera por el capital probablemente aumente el endeudamiento total de EEUU al 16% del PIB, nivel cercano al de antes de la crisis financiera. Aunque la sorpresiva decisión del Tesoro de EEUU de duplicar el volumen de recompras de bonos a largo plazo puede contener fluctuaciones desordenadas de rentabilidad de la deuda, no aborda el desequilibrio fiscal y sugiere que se prioriza estabilización de rentabilidades de la deuda frente al fortalecimiento del dólar. 

El caso es que hay riesgo de dominancia fiscal, limitando la capacidad de la Reserva Federal para alcanzar su objetivo de inflación. Además, el abandono de la institución monetaria de la orientación a futuro hace menos predecible la evolución de tipos de interés. Estas presiones se extienden a bonos de otros países desarrollados. La excepción son los bonos del Tesoro ligados a la inflación, con rentabilidades reales por encima de la tendencia del crecimiento del PIB, punto de entrada históricamente atractivo. Pero en conjunto estamos neutrales bonos del Tesoro de EE. UU. y deuda soberana de la Eurozona. En crédito los diferenciales de rentabilidad a vencimiento están ajustados, ofreciendo compensación limitada frente a riesgos de la dinámica fiscal, incertidumbre monetaria e inflación. Infra ponderamos la liquidez. Pero favorecemos la deuda en moneda local de mercados emergentes sin China. Los favorables términos de intercambio comercial y resistencia que están mostrando a las fluctuaciones del precio del petróleo pueden respaldar sus economías y sus bonos. Además, el oro es un activo menos expuesto a riesgos fiscales y monetarios, que se beneficia de las tensiones geopolíticas y de las compras de los bancos centrales.

UBS: oportunidades de carry respaldadas por fundamentales sólidos

Los precios del petróleo al alza y el cambio en las expectativas sobre los bancos centrales han impulsado los rendimientos globales, pero los mercados de divisas están reaccionando de forma selectiva. "Nos decantamos por oportunidades de carry respaldadas por fundamentales más sólidos, y creemos que los inversores deberían centrarse en construir carteras robustas, diversificadas y con una gestión adecuada del riesgo", señalan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Dentro del universo de divisas, favorecemos aquellas que combinan un carry atractivo con bases fiscales más sólidas, entre ellas la NOK y el NZD, mientras que la GBP y el CNY también se mantienen Atractivos. Seguimos prefiriendo los bonos gubernamentales de corto y medio plazo, tanto por sus ingresos como por su papel diversificador en la cartera, aunque también vemos mérito en diversificar las posiciones de liquidez a través de distintas herramientas, como depósitos a plazo fijo, certificados de depósito, estrategias diversificadas de renta fija y determinadas estrategias estructuradas, para equilibrar la rentabilidad frente al riesgo. Vemos valor en mantener una asignación estratégica al oro, que puede complementar estas posiciones gracias a la sólida demanda de los bancos centrales y a su papel como cobertura de la cartera frente a la depreciación de las divisas y la presión fiscal en EE. UU".

"Vemos más recorrido al alza para la renta variable europea, especialmente en la Eurozona y Alemania, de carácter más cíclico, y destacamos cuatro oportunidades de inversión clave en la región: 

  • 1) impulsores del gasto de capital, incluidas las industriales europeas, el sector de TI, y nuestros temas de inversión Power and Resources y Automation and Robotics; 
  • 2) los bancos europeos como un apoyo clave para la inversión; 
  • 3) los líderes europeos, que incluyen a las empresas de primer nivel de la región expuestas a las principales tendencias estructurales, 
  • y 4) las medianas capitalizadas suizas como nuestra expresión preferida dentro de Suiza",

apuntan Dean Turner, Chief Eurozone and UK Economist, y Rolf Ganter, Head Equities Europe, UBS Global Wealth Management

"Las materias primas podrían aportar fuentes de rentabilidad adicionales a una cartera, con tendencias de demanda a largo plazo que respaldan a los metales base y con desafíos climáticos y geopolíticos particulares que sustentan al sector agrícola. Las materias primas pueden ofrecer a los inversores primerizos una vía para aprovechar el crecimiento económico global, cubrirse frente a la inflación y diversificar el riesgo. También pueden brindar exposición a segmentos de los mercados financieros que quizá estén poco representados en el mercado bursátil", señala Matthew Carter, Strategist.

Eastspring; subidas de tipos en Fed, BCE y Banco de Japón

Vis Nayar, Chief Investment Officer, Ray Farris, Chief Economist, y Viola Wang, Economist de Eastspring Investments, creen que tanto la Fed como el BCE y el Banco de Japón (BoJ) emprenderán en breve una política monetaria más restrictiva con subidas de tipos. Y ello porque en el caso de la Fed, constata que la política monetaria actual no se ajusta al nivel de inflación ni a las expectativas de mejora del empleo, que incluso podrían llevar a adelantar la subida de tipos de la Fed de octubre a septiembre. Un mes en el que subirán tipos 25 pb tanto el BCE como el BoJ. Un movimiento que impedirá la apreciación del dólar, escenario que no favorece a las Bolsas, lo que hace más necesaria una correcta selección de valores.

El discurso de Warsh mantiene nuestra previsión de que la Fed elevará el tipo de los fondos federales. Interpretamos el discurso no solo como una expresión de preocupación por una inflación que sigue por encima del objetivo de la Fed, sino también como un reconocimiento de que, en un contexto de sólido crecimiento económico y una tasa de desempleo históricamente baja, del 4,1 %, la política monetaria no es restrictiva. Los mercados deberán prestar mayor atención a la tasa de desempleo en los datos laborales de Estados Unidos que se publicarán este viernes 4 de septiembre que a la variación general de las nóminas.

La reducción de la población activa estadounidense, derivada de la combinación de una inmigración neta negativa y la tendencia descendente de la tasa de participación laboral, implica que incluso aumentos modestos de las nóminas pueden mantener tensionado el mercado laboral estadounidense. Prevemos que las nóminas igualen, como mínimo, el actual consenso de un aumento de 55.000 empleos en agosto y que la tasa de desempleo se mantenga sin cambios en el 4,1 %. Nuestra inclinación es prever unas nóminas ligeramente superiores, y no nos sorprendería que la tasa de desempleo descendiera al 4%. Las encuestas de los bancos regionales de la Reserva Federal apuntan a un empleo más sólido. Las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo disminuyeron durante las tres primeras semanas de agosto, y el indicador semanal de empleo de ADP aumentó a principios de agosto. Un informe de empleo sólido podría llevar a los mercados a descontar plenamente una subida de tipos en octubre, si no en septiembre.

Antes de la Fed, esperamos que el BCE suba 25 pb en su reunión del 10 de septiembre y que el Banco de Japón suba 25 pb el 18 de septiembre. Las subidas de tipos en estas grandes economías y en Asia están limitando la capacidad del dólar para apreciarse en respuesta a la Fed, al restringir los movimientos de los diferenciales de tipos de interés a favor del dólar estadounidense. Seguimos considerando que el dólar se encuentra en una tendencia bajista cíclica de largo plazo. Una o dos subidas de la Fed podrían retrasar ligeramente esta evolución, pero, cuanto antes se produzcan, mayor será la probabilidad de que el dólar se debilite en 2027. Históricamente, la debilidad del dólar ha beneficiado a los mercados bursátiles asiáticos al fomentar los flujos de fondos hacia Asia.

Después de la amplia relajación de la política monetaria mundial en 2024 y 2025, la política monetaria se está endureciendo ahora ligeramente. Esto supone un obstáculo gradual para los mercados de renta variable en 2027 y debería incrementar la importancia de una selección activa de valores, bien fundamentada mediante análisis, frente a la inversión generalizada en índices.

07Aug

Trump impone aranceles del 15% a las importaciones de polisilicio y sus derivados, incluidas las células fotovoltaicas, con entrada en vigor el 4 de diciembre de 2026 y con China como país más afectado. También impone precios mínimos de importación: el país exportador no podrá vender a un precio inferior al fijado.

Miguel Ángel Valero

El volumen de opciones de compra (calls) sobre el S&P 500 se disparó a un récord de 4 millones de contratos el martes 4 de agosto, más del doble que hace unas semanas. El pequeño inversor está apostando fuerte a que la Bolsa solo puede subir. Cuando todos compran calls a la vez, "conviene mirar con la ceja levantada", recomiendan en Zumitow.

Pero de momento los datos avalan esa estrategia. La productividad de EEUU sigue por encima de su media histórica gracias a la inteligencia artificial (IA). La productividad de las empresas subió un 1,4% anual en el segundo trimestre y acumula un 2,2% en el año. La clave está en los costes. El coste laboral por unidad producida sube un 1,3% aunque los sueldos por hora crecen un 2,7. Pero la parte que va a los trabajadores cae al 52,9%, mínimo desde 1947. Porque la empresa produce más con las mismas horas, y eso enfría la inflación sin frenar el crecimiento. Si la máquina rinde más gracias a la IA, al trabajador le toca un trozo menor del pastel. Es el argumento que sostiene la Bolsa: más beneficio, menos presión de precios y vía libre para que la Fed baje tipos.

Que es lo que desea Trump. Mientras, impone aranceles del 15% a las importaciones de polisilicio y sus derivados, incluidas las células fotovoltaicas, con entrada en vigor el 4 de diciembre de 2026 y con China como país más afectado. Además, la medida también impone precios mínimos de importación: el país exportador no podrá vender a un precio inferior al fijado. 

Además, las compañías que presenten planes de relocalización industrial (onshoring) aprobados por la Administración podrán beneficiarse de determinadas exenciones arancelarias, permitiéndoles importar ciertos equipos e insumos necesarios sin pagar los nuevos gravámenes. La Casa Blanca justifica la decisión por motivos de seguridad nacional, argumentando que la dependencia de suministros extranjeros supone un riesgo estratégico. 

En medio de estas maniobras, Elon Musk se monta su propia fábrica de chips. SpaceX y Tesla invertirán 16.800 millones$ en Terafab, un macrocomplejo de semiconductores de IA en el condado de Grimes (Texas). El objetivo es dejar de depender de terceros para los chips que mueven sus coches, sus robots y sus cohetes. Una decisión que perjudica a Nvidia y TSMC, los proveedores de siempre.

Honeywell Aerospace se desploma un 20% en el Nasdaq al recorta su previsión de ventas orgánicas para 2026 al 4-5%, desde el 7-9% anterior. Y tanto beneficios como ingresos del segundo trimestre de la escisión de defensa del grupo se han situado muy por debajo de las previsiones. 

En cambio, Macom Technology sube el 10%: El fabricante de chips gana en el trimestre 1,4$ por acción (se esperaba 1,35)con 342,2 millones en ventas (335,5 millones previstos).

La mala noticia la protagoniza UWM Holdings. El mayor prestamista hipotecario de EEUU se hunde en Bolsa (-33%) tras perder 452 millones en el trimestre y suspender el dividendo por primera vez en su historia. El negocio hipotecario, ahogado por los tipos altos, pasa factura.

Fuera de EEUU, todos siguen pendientes de los primeros pasos de CXMT en Bolsa. El fabricante de memorias DRAM (memoria dinámica de acceso aleatorio), un componente esencial para teléfonos inteligentes, centros de datos y servidores de inteligencia artificial, protagonizó la segunda mayor salida a Bolsa en China al captar 66.600 millones de yuanes (unos 8.650 millones€). Sigue siendo el valor más negociado en las Bolsas de Shanghai y Shenzhen. Su valor de mercado es casi un 40% superior a la de su inmediata seguidora, el Industrial and Commercial Bank of China, pese a que su capital flotante ('free float') es mucho menor.  

Pictet: la renta variable aún tiene recorrido

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, defiende que la renta variable aún tiene recorrido: "Las acciones siguen siendo nuestra clase de activos preferida. El rally global puede haberse detenido en julio, pero lo vemos como pausa. El crecimiento es resiliente, respaldado por el gasto empresarial relacionado con la IA, beneficios y expansión en Asia emergente. Los indicadores técnicos son favorables, con mayor amplitud de mercado. Las condiciones de liquidez se han endurecido algo, pero están lejos de ser restrictivas. Los flujos inversores apoyan las acciones globales, con 129.000 millones$ invertidos en cuatro semanas". Por su parte, las presiones inflacionarias permanecen contenidas, reduciendo el riesgo de endurecimiento monetario severo que descarrile la expansión.

"Nuestras mayores convicciones están en mercados emergentes sin China, y por sectores, en tecnología, industria y servicios públicos, además de bancos, todos los cuales se benefician del ciclo de la IA. Pero estamos neutrales en bonos -esperamos limitada actividad de los principales bancos centrales - e infra ponderamos la liquidez. Sobre ponderamos oro", añade.

Los indicadores de actividad empresarial están por encima del nivel neutral en economías desarrolladas y Asia emergente. "Esperamos que el flujo volátil de noticias de la guerra en Irán mantenga los precios del petróleo fluctuando, antes de un eventual descenso, lo que ejercerá presión a la baja en el crecimiento global e inflación más alta a corto plazo, pero el impacto global ser menor que en 2022, dada la menor intensidad energética y el aumento de la inversión, especialmente vinculada a IA y la transición verde", argumenta.

De hecho, la inversión no residencial sigue siendo clave en la economía estadounidense, compensando la desaceleración en el aumento de la renta disponible y fundamentales más atenuados del consumo. En Europa, la expansión sigue limitada por el choque energético, aunque los indicadores de confianza empresarial y consumo se han estabilizado y hay mejora gradual en manufactura y servicios. La demanda interna se ha mostrado relativamente resiliente, por el alto ahorro de los hogares y condiciones laborales estables.

El ciclo de la IA, infraestructuras y enorme inversión de los hiperescaladores sigue proporcionando impulso al crecimiento de los beneficios, pero más allá de un puñado de líderes tecnológicos, en una gama amplia de sectores, desde industria a eléctricas e infraestructuras. En seis semanas ha desaparecido en gran parte el posicionamiento extremo que favorecía a las acciones de EEUU frente a no estadounidenses, la tecnología y las mega capitalizaciones. De hecho, en el S&P 500 el segundo trimestre el 85% de empresas que han publicado resultados han superado previsiones. 

Las valoraciones apuntan más allá de las grandes tecnológicas, para una base más estable y posible próxima etapa de repunte bursátil. Que esta ampliación se mantenga requiere crecimiento más fuerte, menor temor de estanflación, un dólar más débil y buenos resultados en una gama más amplia de empresas. Pero hay que ser selectivos, concentrando posiciones en áreas de más convicciones.

"Estamos neutrales respecto a EEUU, donde el 70% del crecimiento de beneficios proviene de mega-capitalizaciones relacionadas con IA, siendo el principal beneficiario, pero con valoraciones poco atractivas, dejando poco margen para decepciones. También estamos neutrales en el resto de los mercados desarrollados, a pesar de valoraciones más atractivas, dado el impulso de beneficios más débil y perspectivas de crecimiento más desiguales", apunta.

En tecnología algunos inversores cuestionan si las previsiones de beneficios pueden mantenerse, dadas las altas expectativas. Pero las empresas continúan ofreciendo mejoras de beneficios, lo que justifica la prima de valoración y la reciente rotación ha sido en el sector tecnológico, no un éxodo masivo.

"También sobre ponderamos industrias y servicios públicos, beneficiadas de la inversión relacionada con IA y gasto en infraestructuras. Las eléctricas están expuestas al aumento de la demanda de energía de los centros de datos y aplicaciones de IA, siendo una fuente de estabilidad. Además, el entorno de tipos de interés más altos más tiempo apoya los bancos, cuando el crecimiento económico resiliente y balances saludables de las empresas limita las posibles pérdidas crediticias. En cambio, infra ponderamos consumo, cuya fortuna depende principalmente del gasto de los hogares y apunta a un crecimiento de beneficios menos convincente", explica.

"Los mercados emergentes, sin China, son nuestra región preferida, por condiciones macroeconómicas, términos de intercambio comercial positivos y menor vulnerabilidad al choque del petróleo, lo que debe respaldar un comportamiento relativo superior de sus bonos y acciones. Las condiciones de liquidez les favorecen, pues esperamos una subida más de tipos del BCE este año, con riesgo de mayor endurecimiento de la Reserva Federal. De momento un tercio de los 30 principales bancos centrales está en modo endurecimiento, la mitad en espera y el resto en modo facilitador", resalta.

Hay cierta corrección en Taiwán y Corea del Sur, reflejo de la pausa en IA y semiconductores tras un periodo excepcional superior, pero "esperamos que los mercados emergentes logren el mayor crecimiento de beneficios este año, más del doble que sus competidores en mercados desarrollados".

El valor ha vuelto a la renta fija, especialmente en los mayores vencimientos, tras el aumento de las rentabilidades. En gran parte se debe a una perspectiva económica más optimista y expectativas de aumento de productividad por la IA, especialmente en EEUU. Ahora bien, aunque los tipos de interés reales a cinco años han subido en EEUU y en Europa, no están ajustados. Un crecimiento más fuerte mantendrá la inflación por encima del objetivo más tiempo y las necesidades de endeudamiento y gasto de capital pueden presionar al alza los tipos de interés, por lo que "estamos neutrales en bonos gubernamentales y crédito".

"Sobre ponderamos oro. Ofrece un perfil riesgo-recompensa más atractivo que los últimos meses. La demanda de los inversores se ha recuperado, con los ETF de oro atrayendo las mayores entradas desde la guerra contra Irán y los bancos centrales de economías emergentes reconstruyendo sus reservas con compras del metal amarillo. Sigue caro respecto a los últimos 20 años, pero puede ser atractivo a medio plazo ante tipos de interés reales menores en EEUU  e incertidumbre geopolítica. Sin embargo, el yen como asignación defensiva se ha debilitado por la mejora de las expectativas de crecimiento y del apetito por el riesgo de los inversores", concluye.

28Jul

El mercado está descontando subidas de tipos, en consonancia con una retórica más agresiva y con las últimas previsiones de la Fed, que indican que la inflación no volverá a su nivel objetivo hasta 2028.

Miguel Ángel Valero

La segunda reunión de tipos de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh parece una repetición de la última del Banco Central Europeo (BCE), analizada en Dinero Seguro. Salvo mayúscula sorpresa, cualquier decisión se dejará para la vuelta de las vacaciones.

Ebury: los datos no justifican una subida de tipos

Los futuros del crudo Brent se dispararon la semana pasada por encima de los 100$ por barril por primera vez desde mayo, impulsados por el recrudecimiento de las hostilidades entre Irán y EEUU. El alto al fuego durante el fin de semana ha ofrecido cierto alivio, aunque los precios se mantienen elevados. Este encarecimiento energético no solo refuerza las expectativas de una inflación más persistente, sino también la de un endurecimiento de la política monetaria en todo el mundo. Los futuros aún no anticipan un movimiento de la Reserva Federal en esta reunión, pero ya descuentan por completo una subida de 25 puntos básicos (PB) en septiembre.

Seguimos pensando que los datos no justifican una subida de tipos por parte del FOMC. El IPC de junio fue más moderado de lo esperado y los precios al productor se estabilizaron, registrando en junio la mayor caída mensual en más de seis años. El mercado laboral estadounidense permanece sólido, pero tampoco le conviene alzas de tipos necesariamente. El crecimiento del empleo se moderó en junio y las presiones salariales se han atenuado desde sus máximos, sin que el mercado laboral se haya debilitado lo suficiente como para generar temores de recesión. Nos encontramos, por tanto, ante una coyuntura económica cómoda para la Fed que no debería exigir realmente subidas de tipos en este momento.

El reciente incremento de las expectativas de tipos es, en realidad, una consecuencia directa de las últimas noticias sobre el conflicto con Irán. El problema para los responsables de política monetaria es que resulta imposible saber con certeza cuánto durará este nuevo recrudecimiento, lo que obliga a los mercados a fijar precios en un entorno de información incompleta y volátil. Nuestra hipótesis de partida sigue siendo una resolución pacífica del conflicto, dado que nos encontramos ya en la antesala de las elecciones de mitad de mandato y la popularidad de Trump ya ha sufrido un gran deterioro. No obstante, el momento es decisivo: necesitaríamos ver avances visibles casi de inmediato para que la Reserva Federal se abstenga de subir los tipos en septiembre. A menos que se produzca un anuncio inesperado de paz en el próximo día y medio, consideramos que la Reserva Federal no tendrá más remedio que adoptar un tono agresivo el miércoles. 

El comunicado será, como es habitual, breve y evitará cualquier orientación prospectiva, en línea con el rechazo explícito del presidente Warsh a esta estrategia de comunicación. En su lugar, creemos que se hará referencia a la "elevada incertidumbre" y la necesidad de un enfoque dependiente de los datos. Este lenguaje otorgaría al banco central la máxima flexibilidad para subir los tipos en reuniones posteriores sin comprometerse de antemano. 

En la reunión de esta semana no habrá gráfico de puntos, lo que supone un alivio para el Comité: trazar una trayectoria de tipos en medio de un conflicto en constante evolución sería una tarea especialmente compleja. La atención se centrará, por tanto, en las declaraciones del presidente Warsh durante la rueda de prensa. Una formulación del tipo "el FOMC se mantiene alerta ante los riesgos al alza de la inflación" bastaría para transmitir la intención de endurecer la política monetaria sin consolidar las expectativas de subidas. Su valoración del repunte del petróleo también será relevante para los mercados, por el modo en que caracterice tanto la disrupción a la oferta como la posible propagación de las presiones inflacionarias al resto de la economía.

Dado que los futuros ya descuentan plenamente una subida en septiembre, el listón para una sorpresa hawkish capaz de impulsar de forma significativa al dólar es elevado. Para que se produzca, Warsh tendría que señalar de manera explícita una subida en septiembre, algo que su aversión a las orientaciones prospectivas hace poco probable. Lo más verosímil es que la Fed transmita intenciones hawkish sin confirmarlas abiertamente, lo que podría decepcionar a los mercados. En este escenario, cualquier apreciación del dólar tras la reunión del FOMC podría resultar efímera, salvo que se produzca una nueva escalada del conflicto con Irán y un nuevo repunte de los precios del petróleo.

Pictet: persisten los riesgos de subida de tipos

Xiao Cui, la economista para EE. UU. en Pictet WM cree que los últimos datos de inflación y comunicados de la Reserva Federal refuerzan la expectativa de que permanecerá en espera, aunque considerando la inflación el riesgo más relevante, con la puerta abierta a un endurecimiento, incluso en septiembre. Por nuestra parte, esperamos que mantenga los tipos de interés en la medida que las presiones inflacionarias se disipan poco a poco. En todo caso, una sorpresa al alza de la inflación puede ser suficiente para inducir a la Reserva Federal a subir sus tipos de interés preventivamente y anclar las expectativas.

De momento esperamos que los mantenga en 3,5%-3,75%, al igual que la declaración, quizá con algún ajuste restrictivo, pero sin nuevas proyecciones económicas y con el presidente Warsh absteniéndose de enviar su orientación a futuro. Probablemente reitere que la Reserva Federal garantizará la estabilidad de precios con sus propias herramientas.

El caso es que los mercados están descontando una probabilidad inusualmente alta -uno sobre tres- de aumento de tipos, habiendo aumentado bruscamente desde niveles muy bajos, por las tensiones geopolíticas y ausencia de indicaciones, cuando en la era Powell se anunciaban los movimientos con claridad.

Los gobernadores que conforman el núcleo del Comité Federal del Mercado Abierto parecen dispuestos a esperar más datos. Si señalan fuerte deseo de fortalecer su credibilidad en la lucha contra la inflación aumentará el riesgo de subida de tipos este año, mientras que una lectura optimista de la inflación puede interpretarse como acomodaticio. Los gobernadores Logan y Harker pueden emitir votos disidentes a favor de subir tipos en 0,25%, a lo que puede unirse Kashkari. En todo caso, en un Comité dividido, Warsh puede inclinar la balanza si estima conveniente subir los tipos de interés. Pero esperamos que minimice previsiones futuras y defienda la paciencia. Si acepta la posibilidad de subidas de tipos y no se opone a las expectativas de mercado al respecto, estaremos ante un enfoque restrictivo de la política monetaria. 

Pero un ajuste de tipos de una sola vez o con antelación, para evitar movimientos cerca de las elecciones presidenciales del próximo Noviembre, puede implicar reacción política más que expectativas de inflación o presiones inflacionarias reales, siendo aún menos probable que dos o tres subidas de tipos de interés a lo largo del tiempo.

Banca March: gana peso el grupo restrictivo en la Fed

"Aunque nuestro escenario central sigue siendo el mantenimiento de los tipos sin cambios durante el resto de 2026, en las últimas semanas ha ganado peso dentro de la Fed el grupo de miembros que aboga por una política monetaria más restrictiva. La discusión no es sencilla. Por un lado, la inflación continúa claramente por encima del objetivo y la reciente escalada de las tensiones en Oriente Medio ha impulsado nuevamente los precios de la energía. Por otro, el dato de IPC de junio sorprendió favorablemente, ofreciendo margen para mantener la cautela. A ello se suma un mercado laboral que sigue mostrando una notable fortaleza, con las solicitudes semanales de desempleo en mínimos desde 1969", explican los analistas de Banca March.

UBS: a medio plazo, un tono menos 'hawkish'

"A medio plazo, esperamos que la Fed adopte un tono menos hawkish del que descuenta actualmente el mercado, una mejora en los términos de intercambio regionales y un renovado enfoque en los vientos en contra estructurales del dólar estadounidense", opinan Pietro Santin, estratega, y Tilmann Kolb, analista, en UBS Global Wealth Management. "Aunque es probable que los bancos centrales se mantengan vigilantes a corto plazo, esperamos que las presiones inflacionarias se moderen a lo largo de los próximos 12 meses y recomendamos asegurar los rendimientos actualmente elevados, especialmente en bonos de calidad con duración corta y media", añade Mark Haefele, director de Inversiones.

Ofi Invest: bajada de tipos si la inflación se normaliza

Según Ombretta Signori, de Ofi Invest AM, la inflación en EEUU será superior a lo previsto, con una media del 3,5 %, frente al 2,5 % previsto antes de la guerra en Irán. Podría acercarse a su nivel objetivo en 2027, siempre que la subida de los precios de la energía no se traslade en exceso al resto de la economía, con una inflación algo más elevada en alimentos y bienes manufactureros. Será necesario que pasen unos meses hasta poder evaluar la magnitud de de los efectos indirectos en el resto de la economía, por ejemplo en el caso de Inteligencia Artificial, que podría alimentar la inflación en el indicador de referencia para la Fed, el Deflactor del Consumo.

Dada la diferencia actual entre la inflación y su nivel objetivo, Ofi Invest AM considera que la inflación será el factor clave que determine las futuras decisiones de política monetaria de la Fed. Por lo tanto, la Fed podría mantener los tipos de interés sin cambios durante el resto del año. 

Si la inflación se normaliza —el escenario previsto por Ofi Invest AM—, podría producirse una bajada de los tipos. Sin embargo, ha aumentado la probabilidad de que la próxima medida sea una subida; el mercado está descontando subidas de tipos, en consonancia con una retórica más agresiva y con las últimas previsiones de la Fed, que indican que la inflación no volverá a su nivel objetivo hasta 2028.

Banco de Inglaterra

El Banco de Inglaterra también se reúne el jueves, sin que se esperen movimientos de tipos. "No esperamos obtener demasiadas novedades en la reunión del Banco de Inglaterra de esta semana, dado que las cifras de salarios e inflación publicadas la semana pasada se ajustaron a las previsiones del consenso", señalan en Ebury.

"Aunque es probable que la división de votos mantenga un sesgo hawkish, los datos actuales ofrecen pocos indicios de que más miembros vayan a sumarse al bando partidario de subir tipos. Con el mercado aún descontando cierta probabilidad de un mayor endurecimiento, seguimos favoreciendo los bonos de alta calidad en el segmento de duración corta a media, donde los rendimientos se mantienen atractivos y constituyen una fuente de ingresos convincente", apunta Maelle Quillevere, economista en UBS Global Wealth Management.

23Jul

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, enfría el debate sobre su marcha antes de agotar el mandato en octubre de 2027: "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán sigue en el barco”.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener, como se esperaba, sin variación los tipos de interés oficiales:  2,25% la facilidad de depósito; 2,4%, el de las operaciones principales de financiación; 2,65%, la facilidad marginal de crédito. Las perspectivas para los precios de la energía, aunque muy volátiles, se sitúan actualmente en un nivel próximo al del escenario de referencia de las proyecciones de los expertos del Eurosistema de junio y claramente por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo. 

La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente. Por tanto, el Consejo de Gobierno vigila de cerca la intensidad y la duración de la perturbación, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta. El Consejo de Gobierno se ha comprometido a definir su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo. 

Con esta decisión, el BCE asegura que continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por el conflicto y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, y sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

Su presidenta, Christine Lagarde, habla de "una cierta mejora de la actividad económica", de "una recuperación parcial de los servicios, tras acusar un considerable debilitamiento inmediatamente después de la perturbación energética". Los servicios digitales han mantenido su fortaleza, debido en parte a la creciente contribución de la actividad relacionada con la inteligencia artificial (IA). Las manufacturas han seguido mostrando resiliencia, respaldadas por la acumulación de existencias por parte de las empresas para protegerse frente a los riesgos en las cadenas de suministro y por el incremento del gasto en defensa. El paro se mantuvo en el 6,2 % en mayo, próximo a sus mínimos históricos. 

Pero también reconoce que las ofertas de empleo han continuado disminuyendo y tanto las empresas como los hogares esperan que el mercado de trabajo siga siendo más débil que antes del conflicto. Los indicadores adelantados sugieren que el crecimiento económico seguirá siendo moderado a corto plazo, lastrado por la perturbación energética y las incertidumbres relacionadas. 

"Con todo, los determinantes fundamentales del crecimiento a medio plazo se mantienen sin variación. El consumo privado, la inversión en nuevas tecnologías digitales, el gasto público en defensa e infraestructuras, y cierta recuperación de las exportaciones deberían contribuir al dinamismo general del crecimiento", subraya. Por tanto, el BCE reitera su llamamiento a la necesidad urgente de adoptar medidas para reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE, acelerar la transición energética y completar la unión de ahorros e inversiones son elementos esenciales. 

Lagarde recuerda que "las respuestas fiscales a la perturbación energética deberían ser temporales, específicas y adaptadas", aunque admite que “la perturbación energética podría intensificarse aún más y sus efectos sobre otros precios y sobre los salarios podrían ser mayores de lo previsto actualmente”, y que "probablemente mantendrá la inflación muy por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027". Posteriormente la inflación debería descender, en un entorno en el que se espera una bajada de los precios de la energía y una subida más lenta de otros precios, señala.

Además no es solo el conflicto en Oriente Medio, sino que "nuevas fricciones en el comercio internacional podrían distorsionar adicionalmente las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión", en velada alusión a la nueva ofensiva de aranceles de Trump. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. 

En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía y los mercados energéticos se adaptaran más rápido de lo previsto a la disrupción causada por el conflicto en Oriente Medio, o si éste se resolviera de manera duradera. El gasto previsto en defensa e infraestructuras, y las reformas orientadas a mejorar la productividad y completar el Mercado Único, así como la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro, pueden impulsar el crecimiento más de lo esperado, insiste la presidenta del BCE.

Christine Lagarde sugiere que no agotará su mandato en la presidencia del BCE, que finaliza en octubre de 2027, para que "se escuche una voz europea" en las elecciones presidenciales de Francia, previstas para primavera. Pero al mismo tiempo proclama que "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán sigue en el barco”.

UBS; subida de tipos en septiembre y luego pausa prolongada

Dean Turner, Chief Eurozone and UK Economist en UBS Global Wealth Management, comenta que "la decisión del BCE de mantener los tipos sin cambios era ampliamente esperada tras la subida de junio. Aunque los últimos datos de inflación de la Eurozona han mostrado algunas señales alentadoras, la inflación subyacente sigue siendo persistente y los mayores precios de la energía continúan suponiendo riesgos al alza". "A menos que los precios de la energía retrocedan de forma significativa, es probable que el BCE reanude su ciclo de endurecimiento monetario en su reunión de septiembre, antes de pasar a una pausa más prolongada", argumenta.

"Actualmente, los mercados parecen estar descontando una trayectoria más agresiva para los tipos del BCE de la que nosotros esperamos. Por ello, seguimos favoreciendo los bonos de alta calidad de la Eurozona, en particular los de vencimientos a corto y medio plazo", señala

Fidelity: subida de 25 puntos básicos en septiembre

Conor Parle, economista para la Eurozona de Fidelity International, señala que "el BCE ha mantenido los tipos de interés sin cambios, pero, en un contexto de aumento de los precios de las materias primas y de las recientes tensiones crecientes en Oriente Medio, es probable que esta pausa sea temporal. Más allá del petróleo, los precios del gas ya estaban aumentando incluso antes de la reciente escalada de tensiones. La mayor demanda para reponer unos niveles de reservas bajos de cara al invierno, junto con el incremento de las importaciones por parte de China, probablemente estén contribuyendo a nuevas presiones alcistas en el mercado del gas. Es probable que estos acontecimientos mantengan las presiones sobre los precios de forma relativamente generalizada. Al mismo tiempo, la razonable resiliencia de la economía de la zona euro implica que, una vez que el BCE actualice sus previsiones en septiembre, probablemente se encuentre en una posición cómoda para subir los tipos otros 25 puntos básicos, alcanzando el extremo superior de su rango neutral, al tiempo que envía un mensaje claro sobre su compromiso con la estabilidad de precios." 

Goldman Sachs: hay margen para una segunda subida en lo que queda de año

Simon Dangoor, director adjunto de inversiones de Renta Fija y responsable de Inversión Macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, también considera que "una subida de tipos en septiembre es la hipótesis central más probable, dado el creciente énfasis del BCE en los riesgos al alza para la inflación tras el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, que ha reavivado el temor a los efectos de segunda ronda. Existe margen para otra subida más adelante en el año si los precios de la energía siguen elevados".

Pictet: los datos decidirán los próximos movimientos del BCE

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, opina que, como era de esperar, el BCE deja sin cambios sus tipos de política monetaria, señalando que "las perspectivas para los precios de la energía, aunque altamente volátiles, actualmente se encuentran cerca de la línea de base de las proyecciones de junio y muy por encima de los niveles registrados antes del conflicto en el Medio Oriente". El BCE todavía se considera "bien situado para navegar por la incertidumbre causada por el conflicto". El Consejo de Gobierno no se compromete con una ruta y las decisiones sobre tipos dependerán de "la evaluación de las perspectivas de inflación y riesgos al respecto, a la luz de los datos económicos y financieros, así como la dinámica de inflación subyacente y fortaleza de la transmisión de la política monetaria".

La evaluación del BCE sobre riesgos de inflación no ha cambiado en comparación con junio: siguen al alza.En la sesión de preguntas y respuestas, cuando a Lagarde se le ha preguntado si la decisión de hoy es unánime, ha respondido que sí, aunque "algunos gobernadores se preguntado si es necesaria una guía" y que "estábamos situados adecuadamente para esperar", citando datos recientes relativamente benignos de precios y crecimiento y una caída más rápida de lo esperado en los precios del petróleo. Si bien los acontecimientos recientes en Medio Oriente son alarmantes y tendrán un impacto, no se han tenido en cuenta en la decisión". Respecto a quien soportará la carga de la prueba de la decisión de septiembre, Lagarde ha indicado que recae en los datos.

Sobre si podía descartar su partida, Lagarde dijo no se ha discutido y descarta firmemente la posibilidad, señalando que "cuando hay nubes en el horizonte, el capitán permanece en el barco".

Los nuevos billetes de euro buscan diseño

Por otra parte, el BCE ha hecho públicas las propuestas de diseño preseleccionadas para la próxima serie de billetes en euros y ha puesto en marcha una encuesta para recabar la opinión de los ciudadanos de toda Europa. Estas propuestas se inspiran en "La cultura europea" y "Ríos y aves". "Los billetes en euros son más que un medio de pago; son una de las expresiones más tangibles de Europa. Sus diseños, que combinan belleza y significado, reforzarán nuestra identidad compartida", subraya Lagarde. 

Las propuestas preseleccionadas son el resultado de un concurso de diseño organizado a escala de la Unión Europea en el que participaron más de 1.200 diseñadores gráficos, de los que 25 fueron invitados a presentar propuestas. Un jurado independiente formado por 21 expertos en diferentes ámbitos, como diseño gráfico, comunicación, neurociencias e historia, cada uno designado por un banco central de la zona del euro, preseleccionó diez propuestas de diseño. Los europeos podrán expresar ahora su opinión sobre las diez propuestas finalistas, tras la decisión del Consejo de Gobierno del BCE de organizar una encuesta online, que concluirá el 21 de septiembre de 2026. Una empresa de estudios de opinión independiente llevará a cabo una encuesta paralela en la que invitará a responder a las mismas preguntas a una muestra representativa de ciudadanos de la zona del euro. 

El BCE publicará un informe sobre los resultados de ambas encuestas una vez seleccionado el concepto de diseño definitivo. Las respuestas del público son un elemento fundamental del enfoque inclusivo del Eurosistema, que asegura que se tengan en cuenta las opiniones de los ciudadanos de toda Europa.

El Consejo de Gobierno prevé adoptar la decisión definitiva sobre el nuevo diseño de los billetes a finales de año. Basará su decisión en un conjunto de aportaciones, incluidas las conclusiones del jurado del concurso de diseño, una evaluación técnica y los resultados de las dos encuestas. El diseño seleccionado se someterá después a un proceso de desarrollo y pruebas, antes de pasar a la fase de producción. Se espera que los billetes de la nueva serie entren en circulación en los años siguientes. Los billetes en euros de las series anteriores mantendrán su validez y seguirán circulando junto con los de la nueva serie. 

Será el primer rediseño completo de los billetes en euros desde su emisión en 2002. "El rediseño de los billetes en euros forma parte del esfuerzo a largo plazo del Eurosistema para que el efectivo siga siendo un medio de pago seguro, eficiente y cercano a los ciudadanos, que preservará su acceso al dinero público y su libertad para elegir cómo pagar", explica Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE. 

La emisión periódica de nuevas series de billetes permite aprovechar los avances tecnológicos para ir por delante de los falsificadores. Los nuevos billetes incorporarán elementos de seguridad nuevos y mejorados para facilitar la comprobación de su autenticidad y hacerlos más accesibles, también para las personas con problemas de visión. El BCE también se esfuerza por reducir la huella ambiental de los billetes aumentando su durabilidad y utilizando materiales y procesos de producción más sostenibles.


06Jul

EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas, para suministrar energía a los insaciables centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

Por primera vez en décadas, EEUU invertirá más que China en centrales de gas y carbón, empujado por la sed energética de los centros de datos de la inteligencia artificial (IA), ávidos de energía. La Agencia Internacional de la Energía calcula que EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas. Los centros de datos que entrenan la IA tragan electricidad a lo bestia, y las tecnológicas no quieren esperar años a que la red las enchufe. Así que se montan su propia central de gas al lado. Los pedidos mundiales de turbinas tocaron máximo de 25 años en 2025, con 130 gigavatios encargados.

El gas ya cubre más del 40% de la electricidad de los centros de datos norteamericanos, mientras China sigue tirando de carbón. Tanta demanda de turbinas está dejando el mercado seco y disparando los plazos de entrega. Quien fabrica esas máquinas tiene la sartén por el mango.  Toda esta situación beneficia a los fabricantes de turbinas, como GE Vernova y Siemens Energy,  y a las empresas de gas natural.

Curiosamente, las acciones de energía sufrieron una salida de 3.200 millones$ la última semana, la mayor en dos años. El giro bajista del crudo, con el Brent enfriándose a los 72$ desde los 120$ del momento álgido de de la guerra, pasa factura al sector. Cuando el petróleo baja, los márgenes de las petroleras se estrechan y el dinero busca otros sitios.

Mientras, los grandes accionistas de DCC se han rebelado. Ninety One y Aviva rechazan la OPA de 5.700 millones de libras que KKR y Bridgepoint han lanzado sobre el grupo energético porque creen que pretenden quedarse con la empresa a precio de saldo.

Pictet prefiere mercados emergentes

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, destaca que los mercados de acciones se han recuperado de la liquidación que se produjo tras la decisión de EEUU de declarar la guerra a Irán a finales de febrero. Con avances en el acuerdo de paz y los precios del petróleo cayendo, el riesgo de estanflación disminuye. "Sobre ponderamos acciones globalmente. Rebajamos las de EEUU a neutral, pero sobre ponderamos las de mercados emergentes. Estamos optimistas en finanzas y tecnología. Mejoramos a neutral la renta fija y vemos especial potencial en la deuda de mercados emergentes en moneda local. Rebajamos la liquidez a infra ponderar", explica.

Las economías desarrolladas crecen a ritmo inferior al de su tendencia a largo plazo, pero la inversión empresarial sigue aumentando en EEUU y Europa. Además, "esperamos que las economías emergentes crezcan 4,1 % este año, por encima de su potencial a largo plazo, ampliando al 2,5 % la diferencia respecto a las economías desarrolladas. Sus fundamentales han mejorado significativamente desde la gran crisis financiera global, con menor deuda externa, más sólidas balanzas por cuenta corriente y políticas monetarias más creíbles".

Además, los beneficios empresariales son sólidos, con esperanzas de aumento de la productividad por inteligencia artificial (IA). Las ganancias en acciones siguen concentradas en un puñado de grandes tecnológicas y el Índice de Semiconductores de la Bolsa de Filadelfia ha llegado a subir el 80% trimestralmente, lo que aumenta la posibilidad de reconfiguración de las asignaciones, "pero por ahora no vemos una razón convincente para dejar de sobre ponderar las acciones".

La tasa de crecimiento de la oferta monetaria en relación con crecimiento del PIB se ha contraído un 5,4% anualizado en seis meses en el mundo desarrollado, pero no llega a niveles de la crisis financiera global de 2008 o el shock del Covid. A ello se añade que, aunque hay riesgo de subida de tipos de interés de la Reserva Federal -los mercados estiman una entre tres probabilidades en julio-, es probable que los mantenga sin cambios durante el año, gracias a que en junio se crearon 57.000 puestos de trabajo no agrícolas, frente a cerca de 115.000 esperados.

De todas formas, la subida de tipos de interés suele ser positivo para las acciones si es en reacción a mejora del crecimiento. Aunque el endurecimiento monetario puede afectar a sectores sensibles a los costes de endeudamiento, en los últimos cinco ciclos desde 1987 las acciones estadounidenses han generado 4% a 16% de rentabilidad en doce meses tras la primera subida de tipos. 

Por su parte, el BCE debe mantenerse cauto, prestando atención a los servicios, la inflación subyacente y riesgo de efectos de segunda ronda.

"En conjunto, estamos neutrales en renta variable de los demás mercados desarrollados.  Rebajamos acciones estadounidenses a neutral", señala el experto de Pictet. EEUU avanza a una fase intermedia del ciclo, en un posible entorno de tipos de interés más altos y menor liquidez. Sus acciones son menos atractivas en comparación con otras regiones, cuando el desarrollo de IA se extiende a empresas en otros países. Por su parte las acciones japonesas cuentan perspectivas económicas respaldadas por estímulo fiscal y mejora de la demanda interna. Pero el yen coquetea con mínimos de 40 años frente al dólar, con posiciones cortas en máximos desde 2024 y fuerte probabilidad de intervención, incluso conjunta, del banco central de Japón y y el de EEUU.

Ahora bien, las acciones de mercados emergentes han cerrado los primeros seis meses de 2026 con ganancias superiores al 23 % en dólares, frente a 9 % de las estadounidenses y europeas. Este patrón continuará a corto plazo y "sobre ponderamos acciones emergentes sin China". Las economías emergentes disfrutan de crecimiento superior y reformas de gobernanza de las empresas, a las que se anima a aumentar dividendos y recomprar acciones -los dividendos representaron el 60% de la rentabilidad en esta clase de activos las dos últimas décadas-. Estas economías, especialmente de Asia, han superado la crisis energética, en parte gracias a sus esfuerzos los últimos años por reducir la sensibilidad al petróleo. En Corea, la intensidad de uso de petróleo se ha reducido a más de la mitad respecto a 1995 y su superávit comercial a récord del 17% del PIB en mayo frente al 1,7% de enero de 2025 -el aumento de precios de chips y memoria compensa con creces los mayores costes energéticos-.  Además, los indicadores técnicos muestran tendencias favorables para las acciones de emergentes.

"Pero estamos neutrales en acciones de China", precisa. Las importaciones del país siguen por debajo de la tendencia previa al Covid y la inversión inmobiliaria a la baja casi cinco años.

Los sectores cíclicos parecen caros mientras que los defensivos baratos. Tecnología e industriales están caros, aunque con impulso de beneficios, mientras que servicios de comunicación significativamente más baratos. "Sobre ponderamos finanzas", señala. Los bancos deben beneficiarse de los mayores tipos de interés, la dinámica de beneficios y la actividad en los mercados de capitales, incluyendo mega salidas a Bolsa. "Además, sobre ponderamos acciones tecnológicas", añade. El valor de los "Siete Magníficos" se ha llegado a reducir en 2,3 billones$ a finales de mayo, con los inversores preocupados por la sostenibilidad de la oleada de capitalización centrada en IA. Sin embargo, el poder de fijación de precios de las grandes tecnológicas sigue sólido y es poco probable que se vea desafiado por tipos de interés más altos. Las tecnológicas asiáticas ofrecen valoración atractiva y fuertes perspectivas de crecimiento. Además, se mantiene la demanda de semiconductores, que ha facilitado que Corea haya sido el mercado regional de mayor revalorización e  incluso ha impulsado la euro zona, hogar de empresas como ASML, ST Microelectronics e Infineon.

"Hemos mejorado renta fija a neutral", explica. Las rentabilidades a vencimiento han estado subiendo más o menos al ritmo de los precios del petróleo los últimos meses, pero no han caído tanto con los precios de éste, ya alineados con la oferta y demanda. De manera que las rentabilidades en deuda siguen altas a pesar de la caída del precio del petróleo, anomalía que probablemente desaparecerá y que supone una cobertura eficaz frente a una reducción inesperada del crecimiento o una mayor volatilidad de las acciones. "Nuestra preferencia en renta fija es por activos de mayor cupón. Vemos oportunidades en deuda en moneda local de mercados emergentes -una de las clases de activos de renta fija más baratos-. Aunque el dólar puede fortalecerse moderadamente a corto plazo, el mundo se hace gradualmente menos dependiente" de éste, concluye.

Fidelity: optimistas en renta variable, sobre todo en algunos emergentes

Los mercados internacionales han mostrado una notable resistencia ante la agitación geopolítica, el aumento de los precios de la energía y el agravamiento de las inquietudes inflacionistas, de acuerdo con la edición 2026 de las Perspectivas de mediados de año. Los amortiguadores, de Fidelity. A pesar de la fragmentación del orden mundial y la persistente incertidumbre en Oriente Medio, Fidelity considera que unos beneficios empresariales sólidos, unos fundamentales económicos resistentes y las inversiones sostenidas en inteligencia artificial (IA) deberían dar apoyo a los activos de riesgo durante la segunda mitad del año.

Fidelity revela cuáles son sus principales convicciones de cara al segundo semestre de 2026:

  • Somos optimistas en riesgo de renta variable en general, pero en especial en Japón y una selección de mercados emergentes. No perdemos de vista la fuerte racha alcista que han experimentado los mercados desde el mes de abril.
  • La inversión empresarial en IA ha sido la fuerza motora de los mercados internacionales y está dando apoyo a otras temáticas, como la escasez de energía y la modernización de las redes eléctricas.
  • Las materias primas, en especial las que están vinculadas a la energía, pueden aportar una valiosa diversificación para el riesgo geopolítico cuando los activos tradicionales, como la duración y el oro, muestren un comportamiento menos fiable.

“Los mercados han demostrado una resistencia impresionante frente a la volatilidad en los primeros seis meses de este año, pero su firmeza no debería sorprender. Se han vuelto expertos en ver más allá del ruido y reconocer el potencial alcista”, señaló Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity. “Ahora no es momento de rehuir el riesgo, sino de asegurarse de que esté equilibrado en una cartera bien diversificada que amortigüe los inevitables golpes cuando se produzcan. Aunque los recientes avances diplomáticos entre EEUU e Irán pueden ayudar a aliviar algunas de las preocupaciones más inmediatas, la incertidumbre sigue siendo elevada y es improbable que el camino a partir de ahora sea sencillo", argumenta.

La variable macroeconómica más determinante para el corto plazo es la perturbación del suministro energético derivada del cierre del estrecho de Ormuz. "Nuestra hipótesis de trabajo ha sido que el conflicto tendrá una 'resolución confusa'", subraya. El memorándum de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz y ampliar el alto el fuego apunta hacia una desescalada, pero sigue siendo posible un amplio abanico de desenlaces. Hasta que se perfile con mayor claridad una solución duradera, los mercados probablemente sigan descontando una prima de riesgo geopolítico.

El aumento de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria lastrarán el crecimiento en la mayor parte de las regiones, mientras que los mercados de la energía mostrarán una persistente prima de riesgo geopolítico. 

Los sólidos fundamentales están dando apoyo a los mercados, a pesar de la volatilidad provocada por la geopolítica. Lo más significativo es que los gigantes tecnológicos estadounidenses siguen invirtiendo miles de millones en el desarrollo de la IA, lo que está dando un impulso continuado a los beneficios. Ese inmenso gasto en inversión está reforzando a las empresas en toda la cadena de valor, incluidos los actores industriales que sostienen la construcción de centros de datos y las crecientes necesidades energéticas. Cada vez son más las empresas estadounidenses que empiezan a notar cómo el gasto en inversión alimentado por la IA sustenta los beneficios y mejora la productividad. Este efecto que se expande a todo el mercado ofrece puntos de entrada atractivos, mientras que la atención se centra en un reducido número de valores tecnológicos con valoraciones elevadas. Los beneficios siguen emitiendo señales de fortaleza a nivel mundial, impulsados en parte por la inversión en IA, pero también por la reducción parcial de los aranceles comerciales y la resistencia de las economías.

Esa incertidumbre también significa que es importante ser selectivo a la hora de invertir en las diferentes regiones. "Estamos infra ponderados en renta variable europea, región que se encuentra más expuesta a las perturbaciones del suministro y a las perspectivas de estanflación", apuntan en Fidelity. Mientras tanto, la apuesta por la IA y los sólidos resultados están respaldando a las acciones estadounidenses, aunque algunas áreas de ese mercado ya han recorrido un largo camino. La renta variable japonesa sigue pareciendo atractiva gracias a unos beneficios sólidos y un contexto político favorable.

"Los mercados emergentes siguen siendo una posición en la que tenemos mucha confianza", añaden. Las acciones de los mercados emergentes se benefician de factores favorables de índole más general, como el ciclo de la IA. Un dólar más débil y la mejora estructural de la credibilidad de las políticas monetarias también deberían ser factores positivos. Sin embargo, el conflicto en Irán no está afectando de la misma forma en el universo de los mercados emergentes. Los países de Latinoamérica que exportan materias primas se están beneficiando; los que importan energía, sobre todo las economías asiáticas que dependen del suministro que pasa por el estrecho de Ormuz, están sufriendo. 

Por lo tanto, se requiere un enfoque selectivo por parte de los inversores en los mercados emergentes. Brasil, por ejemplo, es uno de los países que se beneficia del aumento de los precios de la energía, con acciones que presentan valoraciones atractivas y que podrían comportarse aún mejor en un ciclo de política monetaria expansiva. Sudáfrica cuenta con unos fundamentales económicos atractivos y con el respaldo de las materias primas. Algunas zonas de Asia-Pacífico también resultan atractivas a pesar de las perturbaciones en el sector energético, como Corea, que se ve respaldada por el ciclo de los semiconductores y el impulso a las reformas del sector empresarial.

A medida que cambia el entorno macroeconómico, también lo hace nuestra forma de concebir la diversificación. El aumento de los riesgos geopolíticos y de fragmentación está ejerciendo presión sobre los refugios tradicionales, lo que significa que los inversores no pueden confiar en un único activo para apuntalar los componentes de mayor riesgo de su cartera. "Hemos pasado de un mundo caracterizado por temores ocasionales sobre el crecimiento a uno de mayor inestabilidad estructural. Se necesitan diversas fuentes de protección", insisten en Fidelity.

El dólar, por ejemplo, no parece tan atractivo a largo plazo como antes. El oro ha tenido un comportamiento sorprendentemente pobre durante el conflicto, pero seguimos siendo optimistas con respecto a esta materia prima, debido a sus factores subyacentes favorables. Puede tener un buen comportamiento cuando la inflación golpea a los bonos y sirve como diversificador cuando aumentan las correlaciones entre bonos y acciones. Del mismo modo, puede responder bien ante la debilidad del dólar y la caída de los rendimientos reales.

Dado que la inflación se mantendrá elevada durante más tiempo, la exposición a las materias primas debería sostener las carteras, especialmente aquellas con exposición al sector energético que pueda proteger frente al riesgo geopolítico. También pueden proporcionar una cobertura mientras la duración sufre. La inflación reduce el margen para que los rendimientos caigan de forma significativa y, por lo tanto, disminuye el potencial alcista de la duración, de ahí el mal comportamiento reciente de esta. Si los temores entorno al crecimiento se reactivaran más adelante en el año, la duración retomaría su papel como cobertura frente a la renta variable.

Ebury: se retrasan las subidas de tipos

El dólar cedió terreno tras publicarse el jueves unas cifras de empleo no agrícola inferiores a lo previsto, lo que apunta a que la Reserva Federal debería mantener una postura cautelosa con respecto al endurecimiento de su política monetaria. De hecho, las presiones a favor de subidas de tipos se han atenuado de forma generalizada ante unas cifras de inflación mejores de lo esperado. Aunque se anticipa que los próximos movimientos de tipos en el G-10 serán al alza, ya no está claro quién liderará el ciclo. No se descuentan plenamente subidas de tipos en EEUU, la zona euro ni en el Reino Unido hasta bien avanzado el 2026, como muy pronto.

Los inversores han dejado de prestar especial atención a las negociaciones entre EEUU e Irán, y el mercado del petróleo apenas descuenta la posibilidad de que se reanuden las hostilidades. El evento más destacado de la semana será probablemente la publicación, el miércoles, de las actas de la reunión de junio de la Reserva Federal, la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh.

  1. EUR: El informe preliminar de inflación de la zona del euro de junio trajo buenas noticias para el BCE. Tanto el índice general como el subyacente registraron descensos superiores a lo esperado, y este último ya se encuentra más cerca del objetivo del 2 %. Los miembros del BCE que participaron en la conferencia de Sintra la semana pasada se mostraron en gran medida evasivos, lo que indica que mantiene abiertas sus opciones y actuará en función de la evolución de los datos. Sin embargo, los mercados ya están aplazando la primera subida de tipos y asignan menos de un 50% de probabilidades a que se produzca en septiembre. Con los bancos centrales en modo de espera, el diferencial de tipos a ambos lados del Atlántico parece estar estabilizándose. Consideramos que la moneda única ha encontrado un soporte sólido en los mínimos recientes frente al dólar, lo que respalda nuestra previsión de una apreciación gradual del euro frente al dólar a lo largo de nuestro horizonte de previsión.
  2. USD: El informe de empleo de junio ha sido algo decepcionante, aunque viene precedido de dos datos bastante sólidos en los meses anteriores. El ritmo de creación de empleo sigue superando ampliamente el crecimiento de la población activa estadounidense. Además, la fiabilidad de estas encuestas ha mermado en los últimos tiempos, por lo que recomendamos centrarse en la media móvil de tres meses en lugar de reaccionar de manera exagerada a los datos mensuales. La tendencia sigue siendo positiva y el mercado laboral continúa recuperándose de la desaceleración de finales de 2025. No hay indicios de quela incertidumbre derivada del conflicto con Irán haya provocado despidos masivos ni una paralización generalizada de la contratación. La economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo aceptable, entorno al 2,0 %. Sumado a las recientes cifras de inflación subyacente —en un rango del 3-4 % anualizado—, la cuestión respecto a las subidas de tipos parece ser más bien cuándo se producirán, y no si se producirán. No obstante, hasta que no se observen indicios más claros de que el repunte de los precios energéticos se haya trasladado a las presiones subyacentes, consideramos quela Fed mantendrá un enfoque cauteloso respecto al endurecimiento de supolítica monetaria.
  3. GBP: En una semana tranquila, la atención del mercado se centró en Andy Burnham, probable sucesor de Keir Starmer como primer ministro. La libra esterlina se fortaleció ante su insistencia en respetar las normas fiscales y las informaciones que sugerían que sus asesores no buscarán introducir nuevos impuestos. No obstante, sigue sin estar claro cómo pretende financiar sus prioridades en gasto social e infraestructuras. Ed Miliband se ha convertido ahora en el claro favorito para ocupar el cargo de ministro de Hacienda. Aunque su preferencia por la expansión fiscal representa un riesgo para los activos británicos, la falta de margen de maniobra implica que quien ocupe el número 11 de Downing Street tendrá las manos prácticamente atadas.El gobernador del Banco de Inglaterra, Bailey, adoptó un tono moderado en la conferencia de banqueros centrales de Sintra, lo que ha contribuido a retrasarlas expectativas del mercado sobre la primera subida de tipos hasta 2027. Llevamos meses señalando que la valoración del mercado sobre una subida de tipos en el Reino Unido era excesiva, y esto no ha hecho sino reforzar nuestra opinión. La libra esterlina continúa apreciándose frente al euro y ha roto el estrecho rango en el que se había mantenido el par a lo largo de 2026.
16Jun

Pictet avisa del "alto riesgo de equivocaciones", y Robeco cree que si la reunión del FOMC transcurre sin incidentes, "sería un buen resultado".

Miguel Ángel Valero

La primera reunión del FOMC de la Fed presidida por Kevin Warsh (el miércoles 17 de junio) coincide con el acuerdo entre Irán y EEUU y la reapertura del estrecho de Ormuz. Parece que a los mercados les importa más el debut de Warsh que las decisiones sobre los tipos, que nadie espera que se muevan. Todos tienen asumido que, ante el cambiante escenario geopolítico y del precio de la energía, la Fed adoptará una postura cauta y preferirá tener más información antes de mover el precio oficial del dinero. 

Por ello, lo relevante en esta ocasión serán las nuevas previsiones macroeconómicas que publicará y, sobre todo, posibles detalles relativos a los cambios en la comunicación que pretende implementar Warsh. El nuevo presidente de la Fed, antes de acceder al cargo, aseguraba que pretende impulsar una reforma de la política de comunicación, retirando herramientas como la señalización anticipada de la trayectoria futura (el denominado 'forward guidance') y también el cuadro de previsiones de los tipos oficiales de los propios miembros de la Fed ('dot plot', el conocido como gráfico de puntos). 

De sacar adelante sus planes, supondrán una ruptura con la anterior política de comunicación que abogaba por la transparencia y la previsibilidad. Warsh argumenta que la “sobrecomunicación” perjudica y limita las opciones de actuación de la Fed, convirtiéndolo con frecuencia en "rehén" de las expectativas de los mercados financieros.

Pictet: ambigüedad estratégica

En ese sentido, la economista de Pictet WM para EEUU, Xiao Cui, habla de "ambigüedad estratégica" y avisa del "alto riesgo de equivocaciones" en el debut de Warsh. Espera que la Reserva Federal mantenga su tipo de interés de política monetaria en 3,5–3,75 %, eliminando el sesgo acomodaticio, aunque sin introducir tono de endurecimiento. "No esperamos disidencia, aunque es posible, pero poco probable, que algunos presidentes de bancos regionales prefieran ya un tono de endurecimiento para esta reunión", precisa.

Hay una "posibilidad remota" de que solo se publique la tendencia central de proyecciones, en lugar de las individuales. "El caso es que esperamos que el gráfico de previsiones se publique sin la de Warsh, dado su desagrado con la guía a futuro", apunta. Espera que las proyecciones indiquen una inflación notablemente mayor, crecimiento del PIB ligeramente menor y tasa de desempleo sin cambios y sin reducción de tipos de interés en 2026, un recorte al 3,375 % o más para 2027 y también 3,375 % a largo plazo, reflejando el impacto deflacionario de la IA y la resiliencia de la economía con los tipos a los niveles actuales.

"De momento esperamos que en la rueda de prensa Warsh minimice las previsiones futuras, defendiendo en su lugar la paciencia respecto a la inflación y los tipos de interés. Ha venido promoviendo una agenda de reformas, pero los cambios significativos en la comunicación y el balance de la institución llevarán tiempo en implementarse.  De momento, sus comentarios recientes sugieren que su prometido 'cambio de régimen' es 'más amable de lo temido'. En cualquier caso, estimamos que señale una reducción de compras de activos a 10.000 millones$ -desde diciembre de 2025 ha comprado 40.000 millones/mes en bonos del Tesoro, 25.000 millones desde mediados de abril- y condiciones de financiación blanda", explica.

Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal ha defendido un balance significativamente menor de la institución monetaria. Argumenta que reducirlo elimina acomodaciones ocultas, reduce presiones inflacionarias y crea margen para recortes de tipos. Apoya la independencia de la Reserva Federal, pero la define como operativa y considera mayor coordinación con el Tesoro. Ello puede contener los costes de endeudamiento a largo plazo, pero con riesgo de dominio fiscal para ayudar a mantener manejable la carga de intereses. También quiere menor dependencia de la orientación a futuro, argumentando que limita la flexibilidad.

Puede favorecer medidas alternativas de inflación, con tendencia "favorable", como el PCE (consumo personal) medio recortado, con riesgo de dejar a la Reserva Federal rezagada.  Warsh tiene considerable libertad para remodelar estas prácticas. "Sin embargo, forzar cambios abruptamente va contra de la cultura de la Reserva Federal y esperamos discusiones para un apoyo gradual", advierte la experta de Pictet.

"En todo caso, hay riesgo de que enfatice medidas alternativas de inflación -con lecturas más bajas- y defienda con fuerza la desinflación, generando preocupaciones sobre credibilidad.  También hay riesgo de que acepte la posibilidad de subida de tipos de interés, esto es, que no rechace que el mercado descuenta un aumento del 0,17 % para finales de año. Además, hay alto riesgo de equivocaciones en su primera rueda de prensa, lo que los mercados pueden interpretar negativamente", concluye.

Robeco: si no hay incidentes, sería un buen resultado

Colin Graham, head of Estrategias Multi Activos de Robeco, tampoco espera grandes cambios en el estreno de Warsh: "estimamos que la reunión transcurra sin incidentes, lo que sería un buen resultado". El tramo largo (>7 años) sigue siendo vulnerable ya que el Tesoro dejó de comprar, los déficits fiscales crecen, lo que nos lleva a ver que la economía estadounidense está en alta presión. Warsh dimitió por la flexibilización cuantitativa (QE), por lo que aquí podría ser donde el mercado pruebe al nuevo presidente y una mayor coordinación con el Tesoro.

¿Cuál creen que será el mensaje principal de la Reserva Federal en esta reunión? Un ‘sin cambios’ cauteloso, pero con vigilancia sobre el mercado laboral y las presiones inflacionarias. Aún se necesitan más detalles sobre el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán, pero los mercados ya avanzan. Para el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), es más fácil mantener la política esta semana y evitar un error de política del BCE.

¿Qué impacto tendrá el conflicto geopolítico actual y renovado? La Administración pasará a otros temas de su agenda política como aranceles, contención de China, inmigración y Cuba. La inflación en EEUU se ve menos afectada por el petróleo más barato debido a la apertura del Estrecho, aunque los precios más bajos de la gasolina pueden apoyar el gasto del consumidor.

UBS: el acuerdo de paz alivia el dilema de política monetaria

"Una solución duradera a la crisis de Oriente Medio aliviaría el dilema de política monetaria de los principales bancos centrales, que han estado bajo presión para subir tipos con el fin de contener el impacto inflacionario derivado del encarecimiento de la energía. Aunque numerosos bancos centrales celebran reuniones de política monetaria esta semana, es probable que sea la Fed quien marque la pauta para los mercados", señala Mark Haefele, Director de Inversiones en UBS Global Wealth Management.

11Jun

El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales.

Miguel Ángel Valero

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se ha comprometido a fijar su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo. Por lo que ha decidido subir los tres tipos de interés oficiales del BCE en 25 puntos básicos (pb). La guerra en Oriente Próximo está generando presiones inflacionistas y la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro. 

El escenario de referencia de las nuevas proyecciones de los expertos del Eurosistema prevé que la inflación general se sitúe, en promedio, en el 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y del 2% en 2028. La inflación subyacente, excluidos la energía y los alimentos, se situaría en un promedio del 2,5 % en 2026 y 2027, y del 2,2% en 2028, en ese escenario. En comparación con el ejercicio de marzo, los expertos han revisado al alza las proyecciones de referencia para la inflación en 2026 y 2027 debido a una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se transmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. 

El escenario de referencia prevé que el crecimiento económico se sitúe, en promedio, en el 0,8% en 2026, el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028, lo que implica una revisión a la baja para 2026 y 2027, debido a un impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza. Las perspectivas siguen siendo inciertas, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico. Las plenas implicaciones de la guerra para la inflación y el crecimiento a medio plazo dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Esta incertidumbre se refleja también en el amplio abanico de resultados para la inflación y el crecimiento en los escenarios ilustrativos actualizados.

Con esta decisión de subida de tipos, el Consejo de Gobierno del BCE "continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra". Realizará un atento seguimiento de la situación y aplicará un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

En consecuencia, los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito aumentarán hasta el 2,25 %, el 2,40 % y el 2,65 %, respectivamente, con efectos a partir del 17 de junio de 2026. 

Sobre el Programa de compras de activos (APP) y programa de compras de emergencia frente a la pandemia (PEPP), el tamaño de las carteras está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

Decisión adecuada

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, se ha ganado el sueldo en su esfuerzo por convencer que "la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro". La guerra en Oriente Próximo está afectando a la actividad y las encuestas apuntan a una desaceleración, especialmente en los servicios. Las manufacturas han resistido hasta ahora, debido en parte a que las empresas han acumulado inventarios para afrontar las presiones en la cadena de suministro, y también al aumento del gasto en defensa. El mercado de trabajo mantiene su vigor. El desempleo se situó en el 6,3 % en abril, manteniéndose próximo a sus mínimos históricos. En el primer trimestre se crearon nuevos puestos de trabajo, aunque a un ritmo más lento que en el último trimestre de 2025. La demanda de mano de obra se ha enfriado en mayor medida, y las empresas y los hogares prevén que el mercado de trabajo se debilite.

De cara al futuro, nuestros expertos prevén ahora que la demanda interna sea más débil que lo proyectado en marzo, ya que la guerra afecta a la confianza y la subida de los costes energéticos erosiona las rentas reales. Al mismo tiempo, la posición financiera de los hogares sigue siendo en general sólida, y el consumo debería continuar siendo el principal motor del crecimiento. 

Aunque el aumento de los costes de la energía y el deterioro de la confianza frenarán la inversión privada a corto plazo, ésta debería verse respaldada por la inversión de las empresas en nuevas tecnologías digitales. 

El aumento del gasto público en defensa e infraestructuras debería seguir apoyando la inversión pública. Se espera que estos factores proporcionen un cierto efecto mitigador frente a las repercusiones de la guerra. 

El BCE "destaca la necesidad urgente de reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. La sostenibilidad fiscal es un ancla fundamental para la estabilidad económica más general. Las respuestas fiscales a la perturbación de los precios de la energía deberían ser temporales, específicas y adaptadas, como se subraya en el paquete del Semestre Europeo de primavera de 2026 de la Comisión Europea". 

Lagarde aprovecha la oportunidad para dejar muy claro que las reformas dirigidas a mejorar el potencial de crecimiento de la zona del euro y acelerar la transición energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles "son ahora más esenciales que nunca". Completar la Unión de ahorros e inversiones es fundamental para financiar la innovación, apoyar las transiciones verde y digital y aumentar la productividad. El euro digital y el dinero mayorista de banco central tokenizado reforzarán la autonomía estratégica, la competitividad y la integración financiera de Europa, e impulsarán la innovación en los pagos. Por tanto, es esencial adoptar rápidamente el Reglamento relativo a la instauración del euro digital. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE ayudará a las empresas europeas a crecer más rápido. 

Sobre la inflación, reconoce que el indicador del BCE de seguimiento de los salarios y los resultados de las encuestas sobre las expectativas salariales siguen apuntando a una moderación del crecimiento de los salarios a lo largo del año. No obstante, los costes de otros insumos están aumentado para las empresas, que, en consecuencia, prevén incrementar sus precios de venta. Además, algunos indicadores de la inflación subyacente ya se han visto impulsados al alza por el impacto de la perturbación energética. Las expectativas de inflación a corto plazo se mantienen muy por encima de los niveles registrados antes del inicio de la guerra en Oriente Próximo. Al mismo tiempo, la mayoría de las medidas de las expectativas de inflación a largo plazo se sitúan en torno al 2%, lo que apoya la estabilización de la inflación en torno al objetivo a medio plazo. 

El aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027. Este incremento tendrá también un impacto sobre la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios. Se espera que la inflación retorne al objetivo en el segundo semestre de 2027, respaldada por la bajada de los precios de la energía y subidas más lentas de otros precios. 

Con todo, la guerra en Oriente Próximo sigue siendo una fuente importante de incertidumbre. Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía en niveles elevados, mayor será la probabilidad de que impulsen al alza la inflación general a través de efectos indirectos y de segunda vuelta. Por tanto, "vigilaremos de cerca la magnitud y la persistencia de esa subida de los precios de la energía y su impacto en la formación de precios y salarios, en las expectativas de inflación y en la dinámica económica general". 

Una alteración prolongada del suministro de energía podría hacer que los precios energéticos suban en mayor medida y durante más tiempo de lo previsto actualmente. Estos factores erosionarían las rentas reales en mayor medida y harían que las empresas y los hogares sean más reacios a invertir y gastar. El freno para el crecimiento se intensificaría si el cierre de las principales rutas marítimas causara una escasez aguda de insumos clave que obligue a las empresas de la zona del euro a reducir su producción. Un deterioro de la confianza de los mercados financieros mundiales o una oferta de crédito más restrictiva podrían lastrar la demanda. Nuevas fricciones en el comercio internacional también podrían alterar aún más las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. 

En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía y los mercados energéticos se adaptaran con mayor rapidez de lo esperado a la disrupción causada por la guerra en Oriente Próximo, o si el conflicto se resolviera de manera rápida y duradera. El gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Una integración más profunda del mercado único también podría impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales. 

UBS: "seguimos identificando oportunidades en la Eurozona"

La volatilidad de la renta variable global ha aumentado en las últimas sesiones, con las incertidumbres sobre el sector tecnológico y la IA volviendo a primer plano. En este contexto, "hemos rebajado nuestra valoración del sector de Tecnología de la Información europeo de Atractivo a Neutral", señalan en UBS. "Sin embargo, aunque un menor crecimiento económico supone un entorno más difícil para la Eurozona y el sector TI resulta menos atractivo a nuestro juicio, seguimos identificando oportunidades en la región vinculadas a la demanda global y a la innovación estructural. Se espera que los beneficios de la Eurozona continúen superando el crecimiento económico de la región. Los inversores deberían considerar aumentar su exposición a los segmentos más resilientes de los mercados de la Eurozona, así como a aquellos que se benefician de tendencias globales. La innovación europea está integrada en la economía real", argumentan.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Neutral sobre la renta variable de la Eurozona en su conjunto, con preferencia por compañías con beneficios resilientes, exposición a la demanda global y motores de crecimiento estructural que no dependan exclusivamente de una recuperación de la economía regional".Y añade: "Los riesgos derivados de los precios de la energía, el endurecimiento de la política monetaria y las presiones competitivas en sectores como el del automóvil desaconsejan una exposición amplia a la región. Pero no desaconsejan Europa como fuente de oportunidades selectivas. En nuestra opinión, los inversores deberían centrarse menos en la tasa de crecimiento económico por debajo de la media de la región, y más en las compañías europeas mejor posicionadas para componer beneficios a través de la innovación en salud, la demanda global del consumidor, las tendencias de estilo de vida y premiumización, y el despliegue físico de la tecnología"."La renta variable de la Eurozona cuenta con el respaldo de unas perspectivas de beneficios en mejora, un entorno estructural más favorable y unas valoraciones razonables. Por ello, vemos margen de subida adicional en nuestro escenario base, aunque recomendamos un enfoque más selectivo para invertir en la región por el momento, dado que identificamos catalizadores limitados para impulsar la región de forma significativa en los próximos meses", explican Matthew Gilman, Estratega, y Rolf Ganter, Director de Renta Variable Europea.

Fidelity: el BCE volverá a subir tipos

Salman Ahmed, responsable Global de Macro y Asignación Estratégica de Activos en Fidelity International, destaca que el BCE ha optado por adoptar una postura prudente ante el shock energético en curso. Lo que destacó en particular fue la revisión al alza de las previsiones de inflación subyacente -con 2026 situándose ahora por encima de su anterior escenario adverso-, lo que muestra la clara naturaleza inflacionaria de este shock y justifica su decisión de subir tipos en esta reunión. "De cara al futuro, esperamos que el BCE vuelva a subir tipos en un contexto probable de precios de la energía más altos durante más tiempo, ya que no vemos una salida clara a la guerra entre EE. UU. e Irán; es probable que las materias primas coticen con una prima, con riesgos de cola de precios aún más elevados que seguirán presentes cuanto más tiempo permanezca cerrado el estrecho de Ormuz y mientras el riesgo de una mayor escalada se mantenga en el horizonte", explica. 

"No obstante, las perspectivas del BCE están empañadas por la incertidumbre y esto se refleja en el uso de diversos análisis por posibles escenarios, tanto los más severos como los más favorables. Dichos escenarios seguirán monitorizando tanto los riesgos al alza para la inflación como a la baja para el crecimiento, incluso si hasta la fecha se ha observado una relativa resiliencia en el crecimiento de la zona euro. Otros riesgos para las perspectivas provienen de los efectos del tipo de cambio, en particular si la Fed comienza a trazar una senda más acomodaticia en relación con las expectativas del mercado y el euro se aprecia, lo que llevaría al BCE a adoptar una postura menos restrictiva. También aumentará la sensibilidad a un posible deterioro de las relaciones entre la UE y China, así como a cualquier posible medida de represalia que pueda afectar negativamente a la economía europea", añade.

Goldman Sachs: aún caben dos subidas o más

Simon Dangoor, subdirector de inversiones de Renta Fija y responsable de inversión macro en Renta Fija de Goldman Sachs Asset Management, ofrece su interpretación: "Que el BCE siga insistiendo en la dependencia de los datos y en decidir reunión a reunión refleja su voluntad de no atarse a un rumbo fijado de antemano. La subida de hoy no tiene por qué ser el principio de un ciclo largo de subidas, pero la crisis energética deja la puerta abierta a nuevos ajustes. A la vez, el crecimiento pierde fuerza, lo que hace dudar cada vez más de hasta dónde, y a qué ritmo, podrá llegar el BCE. Creemos que aún caben dos subidas o más de 'gestión de riesgos' para frenar el riesgo de inflación, aunque el rumbo de la política monetaria dependerá mucho de lo que ocurra en Oriente Medio.

Pictet: la carga de la prueba ha cambiado

Nadia Gharbi, economista para Europa en Pictet WM, también cree que una segunda subida de tipos por parte del BCE sigue siendo posible: "De momento el BCE parece minimizar los riesgos de crecimiento y mantiene una postura muy agresiva respecto a inflación y potenciales efectos de segunda ronda. De hecho, parece más preocupado por los posibles efectos de segunda ronda y ahora requiere de pruebas más sólidas para evitar otro aumento de tipos -la carga de la prueba ha cambiado-. Probablemente será necesario un catalizador claro para que considere otra subida consecutivas de tipos en la reunión de Julio".

Su presidenta Lagarde ha declarado que "ha sido unánime, sin reservas. No ha habido grandes sorpresas en el comunicado de prensa y, como era de esperar, el tono en la sesión de preguntas y respuestas ha sido agresivo, como era de esperar. Lagarde ha enfatizado que el BCE "sigue bien situado para navegar la incertidumbre causada por la guerra" y que el Consejo de Gobierno continuará con un enfoque basado en datos, reunión a reunión. Por tanto, no se compromete con ninguna trayectoria.

Sobre inflación, ha señalado que hay signos de "ampliación de presiones de precios", pero que se necesita un análisis más profundo para determinar si la aceleración de inflación en los servicios se debe a efectos -directos, indirectos o ambos- del choque energético de la guerra en Oriente Medio, añadiendo que, hasta ahora, no hay evidencia de efectos de segunda ronda en los salarios. Las proyecciones de inflación general y subyacente han sido revisadas al alza y las previsiones de crecimiento del PIB rebajado ligeramente.

Respecto a preocupaciones sobre posible error de política monetaria, Lagarde argumenta que el crecimiento en la euro zona no está bajo amenaza significativa, señalando que el BCE solo ha rebajado ligeramente su previsión de crecimiento del PIB de 0,9%a 0,8%, lo que "consideramos algo optimista". También ha aclarado que la subida de tipos que se ha producido es más bien una "señal", siendo la decisión  "robusta para una variedad de escenarios".

09Jun

La rentabilidad anual en acciones a nivel global puede ser alrededor de 7 % los próximos diez años, convergiendo entre regiones, la mitad que en los últimos.

En los últimos diez años, a pesar de los muchos choques, el mercado global de renta variable ha proporcionado una rentabilidad cercana al 14% anual, similar a la del oro, mientras que en los mercados de renta fija ha habido pérdidas acumuladas de hasta el 20%  en algunos segmentos, donde los bonos soberanos de mercados desarrollados eran percibidos como activos refugio, especialmente del Tesoro de EEUU. ¿Qué deparará la próxima década a los inversores? Para Luca Paolini, estratega jefe, y Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet Asset Management, será una década de convergencia de crecimiento, inflación y rentabilidades. la promesa de la inteligencia artificial (IA) es real y se difundirá ampliamente. Conviene diversificar por regiones fuera de EE. UU. incluyendo emergentes, que por fin pagará al inversor minorista. Pude ser la década de Europa. En una era de baja rentabilidad, la renta fija resultará atractiva.

Para la próxima década el inversor se enfrenta a una perspectiva macroeconómica muy diferente, con convergencia significativa de crecimiento e inflación entre regiones, la cual se puede mantener pegajosa por encima de los objetivos de los bancos centrales. También habrá convergencia de rentabilidades, hacia un nivel por debajo de la media histórica. La economía estadounidense ha sido más dinámica y flexible que la mayoría, en gran parte por el aumento significativo de su deuda, en 20 años más de 30 % respecto a su PIB, mientras que en Europa se ha mantenido aproximadamente estable. "Pero en los próximos diez años no esperamos que la deuda estadounidense se acelere al mismo ritmo", argumentan. Esto creará convergencia de crecimiento con la euro zona y Japón en mejora y China en desaceleración secular-Por su parte la inflación seguirá volátil, probablemente ligeramente por encima de los objetivos de los bancos centrales, aunque estos podrán mantener su credibilidad, lo que puede proporcionar impulso a la renta fija.

Primas de riesgo excepcionalmente bajas

En cuanto a valoración, las actuales primas de riesgo son excepcionalmente bajas, lo que históricamente augura rentabilidad relativamente limitada. Se observa en la escasa prima por plazo en bonos del Tesoro de EEUU, diferenciales de rentabilidad del crédito respecto a deuda del Estado en mínimos históricos y prima de riesgo de la renta variable estadounidense en 2,6 %, al nivel del año 2.000. Pero la renta variable se ha mostrado notablemente resistente. En gran parte, se debe a unos beneficios empresariales extremadamente sólidos. Una razón es que el coste del capital ha sido excepcionalmente bajo, con enorme aumento de la riqueza. 

Pero, con los márgenes de beneficio tan altos será difícil mantener el nivel de rentabilidad los próximos diez años, siendo previsible que los múltiplos de valoración se atenúen. Además, estamos viendo convergencia en el componente de recompra de acciones, característica de las acciones estadounidenses.

Diversificar por regiones

En conjunto la rentabilidad anual en acciones a nivel global puede ser alrededor de 7 % los próximos diez años, convergiendo entre regiones. Aunque a las acciones de EEUU les irá relativamente bien, respaldadas por el aumento de la productividad, dado su elevado peso en la capitalización del mercado global, tiene sentido diversificar por regiones. El mercado de acciones europeo puede comportarse mejor en dólares, no por nivel de crecimiento, sino aceleración. Europa puede ser ganadora la próxima década y la excepcionalidad estadounidense desafiada, aunque no revertida. Posiblemente veremos más integración en Europa, desafiada militarmente por Rusia, económicamente por China y tecnológicamente por EEUU. En Alemania ya hay un cambio radical con el fin del límite de la deuda y aumento del gasto en infraestructuras y defensa y la Comisión Europea ya está proporcionando impulso. Como siempre, tardará en ser aceptado por la población. Pero Europa saldrá en una posición más fuerte.

Además, estamos constructivos en mercados emergentes. Es verdad que han prometido mucho pero no cumplido los últimos 20 años, especialmente para el accionista minoritario. A pesar de avances socioeconómicos significativos, incluso campeones tecnológicos, los índices de referencia de las empresas de emergentes han sido históricamente ineficientes en traducir crecimiento de PIB en beneficios. Pero ahora, además de valoraciones, monedas baratas y recuperación macroeconómica, el mayor obstáculo, la rentabilidad para el accionista minoritario, está empezando a mejorar en muchos países, especialmente en Asia. 

Los mercados emergentes son una apuesta por el ciclo tecnológico global. China es un centro de innovación, líder en tecnologías como robótica humanoide, vehículos eléctricos y tecnologías estratégicamente importantes, aunque no se haya traducido en rentabilidad generalizada para el inversor pasivo. No es solo ciclo macro y económico, también de políticas. Ha tenido una década perdida los últimos diez años, con intervenciones que han abordado problemas, pero coste para las empresas. Hay ganadores y perdedores y conviene un enfoque activo.

Por su parte la India atraviesa una crisis cíclica, especialmente en balanza de pagos y precisa ajustes. Los próximos años serán cruciales para convencer a los inversores globales de que su historia a largo plazo sigue siendo positiva.

La promesa de la IA se hará realidad

Consideramos que la promesa de la IA es real. La inversión relacionada en capital fijo no tiene precedentes, más con el despliegue de IA agencial, que ha superado las expectativas en pocos meses.  Nuestro caso base es una expansión benigna que alcance máximo en dos o tres años, pasando a las aplicaciones, para aumentar la productividad. Además, prevemos que la actual concentración se amplie. Habrá ganadores capaces de aprovechar mejor esta tecnología, pero no pensamos que una sola empresa se lo lleve todo. Esta tecnología se difundirá ampliamente y beneficiará a todos los sectores y regiones.

Existe la posibilidad de que se convierta en ciclo de boom y caída, como durante la burbuja.com. Si la regulación sofoca la innovación temprano, evitando el aumento de productividad, las inversiones pueden no producir el retorno adecuado. Además, el efecto riqueza es importante. Si hay un colapso puede haber un impacto masivo en la economía global. Pero damos una probabilidad del 30 % a tal escenario.

Ahora bien, en lugar de perseguir áreas donde ha habido rentabilidades extremadamente fuertes, las oportunidades están en la cadena de suministro de la IA y no se limita a semiconductores e hiper escaladores, sino que alcanza sectores industriales y servicios públicos. No necesariamente se trata de EEUU. China es capaz de evitar cuellos de botella de una manera que las economías desarrolladas no pueden, como generación eléctrica para proyectos a gran escala. Además, en emergentes hay un enfoque mucho más positivo hacia la IA que en EEUU, donde la gente siente amenazada en sus empleos, energía, ciberseguridad y educación. La reacción política puede ocurrir si los salarios reales empiezan a bajar y la gente tiene dificultades para encontrar empleo, aunque de momento no es el caso. Habrá trabajos diferentes.

Además, la energía limpia está en auge incluso en EEUU. No nos sorprendería que Europa sea totalmente independiente energéticamente para 2050 y los acontecimientos en Oriente Medio lo refuerzan. La transición energética se está acelerando y los inversores deben buscar aumentar exposición a servicios públicos.

En una era de baja rentabilidad, la renta fija resultará atractiva

En conjunto en determinados segmentos de la renta fija prevemos un rango de rentabilidad anual no muy diferente de la renta variable los próximos diez años. Las valoraciones en los bonos se han normalizado y el cupón está en positivo. Incluso la rentabilidad de los bonos japoneses es ahora superior a los de China. Así, que, en una era de baja rentabilidad, la renta fija resultará atractiva. Muchos inversores, ante las grandes pérdidas los últimos años, probablemente están muy infravalorados en bonos e invertir algo en renta fija tiene sentido.

Hay riesgos de dominancia fiscal, especialmente en EEUU y los bancos centrales pueden verse obligados a mantener los tipos de interés bajos, con empinamiento de la curva de rentabilidades a vencimiento, pero en general pueden mantener la credibilidad frente a la inflación. Es posible un aumento marginal de las rentabilidades a vencimiento, con el bono a diez años de EE. UU en 4,75 % y el Bund en 3,3%. De manera que la rentabilidad actual de los bonos puede ser buen indicador de que esperar en esta clase de activos.

Vemos más valor en crédito por rentabilidad/riesgo, especialmente a corto plazo, con rentabilidad adicional respecto a la liquidez y valoración atractiva. Está más barato que las acciones, con fundamentales mucho mejores que los bonos soberanos. Aunque los diferenciales de crédito pueden ampliarse ligeramente, permanecerán muy por debajo de las medias históricas. También vemos valor en deuda de mercados emergentes de economías que la han gestionado bien, con indicadores de riesgo menores que en EEUU. En economías emergentes ha habido mejoras de políticas, estabilidad, transparencia. Las monedas emergentes se apreciarán y el diferencial entre rentabilidad a vencimiento de la deuda en moneda local locales y el bono estadounidense se puede reducir hasta un mínimo histórico del 1 %. Se trata de una fuente de ingresos más fiable, de rentabilidad similar a las acciones, con volatilidad significativamente menor.

Mercado bajista secular para el dólar

Aunque consideramos un mercado bajista secular para el dólar, será menos pronunciado los próximos diez años, con caída gradual de hasta 10 % respecto a 2015, pues no hay alternativa evidente, siendo previsible que mantenga su estatus de moneda de reserva. Además, en periodos de 5 a 10 años suele darse fuerte reversión a la media en las divisas, siendo el PIB indicador de demanda de la moneda e inflación de su oferta. En este sentido las monedas más atractivas, por crecimiento, inflación contenida e infravaloración, son principalmente asiáticas de mercados emergentes y suiza.

Con la inflación pegajosa, convergencia de rentabilidades y mayor correlación entre acciones y bonos, convienen clases de activos alternativos 'reales', oro y propiedad inmobiliaria, además de determinados fondos de cobertura. El oro es muy volátil y tiene coste de oportunidad por no generar ingresos. Pero ayuda a cubrirse de lo desconocido. El BCE indica que el oro supone el 27% reservas de los bancos centrales globales a finales de 2025 frente al 22% de bonos estadounidenses. Los inversores suelen asignar entre 3 y 4% a oro, pero puede tener sentido entre 6 y 7%, para una rentabilidad anual del 4 % los próximos diez años.

08May

El nuevo varapalo judicial a los aranceles de Trump se une a las escaramuzas en el estrecho de Ormuz y a los problemas del combustible de aviación En este contexto, los inversores deben aprovechar las oportunidades de las Bolsas, tanto en EEUU como en Europa.

Miguel Ángel Valero

Mickael Benhaim, director de estrategia en renta fija en Pictet Asset Management, destaca en un análisis que Kevin Warsh, crítico con la forma en que la Reserva Federal, será nombrado presidente el 15 de Mayo. Warsh está comprometido con la independencia de la Fed, y bajo su liderazgo puede permanecer operativamente libre de interferencias políticas. Pero al mismo tiempo, ha mostrado persistente crítica hacia la Fed en varios aspectos, incluyendo el enfoque actual para fijar los tipos de interés, desde datos de inflación empleados hasta la forma en que se ofrecen las previsiones.

Además, el creciente riesgo de dominio fiscal puede hacer que la política monetaria se vea influida por prioridades de gasto, crecimiento y comercio internacional del Gobierno. Si los inversores en bonos creen que es así, pueden exigir mayor prima a la deuda estadounidense a largo plazo, con curvas de rentabilidad a vencimiento más pronunciadas y mayor volatilidad del dólar.

Warsh prefiere la media o mediana recortada como medidor de inflación para guiar la política monetaria, lo que elimina lecturas más altas y bajas. Ello puede resultar en menor presión de precios que el indicador actualmente utilizado por la Reserva Federal, Gasto en Consumo Personal (PCE).  Esto sugiere que los tipos de interés puede ser menores con Warsh. Actualmente, la lectura media de inflación recortada es 2,3%, más de 0,5% inferior al indicador PCE y la máxima diferencia desde la pandemia.

Ahora bien, esto no implica una oleada de recortes una vez que Warsh sea nombrado presidente. Hay que tener en cuenta que también ha declarado que quiere que la Fed abandone el objetivo de inflación media -aceptar un aumento temporal de la inflación por encima o por debajo del objetivo del 2%- en favor de un régimen más estricto. De manera que la Reserva Federal puede resultar más propensa a subir sus tipos de interés si la inflación supera el 2%. 

Como los precios de la energía han aumentado, el escenario probable es que se mantengan los tipos de interés reales más altos más tiempo, con mayor rentabilidad a vencimiento de los bonos.

Además, Warsh quiere eliminar la 'orientación a futuro', establecida desde la crisis financiera de 2008, que pretende guiar la trayectoria futura de tipos de interés a inversores, empresas y hogares. En teoría ello reduce el riesgo de que los mercados se vean sorprendidos. Sin embargo, Warsh lo considera contraproducente, pues limita posibles cambios de dirección de la Reserva Federal ante nueva información. 

Si Warsh reduce la dependencia de la orientación a futuro, se puede ampliar el abanico de políticas monetarias entre reuniones, con aumento de la incertidumbre. Si la comunicación es menos regular y clara en cada publicación de datos económicos y reunión puede haber más información, siendo mayor el riesgo de movimientos repentinos del mercado y de volatilidad de los tipos de interés.

Warsh también considera que, la tenencia de bonos gubernamentales de la Reserva Federal, siete billones$, es demasiado grande. No ha ocultado su deseo de reducirlo como herramienta de política monetaria lo antes posible. Así que no necesariamente se puede confiar en que la Reserva Federal haga de cortafuegos frente a una turbulencia económica o de mercado severa futura.

Con el tiempo, su preferencia por un menor balance, junto con reglas de liquidez que animan a los bancos a mantener más Letras del Tesoro y menos reservas, puede crear primas estructuralmente mayores en la deuda a largo plazo y obligar a los inversores privados a mantener renta fija de menos sensibilidad a variaciones de tipos de interés.

Aunque en conjunto los inversores en bonos con carteras diversificadas no necesitan reformular radicalmente sus asignaciones ante una Reserva Federal liderada por Warsh, hay medidas prudentes a considerar. "Dados los posibles efectos, más negativos en los bonos más sensibles a variaciones de tipos de interés, puede convenir reducir riesgo, centrando las inversiones en bonos de menos sensibilidad. Otra medida de mitigación es aumentar la asignación a crédito calificación grado de inversión, también menos sensible. Además, los inversores pueden aumentar activos de renta fija en deuda soberana de mercados emergentes. Esta última opción implica asumir más riesgos, pero estamos ante mejoras estratégica en muchas economías emergentes, con balances sólidos, bancos centrales ortodoxos y unos mercados locales más profundos", apunta el experto de Pictet.

Nueva derrota judicial de Trump con los aranceles

Nuevo varapalo judicial para Trump. El Tribunal de Comercio Internacional de EEUU ha declarado ilegales los aranceles del 10% introducidos en febrero bajo la sección legislativa 122. Aunque la suspensión de los gravámenes no constituye una “orden judicial universal”, sino que solo se aplica a los demandantes: un grupo de pequeñas empresas y el estado de Washington, esta resolución supone un nuevo revés judicial para la política arancelaria de la Administración Trump.

En febrero, el Tribunal Supremo eliminó los aranceles recíprocos impuestos al amparo de la sección IEEPA al considerarlos ilegales y, ordenó la devolución a los contribuyentes de los importes recaudados (166.000 millones$), que ya han empezado a reembolsarse. El Gobierno, para sustituir los gravámenes anulados, recurrió a un mecanismo legal diferente, la sección 122, que permitió la aplicación inmediata de una tasa del 10%. Solo en el mes de marzo han conseguido recaudar 8.000 millones$ por esta sección.

Los jueces concluyeron que la motivación de Trump de imponer los aranceles no se identificaba con lo previsto por la Ley de Comercio de 1974. Según la ley, el presidente puede adoptar este tipo de medidas únicamente en situaciones de “déficits grandes y graves de la balanza de pagos de Estados Unidos” o ante una “depreciación inminente y significativa del dólar”. Sin embargo, la Administración Trump fundamentó su decisión en la existencia de un déficit comercial de bienes “grande y grave”. 

El tribunal consideró que los déficits comerciales no constituyen déficits de balanza de pagos del sentido provisto por la ley de 1974. El concepto de déficit de balanza de pagos se refería a situaciones que exigían la intervención del gobierno estadounidense para sostener un sistema de tipos de cambio fijos, vigente en la era de Bretton Woods, y no era equivalente a un mero déficit comercial. Por ello, bajo esta interpretación, la Sección 122 quedó obsoleta tras el abandono del patrón oro y la transición a un régimen de tipos de cambio flotantes.El Departamento de Justicia de Estados Unidos aún podría recurrir la decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, que deberá pronunciarse sobre la validez del fallo.

Escaramuzas en Ormuz: ¿el canto del cisne de Irán?

Mientras tanto, con el memorándum de entendimiento aún sobre la mesa, regresaron las escaramuzas al estrecho de Ormuz. Trump señaló que tres destructores estadounidenses atravesaron el paso mientras eran objeto de ataques por parte de Irán. La respuesta de EEUU neutralizó el origen de las agresiones, y los buques cruzaron sin daños. Esta acción busca demostrar la capacidad estadounidense para sostener un eventual bloqueo del estrecho. El Mando Central de EEUU indicó que estas actuaciones no constituyen una violación del alto el fuego y que no persiguen una escalada del conflicto.

Mientras tanto, en el ámbito interno iraní, la Guardia Revolucionaria mantiene su postura beligerante con nuevos ataques contra Emiratos Árabes Unidos. En este contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, se reunió con el líder supremo con el objetivo de consensuar una posición más moderada que la defendida por el jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, el único miembro de la cúpula con el que se había reunido. Sin embargo, la ausencia de un comunicado oficial o de detalles sobre el encuentro sugiere que el líder supremo continúa alineado con una estrategia más agresiva que la promovida por el ala civil del Gobierno. Paralelamente, Irán está acelerando el desarrollo del marco legal y administrativo destinado a reforzar su control sobre el estrecho.

Expira el plazo fijado por Trump para alcanzar un entendimiento en torno al memorándum. El tránsito sin daños de los tres destructores estadounidenses parece indicar que Washington está poniendo a prueba las capacidades iraníes para controlar el paso. La operación Project Freedom podría reactivarse esta misma semana si no se alcanza un acuerdo. En caso de que EEUU logre desarticular la percepción de control iraní sobre el estrecho y establezca un dispositivo militar que garantice el tránsito, el principal eslabón de presión negociadora de Teherán quedaría seriamente debilitado. 

La próxima semana será especialmente crítica. La capacidad de almacenamiento de crudo iraní se encuentra cerca de su límite, lo que podría forzar una detención de la producción. El reinicio posterior de las operaciones sería costoso y entre 300.000 y 500.000 barriles diarios de producción pueden perderse de forma permanente si se ven obligados a cerrar los pozos más antiguos.

En este contexto, es posible que estemos asistiendo al último intento por parte de Irán antes de que el bloqueo comience a dañar de forma más severa su economía. Todo ello se produce, además, en un escenario en el que las dos principales potencias (EEUU y China) tienen previsto reunirse la próxima semana, y ninguna parece dispuesta a tolerar un cierre prolongado del estrecho. Por ahora, la línea dura del estamento militar iraní parece imponerse sobre el poder civil y considera esencial tratar de controlar el el estrecho de Ormuz, aunque la combinación de presión económica, diplomática y militar podría terminar pronto por inclinar la balanza.

Buenos datos macro en EEUU

En EEUU, la productividad continúa incrementándose. Aunque el ritmo se frenó en el primer trimestre al crecer un 0,8% trimestral anualizado frente al +1,6% del trimestre previo, en el último año la producción por hora de los trabajadores se incrementó un 2,9%, su mayor avance desde 2024. Esta mejora de la productividad es uno de los factores que está permitiendo mantener los costes laborales contenidos, que registraron un aumento del 2,3% frente al +4,6% previo. 

Además, las peticiones de subsidio por desempleo semanales continúan siendo reducidas: en la primera semana de mayo se situaron en 200.000, ligeramente por encima de las 190.000 y mínimos de las últimas décadas que fueron registradas en la semana previa. 

Los datos de despidos de la consultora Challenger, Gray & Christmas muestran un +38% en abril, hasta los 83.387. Sin embargo, esta cifra también significa una caída frente al mismo mes del año pasado del -21% y, más relevante si cabe, es que, con los datos acumulados en el año, los despidos se sitúan ligeramente por encima de las 300.000 personas, la mitad de los registrados en el mismo periodo del año pasado. El repunte mensual es elevado pero hay una mejora en la tendencia y los despidos siguen contenidos.

La encuesta de expectativas de inflación, realizada por la Fed de Nueva York, señala que a 12 meses se elevó hasta el +3,6% frente al +3,4% previo y comienza así a reflejar las mayores presiones producidas por las subidas de los costes energéticos. 

UBS: los mercados deben volver a centrarse en los fundamentos

Los mercados de renta variable global han protagonizado una recuperación contundente en las últimas semanas, superando con una agilidad sorprendente la incertidumbre reinante. Tras caer durante cinco semanas consecutivas hasta finales de marzo, el S&P 500 va camino de lograr su sexta semana consecutiva de ganancias, y tanto el Nasdaq como el S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos.  

Las ganancias recientes se han visto impulsadas por las esperanzas de una desescalada más convincente en el Estrecho de Ormuz, lo que se suma a factores favorables como los sólidos resultados empresariales, unos fundamentos resilientes, la tendencia de la Fed a mantener una política monetaria flexible y el entusiasmo relacionado con la IA. 

Con un panorama geopolítico menos negativo para los mercados, en UBS creen que éstos pueden volver a centrarse en los fundamentos que realmente sustentan el repunte de la renta variable global:

  • El gasto en IA, un pilar clave, se muestra más fuerte que nunca.
  • La base del repunte es más amplia de lo que sugieren los líderes del mercado estadounidense.
  • Los máximos históricos no son motivo de pánico.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos una visión Atractiva sobre las acciones estadounidenses y esperamos que el S&P 500 suba hacia finales de año, respaldado por un crecimiento saludable de los beneficios y un entorno monetario que sigue siendo favorable. Dentro de la renta variable estadounidense, seguimos favoreciendo los sectores de consumo discrecional, financiero, salud, industrial y servicios públicos, mientras mantenemos una postura constructiva en las áreas del mercado vinculadas a la IA".  
Y añade: "También seguimos viendo sólidas oportunidades fuera de EEUU. En Europa, aunque mantenemos una postura Neutral global en la renta variable de la Eurozona debido a su mayor sensibilidad a los precios de la energía, creemos que los inversores no deberían pasar por alto los valores cíclicos con exposición estructural —incluidos el sector tecnológico, industriales, Alemania y líderes europeos— junto con oportunidades en el sector salud, Suiza y consumo discrecional".

"La atención del mercado se centrará en los datos de inflación de abril. Esperamos que las cifras generales aumenten debido al encarecimiento de la energía, aunque la inflación subyacente podría mantenerse contenida por el momento”, señalan Constantin Bolz, estratega, y Dominic Schnider, responsable global de FX y materias primas.

  • Suecia: “A pesar de la presión a corto plazo derivada de los elevados precios de la energía, las perspectivas a medio plazo para la corona sueca siguen siendo constructivas, respaldadas por el sentimiento de riesgo y las expectativas de crecimiento global. Seguimos esperando un retorno del EURSEK a 10,5 a finales de junio”, vaticinan Clémence Dumoncel y Constantin Bolz, estrategas.
  • Noruega: “El Norges Bank elevó los tipos al 4,25% en mayo para contrarrestar una inflación persistente, pero creemos que son poco probables nuevas subidas, ya que los recientes movimientos del mercado de divisas y una política monetaria más restrictiva deberían contribuir a contener las presiones sobre los precios”, añaden estos expertos.
  • Reino Unido: “Esperamos que los inversores vuelvan a centrarse en los fundamentos de la economía británica. Unos tipos de interés relativamente elevados, con un Banco de Inglaterra previsiblemente en pausa este año, junto con una mejora gradual de la situación fiscal, deberían respaldar a la libra esterlina, especialmente frente a divisas de bajo rendimiento como el franco suizo”, opina Dean Turner, economista jefe para la Eurozona y Reino Unido.

DWS: Cuando el combustible de aviación deja de ser un mercado de nicho

“¿Hay alguien a bordo que sepa pilotar un avión?”. Una vez más, esa frase ligeramente inquietante de la película clásica Airplane! vuelve a sentirse incómodamente actual. "Sin un final a la vista para el bloqueo del estrecho de Ormuz, lo que podrían parecer mercados de combustible muy específicos están revelando vulnerabilidades económicas mucho más amplias", advierte un análisis de DWS.

Éste compara las reservas normalizadas de combustible de aviación en Estados Unidos y la Eurozona desde 2015. Las reservas estadounidenses se han movido dentro de una banda relativamente estrecha. En cambio, los inventarios de la Eurozona muestran fuertes oscilaciones, con repetidos picos y caídas. Esto importa porque estos movimientos pueden ser una señal temprana de cómo el estrés se transmite a través de sistemas altamente optimizados.

En el caso del combustible de aviación, los mecanismos son estructurales. No puede producirse simplemente bajo demanda, ya que compite con el diésel y otros destilados medios, por la capacidad de refino. Europa también tiene menos margen para absorber interrupciones, debido a una mayor dependencia de las importaciones y a restricciones logísticas y regulatorias más estrictas. Las aerolíneas pueden transportar combustible adicional en determinados vuelos y, con planificación, parte del suministro puede enviarse desde otros mercados. Pero eso solo redistribuye el suministro existente, no lo crea.

El Golfo es doblemente importante: no solo es un punto crítico energético, sino también la columna vertebral de la conectividad aérea intercontinental, a través de hubs como Dubái, Doha y Abu Dabi, especialmente para el transporte aéreo de mercancías entre Europa y Asia. Cuando las rutas se alargan, los costes aumentan y los márgenes de seguridad se reducen, los primeros impactos recaen sobre las cadenas de suministro sensibles al tiempo y sobre los flujos de pasajeros, con posibles efectos en cascada sobre los procesos de fabricación. Las reservas de combustible de aviación podrían convertirse así en un indicador adelantado de vulnerabilidades más amplias en comercio, producción y capacidad de fijación de precios.

Como señala Darwei Kung, codirector de materias primas y renta variable en recursos naturales en DWS: “Cuando los problemas logísticos se prolongan, los mercados dejan de tratar la disrupción como algo temporal y comienzan a poner precio a una vulnerabilidad estructural”. En ese sentido, el mercado del combustible de aviación está poniendo a prueba una suposición conocida: que la resiliencia inicial necesariamente se traducirá en estabilidad duradera. En Airplane!, un piloto de combate retirado y convertido en taxista termina regresando a la cabina para salvar la situación. En los mercados energéticos, encontrar finales igual de felices está resultando últimamente mucho más complicado.

Natixis: Trump llegará a China en una posición extraordinariamente débil

El equipo de análisis de Natixis CIB ha elaborado el informe ‘Pekín presionará a Trump sobre Taiwán, lo que podría tener consecuencias a escala mundial’, donde hablan de la visita de Donald Trump a Pekín los días 14 y 15 de mayo. En el informe analizan que Trump “necesita un acuerdo con China que pueda vender como una victoria en su país, especialmente antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026, pero llegará a Pekín en una posición negociadora extraordinariamente débil para un presidente que ha hecho de la fuerza su seña de identidad”. Se encuentra empantanado en el conflicto con Irán, en el que los aliados europeos no le están prestando apoyo, mientras que la economía nacional estadounidense sufre por los aranceles que él mismo impuso y que el Tribunal Supremo ha bloqueado. 

Según se explica, el Gobierno chino planea utilizarla principalmente para abordar lo que considera un asunto interno, inalienable e indiscutible: la reunificación con la isla de Taiwán. “Xi Jinping quiere detener una enorme venta de armas de EE. UU. a Taiwán”, subraya el informe.

Los analistas de Natixis CIB argumentan que el futuro de Taiwán no es un problema abstracto, ya que “el estrecho de Taiwán es la arteria por la que fluye el recurso más crucial de la revolución de la inteligencia artificial. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) fabrica alrededor del 90% de los semiconductores avanzados del mundo. Éstos alimentan los centros de datos de IA, los sistemas de armamento de última generación y la infraestructura digital de las democracias occidentales. Una crisis en el estrecho, o incluso una amenaza creíble, tendría un impacto comparable o incluso mayor en la economía mundial que el actual cierre virtual del estrecho de Ormuz”. 

"Trump llegará a Pekín con un margen de negociación limitado. O, más precisamente, llegará habiendo hecho ya algunas concesiones. Lo que negocie con Xi Jinping en la cumbre determinará no solo el futuro de Taiwán, sino también el equilibrio de poder tecnológico y militar mundial, con efectos potencialmente duraderos", remarcan los expertos de Natixis.

06May

Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.

Miguel Ángel Valero

Con una operación de apenas un día de duración, Project Freedom ha servido para que EEUU acuda el árbol iraní. Medios críticos con el régimen señalan que el presidente Masoud Pezeshkian estaría molesto con la decisión del general Ahmad Vahidi de lanzar ataques a buques comerciales con el fin de reafirmar el control del estrecho de Ormuz. Y que los sorpresivos ataques contra Emiratos Árabes Unidos forman parte de los intentos de Vahidi por sabotear las conversaciones con EEUU, incluso a costa de provocar un reinicio de las confrontaciones armadas.

En medio de este escenario de tensiones internas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visitó China, precisamente la semana previa a la llegada de Donald Trump, lo que sugiere un posible intento de coordinar posiciones sobre el conflicto iraní.

Mientras tanto, los mercados bursátiles continúan celebrando la temporada de resultados. En EEUU se alcanzaron nuevos máximos y, tras el cierre de la sesión, se publicaron las cifras de AMD, principal competidor de Nvidia en el segmento de las GPU (pieza clave en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial). Los resultados confirman la sólida dinámica que viene mostrando el sector de semiconductores. La compañía incrementó sus ingresos un 38%, superando por primera vez los 10.000 millones$ trimestrales, y sus beneficios operativos crecieron un +72%. Además, elevó su previsión de ventas para el segundo trimestre hasta los 11.200 millones$, con unos márgenes brutos que se mantendrán en torno al 56%. La acción reaccionó con una subida del 11% en el after market.

En consecuencia, el movimiento estadounidense parece estar sacudiendo el tablero interno iraní, acentuando las fracturas dentro del régimen y aumentando la presión a medida que el tiempo juega en su contra, especialmente por la limitada capacidad de almacenamiento de petróleo. 

Sin embargo, el verdadero ganador del conflicto está siendo el sector tecnológico. Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.  

La UE trata de frenar los nuevos aranceles de Trump sobre los automóviles

Por otra parte, la Unión Europea ha pedido a EEUU que las principales disposiciones del acuerdo no se apliquen antes de julio. Trump amenazó con elevar los aranceles a los automóviles del 15% –establecido en el pacto comercial– al 25%, una medida que supondría incumplir lo acordado. El presidente estadounidense justificó esta amenaza por la demora del bloque comunitario en ratificar el acuerdo. Sin embargo, la UE sostiene que está siguiendo su procedimiento legislativo y prevé aprobarlo en junio. El retraso se debe a que el proceso se vio temporalmente interrumpido por el Parlamento Europeo, tras las amenazas de Trump de imponer nuevos gravámenes a los aliados europeos que no respaldaran su propuesta de adquisición de Groenlandia.

Noruega busca reforzar su producción futura de petróleo y gas mediante la reapertura de tres yacimientos de gas. En el contexto del esfuerzo europeo por diversificar sus fuentes energéticas y reducir la dependencia de Rusia y Oriente Medio, el país nórdico ha decidido reanudar la producción de estas instalaciones, que comenzará a partir de 2028. Los yacimientos en cuestión –West Ekofisk, Albuskjell y Tommeliten Gamma– situados en la costa sur del país, se cerraron en 1998, y se espera que su reapertura produzca durante dos décadas. Las reservas recuperables se estiman entre 90 y 120 millones de barriles equivalentes de petróleo (mboe), consistiendo principalmente en gas, con volúmenes limitados de condensado. Las exportaciones de gas se dirigirán a Emden (Alemania), mientras que el condensado se enviará a Teesside (Reino Unido). Paralelamente, el Gobierno noruego ha puesto en marcha una nueva ronda de licencias para la exploración de petróleo y gas, con el objetivo de asegurar niveles elevados de suministro energético a largo plazo.

UBS: los mercados sobrevaloran el riesgo de subidas de tipos

Los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantienen muy por encima de los niveles previos al conflicto, ya que los elevados precios del petróleo han intensificado las preocupaciones sobre la inflación. "Pero seguimos creyendo que es menos probable que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra suban los tipos, mientras que la Fed podría incluso recortarlos aún más", señalan en UBS. Mientras las expectativas de inflación a largo plazo permanezcan ancladas a nivel global, una revisión de las expectativas del mercado debería provocar descensos en los rendimientos de los bonos gubernamentales en los próximos meses. Los riesgos para el crecimiento deberían mantener al BCE sin cambios. Es probable que el Banco de Inglaterra también mantenga los tipos estables. La Fed tiene margen para seguir flexibilizando su política.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos la opinión de que los mercados han sobrevalorado el riesgo de que los bancos centrales suban, o no bajen, los tipos de interés. Esto crea una oportunidad potencial para que los inversores ‘fijen rendimientos’ en bonos de calidad a corto y medio plazo en USD, EUR y GBP”. Y añade: “Quienes busquen generar ingresos adicionales en sus carteras también pueden considerar una exposición selectiva a segmentos de mayor beta como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada, así como estrategias de renta variable orientadas a ingresos e inversiones estructuradas que generen rentabilidad”.

“Prevemos una subida adicional de 25 puntos básicos, muy probablemente en agosto, y un tipo terminal del 4,6%. A corto plazo, nos mantenemos cautos con el AUDUSD en un contexto de fortaleza continuada del USD. A más largo plazo, sin embargo, unos fundamentos sólidos respaldan nuestra previsión de 0,75, con preferencia por posiciones largas en la divisa frente a ciertos cruces selectivos”, apuntan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, estrategas.

Pictet: clima de inversión más favorable

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, habla de "un clima de inversión más favorable". Ante la persistencia del conflicto sin resolver en Irán mantenemos una posición global neutral en renta variable, renta fija y liquidez, aunque reintroduciendo cierto riesgo. Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de mercados emergentes, los cuales presentan sólidos beneficios empresariales y resistencia a la crisis energética. Preferimos los sectores industrial y tecnológico. También sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes.Aunque persiste mucha incertidumbre, sin que se vislumbre el fin de la guerra en Irán, con barcos atrapados en el estrecho de Ormuz y precios del petróleo en alza, los peores escenarios no se han materializado y el balance de riesgos apunta a un clima más favorable de inversión. En este sentido los inversores pueden volver a centrarse en lo que, en general, son fundamentales positivos: amplia liquidez global, fuerte dinamismo de beneficios empresariales, crecimiento económico, aunque no espectacular, inflación moderada -aunque con riesgos al alza- y valoraciones en muchas clases de activos más atractivas que hace dos meses.

El contexto macroeconómico es en conjunto moderadamente positivo, con indicadores adelantados indicativos de que la actividad se mantiene resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y gran parte de Asia, siendo la transmisión del impacto energético, más allá de encuestas y precios, limitada hasta el momento. Nuestro escenario base es que la economía global crezca 2,8% este año, ligeramente por encima de su potencial, con la inflación alrededor de 3%. 

Pero los precios del petróleo rondan 110-120$/barril con la vía marítima del estrecho de Ormuz cerrada, en comparación con los 70$ previos a la guerra, siendo el valor razonable a largo plazo de unos 80$. Si el cierre se prolonga al verano es probable que desencadene una leve recesión en Europa y algunas economías emergentes, incluso EEUU. De hecho, en EEUU el consumidor es más vulnerable de lo que indica el crecimiento económico: los datos de consumo ya son débiles, el aumento de la renta disponible se ha desacelerado considerablemente, la confianza se encuentra cerca de mínimos históricos y se prevé que el aumento de precios del petróleo reduzca más la renta real, aunque sus productores de petróleo pueden obtener importantes beneficios.

En cambio, en Europa, la crisis del petróleo es negativa, haciendo que las expectativas de recuperación se desvanezcan, con amenaza de estanflación más presente y hemos rebajado la previsión de crecimiento en la euro zona este año a 0,9% desde 1,3% hace dos meses y aumentado la de inflación a 2,7% desde 2 %.

Pero en economías emergentes los exportadores de energía son beneficiarios y otros países se encuentran en posición más sólida que en crisis anteriores, con mayor crecimiento, menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de liquidez.

Ante la incertidumbre sobre la duración del impacto inflacionario y posible intervención Gubernamental para mitigar sus efectos, los bancos centrales se han mostrado dispuestos a endurecer la política monetaria, aunque sin prisa. La liquidez global, por la oferta monetaria, reservas de divisas (excluido oro) y activos de los bancos centrales (excluido oro), crece cerca de 7,4 %, 1 % por encima de la tendencia histórica.Por su parte la Reserva Federal ha dejado de recortar tipos de interés y no prevemos más este año, pero la liquidez de su sector privado sigue abundante para protegerse de perturbaciones externas. Creemos que se debe a que los principales prestatarios -Gobierno, empresas relacionadas con inteligencia artificial (IA) y consumidores con mayor poder adquisitivo- no son especialmente sensibles a las variaciones de tipos de interés. 

Además, los balances bancarios gozan de sólida salud, bien protegidos de perturbaciones en los sectores más débiles del mercado crediticio. La liquidez monetaria y crediticia en EEUU aumentará a 2,5 billones$, 8 % de su PIB, frente a 1,7 billones en 2025.

La temporada de presentación de resultados ha sido sólida, especialmente en EEUU y en sectores de tecnología, finanzas y materiales. Las valoraciones en renta variable, a pesar de la fuerte recuperación, no parecen excesivas en precio/beneficio a 12 meses un 10 % inferior al máximo de octubre de 2025.  Los principales índices bursátiles están dominados en gran medida por empresas del sector servicios, siendo poco probable que el aumento del precio del petróleo tenga impacto inmediato en los beneficios agregados. Además, el sentimiento de los inversores se ha recuperado con fuerza hasta terreno alcista, pero sin señales de excesiva euforia: el apalancamiento neto se encuentra por debajo del promedio y los inversores siguen preparados para la volatilidad, como muestran los mercados de opciones.

En este contexto hemos aumentado nuestra recomendación en acciones estadounidenses a sobre ponderar.  Están respaldadas por sólidos resultados empresariales, liquidez y auge de la inversión industrial e IA. El consenso espera en las empresas del índice S&P 500 crecimiento de beneficios de alrededor del 20% este año y el próximo, máximo desde 2021. Además, es destacable el aumento de los márgenes de beneficio, prueba de control de costes y crecimiento nominal. Pero estamos neutrales en mercados desarrollados fuera de EEUU, donde las valoraciones de las acciones siguen ajustadas y persiste la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra.

También sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, cuyas empresas experimentan fuerte aumento de beneficios y parecen relativamente protegidas del aumento de costes de la energía. Se prevé que su mayor crecimiento del PIB respecto a economías desarrolladas se amplíe a 2,6 % este año frente a 2,4 % de 2025. Estos países pueden beneficiarse del ciclo de IA, con algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, como la taiwanesa TSMC y coreanas Samsung y SK Hynix, que juntos representan casi una cuarta parte del índice de emergentes MSCI EM. Además, sobre ponderamos acciones chinas, donde un fuerte estímulo monetario y fiscal debe respaldar su demanda interna y el aumento de la producción industrial y exportaciones relacionadas con IA impulsar los beneficios, en un mercado con mayor capacidad que la mayoría para absorber perturbaciones externas.

Por sectores sobre ponderamos acciones industriales, favorecidas por el gasto global en infraestructura y mejora de tendencias manufactureras. La inversión en capital en EE. UU. está en auge, con aumento de 11 % interanual en pedidos de bienes de capital básicos en marzo. También sobre ponderamos acciones tecnológicas, pero preferimos empresas de hardware y semiconductores a las de software. El descuento en valoración con la reciente caída puede ser temporal y los planes de inversión de las grandes tecnológicas para centros de datos de IA e infraestructura digital este año -estimados en 700.000 millones$- justifican una prima.

Estamos neutrales en el sector de salud, por el menor dinamismo y perspectivas de beneficios menos favorables en comparación con otros segmentos e infra ponderamos acciones de consumo discrecional, pues el aumento de la inflación debe afectar negativamente a los ingresos de los hogares.

Mantenemos una posición neutral en bonos de mercados desarrollados. Los inversores que buscan protección frente a la volatilidad pueden verse atraídos por esta deuda, pero las presiones inflacionarias pueden hacer que aumenten sus rentabilidades a vencimiento. El BCE y el Banco de Inglaterra ya han dado señales de que endurecerán su política monetaria y consideramos poco probable que la Reserva Federal -incluso bajo la presidencia de Kevin Warsh, aparentemente más moderado- recorte sus tipos de interés este año. Por otra parte, si el aumento de precios erosiona la confianza de consumidores y empresas aumentarán los riesgos de recesión, con aumento de precios de los bonos. Así que, por ahora, estas fuerzas contrapuestas dejan poco margen para la convicción.Pero sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, que ofrece una relación riesgo-rentabilidad muy favorable. Su deuda soberana sobre PIB se sitúa en un promedio del 57 %, muy por debajo de 128 % en economías del G-7 y la situación fiscal es más sólida, con la calidad crediticia mejorando desde principios de 2024. Las rentabilidades a vencimiento reales, sobre todo en Latinoamérica, se mantienen muy por encima de la de mercados desarrollados, con sólido colchón de ingresos para los inversores. Además, la apreciación de divisas ofrece una fuente adicional de rentabilidad -la monedas de economías importadoras de petróleo se han comportado mejor que en crisis anteriores de la energía, lo que sugiere mejoras estructurales y demanda de los inversores-.

inAtlas: las empresas necesitan datos para tomar decisiones en comercio exterior

La reconfiguración del comercio internacional ya no es una hipótesis, sino una realidad operativa para miles de empresas. El aumento de los aranceles, la relocalización industrial y las tensiones entre grandes bloques económicos están obligando a revisar estrategias que durante años parecían consolidadas. En este contexto, muchas compañías españolas con fuerte exposición internacional están empezando a diversificar sus mercados. Sectores como el agroalimentario, el químico-farmacéutico, la maquinaria industrial o el textil están explorando nuevas geografías para reducir riesgos y mantener su competitividad en un entorno cada vez más fragmentado.

“Durante años, la internacionalización se ha apoyado en mercados considerados estables. Hoy, esa estabilidad es relativa. Las empresas necesitan identificar alternativas, pero hacerlo con criterio, porque los nuevos mercados también implican mayores niveles de complejidad”, explica Silvia Banchini, Cofundadora y Directora Comercial de inAtlas.

Este cambio de escenario está poniendo en evidencia los límites del análisis macroeconómico tradicional. Indicadores como el crecimiento del PIB o la evolución de la clase media resultan insuficientes para evaluar la viabilidad real de un mercado. La toma de decisiones exige ahora un nivel de precisión mucho mayor: conocer qué empresas operan en un territorio, identificar potenciales socios o distribuidores, evaluar riesgos comerciales específicos o analizar los flujos reales de importación y exportación por categoría de producto.

“Las empresas ya no pueden permitirse tomar decisiones basadas únicamente en tendencias generales. Necesitan entender el mercado a un nivel mucho más detallado, casi quirúrgico, para minimizar la incertidumbre”, añade Banchini.

La diversificación abre oportunidades, pero también introduce nuevos desafíos. Mercados que hasta ahora estaban fuera del radar empresarial, en regiones de Asia, África o América Latina, empiezan a ganar atractivo, aunque con estructuras comerciales más complejas y mayores riesgos asociados. En este contexto, el acceso a datos fiables y actualizados se convierte en un factor diferencial. El uso de herramientas basadas en microdatos permite a las empresas cruzar información empresarial, financiera y comercial para identificar oportunidades reales y tomar decisiones más informadas.

La transformación del comercio global no afecta por igual a todas las empresas. Aquellas que logren anticipar cambios y adaptar su estrategia de internacionalización tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años. En un entorno marcado por la incertidumbre, la capacidad de interpretar datos complejos y convertirlos en decisiones operativas se perfila como uno de los principales factores de éxito para las empresas exportadoras.