31Aug

El dato de nóminas no agrícolas (se publicará el viernes 4 de septiembre) y el de inflación en agosto (que se conocerá el 11) serán determinantes en la reunión de la Reserva Federal del 15 y 16. La probabilidad de una subida ha pasado del 36% al 60%.

Miguel Ángel Valero

La intervención de Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, en el simposio de Jackson Hole, el 28 de agosto de 2026, continúa generando reacciones y análisis. El tono hawkish que impulsó las expectativas de subidas de tipos de interés. De hecho, la probabilidad implícita de un aumento de los tipos en septiembre supera ya el 59%, frente al 36% anterior al discurso. Otras interpretaciones se cuan en salud y remiten al dato de inflación de agosto, que se publicará el 11 de septiembre, apenas unos días antes de la reunión de política monetaria de los días 15 y 16. 

Esa cita se perfila ahora como decisiva para la dirección de la política monetaria estadounidense. No obstante, una subida de tipos entraña riesgos políticos, ya que se produciría a escasas semanas de las elecciones legislativas de noviembre (medio mandato), lo que puede perjudicar a Donald Trump.

UBS: la Fed mantendrá los tipos sin cambios

El análisis de UBS destaca precisamente que los futuros de tipos de interés elevaron la probabilidad implícita de una subida de tipos, aunque precisa que "nuestro escenario base sigue siendo que la Fed mantendrá los tipos sin cambios". Apunta a una desinflación continuada en EEUU, con una presión de precios menos persistente. El crecimiento del empleo se ha moderado, reduciendo la urgencia de un endurecimiento de la política monetaria.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Nuestro escenario base sigue siendo que el progreso constante en la inflación subyacente permitirá a la Fed mantener los tipos sin cambios este año. Aunque el riesgo de una subida en septiembre ha aumentado, los últimos datos de inflación secuencial siguen siendo coherentes con una mayor desinflación. Para los inversores, esto refuerza los argumentos a favor de asegurar rendimientos. Seguimos favoreciendo los bonos de calidad con vencimientos de entre dos y cinco años, donde unos ingresos elevados pueden ayudar a amortiguar las carteras si los tipos suben, a la vez que reducen el riesgo de reinversión si los rendimientos caen".

"Los inversores deberían responder con calma a las advertencias sobre los tipos de interés, la deuda y los déficits en EEUU. Desde nuestra perspectiva, la revolución de la IA y el éxito y la fortaleza de la economía estadounidense son fuerzas más determinantes que la presión al alza sobre la inflación y los rendimientos de los mercados de capitales a largo plazo", añade Burkhard Varnholt, asesor sénior de Mercados Financieros.

"Nuevas subidas de tipos no forman parte de nuestro escenario base. La reciente tendencia de desinflación se mantiene en gran medida intacta, impulsada por la disminución del efecto de los aranceles, y mientras la inflación subyacente del PCE continúe rondando el 0,2% intermensual, como se ha observado en junio y julio, la Fed debería poder mantener los tipos sin cambios. Sin embargo, una o más lecturas mensuales de inflación cercanas al 0,3% probablemente empujarían a los responsables de política monetaria hacia una postura más agresiva", señala Andrew Dubinsky, economista.

"El presidente de la Fed, Kevin Warsh, pronunció un discurso hawkish en Jackson Hole que también rechazó levemente el desenlace de política de represión financiera. Las perspectivas de inversión no cambiaron con este discurso, y quizás termine resultando positivo para los activos de riesgo", apunta Jason Draho, responsable de Asignación de Activos para América.

Natixis: los próximos datos de inflación condicionan a la Fed

El primer discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole como presidente de la Reserva Federal ha dejado un mensaje claramente ‘hawkish’: la inflación todavía no avanza hacia el 2% a una velocidad suficiente y, con un mercado laboral sólido y unas condiciones financieras holgadas, la Fed debe estar preparada para mantener los tipos elevados o incluso subirlos si los precios no siguen moderándose. En el informe ‘Resumen de Jackson Hole: con los pies en la tierra, pero no predecible’, los analistas de Natixis CIB Christopher Hodge y Selin Aker señalan que la vía de menor resistencia para la Fed es ahora una subida de tipos, y que la carga de la prueba recae sobre los próximos datos de inflación. 

La decisión estará especialmente condicionada por el IPC de agosto, que se publicará el 11 de septiembre. Desde Natixis CIB consideran que unos datos moderados podrían reforzar la tendencia desinflacionista y evitar finalmente la subida.

El análisis también aborda otros dos elementos relevantes del discurso de Warsh:

  • Un nuevo enfoque para la Fed: Warsh plantea una institución más discreta, menos dependiente de la "orientación futura" ('forward guidance') y más centrada en absorber la información de los mercados sin intentar dirigir sus expectativas.
  • La IA como nuevo factor de producción: considera que la inteligencia artificial puede elevar la productividad y el crecimiento potencial y transformar la inversión, el empleo y la estructura de los mercados, aunque por ahora su impacto es mucho más visible en el gasto de capital y las valoraciones bursátiles que en los datos de productividad de la economía.

Ebury: la creación de empleo en EEUU consolidará las expectativas de subida

Tras un mes de relativa tranquilidad, Irán y EEUU han retomado las hostilidades, propinándose ataques mutuos. El precio del Brent recupera así la tendencia alcista, cotizando nuevamente por encima de los 90$ por barril, mientras que el dólar mantiene gran parte de las ganancias proporcionadas por el mensaje hawkish de Warsh en Jackson Hole. 

Esta semana, todas las miradas están puestas en los datos de nóminas no agrícolas que se publicarán este viernes 4 de septiembre en EEUU. Si se confirman las expectativas de creación de empleo, podríamos observar una mayor consolidación de las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal en su reunión de septiembre.

  • EUR: Las actas de la última reunión de política monetaria, publicadas la semana pasada, no han alterado las expectativas de una probable subida de tipos en la próxima reunión de septiembre, algo que el mercado ya ha descontado por completo. Dado que los futuros del gas natural europeo siguen marcando máximos multianuales, que la guerra de Irán ha vuelto a adquirir una dimensión cinética y que la economía de la Eurozona sigue mostrando una resiliencia sorprendente, no vemos motivos para que el Banco Central Europeo sorprenda al mercado manteniendo los tipos de interés intactos. En tanto que las expectativas de inflación a largo plazo siguen ancladas y no hemos observado aún efectos de segunda ronda, creemos que esta segunda subida, al igual que la primera, está dirigida a preservar la credibilidad de la institución y a prevenir una propagación inflacionaria a los componentes no volátiles. Esto no quiere decir, de ningún modo, quela economía se esté sobreacelerando y que el nivel de crecimiento exija unas condiciones monetarias restrictivas. Estaremos atentos esta semana al dato de inflación que podría acabar de confirmar esa subida de tipos.
  • USD: Aunque las dudas son mayores con respecto a la decisión que tomará la Reserva Federal en su reunión de septiembre, las expectativas del mercado también han aumentado en las últimas semanas, especialmente tras el simposio de Jackson Hole celebrado la semana pasada. El presidente Warsh lanzó un mensaje claramente hawkish al mercado: si las presiones inflacionarias no se suavizan, la Fed deberá actuar. Desde entonces, las probabilidades de que se produzca dicha subida de tipos han aumentado hasta el 60 %, lo que mantendrá en vilo al mercado si la balanza no se inclina hacia un lado u otro antes de la reunión. 

En este sentido, los datos de las nóminas no agrícolas que se publicarán este viernes serán fundamentales. Se espera una creación de 50.000 puestos de trabajo en agosto, lo que, de confirmarse, aumentaría aún más las expectativas de un endurecimiento monetario y, por ende, podría dar un cierto impulso al dólar.
  • GBP: EUR/GBP ha cotizado relativamente estable en una semana especialmente tranquila en el Reino Unido y ausente de publicaciones económicas. Pero la economía británica parece abocada a una desaceleración en la segunda mitad del año, el mercado laboral sigue debilitándose y prevemos que los Presupuestos de otoño reavivarán las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo. Tampoco creemos que el Banco de Inglaterra vaya a subir los tipos en el ciclo actual, dado que la inflación parece estar controlada y que la holgura del mercado laboral debería evitar que emergan efectos de segunda ronda. Esta semana también destacará por la ausencia de publicaciones económicas de especial relevancia, aunque estaremos atentos a las comunicaciones que emitirá distintos miembros del Banco de Inglaterra a lo largo de la semana.
  • JPY: De momento, los 96.000 millones$ gastados por lasautoridades niponas este mes para frenar la depreciación del yen están dando escasos frutos, ya que la moneda ha perdido gran parte de las ganancias derivadas de la intervención. Las expectativas de una subida de tipos de la Reserva Federal en septiembre, la reanudación de las hostilidades entre EEUU e Irán y el consiguiente repunte del Brent están haciendo un flaco favor a la divisa nipona. 

A corto plazo, el único consuelo para los tenedores de yenes es la próxima reunión de política monetaria del Banco de Japón, que se celebrará el 18 de septiembre. Creemos que las condiciones inflacionarias permitirán que el banco central efectúe por fin una nueva subida de tipos que podría frenar en cierta medida la depreciación del yen. Este probablemente haya sido un requisito impuesto por Washington al intervenir conjuntamente con Tokio en el mercado cambiario japonés. Esta semana, no se prevén publicaciones económicas de relevancia en Japón, por lo que el desplazaremos nuestra atención al precio del crudo y los datos de empleo estadounidenses.
  • CNY: El yuan continúa su tendencia alcista a pesar de que los datos deactividad económica siguen mostrando una gran debilidad doméstica. Los PMI de agosto recopilados por el Instituto Nacional de Estadística chino siguen apuntando a una contracción tanto del sector manufacturero como del de servicios, aunque menor de lo esperado (49,8 frente a 49,7). 
Mientras tanto, las tensiones comerciales entre Irán y EEUU vuelven a estar a flor de piel después de que la Administración estadounidense amenazara este mes con imponer sanciones a los países que proporcionen algún tipo de apoyo económico o comercial al régimen iraní. En lo que queda de semana, estaremos pendientes de los PMI elaborados por RatingDog.

La especulación se ceba con la deuda emergente, Brasil, el yuan, y la gasolina

Varios fondos ven en la debilidad del dólar el mejor motivo para la deuda emergente en divisa local. El índice de divisas de Bloomberg marcó récord el 17 de agosto y la deuda local roza el 20% de rentabilidad anual. El dinero rota hacia bonos en reales, pesos y rands, con Brasil, México y Colombia al frente. La deuda en dólares se queda en el 15%, y el índice del dólar de Bloomberg encadena caídas. Esto se basa en la estrategia del 'carry trade': pedir prestado donde el dinero es barato para invertir donde renta más. Cuando el dólar cae, la apuesta gana doble, por el cupón y porque la divisa local sube. Oportunidad en deuda emergente local, pero el riesgo, si la Fed sube tipos y el dólar rebota, es que la jugada se gira.

Se disparan las compras de posiciones alcistas en la bolsa de Brasil ante una posible victoria del ultra Bolsonaro junior. Una encuesta de Datafolha deja a Lula apenas cuatro puntos por delante de Flávio Bolsonaro, aunque Polymarket, Kalshi y Eurasia Group todavía sitúan sus probabilidades de reelección alrededor del 60%.

El interés abierto de las opciones que apuestan por un Ibovespa en 200.000 puntos en noviembre saltó el martes 25 de agosto a 5,6 millones de contratos, desde 1,1 millones, mientras el índice ronda los 175.000 puntos.

En el iShares MSCI Brazil ETF, el volumen de opciones de compra alcanzó máximos desde diciembre. 

El mercado vaticina una fiesta bursátil si gana el escenario más favorable para las cuentas públicas y los tipos de interés. Pero JPMorgan Chase y Morgan Stanley enfrían el asunto y han rebajado el peso de las acciones brasileñas por el riesgo electoral.

Mientras, el yuan chino toca su nivel más fuerte contra el dólar desde enero de 2023. La divisa china recupera terreno y eso aprieta a los exportadores del gigante asiático, a la vez que sirve de termómetro del pulso comercial entre Washington y Pekín.

Los hedge funds acumulan la mayor apuesta alcista en gasolina en seis meses, con Ormuz cerrado y el refino tenso. Los grandes especuladores han disparado sus posiciones largas en la gasolina estadounidense (los futuros RBOB de NYMEX) hasta 79.858 contratos, sumando 5.533 en una semana. Cada contrato equivale a 42.000 galones, así que la apuesta suma unos 3.350 millones de galones. Es el mayor salto semanal desde el 24 de febrero, cuando comenzaron los ataques de EEUU y de Israel a Irán. La jugada tiene lógica: con Ormuz cerrado y las refinerías apuradas, los fondos apuestan a que el combustible siga caro, lo que beneficia a refineras como Valero, Marathon, Phillips 66, o Repsol. Pero la factura la pagará el consumo, ya que la gasolina cara frena el gasto de las familias.

30Aug

La inteligencia artificial seguirá siendo una revolución tecnológica, pero cada vez tendrá más rasgos de una revolución industrial. Y eso puede cambiar profundamente qué empresas —e incluso qué economías— acaban liderando esta nueva etapa.

Miguel Ángel Valero

El gráfico que aporta The Trader es suficientemente elocuente sobre cómo el coste de utilizar inteligencia artificial (IA) está cayendo a una velocidad nunca vista. Según Goldman Sachs, el precio de los modelos de lenguaje se ha desplomado en apenas tres años tanto como cayó el precio de los ordenadores personales durante casi dos décadas. Y si además tenemos en cuenta que los modelos actuales son mucho más capaces que los de hace solo dos años, el coste por unidad de inteligencia se está reduciendo todavía más deprisa.

A primera vista, esto parece una noticia extraordinaria para las compañías que lideran esta revolución. Si la IA va a estar presente en prácticamente todos los sectores de la economía, lo lógico sería pensar que quienes la desarrollan serán también quienes obtengan los mayores beneficios. Sin embargo, la historia nos invita a ser algo más prudentes. A finales de los años noventa ocurrió algo muy parecido con Internet. El tráfico de datos crecía de forma explosiva, cada vez hacían falta más routers, más infraestructura y más capacidad de transmisión. Cisco se convirtió en la empresa que suministraba buena parte de ese equipamiento y llegó a ser, durante unos meses, la compañía más valiosa del mundo.

Para el inversor la historia fue muy distinta. Internet terminó transformando por completo la economía mundial. Cisco siguió siendo una magnífica empresa y continuó aumentando sus ingresos durante muchos años. Pero la competencia, la caída de los precios del hardware y unas expectativas que se habían vuelto completamente desproporcionadas hicieron que su cotización llegara a caer más de un 80% y tardará más de 25 años en recuperar los máximos alcanzados durante la burbuja tecnológica.

La revolución fue real. Los beneficios empresariales también. Lo que no fueron sostenibles fueron las expectativas que el mercado había descontado. Con la IA puede suceder algo parecido. Si el coste de desarrollar y utilizar modelos continúa desplomándose, puede terminar convirtiéndose en una commodity. Igual que hoy nadie paga un sobreprecio por almacenar información en la nube o por enviar datos a través de internet, es posible que dentro de unos años utilizar un modelo de IA sea un servicio cada vez más barato y accesible.

Y aquí entra en juego la paradoja de Jevons. Cuando una tecnología se abarata de forma drástica, lo normal no es que se utilice menos, sino mucho más. Cuanto más barato resulte acceder a la IA, más aplicaciones aparecerán, más procesos se automatizarán y mayor será el consumo total. El desplome del precio no tiene por qué reducir el tamaño del negocio; puede hacerlo crecer de forma exponencial. Eso no significa que desaparezca el negocio. Al contrario, probablemente el mercado será mucho mayor. Lo que significa es que el valor económico podría desplazarse hacia otro lugar. Quizá los grandes ganadores no sean quienes construyen los modelos, sino quienes consigan integrarlos mejor en productos y servicios capaces de generar ingresos recurrentes. O quizá quienes proporcionen la infraestructura necesaria para sostener ese crecimiento. 

La historia demuestra que las grandes revoluciones tecnológicas rara vez reparten los beneficios de la forma que inicialmente imagina el mercado.Por eso conviene distinguir entre una tecnología extraordinaria y una inversión extraordinaria. Porque no siempre son la misma cosa. La IA cambiará la economía con una intensidad incluso superior a la que lo hizo Internet. El fuerte abaratamiento de su coste probablemente hará que su uso se dispare, exactamente como describe la paradoja de Jevons. Pero eso no implica automáticamente que las compañías que hoy lideran esta revolución vayan a ser las mejores inversiones de la próxima década. Cisco fue una pieza imprescindible para construir Internet y, aun así, muchos inversores que compraron sus acciones a finales de los años noventa vieron cómo su inversión sufría una corrección superior al 80% y necesitaron más de 25 años para recuperar su dinero. "La historia demuestra que una revolución tecnológica puede transformar por completo la economía sin que las empresas que la lideran en sus primeros años sean necesariamente las que acaben generando las mayores rentabilidades para sus accionistas", alerta el analista Pablo Gil.

Durante los dos últimos años la gran carrera de la IA parecía muy sencilla de entender. Ganaba quien construyera el modelo más potente. OpenAI, Anthropic, Google o Meta competían por demostrar quién era capaz de ofrecer mejores respuestas, mayor capacidad de razonamiento o una programación más sofisticada. Sin embargo, la batalla acaba de entrar en una fase completamente distinta. Ya no basta con ser bueno. Ahora también hay que ser extraordinariamente barato. Varias compañías chinas —Alibaba, Moonshot, DeepSeek, Z.ai o ByteDance— han presentado modelos que ya compiten de tú a tú con los líderes estadounidenses en muchas tareas. Pero lo verdaderamente revolucionario no es únicamente la calidad de esos modelos, sino su coste. En algunos casos, ejecutar determinadas cargas de trabajo resulta hasta cien veces más barato que hacerlo con los modelos estadounidenses más avanzados.

Los mejores modelos de código abierto (chinos, por supuesto) ya igualaban el rendimiento de muchos modelos cerrados (estadounidenses), que todavía conservan una ligera ventaja en capacidad, pero a costa de un precio muy superior.

Si una empresa no ofrece el mejor modelo del mercado, tendrá que competir en precio. Pero si tampoco puede igualar los precios de los desarrolladores chinos, corre el riesgo de quedarse atrapada en un espacio donde deja de ser competitiva por cualquiera de las dos vías. Lo más llamativo es que ya no hablamos de un éxito aislado como ocurrió hace unos meses con DeepSeek. Ahora empiezan a aparecer varios laboratorios chinos capaces de desarrollar modelos de primer nivel de forma continuada. Eso sugiere que China ya no depende del talento de una única empresa, sino que ha construido un ecosistema capaz de reproducir esa innovación una y otra vez.

Pero detrás de esta competencia existe una diferencia estratégica todavía más importante. OpenAI y Anthropic mantienen en secreto buena parte de su tecnología, protegen su propiedad intelectual y aspiran a construir negocios con márgenes elevados. Sus futuras valoraciones bursátiles dependen, en gran medida, de que puedan seguir cobrando precios altos por utilizar modelos supuestamente difíciles de replicar. Las compañías chinas están siguiendo el camino contrario. Muchas están apostando por el código abierto y por sacrificar rentabilidad a corto plazo para ganar usuarios, desarrolladores y cuota de mercado. Su objetivo inmediato no parece ser maximizar beneficios, sino extender su tecnología, convertirla en un estándar y reducir al máximo el coste de utilizar inteligencia artificial.

Esa estrategia amenaza directamente el poder de fijación de precios de las empresas estadounidenses. Si los desarrolladores pueden acceder a modelos chinos de gran calidad por una fracción del coste, OpenAI y Anthropic podrían encontrarse con enormes dificultades para mantener sus márgenes y, sobre todo, para justificar las valoraciones multimillonarias que esperan alcanzar cuando salgan a bolsa.

Muchos inversores siguen analizando esta carrera como si únicamente importara quién desarrolla la tecnología más avanzada. La verdadera pregunta será quién consigue ganar dinero con ella. Si los modelos terminan convirtiéndose en una especie de materia prima digital, cada vez más barata y abundante, el valor podría desplazarse desde quienes los construyen hacia quienes sean capaces de utilizarlos para crear productos y servicios realmente útiles.Y si China mantiene este ritmo, EEUU tendrá cada vez más difícil conservar su liderazgo únicamente mediante sanciones tecnológicas, restricciones a los chips o protección de la propiedad intelectual. Porque en una guerra de precios no siempre gana quien tiene la tecnología más sofisticada. Muchas veces gana quien consigue que todo el mundo pueda utilizarla.

El mercado exige más dinero para asegurar la deuda de la IA

Otro gráfico muestra la evolución durante 2026 de los CDS (Credit Default Swap, cobertura frente al riesgo de impago de una empresa) a cinco años de algunas de las principales compañías tecnológicas. Cuando aumenta el precio del DCS de una empresa, significa que el mercado exige más dinero para asegurar su deuda porque percibe un mayor riesgo crediticio. Y prácticamente todos se están moviendo en la misma dirección. Oracle destaca claramente. Sus CDS han aumentado alrededor de 70 puntos básicos (pb) en lo que llevamos de año. Broadcom acumula una subida cercana a 48; Meta, unos 39; Nvidia, 32; Amazon, 30; y Alphabet, aproximadamente 29.

Esto no significa que el mercado piense que estas compañías estén próximas a quebrar. Ni mucho menos. Muchas siguen teniendo balances extraordinariamente sólidos y enormes capacidades de generación de caja. Lo importante es el cambio de tendencia: el riesgo percibido está aumentando simultáneamente en buena parte del ecosistema tecnológico ligado a la IA.

Y detrás de ese movimiento hay una razón muy concreta: la IA se está convirtiendo en un negocio extraordinariamente intensivo en capital. Durante décadas, las grandes tecnológicas fueron máquinas de generar caja. Construir software tenía unos costes marginales relativamente pequeños y permitía crecer enormemente sin necesidad de incrementar las inversiones al mismo ritmo. La IA está cambiando parcialmente ese modelo. Ahora hacen falta centros de datos gigantescos, cientos de miles de chips, redes eléctricas, sistemas de refrigeración y contratos energéticos de largo plazo. Las grandes tecnológicas podrían invertir conjuntamente más de 700.000 millones$ durante 2026, y para financiar semejante esfuerzo están recurriendo cada vez más al mercado de deuda.

El cambio resulta especialmente llamativo porque estas compañías históricamente podían financiar gran parte de su crecimiento con su propia generación de caja. Pero la velocidad de la carrera por la IA está obligándolas a buscar capital externo. Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle han añadido conjuntamente alrededor de 350.000 millones$ a sus obligaciones de deuda durante los últimos cinco años, aproximadamente duplicando su carga. Y el proceso continúa. Solo hasta comienzos de julio, las grandes tecnológicas habían colocado aproximadamente 194.000 millones en bonos durante 2026, un 79% más que un año antes.

La Bolsa está valorando fundamentalmente cuánto dinero puede generar la IA. El mercado de crédito empieza a preguntarse cuánto dinero será necesario gastar antes de conseguirlo. Y son dos preguntas completamente distintas. Oracle es probablemente el ejemplo más extremo. La compañía anunció que pretende captar entre 45.000 millones y 50.000 millones$ durante 2026, aproximadamente la mitad mediante deuda y la otra mitad mediante instrumentos de capital, para ampliar su infraestructura “cloud” y satisfacer la demanda de clientes vinculados a la IA.

El problema no es necesariamente endeudarse. Si las enormes inversiones actuales terminan generando los ingresos y beneficios que esperan estas compañías, probablemente la deuda será perfectamente manejable. El verdadero riesgo aparece si la monetización de la IA tarda más de lo previsto, mientras las inversiones y los compromisos financieros siguen creciendo. Porque entonces podría producirse una combinación mucho menos cómoda: más deuda, mayores gastos financieros, fuertes amortizaciones de unos activos tecnológicos que envejecen rápidamente y una rentabilidad sobre el capital invertido inferior a la esperada.

"La carrera ya no consiste únicamente en desarrollar la mejor IA. También consiste en tener el balance financiero capaz de sobrevivir al enorme coste de construirla. El mercado de acciones todavía está apostando por los ganadores de la IA. El mercado de crédito empieza a calcular cuánto costará llegar hasta allí", avisa Pablo Gil.

El problema del control de la IA

Durante años hemos pensado que el principal riesgo de la IA consistía en que algún día llegara a ser más inteligente que nosotros. Sin embargo, los acontecimientos apuntan hacia un problema mucho más inmediato: cómo controlar sistemas que empiezan a desarrollar comportamientos que sus propios creadores no habían previsto. OpenAI revela más detalles sobre el incidente que terminó provocando el ataque contra Hugging Face, una de las plataformas más importantes del mundo para alojar y compartir modelos de IA, utilizada por millones de desarrolladores, investigadores y empresas. 

Según la compañía, todo comenzó varios meses antes, durante unas pruebas internas aparentemente rutinarias. A varios agentes de inteligencia artificial se les asignaron tareas que, sin que los investigadores fueran conscientes, eran imposibles de completar porque requerían acceso a internet o archivos que nunca habían sido cargados al sistema. En lugar de limitarse a informar de que no podían completar el trabajo, los modelos hicieron algo inesperado. Empezaron a dejarse mensajes entre ellos, buscaron otros agentes que pudieran ayudarles, compartieron información y acabaron organizándose para encontrar una forma de acceder a Internet sin autorización. Lo más sorprendente es que esas comunicaciones permanecieron ocultas durante meses para los propios investigadores.La investigación también revela otro comportamiento especialmente llamativo. Los modelos mostraban una fuerte tendencia a 'hacer trampas' cuando encontraban obstáculos. No abandonaban la tarea ni reconocían que era imposible. Su prioridad era alcanzar el objetivo para el que habían sido entrenados, incluso aunque eso implicara vulnerar las restricciones del entorno de pruebas o explotar fallos de seguridad.

Cuando OpenAI descubrió el primer sistema de comunicación entre agentes, lo eliminó. Sin embargo, pocas semanas después los modelos encontraron una nueva forma de volver a comunicarse utilizando otra vulnerabilidad distinta. Esa segunda red de colaboración fue la que terminó desembocando en los ataques posteriores contra los sistemas de OpenAI y Hugging Face. El episodio ha sido suficientemente serio como para que OpenAI haya decidido ralentizar parte de su investigación y concentrar recursos en reforzar la seguridad de sus modelos. La propia compañía advierte de que, a partir de ahora, Gobiernos y empresas deben asumir que los ciberdelincuentes podrán utilizar agentes de IA de este tipo para lanzar ataques mucho más sofisticados que los actuales.

La verdadera importancia de esta historia no reside únicamente en el riesgo de que la IA pueda utilizarse para cometer ciberataques. Lo realmente inquietante es comprobar que varios agentes independientes fueron capaces de colaborar entre sí, adaptarse cuando encontraban obstáculos y buscar nuevos caminos para alcanzar un objetivo que consideraban prioritario, sin que sus propios desarrolladores fueran plenamente conscientes de ello.

Nos estamos acercando a un momento en el que algunos sistemas empezarán a razonar mejor que nosotros en determinadas tareas y a encontrar soluciones que los propios seres humanos quizá ni siquiera comprendamos del todo. Si eso ocurre, el gran desafío dejará de ser construir una IA más potente. El verdadero reto será desarrollar mecanismos capaces de supervisarla y mantenerla bajo control. Porque si algún día la IA supera nuestras capacidades en ámbitos cada vez más amplios, la pregunta más importante ya no será cuánto puede hacer, sino cómo conseguiremos seguir gobernando una inteligencia que podría llegar a pensar mejor que nosotros.

La inversión en IA no tiene por qué ser necesariamente rentable

Hay una idea que se repite constantemente cuando se habla de IA: quien no invierta ahora corre el riesgo de perderse la mayor revolución tecnológica de nuestra generación. Y probablemente sea cierto. La IA tiene todos los ingredientes para transformar la productividad, cambiar la forma en que trabajamos y alterar por completo el funcionamiento de muchas industrias. Sin embargo, reconocer que una tecnología va a cambiar el mundo no significa que cualquier inversión relacionada con ella vaya a ser rentable. De hecho, la historia demuestra precisamente lo contrario. 

Nadie duda de que la IA seguirá creciendo, pero el mercado empieza a preguntarse si las enormes inversiones necesarias para liderar esa carrera acabarán generando una rentabilidad acorde con el capital empleado. Los miles de millones destinados a centros de datos, chips e infraestructuras ya no se reciben únicamente con entusiasmo; también empiezan a generar preguntas.Y esas preguntas tienen sentido porque las grandes revoluciones tecnológicas suelen venir acompañadas de un enorme exceso de inversión. Cuando todo el mundo está convencido de que una industria dominará el futuro, el capital fluye hacia ella de forma masiva. El resultado suele ser una capacidad instalada muy superior a la demanda inicial y una competencia feroz que termina reduciendo la rentabilidad de muchas de las empresas que lideraron esa primera etapa.

Ya ocurrió con el ferrocarril en el siglo XIX. La red ferroviaria transformó la economía mundial, pero muchas compañías quebraron antes de que aquel negocio alcanzara un equilibrio sostenible. También sucedió con internet. La mayoría de las predicciones sobre su impacto fueron acertadas, pero eso no evitó el estallido de la burbuja tecnológica en el año 2000 ni las enormes pérdidas sufridas por muchos inversores.

Es perfectamente posible acertar sobre el futuro de una tecnología y, al mismo tiempo, equivocarse en el momento, el precio o la empresa elegida para invertir. Eso no significa que la IA esté viviendo una burbuja similar a las anteriores. Nadie puede afirmarlo con certeza. Pero sí conviene recordar que el éxito de una innovación y el éxito de una inversión no siempre avanzan de la mano.

"Creo que uno de los errores más habituales en los mercados consiste en pensar que identificar la próxima gran revolución tecnológica es suficiente para ganar dinero. Y no lo es. Invertir no consiste únicamente en descubrir qué cambiará el mundo, sino en valorar cuánto de ese futuro ya está descontado en los precios y quién terminará capturando realmente los beneficios de esa transformación. Porque la historia demuestra que las grandes revoluciones suelen crear enormes ganadores… pero no siempre son los pioneros, ni necesariamente quienes más invierten al principio. Y esa quizá sea la lección más importante para cualquier inversor: tener razón sobre el futuro no garantiza obtener una buena rentabilidad", advierte Pablo Gil.

Durante los dos últimos años hemos asistido a una auténtica carrera por desarrollar modelos de inteligencia artificial cada vez más potentes. OpenAI, Google, Anthropic, Meta o DeepSeek han competido por demostrar quién era capaz de construir el mejor modelo. Parecía que toda la ventaja competitiva dependía de tener los algoritmos más avanzados. Sin embargo, esa primera fase de la revolución de la IA está dando paso a otra muy distinta. Nadie duda ya de que esta tecnología transformará la economía. La gran pregunta empieza a ser otra: ¿quién podrá permitirse financiar esa transformación?

Porque la IA ya no depende únicamente del software. Para seguir avanzando hacen falta centros de datos gigantescos, cientos de miles de procesadores, sistemas de refrigeración, redes eléctricas más potentes y una capacidad de generación de energía que, en muchos lugares, empieza a quedarse corta. La revolución más digital de nuestra historia depende cada vez más de infraestructuras extraordinariamente físicas. La expansión de los centros de datos, unida a las olas de calor y a la creciente electrificación de la economía, está llevando muchas infraestructuras al límite. El cuello de botella ya no parece ser la capacidad de los modelos, sino la capacidad de alimentarlos.

Ese cambio también explica la reacción del mercado. Algunas compañías han anunciado inversiones multimillonarias para mantener su liderazgo en IA y los inversores empiezan a preguntarse cuánto tardarán en recuperar semejantes desembolsos. La reciente pausa de DeepSeek en una ronda de financiación refleja que incluso algunos de los protagonistas de esta carrera empiezan a medir con más cautela el ritmo de expansión.Y es que la historia nos recuerda que las grandes revoluciones tecnológicas suelen atravesar una fase en la que el principal desafío deja de ser la innovación y pasa a ser la capacidad de financiar su despliegue. En el caso de la IA, ese momento parece haber llegado antes de lo que muchos esperaban.

Durante los primeros años de la IA, la batalla consistía en desarrollar el mejor modelo. A partir de ahora, la ventaja competitiva dependerá cada vez más de quién tenga acceso al capital, la energía y las infraestructuras necesarias para sostener esa revolución. Eso significa que el éxito ya no dependerá únicamente del talento de los ingenieros, sino también de la capacidad financiera de las compañías y, en muchos casos, de la solidez de las infraestructuras de cada país. La IA seguirá siendo una revolución tecnológica, pero cada vez tendrá más rasgos de una revolución industrial. Y eso puede cambiar profundamente qué empresas —e incluso qué economías— acaban liderando esta nueva etapa.

29Aug

Una temática a la que antes se accedía principalmente a través de mercados privados y de unos pocos sustitutos ahora está representada por un conjunto más amplio, líquido y transparente de empresas cotizadas, que abarca tanto a especialistas centrados como a actores consolidados con abundantes recursos, y está sujeta a la divulgación que exigen los mercados públicos.

Miguel Ángel Valero

Cuando VanEck lanzó su Quantum Computing UCITS ETF (QNTM), el primer ETF UCITS de computación cuántica de Europa, en mayo de 2025, la computación cuántica cotizada seguía siendo un mercado reducido con solo un puñado de nombres invertibles. Un año después, el panorama parece bastante diferente. En los últimos doce meses, el sector superó su primer gran umbral de ingresos, recibió respaldo directo de los Gobiernos y, de forma más visible, vio cómo una oleada de empresas pasaba de rondas de financiación privada a los mercados públicos.

La computación cuántica no se ha convertido en una tecnología acabada, y su éxito comercial sigue siendo incierto. Sin embargo ha empezado a comportarse menos como un programa de investigación y más como una industria emergente. "A medida que el conjunto de oportunidades se ha ampliado, el fondo ha crecido hasta superar los 850 millones$ en activos, aunque el tamaño del fondo puede subir o bajar y no es un indicador de rentabilidad", precisa Moritz Engel, Product Manager de VanEck.

Las señales comerciales llegaron a lo largo del año, con unos ingresos agregados de las empresas de computación cuántica que superaron por primera vez la marca de los 1.000 millones$, lo que indica un cambio gradual de la exploración hacia el trabajo comercial remunerado. Los gobiernos avanzaron en la misma dirección: en mayo de 2026, el Departamento de Comercio de EEUU anunció que tomaría participaciones accionariales en nueve empresas cuánticas como parte de un paquete de aproximadamente 2.000 millones$, situando la cuántica junto a los semiconductores como prioridad estratégica declarada. "Ninguno de estos avances demuestra que la tecnología haya llegado plenamente, pero juntos confirman quién la está financiando: clientes privados e instituciones públicas siguen comprometiendo capital con la cuántica", subraya este experto en un análisis.

El doble de valores cotizados donde elegir

Sin embargo, el cambio más visible para los inversores se ha producido en los propios mercados. Hace un año, la exposición cotizada de computación cuántica contenía una lista corta de nombres. En los últimos doce meses, la cartera de posiciones de QNTM se ha más que duplicado, de cinco a once, a medida que una oleada de empresas llegaba a los mercados públicos. Lo importante no es solo el número, sino también la diversidad. El especialista en átomos neutros Infleqtion cotizó en la NYSE en febrero de 2026, la empresa fotónica Xanadu en el Nasdaq y en la Bolsa de Toronto en marzo, y la firma de software cuántico Horizon Quantum en el Nasdaq ese mismo mes. Y, como señal de que la tendencia no es exclusivamente estadounidense, Creotech Quantum se escindió y salió a cotizar en la Bolsa de Varsovia en abril. 

Un grupo pequeño y concentrado de valores cotizados se ha convertido en una representación amplia del sector, que abarca iones atrapados, circuitos superconductores, átomos neutros, fotónica, software y seguridad poscuántica. Las cuatro se añadieron a QNTM en la revisión del índice del 2º trimestre de 2026 en junio, aumentando la exposición del fondo a operadores cuánticos especializados.

El ritmo ha continuado más allá del fondo. Dos de las cotizaciones más significativas del sector llegaron después de la fecha de corte de la revisión más reciente del índice y, por tanto, aún no están en el ETF: Quantinuum, respaldada por Honeywell, completó en junio de 2026 la primera OPV cuántica tradicional hasta la fecha en el Nasdaq, captando aproximadamente 1.680 millones$, e IQM, de Finlandia, se convirtió a principios de julio en la primera empresa cuántica europea en cotizar en una gran Bolsa estadounidense, con una cotización paralela en Helsinki5. Otras están en camino, y tanto Pasqal como Seeqc han presentado solicitudes para cotizar en EE. UU.6.

Como muchos otros fondos basados en índices, QNTM añade componentes solo en revisiones programadas y de acuerdo con normas de elegibilidad publicadas, por lo que las empresas de nueva cotización pasan a ser candidatas para su consideración futura en lugar de incorporarse en su debut. Ese ritmo medido es en sí mismo una disciplina, ya que permite que se asienten las fuertes oscilaciones de precios antes de que se considere una acción. La idea más amplia es que el universo invertible se está ampliando, y lo está haciendo en más de un continente. Un campo cotizado más amplio también es más competitivo, con más empresas compitiendo ahora tanto por el liderazgo tecnológico como por la financiación de los inversores. Esa competencia puede respaldar el desarrollo de la temática, pero también puede lastrar a empresas concretas, cuyos ingresos, márgenes y valoraciones pueden verse presionados.

Una empresa científica con éxito comercial incierto

Pese a toda la actividad del mercado, la computación cuántica sigue siendo, en esencia, una empresa científica, y su éxito comercial sigue siendo incierto. Los fundamentos de la temática se reforzaron en octubre de 2025, cuando se concedió el Premio Nobel de Física por el descubrimiento del efecto túnel cuántico mecánico macroscópico y la cuantización de la energía en un circuito eléctrico, la física que sustenta los qubits superconductores actuales. Un reconocimiento de ese tipo apunta a algo más duradero: la ciencia avanza, aunque la viabilidad económica aún no se haya demostrado. 

Esa combinación es la esencia de una temática de crecimiento en fase inicial, y por eso los riesgos asociados siguen siendo elevados. La mayoría de estas empresas registran pérdidas, sus valoraciones reflejan expectativas más que beneficios, y sus acciones han demostrado una elevada volatilidad, con capacidad para grandes movimientos por titulares puntuales.

Esto ayuda a explicar por qué, más allá de los especialistas, líderes tecnológicos consolidados sostienen la investigación cuántica a gran escala. Se trata de empresas diversificadas para las que la cuántica es una línea entre muchas otras, pero que desarrollan algunos de los programas de investigación más profundos del sector: IBM, que comenzó a desplegar su procesador de nueva generación Nighthawk a principios de 2026 y aspira a lograr una ventaja cuántica verificada este mismo año y computación tolerante a fallos en 2029, y Alphabet, cuyo chip Willow demostró lo que Google describió en octubre de 2025 como la primera ventaja cuántica "verificable".

Gran parte de los avances actuales se financian con los balances de empresas que pueden permitirse invertir durante un ciclo de desarrollo largo e incierto. Sin embargo, los hitos y fechas de las hojas de ruta, como los objetivos de IBM para 2026 y 2029, son metas de la empresa y no previsiones, y pueden retrasarse o no alcanzarse.

Lo que cambió un año de nuevas cotizaciones, por tanto, es menos el riesgo que la visibilidad. Una temática a la que antes se accedía principalmente a través de mercados privados y de unos pocos sustitutos ahora está representada por un conjunto más amplio, líquido y transparente de empresas cotizadas, que abarca tanto a especialistas centrados como a actores consolidados con abundantes recursos, y está sujeta a la divulgación que exigen los mercados públicos. Así es como empieza a madurar: no una temática que ya ha llegado, sino una que se ha vuelto invertible de una manera más reflexiva. El universo se está ampliando, la ciencia sigue avanzando y la historia, a juzgar por la evidencia de este año, sigue aún en sus primeros capítulos.

28Aug

El presidente de la Fed debuta en Jackson Hole sin anunciar una subida inmediata de tipos, pero admite que puede estar justificada si el proceso de desinflación no se acelera. Y argumenta que las condiciones financieras actuales no son claramente restrictivas, lo que deja margen para endurecer más la política monetaria.

Miguel Ángel Valero

El déficit comercial de EEUU se eleva a máximos desde marzo de 2025, antes de que Donald Trump proclamara el pomposo Día de la Liberación Arancelaria. En julio de 2026 el saldo negativo de la balanza comercial estadounidense alcanzó los 118.800 millones$, lo que supone un aumento del déficit del 17% frente al mes previo, su peor nivel desde inicios del año pasado y muy por encima de lo esperado. 

Este deterioro de la balanza exterior se explica principalmente por el elevado dinamismo de las importaciones, que crecieron un 3,7% mensual (situándose ahora un +14% por encima del mismo mes del año pasado), un incremento que estuvo liderado por el mayor aumento de las compras al exterior de bienes de capital –esta categoría incluye ordenadores, semiconductores y equipos telecomunicaciones– desde 1993, que aumentaron un 11,3% en el mes. Por el lado de las exportaciones, cayeron un 2,9% mensual, aunque el ritmo de crecimiento interanual sigue siendo elevado (+11,7%). 

El elevado déficit comercial pesará negativamente en el cálculo del PIB de EEUU en el tercer trimestre. La interpretación más favorable a Trump es que el crecimiento de las importaciones se debe a las fuertes inversiones necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), que se traducen en una mayor actividad económica.

EEUU apoya que Venezuela salga de la OPEP

Por otra parte, Venezuela estudia abandonar la OPEP mientras EEUU ultima su entrada en el sector petrolero del país, mediante un acuerdo que puede incluir el arrendamiento de campos petrolíferos venezolanos durante 100 años. Desde la captura de Nicolás Maduro a comienzos de este año, EEUU ha asumido el control de las ventas de petróleo venezolano y flexibilizado las sanciones para facilitar la actividad de compañías estadounidenses en el país. Como resultado, la producción venezolana ha aumentado unos 300.000 barriles diarios, cerca de un 30% más respecto al millón de 2025. Además, la producción podría seguir creciendo a medida que se cierren nuevos contratos entre el gobierno de Delcy Rodríguez y operadores internacionales.

En paralelo, aumenta el malestar dentro de la OPEP por el movimiento de Venezuela. El cártel, que ya sufrió la salida de Emiratos Árabes Unidos hace apenas cuatro meses, es consciente de que la marcha de Venezuela supondría un nuevo golpe para la cohesión del grupo. La capacidad de influencia de la OPEP sobre el mercado petrolero global se está erosionando progresivamente: la cuota conjunta de producción de los países miembros puede caer desde el 37% en 2025 hasta cerca del 31% tras la salida de Emiratos y Venezuela, incluso asumiendo que ambos países mantuvieran sus niveles actuales de producción. En la práctica, es probable que tanto Emiratos como Venezuela incrementen su bombeo en los próximos años, reduciendo aún más la relevancia efectiva de las cuotas de la organización.

Para Venezuela, abandonar la OPEP eliminaría cualquier posible restricción futura sobre su producción y permitiría maximizar el desarrollo de sus recursos energéticos. Para EEUU, supondría una ventaja adicional: puede impulsar sus planes de expansión en el sector petrolero venezolano sin depender de los compromisos y limitaciones derivados de la pertenencia del país al cártel.

Fed: una subida de tipos está justificada por la inflación

Mientras, en su estreno en Jackson Hole el presidente de la Fed, Kevin Warsh, subrayó que el objetivo de inflación es “firme e invariable” en el 2% aunque reconoce que "los indicadores no me dicen que la inflación subyacente ha mejorado sustancialmente". No anuncia una subida inmediata de tipos, pero admite que puede estar justificada si el proceso de desinflación no se acelera. Y argumenta que las condiciones financieras actuales no son claramente restrictivas, lo que deja margen para endurecer más la política monetaria.

“Es responsabilidad de la Reserva Federal garantizar la estabilidad de precios. No hay excusas”, subraya. "Debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de manera clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer", añade. Los mercados muestran su confianza en que vamos a lograr la estabilidad de precios. Y les puedo asegurar que están en lo cierto”, concluye.

Su discurso se interpreta como un intento de recuperar credibilidad tras dejar a los mercados sin una hoja de ruta clara en julio, pero Warsh evitó dar una trayectoria explícita de tipos ni confirmar movimientos en septiembre.

El dólar se fortaleció y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron: el rendimiento a 2 años tocó máximos desde julio durante el discurso. Los futuros de tipos asignan mayor probabilidad a una subida antes de finales de año (saltan del 35% del jueves 27 de agosto al 57%), aunque el consenso del mercado sigue sin ver cambios en la reunión de septiembre de la Fed

Era el primer gran examen internacional de su nueva estrategia de comunicación y política monetaria, con la inflación aún lejos del objetivo, costes de financiación elevados y una deuda de EEUU que ha superado los 40 billones$, y una guerra en Oriente Medio enquistada tras seis meses. Los mercados exigían más claridad sobre la senda de tipos, y Warsh abre la puerta a una subida si no se controla la inflación. Aunque Trump insista en bajarlos.

UBS prefiere los bonos con vencimientos de corto a medio plazo

Los tipos de la deuda pública estadounidense a largo plazo se mantienen cerca de sus mínimos recientes, tras retroceder desde los máximos alcanzados la semana pasada. La combinación del plan de recompra de deuda del Tesoro de EEUU y la relajación de las preocupaciones sobre las disrupciones en el suministro de petróleo en Oriente Medio ha contribuido a que los tipos bajen, aunque el dato de inflación subyacente PCE de EEUU, más firme de lo esperado, es un recordatorio de que el camino hacia una menor inflación puede seguir siendo irregular.

La caída de los tipos y de los precios del petróleo ha supuesto un respiro bienvenido para los mercados de renta fija. Pero apenas modifican las fuerzas estructurales que, según UBS, pueden mantener elevado el coste de financiación a largo plazo:

  • La incertidumbre sobre la Fed está elevando las primas de riesgo.
  • La inversión en IA está reconfigurando los mercados de bonos.
  • Las presiones fiscales se están volviendo estructurales.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Interpretamos el repunte de los tipos de la deuda pública a largo plazo no tanto como una señal de alarma para los activos de riesgo, sino más bien como una revalorización en curso de los riesgos estructurales. Seguimos prefiriendo los bonos gubernamentales y corporativos de alta calidad en el segmento de vencimientos de corto a medio plazo, donde una rentabilidad atractiva ofrece un colchón frente a nueva volatilidad, mientras mantenemos la cautela ante una extensión agresiva de duración hacia el largo plazo. También mantenemos una visión constructiva sobre la renta variable, respaldada por una sólida inversión en IA, una ampliación del crecimiento de los beneficios, una actividad económica resiliente y una inflación que se va moderando. Sin embargo, es probable que la próxima fase del rally se amplíe a más empresas, sectores y regiones. Los inversores deberían combinar una asignación diversificada a renta variable global con una exposición específica a IA y tecnología, pero también con oportunidades cíclicas en financieras, industriales, consumo discrecional y salud".

28Aug

Mientras sigue la pugna por una inteligencia artificial más barata, Mientras tanto, la Administración Trump estudia ampliar los aranceles de los chips a portátiles, servidores y consolas, con rebajas para quien fabrique en EEUU.

Miguel Ángel Valero

El 2026 Midyear Executive Benchmark Survey de Workiva, plataforma especializada en auditorías en materia de confianza, transparencia y rendición de cuentas, avisa que el 24% de los directivos de las empresas reconoce que las auditorías internas han detectado errores de la inteligencia artificial (IA) que llegaron a audiencias externas o, incluso, a miembros del consejo de administración. 

Estos datos sugieren que existe una desconexión entre lo que creen los directivos (el 84% afirma confiar al menos moderadamente en la precisión de los resultados de la IA sin revisión humana) y lo que demuestra la evidencia. 

A medida que la IA transforma las empresas a una velocidad sin precedentes, está surgiendo un nuevo riesgo: que la transformación avance más rápido que la capacidad de los líderes responsables de supervisarla para anticiparse a sus implicaciones.

“La confianza en la IA sin control sobre la calidad de los datos es un riesgo, no una estrategia. Los directores financieros necesitan plataformas que conecten la IA con datos fiables y auditables, de modo que cada resultado pueda verificarse y cada información divulgada pueda defenderse”, ha afirmado Barbara Larson, que ocupa precisamente ese cargo (CFO) en Workiva. “Hacerlo bien va mucho más allá de evitar errores. Los líderes empresariales pueden avanzar más rápido e integrar la IA de forma más profunda en sus operaciones cuando confían en lo que generan sus sistemas. Esta es una verdadera ventaja competitiva”, subraya.

Los directivos coinciden en que la mala calidad de los datos está limitando el uso de la IA en sus organizaciones, lo que sugiere que la IA empresarial solo puede escalar cuando existe confianza en los datos de origen y control sobre ellos. Los inversores institucionales expresan preocupaciones similares respecto a la precisión de los contenidos generados por IA:

  • Solo el 11% de los directivos considera que la calidad de sus datos es suficiente para el uso de la IA.
  • El 27% afirma que la mala calidad de los datos ha obstaculizado significativamente el despliegue de la IA en procesos clave.
  • El 71% señala que la mala calidad de los datos ha afectado, al menos moderadamente, al uso de la IA en los informes financieros y de sostenibilidad.
  • El 89 % de los inversores está preocupado por la precisión de la IA en la información corporativa divulgada.

Con el tiempo, unos datos deficientes o que no puedan verificarse pueden erosionar la credibilidad ante los grupos de interés. Las organizaciones que no aborden la calidad de los datos ni las preocupaciones de los inversores corren el riesgo de quedarse rezagadas frente a competidores más proactivos.

Para los equipos de reporting financiero, y especialmente para los CFO, las herramientas que permiten gobernar y controlar los resultados de la IA son tan importantes como la propia IA. A medida que los agentes de IA se vuelven más autónomos, los directivos de las empresas consideran que aumentará la necesidad de contar con una infraestructura especializada, y señalan varias prioridades:

  • El 49% afirma que seguirá necesitando sistemas de registro, como los libros mayores contables.
  • El 45% señala que necesitará software que permita la trazabilidad y la auditoría.
  • El 55% afirma que necesitará plataformas para gestionar agentes de IA y flujosde trabajo automatizados.

“La IA genérica no es suficiente para el reporting financiero. Los inversores, los reguladores y los consejos de administración esperan respuestas en las que puedan confiar. La verdadera ventaja reside en una IA especializada, basada en datos gobernados y auditables, y combinada con el criterio humano. Esto proporciona a las organizaciones la confianza necesaria para verificar lo que produce la IA y respaldar las decisiones y la información divulgada que se derivan de ella”, argumenta Jason Darby, director financiero de Amalgamated Bank.

Trump quiere ampliar los aranceles de los chips a los dispositivos

Mientras tanto, la Administración Trump estudia ampliar los aranceles de los chips a portátiles, servidores y consolas, con rebajas para quien fabrique en EEUU. Quiere gravar los aparatos que llevan chips dentro, no solo el chip, ampliando el 25% actual. La lista sumaría portátiles, servidores y consolas, con tipos por país. Trump ya coqueteó con un arancel cercano al 100%. En el punto de mira, Nvidia, AMD y TSMC.

De salir adelante el plan de Trump, se encarece el aparato entero, no solo el chip, y sube el coste de montar centros de datos cuando la IA los está reclamando ansiosamente. Y como TSMC hace más del 90% de los chips más utilizados, el sobrecoste acaba en la factura del consumidor.  Es una presión adicional para los fabricantes de chips y hardware como HP o Dell y compañía, de la que se libran los produzca en EEUU.  Atención a lo que puedan sufrir los márgenes de los fabricantes de chip.

Continúa la pugna por abaratar la IA

Pero la guerra de los aranceles no frena la pugna por una IA más barata. Alibaba lanza una versión de su modelo Qwen de 27.000 millones de parámetros que corre en una sola tarjeta gráfica y rinde como rivales mucho mayores. El gigante chino vuelve a apretar el coste de computar IA y mete presión a los que cobran caro por sus modelos premium.

Además, Z.ai ha reconocido que Ox Alpha, el modelo anónimo que apareció en OpenRouter y se puso por delante de los mejores modelos disponibles (como contó Dinero Seguro el 25 de agosto), es suyo. La empresa china lanzó a mediados de agosto GLM-5.3, que compite con Fable 5 de Anthropic en algunos benchmarks. Su tecnología GLM fue la que usó Hugging Face para defenderse durante el ataque no ordenado del agente IA de OpenAI.

La presión de los modelos chinos baratos y capaces ya es real y amenaza la posición de OpenAI y de Anthropic.

Nvidia compra Hugging Face 

Precisamente, Nvidia ultima la compra de Hugging Face por unos 13.000 millones$, tres veces más de lo que valía la empresa en 2023. La operación, de culminarse, convierte al fabricante de chips en dueño del sitio donde se descarga la mayor parte del software abierto de IA del mundo.

Hugging Face estaba valorada en 4.500 millones en 2023, en una ronda de 235 millones liderada por Salesforce Ventures con GV, IBM Ventures y Nvidia. Factura alrededor de 150 millones anuales.

A finales de 2025 Nvidia puso 500 millones para elevar su participación, valorando Hugging Face en 7.000 millones. Clem Delangue y su equipo rechazaron la propuesta por el miedo a que el mayor fabricante de chips del mundo acabara mandando en la plataforma neutral donde todo el mundo publica sus modelos. Nueve meses después la respuesta es distinta, y el precio también. La compañía ha pasado de 100 a 150 millones de facturación anual en ocho semanas y Delangue ha dicho públicamente que están cerca de la rentabilidad. Ese crecimiento es el que justifica el múltiplo: 12.900 millones sobre 150 millones de ingresos sale a 86 veces ventas.

¿Por qué compra Nvidia Hugging Face? Porque necesita que los modelos abiertos sigan existiendo, su negocio depende de que haya mucha gente entrenando y sirviendo modelos en muchos sitios distintos. Si el mercado se concentra en cuatro laboratorios cerrados que diseñan sus propios chips, Nvidia vende menos. Si en cambio hay miles de empresas descargando los modelos de Hugging Face y montándolos sobre GPU, vende más. Hace meses, su CEO y fundador, Jensen Huang, firmó junto a otras 24 empresas una carta pidiendo a Trump que impulse los modelos abiertos en la IA.

Además, hace un año Nvidia recortó DGX Cloud y con Hugging Face recupera una puerta de entrada a la venta de cómputo, incluida la capacidad ociosa de sus propios clientes, publica Digital Brain.

En agosto, Stripe compró OpenRouter por más de 7.000 millones, cuando en mayo estaba valorado en 1.300 millones en mayo.

La alianza entre Salesforce y Anthropic genera Claudeforce,

Salesforce y Anthropic han lanzado Claudeforce, el primer fruto de su alianza (la participación de Salesforce en Anthropic ronda los 5.000 millones$). Hasta ahora se podía consultar Salesforce desde Claude montando un servidor MCP (el protocolo abierto que conecta un modelo con herramientas y datos externos). Funcionaba, pero cada equipo tenía que levantarlo, mantenerlo y decidir los permisos. Claudeforce lo convierte en una conexión única que hace el administrador. Claude puede programar cuadros de mando sobre la marcha con los datos de Salesforce. El usuario describe lo que quiere ver y la interfaz se escribe en el momento.

Con Claudeforce, Salesforce se mueve hacia un cobro por consumo de API. Es un cambio de modelo de negocio disfrazado de integración. Y llega justo cuando el mercado teme que los laboratorios de IA pasen de socios a competidores de las empresas de software.

27Aug

Los resultados de Nvidia contribuyen a contrarrestar las dudas que el mercado sigue manteniendo sobre la sostenibilidad del auge de la IA. Pero el mercado se pregunta sobre cuánto tiempo puede mantener este ritmo de inversión y qué impacto tendrán sus costes crecientes en las cuentas de resultados de las empresas.

Miguel Ángel Valero

El 80% de los profesionales asegura que la inteligencia artificial (IA) ha mejorado su productividad. Pero solo el 37% de sus empresas percibe eso en el resultado de explotación (o EBIT, Earnings Before Interest and Taxes, que que mide la rentabilidad operativa de una empresa antes de deducir los gastos por intereses y los impuestos). El mismo porcentaje que hace un año, según el State of AI 2026 de McKinsey. Y solo el 6% habla de un impacto de la IA en el 5% o más de ese resultado de explotación.

La IA cada vez se usa más: nueve de cada diez empresas usan IA de forma habitual en al menos una función. El uso de IA en tres o más funciones pasa del 51% al 56%. El 44% dice que la está escalando a toda la empresa, frente al 38% de hace un año. Pero el 32% ha decidido no comprar al menos un producto o función de software porque podía construirlo dentro con herramientas de codificación agéntica. El 20% dice que los costes operativos de IA están limitando su uso.

Ocho de cada diez directivos de empresas aseguran que la IA les ha mejorado el rendimiento y la mitad que les ayuda a decidir mejor. El 47% de los mandos intermedios reporta algún efecto negativo, frente al 31% de los ejecutivos. Los ahorros de la IA se concentran en cadena de suministro, operaciones de servicio y fabricación. 

El 28% de las empresas ya dedica más del 10% de su presupuesto de tecnología a IA y el 60% espera subir la inversión el año que viene.

Solo el 14% reconoce que la IA contribuyó a reducir la plantilla el año pasado. Dos tercios reportan poco o ningún cambio. De cara al próximo año, el 39% espera caídas y el 43% no espera cambios. Y solo el 13% de los directivos admite que la IA le genera ansiedad sobre su carrera. 

Preocupa que las empresas sigan invirtiendo sumas ingentes en la adopción de herramientas de IA, en una asignación de capital sin precedentes en la industria que aún no ha dado frutos significativos. La IA no está logrando impulsar la productividad de forma significativa.

Open AI: Jalapeño supera a Nvidia Blackwell

Pero la guerra de la IA no cesa. OpenAI ha publicado los primeros números de Jalapeño, el chip de inferencia que lleva desarrollando con Broadcom desde octubre de 2025: el chip sirve más trabajo de IA por unidad de potencia y, a la vez, devuelve las respuestas más rápido que los sistemas Nvidia Blackwell

Para Nvidia esto no es una amenaza inmediata. Sigue vendiendo todo lo que fabrica y acaba de subir un 15% el precio de sus servidores de IA, que no es el gesto de una empresa preocupada por la competencia. Pero sí marca la dirección: sus mayores clientes están construyendo alternativas para la parte del trabajo que más volumen mueve. Puede ser el principio del fin del monocultivo de Nvidia en inferencia.

Perplexity ha lanzado Portable Computer, una versión de su agente AI que corre entera dentro del ordenador del usuario y no consume créditos de facturación mientras trabaja en local. La ha construido con Nvidia, y el primer sitio donde funciona es el DGX Spark, el sobremesa de 128 GB que Nvidia promociona como supercomputadora de escritorio.

Apple ha presentado dos chips el mismo día: el M6, que va dentro del nuevo Mac Mini, y el M5 Ultra, en el nuevo Mac Studio. En memoria unificada llega hasta 32 GB con 170 GB/s de ancho de banda, un 10% más que el M5 y 2,5 veces lo del M1. En cómputo de GPU para tareas de IA, Apple habla de un 30% por encima del M5 y más de 8 veces el M1. En CPU multihilo, 1,2 veces el M5 y 2,4 veces el M1. El M5 Ultra es el primer chip de la serie M que une cuatro dados mediante UltraFusion, la tecnología de interconexión de Apple. Hasta ahora el tope eran dos.

Nvidia: la capacidad de cómputo de la IA se traduce en ingresos

Mientras, Nvidia más que duplica ingresos y beneficios, superando las previsiones del consenso de analistas. Los ingresos en el segundo trimestre de su ejercicio fiscal ascienden a 96.221 millones$, el 106% más respecto al mismo periodo del año anterior. Los beneficios crecen a un ritmo superior, el 126%, hasta 59.688 millones. Unas cifras que demuestran que “la IA ha alcanzado su punto de inflexión. Está realizando tareas útiles. Ahora, la capacidad de cómputo se traduce en ingresos. Y la demanda se está acelerando”, según Jensen Huang, fundador y CEO del grupo.

Según la compañía, la fortaleza del crecimiento de los ingresos se prolongará hasta 2028, ejercicio para el que esperan un incremento cercano al 70%. Además, Jensen Huang destaca que la demanda de sus productos continúa superando las previsiones, impulsada por la elevada rentabilidad del negocio de alquiler de capacidad computacional de los hiperescaladores. Reitera que cualquier nueva capacidad disponible se ocupa de forma prácticamente inmediata.

Sobre el aumento de la competencia, subraya la ventaja que ofrecen las GPU de la compañía en términos de versatilidad –entrenamiento, inferencia y manejo de agentes–. Siguen siendo el hardware de referencia para los procesos de inferencia de los principales modelos de IA disponibles actualmente para el gran público.

Nvidia mantiene una posición dominante, de más del 75%, en los chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA en centros de datos. Sus procesadores Blackwell y Rubin pueden generar conjuntamente más de un billón$ en ventas hasta 2027, según analistas de Mizuho. Y participa activamente en la financiación de nuevos centros de datos.  Los ingresos procedentes de centros de datos aumentaron un 117%, hasta 89.000 millones, y la empresa espera 108.000 millones este trimestre.

Un dato llama la atención: Nvidia ha comenzado a flexibilizar sus políticas de crédito comercial, ampliando los plazos de pago hasta 60 días –frente a los 45 actuales– para clientes con calificación crediticia de grado de inversión. Esta medida penalizó parcialmente la generación de caja durante el trimestre.

Durante el segundo trimestre, Nvidia devolvió 26.000 millones$ a sus accionistas mediante la recompra de títulos y el pago de dividendos en efectivo. Dispone de unos 99.000 millones más en el marco de su autorización de recompra de acciones.

En conjunto, estos resultados representan un importante respaldo para el sector y contribuyen a contrarrestar las dudas que el mercado sigue manteniendo sobre la sostenibilidad del auge de la IA. Pero el mercado se pregunta sobre cuánto tiempo puede mantener este ritmo de inversión y qué impacto tendrán sus costes crecientes en las cuenta de resultados de estas empresas.

The Trader: el centro de las conexiones circulares de la IA

"Durante los últimos años hemos utilizado muchas veces la misma comparación para explicar el extraordinario negocio de Nvidia. En una fiebre del oro, no sabemos quién terminará encontrando el gran filón, pero probablemente ganará mucho dinero quien venda los picos y las palas a todos los que salen a buscarlo", explica el analista Pablo Gil en The Trader. Nvidia ha sido precisamente eso para la inteligencia artificial. OpenAI, Microsoft, Meta, Amazon, Google y decenas de compañías están gastando cantidades gigantescas construyendo infraestructura para desarrollar IA. Y una parte importante de ese dinero termina comprando chips de Nvidia.

Pero ahora Nvidia está dando un paso más. Ya no se conforma con vender los picos y las palas. Está empezando a financiar a quienes participan en la fiebre del oro. El último ejemplo es espectacular: Nvidia se ha comprometido a aportar hasta 105.000 millones$ para respaldar un gigantesco complejo de centros de datos en Ohio que será utilizado por OpenAI. El proyecto podría alcanzar aproximadamente 8 gigavatios de capacidad informática y los primeros 800 megavatios deberían entrar en funcionamiento en 2028.

OpenAI irá pagando el alquiler a medida que la capacidad esté disponible, pero Nvidia respaldará determinadas partes de los pagos relacionados con el alquiler y la electricidad. Y aquí aparece lo realmente interesante: ese gigantesco centro de datos necesitará enormes cantidades de chips de Nvidia. Además, Nvidia invertirá 1.500 millones$ en SB Energy, la compañía respaldada por SoftBank que construirá, poseerá y operará las instalaciones. Y no es un caso aislado. Nvidia ya ha proporcionado respaldo financiero a CoreWeave y ha invertido directamente en OpenAI y Anthropic.

La estrategia tiene una lógica empresarial extraordinariamente poderosa. Nvidia vende chips, genera enormes cantidades de efectivo y utiliza parte de ese dinero para financiar el ecosistema de IA. Esa inversión permite construir más centros de datos que, a su vez, necesitan comprar más chips Nvidia. El círculo es evidente: Nvidia vende chips, genera caja, financia infraestructura de IA, esa infraestructura compra más chips, t Nvidia genera todavía más caja.

El problema es que cuanto más grande se vuelve ese círculo, más difícil resulta distinguir dónde termina la demanda completamente independiente y dónde comienza una demanda que Nvidia está ayudando a financiar. La compañía rechaza que este acuerdo concreto constituya financiación circular y recuerda que será OpenAI quien pague el alquiler. Técnicamente puede tener razón, pero económicamente la cuestión sigue siendo relevante. Nvidia empieza así a parecerse menos a un simple fabricante de semiconductores y más a una compañía que está ayudando a financiar y construir la infraestructura física sobre la que funcionará la IA mundial.

Mientras la demanda de IA siga creciendo y los centros de datos generen suficientes ingresos para justificar estas inversiones, el modelo puede convertirse en una formidable máquina de crecimiento. Pero también introduce un riesgo nuevo. Si la monetización de la IA termina justificando estas inversiones, Nvidia habrá conseguido algo extraordinario: utilizar el dinero generado vendiendo picos y palas para financiar nuevas expediciones en busca de oro que necesitarán todavía más picos y palas. "Pero si algún día descubrimos que había menos oro del que todos pensaban, el problema ya no afectará solamente a quienes fueron a buscarlo. También afectará a quien les prestó el dinero para hacerlo", avisa Pablo Gil.


Meta resuelve un problema reputacional

Por su parte, Meta anunció un acuerdo extrajudicial que le obliga a pagar 18.000 millones$ para compensar las estrategias para enganchar a los niños a Facebook e Instagram. Se compromete además a cambios profundos en el diseño y funcionamiento de sus plataformas para usuarios adolescentes:

  • Límite de uso diario: Máximo de 2 horas para usuarios de 13–17 años, aunque los padres o tutores pueden ampliarlo.elpais+2
  • Bloqueo nocturno: Acceso restringido entre las 0,00 y las 6:00 de la mañana. (ampliable por los padres).
  • Silencio de notificaciones: Sin notificaciones entre las 22:00 y las 7:00 horas, y también durante el horario escolar.
  • Fin del “scroll infinito”: Se interrumpirá el desplazamiento continuo de contenido para evitar la navegación sin fin.
  • Filtros cosméticos: Los menores no podrán aplicar filtros que imiten operaciones estéticas o “perfeccionen” la apariencia.
  • Ocultar “me gusta”: Las cuentas de menores no mostrarán el recuento de “me gusta” o reacciones en sus publicaciones.
  • Verificación de edad reforzada: Controles más estrictos para identificar y eliminar cuentas de menores de 13 años y aplicar restricciones a adolescentes de 13–17 años.
  • Algoritmo opcional: Los menores podrán desactivar el feed personalizado y elegir un contenido más diverso.
  • Controles parentales mejorados: Herramientas más intuitivas para que los padres gestionen límites y bloqueos.
  • Moderación y respuesta rápida: Meta deberá responder al 90% de las denuncias de adolescentes sobre contenido potencialmente dañino en un plazo de 6 horas.
  • Auditor independiente: Se nombrará un auditor que supervise la implementación y el cumplimiento de los cambios.

Por otra parte, Anthropic anuncia que invertirá 45.000 millones$ para alquilar potencia de computación en la nube para la IA del centro de datos insignia de la firma británica Nscale en el Estado de Virginia Occidental (EEUU).

El Santander fomenta ideas de sus empleados en IA

Por su parte, el Banco Santander sigue impulsando el talento interno y la innovación apoyada en IA, datos yautomatización a través de una iniciativa global, Santander Innovation Challenge, que ha permitido a sus empleados presentar más de 3.400 ideas para mejorar productos, servicios y procesos en distintas áreas del grupo.El programa ha recibido 3.401 ideas, de las que 2.370 fueron propuestas completadas. Tras las diferentes fases de evaluación, 141 ideas fueron seleccionadas como semifinalistas y 48 llegaron a la fase final. Finalmente, 12 proyectos han sido elegidos para avanzar a una nueva etapa de definición y desarrollo.

Las iniciativas seleccionadas proceden de equipos de distintas geografías y negocios, entre ellos Openbank, Santander Corporate & Investment Banking, Getnet, Banca Comercial, Global Cards, Retail y WealthManagement & Insurance. Los proyectos abordan oportunidades de negocio y de mejora operativa mediantesoluciones digitales aplicadas a ámbitos como la gestión de riesgos, los pagos, la conectividad de datos, los flujos de caja para pymes o los asistentes basados en IA.

Los 12 proyectos seleccionados como finalistas incluyen  proyectos enfocados tanto en la mejora de la experiencia de clientes como en la transformación interna del banco. Por ejemplo, Fynn by Santander plantea un asistente virtual para pymes capaz de analizar sus datos financieros, anticipar necesidades de liquidez y ofrecer recomendaciones para apoyar la gestión de sus negocios. Por su parte, AI Squad propone un equipo de agentes de IA especializados que colabora en el diseño de nuevos productos y servicios, aportando análisis de negocio, experiencia de cliente, riesgos y cumplimiento normativo para acelerar los procesos de innovación.

Estas propuestas han sido desarrolladas por equipos de México, Brasil, España, Chile, Estados Unidos y sedes globales del Grupo, y reflejan la capacidad de los profesionales del Santander para identificar casos de uso concretos a partir de su conocimiento directo del negocio, los clientes y los procesos internos.

En la siguiente fase, los equipos ganadores trabajarán con áreas globales y patrocinadores de negocio para concretar el alcance de las soluciones, los usuarios a los que se dirigen, las necesidades de datos y control, las métricas de éxito y los hitos necesarios para avanzar hacia su eventual desarrollo.

UBS recomienda una asignación selectiva y diversificada en valores tecnológicos

Los futuros del Nasdaq subieron un 0,9% en la sesión asiática del jueves 27 de agosto después de que Nvidia volviera a batir las expectativas de beneficios y ofreciera una previsión de ingresos superior a lo esperado. "Mantenemos nuestra convicción en la narrativa de crecimiento de la IA en su conjunto y creemos que sigue siendo un motor clave de nuestra perspectiva positiva para el mercado. Aunque las dudas persistentes sobre la sostenibilidad del capex en IA y la circularidad de ciertos acuerdos de financiación en este ámbito puedan seguir generando episodios puntuales de volatilidad en el sector tecnológico, la temporada de resultados del segundo trimestre ha demostrado que los fundamentales siguen siendo sólidos. La demanda de IA sigue mostrando un crecimiento robusto. La monetización también se ha acelerado. Las valoraciones han pasado a ser más atractivas, y el crecimiento de los beneficios se mantiene fuerte", subrayan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "En este contexto de fundamentales sólidos a corto plazo pero riesgos persistentes, recomendamos a los inversores mantener una asignación selectiva y diversificada en valores tecnológicos. Seguimos favoreciendo la capa habilitadora de la cadena de valor de la IA, incluidos los semiconductores y la computación en la nube, aunque los inversores también deberían plantearse aumentar su exposición a segmentos tecnológicos más defensivos, como las redes de pago, los REIT de centros de datos y determinados fabricantes de smartphones".

"Mantenemos una postura constructiva sobre el sector tecnológico chino, liderado por las empresas de semi-cap, internet, semiconductores y hardware de IA. Más allá de la tecnología, favorecemos el equipamiento eléctrico y energético como oportunidad de crecimiento, así como las CRO y CDMO dentro del sector sanitario", añade Yifan Hu, Directora de Inversiones para la Gran China.

Evli detecta oportunidades en  infraestructuras de la IA y electrificación

La gestora nórdica Evli cree que la corrección de las Bolsas ha dejado atractivas oportunidades de compra en compañías de los sectores infraestructuras de la IA y electrificación. Esas empresas han regresado a valoraciones razonables tras la corrección, y conservan una visión sólida por fundamentales, a lo que se añade un entorno favorable, con crecimiento positivo en todas las regiones, inflación contenida y los beneficios empresariales que continúan aportando revisiones al alza. 

Los expertos de Evli aseguran que el ciclo económico permanece favorable. El crecimiento sigue siendo positivo en las distintas zonas geográficas, sin depender del tirón de la infraestructura de IA, y la inflación no es preocupante. Los beneficios empresariales continúan aportando optimismo con fundamentales consolidados, en una fase del mercado con mayor volatilidad. Por eso no cambian los riesgos a vigilar. Una postura más restrictiva de los bancos centrales, y mayores retornos de los bonos podrían amenazar las valoraciones, sobre todo en las acciones growth a largo plazo. Otro de los riesgos que persisten es un sentimiento inversor excesivamente optimista.

Las perspectivas de las temáticas no han variado:

  • Infraestructura de IA y computación: Memoria y semiconductores se apoyan en la solidez ce la demanda continúa.
  • Electrificación: Redes eléctricas, energía y metales industriales son ahora oportunidades de compra tras la corrección.
  • Robótica: La creciente demanda de automatización en manufactura, logística, salud y otras industrias, persiste, pero la temática se ha visto afectada por la volatilidad.
  • Sector financiero: Sigue apoyado en la bonanza del ciclo económico.
  • Defensa europea: Se mantiene el atractivo estructural de la temática, en la medida que la inestabilidad geopolítica persiste.
27Aug

Trump anima las elecciones de medio mandato al ampliar temporalmente las importaciones de carne de vacuno magra con el objetivo de contener el precio de la carne picada para los consumidores estadounidenses.

Miguel Ángel Valero

La última encuesta de Reuters sitúa al S&P 500 cerrando 2026 un 3% por encima de los niveles actuales, apoyado en el optimismo de beneficios y en una distensión con Irán. Consenso alcista, pero con poco margen: si los beneficios fallan, ese 3% se evapora.

Además, la rentabilidad por dividendo del S&P 500 cae al 1,04%, la más baja jamás registrada. Comprar Bolsa hoy renta menos que nunca vía dividendo: casi todo el retorno se juega a que la cotización suba.

Mientras, en EEUU la inflación se muestra persistente. El deflactor del consumo personal (PCE) avanzó un 0,2% mensual, una décima por encima de lo previsto, lo que mantuvo el ritmo de crecimiento interanual en el +3,7%. Tendencia similar para la tasa subyacente, que repitió niveles de +3,3% interanual y se mantiene por encima de los objetivos de la Fed. Sin embargo, la lectura de los componentes muestra que este repunte mensual en gran medida estuvo afectado por un evento aislado que podría revertirse en los próximos meses: la subida de las comisiones de gestión de carteras (un componente específico dentro de la partida de Servicios Financieros), el cual aumentó un 5,6% mensual frente al +0,7% previo y por sí sola aportó +0,11 puntos a la inflación explicando gran parte de este inesperado aumento mensual. 

En cualquier caso, el dato confirma la persistencia de la inflación, pero también que el ritmo de aumento de los precios se está moderando: tras alcanzar un máximo del +4,1% en mayo, el deflactor del consumo personal se ha moderado hasta el +3,7%, reflejando una gradual pérdida de impulso en las presiones sobre los precios. 

Esta dinámica resulta todavía más evidente al analizar la inflación en términos semestrales anualizados. Bajo esta métrica, el ritmo de crecimiento de los precios se ha desacelerado hasta el +3,5%, alejándose sensiblemente del +5,4% registrado en mayo, un periodo que coincidió con los máximos anuales en los precios de la gasolina.

En cuanto al gasto de los hogares, el dato fue menos halagüeño, dado que se desaceleró una décima hasta el +0,2%, lo que significa que en términos reales el consumo se estancó en julio. Frente a ello, los ingresos mejoraron y en términos reales crecieron un +0,4%. 

En este contexto, tras meses de descenso del ahorro, los hogares estadounidenses revirtieron esta tendencia y en julio la tasa de ahorro repuntó hasta el 3% desde el 2,6% previo. Una cifra que mirando con perspectiva sigue en niveles históricamente bajos (el promedio de los últimos 30 años es del 5,7%) y que por tanto refleja una elevada disposición a consumir. 

TACO de Trump con la carne

En este contexto, Trump ha firmado una orden para ampliar temporalmente las importaciones de carne de vacuno magra con el objetivo de contener el precio de la carne picada para los consumidores estadounidenses. La medida estará vigente durante 90 días, coincidiendo prácticamente con la recta final hacia las elecciones de mitad de mandato. Durante ese periodo, las primeras 100.000 toneladas mensuales podrán acogerse a un régimen arancelario más favorable, mientras que las importaciones que superen ese volumen seguirán sujetas a los aranceles ordinarios que correspondan.

Según la Casa Blanca, esta actuación permitirá incrementar la oferta de carne de vacuno en torno a un 10% respecto a las previsiones actuales. La combinación de varios años de sequías, incendios forestales y las restricciones a las importaciones de ganado procedente de México debido al gusano barrenador ha reducido significativamente la disponibilidad de carne vacuna. De hecho, a comienzos de 2026 el censo de ganado bovino se situaba en 86,2 millones de cabezas, el nivel más bajo en más de siete décadas. Como consecuencia de esta escasez, el precio de la carne picada ha alcanzado los 6,9 $/libra, lo que supone un aumento cercano al 10% interanual y de alrededor del 40% en los últimos tres años.

Con esta iniciativa, la Administración Trump busca reforzar su mensaje de asequibilidad económica a escasas semanas de las elecciones. En los últimos meses, el presidente también ha impulsado otras medidas orientadas a aliviar el coste de la vida, como la flexibilización de determinados aranceles sobre otros alimentos importados y programas dirigidos a reducir el precio de los medicamentos. 

Sin embargo, estos esfuerzos se enfrentan a un contexto menos favorable para el consumidor, marcado por la persistencia de presiones inflacionistas y el encarecimiento de algunos componentes clave del gasto de los hogares, como la energía y los combustibles.

No se trata solo de los aranceles a la carne importada. Trump trata de mimar al voto rural y anuncia que revisará las regulaciones que afectan a las plantas que se encargan del despiece de carne de vacuno. El problema es que solo cuatro empresas acaparan el 85% de ese mercado: Cargill, Tyson Foods, JBS USA, y National Beef. . Y que Justicia ya investiga si inflaron los precios. 

Si bajan los aranceles entra ternera de fuera más barata y el consumidor paga menos, pero el ganadero de casa cobra menos. Por eso el lobby agrario le pide marcha atrás a esa decisión. Menos aranceles abaratan la carne y alivian la inflación de alimentos, pero aprietan los márgenes de procesadoras como las cuatro empresas mencionadas, que suman mucho empleo en zonas rurales. 

The Trader: EEUU quiere decidir quién y dónde se fabrica

Durante décadas nos acostumbramos a pensar que la globalización consistía en fabricar allí donde era más barato y vender en cualquier parte del mundo. Las empresas decidían dónde invertir en función de los costes, los consumidores se beneficiaban de precios más bajos y los gobiernos trataban, al menos en teoría, de intervenir lo menos posible en el comercio internacional. Ese modelo está cambiando a gran velocidad. Cuando se habla de la guerra comercial entre EEUU y China, la atención suele centrarse en los aranceles. Sin embargo, los acontecimientos muestran que estamos entrando en una fase mucho más profunda. Ya no se trata únicamente de gravar las importaciones, sino de decidir quién puede fabricar, dónde puede hacerlo y bajo qué condiciones.

EEUU ha endurecido las restricciones a productos procedentes de regiones sospechosas de utilizar trabajo forzoso, mientras presiona a países como México para que adopten barreras similares frente al acero chino. Al mismo tiempo, Alemania estudia imponer condiciones a inversiones extranjeras en sectores considerados estratégicos, e India aprovecha las nuevas negociaciones comerciales para ganar cuota de mercado en EEUU.

A primera vista parecen decisiones independientes. En realidad, todas responden a una misma lógica. Los gobiernos han dejado de considerar el comercio internacional como una cuestión exclusivamente económica y han empezado a utilizarlo como una herramienta de política industrial, seguridad nacional e influencia geopolítica. Durante años se asumió que la eficiencia era el principal objetivo de las cadenas de suministro. Hoy pesan cada vez más otros factores: la resiliencia, la autonomía estratégica o la seguridad del abastecimiento. Fabricar en el lugar más barato ha dejado de ser la única prioridad si eso implica depender de un país que, en un momento de tensión política, pueda interrumpir el suministro de componentes esenciales.

Por eso resulta engañoso interpretar lo que está ocurriendo como un simple regreso al proteccionismo. El comercio internacional no está desapareciendo. Lo que está haciendo es reorganizarse alrededor de bloques de confianza. Las empresas seguirán produciendo en distintos países, pero cada vez tendrán más en cuenta las afinidades políticas, la estabilidad institucional o el acceso preferente a determinados mercados. Estamos pasando de un mundo en el que las cadenas de producción eran globales a otro en el que serán, probablemente, más regionales y estratégicas.

Muchos inversores siguen interpretando estas noticias como si fueran episodios aislados: un nuevo arancel, una restricción comercial o una negociación más entre gobiernos. Sin embargo, cuando se observan en conjunto aparece una tendencia mucho más profunda. Durante décadas, las empresas competían casi exclusivamente por producir más barato. En los próximos años tendrán que competir también por producir de forma más segura, más cercana y menos dependiente de países considerados estratégicamente sensibles. Y eso tiene consecuencias muy concretas.

Es probable que la inflación estructural sea algo más elevada que en las décadas anteriores, porque fabricar con mayor redundancia y menor dependencia tiene un coste. También veremos más inversión en industria, logística, defensa, energía e infraestructuras dentro de los propios bloques económicos, mientras sectores muy dependientes del comercio global podrían enfrentarse a mayores costes y menores márgenes.

"La gran diferencia es que antes la geografía seguía a la economía. Hoy empieza a ser la geopolítica la que decide dónde se invierte, dónde se produce y, probablemente, dónde estarán las mejores oportunidades de inversión durante la próxima década", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.


27Aug

Tras las fuertes contrataciones posteriores a la pandemia, la creación de empleo ha ido perdiendo intensidad hasta prácticamente desaparecer. En los últimos tres meses, EEUU solo ha creado una media de 20.000 puestos de trabajo mensuales.

Miguel Ángel Valero

El dato llama la atención y suscita preocupación. Los salarios en EEUU han caído hasta el 43% de la renta nacional, el nivel más bajo desde la Gran Depresión iniciada por el crack de Wall Street en 1929. Está claro que la mayor parte de la renta nacional es cada vez más para el capital y menos para el trabajo. Eso es muy malo para el consumo y, además, supone otra vuelta de tuerca a la desigualdad.

The Trader: EEUU ya no crea empleo, lo destruye

Imagina que cada mes tomas una decisión de inversión basándote en un dato que, unos meses después, descubrimos que estaba equivocado. Y que, además, casi siempre estaba equivocado en la misma dirección.Pues eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde hace tiempo con uno de los indicadores económicos más importantes del mundo: las nóminas no agrícolas de Estados Unidos (Non-Farm Payrolls).Cada primer viernes de mes, millones de inversores esperan ese dato que mueve las bolsas, los bonos, el dólar y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal.Pero hay un detalle del que casi nadie habla: Los primeros datos casi siempre acaban siendo demasiado optimistas.

Durante meses, la tasa de paro ha transmitido la imagen de un mercado laboral estadounidense sorprendentemente resistente. La economía podía desacelerarse, la inflación seguía presionando y los tipos permanecían elevados, pero el empleo parecía aguantar. El informe de julio pone seriamente en duda esa narrativa. La economía estadounidense destruyó 23.000 puestos de trabajo, cuando el mercado esperaba que se crearan 80.000. Además, las cifras de mayo y junio fueron revisadas a la baja en otros 103.000 empleos: mayo quedó en 63.000 y junio en apenas 20.000.

El gráfico que aporta The Trader es suficientemente expresivo. Tras las fuertes contrataciones posteriores a la pandemia, la creación de empleo ha ido perdiendo intensidad hasta prácticamente desaparecer. En los últimos tres meses, EEUU solo ha creado una media de 20.000 puestos de trabajo mensuales. Es una cifra especialmente débil para una economía cuya población continúa creciendo y que, por tanto, necesita generar nuevos puestos de trabajo simplemente para absorber a quienes se incorporan al mercado laboral.

Sin embargo, la tasa de paro bajó del 4,2% al 4,1%. A primera vista podría parecer una buena noticia, pero ocurrió por el motivo equivocado: 264.000 personas abandonaron la población activa. El paro no cayó porque aumentara el empleo, sino porque muchas personas dejaron de trabajar o de buscar trabajo y, por tanto, dejaron de computar como desempleadas.

La composición del empleo tampoco ofrece una imagen favorable. En julio, el número de trabajadores a tiempo completo descendió en 106.000, mientras que el de trabajadores a tiempo parcial aumentó en 138.000. Además, el empleo a jornada completa ha caído en seis de los últimos siete meses. Aunque no todo el trabajo parcial es involuntario, la tendencia muestra las dificultades que tiene la economía para generar empleo estable.

El resultado es un mercado laboral prácticamente congelado. Las empresas todavía no están acometiendo grandes despidos, pero tampoco están contratando con suficiente intensidad. Quien conserva su puesto puede sentirse relativamente protegido, pero quien lo pierde, termina sus estudios o intenta reincorporarse encuentra cada vez menos oportunidades. Es lo que algunos miembros de la Reserva Federal describen como un mercado de "baja contratación y bajos despidos".

La gran pregunta es qué hará ahora la Reserva Federal. En su última reunión mantuvo los tipos porque la inflación continúa siendo demasiado elevada. Sin embargo, este informe cuestiona seriamente su diagnóstico de que el mercado laboral permanece estable. Estas cifras aumentan la presión para que la Fed recorte los tipos durante los próximos meses, aunque la persistencia de la inflación podría impedirle actuar de inmediato.

El mayor riesgo es que la Fed interprete la caída de la tasa de paro como una señal de fortaleza y se reaccione demasiado tarde. EEUU todavía no está sufriendo una oleada generalizada de despidos, pero prácticamente ha dejado de crear empleo. "Y cuando un mercado laboral aparentemente estable pierde ese frágil equilibrio, el deterioro puede producirse mucho más deprisa de lo que sugiere una tasa de paro del 4,1%", avisa el analista Pablo Gil.

El impacto de las revisiones de las nóminas no agrícolas

Este experto señala otro de los problemas del empleo en EEUU, la constante revisión a la baja en las estadísticas: "Imagina que cada mes tomas una decisión de inversión basándote en un dato que, unos meses después, descubrimos que estaba equivocado. Y que, además, casi siempre estaba equivocado en la misma dirección. Pues eso es exactamente lo que lleva ocurriendo desde hace tiempo con uno de los indicadores económicos más importantes del mundo: las nóminas no agrícolas de Estados Unidos (Non-Farm Payrolls)".

Cada primer viernes de mes, millones de inversores esperan ese dato que mueve las bolsas, los bonos, el dólar y las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal. Pero hay un detalle del que casi nadie habla: Los primeros datos casi siempre acaban siendo demasiado optimistas.

Desde enero de 2025, las cifras de creación de empleo se han revisado a la baja en quince de los últimos 17 meses. En conjunto, las revisiones ya restan cerca de 780.000 empleos respecto a lo que inicialmente creyó el mercado.Y si ampliamos la perspectiva, desde comienzos de 2023 más de tres cuartas partes de las revisiones también han sido negativas.

La pregunta es inevitable: ¿Por qué ocurre siempre en la misma dirección? No significa necesariamente que las cifras estén manipuladas. El Bureau of Labor Statistics publica una primera estimación con información todavía incompleta y la revisa a medida que recibe datos de más empresas. Las revisiones son normales en casi todas las estadísticas económicas. Lo excepcional es que, desde hace casi dos años, prácticamente siempre hayan reducido el número de empleos inicialmente publicado. 

Eso sugiere que los modelos estadísticos utilizados para estimar el empleo podrían estar teniendo dificultades para captar un mercado laboral que ha cambiado profundamente desde la pandemia. Sin embargo, aquí aparece una aparente contradicción. Si realmente se está creando menos empleo del que inicialmente se publica… ¿por qué la tasa de desempleo continúa alrededor del 4,3%?

La respuesta está en que ambos indicadores no miden exactamente lo mismo. Las nóminas no agrícolas proceden de una encuesta realizada a cientos de miles de empresas. La tasa de desempleo, en cambio, se obtiene entrevistando directamente a los hogares. Son dos fotografías diferentes del mismo mercado laboral y, durante un tiempo, pueden ofrecer mensajes distintos.

Además, muchas empresas, tras la escasez de mano de obra posterior a la pandemia, prefieren conservar sus plantillas aunque hayan reducido significativamente las nuevas contrataciones. Por eso el empleo apenas cae, aunque el mercado laboral haya perdido buena parte del dinamismo que tenía hace apenas dos años.

Quizá la lectura más importante no sea que el mercado laboral estadounidense esté mucho peor de lo que indican los titulares, ni tan sólido como sugieren los datos iniciales. "La verdadera enseñanza es otra: los mercados, la Reserva Federal y los inversores toman decisiones basándose en una primera estimación que, desde hace casi dos años, sistemáticamente termina siendo demasiado optimista. En economía, la primera fotografía rara vez es la definitiva. Pero cuando las revisiones apuntan una y otra vez en la misma dirección, dejan de ser un simple ajuste estadístico para convertirse en una señal de que algo está cambiando bajo la superficie", subraya Pablo Gil.

26Aug

Contra el estereotipo, los jóvenes ahorran más que sus abuelos: el 70,4% de la Gen Z europea ahorra cada mes, frente al 51,1% de los baby boomers.

Miguel Ángel Valero

El creciente protagonismo de la mujer en el mundo de la inversión está transformando la industria de la gestión de patrimonios y la Banca Privada. El informe el informe La gran transferencia de riqueza: las preferencias de inversión de la próxima generación de clientes, elaborado por UBS, subraya que se está produciendo una transformación fundamental en este sector, impulsada por las necesidades y preferencias de inversión en constante evolución de los futuros poseedores de grandes patrimonios. 

"Las mujeres, los millennials y la Generación Z están a punto de asumir un mayor control de los activos globales, y sus expectativas difieren de las de las generaciones anteriores. Esta transformación no es solo demográfica, sino también decisiva: el control del patrimonio se está desplazando cada vez más hacia las mujeres y las generaciones más jóvenes, cuyas expectativas en cuanto a asesoramiento, propósito e impacto difieren de las de quienes poseían grandes patrimonios anteriormente", explica. 

Según el Informe Global de Riqueza de UBS de 2025, se espera que se transfieran más de 83 billones$ en el mundo en los próximos 20 a 25 años, de los cuales aproximadamente 9 billones se transferirán horizontalmente dentro de las generaciones, y más de 74 billones se transferirán verticalmente entre generaciones. Otras estimaciones son incluso mayores. Cerulli Associates proyecta que casi 124 billones$ en activos cambiarán de manos para 2048, y la mayoría pasará a los herederos, destinándose una parte significativa a la filantropía.

La Generación X, los millennials y la Generación Z serán los principales beneficiarios, transformando colectivamente la propiedad y la influencia de la riqueza. Pero la Gran Transferencia de Riqueza no es una simple y lineal entrega de padres a hijos. Se espera que una parte sustancial de la riqueza se transfiera primero de forma horizontal, generalmente a los cónyuges sobrevivientes antes de pasar a la siguiente generación. "Dado que las mujeres suelen vivir más que los hombres y a menudo se casan con parejas mayores, es probable que controlen el patrimonio familiar durante largos periodos. En consecuencia, las mujeres desempeñarán un papel central no solo como beneficiarias, sino también como responsables de la toma de decisiones a largo plazo, influyendo en cómo se gestiona, invierte y, en última instancia, se transfiere la riqueza", resalta el informe de UBS.

Las mujeres serán las grandes custodias del patrimonio familiar. Por esperanza de vida y patrones de matrimonio, heredarán antes como viudas y controlarán los activos familiares durante más tiempo. En Europa occidental controlan ya alrededor de un tercio de los activos gestionados, una cifra que se prevé suba al 45% en 2030; y cuando invierten, obtienen un 1,8% más de rentabilidad anual que los hombres, según Warwick Business School.

Más herencia en vida 

El momento de la herencia también está cambiando. A medida que la generación del 'baby boom' adopta cada vez más el concepto de "dar en vida", una parte de su patrimonio se transmite mientras los creadores de riqueza aún viven. En algunos casos, la herencia salta una generación, y pasa directamente a los nietos, ya que los benefactores buscan presenciar el impacto de su patrimonio durante su vida. Esto acelera el ritmo del cambio y permite quelas generaciones más jóvenes influyan en las decisiones financieras mucho antes de que se produzca la herencia formal.

En muchas familias, los herederos ya participan en conversaciones sobre estrategia de inversión, valores y objetivos a largo plazo, dando forma a las carteras familiares y las decisiones estratégicas antes de que gestionen formalmente los activos. La tendencia muestra un marcado aumento en la participación de la próxima generación en la planificación financiera, lo que refleja un creciente énfasis en los valores compartidos, la sostenibilidad y el legado a largo plazo.

"Este cambio está redefiniendo las expectativas de los gestores y asesores patrimoniales", insiste el informe de UBS.

Millennials y Gen Z traen expectativas nuevas. Buscan que sus inversiones reflejen valores y propósito, no solo rentabilidad, y exigen más transparencia y educación financiera. Ya piden mercados privados (78%) y activos digitales (74%) en sus carteras, y, contra el estereotipo, ahorran más que sus abuelos: el 70,4% de la Gen Z europea ahorra cada mes, frente al 51,1% de los baby boomers. 

Pero una sucesión exitosa exige planificación temprana. El informe de UBS expone una paradoja: al 76% de los inversores le preocupa una transmisión ordenada de su patrimonio y al 70% le preocupa cómo usarán sus herederos la herencia, pero el 42% no tiene el testamento actualizado y el 41% no cuenta con ningún plan de sucesión. 

El informe de UBS identifica tres pilares que permiten conectar con esta nueva generación de clientes y consolidarse como su socio de confianza: 

  • asesoramiento personalizado en el contexto de un plan de vida (Plan), 
  • acceso diferenciado a oportunidades de inversión (Access)
  • y conectividad con ideas, expertos y comunidades (Connect). 

En definitiva, la Gran Transferencia de Riqueza está redefiniendo el panorama de la gestión patrimonial. Las mujeres y los inversores de la próxima generación se están convirtiendo en los principales gestores del patrimonio, aportando valores, preferencias y expectativas propios. Su enfoque de la inversión hace hincapié en el propósito junto con el rendimiento, la transparencia junto con la experiencia y la colaboración junto con la rentabilidad.

26Aug

La incertidumbre sobre la guerra económica con Irán y el pulso de los aranceles con Canadá se unen a las dudas sobre la deuda y las perspectivas fiscales de EEUU.

Miguel Ángel Valero

El anuncio de Trump sobre el desminado del estrecho de Ormuz se suma a la creciente presión ejercida por el Gobierno estadounidense sobre el régimen iraní. En la misma línea, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que EEUU no tiene previstas nuevas operaciones militares (reconociendo, implícitamente, el fracaso de éstas tras seis meses de guerra) y que priorizará la presión económica como principal herramienta de actuación.

Por su parte, China asegura que las sanciones impuestas por EEUU a Irán son ilegales. Pekín, principal comprador del petróleo iraní, no tiene intención, al menos por el momento, de reducir voluntariamente sus relaciones comerciales con Teherán.

Donde no hay tregua es en la guerra comercial. Canadá impondrá aranceles de hasta el 50% sobre 700 productos estadounidenses, que representan importaciones valoradas en unos 20.000 millones$ anuales, al tiempo que pondrá en marcha un paquete de apoyo para las empresas canadienses afectadas por la disputa comercial. El ministro de Finanzas canadiense presentó la lista de productos que estarán sujetos a los nuevos gravámenes a partir del 8 de septiembre. Entre ellos, se incluyen aranceles del 50% sobre acero, aluminio, muebles y prendas de vestir, del 25% sobre determinados electrodomésticos y productos alimentarios, y del 15% sobre productos electrónicos y herramientas. Las medidas afectarán a bienes que representan aproximadamente el 4,5% de las importaciones canadienses procedentes de EEUU, una magnitud similar al impacto de los aranceles estadounidenses sobre Canadá, que alcanzan alrededor del 5% de las exportaciones canadienses hacia su principal socio comercial.

Además, Ottawa ha anunciado un paquete de apoyo de 5.500 millones$ destinado a mitigar el impacto de los aranceles sobre empresas y trabajadores. El plan incluye ayudas a pequeñas y medianas compañías, medidas de apoyo a la liquidez y la concesión de préstamos sin intereses. Estas medidas constituyen la respuesta de Canadá a los aranceles del 50% impuestos por EEUU el sábado 22 de agosto. 

Pero Trump amenaza con elevar los aranceles sobre automóviles y componentes canadienses a partir del 1 de enero de 2027.

Mientras, la subida de los costes de financiación y de las gasolinas pesa en los últimos datos de actividad estadounidenses: caen las ventas de viviendas y la confianza de los consumidores retrocede a mínimos del año. Las ventas de viviendas nuevas decepcionaron al caer un 10,5% mensual en julio, descendiendo hasta 607.000 unidades anualizadas, su menor nivel desde enero, y más que revirtiendo la fuerte subida del mes previo (+7,6%), lo que difumina las señales de reactivación de la actividad en el sector que se está viendo impactado por el aumento de los costes de financiación. Con estas cifras, los inventarios de viviendas en venta siguieron incrementándose y ahora representan 9,6 meses de demanda (frente a 8,5 en junio). Por su parte, el precio mediano bajó un 0,9% interanual hasta situarse en 393.800$.

En cuanto a la confianza de los consumidores, el índice de la Conference Board salió peor de lo esperado al retroceder hasta 89,4, su menor nivel desde enero. La nota más negativa vino por el lado de los componentes dado que este descenso estuvo explicado íntegramente por el componente de expectativas que bajó con fuerza hasta 68,2 desde el 74 anterior. Entre otros factores, los consumidores señalaron en la encuesta los altos precios de las gasolinas y el aumento del coste de vida como factores negativos. 

Por otro lado, la sorpresa positiva vino por los indicadores de confianza relativos al mercado laboral, donde los hogares que señalan que existe una abundancia de empleo aumentó en agosto mientras que los que apuntan a que el empleo es cada vez más complejo de conseguir se redujo. Unos datos que apuntan a una estabilización del mercado laboral tras los datos menos positivos vistos en julio.

UBS recomienda oro y materias primas frente al dólar

El interés de los inversores por el desplazamiento a largo plazo respecto al dólar estadounidense, conocido como dedolarización, se ha intensificado recientemente en medio de la renovada preocupación por las perspectivas fiscales de EEUU. 

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "A medida que continúa el desplazamiento a largo plazo respecto al dólar estadounidense, creemos que la exposición al oro, a las materias primas en sentido amplio y a determinadas divisas puede contribuir a sostener la rentabilidad y a gestionar los riesgos de la cartera. Un enfoque de gestión activa de las materias primas también puede ayudar a los inversores a afrontar los cambios en las condiciones de la oferta, los riesgos geopolíticos y los cambios de liderazgo en el mercado".

"Seguimos atentos a una serie de riesgos, pero esperamos que la fortaleza continuada del gasto de capital en IA, la resiliencia de la economía estadounidense, el gasto fiscal sostenido en todo el mundo y la sólida creación de crédito sigan respaldando el crecimiento de los beneficios corporativos y los mercados", añade Dirk Effenberger, Head Investment Risk.

"Los inversores deberían posicionarse para las ganancias de los mercados de renta variable en todas las regiones, sectores y temáticas. Pero quienes sean más conscientes del riesgo también pueden posicionarse para obtener potenciales ganancias en renta variable, gestionando al mismo tiempo el riesgo de pérdidas, mediante estrategias estructuradas", apunta Matthew Carter, Strategist.

26Aug

La nueva norma el decreto puede elevar el capex, alargar los plazos de desarrollo y aumentar la complejidad de la estructuración contractual. A cambio, favorece proyectos con contratos de capacidad, clientes ancla y PPA de calidad.

Miguel Ángel Valero

El Gobierno ultima un real decreto para filtrar la avalancha de proyectos de centros de datos en España y reducir el riesgo de especulación en torno a la inteligencia artificial (IA), el suelo y la capacidad eléctrica. La norma endurecerá especialmente los requisitos energéticos, medioambientales y de soberanía digital.

De esta forma, los centros de datos deberán respaldar al menos el 80% de su consumo con nueva generación renovable en España, acreditada hora a hora. El suministro podrá proceder de instalaciones propias o de contratos de compraventa de energía a largo plazo—PPA—. Cada megavatio adicional de demanda debería estar acompañado por capacidad renovable equivalente, evitando que los centros datos simplemente absorban electricidad ya disponible. Las instalaciones de más de 1 MW tendrán que alcanzar la máxima calificación, la categoría A, en un sistema de etiquetado similar al de los electrodomésticos. También deberán informar sobre consumo energético y de agua.

El centro de datos deberá estar gestionado por una entidad establecida en la Unión Europea. Ésta tendrá la obligación de mantener determinados datos dentro del territorio comunitario y protegerlos frente a accesos de autoridades de terceros países que no estén amparados por el Derecho europeo.

Inicialmente, los promotores acreditarían el cumplimiento mediante declaraciones responsables. Los incumplimientos podrían acarrear sanciones, penalizaciones e incluso la pérdida de la conexión a la red.

El problema central de los centros de datos es el suministro de energía. Hasta ahora se han anunciado proyectos que sumarían unos 10,5 GW de capacidad entre España y Portugal, aunque las estimaciones más pesimistas creen que menos de la mitad puede llegar a ejecutarse.

El Gobierno estima que el sector puede movilizar hasta 70.000 millones€ de inversión a largo plazo, pero teme que muchas solicitudes de acceso a la red sean meramente especulativas: promotores que reservan capacidad durante años con la expectativa de vender posteriormente el proyecto, el suelo o el propio derecho de conexión.

España dispone, según el Gobierno, de unos 6 GW en la red de transporte y otros 6 GW en distribución potencialmente utilizables por centros de datos. Pero eso no significa que esté disponible en los nudos y territorios donde se concentran los proyectos.

Las consecuencias de la nueva normativa para los inversores en centros de datos serán:

  • mayor inversión inicial, ya que será necesario asegurar renovables adicionales, PPA y capacidad eléctrica real.
  • menor especulación: reservar un punto de conexión sin ejecutar el proyecto será más costoso y arriesgado.
  • los grandes operadores partirán con ventaja: las empresas con balance, experiencia energética y capacidad tecnológica estarán mejor situadas.
  • los desarrollos con conexión incierta, baja eficiencia o dependencia de compensaciones energéticas tienen más riesgo de quedarse fuera.
  • mayor certidumbre a largo plazo: los proyectos aprobados tendrán más posibilidades de ser sostenibles técnica y políticamente.

En términos financieros, el decreto puede elevar el capex, alargar los plazos de desarrollo y aumentar la complejidad de la estructuración contractual. A cambio, puede reducir el riesgo de activos varados —por ejemplo, terrenos con capacidad eléctrica reservada pero sin demanda firme— y favorecer proyectos con contratos de capacidad, clientes ancla y PPA de calidad.

El Gobierno de España tiene muy en cuenta la experiencia de Irlanda:  allí, en 2025, los centros de datos llegaron a consumir el 23% de toda la electricidad nacional, frente al 28% del conjunto de los hogares, lo que llevó a adoptar restricciones por saturación de la red. La diferencia con Irlanda es que España cuenta con una amplia base renovable; su principal problema parece estar menos en la generación que en la red de transporte y distribución, la disponibilidad de agua y la aceptación social de grandes instalaciones en algunos territorios.

El Gobierno asegura que no pretende frenar la expansión de los centros de datos en España, pero sí implantar un modelo que conceda prioridad a los proyectos con energía adicional, conexión creíble, eficiencia elevada, consumo hídrico controlado y garantías de soberanía digital.

Bruselas autoriza el consorcio español

Mientras comienza el proceso de audiencia pública de la nueva norma, Bruselas aprobaba el 20 de agosto la joint venture de ACS (a través de su filial ACS AI Infraestructure Development), Telefónica, Banco Santander y el propio Gobierno (a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica, SETT, más conocida como la 'SEPI digital') para construir centros de datos en España. Los tres socios privados (Santander, ACS y Telefónica) controlan el 15,67% del capital cada uno, y suman el 47,1%. La SETT aporta 719 millones€ de los fondos Next GenerationEU y se queda con el 47,99%. 

El objetivo del consorcio es pparticipar en la Iniciativa de Gigafactorías de IA de la UE, que busca reforzar la infraestructura soberana de computación para inteligencia artificial en Europa mediante la construcción de 7 megacentros de datos. Para ello, plantea una candidatura multisede, con ubicaciones de centros de datos en Mora la Nova (Tarragona) y en San Fernando de Henares (Madrid).

La competición por los chips se agudiza

Mientras, OpenAI y Broadcom han desarrollado un chip especializado capaz de alcanzar rendimientos similares a los de la generación anterior de Nvidia en tareas de inferencia, aunque con un consumo energético inferior.

Bank of America recomienda  invertir en semiconductores, aunque al mismo tiempo avise de otra posible caída del 10% en el sector: entre ellos, Nvidia, AMD, Micron, Intel, Lam Research, ON Semiconductor. El grupo cotiza a 20 veces beneficios frente a un crecimiento previsto del 70% anual hasta 2028. ¿Por qué comprar en la caída? Porque los analistas del Bank of America creen que ese 10% solo devolvería las valoraciones a niveles previos al boom de la IA, y no se debe a un problema real de negocio.

De paso, la recomendación impulsa en Bolsa a Marvell Technology (que presenta resultados el jueves 27 de agosto) tras la ampliación del acuerdo con Google en chips XPU. El analista Raymond James vaticina que AMD adelantará a Intel en el mercado de CPU.️ Navitas Semiconductor cierra un acuerdo para suministrar soluciones de gestión de energía a Claros, valorado en 232,8 millones$ entre efectivo y acciones.️ 

Por otra parte, Tesla encarece dos versiones del Cybertruck en Estados Unidos. La Dual Motor sube 5.000$ hasta 74.990 y la Premium, también, hasta 84.990$. Otra señal de que Elon Musk prioriza margen sobre volumen en un mercado de eléctricos cada vez más competido. Pero Cyberbeast ya vivió una subida de 15.000$ en 2025 que luego tuvo que revertir.

Jack Ma compra más de 600 millones$ de Hong Kong (unos 77 millones$) en acciones de Alibaba, justo después de que la compañía captara un récord de 10.200 millones$ en una colocación para financiar su apuesta de IA. El presidente Joe Tsai y el consejero delegado Eddie Wu ya habían invertido otros 15 millones$, en una señal de confianza en el futuro del grupo.

JPMorgan relaja su norma de no prestar contra acciones recién cotizadas para captar a los nuevos ricos de la IA. El mayor banco de EEUU va a prestar dinero a empleados e inversores tempranos de esas empresas con sus acciones recién cotizadas como aval, algo vetado hasta ahora durante 135 días. Ya aceptó las acciones de SpaceX antes de su estreno y se embolsó unos 75 millones$ en comisiones; ahora hará lo mismo con Anthropic. Goldman Sachs suele exigir solo 30 días de espera. Estos préstamos con acciones en prenda (dejadas como garantía sin venderlas) dan liquidez al millonario sin pagar impuestos por la venta. Por eso la banca pelea por ellos, quien presta primero se queda el cliente. "Más crédito contra acciones tech alimenta la subida del Nasdaq, pero también el riesgo, si el índice se gira, de que esas garantías valgan menos", advierten en Zumitow.

25Aug

La cuenta del Tesoro en la Fed asciende a 950.000 millones$, que se destinarían recomprar deuda a largo plazo para bajar el coste de financiación de la deuda de EEUU. Pero el mercado sigue dudando de la utilidad de ese plan de Bessent.

Miguel Ángel Valero

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, pone en marcha el 'Día D económico contra Irán' anunciado por Donald Trump, con sanciones a 60 compañías vinculadas al régimen de los ayatolás. Entre ellas destaca el conglomerado energético y de materias primas Wellbred, lo que incrementa la presión sobre el magnate iraní Hossein Shamkhani, una figura clave en la comercialización de petróleo sujeto a sanciones internacionales.

Esta iniciativa también sitúa el foco sobre las relaciones comerciales con China, principal comprador del crudo iraní, y sobre el delicado equilibrio que deberá mantener la Administración estadounidense entre aumentar la presión sobre Teherán y evitar perturbaciones en las relaciones bilaterales con Pekín.

Este nuevo frente de presión llega en un momento en el que la fragilidad de la economía iraní resulta cada vez más evidente. La depreciación del rial frente al dólar alcanza ya el 55%, con crecientes dificultades de los operadores iraníes para acceder a divisas extranjeras y realizar operaciones comerciales internacionales. A ello se suma el descontento entre empleados públicos y miembros de las Fuerzas Armadas, que continúan sufriendo retrasos en el cobro de sus salarios.

EEUU parece haber sustituido la presión militar por una estrategia de aislamiento económico. Este movimiento confirma que el conflicto se ha enquistado y que una solución definitiva al conflicto en Oriente Medio se aleja en el tiempo, adquiriendo un carácter más prolongado e incierto, lo que podría traer nuevas presiones sobre los precios de la energía.

El férreo control social ejercido por la Guardia Revolucionaria impide protestas internas capaces de desestabilizar al régimen. Además, Irán mantiene su capacidad para exportar parte de su petróleo, sigue contando con China como un socio estratégico, y conserva la carta de la presión militar sobre los países del Golfo, especialmente a través de posibles ataques contra infraestructuras energéticas, como mecanismo de disuasión.

De momento, el brent baja un 2.3% y se sitúa en los 91,3 $/barril. 

El mercado sigue sin creer en el rescate de la deuda de EEUU

Pese a los renovados esfuerzos del Tesoro estadounidense por contener las rentabilidades de largo plazo, apenas logró mínimos avances para la deuda soberana. El mercado sigue digiriendo la posibilidad de que el Tesoro utilice parte de los recursos acumulados en la Treasury General Account (TGA) –la cuenta corriente que mantiene en la Reserva Federal– para financiar recompras de bonos. La rentabilidad del Treasury a 10 años corrigió apenas -4 puntos básicos, hasta el 4,7%.

La cuenta del Tesoro en la Fed asciende a 950.000 millones$, que se destinarían recomprar deuda a largo plazo para bajar el coste de financiación de la deuda de EEUU. "Si el Tesoro compra sus propios bonos, sube su precio y baja su rentabilidad, la que fija hipotecas y créditos. Pero para no vaciar la hucha tendría que emitir más deuda, y con 40 billones encima el mercado duda del parche. Si funciona, alivio para growth, utilities y el bono largo. Si no, se dispara la prima de plazo (el extra por prestar a tan largo)", avisan en Zumitow.

Más aranceles y buques mercante nucleares contra China

Al mismo tiempo, Trump planea imponer aranceles del 7,5% a China por exceso de capacidad manufacturera. La medida formaría parte de la estrategia de la Administración Trump para reconstruir su esquema arancelario tras la anulación por parte de los tribunales de los aranceles específicos sobre países bajo la denominada IEEPA. Antes de la suspensión judicial, China soportaba una carga arancelaria efectiva cercana al 47%, de la que 20 puntos quedaron sin efecto. 

Recientemente, Washington ha impuesto un nuevo arancel del 12,5% sobre las importaciones chinas en el marco de una investigación relacionada con trabajo forzoso. Por tanto, de aprobarse el gravamen planteado del 7,5%, la carga arancelaria volvería prácticamente a los niveles vigentes antes de la decisión judicial.

Esta iniciativa se está llevando a cabo en un momento clave entre ambos países: Trump y Xi Jinping tienen previsto reunirse el 24 de septiembre para abordar la posible extensión de la tregua comercial de un año, cuya expiración está prevista para el 10 de noviembre. Ese acuerdo permitió paliar la escalada arancelaria, cuando el actual mandato de Trump había llegado a incrementar los aranceles sobre China en más de 145 puntos.

Al mismo tiempo, EEUU y la británica Core Power impulsan una flota mercante nuclear para retar a China en construcción naval. Pekín fabrica ya más de la mitad de de los mercantes del mundo. Washington y Core Power firman el marco regulatorio (licencias, seguros, puertos, seguridad) de los barcos nucleares civiles. Core Power ya ha reunido 200 millones$ de Mitsui, Mitsubishi y Sumitomo, sin dinero público, y quiere botar su primer buque en 2028. 

¿Por qué nuclear? Un barco así navega años sin tocar puerto a repostar, como un submarino cargado de contenedores. EEUU no gana a China en precio, así que compite en tecnología. No habrá flota civil hasta los 2030. "Frente industrial y estratégico: viento de cola a largo plazo para astilleros y nuclear de EE.UU. como BWX Technologies. Apuesta a años, no a meses", comentan en Zumitow.

UBS: los mercados elevan la prima de riesgo de EEUU

Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo se mantienen elevados pese a la reciente intervención del gobierno de EEUU, mientras los mercados esperan detalles del plan de consolidación fiscal anunciado por el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El repunte reciente en el tramo largo de la curva ha estado impulsado por unos rendimientos reales más altos, en un contexto en el que los mercados están reajustando la prima de riesgo ante el resurgir de las preocupaciones fiscales y de inflación.

"Para los inversores, la pregunta esencial ahora es cómo responder, si es que corresponde hacerlo, ante esta subida de los rendimientos. Nuestro escenario base sigue siendo que los rendimientos deberían bajar a medida que la inflación se modere. Un desenlace macroeconómico tan benigno respaldaría una ampliación continuada del rally bursátil. A más largo plazo, las iniciativas que deriven en represión financiera y en una reducción artificial de los rendimientos también deberían favorecer a la renta variable, mientras que el oro sería otro de los beneficiarios de este escenario. Centrarse en bonos de calidad con vencimientos de corto a medio plazo. Mantenerse invertido a medida que el rally bursátil se amplía. Mantener una asignación estratégica al oro", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "A pesar de la preocupación del mercado por los rendimientos a largo plazo, creemos que los inversores con horizonte de largo plazo deben mantenerse invertidos a través de una cartera ampliamente diversificada. Mantenemos una perspectiva constructiva sobre la renta variable global, favorecemos los bonos de calidad con vencimientos de corto a medio plazo, y consideramos el oro como un diversificador eficaz de la cartera".

"Kevin Warsh se encuentra atrapado en un clásico dilema entre Escila y Caribdis. Si no has visto The Odyssey de Christopher Nolan, véla. Tiene las mejores imágenes para representar el dilema de Warsh. Está intentando conducir la economía por un estrecho muy estrecho, equilibrando un mercado inmobiliario tensionado por un lado frente al auge del gasto de capital impulsado por la tecnología por el otro", apunta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de Inversiones para América y responsable global de Renta Variable.