06Nov

Ya no basta con anunciar más gasto en inteligencia artificial; los inversores quieren saber cuánto se gana con cada dólar invertido. Es la primera vez desde que comenzó el auge de la IA que el incremento del gasto no garantiza una respuesta positiva en Bolsa.

Miguel Ángel Valero

La última temporada de resultados de las grandes tecnológicas ha vuelto a girar en torno a la inteligencia artificial (IA). Pero, a diferencia de trimestres anteriores, el mercado ha empezado a distinguir entre promesas y resultados. La narrativa del 'todo vale' para la IA comienza a perder fuerza, y los inversores ahora exigen algo más que planes ambiciosos: quieren ver beneficios tangibles. 

Las grandes compañías del sector (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta, Apple y Tesla) superaron las expectativas, con un crecimiento de beneficios cercano al 27%, muy por encima del 15% previsto antes del inicio de la temporada. Pero el comportamiento en Bolsa mostró un cambio importante: la recompensa ya no es automática. Las empresas que lograron demostrar que sus inversiones en IA generan ingresos reales fueron premiadas, mientras que aquellas cuyos proyectos aún no se traducen en resultados fueron castigadas con dureza. 

Amazon fue la gran ganadora de la semana. Su división de servicios en la nube, AWS, volvió a acelerar el crecimiento y sus acciones subieron casi un 10%, pese al fuerte aumento de la inversión en infraestructura. Alphabet también convenció al mercado al anunciar que los ingresos derivados de sus productos basados en IA generativa se triplicaron respecto al año anterior, y que las ventas de Google Cloud crecieron un 34%, superando las previsiones. En ambos casos, el mensaje fue claro: el gasto en inteligencia artificial empieza a dar frutos. 

En cambio, Meta se llevó el golpe más severo con sus acciones, registrando la mayor caída diaria de los últimos tres años después de que los inversores reaccionaran con escepticismo ante sus planes de gasto. Aunque la compañía destacó las mejoras en sus sistemas de anuncios y la eficiencia impulsada por la IA, la falta de ingresos visibles relacionados con esas inversiones encendió las alarmas. Microsoft tampoco escapó al escrutinio: su crecimiento en la nube no impresionó al mercado, y las acciones retrocedieron más de un 4% en dos días.

Los analistas coinciden en que se ha producido un punto de inflexión: el mercado empieza a aplicar una “disciplina de retorno” a la euforia inversora. Ya no basta con anunciar más gasto en inteligencia artificial; los inversores quieren saber cuánto se gana con cada dólar invertido. Es la primera vez desde que comenzó el auge de la IA que el incremento del gasto en capital no garantiza una respuesta positiva en Bolsa. 

Aun así, la revolución tecnológica no se detiene. Los compromisos de inversión por parte de los grandes actores siguen actuando como motor del mercado y arrastran a todo el ecosistema asociado. Nvidia volvió a ser la gran beneficiada, con una subida cercana al 9% y una valoración que superó por primera vez los cinco billones de dólares, un hito histórico. También se vieron impulsadas otras empresas vinculadas a la cadena de suministro de la IA, como fabricantes de chips, proveedores de almacenamiento o constructoras de centros de datos. Incluso compañías industriales como Caterpillar, favorecidas por el auge de la infraestructura tecnológica, registraron alzas notables.

En conjunto, la inteligencia artificial sigue siendo el epicentro del crecimiento corporativo estadounidense. Los índices Nasdaq 100 y S&P 500 se mantienen cerca de máximos históricos, apoyados por el empuje de este sector que sigue concentrando la mayor parte de las ganancias del mercado. Sin embargo, el gran examen aún no ha llegado. Nvidia, el termómetro indiscutible del ciclo de la inteligencia artificial, presentará resultados el 19 de noviembre. Las expectativas son altísimas, y cualquier decepción, aunque no es habitual que se produzca, podría generar un impacto en cadena en todo el sector.

"La lección que deja esta temporada de resultados es clara: la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa incuestionable a un proyecto que debe rendir cuentas. Los inversores ya no se conforman con visiones de futuro; ahora exigen evidencias de rentabilidad. El entusiasmo sigue vivo, pero la paciencia basada en promesas futuras podría estar empezando a agotarse", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Crecimiento sin empleo

Por otra parte, la economía estadounidense está mostrando un fenómeno inquietante: el PIB crece mientras la contratación se frena. Algunos lo llaman “crecimiento sin empleo”. ¿Es la inteligencia artificial la culpable? Todo apunta a que la IA está elevando la productividad en tareas concretas, pero su efecto neto sobre el empleo dependerá de cómo las empresas rediseñen el trabajo y de si los gobiernos acompañan con formación, reglas de competencia y políticas de adaptación real.

Según el Fondo Monetario Internacional, cerca del 40% de los empleos del planeta están altamente expuestos a la IA generativa. Pero exposición no equivale a despido, sino a transformación: cambio de tareas, reasignación de tiempo y nuevas combinaciones de habilidades. El riesgo surge cuando esa transición no se gestiona bien. Si los beneficios del capital tecnológico se concentran, la desigualdad aumenta y el dividendo de la IA no se traduce en empleo de calidad. En ese escenario, la tecnología amplifica brechas y deja atrás a quienes no reciben formación o tiempo para adaptarse.

Estamos, sin duda, ante una de las revoluciones tecnológicas más importantes de la historia de la humanidad. La inteligencia artificial no es una moda: es un cambio estructural que reconfigurará el sistema productivo y las reglas sociales con las que hemos convivido durante décadas. Nadie puede prever con certeza el futuro, pero todo indica que en una década el mercado laboral será irreconocible. Para quienes se adapten, aprendan y se reciclen, las oportunidades serán enormes. Pero para otros (por edad, falta de conocimientos o simplemente desinterés) esta ola puede convertirse en una sentencia de exclusión. Cada revolución ha tenido ganadores y perdedores; la diferencia es que esta avanza a una velocidad sin precedentes.

"Yo no tengo la respuesta, pero sí una convicción: debemos evitar los extremos. Ni el apocalipsis ni la promesa fácil. La evidencia sugiere un futuro de trabajo transformado, no eliminado, con claros avances de productividad y riesgos manejables… siempre que hagamos bien nuestra parte. El problema es que no confío en quienes deberían pilotar este cambio. Miro a la casta política que gobierna el mundo y veo con espanto que hace tiempo dejaron de hacerlo para los ciudadanos. Hoy solo buscan preservar un sistema del que se benefician. Pensar que serán capaces de anticiparse y preparar a la sociedad para esta disrupción es, siendo realistas, un acto de fe. Basta observar los debates a los que dedican su tiempo: irrelevantes frente al desafío histórico que enfrentamos. Pedirles que piensen en las próximas décadas es como pedirle a un niño que se preocupe por su vejez", apunta Pablo Gil.

"Algunos visionarios ya defienden como solución una renta mínima universal para quienes no trabajen. Es un debate legítimo, pero personalmente tengo mis dudas. El ser humano siempre se ha movido por metas, desafíos y logros. Trabajar (en el sentido amplio de crear, aportar o mejorar algo) forma parte de nuestra naturaleza. No creo que estemos preparados para vivir sin propósito, ni que una renta garantizada sustituya la satisfacción de sentirse útil. Porque sobrevivir no es lo mismo que vivir", reflexiona este experto.

La guerra del cómputo

En medio de este debate, algo enorme está ocurriendo en el mundo de la inteligencia artificial, pero fuera del foco mediático. No tiene que ver con los modelos ni con los algoritmos, sino con la infraestructura invisible que los alimenta. Durante años, las grandes tecnológicas compraban capacidad en la nube a gigantes como Amazon, Google o Microsoft. Pero ahora estamos entrando en una nueva fase: la economía de guerra del cómputo. 

Microsoft y otras compañías ya no se limitan a contratar servidores: están creando y financiando un ejército de empresas (las llamadas NeoClouds) dedicadas exclusivamente a generar potencia de cálculo para la IA.

Son una nueva especie dentro del ecosistema tecnológico: proveedores privados de cómputo a gran escala, que funcionan casi como extensiones de los gigantes tecnológicos. No ofrecen servicios al público, sino que construyen centros de datos enteros solo para un cliente y mueven por detrás los hilos. 

  • IREN, una antigua minera de bitcoin, acaba de firmar un acuerdo de 9.700 millones$ con Microsoft, transformándose en proveedor de IA de la noche a la mañana.
  • Nebius, con un acuerdo de 17.400 millones, ha pasado a ser una especie de anexo de infraestructura privada.
  • CoreWeave, pionera del modelo, consiguió un contrato multimillonario con Microsoft, lo usó como aval para pedir préstamos a Blackstone y empezó a acumular GPU como si fueran reservas estratégicas.

Montar un centro de datos de alta capacidad cuesta miles de millones, y las NeoClouds no tienen ese capital, así que utilizan un mecanismo clásico de apalancamiento:

  1. Firman un contrato a largo plazo por ejemplo con Microsoft (que garantiza ingresos futuros).
  2. Usan ese contrato como garantía ante fondos de inversión o bancos.
  3. Obtienen créditos masivos para comprar GPUs y construir más infraestructura.

El resultado es que crecen a toda velocidad, pero a base de deuda. Y mientras, los reguladores y las redes eléctricas intentan alcanzar el ritmo, estas empresas hipotecan el futuro para sostener el apetito de cómputo de la IA. Así que ojo, porque lo que se presenta como “innovación” empieza a parecerse a una política industrial privada, movida por deuda, chips y contratos exclusivos.

En cualquier caso, lo que queda claro es que la IA no es solo una revolución tecnológica; es una carrera por el territorio computacional respaldad por deuda, donde el poder se mide en GPU, capacidad eléctrica y acceso al crédito. 

Evli: las valoraciones no están al nivel de burbuja

Las acciones tecnológicas se han convertido en el núcleo del mercado bursátil y, por tanto, las narrativas sobre su futuro son críticas para el rendimiento de todo el mercado. Las tecnológicas representan cerca del 60% de la capitalización bursátil estadounidense y más del 20% de los mercados emergentes. Las acciones europeas tienen la menor exposición. Una corrección brusca en las tecnológicas y, por tanto, en las Bolsas globales erosionaría la riqueza de los hogares y debilitaría el consumo, perjudicando el crecimiento económico.

La narrativa principal respecto a las tecnológicas es el auge de la inteligencia artificial, señala Valtteri Ahti, Chief Investment Strategist and Head of Investment Research de la gestora nórdica Evli. Hay temores generalizados de que la IA se haya convertido en una burbuja y existen síntomas inconfundibles de burbuja. Hay un gran bombo sobre semanas laborales de tres días a medida que los robots sustituyen a los humanos.

El meteórico ascenso de acciones ligadas a la IA sin ingresos recuerda mucho a la burbuja puntocom. Hay financiación de proveedores: Nvidia invertirá hasta 100.000 millones$ en OpenAI, parte de los cuales vuelven a Nvidia en compras de GPU.

Existen diferencias significativas entre la burbuja puntocom y el auge actual de la IA. Durante la burbuja puntocom, las tecnológicas construyeron vastas redes de fibra esperando una demanda que no llegó. Un año después del estallido, el 85% de la capacidad de fibra estaba sin usar. El auge de la IA es diferente, ya que la oferta de centros de datos no puede cubrir la demanda existente por la escasez de chips, energía y mano de obra cualificada.

Sin embargo, la verdadera prueba de una burbuja es la valoración, o más concretamente, las valoraciones infladas. Al fin y al cabo, una burbuja consiste en que los inversores están dispuestos a pagar una prima significativa sobre los fundamentales porque las perspectivas de futuro son excepcionalmente brillantes.

Como grupo, las principales tecnológicas actuales —Nvidia, Microsoft, Amazon, Google y Meta— cotizan a valoraciones significativamente más bajas que los líderes de la burbuja puntocom: Cisco, Nortel, IBM, Intel y Microsoft.

La razón principal es que los líderes tecnológicos actuales son mucho más rentables y tienen balances mucho más sólidos que los de la era puntocom. La característica clave de una burbuja son las valoraciones extremadamente altas, que aún no se observan en el mercado actual.

Otra característica clave de una burbuja es que muchos inversores participan en el mercado no porque crean en el futuro, sino porque esperan que otros sigan haciéndolo. La dinámica de burbuja y auge está intrínsecamente ligada a las expectativas y, por tanto, a las noticias sobre si la historia sigue intacta.

Esto implica que el auge se pone a prueba de vez en cuando, lo que significa volatilidad. Por tanto, las valoraciones no están en niveles de burbuja, pero pueden producirse correcciones a medida que se ponga a prueba la narrativa de la inteligencia artificial.

Por otra parte, Japón considera incluir 6.500 millones$ anuales de los Presupuestos ordinarios a inversiones en IA y semiconductores. La clave está en que, hasta la fecha, estos fondos se canalizaban a través de Presupuestos extraordinarios, por lo que no ofrecían la estabilidad que proporciona el regular. En el último ejercicio final, se destinaron aproximadamente 9.700 millones a este propósito y, desde 2021, la cantidad acumulada asciende a unos 37.140 millones.

05Nov

Un 64,06% cree que tendrá problemas para sustituir a los empleados que se jubilan, percepción que ha crecido más de 27 puntos en dos años.

Miguel Ángel Valero

Resultados demoledores de la XXVIII edición del Informe Infoempleo Adecco: Oferta y Demanda de Empleo en España. Un 64,06% cree que tendrá problemas para sustituir a los empleados que se jubilan, percepción que ha crecido más de 27 puntos en dos años. Las empresas dicen tener un porcentaje de su plantilla de entre el 30% y el 75% con más de 50 años. Sin embargo, paradójicamente, un 81,25% de las compañías encuestadas no se han preocupado de implementar ninguna estrategia para fomentar el reclutamiento de candidatos mayores de 50 años durante el último año (porcentaje similar al del año anterior). El 18,75% restante, o bien no tiene en cuenta la edad del candidato en sus procesos o ya cuenta con programas de talento senior para reducir la discriminación laboral por edadismo.

Y lo más sorprendente es que el 62,5% sigue sin llevar a cabo ninguna acción para contratar a menores de 30 años, aunque este porcentaje se ha reducido 11 puntos en un año. Del 37,5% que sí tomaron medidas para fomentar el empleo joven durante 2024, un 75% realiza programas de prácticas en colaboración con centros formativos (+15,91 puntos), un 37,5% mantiene acuerdos con los centros para ofrecer programas de formación a sus empleados (-7,92 puntos), y un 29,17% ofrece programas de becas para jóvenes (+15,56 puntos). Otro 25% dice haber puesto en marcha programas de acompañamiento y mentoring (-11,36 puntos).

20% de rotación de la plantilla

Las empresas cifran en un 20% de media el volumen de rotación de personal al que han tenido que hacer frente durante el último año, casi siete puntos menos que el año anterior, y tres puntos menos que la media que se registraba en 2019, antes de la pandemia. Esta evolución sugiere que las bajas voluntarias de trabajadores se están reduciendo, bien sea por mejoras en las políticas de gestión de talento de las empresas, o bien por inseguridad ante el escenario laboral y económico que los trabajadores proyectan para los próximos meses. 

Para el 62,96% de las empresas la razón principal de la rotación de talento en sus plantillas se debe a que reciben mejores ofertas salariales de otras compañías, porcentaje que se ha duplicado en el último año. Para el 38,89% se trata de empleados que no pueden cumplir con sus aspiraciones de crecimiento profesional o personal en la empresa, idea que crece más de 17 puntos. El llamado 'salario emocional' (engloba todos los beneficios y recompensas no económicas, como flexibilidad en los horarios, trabajo híbrido, medidas de conciliación laboral) también ha incrementado su importancia durante el último año en la rotación de las plantillas (25,93%; +13,54 puntos).

Un 24,07% creen que las salidas corresponden a trabajadores que no se identifican con el objetivo y estrategias marcados por la compañía (+4,6 puntos). Y un 12,96% achaca la rotación de su plantilla a procesos de selección mal enfocados, un 7,41% a un mal clima laboral en la compañía y el 3,70% dice que los trabajadores se han marchado por el mal momento económico que atraviesa la compañía (un porcentaje que se reduce en siete décimas en un año). 

A pesar de reconocer que el salario es la principal razón por la que los trabajadores cambian de empresa, solo el 28,13% de las organizaciones estaría dispuesta a pagar más por perfiles más cualificados. El 46,88% de las empresas ofrece remuneración flexible y/o en especie a sus empleados (+4,53 puntos); el 60%, seguro médico; el 46.67% tickets restaurante o comedor de empresa subvencionado; el 36,67%, cesta de Navidad, o dietas y desplazamientos (33,3%). También, descuentos de empleado, plan de pensiones, ayudas para transporte público, formación externa o acciones/participaciones en la empresa.

La dificultad para encontrar talento adecuado sigue siendo uno de los problemas diarios para el 73,91% de las empresas. Pero hay discrepancias sobre las causas. Un 76,56% de las organizaciones cree que faltan perfiles acordes a su actividad (+10,68 puntos). Un 45,31% opina que el problema estaría en las expectativas salariales de los candidatos, muy por encima de la remuneración que ofrece la empresa(+8,84 puntos). El 34,38% de las compañías cree que no consiguen candidatos porque no les ofrecen las medidas de flexibilidad que ellos requieren, como teletrabajo (+12 puntos). Un 28,13% piensa que el problema está en que no encuentran trabajadores con la formación adecuada (-13,05 p.p.). Para un 20,31% la falta de planes de carrera es otro gran obstáculo para reclutar talento, porcentaje que baja dos puntos en el último año; mientras que otro 17,19% cree que el problema está en la falta de movilidad geográfica de los candidatos (+5,43 puntos).

Horarios flexibles para mejorar la competitividad

Ante esta situación, un 70,31% de las empresas considera que ofrecer horarios flexibles puede ser una de las medidas más eficaces para mejorar su competitividad, visión que en el último año ha crecido casi 14 puntos. Un 43,75% opina que ofrecer retribución variable es un buen incentivo (+10,81 puntos) y un 37,5% también incluye la posibilidad de teletrabajar (+4,56 puntos). Un 31,25% considera que las bolsas de horas también serían eficaces (+11,25).

Otras fórmulas de flexibilidad que citan como válidas para mejorar su competitividad son las jornadas irregulares (21,88%), la contratación temporal vía ETT (18,75%), la contratación temporal directa (15,63%), la modificación sustancial de las condiciones de trabajo (15,63%), las horas extraordinarias (15,63%), la movilidad funcional (14,06%) o los acuerdos de colaboración con freelances (10,94%). En menor medida señalan la subcontratación o servicios de outsourcing, la contratación a tiempo parcial, la movilidad geográfica o recurrir a ERTE.

Sobre la desconexión digital, un 29,69% de las compañías confirma que ya han informado a sus trabajadores de esta medida y les dan libertad para aplicarla o no. Un 28,13% asegura que aplica la medida porque es necesaria y quiere fomentarla. Otro 21,88% no cree necesaria ninguna acción porque considera que ya son respetuosos con los horarios y los descansos de sus equipos. El restante 20,31% afirma que la desconexión digital es una decisión personal de cada trabajador.

Para Alberto Gavilán, director de Talento del Grupo Adecco: “El envejecimiento de la población y la baja tasa de reposición laboral amenazan la sostenibilidad del mercado de trabajo. En los próximos diez años se jubilarán muchas más personas que jóvenes se incorporarán al mercado laboral. Y esto, en un escenario de escasez de talento, solo agravará más el problema. Es necesario que las empresas españolas mejoren la participación de jóvenes y mayores de 50 años en el mercado actual, así como que ofrezcan proyectos profesionales atractivos para repatriar talento cualificado que se marchó al extranjero. También la integración de mano de obra migrante es fundamental para garantizar la sostenibilidad de nuestro empleo y compensar la falta de relevo generacional”.

Por su parte, Teresa Tomás, CEO de Infoempleo, señala: “Hemos percibido que se están produciendo cambios interesantes en la política de contratación de ciertos sectores afectados por la escasez de mano de obra. Algunas empresas están optando por ampliar el espectro de perfiles que consideran adecuados. La estrategia consiste en atraer talento con competencias básicas, para posteriormente completar su formación de manera interna. Este nuevo enfoque les permite moldear a sus empleados de acuerdo con sus necesidades específicas, y contribuye a reducir las tasas de vacantes sin cubrir, especialmente en sectores como la construcción, la hostelería, los servicios sociosanitarios o determinadas ramas del sector industrial”.

La empresa busca un equilibrio entre habilidades técnicas y personales

6 de cada 10 empresas consultadas afirman que durante el último año su productividad no se ha visto alterada ni por la inflación ni por la incertidumbre económica o la inestabilidad geopolítica, aunque un 23,44% admite haber tenido problemas. Un 15,63% asegura haber mejorado incluso su productividad en 2024.

Sobre el paro, el 73,44% de las organizaciones cree que España tiene un problema estructural de desempleo que requiere atender diversos frentes, pero esta percepción ha caído 17,15 puntos en un año. El 51,6% piensa que este desempleo estructural se debe a la falta de talento o mano de obra cualificada (-0,89 puntos), y para otro 38,3% es por la falta de estímulos fiscales a la contratación (-13,65 puntos). Un 34,04% opina que hay una excesiva dependencia de la estacionalidad para ciertos sectores (+6,77) y en opinión de un 25,53% también hay una escasa diversificación sectorial (+12,54).

A la hora de valorar cuáles son las habilidades más importantes en un candidato, un 57,81% de las empresas afirma que su perfil ideal debería guardar un equilibrio entre habilidades técnicas (hard skills) y personales (soft skills), percepción que crece casi cinco puntos en el último año. Otro 34,38% cree que depende del puesto a cubrir. Un 4,69% da más importancia a las capacidades técnicas de los candidatos frente a sus habilidades personales. Y el 3,13% restante considera que las habilidades personales son lo más importante.

Tener conocimientos especializados para el trabajo que se va a desarrollar (89,06%), además de conocimientos en nuevas tecnologías (40,63%), siguen siendo las habilidades técnicas más requeridas por las empresas, con la diferencia de que los conocimientos tecnológicos han crecido más de 11,2 puntos en el último año. El conocimiento de otros idiomas (17,19%) o el nivel de cultura general que puedan ofrecer los candidatos (9,38%) tienen menos peso.

Respecto a las habilidades interpersonales, las más valoradas son la capacidad para trabajar en equipo (79,69%; +10,28 puntos) y la resolución de problemas (67,19%; +4,84). En el último año ha crecido también de forma significativa el interés por los candidatos que muestren iniciativa, capacidad de adaptación a los cambios, polivalencia y versatilidad, habilidades transversales, y que sepan organizarse y planificarse bien. 

En cuanto a la posibilidad de adquirir estas habilidades dentro de la compañía, un 65,63% de las compañías reconoce que no ofrece a sus empleados ningún programa. A pesar de ello, el número de empresas que sí ofrecen capacitación ha crecido 12 puntos respecto a 2024, lo que indica que se podría estar produciendo un cambio de perspectiva en este asunto por parte de las organizaciones.

05Nov

Las negociaciones comienzan a acelerarse a medida que se hacen más evidentes las consecuencias del cierre gubernamental.

Miguel Ángel Valero

Día 36 (ya camino del 37) de cierre del Gobierno en EEUU, convirtiéndose en el más largo de la historia. Las presiones se incrementan con el programa de ayuda alimentaria (SNAP, por sus siglas en inglés), en el limbo jurídico; retrasos aeroportuarios acumulándose ante la falta de controladores aéreos –el secretario del Departamento de Transporte ha señalado que la semana que viene se podrían ver obligados a cerrar zonas del espacio aéreo ante la incapacidad de gestionar todo el tráfico– y las derrotas electorales en las recientes elecciones a Gobernador en Virginia y Nueva Jersey y la alcaldía de Nueva York (ganada por Zohran Mamdani, el primer regidor musulmán de la ciudad y el de menor edad en un siglo).

Los demócratas buscan que el daño causado por el cierre de Gobierno fuerce a los republicanos a hacer concesiones. Pero en la última votación se rechazó un paquete de leyes especiales que pretendía financiar parcialmente algunas agencias y programas federales. 

Para desbloquear la situación hacen falta 60 senadores votando a favor y que la última votación fue 54–44, con ningún demócrata cambiando de bando. Actualmente, la principal vía de negociación entre los sectores moderados de ambos partidos se centra en encontrar fórmulas para compensar el aumento del gasto sanitario que supondrá el fin de las ayudas del Obamacare. Una línea de acuerdo que ha generado optimismo en los republicanos incluso llevándolos a señalar que podría desbloquear la situación esta semana. 

Por su parte, Trump ha insinuado la posibilidad de eliminar la regla de los 60 votos en el Senado, lo cual también requeriría una mayoría cualificada para su aprobación. Esta medida permitiría reabrir el Gobierno con una mayoría simple, aunque podría volverse en contra de los republicanos si los demócratas recuperan el control de la cámara en el futuro.

Las presiones siguen aumentando para el lado republicano, aunque la maquinaria de la culpa siga funcionando –la Casa Blanca tiene una web con los efectos del cierre de Gobierno provocado por los demócratas–, las negociaciones comienzan a acelerarse a medida que se hacen más evidentes las consecuencias del cierre gubernamental.

En este contexto, la última Perspectiva Semanal de UBP: La cautela de la Fed y la resiliencia de los beneficios económicos destaca que, aunque la Reserva Federal recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos, pero el tono prudente de Jerome Powell sobre posibles reducciones adicionales en diciembre provocó reacciones mixtas en los mercados.

Los sólidos resultados empresariales, especialmente en el sector tecnológico, respaldaron a la renta variable, mientras que los rendimientos de los bonos repuntaron.

El dólar estadounidense se fortaleció ante la debilidad del yen japonés y el oro se consolidó en torno a los 4.000$ onza.

04Nov

El porcentaje neto de empresas españolas que señalaron un aumento de sus ventas entre julio y septiembre es el 11%, 12 puntos menos que tres meses antes. Solo un 1% registra un aumento de los beneficios, frente al 7% anterior.

Miguel Ángel Valero

El 22% de las empresas españolas ha sufrido impagos significativos durante 2025 de acuerdo con la oleada de otoño del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, que impulsan Crédito y Caución e Iberinform. Esto supone una ligera mejoría de los niveles de impacto registrados hace un año. Sin embargo, señalan un cambio en el perfil de los clientes con morosidad, ya que ahora proceden principalmente de sectores muy afectados por la inflación (8%) o que dependen en gran medida de las exportaciones e importaciones, lo que muestra el impacto de los aranceles (6%). 

El 77% de las empresas detecta algún tipo de deterioro en los niveles de solvencia o liquidez de sus clientes. Una de las principales novedades de 2025 es que los costes laborales se sitúa en primera posición en cuanto a los factores que afectan a la solvencia de los clientes, con el 39%. La evolución de la demanda continúa siendo el segundo elemento perturbador (36%), en línea con el nivel de 2024. 

Por su parte, sigue moderándose significativamente el deterioro en los pagos provocado por la evolución de los precios. Así, la inflación es señalada como un factor desestabilizador del comportamiento en pagos y la solvencia de los clientes por el 30% de las empresas, 10 puntos por debajo de los niveles de hace un año. El impacto de los costes financieros continúa disminuyendo y cae 12 puntos, hasta el 19%, y los costes de la energía descienden 3 puntos hasta el 22%.

Son también relevantes las tensiones geopolíticas (citadas por el 20% de las empresas) y la incertidumbre arancelaria, con el 11%, que aparece como elemento de deterioro. 

A pesar del complejo contexto del riesgo de crédito que dibuja el estudio, las empresas prevén mayoritariamente cerrar 2025 con crecimientos tanto de la facturación (57%) como del beneficio (51%), muy por encima de las empresas que esperan caídas de ambas magnitudes (12% y 20%, respectivamente). El tejido productivo muestra su confianza en que podrá mantener esta dinámica el próximo año. Un 64% espera que sus niveles de facturación sigan remontando, frente a un exiguo 4% que espera que el próximo ejercicio sea peor que este en términos de ingresos.

BCE: buena evolución de las ventas

El Banco Central Europeo (BCE) hizo públicos los resultados de la 36ª edición de la Encuesta sobre el acceso a la financiación de las empresas del área del euro (SAFE, por sus siglas en inglés). En ella se preguntó a las empresas sobre la evolución de su situación económica y financiera y de sus condiciones de financiación entre julio y septiembre de 2025. 

El porcentaje neto de empresas españolas que señalaron un aumento de sus ventas entre julio y septiembre fue positivo (11%), aunque sensiblemente inferior, doce puntos, al declarado tres meses antes. Por su parte, la proporción neta de compañías que señaló un crecimiento de sus costes, tanto laborales como de otro tipo, se situó en un 35% y 36% respectivamente, niveles todavía elevados pero claramente por debajo de los registrados tres meses antes (52% y 45%). 

En este contexto, el porcentaje neto de empresas que informaron de un aumento de los beneficios fue el 1%, valor inferior al de la ronda previa (7%). Por tamaños, tanto las pymes como las compañías grandes registraron, en conjunto, una evolución favorable de las ventas en el tercer trimestre, más acusada en el caso de las segundas. En el caso de los beneficios, el porcentaje de empresas grandes en las que aumentó este excedente fue superior al de las que indicaron descensos, en tanto que las pymes continuaron declarando mayoritariamente una caída de sus resultados, con un porcentaje neto del -7%, cinco puntos más negativo que el del trimestre anterior. 

De acuerdo con los resultados de la SAFE, el proceso de desendeudamiento de las empresas españolas ha continuado, si bien a un ritmo menor al del trimestre previo. Así, la proporción neta de compañías españolas que señalaron un descenso entre julio y septiembre de su ratio de endeudamiento (medido como el cociente entre el total de deudas y los activos) fue del 4%, frente al 18% registrado en la edición anterior. Este desendeudamiento se habría concentrado en el segmento de pymes, ya que en las empresas grandes se habría registrado, por primera vez desde 2020, un porcentaje neto ligeramente positivo. 

En cuanto a las necesidades de financiación bancaria, se mantuvieron prácticamente estables entre julio y septiembre. En este contexto, la disponibilidad de préstamos bancarios continuó mejorando, pero lo hizo a un ritmo menor que en el trimestre previo. Así, un 10% de compañías, en términos netos, informó de una mejoría en este aspecto, 4 puntos menos que en la encuesta anterior. Las empresas observaron un efecto positivo de la mayoría de los factores que afectan a la oferta crediticia, si bien en casi todos los casos los porcentajes fueron más reducidos que el trimestre previo. 

En particular, destacan el impacto favorable asociado al historial crediticio de las empresas, señalado por un 18% en términos netos, y la mayor disposición de las entidades bancarias a otorgar préstamos, percibido por un 11% de compañías, en términos netos. En sentido contrario, un porcentaje neto del 9% de las empresas siguieron considerando que las perspectivas económicas generales dificultaban el acceso al crédito, si bien este valor es, en términos históricos, reducido. El desglose por tamaños evidencia que tanto las pymes como las grandes empresas continuaron percibiendo una mejoría de la disponibilidad de préstamos bancarios. 

La proporción de empresas que solicitaron préstamos bancarios se redujo en 12 puntos, hasta situarse en un 17%, descenso que se debe tanto al aumento del porcentaje de compañías que disponían de suficientes recursos propios para atender a sus necesidades como, en menor medida, al incremento de las que no solicitaron crédito bancario por pensar que no se lo iban a conceder (demanda desanimada), que pasó de un 2% a un 3%. Este último factor es también la principal razón que explica el crecimiento en el indicador de obstáculos para obtener préstamos bancarios, que aumentó un punto y medio en el tercer trimestre de 2025, hasta situarse en un 4,6%, nivel que no obstante puede seguirse considerando reducido (véase gráfico 3). El incremento también obedece, aunque en menor medida, al ligero aumento del porcentaje de rechazo, que creció medio punto porcentual, hasta el 1 %. 

El aumento de las dificultades para obtener préstamos bancarios se observó exclusivamente en las pymes ya que en las empresas grandes este indicador se mantuvo sin cambios significativos. Entre julio y septiembre, el porcentaje neto de empresas que informó de un descenso en los tipos de interés fue prácticamente nulo, lo que sucede tras cuatro trimestres seguidos de descensos en dicho porcentaje neto (en la edición anterior esta proporción alcanzó un 31%). Al distinguir por tamaño, se observa que las pymes señalaron un incremento del coste de financiación, mientras que las compañías más grandes siguieron declarando descensos de los tipos de interés, aunque más reducidos. 

Respecto al resto de las condiciones de los préstamos bancarios, tanto los importes concedidos como los plazos habrían seguido aumentando en el tercer trimestre, en tanto que las empresas informaron de que se habrían endurecido ligeramente las garantías requeridas y otros costes distintos de los tipos de interés. 

En cuanto a las expectativas, un 11% de las empresas, en términos netos, anticipaban que continuaría mejorando su acceso a la financiación bancaria en el cuarto trimestre de 2025.

El nuevo Plan Quinquenal tiene como objetivo ampliar la clase media, que crezca, consuma más, y ahorre menos.

Miguel Ángel Valero

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, pone el foco en dos acontecimientos clave ocurridos en China en las últimas semanas que, con gran probabilidad, influirán de manera decisiva en sus perspectivas futuras. El primero es la publicación del nuevo Plan Quinquenal, que en gran medida continúa con el planteamiento existente. El segundo es la reunión entre los presidentes Trump y Xi Jinping, en la que se estableció un marco para las negociaciones comerciales para los próximos 12 meses.

El plan quinquenal busca mantener el crecimiento económico anual dentro de un “rango razonable”, que este experto estima en torno al 4-5 %. Uno de sus principales objetivos es aumentar de forma significativa el consumo de los hogares en proporción al PIB. Esto refleja la continuación de un cambio estructural: un giro progresivo desde la industria manufacturera - que ha impulsado el crecimiento chino durante las últimas dos décadas- hacia una economía más orientada al consumo interno.

También hace hincapié en garantizar que el crecimiento de los ingresos de los hogares siga el ritmo del crecimiento del PIB, lo que sugiere de nuevo un objetivo de alrededor del 4-5%. Además, tiene como objetivo ampliar aún más la población que recibe ingresos medios, un tema clave en los mercados emergentes. A medida que esta clase media crezca, se espera que consuma más y, en el caso de China, que ahorre un poco menos.

Otro aspecto clave es el impulso de China hacia la autosuficiencia tecnológica, especialmente relevante en la actual era de las 'guerras de chips'. Esta ambición viene acompañada de esfuerzos por reforzar la base manufacturera del país y del reconocimiento de que, aunque China avanza hacia un modelo más orientado al consumo, la industria manufacturera continúa desempeñando un papel esencial en su economía.

China sigue avanzando en su programa contra la “involución”, una política vigente desde hace tiempo. Esta iniciativa busca frenar la competencia excesiva y el exceso de capacidad en sectores clave como los vehículos eléctricos y la energía solar. El objetivo es promover la consolidación del sector y limitar las guerras de precios, a fin de estabilizar los beneficios empresariales, prevenir presiones deflacionarias y fomentar el crecimiento sostenible. Es probable que China mantenga esta estrategia en el tiempo, impulsando a empresas líderes nacionales en industrias estratégicas.

Tierras raras como herramienta estratégica y de influencia

China parece haber jugado bien sus cartas en la reciente escalada de tensiones comerciales con Estados Unidos. Las tierras raras se han convertido en una herramienta estratégica para que China ejerza influencia, y han sido un factor clave para que EEUU volviera a la mesa de negociaciones. China domina tanto los recursos como la producción de elementos de tierras raras, y parece haber aprovechado esa posición con eficacia. 

China insinuó la posibilidad de restringir las exportaciones de tierras raras, lo que provocó que EEUU respondiera amenazando con la imposición de aranceles del 100% que desencadenó una escalada de tensiones en las últimas semanas. Curiosamente, los mercados se han mantenido imperturbables en gran medida, con la creencia generalizada de que las conversaciones concluirían de forma positiva.

China se ha comprometido ahora a comprar soja estadounidense, lo que debería aliviar la presión sobre los agricultores estadounidenses. También ha acordado limitar las exportaciones de materiales utilizados en la producción de fentanilo, una droga altamente adictiva que actualmente está causando importantes problemas sociales en EEUU.

Por otro lado, Estados Unidos ha retirado su amenaza de imponer aranceles del 100% a los productos chinos y ha suavizado algunas de las restricciones y los costes que se iban a aplicar al transporte marítimo chino.

La exitosa reunión entre los presidentes Trump y Xi la semana pasada ha puesto de manifiesto que probablemente podremos dejar atrás las preocupaciones sobre los aranceles del 100%, al menos durante los próximos 12 meses. Hay programadas dos reuniones más entre estos líderes para 2026, lo que debería ayudar a mantener un tono constructivo durante este período.

Pero ¿podemos dar por terminada esta historia? Quizá no. Se trata de las dos mayores superpotencias económicas del mundo, y es improbable que siempre actúen en perfecta armonía. Esto podría ser simplemente una pausa, más que una conclusión. 

China sigue manteniendo una perspectiva a largo plazo. Ha logrado avances significativos en la diversificación de su economía, reduciendo su fuerte dependencia de las exportaciones a EEUU, lo que la dota de mayor resiliencia ante futuros cambios en la dinámica del comercio mundial. Las exportaciones chinas a EEUU han disminuido un 27% interanual, pero las totales han aumentado un 8%. Actualmente, las exportaciones a EEUU representan solo el 12% del comercio total de China, frente al 20% en 2018, cuando el presidente Trump inició la primera ronda de guerras comerciales.

Actualmente, el arancel efectivo estadounidense es significativamente mayor sobre los productos chinos: alrededor del 47%, en comparación con el 20% existente a principios de año. A pesar de esto, China parece estar adaptándose bien. En los últimos años, se ha diversificado eficazmente, aprovechando al máximo la Iniciativa Belt & Road para abrir nuevos mercados y expandir su influencia global. A medida que China continúe evolucionando hacia una economía más orientada al consumo, esta transición debería impulsar el crecimiento a largo plazo. 

"Nuestras perspectivas sobre los mercados emergentes siguen siendo constructivas y mantenemos una visión positiva sobre China. Somos conscientes de que los mercados han experimentado un fuerte repunte en los últimos 12 meses, pero aún vemos margen para un mayor impulso positivo", concluye el experto de Columbia.

04Nov

“Hace un año, prácticamente cualquier valor relacionado con la defensa permitía batir al mercado. Ahora es necesario ser mucho más selectivo", advierte un análisis de DWS.

Miguel Ángel Valero

"Las limitadas capacidades de defensa de Europa podrían mantenerse así durante algún tiempo. No es una constatación tranquilizadora, pero implica que los flujos de capital hacia el sector de defensa podrían prolongarse en el tiempo", avisa un análisis de DWS.

Un incremento de más del 500% en el índice en cinco años. ¿Es posible seguir siendo optimista respecto a las acciones europeas de defensa después de una subida así? Hay explosiones de precios que pueden desinflarse con la misma rapidez. "Pensemos, por ejemplo, en los beneficiarios del periodo de confinamientos por la pandemia", apuntan sus expertos. 

Por otro lado, los valores en auge por la ola de inteligencia artificial (IA) siguen mostrando pocos signos de debilidad, incluso tras tres años, dado que el potencial de la IA se percibe como enorme. "¿Y la defensa europea? Creemos que, mientras los gobiernos sigan convencidos de que la amenaza sobre Europa persistirá, es probable que mantengan su predisposición a invertir en la defensa de la región", añaden.

El estado de las fuerzas armadas europeas puede resumirse, en tono adecuado y conciso, de la siguiente manera: desde la caída del Telón de Acero han transcurrido 30 años de infrainversión. Europa dejó la defensa en manos de los estadounidenses. El ataque a Ucrania y las claras señales procedentes de la Casa Blanca de que Europa debe ser capaz de defenderse por sí misma han cambiado esa situación. La presencia de drones rusos en territorio europeo de la OTAN supone un estímulo adicional. Se ha producido un replanteamiento político de gran calado. Los presupuestos de defensa están aumentando de forma significativa, especialmente en Alemania, el norte y el este de Europa. 

Las dificultades presupuestarias de Francia, España e Italia, por su parte, hacen que los avances sean más lentos. Además, las capacidades de producción militar no pueden desarrollarse de la noche a la mañana.

Por tanto, es posible que a corto plazo surjan ciertas decepciones en el camino hacia una defensa europea más sólida. No obstante, "estamos convencidos de que la modernización de la defensa europea constituye un cambio estructural que podría ofrecer un fuerte viento de cola al sector durante muchos años". 

Los inversores, sin embargo, deberían analizar cuidadosamente qué valores del sector defensa incorporan a sus carteras. Madeleine Ronner, Senior Equity Portfolio Manager en DWS, explica: “Hace un año, prácticamente cualquier valor relacionado con la defensa permitía batir al mercado. Ahora es necesario ser mucho más selectivo. Aun así, incluso las valoraciones de nuestras compañías favoritas resultan bastante exigentes. No obstante, dadas las perspectivas actuales de crecimiento, es posible que estas empresas logren justificar dichas valoraciones con el tiempo”.

El sector de defensa ha mostrado una evolución significativamente superior a la del mercado en general durante los últimos cinco años, consolidando desde 2021 una prima de valoración en constante aumento. Si se mide en función de los beneficios obtenidos en los últimos doce meses, actualmente es el doble de caro que el conjunto del mercado. En su punto máximo, sin embargo, alcanzado en julio de este año, llegó a ser tres veces más caro.

"Consideramos, no obstante, que el atractivo del sector sigue siendo sólido. Podría ofrecer:

  • Ingresos a largo plazo, relativamente predecibles y financiados por los gobiernos.
  • Altas economías de escala derivadas de la expansión de capacidades, con un elevado apalancamiento operativo debido a los costes fijos.
  • Un crecimiento de beneficios potencialmente superior durante varios años. Si se valora el sector en función de los beneficios estimados para los próximos tres a cinco años, su prima de valoración se diluye con rapidez.

Estas previsiones se basan en los siguientes supuestos: el gasto en defensa de Europa aumentará desde el nivel actual del 2% del PIB hasta el 3% en 2030, con la posibilidad de que alcance entre el 3% y el 4% del PIB a medio plazo. Al mismo tiempo, el gasto en equipamiento está disminuyendo en relación con el gasto en personal. Según el International Institute for Strategic Studies (IISS, por sus siglas en inglés), se estima que aproximadamente la mitad de ese gasto beneficiará a los proveedores europeos, que los responsables políticos quieren reforzar.

Como demuestra la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, la tecnología y las tácticas bélicas están evolucionando con rapidez. Esto exige un enfoque selectivo, ya que no todas las compañías están igualmente preparadas para afrontar este desafío. Requiere tener en cuenta toda la cadena de valor y los sectores relacionados, como el aeronáutico y la ciberseguridad. "No obstante, consideramos que el sector de defensa probablemente seguirá mostrando dinamismo, mientras Europa no se sienta segura", concluyen en DWS.

04Nov

"Prosperarán los sectores que consigan sacar provecho de la automatización para atender las necesidades asociadas" a los cambios de patrones de consumo por el envejecimiento, vaticina Maria Vassalou, directora del Pictet Research Institute.

Miguel Ángel Valero

Se está produciendo un cambio estructural de la población, por la longevidad y las bajas tasas de natalidad, que los próximos 25 años va a provocar descenso del número de adultos en edad de trabajar en las principales economías, mayores tasas de dependencia y pérdida de impulso de los tradicionales motores del crecimiento económico. Pero la menor fuerza de trabajo cambio puede compensarse con aumento de la productividad mediante automatización e inteligencia artificial (IA), determinantes estratégicas para que las economías sean más fuertes, resilientes y en mejor situación para crecer a largo plazo.

Estas tecnologías pueden servir de catalizador del aumento de la productividad y crecimiento del PIB, incluso contribuyendo a reducir los niveles de deuda. De hecho, una nueva frontera de oportunidades de inversión se está generando en la encrucijada entre cambios demográficos e innovación tecnológica, en todos los países e industrias, si bien con ganadores y perdedores.

Para la doctora en economía financiera Maria Vassalou, directora de Pictet Research Institute, “estamos ante un cambio demográfico y transformación económica a largo plazo que conforman la manera en que se asigna capital, se incrementa la productividad y se crece. Las economías con poblaciones envejecidas y mano de obra cada vez más escasa se enfrentan a la disyuntiva de no hacer nada hacia el declive o transformarse para seguir creciendo". 

"Por suerte, la evolución de la automatización y la inteligencia artificial llegan en el momento oportuno para contrarrestar la menor fuerza de trabajo. Además, con el envejecimiento cambian los patrones de consumo. Prosperarán los sectores que consigan sacar provecho de la automatización para atender las necesidades asociadas”. subraya.

El centro de investigación del grupo suizo Pictet ha elaborado el estudio Demographics & Technology, que constata que vivienda, salud y alimentación son los sectores más beneficiados por la longevidad, la automatización y la IA. Pero avisa que "los aumentos de productividad dependen de las políticas, infraestructura y capacitación laboral".

La tendencia demográfica global es clara, estamos en punto de inflexión global en el que el “dividendo demográfico”, periodo en el que la proporción de población en edad de trabajar (15 a 64 años) aumentaba en relación con la total, ha terminadoHasta 2050 la tasa de dependencia en las principales economías aumentará por envejecimiento de su población, sobre todo en Japón y China, así como bajas tasas de fertilidad, aunque con el alivio de inmigración en países como Canadá y EEUU. Para 2080, se espera que China tenga más personas mayores de 65 años que de 15 a 65. En conjunto, mientras Japón, China, España y Alemania experimentarán disminución, en Canadá, EEUU, Reino Unido, Suiza, Benelux y Francia, la población puede aumentar hasta 2050 por inmigración, aunque la resistencia social y política al respecto introduce incertidumbre.

En todo caso las personas que envejecen, especialmente mayores de 74 años, cambian las pautas de consumo hacia vivienda, atención médica y salud y alimentación. Esta población en Japón supondrá el 28% del consumo interno para 2050 mientras que en EEUU llegará al 14%.

Automatización: de sustituir personas a aumentar la productividad

Ahora bien, la nueva ola tecnológica puede compensar la falta de mano de obra. Se debe a que, a medida que esta se vuelve más escasa y cara, las empresas tienen incentivos para invertir en tecnologías que puedan sustituirla y/o mejorar la productividad. El efecto es mayor en economías donde el coste del capital es bajo, con grupos más jóvenes y educados, que muestran mayor capacidad de aprendizaje y adaptación e intervención del sector público en la infraestructura, mediante mecanismos de distribución de riesgos, lo que reduce las barreras de entrada.

Además, hay que tener en cuenta que la robótica parece haber evitado la típica caída de productividad en forma de “curva J” de las tecnologías de uso general, como ocurrió con la electricidad e internet. La adopción de robótica puede evolucionar en dos fases. En primer lugar, los robots de sustitución reemplazan mano de obra escasa, lo que se puede hacer rápidamente, pero sin mejora de eficiencia. Le siguen los robots que aumentan la producción. Es más costoso y requiere mayor periodo para generar resultados, pero aumenta la productividad de los empleados en lugar de reemplazarlos. 

Japón, uno de los primeros países en sufrir el envejecimiento de la población, con la adopción pionera de la automatización, ha pasado sustituir mano de obra a aumentar la productividad, con rediseño organizacional. Es líder mundial en densidad de robots en la industria de metales básicos y maquinaria, 30 por cada 1.000 trabajadores, según la Federación Internacional de Robótica. China ha llegado a 10 por 1.000 trabajadores en una década.

Pero hay otras economías rezagadas en automatización, sobre todo en Europa -a pesar del envejecimiento de su población- y este de Asia, con escasa inversión en tecnologías facilitadoras.  En Japón, EEUU y China, dos tercios de los robots ya se centran en mejora de productividad en lugar de eliminar puestos de trabajo, pero Alemania usa casi un 40% de sus robots para sustituir de mano de obra. En conjunto Europa muestra grandes ganancias potenciales de automatización a partir de una mano de obra cualificada y experiencia industrial.

La IA entra en una fase de escala

A esto se añade que la inteligencia artificial (IA) está a punto de entrar en fase de escala y aumento de productividad, mediante aplicaciones pioneras en diagnóstico médico, logística y servicios financieros. En radiología, los sistemas de IA están mejorando la precisión del diagnóstico; los centros de distribución emplean tecnologías guiadas por visión con aumentos de doble dígito en la velocidad de la selección de los productos y los agentes conversacionales están gestionando consultas bancarias rutinarias. 

La automatización mediante IA puede aumentar el crecimiento del PIB de EEUU 0,4% la próxima década y la proyección de Pictet sugiere aumentos de la productividad de 1 a 1,5 %, similares a las de la robótica.

Ahora bien, esta capacidad para escalar y generar aumentos de productividad depende de las políticas apropiadas y disponibilidad de infraestructuras digitales robustas, computación en la nube, datos etiquetados y chips GPU capaces de cálculos intensivos, con capacitación de una fuerza de trabajo altamente cualificada.

Sectores: ganadores y perdedores

El caso es que la investigación sobre demografía analiza principalmente los peligros de la reducción de la fuerza laboral para el crecimiento, pero ignora lo que la automatización y la IA pueden aumentar la productividad. Por su parte, la investigación sobre automatización e IA se centra en los trabajos que pueden perderse, pero pasa por alto que pueden resolver problemas demográficos. 

De hecho, hay oportunidades de inversión en la encrucijada. Ahora bien, en este cruce entre evolución demográfica y potencial automatización los inversores deben diferenciar entre regiones, pues no todos los países lo aprovecharán o se beneficiarán por igual. 

Además, para que un sector o industria se beneficie del envejecimiento de la población debe estar en un territorio en el que la robótica e IA puedan impulsar la productividad por capacidad digital y física para escalar.

Así, las carteras de los inversión pueden construirse en torno a temas que atiendan las necesidades de unos consumidores maduros. Las personas que envejecen gastan más en vivienda, propicia a mejora de materiales de construcción y aplicación de robótica e IA para hacerla adecuada a las personas mayores, incluyendo el "hogar inteligente" e infraestructuras adaptadas a la edad.

Por su parte la atención médica ha sido de los primeros sectores en adoptar la robótica y la IA para diagnósticos y productos relacionados con la longevidad. Las oportunidades se extenderán más allá de productos farmacéuticos y dispositivos médicos a soluciones de longevidad proactivas que prolongan los años de vida saludable y el bienestar. 

Además, el sector alimentario es un área de inversión prometedora, pues a medida que las poblaciones envejecen gastan más en alimentos, cuya demanda es inelástica, pero susceptible de automatización e IA en producción, procesamiento y envasado.

Sin embargo, otros sectores, como vestido, transporte de personas y ocio, probablemente experimenten disminución de demanda con el envejecimiento por el cambio de los patrones de consumo y menores beneficios de la automatización y la IA.

04Nov

El Gobierno justifica el uso unilateral –sin pasar por el Congreso– de los aranceles dado que el déficit comercial representa una emergencia nacional. Su ilegalización pondría en riesgo la seguridad económica de EEUUU y generar complicaciones para el Tesoro en caso de tener que reembolsar las tasas recaudadas.

Miguel Ángel Valero

Christy Tan y Lawrence Hatheway, estrategas de inversión del Franklin Templeton Institute, analizan en el informe Beyond the Summit: Mapping Asia’s Emerging Trade Alliances las implicaciones económicas de la cumbre entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Busan (Corea del Sur), así como los nuevos acuerdos comerciales entre EEUU, Corea del Sur y Japón. Los acuerdos incluyen importantes compromisos de inversión y compras de bienes estadounidenses.

La cumbre Trump–Xi concluyó sin un anuncio formal, pero con señales de progreso tangible. Entre los acuerdos alcanzados destacan la compra de soja y productos agrícolas estadounidenses por parte de China, la reducción de los aranceles sobre las exportaciones chinas de fentanilo del 20% al 10%, y un pacto prorrogable de un año, que garantiza la exportación de tierras raras chinas sin restricciones. 

Posteriormente, Donald Trump ha declarado que los chips de inteligencia artificial más avanzados de Nvidia (modelo Blackwell) deben comercializarse únicamente a empresas estadounidenses. No solo se refiere a una restricción para China, sino que deja entrever que esta limitación podría extenderse a otros países. Estas declaraciones contrastan con la postura más flexible que había adoptado en las anteriores semanas, en la que se mostraba dispuesto a negociar esta cuestión con el país asiático. 

Sin embargo, se ha confirmado que durante la reunión de la semana pasada entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, el tema de la exportación de chips avanzados no fue tratado, debido a la firme oposición de los principales asesores de la Administración estadounidense. 

La decisión supone un revés importante para Nvidia, ya que China representa un mercado estratégico: alberga aproximadamente a la mitad de los investigadores en IA del mundo. En sus últimas declaraciones, Trump reafirmó que no permitirá la venta de los chips Blackwell más avanzados a empresas chinas, aunque dejó abierta la posibilidad de que puedan acceder a una versión menos potente. 

Corea del Sur ha comprometido inversiones por 350.000 millones$ en sectores estadounidenses (200.000 millones procedentes de entidades públicas a lo largo de la próxima década y 150.000 millones del sector privado, especialmente en construcción naval), además de nuevas compras de equipamiento aeroespacial. 

Japón invertirá 550.000 millones$ en sectores estratégicos de EEUU, aumentará sus importaciones de bienes aeroespaciales y militares, y adquirirá productos agrícolas por valor de 8.000 millones. A cambio, EEUU acordó reducir los aranceles al 15%, incluidos los del sector del automóvil. 

La reducción de tensiones comerciales supone un impulso adicional para los mercados globales, respaldados por beneficios corporativos sólidos y una economía mundial resistente. Aunque la Reserva Federal ha señalado que no están garantizados nuevos recortes de tipos, el sentimiento inversor sigue apoyado por los fundamentos económicos y ahora una mayor estabilidad en el comercio transpacífico. 

Como principal riesgo, el Instituto de Franklin Templeton advierte que la política comercial de EEUU sigue siendo volátil y sujeta a posibles reversiones, especialmente a la espera de la decisión del Tribunal Supremo sobre la constitucionalidad de los aranceles por país, que podría modificar la política comercial en 2026.

Advertencias sobre una corrección en Bolsa

Los avances de las Bolsas se toman un respiro. Las advertencias de Ted Pick, CEO de Morgan Stanley, y David Solomon, de Goldman Sachs, han moderado el entusiasmo del rally bursátil, al señalar que una corrección en los próximos meses sería algo “normal”. No obstante, ambos coinciden en que la reducción del riesgo geopolítico ha sido un factor clave en el impulso de los mercados en las últimas semanas, y que una corrección no debería interpretarse como una señal para abandonar el mercado, sino como un proceso natural dentro del actual ciclo alcista que ya dura más de tres años –aun por debajo de los 5 años y medio del ciclo promedio desde 1949–. 

Con pocas referencias económicas en el corto plazo debido al cierre del Gobierno y una temporada de resultados ya bastante avanzada, la política monetaria vuelve a ocupar un lugar central en el debate. En este contexto, Lisa Cook ha reavivado las dudas sobre una posible bajada de tipos en la próxima reunión de diciembre, aunque sigue percibiendo más riesgos en el mercado laboral que en la inflación.

Pero todos están pendientes del Tribunal Supremo, que el miércoles 5 de noviembre escuchará los argumentos del demandante, un empresario de juguetes educacionales, quien cuestiona la legalidad del esquema arancelario basado en la IEEPA (Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales, promulgada en 1977). El Gobierno justifica el uso unilateral –sin pasar por el Congreso– de los aranceles dado que el déficit comercial representa una emergencia nacional. Scott Bessent, secretario del Tesoro, ha advertido que declarar ilegales dichos aranceles comprometería la capacidad diplomática del presidente y pondría en riesgo la seguridad económica del país. Además, podría generar complicaciones para el Tesoro en caso de tener que reembolsar las tasas recaudadas.

Con unos beneficios empresariales que siguen sorprendiendo al alza, el fin de la reducción de balance de la Fed que apunta a una política monetaria menos restrictiva a partir del 1 de diciembre —más allá del debate sobre los tipos en diciembre— y una guerra comercial menos intensa, "consideramos que los vientos favorables para el ciclo económico y los mercados bursátiles continúan presentes. Por ello, permanecer invertidos, incluso ante posibles episodios de volatilidad, volverá a ser relevante en los próximos meses", señalan en Banca March.

Mientras tanto, jueces federales ordenan al Gobierno de EEUU reanudar parcialmente las ayudas alimentarias del programa SNAP suspendidas por el cierre del Gobierno Dos jueces federales han dictaminado que la suspensión de las ayudas alimentarias del programa SNAP, vigente desde el 1 de noviembre, es ilegal. Esta interrupción marca la primera vez en seis décadas que se detiene la financiación del mayor programa contra el hambre del país, que proporciona subsidios a más de 42 millones de beneficiarios (12% de la población) para la compra de productos básicos. 

Los jueces han exigido al Gobierno que utilice el fondo de contingencia, del cual hay disponibles 5.000 millones$, frente a los 8.000-9.000 millones necesarios para cubrir un mes completo de los beneficios alimenticios. En documentos judiciales presentados el lunes 3 de noviembre, la Administración Trump confirmó que ha decidido no recurrir a otros 4.000 millones$ de fuentes alternativas para cubrir la totalidad de los beneficios correspondientes a noviembre.

Por otra parte, la confianza empresarial de la industria cede terreno en octubre, pero el saldo es mixto dado que mejoran las perspectivas de nuevos pedidos y también del empleo por parte de los empresarios. En octubre el ISM manufacturero decepciona al caer hasta 48,7 desde el 49,1 previo, interrumpiendo así la tendencia de mejora de los meses previos y manteniéndose por octavo mes consecutivo en terreno de contracción. Sin embargo, más alentador fue la composición, dado que mejoraron las perspectivas de empleo (46 vs. 45,3 anterior) y también repuntó el subíndice de nuevos pedidos (49,4 vs. 48,9 previo). Además, también se frenaron las presiones inflacionistas con el subíndice de precios pagados moderándose hasta 58 desde el 61,9 previo.

03Nov

Ana Aguilar, economista jefe de Deloitte, asegura que los aranceles de Trump contribuyen al "cambio de paradigma", con un nuevo orden global basado en el proteccionismo industrial y comercial.

Miguel Ángel Valero

Ibercaja Gestión hace un balance de siete meses de los aranceles de Trump, con las siguientes conclusiones:

  • El impacto en el crecimiento ha sido moderado: las tasas efectivas de los aranceles, tras los acuerdos, han resultado inferiores a lo previamente establecido. Por otro lado, la actividad ha mostrado una resiliencia inesperada y los precios no se han visto tan afectados.
  • Se comienza a observar el efecto de los aranceles en los precios: tanto la inflación subyacente como la general no han registrado fuertes repuntes. Pese a esto, el análisis por componentes empieza a reflejar que los bienes más expuestos a los aranceles, los que cuentan con una mayor intensidad importadora, sí que están sufriendo incrementos en los precios.
  • El dólar se deprecia y el tipo de cambio no equilibra la balanza comercial:  con el dólar depreciándose, los márgenes deberían deteriorarse doblemente si las empresas exportadoras no son capaces de incrementar los precios. Por ahora, los precios de las importaciones no han caído, es decir, las empresas exportadoras no están absorbiendo el efecto de los aranceles -más allá del perjuicio que genera la devaluación del dólar-.
  • Los flujos comerciales ya sufren distorsiones: más allá de los precios y el crecimiento, los aranceles afectan al comercio mundial. Los datos del segundo trimestre muestran una desaceleración, sobre todo provocado por la caída de las importaciones en EE. UU.
  • La incertidumbre se traslada a las empresas e inversores: los acuerdos arancelarios que ha ido alcanzando EE. UU. con el resto del mundo contribuyen a ello, aunque difícilmente nos llevarán a los niveles previos, ya que muchos de ellos cuentan con compromisos muy exigentes y áreas grises que abren la puerta a futuras tensiones y renegociaciones comerciales.
  • El nuevo orden mundial tendrá, inevitablemente, un impacto en el crecimiento: esta situación tiene, sin duda, un efecto negativo en el crecimiento a largo plazo. Sin embargo, existen otras variables -como el desarrollo de la IA- que están impactando positivamente en el crecimiento y que se espera que lo sigan haciendo en los próximos años. Pese a esto, probablemente, el incremento del PIB que veamos estará por debajo de la tasa de crecimiento que podría alcanzarse con una economía más integrada.

La Administración Trump, ya en campaña, se puso un objetivo claro: depender menos de las importaciones y del exterior, y volver a potenciar la industria nacional, sobre todo en segmentos geoestratégicos. La principal arma para tratar de alcanzar estos objetivos han sido los aranceles. El deseo proteccionista de Trump fue una realidad el 2 de abril, donde el arancel promedio sobre las importaciones en EEUU pasó del 2,3% al 22,3%. Desde entonces, ha habido pausas, extensiones de las pausas, negociaciones y acuerdos. En el momento actual, nos encontramos con un arancel promedio aproximado del 15,9%, algo menor al del Día de la Liberación, pero muy por encima del 2,3% con el que empezamos el año.

Todavía existe cierta incertidumbre acerca de un potencial acuerdo con China y en torno a la resolución del Tribunal Supremo sobre la validez del mecanismo utilizado por la Administración Trump para saltarse el Congreso y aprobar aranceles. Presumiblemente, antes de finales de año estos dos frentes deberían esclarecerse y podrían ser dos puntos que traigan volatilidad a los mercados.

Desde el inicio del año los inversores han ido reaccionando a los cambios en la política arancelaria. Pese a que Europa fue la ganadora en los primeros meses, a partir de mayo la tendencia se revirtió y los índices de EEUU y China han experimentado un mejor comportamiento. El oro, por su parte, ha seguido su tendencia ascendente y ha llegado a superar los 4.300$/onza.

Impacto moderado en el crecimiento

El Fondo Monetario Internacional (FMI) asegura que el impacto de los aranceles en el crecimiento ha sido moderado Las previsiones del FMI de abril se han visto ahora revisadas al alza. En un primer momento el impacto de los aranceles se estimó que reduciría medio punto el crecimiento en el PIB mundial en 2025, situándolo en el 2,8%. Hasta la fecha el impacto de los aranceles no ha afectado demasiado ni al crecimiento ni a los precios y, por este motivo, se produce una revisión al alza del 0,4%.

El impacto de los aranceles ha sido menor de lo esperado por varios motivos. En primer lugar, las tasas efectivas de los aranceles, tras los acuerdos, han resultado ser menores de lo previamente establecido. Por otro lado, la actividad ha mostrado una resiliencia inesperada y los precios no se han visto tan afectados. Los consumidores y las empresas se anticiparon a los aranceles y consumieron y acumularon inventario antes. Esto se tradujo en un impulso en la actividad en EEUU en el primer trimestre del 2025 -pese al decrecimiento del 0,6% por las importaciones-, que derivó en un crecimiento del PIB en el segundo trimestre del 3,8% (trimestral anualizado).

En China, el efecto fue opuesto. Mientras en el primer trimestre el crecimiento anualizado era del 6,1%, con una gran contribución de las exportaciones, en el segundo caía al 4,2%, con las exportaciones lastrando.

En cuanto a los niveles de precios, tanto la inflación subyacente como la general no han registrado fuertes repuntes. Pese a esto, el análisis por componentes empieza a reflejar que los bienes más expuestos a los aranceles, los que cuentan con una mayor intensidad importadora, sí que están sufriendo incrementos en los precios. Según Bank of America, en términos generales, el IPC subyacente de EEUU sin aranceles podría ser entre 30 y 50 puntos básicos (pb) más bajo.

Para explicar el ligero traspaso de los aranceles a precios finales -contrario al fuerte repunte transitorio que se esperaba-la clave reside en que el adelanto de las importaciones vino motivado por la percepción de potenciales incrementos en los precios. Como el timing de la incertidumbre es “conocido” (por ejemplo, la fecha en la que expira una pausa comercial o en la que se celebra una negociación) las empresas pueden planear: adelantan el acopio de inventarios y van incrementando precios lentamente, provocando aumentos graduales de la inflación. 

Haciendo una lectura de los últimos datos de inflación en EEUU, la teoría casa con la realidad: los precios de los bienes esenciales “core goods” acumulan ya cuatro incrementos consecutivos del 0,2%mensual, reflejando inequívocamente el efecto de los aranceles.

Además, se ha producido un retraso en la entrada en vigor de los aranceles, que queda reflejado en la diferencia entre lo anunciado (arancel efectivo) y lo recaudado (arancel activo).

En el desarrollo de la evolución del incremento de los precios el dólar tiene un papel importante. La teoría económica dice que establecer aranceles impacta sobre la moneda local -el dólar- apreciándola. Con esta apreciación, el mayor coste delos bienes por los aranceles se reduce, ya que con los mismos dólares que antes se accede a más bienes. Esto suele traducirse en un menor efecto de los aranceles en la balanza comercial, ya que el efecto reductor de los aranceles se compensa parcialmente con la apreciación de la divisa. En 2018, cuando Trump decidió imponer aranceles sobre China, el dólar se comportó así, pero no lo ha hecho esta vez, donde incluso hemos visto como se ha depreciado.

Las empresas que exportan a EEUU y venden en dólares -lo cual es habitual-, en un escenario donde el dólar se aprecia compensan parte de la pérdida de margen por compresión de precios de los aranceles con el tipo de cambio. En el contexto actual, con el dólar depreciándose, los márgenes deberían deteriorarse doblemente si las empresas exportadoras no son capaces de incrementar los precios. Por ahora, los precios de las importaciones no han caído, las empresas exportadoras no están absorbiendo el efecto de los aranceles-más allá del perjuicio que genera la devaluación del dólar-.Esto implica que los consumidores, y en especial las empresas estadounidenses, son los que están soportando el efecto.

Más allá de los precios y el crecimiento, los aranceles afectan al comercio mundial. Los datos del segundo trimestre muestran una desaceleración, sobre todo provocado por la caída de las importaciones en EEUU. Los aranceles llevan a que las rutas comerciales se alteren. En este caso, parte de la caída en las exportaciones de China a EEUU se ha compensado con ventas a la Eurozona.

Lejos de la normalidad en incertidumbre comercial

Otra de las cuestiones clave es si los niveles de incertidumbre comercial se normalizarán en algún momento cercano. Los acuerdos arancelarios que ha ido alcanzando EEUU con el resto del mundo contribuyen a ello, aunque difícilmente nos llevarán a los niveles previos, ya que muchos de ellos cuentan con compromisos muy exigentes y áreas grises que abren la puerta a futuras tensiones y renegociaciones comerciales. 

En la actualidad, todavía estamos lejos de alcanzar una situación de equilibrio, a pesar de conocerse ya la gran mayoría de los acuerdos. En este escenario, es probable que la incertidumbre económica siga lastrando el crecimiento mundial. Ahora bien, ¿a través de qué canales se materializan los efectos negativos de la incertidumbre en la actividad económica? Esencialmente existen dos. En primer lugar, bajo el clásico método de opciones reales, las empresas reaccionan paralizando o atrasando sus proyectos ante aumentos de incertidumbre. Esto es así por el simple motivo de que esperar es más barato -o menos costoso- que realizar una mala inversión. En este sentido, los hogares registran un patrón de comportamiento similar; postponen las compras de bienes duraderos y reducen su gasto a lo esencial. En segundo lugar, cuando se perciben estos riesgos, la tasa de ahorro de los hogares aumenta, reduciendo el crecimiento del gasto.

La incertidumbre, además de afectar a las empresas y al crecimiento económico, tiene un impacto directo en los inversores. Existe evidencia empírica de que hay una relación directa entre los incrementos en el índice de incertidumbre comercial (TPU) y un mayor retorno requerido por parte de los inversores para invertir en activos de riesgo Cuando la incertidumbre comercial aumenta, las empresas más expuestas a ello, por estar más globalizadas o por tener una relación comercial directa entre los países o regiones afectados, son las más penalizadas. Los inversores exigen una prima de riesgo por invertir en este tipo de activos que, a posteriori, cuando se produce una reducción de la incertidumbre, da lugar a mejores rendimientos de media.

Lo que queda claro es que la economía va encaminada hacia un escenario de mayor fragmentación y asilamiento entre países. Los aranceles, que hasta ahora han sido esquivados con cambios en las rutas, reorganización de la producción y ruptura de alianzas comerciales, provocan que la asignación de los recursos productivos sea subóptima. Esta situación tiene, sin duda, un impacto negativo en el crecimiento a largo plazo. 

Esto no significa que el crecimiento vaya a ser negativo, o que vayamos a ver una recesión por el efecto de los aranceles. Existen otras variables -como el desarrollo de la IA- que están impactando positivamente en el crecimiento y que se espera que lo sigan haciendo en los próximos años. Pese a esto, probablemente, el incremento del PIB que veamos estará por debajo de la tasa de crecimiento que podría alcanzarse con una economía más integrada.

Los efectos de los aranceles en los precios de los bienes en EEUU son cada vez más visibles. Durante los próximos meses es probable que el traslado gradual se acelere y que se produzca una inflación transitoria en EEUU.

Queda ver cómo terminan de adaptarse las empresas y los inversores. Las empresas deberán ser capaces de elegir con precisión quirúrgica qué inversiones realizan. Por su parte, los inversores, que cada vez reaccionan con menos aversión al riesgo al ruido generado por las noticias arancelarias -o quizás ya se hayan cansado de tantos titulares y falsas alarmas-, deben ser capaces de entender los verdaderos efectos en el largo plazo. 

Tregua con China

El apretón de manos entre Donald Trump y Xi Jinping, que dio inicio a una nueva tregua comercial. Siguiendo el patrón del Trump 1.0, tras un periodo de hostilidades se alcanza el entendimiento. Ambas partes han cedido, conscientes de que se necesitan mutuamente para continuar su competición estratégica. EEUU se muestra más flexible en la exportación de semiconductores de alta gama al gigante asiático y ha anunciado una reducción de 10 p.p. en los aranceles. 

Por su parte, China aplaza durante un año las restricciones sobre las tierras raras y se compromete a retomar las compras de soja estadounidense. 

De este modo, Trump resuelve un problema autoinducido, generando una sensación de victoria en una batalla geopolítica que trascenderá su mandato.

Mientras, varios acuerdos, ya cerrados sobre el papel, empezaron a detallarse, como con Japón, Corea del Sur, Vietnam, Malasia o Tailandia. Trump aprovechó la reunión de Cooperación Asia-Pacífico para hacer una ronda de confirmación de acuerdos y recabar alguna exigencia más. 

Deloitte: cambio de paradigma

En el 32 Encuentro del Sector Asegurador, organizado por Deloitte, Mapfre y ABC, Ana Aguilar, economista jefe de Deloitte, reconoce que "los economistas hablamos cada vez más de geopolítica" y asegura que hay un "cambio de paradigma": los aranceles de Trump, el abandono del rigor fiscal por Alemania, el programa de defensa de la UE, que a la vez deja de comprar gas ruso, la reducción "silenciosa" del balance del BCE ("¿quién compra los bonos?"), o el empoderamiento del Sur global.

El nuevo orden global se caracteriza por el proteccionismo comercial e industrial, el bilateralismo, la rivalidad entre EEUU y China, el control sobre las inversiones extranjeras, la seguridad y la defensa. Entre 2012 y 2024, EEUU ha invertido 600.000 millones$ en IA, el doble que China, y seis veces más que la UE. El gasto militar, que en 2009 era de 1,8 billones$, en 2024 ya había ascendido a 2,6 billones. China domina las tierras raras, con un 60%, frente al 16% de EEUU.

Pese a todo, "a corto plazo la economía resiste mejor de lo esperado, con los tipos de interés normalizados o normalizándose", señala esta experta. Avisa que el impacto de los aranceles será más permanente y afectará al coste de los siniestros.

"Si queremos crecer a largo plazo, hay que impulsar la productividad", subraya. Al mismo tiempo, crece el peso sénior en la población. Y el endeudamiento público global sigue en alza. "Las expectativas de inflación, endeudamiento e incertidumbre influyen sobre los mercados de deuda", advierte.

Ana Aguilar ve oportunidades en el Mercado Único Europeo, especialmente si la UE hace valer su estabilidad. Destaca la salud financiera de las empresas y las familias en España, que tiene unos costes de financiación estables. Además, el foco en la defensa supone un impulso a la innovación. 

03Nov

El mayor riesgo proviene justo de la duración de este bloqueo dado que nunca hubo en EEUU un cierre total del Gobierno tan extendido en el tiempo, lo que podría intensificar los efectos negativos de este episodio.

Miguel Ángel Valero

El contador también sigue avanzando en el cierre del Gobierno en EEUU, que esta semana batirá récords. Las negociaciones siguen enquistadas y tras más de trece votaciones a diferentes propuestas, republicanos y demócratas no se ponen de acuerdo sobre cómo financiar las cuentas públicas estadounidenses. A medida que pasa el tiempo la presión para desbloquear esta situación va en aumento: se estima que más de 4.000 millones$ de salarios a los funcionarios no se han pagado en octubre, entre ellos, los del colectivo de controladores aéreos. 

Un efecto que parece ya estar haciendo mella en los aeropuertos americanos dado que este domingo 2 de noviembre se han reportado atrasos considerables e incluso la agencia de Gestión de Emergencias de la Ciudad de Nueva York aseguró que la escasez de controladores en el aeropuerto internacional JFK ha provocado una interrupción temporal de los despegues y la necesidad de que los vuelos con destino a Nueva York fueran retenidos en sus aeropuertos de salida para evitar una mayor congestión.

Unido a ello, al no haber acuerdo para la financiación pública tampoco habría fondos liberados para pagar las ayudas alimentarias (programa SNAP) que ofrecen cobertura a cerca de 42 millones de estadounidenses. 

Además, este fin de semana comenzó también el periodo de inscripción a seguros médicos a través de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), conocida como Obamacare. Unos 20 millones de estadunidenses se han beneficiado hasta ahora de estos subsidios, que expirarían bajo el mandato de Trump y que son uno de los principales puntos de desacuerdo en las negociaciones para reabrir el Gobierno.

En el pasado, estos episodios de paralización han significado una reducción del PIB de entre una y dos décimas a la semana. Un efecto negativo, pero que en gran medida suele ser temporal dado que una vez se retoma el normal funcionamiento del Gobierno se recupera la actividad. En esta ocasión, el mayor riesgo proviene justo de la duración de este bloqueo dado que nunca tuvimos un cierre total del Gobierno tan extendido en el tiempo, lo que podría intensificar los efectos negativos de este episodio – solamente en el Trump 1.0, hubo un cierre de 35 días, pero que en aquella ocasión fue parcial.

El otro efecto de la parálisis de los funcionarios es que no se están pudiendo publicar las estadísticas económicas oficiales en EEUU y una semana más navegaremos mirando los datos macroeconómicos ofrecidos por fuentes alternativas y privadas. Con ello, esta semana en EEUU el protagonismo será para los datos de confianza de los empresarios (ISM de servicios el miércoles 5 de noviembre), mientras que, en ausencia por segundo mes consecutivo de los datos oficiales del mercado laboral, esta semana se publicarán las vacantes (encuesta JOLTS) y serán especialmente relevantes los datos de nóminas privadas de la consultora ADP, que se convertirán en la principal referencia de la salud del empleo. Tras la caída del mes anterior, para octubre se anticipa una recuperación de la contratación (+30 mil puestos de trabajo) que de confirmarse apoyaría al dólar que ha llegado a estar en en máximos desde inicios de agosto, acercándose al nivel de 1,15 EUR/USD.

Eurizon: desaceleración del empleo y más contratación temporal

El informe mensual The Globe, de Eurizon, coloca el foco en cuatro puntos:

  • Los mercados mantienen un tono constructivo, apoyados en unos beneficios empresariales sólidos en Estados Unidos y unas perspectivas de crecimiento global todavía positivas. A pesar del cierre del Gobierno estadounidense, que ha paralizado la publicación de numerosos datos oficiales, la evolución del consumo y los resultados corporativos siguen mostrando resiliencia.
  • La Reserva Federal ha reanudado el ciclo de bajadas de tipos tras un año de pausa, con una inflación moderada y un impacto limitado de las tensiones comerciales. En la Eurozona, el BCE mantiene una política monetaria neutral, con tipos en niveles coherentes con la inflación. La actividad se ve apoyada por los planes de gasto público en defensa e infraestructuras, especialmente en Alemania, mientras que la reciente crisis política en Francia tuvo un efecto solo transitorio.
  • El foco del mes ha estado en los indicadores de alta frecuencia, que han sustituido a los datos oficiales durante el cierre del Gobierno en EEUU. Los índices de Indeed y ASA Staffing reflejan una desaceleración del empleo y un aumento de la contratación temporal, mientras que el consumo se mantiene firme según los datos del Redbook. El mercado inmobiliario también muestra cierta mejora, con precios al alza y tipos hipotecarios a la baja. La Fed de Cleveland estima una ligera moderación de la inflación y el Indeed Wage Tracker confirma una normalización de los salarios.
  • En los mercados financieros, las rentabilidades de la deuda soberana descendieron ligeramente, los diferenciales de crédito se mantienen en niveles reducidos y la renta variable avanzó durante el mes. El euro se estabiliza en torno a 1,16 USD, el dólar podría permanecer débil a corto plazo y el petróleo ronda los 60 dólares por barril tras el alto el fuego en Gaza.

Ebury: el recorte hawkish de la Reserva Federal impulsa el dólar

Tanto el resultado de la votación como la rueda de prensa del presidente Powell pusieron de manifiesto que el posicionamiento generalizado del comité no se inclina necesariamente a favor de más recortes de tipos. Todas las clases de activos reaccionaron cómo cabía esperar: los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararon, los diferenciales crediticios crecieron, las Bolsas cayeron y el dólar se fortaleció frente a todas las principales divisas. La libra esterlina fue la gran perdedora del G10 por el nerviosismo en torno a la presentación del presupuesto este mes. Curiosamente, muchas de las principales divisas de los mercados emergentes se vendieron de forma menos agresiva que las del G10. 

Aún no se vislumbra el final del cierre del Gobierno estadounidense, por lo que no se esperan demasiadas noticias económicas procedentes de EEUU. La excepción será el informe de empleo del sector privado elaborado por ADP, que se publicará el miércoles y recibirá una atención especial por parte de los mercados dada la ausencia de publicaciones económicas. El jueves se reunirá el Banco de Inglaterra y también recibiremos los datos de ventas minoristas de la zona euro. Dado que estas últimas hacen referencia al mes de septiembre, no arrojarán demasiada luz sobre el estado económico actual de la Eurozona.

  • EUR El crecimiento del PIB de la eurozona en el tercer trimestre sorprendió ligeramente al alza y confirmó el aumento de dinamismo económico evidenciado en las últimas encuestas de confianza empresarial. Esta noticia positiva eclipsó en gran medida la reunión anodina del BCE, en la que Lagarde se ciñó estrictamente al guion y dio a entender que, efectivamente, el ciclo de recortes ha llegado a su fin, algo que los mercados ya daban por hecho. El giro hawkish de la Fed ha llevado al euro hacia el extremo inferior del rango de 1,14-1,19 que mantiene desde junio. Dado que la economía de la zona euro sigue mostrándose resiliente y que el enorme paquete fiscal alemán comienza a manifestarse, creemos que la moneda común se encuentra en niveles atractivos de compra. 
  • USD Aunque la Reserva Federal recortó los tipos de interés tal y como se esperaba y solo introdujo cambios menores en su comunicado por la falta de datos económicos, el discurso de Powell fue inequívocamente hawkish. Dejó claro que él recorte de tipos de diciembre no está ni mucho menos garantizado. Además, a lo largo de la semana escuchamos más comentarios hawkish por parte de presidentes regionales de la Fed, que rotarán en 2026 para ocupar puestos con derecho a voto. Esto pone de relieve el desacuerdo que existe entre los responsables de la Fed y los mercados en cuanto al momento en el que se producirán las siguientes bajadas de tipos y la magnitud de las mismas. Mientras esperamos la reapertura del Gobierno federal y la reanudación de las publicaciones económicas, es probable que la atención vuelva a posarse sobre las tensiones entre la Administración Trump y la Reserva Federal. Sin duda, uno de los grandes focos de atención el año que viene será el nombramiento del próximo presidente de la Fed, ya que el mandato de Powell acaba en mayo. 
  • GBP Se espera que la potencial caída de la productividad provoque una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento elaboradas por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR). Dado el escaso apetito del Partido Laborista por recortar el gasto público y la falta de margen para aumentar la deuda pública, solo queda una posibilidad: que los impuestos se suban más de lo previsto inicialmente el 26 de noviembre. La posible subida de impuestos a las rentas más altas no está siendo bien acogida por los mercados, ya que no solo estaría rompiendo una promesa electoral del Gobierno, sino que además podría tener implicaciones gravísimas para la economía británica en 2026. Para colmo, algunos responsables del Banco de Inglaterra han hecho declaraciones bastante dovish y los mercados descuentan un recorte de tipos el jueves con una probabilidad del 30 %. Seguimos pensando que los halcones se impondrán en la reunión de esta semana y que los tipos se mantendrán intactos, pero es probable que haya un puñado de miembros que voten a favor de una bajada. Por otro lado, se podría argumentar que el bajo rendimiento de la libra esterlina está empezando a crear una oportunidad de compra, sobre todo si el presupuesto de otoño resulta menos perjudicial de lo temido y el Comité de Política Monetaria mantiene los tipos intactos hasta finales de año.
02Nov

En 2026, Crédito y Caución espera que el impacto negativo de los aranceles sea más evidente, especialmente en Estados Unidos.

Miguel Ángel Valero

Los datos de los tres primeros trimestres de 2025 indican que los niveles de insolvencia se están incrementando, superando las previsiones de estabilización realizadas por Crédito y Caución en el mes de abril. La incertidumbre política y las tensiones comerciales están provocando un crecimiento económico a nivel global más débil de lo previsto, impactando en la salud financiera de las empresas. En 2026, se espera que las compañías se adapten al nuevo entorno económico. 

A nivel mundial, las insolvencias aumentaron significativamente en 2024 hasta alcanzar un 19 % interanual.  La perspectiva inicial era que se mantuvieran estables en 2025 para iniciar un ligero descenso en 2026. Sin embargo, los últimos datos y Crédito Caución indican que han seguido al alza en la mayoría de los mercados en lo que va de año, siendo especialmente significativas en algunos como Singapur o Brasil.  En Europa, Alemania se sitúa entre los diez países con peor evolución. 

Las empresas se enfrentan a una demanda especialmente débil, al aumento de los costes y a la persistente incertidumbre política. El resultado es que el nivel de insolvencias en el primer semestre de 2025 alcanzó su nivel más alto en diez años. En base a la tendencia registrada entre enero y septiembre de este año, se prevé que las insolvencias aumenten un 5% a cierre de 2025, antes de descender un 3% en 2026. En regiones como Asia-Pacífico, la previsión es más pesimista, ya que los impagos podrían alcanzar un incremento del 7% este año.  

Dentro de Europa, hay mercados con peor comportamiento en los que las insolvencias siguen una tendencia al alza como Austria, Finlandia, Francia, Alemania, Irlanda y Suecia. En España, han ido aumentando gradualmente desde 2015. Se espera que esta tendencia estructural persista, con un incremento previsto del 2% en 2025 y estabilidad en 2026. En el lado opuesto se sitúa Portugal donde se prevé una caída del 8% para este año. 

La continua fortaleza de la actividad económica en 2026 debería favorecer un modesto descenso del 1%. Aunque el nuevo régimen arancelario normal está tomando forma, persisten las incertidumbres sobre cómo podría evolucionar la guerra comercial. Hasta ahora, se está observando una resistencia de la economía mundial frente a la incertidumbre política que se debe, en gran medida, a la anticipación del comercio y la actividad por parte de las empresas y los hogares en previsión de un aumento de los aranceles. Además del incremento de las existencias, las empresas han aceptado hasta ahora menores beneficios en lugar de repercutir los mayores costes a los consumidores. En 2026, se prevé que el impacto negativo de los aranceles sea más evidente, especialmente en Estados Unidos.

01Nov

Junto con esa democratización de las Bolsas, ha llegado un patrón preocupante: el aumento del apalancamiento y la especulación extrema, que reflejan la búsqueda desesperada de rentabilidad, la necesidad de enriquecerse rápido.

Miguel Ángel Valero

Desde 2020, los mercados han vivido una transformación silenciosa, pero profunda: el retorno masivo del inversor minorista. Millones de personas, impulsadas por el confinamiento, la liquidez infinita y la facilidad para operar desde el móvil, redescubrieron la Bolsa. Desde entonces, lo que comenzó como un fenómeno coyuntural se ha convertido en una fuerza estructural.

Hoy, cerca del 50% del volumen total de operaciones en EEUU se ejecuta fuera de los mercados tradicionales, a través de plataformas y “dark pools” donde predomina la actividad minorista. Es un cambio histórico: nunca antes el inversor particular había tenido tanto peso en la dinámica del mercado. 

Pero junto con esa democratización, ha llegado un patrón preocupante: el aumento del apalancamiento y la especulación extrema. El uso de opciones de vencimiento en el mismo día (las llamadas zero-day options) se ha disparado, convirtiéndose en el vehículo favorito de quienes buscan beneficios inmediatos. Al mismo tiempo, el auge de los ETF apalancados, incluso sobre acciones individuales, muestra que el apetito por el riesgo se ha multiplicado. 

No es casualidad: los proveedores de estos productos están respondiendo a una demanda que viene, principalmente, de los pequeños inversores. Los datos de “crédito con margen” (el dinero prestado por los brókers para comprar acciones) confirman la tendencia. Ajustada al tamaño de la economía o a la oferta monetaria (M2), esta deuda se encuentra de nuevo en niveles de advertencia, cercanos a los máximos de 2021. Históricamente, cuando la euforia apalancada alcanza estos extremos, el mercado se encuentra en las fases finales del ciclo alcista.

"Todo esto refleja un fenómeno más profundo: la búsqueda desesperada de rentabilidad en un mundo donde muchos sienten que llegan tarde. La promesa de enriquecerse rápido, las historias virales de éxito en redes sociales y la sensación de urgencia (“ganar antes de que la IA lo cambie todo”) alimentan una dinámica emocional que siempre ha acompañado a los grandes techos de mercado", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

Como decía Mark Twain, “La historia no se repite, pero rima”. Y esta vez, la rima suena familiar: exceso de confianza, apalancamiento creciente y una fe ciega en que esta vez es diferente. En el fondo, la expansión del inversor minorista es una gran noticia para la inclusión financiera. Pero también es un recordatorio de que, como en un coche deportivo, el apalancamiento acelera el destino: hacia arriba o hacia abajo. Y, si el conductor no sabe manejarlo, el accidente llega antes. La pregunta ahora es si estamos viendo una nueva normalidad o simplemente la antesala de otro ajuste. El tiempo (y el mercado) nos darán la respuesta… como hacen siempre.

La Generación Z busca la independencia mediante el dividendo

Dentro de la inversión minorista, en EEUU se está consolidando una tendencia curiosa, especialmente entre los más jóvenes: la generación Z busca su independencia financiera a través de los dividendos, no de un empleo tradicional.

Los datos muestran que los ETF orientados a dividendos han captado miles de millones en entradas netas durante 2025, convirtiéndose en una de las estrategias favoritas para quienes aspiran a generar ingresos pasivos. El sector ya mueve unos 750.000 millones$ en activos bajo gestión, y los fondos que ofrecen rentabilidades más agresivas (algunas por encima del 8%) se han multiplicado por cuatro en apenas tres años.

Entre las causas por las que ocurre esto están: 

  • La búsqueda de libertad laboral: muchos jóvenes no quieren depender de una nómina mensual.
  • Interés por ingresos pasivos: la comunidad online en torno a los dividendos ha crecido de forma explosiva.
  • Desconfianza en el empleo tradicional: largas jornadas, salarios ajustados y pocas perspectivas de estabilidad empujan a buscar alternativas.

Sin embargo, hay riesgo detrás del espejismo, ya que los dividendos no son “dinero gratis”: cuando una empresa reparte, su acción descuenta ese valor. Además, muchos ETF que prometen rentabilidades elevadas lo logran con estrategias complejas y derivados, lo que aumenta el riesgo. El profesor Samuel Hartzmark lo llama la “falacia de los dividendos gratis”.

Lección para inversores:

  • Generar ingresos vía dividendos es una estrategia legítima y puede ser muy valiosa en el largo plazo.
  • Requiere capital inicial, disciplina y diversificación.
  • No sustituye de inmediato a un salario: más que un atajo, es una vía de acumulación patrimonial progresiva.

En definitiva, esta tendencia refleja un cambio cultural: los jóvenes con educación financiera ya no buscan solo un empleo seguro, sino construir activos que trabajen por ellos y para ellos como para el resto de los inversores, la lección es clara: los dividendos siguen siendo un pilar de la estrategia a largo plazo, siempre que se gestionen con realismo y entendiendo sus riesgos.