09Jul

En Oriente Medio, las guerras suelen empezar rápido y terminar despacio. Y sus efectos sobre la energía y la inflación suelen prolongarse mucho más allá del último disparo.

Miguel Ángel Valero

En esta ocasión, con la reunión de la OTAN como telón de fondo, el presidente estadounidense Donald Trump ha retomado la confrontación dialéctica con Irán, en un contexto de negociaciones estancadas y con el estado persa coaccionando a los Estados del Golfo para que usen la ruta iraní. Los movimientos de Trump han incluido dar por finalizado el acuerdo con Irán para, pocas horas después, rectificar y señalar que las acciones del ejército norteamericano no persiguen una nueva escalada en el conflicto, ni objetivos a largo plazo. Estas declaraciones cambiantes han impactado en los mercados, provocando un nuevo repunte de la prima de riesgo, un acercamiento del precio del Brent a los 80$ por barril, presión sobre la duración en renta fija y cierta volatilidad en las Bolsas.

A pesar de estos movimientos, los mercados interpretan que existe una nueva fase en la que, mientras los flujos marítimos se mantengan, nada ha cambiado –ayer transitaron 24 buques, aún por encima de los niveles observados durante los días de bloqueo–. 

En este contexto, las turbulencias encajan dentro del guion previsto en esta paz velada. Por un lado, el presidente estadounidense se enfrenta a la proximidad de las elecciones legislativas, lo que le obliga a mantener una estrategia de presión cuidadosamente calibrada. Por otro, Irán es consciente de que su ventana de influencia se concentra en estos meses prelectorales, aunque tampoco puede permitirse regresar a un escenario de bloqueo total mientras reactiva su producción. En consecuencia, la reapertura no será lineal y episodios como el actual tenderán a repetirse hasta la consecución de un acuerdo definitivo. El verdadero termómetro de las negociaciones reside en el tráfico a través del estrecho: únicamente un bloqueo sostenido podría interpretarse como una reactivación significativa del conflicto, algo que, por el momento, no se ha producido.

UBS: la geopolítica impulsa la diversificación

El presidente estadounidense Donald Trump renovó sus críticas hacia las naciones europeas durante la cumbre de la OTAN, afirmando que se sentía "muy decepcionado" por la reticencia de los aliados a colaborar en la guerra de EEUU contra Irán. Trump no descartó una retirada de más tropas de Europa y reiteró sus llamados a hacerse con la soberanía de Groenlandia frente a Dinamarca, una fuente de tensión con las naciones europeas. Esto se produjo en medio de renovadas evidencias de los esfuerzos europeos por aumentar su autonomía estratégica respecto a EE. UU. e impulsar el gasto en defensa.

Si bien estos acontecimientos apuntan a tensiones persistentes en la relación entre EEUU y Europa, también ponen de relieve varias tendencias a más largo plazo que, respaldarán a determinados sectores industriales europeos.

El rápido incremento del gasto militar europeo parece destinado a ofrecer un respaldo duradero tanto al sector de defensa como al de infraestructuras. El aumento generalizado de las tensiones geopolíticas parece estar añadiendo impulso a la diversificación de las cadenas de suministro industriales, lo que incrementa la demanda de automatización y robótica para mantener los costes bajo control. Una nueva escalada en el conflicto entre EEUU e Irán subraya los riesgos persistentes para las cadenas de suministro de petróleo y gas, lo que esperamos que intensifique el enfoque de gobiernos y empresas hacia la descarbonización.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Europa está entrando en una fase de renovación, impulsada por empresas de primer nivel mundial, un crecimiento acelerado de los beneficios y una poderosa combinación de apoyo en materia de política fiscal, monetaria y estructural. Vemos las oportunidades más atractivas en aquellas empresas bien posicionadas para beneficiarse tanto de las tendencias globales —como la inteligencia artificial (IA), la energía y los recursos, y la longevidad— como de las ambiciosas reformas estructurales de Europa. Un enfoque diversificado que abarque defensa e infraestructuras, industria 4.0 y automatización, descarbonización y otros temas estructurales relacionados sigue siendo la forma más eficaz de aprovechar estas oportunidades".

The Trader

"Conviene no confundir un alto el fuego con una paz definitiva", avisaba el analista Pablo Gil en The Trader. Reabrir el estrecho de Ormuz sobre el papel es mucho más sencillo que recuperar su funcionamiento habitual. Será necesario completar las labores de desminado, reorganizar el tráfico marítimo y restablecer la confianza de navieras, aseguradoras y operadores logísticos. Además, durante los meses de tensión, muchos países han recurrido a sus reservas estratégicas para amortiguar el impacto del conflicto. Una vez que el flujo de suministro se estabilice, esas reservas deberán reconstruirse, generando una demanda adicional de crudo que podría limitar las caídas del precio del petróleo durante los próximos meses, incluso si desaparece buena parte de la prima de riesgo geopolítica.

Ahora queda la parte más complicada: transformar una pausa militar en una paz creíble. Incluso si el acuerdo prospera, el proceso de normalización energética será gradual y el precio del petróleo podría tardar más de lo esperado en volver a los niveles previos al conflicto.

En Oriente Medio, las guerras suelen empezar rápido y terminar despacio. Y sus efectos sobre la energía y la inflación suelen prolongarse mucho más allá del último disparo.

Además, una de las características más sorprendentes de los mercados financieros es su capacidad para acostumbrarse a casi cualquier cosa. No necesariamente porque los riesgos desaparezcan. Sino porque, con el paso del tiempo, dejan de sorprender. Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, muchos inversores pensaron que estábamos ante un shock geopolítico capaz de cambiarlo todo. Y en muchos sentidos lo cambió. Cambió la política energética europea, cambió las relaciones entre Rusia y Occidente, aceleró el gasto en defensa, modificó cadenas de suministro y abrió una nueva etapa de tensión entre grandes bloques.

Pero más de cuatro años después, la guerra sigue ahí y los mercados han aprendido a convivir con ella. Ya no provoca la misma reacción que al principio. Ya no ocupa todos los titulares. Ya no genera cada semana una prima de riesgo adicional en las bolsas. Incluso cuando el conflicto sigue teniendo implicaciones enormes para la OTAN, para Europa y para la relación entre EEUU y sus aliados, el inversor ha terminado incorporándolo como parte del paisaje.

Algo parecido ha ocurrido con los aranceles. Durante meses, cada amenaza comercial parecía tener capacidad para mover los mercados. Nuevos impuestos a las importaciones, represalias, negociaciones tensas, incertidumbre sobre márgenes empresariales, inflación y crecimiento. Pero también ahí el mercado ha ido adaptándose. Lo que al principio parecía una ruptura del orden económico global ha acabado convirtiéndose, para muchos inversores, en una variable más dentro del escenario. No porque sea irrelevante. Sino porque ya no es nuevo.

Y lo mismo hemos vuelto a ver con Oriente Medio. El conflicto alrededor de Irán, Israel, EEUU y el estrecho de Ormuz provocó un repunte importante del precio del petróleo. Durante unos días volvió el temor a un shock energético global. El mercado recordó que una parte esencial del petróleo mundial pasa por una zona extremadamente vulnerable y que cualquier interrupción seria en esa región puede tener consecuencias inmediatas sobre inflación, tipos de interés y crecimiento. Pero bastaron señales de reapertura, algo de normalización en los flujos y la esperanza de una tregua para que el petróleo volviera a niveles muy similares a los previos a la escalada.

La pregunta incómoda es si el riesgo realmente ha desaparecido o si, simplemente, el mercado ha decidido dejar de cobrarlo. Porque la tregua sigue siendo frágil. Los ataques no han desaparecido por completo. La incertidumbre sobre el acuerdo de fondo continúa. Y nadie sabe con certeza si estamos ante el inicio de una desescalada real o solo ante una pausa temporal antes del siguiente episodio. Pero el mercado funciona así. No descuenta el riesgo de forma permanente. Descarta aquello que no se materializa rápido. Penaliza lo inesperado, pero se acostumbra con enorme velocidad a lo repetido. Y una vez que el inversor incorpora un problema a su rutina mental, ese problema deja de generar miedo. Pasa a formar parte del escenario base.

No vivimos en un mundo con menos riesgos. Vivimos en un mundo en el que los inversores se han vuelto extraordinariamente hábiles para convivir con ellos. La guerra en Ucrania sigue abierta. La tensión comercial sigue ahí. Oriente Medio continúa siendo una fuente potencial de shocks energéticos. La política fiscal de muchos países es cada vez más compleja. La deuda pública aumenta. Los bancos centrales siguen caminando sobre una línea muy estrecha entre inflación y crecimiento. Y, aun así, los mercados siguen avanzando como si nada de todo eso mereciera una prima de riesgo demasiado elevada. Hasta que aparece el siguiente foco de tensión inesperado y se produce una fuerte reacción inicial. 

"Nos hemos acostumbrado a Ucrania. Nos hemos acostumbrado a los aranceles. Nos hemos acostumbrado a Oriente Medio. Tal vez también nos acostumbremos a un yen débil. Pero cada vez que el mercado normaliza un riesgo sin exigir apenas compensación, aumenta la fragilidad del sistema ante cualquier sorpresa. Porque el verdadero problema no es que los riesgos hayan desaparecido. Es que hemos dejado de ponerles precio. Y cuando un mercado deja de cobrar prima de riesgo por casi todo, no significa que el mundo sea más seguro. Significa que necesita cada vez más confianza para seguir funcionando como si lo fuera", insiste Pablo Gil.

La cumbre de la OTAN

Durante décadas, las cumbres de la OTAN tenían un objetivo relativamente sencillo: mostrar unidad frente a las amenazas exteriores.  Esta semana, sin embargo, la sensación ha sido muy distinta, porque paradójicamente, las mayores tensiones no han llegado desde Moscú, Pekín o Teherán, sino desde el propio líder de la mayor potencia de la alianza. Donald Trump ha convertido la reunión de Ankara en una sucesión de advertencias, reproches y amenazas que vuelven a abrir preguntas que Europa creía superadas.

La primera ha sido Groenlandia. Nada más aterrizar en Turquía, Trump recuperó una vieja aspiración que muchos habían considerado una simple provocación política. Afirmó que Groenlandia "debería estar controlada por EEUU" y justificó esa posición alegando que Dinamarca no protege suficientemente un territorio estratégico cada vez más importante por la creciente presencia de Rusia y China en el Ártico.

La respuesta danesa fue inmediata. La primera ministra, Mette Frederiksen, recordó que Groenlandia "no está en venta", defendió el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro y lanzó un mensaje poco habitual entre aliados: Dinamarca está preparada para defender "cada centímetro" de su territorio si fuera necesario. Lo más llamativo no fue únicamente el choque diplomático. Fue el silencio del resto de aliados. Salvo Islandia, muy pocos dirigentes respaldaron públicamente a Dinamarca. Incluso el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, evitó criticar directamente a Trump y prefirió reconocer que EEUU tiene razón al advertir sobre el creciente interés estratégico de Rusia y China por el Ártico. Esa prudencia refleja hasta qué punto muchos gobiernos europeos intentan evitar un enfrentamiento directo con Washington en un momento especialmente delicado. 

Pero Groenlandia no ha sido el único motivo de tensión. Trump volvió a cargar contra varios socios europeos por negarse a respaldar militarmente a Estados Unidos durante la reciente crisis con Irán. Según explicó, pidió apoyo a varios aliados y recibió negativas de Alemania, Francia e Italia. Para el presidente estadounidense, aquello confirmó una sospecha que lleva años repitiendo: EEUU protege a Europa, pero Europa no siempre está dispuesta a asumir riesgos cuando Washington los necesita.

A partir de ahí, recuperó otra amenaza recurrente. Si Europa no aumenta significativamente su esfuerzo en defensa y no demuestra un compromiso equivalente con la seguridad común, EEUU podría replantearse el despliegue de decenas de miles de soldados estadounidenses en territorio europeo. Aunque este tipo de declaraciones forman parte de la estrategia negociadora de Trump, hoy tienen más impacto porque coinciden con un deterioro acelerado del contexto internacional.

Tres semanas después del memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán para reducir las tensiones, el acuerdo ha quedado gravemente dañado después de los recientes ataques a tres buques comerciales que han desatado nuevos bombardeos por ambas partes. 

"Hay un detalle que me parece especialmente relevante para los inversores. Hace apenas unos años, las discusiones dentro de la OTAN giraban alrededor de cuánto gasto militar debía asumir cada país. Hoy la conversación es mucho más profunda. Se debate sobre la cohesión de la alianza, sobre la fiabilidad del compromiso estadounidense, sobre disputas territoriales entre aliados, sobre la posibilidad de retirar tropas de Europa e incluso sobre si los socios acudirían en ayuda de Washington si Estados Unidos entrara en un conflicto.  Los mercados suelen prestar mucha atención a los conflictos militares. Pero quizá el riesgo más importante no sea una guerra concreta, sino la erosión progresiva de los mecanismos que durante décadas evitaron que esas crisis terminaran afectando al conjunto de la economía mundial. Y eso es precisamente lo que empieza a preocuparme: no solo que aumenten los conflictos, sino que cada vez parezca haber menos consenso entre quienes deberían gestionarlos juntos", advierte Pablo Gil.

08Jul

A pesar de los índices en máximos, casi 6 de cada 10 tecnológicas han caído más de un 20% desde sus techos. Y el aumento del precio de la energía renovable en EEUU amenaza sus márgenes en plena fiebre inversora.

Miguel Ángel Valero

"Es una alerta, no una orden de venta", señalan en Zumitow. Pero se acumulan los avisos. Samsung se desploma en Bolsa un 7% pese a un beneficio operativo récord de 89,4 billones de wones (58.400 millones$), un 1.810% más que hace un año, empujada por el superciclo de memoria para IA. El mercado ya no mira el pasado, manda el miedo a la sobreoferta de chips. Lo que pone en el disparadero a valores como Micron y SK Hynix.

Pero más relevante es este dato: a pesar de los índices en máximos, casi 6 de cada 10 tecnológicas han caído más de un 20% desde sus techos. La amplitud es pésima: tiran cuatro gigantes y el resto se desangra por detrás. Cuando el índice sube pero la tropa cae, atención.

Además, los precios de la energía renovable en EEUU van a subir por dos golpes a la vez, la demanda voraz de los centros de datos de IA y la retirada de las subvenciones de la era Biden. Las grandes tecnológicas firman contratos a largo plazo para comprar electricidad limpia (los PPA) y así alimentar sus servidores de IA sin disparar su huella de carbono. La IA consume cantidades brutales de electricidad justo cuando Trump retira los incentivos fiscales que abarataban montar parques solares y eólicos. Más demanda récord y menos ayudas sólo apunta a una dirección: precio al alza. ¿Y qué pasa entonces? Que a Google y Meta les sube la factura energética, una de las partidas que más crece de su cuenta de gastos. La fiesta de la IA sale más cara. Coste al alza para las hyperscalers (Google, Meta, Amazon, Microsoft), que empiezan a temer que se reduzcan los márgenes en plena fiebre inversora. Las utilities y las renovables con capacidad ya contratada, encantados, porque podrán vender su electricidad más cara.

Todo esto se traduce en que el índice que mide el miedo sobre el Nasdaq 100 (el Cboe NDX Volatility Index, o VXN) ronda los 27 y está en su nivel más alto frente al VIX desde 2002. El VIX mide la volatilidad, es el termómetro del miedo de la Bolsa norteamericana. El VXN hace lo mismo, pero para las tecnológicas del Nasdaq 100. Ylleva todo el año subiendo y ahora, comparado con el VIX general, marca la mayor brecha desde 2002, justo después del pinchazo de las puntocom. 

Esto significa que el dinero paga mucho más por asegurarse contra un batacazo de las tecnológicas que contra una caída del resto del mercado. Además, los Siete Magníficos han perdido fuelle y el capital rota de los fabricantes de chips a las grandes de la 'nube', como desvelaba Dinero Seguro el 7 de julio. Cuanto más alto el rally, más vértigo. El mercado descuenta que las tecnológicas se pueden mover mucho y muy rápido. Pero el inversor en Nasdaq o en los 7 Magníficos, sobre todo si es a través de un fondo indexado, debería tener cuidado.

Hay más movimientos:

  • Cognizant sube un 6% tras ampliar su alianza con Google Cloud para acelerar la adopción empresarial de Gemini. En pleno castañazo tech, subirse al carro de la IA generativa con un socio de peso le da oxígeno a la acción.
  • Adobe sube un 5% pese a que Bank of America le reduce el 13% el precio objetivo la IA generativa abarata crear contenido.
  • Workday también sube un 5%: el software aguanta el susto de los microchips.
  • GE Vernova cae un 10%; Vertiv, el 7%; Corning, el 6%; Lumentum, el 5%, Las infraestructuras ligadas a la IA son las primetas en sufrir.

DeepSeek desata el miedo

El caso es que los fabricantes de chips de memoria en Corea pagan la factura de los rumores de que DeepSeek pretende desarrollar, apoyado en proveedores nacionales, su propio chip de IA, especializado en la ejecución de modelos. Está claro que el mercado chino busca modelos con capacidades competitivas, aunque con menores costes. Y que la búsqueda de independencia en el ámbito de los semiconductores por parte de China se perfila como otra línea estratégica clave, aunque no se verán sus resultados hasta el medio plazo.

Todo esto lleva a reforzar la diversificación en el ámbito de la IA, incorporando otras áreas como las infraestructuras vinculadas a los centros de datos, así como una mayor diversificación geográfica dentro del sector tecnológico.

UBS: el liderazgo del mercado se está ampliando

Tras el fuerte repunte de las acciones de semiconductores en el segundo trimestre de este año, los inversores están mirando cada vez más allá de la tecnología y hacia otros sectores mientras reevalúan la próxima fase del "AI trade". "Aunque seguimos confiando en la historia de crecimiento de la IA y continuamos viendo oportunidades atractivas en semiconductores y hardware, también hemos destacado que la próxima etapa de ganancias bursátiles probablemente estará marcada por una ampliación del liderazgo del mercado. Los inversores deberían asegurarse una exposición diversificada entre sectores y regiones", señalan en UBS. Un contexto económico resiliente en EEUU debería respaldar una ampliación del rally. Asia ofrece una combinación de líderes en IA y un sólido crecimiento de beneficios. Las ganancias bursátiles de Europa también pueden ampliarse.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que los inversores deberían asegurarse de que su asignación principal en renta variable esté ampliamente diversificada. Quienes busquen innovación transformadora para obtener ganancias a largo plazo deberían considerar no solo la IA, sino también la energía y los recursos, y la longevidad".

"La importancia de la seguridad energética sigue creciendo y el camino hacia la descarbonización del mundo aún es largo. Las emisiones de carbono aumentaron alrededor de un 1,1% hasta alcanzar un máximo histórico el año pasado, y se espera que la demanda energética mundial continúe aumentando en los próximos años. Creemos que esto fomentará inversiones significativas en todas las fuentes de energía", apuntan Giovanni Staunovo y Rudolf Leeman, estrategas.

Inversis: hay focos de incertidumbre en Oriente Medio

Ignacio Muñoz-Alonso, jefe de estrategia macroeconómica de Inversis, destaca que la renta variable se mantiene en máximos pese a la convulsión geopolítica, mientras que la renta fija sigue presionada por el repunte de los tipos de interés, por lo que opta por el carry con duraciones controladas, una diversificación construida por geografías, factores y activos reales, y la liquidez como activo estratégico.

“El acuerdo de Versalles es el mejor desenlace posible para junio, pero no es el fin del riesgo”, ya que hay tres focos de incertidumbre todavía abiertos: la negociación nuclear, un posible peaje permanente en Ormuz y la posición de Israel en Líbano. La ausencia de un desplome en los mercados responde a cuatro factores: un cierre selectivo de Ormuz, la liberación coordinada de reservas estratégicas, el elevado nivel de inventarios de China al inicio del conflicto y el soporte del ciclo de inversión en OA Según Muñoz-Alonso, el encarecimiento energético tarda entre tres y seis meses en desaparecer de los índices de precios, por lo que Inversis mantiene una cobertura parcial de energía y reduce duración con cautela hasta el cierre de la ventana de negociación de 60 días.

La Reserva Federal se encamina hacia una pausa deliberativa, con el riesgo sesgado hacia nuevas subidas antes de fin de año si la inflación persiste. La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal introduce, según Muñoz-Alonso, un régimen de menor previsibilidad monetaria, en el que el mercado contará con referencias menos claras sobre la trayectoria futura de los tipos. Aunque la Fed mantiene los tipos en el rango del 3,5%-3,75%, Inversis destaca que el nuevo Summary of Economic Projections eleva la mediana de tipos esperada para finales de 2026 hasta el 3,8%, frente al 3,4% previsto en marzo. La entidad también pondera que nueve de los 18 miembros del FOMC anticipan al menos una subida de tipos este año, mientras seis de ellos contemplan dos aumentos de 25 pb. En paralelo, la previsión de PCE para 2026 sube del 2,7% al 3,6%, un salto de 90 pb que refleja que el shock de Ormuz se interpreta como un riesgo de inflación persistente.

“La depreciación estructural del dólar no ha desaparecido, solo está en pausa”, defiende Muñoz-Alonso, que observa que el repunte actual responde a expectativas de tipos y no a una mejora de los factores estructurales que explicaron la caída de enero. Esta lectura refuerza la preferencia de Inversis por los mercados emergentes frente a desarrollados.

Mirando a Europa, Inversis recomienda mantener la cautela en duración y vigilar los diferenciales periféricos, ya que combina inflación elevada —con una tasa general del 3,2% en mayo y una subyacente que avanza del 2,2% al 2,5%— y crecimiento débil —revisado a la baja para 2026 hasta el 0,9%—. Europa conserva dos palancas activas que, no solo no ofrecen alivio inmediato, sino que además operan en sentido contrario. El gasto en defensa e infraestructura energética sostiene la política fiscal, pero su transmisión al PIB se produce con retraso, mientras que la inflación importada se traslada con mayor rapidez. A la vez, el BCE vuelve a endurecer las condiciones financieras justo cuando el crecimiento pierde tracción, tras elevar los tipos hasta el 2,25%.

En cuanto a China, Inversis destaca que el PPI de mayo avanzó un 3,9%, poniendo fin a tres años de deflación con el impacto importado del shock energético. El país conserva margen fiscal real y su proceso de reflación ofrece soporte tanto a las materias primas industriales como a los mercados emergentes exportadores de commodities.

En renta variable, Inversis mantiene una visión selectiva e infra pondera EEUU, donde los múltiplos elevados y la concentración del crecimiento en los grandes ganadores de la IA aumentan el riesgo de “exuberancia”. La entidad ve más recorrido relativo en renta variable europea y emergente, con rentabilidades esperadas a 12 meses de entre el 7% y el 11%, frente al 4%-8% previsto para Estados Unidos, apoyada en valoraciones más razonables, reflación china y un dólar estructuralmente débil.

En renta fija, la firma prioriza carry frente a duración, con preferencia por los tramos cortos de la curva y el investment grade europeo. Con tipos a corto en el entorno del 3,75%-4,2%, la liquidez y los bonos de muy corto plazo recuperan atractivo por su menor volatilidad, mientras que en crédito Inversis sobrepondera investment grade europeo, con una rentabilidad esperada del 4%-6%, y high yield europeo, con una previsión del 6%-8%. En cambio, mantiene infra ponderación en soberanos, bonos largos y high yield estadounidense.

En commodities, Inversis mantiene una visión constructiva, especialmente en materias primas industriales, apoyadas por la reflación china, y en energía como cobertura parcial mientras el acuerdo de Ormuz no quede consolidado. En oro, la entidad se mantiene neutral: el deterioro estructural del dólar sigue siendo un soporte de fondo, pero los tipos reales más altos elevan el coste de oportunidad y aconsejan prudencia táctica.

La construcción de cartera de Inversis se articula en tres ejes: preferencia por mercados emergentes frente a desarrollados, activos reales y crédito europeo frente a duración, y una liquidez que vuelve a tener valor táctico y rentabilidad propia. La correlación entre renta variable y bonos debería de tornarse positiva, por lo que la diversificación debe ir más allá de la cartera tradicional. En este sentido, Muñoz-Alonso advierte de que sumar más fondos de renta variable no diversifica si todos están expuestos a los mismos grandes valores tecnológicos, y defiende construir la diversificación por geografías, factores y activos reales.

En alternativos, Inversis vuelve a poner el foco en crédito privado, infraestructuras y real estate, donde espera rentabilidades a 12 meses de entre el 8% y el 12%, apoyadas en una prima de complejidad que gana valor frente a la liquidez pública tradicional.

Dentro del posicionamiento relativo, la firma sobre pondera renta variable europea y emergente, investment grade y high yield europeos, liquidez y alternativos. En cambio, infra pondera renta variable estadounidense, soberanos estadounidenses y europeos, bonos largos y high yield estadounidense, y mantiene una visión neutral en soberanos periféricos.

La liquidez adquiere un papel central. Con tipos a corto en el entorno del 3,75%-4,2%, deja de ser un coste de oportunidad y pasa a ser una posición activa, con carry real positivo, rentabilidad esperada del 2%-3% a 12 meses y capacidad de despliegue ante shocks.

En un escenario positivo, Inversis asigna una probabilidad subjetiva del 15%-20% a un acuerdo nuclear completo con Irán, que podría situar el Brent en el entorno de los 65-70 dólares y aliviar la inflación global. En el extremo negativo, estima en un 25%-30% la probabilidad de una ruptura del acuerdo y un nuevo cierre de Ormuz, con el crudo de vuelta en la zona de los 100-110 dólares y bancos centrales sin margen para recortar tipos. Y atribuye una probabilidad del 10%-15% a una crisis fiscal estadounidense, con una deuda pública que podría alcanzar el 120% del PIB y elevar la prima exigida por los mercados de bonos.

Robeco: el inversor debe fijarse en las partes del mercado menos valoradas

Una alta correlación entre acciones y bonos significa que cambiar de uno a otro ya no ofrece la diversificación riesgo/rendimiento que antes, según Mathieu van Roon, Gestor de Carteras del equipo Multi-Activos de Investment Solutions de Robeco. Mientras tanto, la concentración en mega capitalizaciones dentro de las acciones, ya que solo unas pocas de los 7 Magníficos y otras compañías tecnológicas representan la mayoría de los retornos del mercado, presenta pocas oportunidades de diversificación dentro de la misma clase de activo. En cambio, los inversores deberían fijarse en las partes del mercado menos valoradas, incluyendo estrategias de réplica de capital privado, materias primas, pequeñas capitalizaciones y deuda de mercados emergentes, señala Van Roon.

“Hoy, la incertidumbre geopolítica, la inflación y la disrupción tecnológica hacen que los inversores ya no puedan confiar en una cartera simple de dos activos. Aunque los mercados alcanzan máximos históricos, las carteras se han vuelto cada vez más concentradas en un conjunto reducido de motores de riesgo", advierte.

La tecnología domina los mercados globales de renta variable. Un puñado de compañías mega-cap impulsa una proporción cada vez mayor de los retornos en mercados desarrollados, mientras que los mercados emergentes están cada vez más expuestos a través de semiconductores, infraestructuras de IA y plataformas digitales. Como resultado, muchos inversores pueden estar menos diversificados de lo que creen.

"Mientras tanto, la globalización está dando paso a la rivalidad geopolítica, la relocalización de las cadenas de suministro y una mayor fragmentación de las políticas,” dice Van Roon. “Los diferenciales de crédito corporativo también se mantienen cerca de mínimos históricos, dejando a los inversores con una compensación limitada por asumir un mayor riesgo crediticio", insiste. “No existe una solución mágica, pero los inversores pueden tomar medidas para reducir la concentración de la cartera. Las asignaciones centrales en renta variable y crédito pueden gestionarse de forma más activa para ofrecer retornos más consistentes, en lugar del método tradicional de simplemente mezclar distintos estilos de inversión", explica.

En lugar de simplemente mezclar estilos de acciones y crédito entre valor y crecimiento, está emergiendo un nuevo paradigma: la combinación de inversión cuantitativa y fundamental, dice Jonathan Arthur, Gestor de Carteras para Clientes de Robeco: “La inversión cuantitativa identifica oportunidades a través de grandes conjuntos de datos, mientras que la inversión fundamental ofrece perspectivas a futuro y juicio económico. Juntas, crean un perfil de riesgo/retorno más equilibrado a lo largo de los ciclos de mercado con menor riesgo extremo. Este enfoque de ‘doble alfa’ puede fortalecer tanto las carteras núcleo de renta variable como de crédito.”

“A continuación, más que nunca, los inversores necesitan mirar más allá de las operaciones de alto momentum actuales y tener la convicción y mente abierta para buscar ganadores a largo plazo. Esto amplía naturalmente el universo de inversión más allá de las asignaciones tradicionales en acciones y bonos, incluyendo inclinaciones regionales más marcadas y añadiendo deuda de mercados emergentes, pequeñas capitalizaciones, materias primas y fuentes alternativas de retorno", añade.

El equipo multi-activos implementa esto en las carteras de Robeco mediante asignaciones satélite alrededor de una estructura de cartera núcleo. El núcleo ofrece una exposición amplia al mercado y forma la base a largo plazo de la cartera. Alrededor de esa base, las asignaciones satélite introducen fuentes diferenciadas de retorno que pueden complementar las tenencias tradicionales de acciones y bonos. “Ejemplos de estos satélites incluyen estrategias de réplica de capital privado cotizado, que buscan captar muchas de las características atractivas de los mercados privados manteniendo la liquidez y transparencia de los  públicos,” señala Arthur. “Las materias primas han ayudado en periodos recientes de sorpresas inflacionistas o interrupciones en el suministro y creemos que son un elemento esencial en las carteras durante varios ciclos de mercado. La deuda de mercados emergentes ofrece exposición a distintas dinámicas de crecimiento y oportunidades de ingresos, con un perfil de riesgo más parecido al crédito corporativo, pero con retornos comparables a los de alto rendimiento", argumenta.

“Las pequeñas capitalizaciones globales cotizan a valoraciones históricamente atractivas, y el reciente relajamiento en las expectativas sobre la trayectoria de los tipos puede actuar como catalizador para un mayor interés de los inversores en esta parte algo desatendida del mercado", recalca.

Las asignaciones satélite también pueden orientarse a temas estructurales de largo plazo, añade Van Roon: “Aunque hoy la atención del inversor está dominada por la IA y la digitalización, el liderazgo temático rara vez permanece constante. La tecnología limpia, por ejemplo, ha recuperado impulso como apoyo político durante la reciente crisis en Irán cuando se cortaron las rutas de suministro de petróleo, además de la reducción de costes de financiación y el aumento de la demanda eléctrica que han mejorado sus perspectivas. Otros temas menos valorados podrían seguir. La infraestructura hídrica se beneficia del aumento de la escasez y del envejecimiento de las redes, mientras que la innovación en salud está impulsada por tendencias demográficas y avances científicos. El objetivo es mantener exposición a múltiples tendencias de largo plazo a medida que el liderazgo evoluciona con el tiempo".

“Los próximos años probablemente no estarán definidos por una región, clase de activo o tema tecnológico único,” añade Arthur. “En cambio, los inversores enfrentan mayor incertidumbre, una dispersión más amplia en el rendimiento y rotaciones de mercado más frecuentes. Las carteras con múltiples fuentes de retorno estarán mejor posicionadas para capturar oportunidades y gestionar riesgos. De cara al futuro, la diversificación podría convertirse en uno de los factores más importantes para el éxito inversor", concluye.

08Jul

En el segundo semestre de 2026 comenzará la monetización de la inteligencia artificial, que "desplaza a la geopolítica".

Miguel Ángel Valero

En la presentación de sus perspectivas para el segundo semestre de 2026, los responsables en España de Swisscanto, la gestora del Zürcher Kantonalbank (el banco propiedad del cantón de Zurich), han  roto con el tópico del inversor ultraconservador suizo. En estos tiempos de incertidumbre, Gonzalo Ramón-Borja Álvarez de Toledo, director general de Swisscanto en España, proclama que "Ormuz deja de ser un factor de riesgo" y que se vuelve a confirmar que "las crisis geopolíticas suelen provocar perturbaciones temporales".

Desde el planteamiento de que "el principal error es no estar invertido", la gestora reduce liquidez y renta fija para optar por mercados emergentes en busca de mayores rendimientos reales, pero siempre desde la diversificación. Sus expertos argumentan que cotizan con descuentos del 30% respecto a los mercados desarrollados, están infrarrepresentados en los índices globales (11%) cuando su peso en el PIB mundial es del 40% (64%, según las estimaciones para 2050), tienen un crecimiento más sólido de lo que parece según los PMI, una inflación en mínimos históricos, y mejores perspectivas en beneficio por acción (BPA). China ejerce de motor deflacionista de los mercados emergentes, lo que contribuye al atractivo de éstos para el inversor.

Para el responsable de Swisscanto en España, "la tesis de emergentes no es táctica, sino estructural”, porque están ganando peso tanto en renta variable como en renta fija (16,6%), y deben desempeñar un papel cada vez más relevante en las carteras globales, y porque ofrecen una combinación poco habitual de crecimiento económico superior al de las economías desarrolladas, inflación más controlada y rendimientos reales positivos. También han conseguido estabilizar los precios desde la pandemia sin recurrir a fuertes devaluaciones de sus monedas.

Electrificación como gran temática

Además, Antonio Feito, vicepresidente de ventas en España, coloca el foco en la electrificación como un motor de crecimiento del PIB global, identificando una gran oportunidad de inversión en energías alternativas dentro de mercados emergentes, en toda la cadena de valor del sector energético desde la generación (con placas solares y movimientos eólicos), pasando por redes eléctricas y almacenamiento hasta el consumo eléctrico y uso final. "Llevamos invirtiendo en electrificación más de 15 años. Hay que estar en el mercado, pero hay que hacerlo en calidad y crecimiento rentable y lo buscamos a través de megatendencias a través de compañías que ofrezcan productos y servicios a esas necesidades", advierte.

En el segundo semestre de 2026 comenzará la monetización de la inteligencia artificial, que "desplaza a la geopolítica". Los hiperescaladores, con Alphabet y Amazon a la cabeza, se están lanzando al mercado de bonos para financiarse. La IA ha aportado un punto de PIB en EEUU en 2025, el 37% del crecimiento del MSCI mundial, el 45% del de emergentes, y aporta 9 puntos a la rentabilidad del primero y 16 al del segundo. "Todavía no se refleja una caída del empleo ni ha habido despidos, aunque sí una disminución de la contratación de jóvenes en algunos segmentos como el financiero", señalan en Swisscanto.

 “La IA ya no es solo una moda”, la atención de los inversores empieza a desplazarse desde quienes desarrollan la tecnología hacia las empresas capaces de mejorar su productividad y aumentar beneficios gracias a ella: semiconductores (Nvidia, Micron, Broadcom, TSMC), proveedores de equipos para centros de datos (Arista Network, Celestica, Accton, Credo), industrias de electricidad (Schneider, Siemens, Ormat), posibles nuevos ganadores de la IA (Eli Lilly, Thermo Fisher, Walmart, Uber), software de infraestructura y ciberseguridad (Palo Alto, Crowdstrike, Nutanix, Snowflake, SAP). Pero siempre desde el mantra de la diversificación, porque la concentración en el sector tecnológico de los mercados emergentes es ahora aún más acusada que en EEUU.

Por eso en Swisscanto ponen el foco en las estrategias multiactivo, aunque reconocen que se necesita "mucha paciencia" para que entre en ellas el inversor español, todavía muy anclado en los depósitos y en las cuentas. "Va aumentando al educación financiera, el cliente entra primero en un fondo monetario y ya es más fácil que vaya asumiendo algo de renta variable, y pasar de ahí a productos de diversificación, sobre todo en carteras de asesoramiento", explica Gonzalo Ramón-Borja Álvarez de Toledo.



08Jul

La plataforma, que cuenta con la capacidad aseguradora de MGC Mutua, se abre a bancos digitales, neobancos, entidades de asesoramiento financiero, agencias de valores, corredurías y redes de distribución, entre otras entidades.

Miguel Ángel Valero

"Los ETF crecen sin freno, los fondos van camino del museo". Con este planteamiento, Joan Mir, presidente y cofundador de Flinket, justifica el nacimiento de myETF, la primera plataforma en España -y también en Europa- que permite la operativa con ETF (fondos cotizados) en tiempo real -y sin coste fiscal hasta su venta efectiva- dentro de un unit link (un seguro de Vida que canaliza la inversión en una cesta de fondos, acciones o bonos).

España mantiene cerca de un billón de euros en depósitos de los hogares mientras la inflación erosiona su capacidad adquisitiva, y el ahorrador busca formas más eficientes, transparentes y digitales de invertir a largo plazo.

Flinket, fundada a finales de 2025, impulsa myETF, que, según Joan Mir, "estrena una categoría que no existía para el ahorrador minorista español: la eficiencia, transparencia y diversificación de los ETF dentro de un seguro de Vida Ahorro, con diferimiento fiscal en los rebalanceos de cartera".

"Más que un lanzamiento de producto, myETF es la primera implementación de la infraestructura de Flinket en el mercado: una plataforma abierta, interoperable y completamente digital que permite integrar ETF en soluciones de ahorro e inversión basadas en seguros de Vida, evitando que cada entidad financiera tenga que desarrollar por su cuenta toda la tecnología, la operativa y los procesos regulatorios necesarios para ofrecerlas”, insiste.

Con el soporte de MGC Insurance, que es la aseguradora que emite la póliza, Flinket Agentes aporta la capacidad de distribución, y Finklet, la tecnología y infraestructura para que cualquier entidad construya encima., ya que opera bajo tres modelos: 

  • B2C, a través de myETF, su solución propia al cliente final;
  • B2B2C, permitiendo que bancos digitales, neobancos, entidades de asesoramiento financiero independiente (EAF), agencias de valores, corredurías y redes de distribución lancen soluciones bajo su propia marca o en co-branded sobre la infraestructura de Flinket y la capacidad aseguradora de MGC Mutua
  • y B2B, integrando la infraestructura dentro de entidades que operan con sus propias carteras y estructuras aseguradoras.

La plataforma integra de forma nativa la regulación aplicable a los distintos participantes de la cadena de valor. Esto permite a aseguradoras, distribuidores y asesores financieros operar sobre una infraestructura común, escalable y preparada para el cumplimiento normativo. Desde los requisitos regulatorios aplicables a seguros de Vida con componente de inversión en ETF en el marco de IDD (Directiva de Distribución de Seguros), PRIIP (Packaged Retail and Insurance-Based Investment Products, productos de inversión minorista empaquetados), la normativa fiscal española, hasta las necesidades de aseguradoras y asesores financieros sujetos a Solvencia II y MiFID II, myETF simplifica la operativa, acelera la integración y refuerza el cumplimiento normativo en todo el proceso de distribución.

"El resultado es una reducción radical del tiempo de lanzamiento al mercado: lo que tradicionalmente requería años de desarrollo tecnológico, integración regulatoria y acuerdos operativos puede desplegarse ahora en semanas”, destaca Chisco de Ascanio, consejero y responsable de Mediación de myETF.

La plataforma opera sobre la capacidad aseguradora de MGC Mutua con un seguro Unit Linked emitido y distribuido por entidades aseguradoras supervisadas por la DGSFP, con activos gestionados por entidades supervisadas por la CNMV. myETF combina las ventajas de la protección del seguro de Vida, incluyendo la designación de beneficiarios y las particularidades fiscales y sucesorias, con una estructura de inversión respaldada por patrimonio separado.

Xavier Plana, director general de MGC, explica que la mutua "se une a Flinket para dar vida a myETF, un paso natural hacia la integración de soluciones financieras más flexibles, transparentes y centradas en el usuario. Esta colaboración combina la solvencia, la supervisión aseguradora y la estabilidad que aporta MGC con la eficiencia tecnológica y la simplicidad operativa de Flinket. El resultado es una experiencia renovada y claramente disruptiva. Con esta alianza, convertimos un proceso tradicional en un recorrido mucho más ágil, intuitivo y agradable. myETF nace precisamente de esta unión: inversión moderna más protección aseguradora, en un entorno único, transparente y diseñado alrededor de las personas”.

Sus promotores insisten en que, mientras los ETF han transformado la industria global de inversión gracias a su eficiencia, transparencia y bajos costes, su integración en soluciones de ahorro asegurador ha sido limitada hasta ahora. 

¿Qué puede hacer el ahorrador en myETF?

  • Gestionar su cartera sin tributar en cada movimiento. Dentro del producto, los cambios de ETF no generan tributación en el IRPF: la fiscalidad se difiere hasta el momento del rescate, como sucede en los fondos de inversión
  • Operar ETF en tiempo real, frente a los ‘cortes’ y valoración diaria de los fondos tradicionales... y los retrasos derivados de los traspasos
  • Elegir cómo invierte: construir su propia cartera de ETF, seguir las carteras de gestores independientes a través de un marketplace, o combinar ambos, sin necesidad de abrir varias cuentas de bróker.

“El ahorrador español tenía dos caminos, y los dos le obligaban a renunciar a algo”, explica Gabriela Orille, CEO de Flinket. “myETF abre una tercera vía: la eficiencia de los ETF con operativa en tiempo real, la fiscalidad diferida del seguro de Vida Ahorro, y una experiencia digital". "Tú eliges: sigues a un gestor o construyes tu propia cartera”, subraya.

De momento, myETF ofrece renta variable (global, regional y por país, en mercados desarrollados y emergentes); renta fija (soberana y corporativa, con distintas duraciones y geografías), sectoriales y temáticos: tecnología, salud, sostenibilidad, materias primas, entre otros.

07Jul

El debut de SpaceX en el Nasdaq 100 intensifica el debate sobre si el S&P500 representa adecuadamente a la economía de EEUU al dejar fuera a las empresas que no obtengan beneficios en los 12 meses anteriores.

Miguel Ángel Valero

El día que SpaceX entra en el Nasdaq 100, Morgan Stanley lanza una advertencia: el dinero de la IA dejará de premiar a los fabricantes de chips y se irá a los grandes de la 'nube'. Michael Wilson, el estratega jefe del banco de inversión norteamericano, calcula que en 2026 el gasto en infraestructura de IA irá casi todo a centros de datos, energía y refrigeración; a los chips solo les toca en torno al 25%.

Los hiperescaladores, los dueños de la nube que levantan esos centros, planean gastar entre 635.000 millones$ y 690.000 millones este año: 200.000 millones Amazon; entre 175.000 millones y 185.000 millones. Alphabet, y Meta, entre 115.000 millones y 135.000 millones. 

El índice de semiconductores viene flojo tras las últimas subidas, algunas espectaculares, mientras las grandes de la nube recuperan terreno. Wilson pone el S&P 500 en unos 8.000 puntos para fin de año, un 7% arriba, y ve rebote también en consumo, transporte y biotecnología.

En Zumitow aconsejan vigilar la evolución de Nvidia o Broadcom, ya que puede llegar el momento del relevo, lo que beneficia a Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta. Pero también  los capex que anuncien los grandes de la nube en resultados, porque el que no consiga mostrar retorno a esa inversión, sufrirá un castigo en su cotización.

Precisamente, Broadcom y Apple amplían hasta 2031 su acuerdo de chips a medida. Apple aporta cerca del 20% de los ingresos de Broadcom, cuya acción subió un 4% con la noticia. Le da a Broadcom visibilidad de ingresos para años y deja claro que Apple todavía depende de terceros pese a su empeño en fabricar chips en casa.

Pero hay más movimientos en torno a la IA. Menos de un año después de salir de Honeywell, Solstice, su escisión de materiales avanzados, compra Element Solutions por 14.500 millones$ en efectivo y acciones, deuda incluida. Nace un gigante de materiales especializados y químicos electrónicos. Prima jugosa para el accionista de Element y señal de que las escisiones industriales y el private equity siguen calientes.

AXT se dispara un 20% en el Nasdaq tras firmar un acuerdo maestro de desarrollo y suministro con Coherent, que la llevará a ampliar capacidad en su planta de Pekín hasta 2028. Coherent también subió más de un 3%. 

TeraWulf sube un 10% tras firmar con Anthropic un contrato de arrendamiento de 20 años para usar su centro de datos en Kentucky. La operación garantiza unos 19.000 millones$ en ingresos.

La cotización de AMD sube un 4% tras elevar Goldman Sachs su precio objetivo de 450$ a 640 y mantenerla en compra. El apetito por los chips no afloja pese a las advertencias de Morgan Stalney y el mercado premia. El ETF SOXX de semiconductores subió más de un 3%. 

Teradyne también sube un 4% gracias a Goldman Sachs, que  eleva el precio objetivo de 350$ a 465$ y la pone en compra. La ola de los semiconductores sigue arrastrando a los proveedores de equipos de test.️ 

Por su parte, Dell Technologies sube en Bolsa un 4% tras promocionar Trump (ya había comprado en febrero hasta 5 millones de títulos de la empresa) sus ordenadores desde la Casa Blanca y tocar la campana de apertura.

Los resultados preliminares de la coreana Samsung Electronics se han convertido en uno de los primeros puntos de referencia en una temporada de resultados que centrará su atención en la sostenibilidad de la inversión en IA A pesar de unas expectativas muy elevadas, las cifras anticipadas por uno de los tres principales fabricantes de chips de memoria han superado las previsiones en un 6%. Sin embargo, no han logrado impresionar al mercado, que ha reaccionado con una intensa toma de beneficios, reflejada en una caída del 8% en la cotización de la empresa coreana y en un comportamiento similar en el conjunto del sector. La compañía espera unos beneficios que se multiplican por 19 respecto al trimestre anterior. En términos agregados, el beneficio acumulado en el segundo trimestre de 2026 equivale al obtenido en los dos años previos combinados. Los resultados definitivos se publicarán el 30 de julio.

El debut de SpaceX en el Nasdaq 100

Tras salir a Bolsa en la mayor OPV de la historia (75.000 millones$), SpaceX entró hace una semana en los principales índices de FTSE Russell, incluido el Russell 1000, y el martes 7 de julio, festividad de San Fermín, da el chupinazo en Nasdaq 100. Estar en los índices no es una cuestión menor, ya que garantiza hasta 6.000 millones$ en compras.

Los fondos indexados de gestión pasiva, que manejan más 800.000 millones$, replican el Nasdaq 100, el segundo más importante de EEUU después del S&P 500. Aunque SpaceX es una de las mayores empresas del mundo por capitalización bursátil, su ponderación en el índice (y, por lo tanto, las acciones que deberán comprar los gestores para replicarlo) está condicionada por el escaso capital flotante, ya que el 95% del capital sigue en manos de sus poseedores iniciales (entre ellos, Elon Musk). 

Como las normas del Nasdaq 100 regulan que una empresa solo puede ponderar por el triple de su capital flotante, el peso final de SpaceX en el índice se situará entre el 0,5% y el 0,8%. la gestión pasiva deberá dedicar entre 4.000 millones y 6.000 millones a comprar acciones de SpaceX.

La empresa de Elon Musk pesa el 0,136% en el Russell 1000, lo que se traduce en que los fondos indexados a éste deberán comprar unos 500 millones$ en acciones de SpaceX. 

Todo esto añade presión sobre el S&P 500, que mantiene sus normas (no como el Russell 1000 o el Nasdaq 100, que permitieron la admisión acelerada), por lo que SpaceX tendrá que esperar, al menos, un año, para entrar en el índice más importante de EEUU.

The Trader: S&P opta por la prudencia, Nasdaq, por la nueva economía

Durante décadas, entrar en el S&P 500 ha sido una especie de sello de calidad empresarial. El índice reúne a las mayores compañías cotizadas de EEUU y se ha convertido en el principal referente de la economía norteamericana y, probablemente, del mercado bursátil mundial. Sin embargo, una decisión del comité que gestiona el S&P 500 abre un debate muy interesante sobre si las reglas que hicieron grande al índice siguen siendo adecuadas para el mundo que viene. Ha decidido mantener uno de sus requisitos históricos más importantes: para formar parte del índice, una empresa debe haber generado beneficios netos positivos durante los últimos doce meses, incluyendo el trimestre más reciente.

A primera vista parece una exigencia razonable. Si una compañía quiere representar a la economía estadounidense, lo lógico es que sea capaz de ganar dinero. El problema es que algunas de las empresas más revolucionarias y valiosas del planeta ya no encajan necesariamente en ese modelo. El mejor ejemplo es SpaceX. La compañía de Elon Musk debutó en Bolsa con una valoración cercana a los 1,8 billones de dólares, una cifra que la situaría entre las mayores empresas del mundo desde el primer día. Y, sin embargo, podría tardar hasta 2028 en entrar en el S&P 500.

La razón es sencilla. Aunque SpaceX genera enormes ingresos y domina sectores estratégicos como los lanzamientos espaciales, los satélites, las comunicaciones globales, la defensa y la IA, sigue reinvirtiendo cantidades gigantescas de dinero para acelerar su crecimiento. Las estimaciones apuntan a que sus inversiones podrían superar los 360.000 millones$ anuales hacia el final de la década.

Y no es un caso aislado. Anthropic y OpenAI, dos de los grandes protagonistas de la revolución de la IA, podrían salir a Bolsa con valoraciones superiores al billón$ y enfrentarse al mismo problema. OpenAI, de hecho, ni siquiera espera alcanzar beneficios durante los próximos años.

Y aquí aparece la pregunta importante: ¿qué representa realmente el S&P 500? Si el objetivo es reflejar la economía estadounidense, excluir durante años a algunas de las empresas más innovadoras, influyentes y valiosas del país parece extraño. Pero si el objetivo es proteger la calidad y estabilidad del índice, exigir beneficios sigue teniendo mucho sentido.

La historia ofrece argumentos para ambas posiciones. Amazon pasó años sacrificando beneficios para crecer y Uber tardó mucho tiempo en alcanzar rentabilidad. Hoy nadie discute su relevancia económica. Pero también existen numerosos ejemplos de compañías que prometían cambiar el mundo, consumieron enormes cantidades de capital y nunca llegaron a cumplir sus expectativas. Por eso el S&P 500 ha decidido mantener la prudencia. 

Sin embargo, el Nasdaq 100 ha optado por una aproximación diferente. Mientras el S&P sigue exigiendo rentabilidad, el Nasdaq ha flexibilizado sus criterios y SpaceX se incorpora apenas unas semanas después de comenzar a cotizar.

Puede parecer un matiz técnico, pero sus implicaciones son enormes. Durante décadas, ambos índices han mantenido una elevada correlación porque compartían gran parte de las compañías que lideraban la economía estadounidense. Sin embargo, si las futuras megaempresas tecnológicas y de IA comienzan a incorporarse rápidamente al Nasdaq mientras permanecen excluidas del S&P 500, las diferencias entre ambos índices podrían ampliarse de forma significativa.

"Imaginemos un escenario en el que SpaceX, OpenAI, Anthropic y otras compañías similares alcanzan valoraciones de varios billones$ sin cumplir todavía los requisitos de rentabilidad exigidos por el S&P. En ese caso, una parte muy importante del crecimiento económico y tecnológico estadounidense estaría reflejada en el Nasdaq, pero no en el principal índice utilizado por millones de inversores para representar la economía de Estados Unidos. Quizá la correlación entre ambos índices siga siendo elevada. Pero la distancia entre lo que cada uno representa podría empezar a aumentar", argumenta el analista Pablo Gil en The Trader.

No es un detalle menor. La entrada o no en los grandes índices ya no es solo una cuestión de prestigio. Los billones$ que gestionan los fondos pasivos convierten esa decisión en un factor capaz de alterar la demanda de una acción durante años. Bloomberg Intelligence estima que una entrada inmediata de SpaceX en el S&P 500 habría generado más de 14.000 millones$ de compras automáticas por parte de fondos indexados y ETF. OpenAI y Anthropic habrían provocado flujos similares. La cuestión, por tanto, ya no es únicamente si una empresa forma parte o no de un índice. La cuestión es quién recibe esos enormes flujos de capital pasivo y quién se queda temporalmente fuera de ellos. "El S&P ha elegido la prudencia. El Nasdaq ha elegido adaptarse antes a la nueva economía. Los próximos años nos dirán cuál de los dos enfoques termina representando mejor el mundo que viene", concluye Pablo Gil.

UBS: perspectiva positiva sobre la inversión en IA, pero con enfoque activo

Las acciones de semiconductores han seguido mostrando volatilidad en las últimas semanas, en medio de la preocupación de los inversores por la sostenibilidad del crecimiento del capex en IA. El índice Philadelphia Semiconductor subió un 2,2% el lunes 6 de julio, aunque se mantiene casi un 12% por debajo de su máximo histórico de junio.

Es probable que la volatilidad tecnológica siga siendo elevada, mientras los inversores sopesan la sólida adopción de la IA agéntica frente al creciente riesgo de una desaceleración en el crecimiento del capex. "Mantenemos una perspectiva positiva sobre la temática de inversión en IA, ya que la historia de la demanda sigue intacta, pero también consideramos que conviene adoptar un enfoque activo para gestionar los riesgos emergentes. Las tendencias de adopción de la IA han sido sólidas. Las valoraciones de los semiconductores siguen lejos de terreno de burbuja. Un ciclo de gasto adelantado implica que la creación de valor podría seguir desplazándose a lo largo de la cadena de valor de la IA", explican en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Con el relato de inversión desplazándose gradualmente del crecimiento a corto plazo hacia la sostenibilidad del gasto más allá de 2027, creemos que la diversificación y la selectividad son claves. Dentro de los 'picos y palas' de la construcción de la IA, favorecemos los equipos de semiconductores, las fundiciones, la infraestructura de cómputo relacionada con CPU y la memoria, aunque también vemos valor en áreas defensivas como las redes de pago y los REIT de centros de datos. Los inversores también pueden considerar otras tendencias estructurales como la energía y los recursos, y la longevidad, o sustituir una parte de la exposición directa en renta variable por estrategias de preservación de capital".

"Los inversores buscarán señales de que la volatilidad del sector tecnológico se está estabilizando. Mantenemos una postura constructiva sobre la renta variable, con énfasis en una exposición diversificada a lo largo de la cadena de valor de la IA", insiste.

07Jul

Crecerá este año el 2,4%, por debajo de la media pospandemia: las economías avanzadas, el l 1,5%,y los mercados emergentes, el 3,7%.

Crédito y Caución ha analizado los efectos que el conflicto en Oriente Medio está provocando en la economía mundial desde que comenzara la guerra por los ataques de Israel y de EEUU a Irán el 28 de febrero. En pocos días, el estrecho de Ormuz se convirtió en un punto de presión con impacto inmediato en el precio de la energía, el transporte marítimo, los flujos comerciales y los costes operativos, entre otros aspectos. Todo ello está originando un efecto dominó en la economía mundial.

Transcurrido el primer semestre del año, se prevé que el crecimiento de la economía mundial se ralentice hasta el 2,4% en 2026, situándose por debajo de su media pospandémica. El dinamismo económico está mostrando divergencias. Mientras que en las economías avanzadas se ralentiza hasta situarse en torno al 1,5%, en los mercados emergentes se estima que crecerá un 3,7%, por debajo de la serie histórica.

Esta desaceleración se debe, en gran medida, al aumento de los precios de la energía, las interrupciones en el transporte marítimo y la elevada incertidumbre. Las economías importadoras de materias primas están especialmente expuestas a estas presiones.

La situación en Oriente Medio también está afectando a la evolución de la inflación, ya que se prevé que los niveles mundiales alcancen el 4,8% en 2026, principalmente por el aumento de los precios de la energía, lo que desencadena efectos en la industria manufacturera y el transporte. Este escenario dibuja un entorno monetario más complejo y es probable que los bancos centrales se mantengan cautelosos, retrasando las bajadas de tipos y, posiblemente, endureciendo aún más la política monetaria si la inflación resulta persistente.

Además, está influyendo en las decisiones de inversión, como se observa en los países del Golfo, donde se están acelerando las inversiones en infraestructuras, rutas comerciales alternativas y capacidad estratégica. Estos esfuerzos tienen como objetivo reducir la dependencia de puntos de estrangulamiento vulnerables y reforzar la estabilidad a largo plazo.

Según afirma Niels de Hoog, economista sénior de Atradius Crédito y Caución, “Antes del conflicto, países como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Catar competían intensamente por posicionarse como centros mundiales de IA, invirtiendo fuertemente en infraestructura digital y atrayendo a grandes empresas tecnológicas. Sin embargo, los recientes ataques a centros de datos han puesto de manifiesto una nueva vulnerabilidad. Estas instalaciones ya no son solo activos comerciales, sino que se han convertido en infraestructura crítica. Como resultado, el riesgo geopolítico desempeña ahora un papel mucho más destacado en las decisiones de inversión”.

La crisis también ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del comercio mundial. La interrupción de las rutas marítimas, que ha afectado a unos 2.000 buques, ha puesto de relieve la fragilidad de las cadenas de suministro clave. En respuesta, las empresas y los gobiernos no solo están abordando los cuellos de botella inmediatos, sino que también están acelerando los esfuerzos para diversificar las rutas y rediseñar las redes logísticas.

06Jul

Airbus, Leonardo, y Thales reclaman a la Comisión Europea luz verde para fusionar sus divisiones espaciales en el proyecto Bromo, algo que no gusta nada ni a la alemana OHB ni a Indra. Mientras, UniCredit quiere crear otro campeón europeo de la banca con Commerzbank, pese a la oposición del Gobierno de Alemania.

Miguel Ángel Valero

Airbus, Leonardo, y Thales reclaman a la Comisión Europea luz verde para fusionar sus divisiones espaciales en el proyecto Bromo y plantar cara al SpaceX de Elon Musk. Las grandes empresas europeas del espacio están harta de ver cómo SpaceX se queda con el cielo. Y han decidido responder juntando a sus tres pesos pesados. 

Los tres grupos han presentado a la Unión Europea el proyecto Bromo, que integra sus negocios espaciales en una sola empresa, que tendrá unos 6.500 millones€ de facturación y 25.000 empleados. Airbus controlará el 35%, y Leonardo y Thales, el 32,5% cada uno. 

El objetivo es ganar tamaño para competir en costes con los cohetes reutilizables de Elon Musk. El problema es que juntar a los tres grandes deja el mercado europeo con muchísima menos competencia. 

La alemana OHB y la española Indra protestan por el proyecto Bromo: OHB amenaza con ir a los tribunales y ha lanzado una ampliación de capital de 510 millones€ como respuesta. 

Ahora, la Comisión Europea deberá decidir entre el tamaño o el respeto a la libre competencia. Está en juego la creación de un campeón europeo del espacio. 

Si sale adelante, nace un gigante espacial europeo con más músculo para ganar contratos. El inversor deberá estar atento a la evolución de Airbus, Leonardo y Thales, los potenciales ganadores de la operación, pero también a la de los rivales que pierden, OHB e Indra. 

Lo que es evidente es que el proyecto Bromo mide el apetito y la voluntad real de Bruselas por crear campeones industriales.

UniCredit aguanta el pulso al Gobierno alemán

Al margen del espacio, otra operación, ésta en el sector financiero, puede suponer el inicio de una nueva fase de fusiones y adquisiciones en la banca europea. El italiano UniCredit apura su asalto al Commerzbank alemán. 

Ya ha expirado el plazo ampliado para que los accionistas del Commerzbank se adhieran a la oferta presentada por UniCredit, un paso más (posiblemente, el definitivo) en el intento del banco italiano de forzar una fusión transfronteriza que no convence nada al Gobierno alemán mira con recelo. El Banco Central Europeo (BCE) promueve estas operaciones para crear campeones bancarios en el Viejo Continente capaces de competir con los grandes de EEUU, pero al mismo tiempo hace equilibrios para no enfrentarse a su principal 'accionista', Alemania.

06Jul

EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas, para suministrar energía a los insaciables centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

Miguel Ángel Valero

Por primera vez en décadas, EEUU invertirá más que China en centrales de gas y carbón, empujado por la sed energética de los centros de datos de la inteligencia artificial (IA), ávidos de energía. La Agencia Internacional de la Energía calcula que EEUU gastará unos 50.000 millones$ en centrales de gas y carbón en 2026, superando a China por primera vez en décadas. Los centros de datos que entrenan la IA tragan electricidad a lo bestia, y las tecnológicas no quieren esperar años a que la red las enchufe. Así que se montan su propia central de gas al lado. Los pedidos mundiales de turbinas tocaron máximo de 25 años en 2025, con 130 gigavatios encargados.

El gas ya cubre más del 40% de la electricidad de los centros de datos norteamericanos, mientras China sigue tirando de carbón. Tanta demanda de turbinas está dejando el mercado seco y disparando los plazos de entrega. Quien fabrica esas máquinas tiene la sartén por el mango.  Toda esta situación beneficia a los fabricantes de turbinas, como GE Vernova y Siemens Energy,  y a las empresas de gas natural.

Curiosamente, las acciones de energía sufrieron una salida de 3.200 millones$ la última semana, la mayor en dos años. El giro bajista del crudo, con el Brent enfriándose a los 72$ desde los 120$ del momento álgido de de la guerra, pasa factura al sector. Cuando el petróleo baja, los márgenes de las petroleras se estrechan y el dinero busca otros sitios.

Mientras, los grandes accionistas de DCC se han rebelado. Ninety One y Aviva rechazan la OPA de 5.700 millones de libras que KKR y Bridgepoint han lanzado sobre el grupo energético porque creen que pretenden quedarse con la empresa a precio de saldo.

Pictet prefiere mercados emergentes

Arun Sai, estratega de multiactivos en Pictet AM, destaca que los mercados de acciones se han recuperado de la liquidación que se produjo tras la decisión de EEUU de declarar la guerra a Irán a finales de febrero. Con avances en el acuerdo de paz y los precios del petróleo cayendo, el riesgo de estanflación disminuye. "Sobre ponderamos acciones globalmente. Rebajamos las de EEUU a neutral, pero sobre ponderamos las de mercados emergentes. Estamos optimistas en finanzas y tecnología. Mejoramos a neutral la renta fija y vemos especial potencial en la deuda de mercados emergentes en moneda local. Rebajamos la liquidez a infra ponderar", explica.

Las economías desarrolladas crecen a ritmo inferior al de su tendencia a largo plazo, pero la inversión empresarial sigue aumentando en EEUU y Europa. Además, "esperamos que las economías emergentes crezcan 4,1 % este año, por encima de su potencial a largo plazo, ampliando al 2,5 % la diferencia respecto a las economías desarrolladas. Sus fundamentales han mejorado significativamente desde la gran crisis financiera global, con menor deuda externa, más sólidas balanzas por cuenta corriente y políticas monetarias más creíbles".

Además, los beneficios empresariales son sólidos, con esperanzas de aumento de la productividad por inteligencia artificial (IA). Las ganancias en acciones siguen concentradas en un puñado de grandes tecnológicas y el Índice de Semiconductores de la Bolsa de Filadelfia ha llegado a subir el 80% trimestralmente, lo que aumenta la posibilidad de reconfiguración de las asignaciones, "pero por ahora no vemos una razón convincente para dejar de sobre ponderar las acciones".

La tasa de crecimiento de la oferta monetaria en relación con crecimiento del PIB se ha contraído un 5,4% anualizado en seis meses en el mundo desarrollado, pero no llega a niveles de la crisis financiera global de 2008 o el shock del Covid. A ello se añade que, aunque hay riesgo de subida de tipos de interés de la Reserva Federal -los mercados estiman una entre tres probabilidades en julio-, es probable que los mantenga sin cambios durante el año, gracias a que en junio se crearon 57.000 puestos de trabajo no agrícolas, frente a cerca de 115.000 esperados.

De todas formas, la subida de tipos de interés suele ser positivo para las acciones si es en reacción a mejora del crecimiento. Aunque el endurecimiento monetario puede afectar a sectores sensibles a los costes de endeudamiento, en los últimos cinco ciclos desde 1987 las acciones estadounidenses han generado 4% a 16% de rentabilidad en doce meses tras la primera subida de tipos. 

Por su parte, el BCE debe mantenerse cauto, prestando atención a los servicios, la inflación subyacente y riesgo de efectos de segunda ronda.

"En conjunto, estamos neutrales en renta variable de los demás mercados desarrollados.  Rebajamos acciones estadounidenses a neutral", señala el experto de Pictet. EEUU avanza a una fase intermedia del ciclo, en un posible entorno de tipos de interés más altos y menor liquidez. Sus acciones son menos atractivas en comparación con otras regiones, cuando el desarrollo de IA se extiende a empresas en otros países. Por su parte las acciones japonesas cuentan perspectivas económicas respaldadas por estímulo fiscal y mejora de la demanda interna. Pero el yen coquetea con mínimos de 40 años frente al dólar, con posiciones cortas en máximos desde 2024 y fuerte probabilidad de intervención, incluso conjunta, del banco central de Japón y y el de EEUU.

Ahora bien, las acciones de mercados emergentes han cerrado los primeros seis meses de 2026 con ganancias superiores al 23 % en dólares, frente a 9 % de las estadounidenses y europeas. Este patrón continuará a corto plazo y "sobre ponderamos acciones emergentes sin China". Las economías emergentes disfrutan de crecimiento superior y reformas de gobernanza de las empresas, a las que se anima a aumentar dividendos y recomprar acciones -los dividendos representaron el 60% de la rentabilidad en esta clase de activos las dos últimas décadas-. Estas economías, especialmente de Asia, han superado la crisis energética, en parte gracias a sus esfuerzos los últimos años por reducir la sensibilidad al petróleo. En Corea, la intensidad de uso de petróleo se ha reducido a más de la mitad respecto a 1995 y su superávit comercial a récord del 17% del PIB en mayo frente al 1,7% de enero de 2025 -el aumento de precios de chips y memoria compensa con creces los mayores costes energéticos-.  Además, los indicadores técnicos muestran tendencias favorables para las acciones de emergentes.

"Pero estamos neutrales en acciones de China", precisa. Las importaciones del país siguen por debajo de la tendencia previa al Covid y la inversión inmobiliaria a la baja casi cinco años.

Los sectores cíclicos parecen caros mientras que los defensivos baratos. Tecnología e industriales están caros, aunque con impulso de beneficios, mientras que servicios de comunicación significativamente más baratos. "Sobre ponderamos finanzas", señala. Los bancos deben beneficiarse de los mayores tipos de interés, la dinámica de beneficios y la actividad en los mercados de capitales, incluyendo mega salidas a Bolsa. "Además, sobre ponderamos acciones tecnológicas", añade. El valor de los "Siete Magníficos" se ha llegado a reducir en 2,3 billones$ a finales de mayo, con los inversores preocupados por la sostenibilidad de la oleada de capitalización centrada en IA. Sin embargo, el poder de fijación de precios de las grandes tecnológicas sigue sólido y es poco probable que se vea desafiado por tipos de interés más altos. Las tecnológicas asiáticas ofrecen valoración atractiva y fuertes perspectivas de crecimiento. Además, se mantiene la demanda de semiconductores, que ha facilitado que Corea haya sido el mercado regional de mayor revalorización e  incluso ha impulsado la euro zona, hogar de empresas como ASML, ST Microelectronics e Infineon.

"Hemos mejorado renta fija a neutral", explica. Las rentabilidades a vencimiento han estado subiendo más o menos al ritmo de los precios del petróleo los últimos meses, pero no han caído tanto con los precios de éste, ya alineados con la oferta y demanda. De manera que las rentabilidades en deuda siguen altas a pesar de la caída del precio del petróleo, anomalía que probablemente desaparecerá y que supone una cobertura eficaz frente a una reducción inesperada del crecimiento o una mayor volatilidad de las acciones. "Nuestra preferencia en renta fija es por activos de mayor cupón. Vemos oportunidades en deuda en moneda local de mercados emergentes -una de las clases de activos de renta fija más baratos-. Aunque el dólar puede fortalecerse moderadamente a corto plazo, el mundo se hace gradualmente menos dependiente" de éste, concluye.

Fidelity: optimistas en renta variable, sobre todo en algunos emergentes

Los mercados internacionales han mostrado una notable resistencia ante la agitación geopolítica, el aumento de los precios de la energía y el agravamiento de las inquietudes inflacionistas, de acuerdo con la edición 2026 de las Perspectivas de mediados de año. Los amortiguadores, de Fidelity. A pesar de la fragmentación del orden mundial y la persistente incertidumbre en Oriente Medio, Fidelity considera que unos beneficios empresariales sólidos, unos fundamentales económicos resistentes y las inversiones sostenidas en inteligencia artificial (IA) deberían dar apoyo a los activos de riesgo durante la segunda mitad del año.

Fidelity revela cuáles son sus principales convicciones de cara al segundo semestre de 2026:

  • Somos optimistas en riesgo de renta variable en general, pero en especial en Japón y una selección de mercados emergentes. No perdemos de vista la fuerte racha alcista que han experimentado los mercados desde el mes de abril.
  • La inversión empresarial en IA ha sido la fuerza motora de los mercados internacionales y está dando apoyo a otras temáticas, como la escasez de energía y la modernización de las redes eléctricas.
  • Las materias primas, en especial las que están vinculadas a la energía, pueden aportar una valiosa diversificación para el riesgo geopolítico cuando los activos tradicionales, como la duración y el oro, muestren un comportamiento menos fiable.

“Los mercados han demostrado una resistencia impresionante frente a la volatilidad en los primeros seis meses de este año, pero su firmeza no debería sorprender. Se han vuelto expertos en ver más allá del ruido y reconocer el potencial alcista”, señaló Salman Ahmed, responsable global de Macroeconomía y Asignación Estratégica de Activos de Fidelity. “Ahora no es momento de rehuir el riesgo, sino de asegurarse de que esté equilibrado en una cartera bien diversificada que amortigüe los inevitables golpes cuando se produzcan. Aunque los recientes avances diplomáticos entre EEUU e Irán pueden ayudar a aliviar algunas de las preocupaciones más inmediatas, la incertidumbre sigue siendo elevada y es improbable que el camino a partir de ahora sea sencillo", argumenta.

La variable macroeconómica más determinante para el corto plazo es la perturbación del suministro energético derivada del cierre del estrecho de Ormuz. "Nuestra hipótesis de trabajo ha sido que el conflicto tendrá una 'resolución confusa'", subraya. El memorándum de entendimiento para reabrir el estrecho de Ormuz y ampliar el alto el fuego apunta hacia una desescalada, pero sigue siendo posible un amplio abanico de desenlaces. Hasta que se perfile con mayor claridad una solución duradera, los mercados probablemente sigan descontando una prima de riesgo geopolítico.

El aumento de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria lastrarán el crecimiento en la mayor parte de las regiones, mientras que los mercados de la energía mostrarán una persistente prima de riesgo geopolítico. 

Los sólidos fundamentales están dando apoyo a los mercados, a pesar de la volatilidad provocada por la geopolítica. Lo más significativo es que los gigantes tecnológicos estadounidenses siguen invirtiendo miles de millones en el desarrollo de la IA, lo que está dando un impulso continuado a los beneficios. Ese inmenso gasto en inversión está reforzando a las empresas en toda la cadena de valor, incluidos los actores industriales que sostienen la construcción de centros de datos y las crecientes necesidades energéticas. Cada vez son más las empresas estadounidenses que empiezan a notar cómo el gasto en inversión alimentado por la IA sustenta los beneficios y mejora la productividad. Este efecto que se expande a todo el mercado ofrece puntos de entrada atractivos, mientras que la atención se centra en un reducido número de valores tecnológicos con valoraciones elevadas. Los beneficios siguen emitiendo señales de fortaleza a nivel mundial, impulsados en parte por la inversión en IA, pero también por la reducción parcial de los aranceles comerciales y la resistencia de las economías.

Esa incertidumbre también significa que es importante ser selectivo a la hora de invertir en las diferentes regiones. "Estamos infra ponderados en renta variable europea, región que se encuentra más expuesta a las perturbaciones del suministro y a las perspectivas de estanflación", apuntan en Fidelity. Mientras tanto, la apuesta por la IA y los sólidos resultados están respaldando a las acciones estadounidenses, aunque algunas áreas de ese mercado ya han recorrido un largo camino. La renta variable japonesa sigue pareciendo atractiva gracias a unos beneficios sólidos y un contexto político favorable.

"Los mercados emergentes siguen siendo una posición en la que tenemos mucha confianza", añaden. Las acciones de los mercados emergentes se benefician de factores favorables de índole más general, como el ciclo de la IA. Un dólar más débil y la mejora estructural de la credibilidad de las políticas monetarias también deberían ser factores positivos. Sin embargo, el conflicto en Irán no está afectando de la misma forma en el universo de los mercados emergentes. Los países de Latinoamérica que exportan materias primas se están beneficiando; los que importan energía, sobre todo las economías asiáticas que dependen del suministro que pasa por el estrecho de Ormuz, están sufriendo. 

Por lo tanto, se requiere un enfoque selectivo por parte de los inversores en los mercados emergentes. Brasil, por ejemplo, es uno de los países que se beneficia del aumento de los precios de la energía, con acciones que presentan valoraciones atractivas y que podrían comportarse aún mejor en un ciclo de política monetaria expansiva. Sudáfrica cuenta con unos fundamentales económicos atractivos y con el respaldo de las materias primas. Algunas zonas de Asia-Pacífico también resultan atractivas a pesar de las perturbaciones en el sector energético, como Corea, que se ve respaldada por el ciclo de los semiconductores y el impulso a las reformas del sector empresarial.

A medida que cambia el entorno macroeconómico, también lo hace nuestra forma de concebir la diversificación. El aumento de los riesgos geopolíticos y de fragmentación está ejerciendo presión sobre los refugios tradicionales, lo que significa que los inversores no pueden confiar en un único activo para apuntalar los componentes de mayor riesgo de su cartera. "Hemos pasado de un mundo caracterizado por temores ocasionales sobre el crecimiento a uno de mayor inestabilidad estructural. Se necesitan diversas fuentes de protección", insisten en Fidelity.

El dólar, por ejemplo, no parece tan atractivo a largo plazo como antes. El oro ha tenido un comportamiento sorprendentemente pobre durante el conflicto, pero seguimos siendo optimistas con respecto a esta materia prima, debido a sus factores subyacentes favorables. Puede tener un buen comportamiento cuando la inflación golpea a los bonos y sirve como diversificador cuando aumentan las correlaciones entre bonos y acciones. Del mismo modo, puede responder bien ante la debilidad del dólar y la caída de los rendimientos reales.

Dado que la inflación se mantendrá elevada durante más tiempo, la exposición a las materias primas debería sostener las carteras, especialmente aquellas con exposición al sector energético que pueda proteger frente al riesgo geopolítico. También pueden proporcionar una cobertura mientras la duración sufre. La inflación reduce el margen para que los rendimientos caigan de forma significativa y, por lo tanto, disminuye el potencial alcista de la duración, de ahí el mal comportamiento reciente de esta. Si los temores entorno al crecimiento se reactivaran más adelante en el año, la duración retomaría su papel como cobertura frente a la renta variable.

Ebury: se retrasan las subidas de tipos

El dólar cedió terreno tras publicarse el jueves unas cifras de empleo no agrícola inferiores a lo previsto, lo que apunta a que la Reserva Federal debería mantener una postura cautelosa con respecto al endurecimiento de su política monetaria. De hecho, las presiones a favor de subidas de tipos se han atenuado de forma generalizada ante unas cifras de inflación mejores de lo esperado. Aunque se anticipa que los próximos movimientos de tipos en el G-10 serán al alza, ya no está claro quién liderará el ciclo. No se descuentan plenamente subidas de tipos en EEUU, la zona euro ni en el Reino Unido hasta bien avanzado el 2026, como muy pronto.

Los inversores han dejado de prestar especial atención a las negociaciones entre EEUU e Irán, y el mercado del petróleo apenas descuenta la posibilidad de que se reanuden las hostilidades. El evento más destacado de la semana será probablemente la publicación, el miércoles, de las actas de la reunión de junio de la Reserva Federal, la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh.

  1. EUR: El informe preliminar de inflación de la zona del euro de junio trajo buenas noticias para el BCE. Tanto el índice general como el subyacente registraron descensos superiores a lo esperado, y este último ya se encuentra más cerca del objetivo del 2 %. Los miembros del BCE que participaron en la conferencia de Sintra la semana pasada se mostraron en gran medida evasivos, lo que indica que mantiene abiertas sus opciones y actuará en función de la evolución de los datos. Sin embargo, los mercados ya están aplazando la primera subida de tipos y asignan menos de un 50% de probabilidades a que se produzca en septiembre. Con los bancos centrales en modo de espera, el diferencial de tipos a ambos lados del Atlántico parece estar estabilizándose. Consideramos que la moneda única ha encontrado un soporte sólido en los mínimos recientes frente al dólar, lo que respalda nuestra previsión de una apreciación gradual del euro frente al dólar a lo largo de nuestro horizonte de previsión.
  2. USD: El informe de empleo de junio ha sido algo decepcionante, aunque viene precedido de dos datos bastante sólidos en los meses anteriores. El ritmo de creación de empleo sigue superando ampliamente el crecimiento de la población activa estadounidense. Además, la fiabilidad de estas encuestas ha mermado en los últimos tiempos, por lo que recomendamos centrarse en la media móvil de tres meses en lugar de reaccionar de manera exagerada a los datos mensuales. La tendencia sigue siendo positiva y el mercado laboral continúa recuperándose de la desaceleración de finales de 2025. No hay indicios de quela incertidumbre derivada del conflicto con Irán haya provocado despidos masivos ni una paralización generalizada de la contratación. La economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo aceptable, entorno al 2,0 %. Sumado a las recientes cifras de inflación subyacente —en un rango del 3-4 % anualizado—, la cuestión respecto a las subidas de tipos parece ser más bien cuándo se producirán, y no si se producirán. No obstante, hasta que no se observen indicios más claros de que el repunte de los precios energéticos se haya trasladado a las presiones subyacentes, consideramos quela Fed mantendrá un enfoque cauteloso respecto al endurecimiento de supolítica monetaria.
  3. GBP: En una semana tranquila, la atención del mercado se centró en Andy Burnham, probable sucesor de Keir Starmer como primer ministro. La libra esterlina se fortaleció ante su insistencia en respetar las normas fiscales y las informaciones que sugerían que sus asesores no buscarán introducir nuevos impuestos. No obstante, sigue sin estar claro cómo pretende financiar sus prioridades en gasto social e infraestructuras. Ed Miliband se ha convertido ahora en el claro favorito para ocupar el cargo de ministro de Hacienda. Aunque su preferencia por la expansión fiscal representa un riesgo para los activos británicos, la falta de margen de maniobra implica que quien ocupe el número 11 de Downing Street tendrá las manos prácticamente atadas.El gobernador del Banco de Inglaterra, Bailey, adoptó un tono moderado en la conferencia de banqueros centrales de Sintra, lo que ha contribuido a retrasarlas expectativas del mercado sobre la primera subida de tipos hasta 2027. Llevamos meses señalando que la valoración del mercado sobre una subida de tipos en el Reino Unido era excesiva, y esto no ha hecho sino reforzar nuestra opinión. La libra esterlina continúa apreciándose frente al euro y ha roto el estrecho rango en el que se había mantenido el par a lo largo de 2026.
05Jul

Los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Pero esas inversiones se hacen en detrimento del gasto social.

Miguel Ángel Valero

Durante gran parte de las últimas tres décadas, muchos países vivieron bajo una premisa muy sencilla: EEUU actuaba como el gran garante de la seguridad global. Europa podía permitirse reducir sus presupuestos militares, Japón mantenía una postura defensiva muy limitada y numerosos aliados asumían que, en caso de crisis, Washington acudiría al rescate. Ese mundo está desapareciendo.

La edición de este año del Diálogo de Shangri-La, la principal cumbre de seguridad de Asia, ha vuelto a dejarlo muy claro. El mensaje que EEUU está trasladando a sus aliados ya no es el de hace veinte años. Washington sigue comprometido con sus alianzas, pero cada vez insiste más en que los países deben asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pidió explícitamente a los aliados asiáticos elevar significativamente su gasto militar y desarrollar capacidades propias para hacer frente al creciente poder de China.

Lo interesante es que este fenómeno no se limita a Asia. En Europa estamos observando exactamente la misma tendencia. La OTAN ya ha elevado sus objetivos de gasto hasta niveles que hace apenas unos años parecían impensables. Muchos países europeos están diseñando planes para acercarse al 5% del PIB en inversión relacionada con defensa y seguridad durante la próxima década.

Detrás de este cambio existe una transformación geopolítica mucho más profunda. EEUU sigue siendo la principal potencia militar del planeta, pero cada vez resulta más evidente que no quiere asumir en solitario el coste de garantizar la seguridad de todas las regiones. La estrategia parece orientarse hacia un modelo más descentralizado donde los actores regionales asumen un papel mucho más relevante.

Europa deberá encargarse en mayor medida de contener a Rusia. Japón, Corea del Sur, Australia, India y otros países asiáticos tendrán que asumir una parte creciente del equilibrio estratégico frente a China. Las potencias regionales de Oriente Medio seguirán ganando protagonismo en la gestión de los conflictos de su entorno.

"Estamos pasando de un mundo dominado por un único 'sheriff global' a un sistema donde distintos bloques regionales tendrán que responsabilizarse cada vez más de su propia seguridad. Y cuando una tendencia de este tipo comienza, suele durar muchos años", avisa el analista Pablo Gil en The Trader.

La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania, las tensiones en el Indo-Pacífico, el conflicto en Oriente Medio, la competencia tecnológica, la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad y la creciente rivalidad entre grandes potencias apuntan en la misma dirección: los gobiernos consideran que el entorno internacional será más inestable durante mucho tiempo.

Por eso el rearme probablemente no sea una moda pasajera ni una reacción temporal a una crisis concreta. Puede convertirse en una de las grandes mega tendencias económicas y geopolíticas de las próximas décadas. No hablamos únicamente de más tanques, barcos o aviones. Hablamos de inversiones masivas en IA, satélites, ciberseguridad, semiconductores, sistemas autónomos, defensa espacial, infraestructuras estratégicas y cadenas de suministro críticas.

La consecuencia es que una parte creciente del gasto público mundial podría desplazarse hacia sectores relacionados con la seguridad nacional y la autonomía estratégica en detrimento del gasto social.

"Muchos inversores siguen viendo el aumento del gasto militar como una consecuencia temporal de las guerras actuales. Sin embargo, cada vez parece más evidente que estamos asistiendo a algo mucho más profundo: una reorganización completa del orden internacional. Y cuando cambia la arquitectura de seguridad del mundo, las implicaciones económicas suelen extenderse durante décadas", advierte Pablo Gil.

Banca March: del presupuesto a la ejecución industrial

Tras cuatro años de fuerte revalorización bursátil, la reciente corrección del sector de defensa refleja un cambio de foco por parte del mercado, señala el último House View de Banca March. La pregunta no es si el mundo desarrollado va a gastar más en defensa –algo ya difícilmente reversible–, sino qué parte del compromiso político será capaz de traducirse en contratos, producción, entregas y generación de caja. La tesis ha pasado del “boom” presupuestario a una fase más exigente, la de la ejecución industrial. El punto de partida sigue siendo favorable. La OTAN elevaba en junio de 2025 su marco de referencia hasta el 5% del PIB en 2035, dividido entre un 3,5% de gasto estrictamente militar y un 1,5% adicional ligado a las infraestructuras críticas, resiliencia, ciberseguridad e industria de defensa.

El objetivo confirmaba que la seguridad ha dejado de ser una partida discrecional para convertirse en una prioridad estratégica, siendo en el caso europeo una necesidad de reconstruir capacidades tras décadas de infra inversión, reponer arsenales y reducir su dependencia de EEUU. El camino, sin embargo, no será lineal. 

Para comenzar, el sector afronta ahora un riesgo político mayor por las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. Y es que el mercado teme que un vuelco demócrata en el Congreso y Senado bloquee el histórico presupuesto militar de 1,5 billones$ propuesto por Trump para el año fiscal 2027. En el caso europeo, las dificultades están asociadas a una base industrial fragmentada, largos plazos de entrega y elevada injerencia política.

En el frente alemán, el Ministerio de Defensa ha recortado el programa de fragatas F126 al descartar la ejecución de las opciones de compra para las unidades quinta y sexta. Esta decisión estratégica busca liberar y reasignar 2.300 M€ para la compra inmediata de ocho fragatas del modelo MEKO A-200, priorizando plazos de entrega más cortos ante el deterioro de la seguridad en el Mar del Norte. París y Berlín han cancelado, por otra parte, el desarrollo del caza de sexta generación del programa FCAS, un proyecto valorado en 100.000 M€ por disputas irreconciliables de propiedad intelectual entre Dassault Aviation y Airbus, junto con diferencias en capacidades técnicas. 

A ello se suma la realidad fiscal. Son ya varios países europeos, con España, Reino Unido e Italia a la cabeza, los que marcan distancias con el objetivo del 5% de la OTAN, optando por cumplir sus necesidades de defensa con un gasto más gradual y condicionado, inferior a las exigencias de Washington. Esta realidad fiscal, priorizando la deuda y el déficit, sugiere un mayor gasto en defensa, pero menos lineal de lo que descuentan algunos múltiplos.

Pero no debe interpretarse la decisión alemana como una reducción en su ambición por la defensa, sino como un reajuste de prioridades en pos de un mayor rearme. En este sentido, los gobiernos se centran cada vez más en gastar de manera más eficaz, acelerar los plazos de entrega y reducir el riesgo de ejecución. Esta búsqueda de eficiencia se enmarca en un súper ciclo expansivo global donde las carteras de pedidos de los grandes grupos de armamento han crecido más de un 50% en los últimos tres años, impulsando el mercado de defensa hacia una proyección de volumen de negocio global de 2,75 billones$ en 2026. 

Por el lado de las valoraciones, la consolidación de múltiplos PER todavía elevados –24,3x en el caso europeo, pese a las caídas– ha dejado de ser una anomalía técnica para convertirse en una prima de seguridad estructural. De este modo, el mercado valida la visibilidad de los flujos de caja futuros respaldados por pedidos récord y un suelo de gasto militar al alza, abandonando la fase de meras expectativas. 

Este sólido respaldo fundamental viene certificado por un incremento del 46% en el beneficio operativo conjunto del sector y una captación masiva de capital privado que sumó 11.300 millones$ solo en el primer trimestre de 2026. En consecuencia, "mantenemos una visión positiva sobre el sector. La corrección reciente no rompe en nuestra opinión la tendencia estructural, simplemente eleva el listón de ejecución. La industria de la defensa conserva una de las mejores visibilidades de demanda, apoyada por una transformación duradera del gasto público y por la prioridad estratégica de la seguridad. Y la recuperación bursátil dependerá cada vez menos de los presupuestos anunciados y más de la capacidad para absorberlos, ejecutarlos y monetizarlos, aspectos que esperamos mejoren con el tiempo", subraya el House View.

El último movimiento en el sector de Defensa lo protagoniza la empresa alemana Renk, especialista en transmisiones para tanques, que ha pagado 200 millones$ por la británica David Brown Defence. Otro movimiento de consolidación en plena ola de rearme europeo, un sector con viento de cola estructural y múltiplos al alza. Más músculo para pelear los contratos de defensa que llueven en Europa.

04Jul

La recuperación de las exportaciones del estrecho de Ormuz se irá produciendo de forma paulatina: en un mes se alcanzará un 70% de los niveles previos a la guerra y, para finales de año, un 95%. Y el precio del petróleo irá volviendo a los niveles previos a los ataques de Israel y EEUU a Irán.

Miguel Ángel Valero

Según la mitología persa, tras la muerte, todas las almas deben cruzar el Puente del Chinvat, un lugar en el que un tribunal divino presidido por Rashnu, guardián de la justicia, pesa con una balanza de oro el conjunto de las buenas y malas acciones del difunto. Para los justos el puente se ensancha convirtiéndose en un camino hacia el paraíso. Sin embargo, en el caso de los malvados, el puente se estrecha hasta volverse tan fino como el filo de una espada, haciéndolo imposible de cruzar hasta que las almas caen hacia el abismo del infierno. 

Irán pretende convertir Ormuz en su propio Puente del Chinvat determinando quién es justo o malvado. Los ayatolás se resisten a aceptar que una parte importante de la navegación por el estrecho se haga ahora por las aguas de Omán evitando ser “identificado”. La intención de los armadores es clara: sortear a la nueva “Autoridad del Estrecho del Golfo” creada por Irán –a modo de Rashnu– para que no exista una base administrativa sobre la que, en un futuro, se puedan cobrar tasas y comisiones de tránsito. Por ello, el Estado iraní ha atacado de forma selectiva a algunos barcos vinculados con intereses occidentales mientras deja pasar a petroleros chinos. 

Todo apunta a que se trata de escaramuzas diseñadas para ejercer presión. Desde el 17 de junio verdaderamente se ha entrado en una nueva fase. Ambas partes se continúan “tanteando” sin pretender acabar con el paulatino proceso de reapertura del estrecho. Por más que se produzcan altibajos, el camino hacia la normalización tiene difícil vuelta atrás y así lo reflejan los precios del crudo. A 72$, el barril de Brent no solo cede un 39% desde máximos, sino que la estructura de la curva de futuros se ha aplanado completamente. El contado cotiza al mismo nivel que el contrato a 6 meses, augurando una menor restricción de los inventarios. Este precio coincide con el promedio de los últimos dos años y es una excelente noticia para muchas compañías que, como por ejemplo las aerolíneas, comprometen sus compras con 6 meses de adelanto.

La recuperación de las exportaciones del estrecho de Ormuz se irá produciendo de forma paulatina: en un mes se alcanzará un 70% de los niveles previos a la guerra y, para finales de año, un 95%. 

"Probablemente, y con Trump de por medio, nuestro Puente del Chinvat no será un dulce camino hacia el paraíso acompañados por Daena, la bella doncella sagrada, pero al mercado le queda recorrido para seguir subiendo", subraya Joan Bonet,  Director de Estrategia de Mercados y Asesoramiento de Banca March.

Normalidad antes de que acabe 2026

La firma del Memorando de Entendimiento (MoU) entre Irán y EEUU representa un paso decisivo hacia la desescalada y, en apenas dos semanas, el paso de cargueros por el estrecho de Ormuz recuperó niveles equivalentes al 25% del tráfico habitual previo al conflicto. Aunque la ansiada normalización del transporte de crudo no ocurrirá de la noche a la mañana – se requiere un barrido de minas y restablecer las coberturas de seguros–, lo que prima para las partes es reabrir lo antes posible el mayor paso marítimo de crudo del mundo. El proceso se acelerará, tratando de recuperar antes del final de año la práctica totalidad del crudo que circulaba por el estrecho antes del conflicto. 

Mientras se restablece el tránsito por Ormuz, seguirán presentes otros factores mitigantes que apoyarán el reequlibrio del mercado del petróleo: desde el inicio del conflicto, EEUU aumentó sus exportaciones de crudo en 1,7 mb/d y China rebajó sus importaciones en 2,3 mb/d. Por otro lado, el bloqueo del estrecho ha dado un mayor protagonismo a rutas alternativas que son ahora utilizadas intensivamente y que están recibiendo nuevas inversiones para su mejora. Estas vías adicionales, que eluden el paso por el estrecho, estarían permitiendo a tres de los principales productores de crudo del golfo Pérsico transportar ya unos 7,3 mb/d: Arabia Saudí incrementó la utilización de su red nacional de oleoductos para transportar crudo por vía terrestre hacia los puertos de la costa del Mar Rojo (Yanbu), mientras que Emiratos Árabes Unidos desvió crudo a través de oleoductos directamente hacia el puerto de Fujairah y, finalmente, Irak ha reforzado su ruta de exportación terrestre hacia el puerto de Ceyhan en Turquía.

Sin duda alguna, dado que estas rutas se están mostrando fiables, serán previsiblemente utilizadas en el futuro para ir consolidando la menor dependencia de Ormuz en los años venideros. En este entorno, entraremos ahora en una fase en la cual el déficit de crudo se irá reduciendo gradualmente, limitando las tensiones en los precios, mientras que las compras necesarias para reponer las reservas estratégicas pondrán presión al alza sobre los precios. 

Estas fuerzas contrapuestas mantendrán en el corto plazo el barril de Brent cotizando en niveles entre 70-80$/barril. Sin embargo, a medio plazo, la aceleración de la producción de países fuera de Oriente Medio (fundamentalmente EE.UU.), unido a la mejora de las rutas alternativas y de la eficiencia energética de las economías consumidoras, favorecerá un descenso más acusado de los precios hasta volver a situarlos en un rango similar a los registrados antes del conflicto (65-70$/barril). Aun así, un barril de Brent en los 80$ implica un encarecimiento de menos del 10% frente a la media registrada en los dos años previos al conflicto. Una subida de los costes energéticos que, si bien retiraría décimas al crecimiento mundial, no sumiría a la economía global en una recesión. 

Aunque habrá una desaceleración, el crecimiento resistirá y lo peor ha quedado atrás. De manera paralela al conflicto de Irán, la economía mundial continúa dando muestras de resiliencia, lo que nos permite anticipar que la desaceleración derivada del shock energético será contenida y, más importante aún, lo peor ha quedado atrás.

El crecimiento del PIB mundial se moderará este año hasta un avance del 2,9%, 4 décimas menos que lo previsto antes del inicio del conflicto y una desaceleración de medio punto frente a lo registrado el año pasado. Tasas que se mantienen lejos de niveles de recesión. Por regiones, el impacto será más acusado en la zona euro donde el avance del PIB se quedará en un mero +0,7% (-8 décimas desde el inicio del conflicto), mientras que en EEUU la rebaja es más suave (-5 décimas) y el crecimiento se mantendrá un año más por encima del 2%, según las previsiones de Banca March.

03Jul

El aumento del 84% de las compras estadounidenses de productos relacionados con la IA actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías.

Miguel Ángel Valero

Los temores en torno a la inversión en inteligencia artificial (IA)  se están disipando con rapidez. En EEUU se moderaron los retrocesos, junto con una fuerte recuperación en las empresas coreanas. En el momento más oportuno, en el que SK Hynix está captando capital en EEUU con el 14 de julio como fecha prevista de inicio de cotización y estimaciones que apuntan a 29.000 millones $de captación. En este caso, la compañía ha optado por un ADR, un vehículo que permite a empresas extranjeras cotizar en los mercados estadounidenses. La magnitud de la operación ha llevado a las autoridades monetarias coreanas a seguirla de cerca, dado que podría generar flujos de divisas significativos el día de la ejecución. La acción avanza un 9,1%.

Pero en el mercado de la IA sigue pesando que  el Tribunal de Justicia de la UE confirma la multa de 4.125 millones€ a Google por abusar de su posición con Android. Ocho años de pleito y adiós a la apelación: la sentencia es firme. Otro golpe antitrust europeo sobre la matriz Alphabet, que sigue en el punto de mira de Bruselas.

Y que  el regulador energético de EEUU (FERC) da 60 días a los seis grandes operadores de red para justificar o reformar cómo conectan a los centros de datos. El cuello de botella de la IA ya no son los chips. Es el enchufe. La FERC, el regulador americano, emitió seis órdenes de 'show cause' a las eléctricas, que tienen 60 días para defender o reformar sus tarifas de conexión de grandes cargas y 30 días para presentar un plan de suficiencia de generación. 

Cinco áreas de reforma: procesos de conexión, reparto de costes sin trasladarlos a otros clientes, cogeneración detrás del contador, nuevos servicios para cargas flexibles y estudios de generación cercana. La medida afecta a más de 200 millones de estadounidenses en más de 30 estados. La demanda a escala de gigavatios de los data centers choca con colas de conexión que se alargan años. Clave para utilities y REITs de data center: el límite eléctrico condiciona el capex de IA de los hyperscalers como Microsoft, Amazon, y Meta.

Destaca también Waystar, que sube un 9% tras la recomendación de KeyBanc de sobreponderar y fijar un precio objetivo de 30$ un 40% por encima del cierre del miércoles 1 de julio. Argumenta que el miedo a que la IA se cargue su negocio es exagerado.

Pero los inversores huyen de las estrellas de la infraestructura de la IA al arrancar el segundo semestre. Teradyne cae un 13% en el Nasdaq. Cuando el relato de la IA se enfría, las que más volaron son las que más caen. Le sucede lo mismo a Corning (-10%): la empresa del vidrio especial y la fibra se hunde en la misma ola de ventas sobre la cadena de IA. Western Digital y Seagate también pierden un 10% cada una. Lumentum, y Coherent, el 9%. La toma de beneficios en todo lo que huela a IA no perdona.

El gasto en construcción en centros de datos supera al de oficinas

No  obstante, los datos son apabullantes. La inversión tecnológica se extiende permeabilizando a otros sectores: por primera vez en la historia, el gasto en construcción en centros de datos supera al de oficinas. La acelerada transformación tecnológica y la creciente adopción de la IA están actuando de motor del crecimiento y su impulso se está extendiendo a un mayor número de sectores. Un claro ejemplo de esta tendencia la encontramos en la construcción. Desde comienzos del año, la inversión en la construcción de centros de datos supera por primera vez en términos históricos el gasto en edificación de oficinas, representando en la actualidad aproximadamente el 7% del total de la inversión privada en construcción no residencial en EEUU. Otras industrias auxiliares como la infraestructura eléctrica también están recibiendo importantes inversiones, ganando preponderancia en la construcción privada y superando el 17% del total, desde el 14% registrado en 2022, cuando se lanzó ChatGPT y también el CHIPS Act estadounidense.

Esta carrera por construir más y mejores centros de datos está en pleno auge y no se circunscribe solamente a EEUU, sino que se está expandiendo y cada vez es un factor más importante dentro del comercio internacional, destaca el último House View de Banca March. Buen reflejo de ello son las últimas cifras del sector exterior norteamericano: por el lado de las exportaciones, las ventas de petróleo alcanzaron máximos para tratar de suplir parte de la escasez provocada por el cierre de Ormuz. La otra cara de la moneda muestra que las importaciones de productos tecnológicos escalaron en el último año a un impresionante ritmo del 84% y, en abril, aglutinaron más del 20% del total de importaciones, duplicando en valor el conjunto de todas las ventas de crudo realizadas ese mes. 

Este extraordinario aumento de las compras estadounidenses de productos relacionados con la IA actúa de catalizador y está contribuyendo a extender los beneficios de esta ola de inversión a un conjunto más amplio de economías. Los intercambios de algunos productos, como semiconductores, son cada vez más globales y crean flujos de intercambios internacionales que están impulsando el crecimiento en otras latitudes y, en particular, economías asiáticas como la de Corea del Sur, donde sus exportaciones de estos bienes se han disparado y, por sí solas, representan cerca del 6% de su PIB.

En China, con crecimientos del 51% anual y representando un tercio de todas sus ventas, la relevancia de la alta tecnología en el comercio internacional es también indudable. Los vehículos eléctricos y semiconductores van sustituyendo las exportaciones de otras manufacturas tradicionales. 

La economía de la IA está pasando del desarrollo de algoritmos intangibles a la construcción de infraestructura tangible y con un mayor uso diario. Algo que en el caso particular de China se percibe en dos dimensiones: el uso diario de tokens alcanzó los 140 billones en marzo de 2026, multiplicándose por 14 en el último año, al tiempo que la computación inteligente se triplicó en 2025. Una transformación estructural que recibirá en los próximos meses un nuevo y decisivo empuje. Las autoridades chinas preparan un plan estratégico, denominado "Seis Redes", que situará al mismo nivel de importancia el desarrollo del cálculo computacional y centros de datos con otros cinco servicios básicos: agua, energía, telecomunicaciones, logística y servicios urbanos. El objetivo es crear la infraestructura necesaria para proporcionar capacidad de uso en todo el país, con inversiones adicionales en una red eléctrica inteligente que alimente estas instalaciones. Un programa que priorizará la coordinación y el uso de proveedores nacionales –como mínimo el 80% de la tecnología subyacente será interna y los operadores estatales de telecomunicaciones serán los encargados de la infraestructura–. 

En términos de gasto, se estima que alcanzaría los 640.000 millones€ en 5 años, el 4% del PIB de China, que será financiado principalmente con nuevas emisiones de deuda soberana. Un esfuerzo inversor solamente comparable a los 690.000 millones€ de capital privado que este año desplegarán los cinco grandes hiperescaladores americanos (Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta y Oracle). En definitiva, la economía mundial atraviesa un punto de inflexión, donde el desarrollo de la inteligencia artificial es el motor del crecimiento, generando olas inéditas de inversión y demanda de productos, que abren oportunidades, pero también exigirá un despliegue masivo de capital, tanto público como privado.

03Jul

Los mercados, que venían apuntando a una subida de tipos en la reunión de octubre de la Fed, ahora dan por hecho que esperará hasta su reunión de diciembre. Para UBS sigue siendo demasiado hawkish (restrictivo), y "esperamos que la Fed se abstenga de subir tipos".

Miguel Ángel Valero

En Estados Unidos, la creación de empleo oficial (nóminas no agrícolas) de junio ofreció un dato más débil de lo previsto de 57.000 puestos (frente a 113.000 esperados) y los dos meses anteriores se revisaron a la baja. El principal factor detrás de la desaceleración en nuevos puestos vino del lado del sector de ocio y hostelería, debido a una contratación estacional más débil de lo habitual. Este sector había liderado la creación de empleo en mayo, impulsado por el efecto del Mundial de Fútbol. Sin embargo, en junio registró el comportamiento opuesto y lidero las caídas, con una destrucción de 61.000 empleos, frente a los +40.000 puestos creados en mayo. Dentro del sector, destacaron las caídas en restauración (-33.000) y alojamiento (-22.000). En cuanto a los sectores que tuvieron un comportamiento más favorable, educación y sanidad lideraron el avance con +69.000 nuevos puestos, seguido de servicios profesionales (+36.000). La ocupación aumentó tanto en la industria manufacturera como en la construcción.

Por otro lado, la tasa de paro descendió una décima a 4,2%, frente al 4,3% esperado. Esta reducción reflejó principalmente la salida de trabajadores de la población activa y no una mayor incorporación de trabajadores al mercado laboral. En conjunto, se trata de un informe algo más débil de lo previsto, pero que sigue siendo compatible con un mercado laboral estable. Los analistas destacan la resiliencia que continúa mostrando el empleo estadounidense.

La estela que ha dejado el dato de empleo en EEUU ha sido positiva. Aunque las cifras no han superado las expectativas, sí resultan suficientes –especialmente con una tasa de paro a la baja– para que el mercado laboral continúe mostrando solidez La ligera decepción se reflejó en las expectativas sobre los tipos oficiales, que han moderado su visión para este año, aunque siguen descontando al menos una subida adicional.

La debilidad del dato de empleo en EEUU llevó a los inversores a posponer sus expectativas de endurecimiento monetario: los futuros sobre tipos de interés sitúan ahora la primera subida en diciembre, mientras que previamente la anticipaban para octubre. En este contexto, la rentabilidad exigida al 10 años cerró en tablas en niveles del 4,48% .

En el mercado de divisas, el dato de empleo en EEUU alentó las salidas de dinero en el dólar, permitiendo que el cruce con el euro cerrara por encima del 1,14€/$. Ante el aplazamiento de las expectativas de una subida de tipos en EEUU la referencia euro-dólar escaló un +0,5% finalizando en 1,143€/$.

Trump señala que sigue negociando con Irán, quien “ha aceptado prácticamente todo lo que necesita”.  En este contexto, la cotización del petróleo registró un avance del 0,3% al cierre, acariciando los 72 $/barril. En paralelo, el oro sigue recuperando terreno y amanece con alzas cercanas al 1%. Aupado por la reciente debilidad del dólar, el oro acumula una revalorización del +1,8% en el cómputo semanal al situarse en 4.164 $/onza.

Por otra parte, Trump ha pausado la firma de la Housing Bill –un paquete de medidas acordado por ambos partidos en el Congreso para mejorar el acceso a la vivienda– condicionándolo a la aprobación del Save America Act, que incrementa los requisitos de identificación en los procesos de votación. Y continúa buscando una vía legal para destituir a Lisa Cook de la Fed tras el reciente rechazo del Tribunal Supremo. 

Alemania: 10.000 millones€ en rebajas fiscales

El Gobierno alemán ha presentado un plan de reformas fiscales, que incluye 10.000 millones de euros anuales en rebajas fiscales sobre la renta.  El alivio tributario sería de unos 600€ al año para los hogares de rentas bajas y medias, y se financiará mediante el aumento de la carga fiscal para los contribuyentes con ingresos superiores a 250.000€ anuales. 

Entre otras medidas, también contempla la creación del Fondo Alemania, un vehículo de inversión público-privado para movilizar capital privado hacia proyectos considerados estratégicos para la economía alemana. El canciller alemán, Friedrich Merz, defendió que este paquete de reformas puede contribuir a elevar el crecimiento potencial de la economía y permitir que el PIB vuelva a expandirse por encima del 1% en 2027. 

Estas iniciativas llegan después de que el Gobierno revisara a la baja sus previsiones económicas el pasado mes de abril, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de la energía, reduciendo su estimación de crecimiento para 2026 del 1% al +0,5% y para 2027 del +1,3% al +0,9%.

UBS: la Fed se abstendrá de subir los tipos

El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, aseguró en el Foro de Sintra que se mantendrá fiel al objetivo de inflación del 2% y que "decepcionará" a quienes esperen lo contrario, reiterando el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios. No obstante, Warsh también señaló que los riesgos de inflación han disminuido en las últimas semanas, con unas expectativas a la baja.

Los mercados, que venían apuntando a una subida de tipos en la reunión de octubre de la Fed, ahora dan por hecho que esperará hasta su reunión de diciembre. Para UBS sigue siendo demasiado hawkish (restrictivo), y "esperamos que la Fed se abstenga de subir tipos". La resistencia del mercado laboral estadounidense no está generando presiones sobre los precios. La inflación debería moderarse a medida que avance el año. Los nuevos grupos de trabajo de la Fed podrían retrasar los ajustes de política monetaria.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que la Fed mantendrá los tipos estables a corto plazo y vemos margen para que los mercados reduzcan sus expectativas de endurecimiento monetario por parte de la Fed. Esto debería beneficiar a los bonos de calidad de vencimiento corto y medio a medida que caigan las rentabilidades, y consideramos que los actuales niveles elevados de rentabilidad son una oportunidad para que los inversores aseguren unos ingresos de cartera duraderos".

"Aunque la fortaleza del USD podría persistir a corto plazo, creemos que el listón para una subida de tipos de la Fed es alto, y una eventual recalibración del mercado debería traducirse en una corrección del USD a medio plazo", apuntan Teck Leng Tan, Estratega, y Dominic Schnider, Responsable Global de Divisas y Materias Primas

"EEUU es una economía productiva, y la IA podría hacerla aún más. Aunque eso no garantiza que la productividad sea la Palabra Financiera del Año 2026, sí constituye un argumento convincente en el ecuador del año", aporta Jason Draho, Responsable de Asignación de Activos para América.

"El informe de empleo de junio debería aliviar las preocupaciones sobre un recalentamiento del mercado laboral, aunque el crecimiento del empleo y de los salarios se mantiene lo suficientemente firme como para que la Fed siga centrada en los riesgos de inflación", opina Andrew Dubinsky, Economista.

Swisscanto apuesta por lo cíclico

En contraste con el tiempo actual en Europa, los mercados de renta variable se enfriaron algo en junio debido a las preocupaciones sobre los tipos de interés a corto plazo. A pesar de los sólidos datos macroeconómicos, "seguimos sin esperar que la Fed suba los tipos y, por tanto, estamos incrementando nuestra exposición a renta variable cíclica", explican en Swisscanto, donde han hecho ajustes en sus carteras:

  • Exposición cíclica en la economía circular: Los datos económicos siguen sorprendiendo al alza en muchas regiones y la renta variable cíclica está ganando impulso. Las compañías industriales que operan en la economía circular resultan especialmente atractivas.
  • Incremento de la posición en bonos soberanos globales: El precio del petróleo cotiza aproximadamente en su nivel previo a la guerra e inflación y las expectativas de inflación han caído bruscamente. La presión alcista sobre las rentabilidades probablemente se ha pausado por el momento, mientras que el carry sigue siendo atractivo.
  • Sobreponderación en renta variable ampliada de nuevo: Sólidos datos macro, sin subidas de tipos por parte de la Fed, sentimiento de mercado equilibrado y beneficios empresariales robustos: el entorno para la renta variable sigue siendo constructivo.
  • Los valores defensivos resultan menos atractivos; la renta variable de la zona euro se beneficia de la caída del precio del petróleo: Volvemos a cerrar nuestra posición en renta variable del Reino Unido. En particular, la cobertura energética ya no parece apropiada. Al mismo tiempo, cerramos nuestra subponderación en renta variable de la zona euro (UEM), ya que las presiones inflacionarias se están moderando.
  • Reducción de la subponderación en USD: El dólar está ganando impulso tras la sólida primera comparecencia del presidente de la Fed, Kevin Warsh, y ha realizado una ruptura técnica al alza. Aunque seguimos viendo argumentos para un USD más débil a largo plazo, deseamos reducir este riesgo durante el verano e incrementamos algo de USD.

Aunque sigue siendo incierto si el Estrecho de Ormuz está actualmente abierto o no, el precio del crudo Brent ya ha caído significativamente desde los 120$ hasta aproximadamente los 70, volviendo aproximadamente a su nivel previo a la guerra. Como resultado, las expectativas de inflación en Europa y EEUU se han derrumbado. La tasa de inflación descontada en los TIPS estadounidenses a un año ha caído de más del 5% a menos del 2%. Las expectativas de inflación a más largo plazo también han descendido, a lo que probablemente ha contribuido la postura "restrictiva" del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh. No obstante, contrariamente a lo que descuenta el mercado, "seguimos sin esperar que la Fed suba los tipos. Es probable que el descenso de las rentabilidades de las últimas semanas continúe y estamos incrementando nuestra sobre ponderación en bonos soberanos globales".

El mercado espera que el crecimiento de los beneficios para la próxima temporada de resultados sea robusto; las previsiones son del +27% interanual en EEUU y del +12% en la zona euro. El momentum de precios también sigue siendo sólido. Sin embargo, dado que los mercados de renta variable se enfriaron algo en junio, el sentimiento ya no es eufórico y nuestros indicadores técnicos ya no generan señales de venta. Dado que los datos macro son también sólidos y los temores inflacionarios se han disipado, "volvemos a incrementar nuestra sobre ponderación en renta variable para julio, que es típicamente un mes fuerte. Junto con nuestra exposición a tecnología, seguimos favoreciendo la renta variable cíclica, como las pequeñas capitalizaciones y el sector industrial. Ahora estamos infra ponderados en el defensivo mercado de renta variable del Reino Unido, ya que su elevada ponderación en valores energéticos probablemente sufrirá presión vendedora en un entorno de fuerte caída del precio del petróleo". 

Por el contrario, las perspectivas para la renta variable de la zona euro (UEM) están mejorando, ya que la moderación de las presiones inflacionarias podría llevar al Banco Central Europeo a reconsiderar su postura restrictiva. El consiguiente debilitamiento a corto plazo del euro también podría suponer un impulso adicional para las empresas exportadoras europeas.

"Llevamos varios meses manteniéndonos al margen en oro y materias primas, y esto ha dado sus frutos. Los metales preciosos y el petróleo en particular han sufrido fuertes caídas y, en nuestra opinión, se encuentran en una tendencia bajista. Si bien somos estructuralmente positivos en oro, vemos riesgos técnicos, tras haberse perforado temporalmente no solo la media móvil de 200 días, sino también el nivel de los 4.000 dólares. El precio del petróleo podría caer aún más; los precios agrícolas, por el contrario, probablemente subirán debido a la sequía extrema. Por tanto, seguimos con una ponderación neutral en materias primas", concluyen en Swisscanto.