01Jun

Nvidia desvela que entra en el mercado de ordenadores portátiles, y Samsung pasa a encabezar la carrera por el chip de memoria más avanzado.

Miguel Ángel Valero

Nvidia anuncia su entrada en el mercado de ordenadores portátiles con su nuevo "RTX Spark Superchip", desafiando el dominio de Intel y AMD. Un nuevo producto, que combinaría CPU y GPU, diseñado especialmente para la era de la IA y promete ofrecer un rendimiento excepcional. El anuncio no es casual y se produce antes de la celebración de Computex, la gran feria informática de Asia en la que los gigantes del sector y las startups presentan sus innovaciones en hardware, inteligencia artificial (IA) y semiconductores, y que se celebrará en Taipéi del 2 al 5 de junio.

Las dos grandes firmas coreanas (SK Hynix y Samsung) se disparan ante la posibilidad de nuevos acuerdos con Nvidia. Pero Samsung comienza a enviar muestras de memoria HBM4 a clientes clave, superando a SK Hynix en la entrega de la próxima generación de chips de IA. La carrera por el chip de memoria más avanzado tiene, de momento, otro líder, precisamente cuando Samsung estaba rezagada en Bolsa respecto a su gran competidor, cuya cotización sufre ahora. Están en juego miles de millones en contratos de suministro y el precio del HBM4.

Por otro lado, Son Masayoshi, presidente de SoftBank, parece responder con la mayor apuesta de IA empresarial en Europa: 75.000 millones€ en centros de computación en Francia. Esta noticia impulsa a Schneider Electric, Eiffage y otras empresas francesas que logren los contratos de construcción y energía.

Otro dato: Los software stocks cierran por encima de su media de 200 días por primera vez desde principios de enero, cuando la irrupción de Anthropic los hundió. Que el mercado haya olvidado la amenaza de la IA al software en apenas cinco meses dice mucho sobre el ciclo. El sector recupera terreno técnico clave. Para el inversor puede ser una señal de entrada en la actividad SaaS.

Mientras, Ford registra su mejor mes bursátil desde la crisis financiera de 2008 arrastrado por el optimismo IA y la automatización industrial.

UBS: cuidado con el exceso de capacidad en hardware

"La inteligencia artificial está ganando terreno entre las empresas suizas, no como una revolución disruptiva, sino como la siguiente etapa lógica de la digitalización. Esta transición está generando nuevas oportunidades, al tiempo que plantea nuevas exigencias para las empresas, el mercado laboral y los inversores", señala Michael Bolliger, Director de Inversiones (CIO) para Suiza de UBS Global Wealth Management.

"¿qué nos enseña la historia sobre los próximos líderes del mercado de la inteligencia artificial? En primer lugar, es probable que nuevos participantes se encuentren entre los futuros líderes. En segundo lugar, un exceso de capacidad en hardware afectará con mayor intensidad a las empresas que operan en mercados altamente competitivos. Y, en tercer lugar, las compañías que consigan convertirse más rápidamente en plataformas serán probablemente las ganadoras. En nuestra opinión, esto implicará invertir tanto en inteligencia como en aplicaciones capaces de aprovechar los efectos de red", apunta Ulrike Hoffmann-Burchardi, Directora de Inversiones para las Américas y Responsable Global de Renta Variable.

Evli se centra en los sectores más castigados

Por su parte, la gestora finlandesa Evli basa su estrategia Deep Value con sesgo contrarían en los sectores más castigados por el entorno geopolítico y económico inestable que domina los mercados en 2026. Por este motivo, la estrategia ha incrementado sus posiciones en tecnología médica, químicas, papel y cartón, automoción, y compañías relacionadas con la IA que, o bien han sido excesivamente castigadas por el mercado por ser consideradas “perdedoras” en la carrera de la IA, o tienen una exposición oculta a la Inteligencia Artificial. 

La estrategia Deep Value de Evli identifica compañías que el mercado evita, cuyo precio ha sufrido caídas extremas, pero cuyos activos, balances y capacidad de generación de beneficios siguen siendo sólidos. El gestor no busca simplemente compañías baratas en términos relativos, sino compañías que atraviesan situaciones de infravaloración extrema, como lo prueba que la capitalización bursátil de dichas empresas es entre un 60% y un 70% inferior a sus valoraciones históricas, e incluso más en algunos casos. Por tanto, se trata de una estrategia Deep Value con un sesgo contrarían, con una correlación muy baja respecto a las estrategias de inversión tradicionales.

Otra de las claves de la estrategia Deep Value de Evli es que no intenta predecir el momento exacto en el que se producirá un giro macroeconómico o bursátil para calcular una revalorización potencial en la cartera. Porque cuando llega el cambio en la esfera macro o de mercados, “la mayor parte del reajuste en valoración ya se ha producido, lo que aumenta el peligro de llegar demasiado tarde”, según Petter Langenskiöld, gestor de la estrategia. 

La estrategia Deep Value de Evli busca aprovechar las fases de fuertes caídas para aumentar posiciones en compañías cuya tesis fundamental permanece intacta. 

29May

El presidente de la Fed, Kevin Warsh, lleva tiempo defendiendo que las ganancias de productividad impulsadas por la IA podrían ser estructuralmente desinflacionistas, al reducir los costes de producción y ayudar a contener los precios de los productos. Pero los datos, y los propios gobernadores de la Reserva Federal, demuestran lo contrario.

Miguel Ángel Valero

Un gráfico elaborado por DWS compara el crecimiento interanual de la producción no agrícola por hora en EEUU con el crecimiento interanual de la compensación real por hora desde 1985. La productividad se ha recuperado de la caída posterior a la pandemia en 2022 y  ahora está creciendo más rápido que los salarios reales. La economía está produciendo más por hora trabajada, mientras que el poder adquisitivo de los hogares también está aumentando, aunque a un ritmo más lento.

Eso encaja con el patrón que los optimistas de la inteligencia artificial (IA) desean ver. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, lleva tiempo defendiendo que las ganancias de productividad impulsadas por la IA podrían ser estructuralmente desinflacionistas, al reducir los costes de producción y ayudar a contener los precios de los productos. Los salarios reales subirían sin que los nominales se descontrolaran, lo que a la larga facilitaría justificar unos tipos de interés más bajos.

El problema es que los responsables de los bancos centrales rara vez pueden apostar por un único mecanismo causal, incluso cuando lo han identificado correctamente. “Fuera de los libros de texto de economía, rara vez se dan las mismas condiciones”, señala Christian Scherrmann, economista jefe para EEUU de DWS. 

Es posible que Warsh tenga que ocuparse primero de los precios del petróleo y las expectativas de inflación. A corto plazo, el auge de la inversión en IA podría incluso complicar aún más la situación, al impulsar la demanda de insumos escasos, desde capital y cobre hasta electricistas.

Las ganancias de productividad a nivel de tareas parecen ser reales, pero concentradas, y no necesariamente en los sectores donde la demanda es mayor. Además, muchas tareas difíciles de automatizar siguen requiriendo criterio, contexto y cambios organizativos, así como destreza manual. Al igual que en anteriores transformaciones tecnológicas, es probable que la IA modifique los precios relativos y los salarios mucho antes de que se haga evidente su impacto en el conjunto de la economía.

Las señales de precios indican a hogares y empresas cuándo y cómo adaptarse, quizá incluso incentivando a algunos programadores de software a reciclarse como electricistas. Estos desajustes temporales en las competencias pueden ayudar a explicar por qué las nuevas tecnologías tardan en reflejarse en las estadísticas de productividad.

Lo cierto es que el mercado lleva meses comprando el mensaje de que la IA va a ser desinflacionaria. La lógica era sencilla: más productividad, menos costes, precios más bajos. Pero la Fed, pese a que su nuevo presidente es partidario de esa tesis, asegura que no es tan rápido. La gobernadora Lisa Cook subraya que la inflación lleva por encima del objetivo más de cuatro años consecutivos y los 1,5 billones$ comprometidos en centros de datos no van a resolver eso de la noche a la mañana. El presidente de la Fed de St. Louis, Alberto Musalem, aporta más argumentos: el PCE de abril en el 3,8%, máximo desde mayo de 2023, y el subyacente en el 3,3% no son compatibles con recortes de tipos a corto plazo. El mercado ya descuenta tipos en el 3,5-3,75% hasta bien entrado 2027.

La tesis de fondo importa: si la IA tarda más de lo previsto en comprimir costes, el relato desinflacionario se evapora y los múltiplos de las grandes tecnológicas ligados a ese argumento quedan expuestos. Los tipos altos más tiempo impactan negativamente en valoraciones, en el sector inmobiliario y en toda empresa con deuda flotante. 

Team.blue: sector emprendedor en un gran momento

Fundadores de algunas de las empresas SaaS (Software como Servicio, que se entrega a través de Internet, generalmente mediante suscripción, en lugar de instalarse en su propio dispositivo o servidores) en expansión más destacadas de España, inversores, asesores y otros profesionales del ecosistema digital se reunieron en Madrid para debatir el futuro de las empresas de software en la era de la IA, convocados por team.blue y Metricool (su marca de gestión de redes sociales) en Scale & Sip: Building SaaS for the AI Era’.

Se constata que se trata de un sector emprendedor que vive un momento de madurez en España, con más de 5.000 startups activas en 2025 -un 38% más que el año anterior- y una inversión superior a los 3.100 millones€ en 376 operaciones durante el pasado año

“España está generando emprendedores SaaS con visión europea y capacidad de ejecución real. Eventos como Scale & Sip demuestran que el ecosistema ya no sólo quiere crecer, sino crecer con calidad basándose en modelos sostenibles, con IA integrada y con la mirada puesta en el liderazgo continental. Y eso es precisamente lo que facilitamos desde team.blue”, subraya  Miguel Calejo, Divisional CEO de SaaS en team.blue.

Snowflake, IBM, Theta, XYO, protagonistas

  • El cloud de datos estaba bajo sospecha sobre su capacidad de generar dinero 'de verdad'. El primer trimestre fiscal de Snowflake desmonta esa desconfianza: ingresos de 1.390 millones$, un 33% más que hace un año, y los procedentes del producto, 1.334 millones, suben el 34%. Más de 13.600 cuentas ya usan las capacidades de IA de Snowflake. Los clientes que gastan más de un millón al año suben a 779, un 46% más que hace doce meses. La empresa eleva la guía anual de producto a 5.840 millones, con margen operativo del 13,5%. El beneficio por acción ajustado se eleva a 0,39$, frente a los 0,32 previstos por el consenso. Snowflake es el termómetro del SaaS de datos. Si Snowflake crece al 33%, el mercado vuelve a mirar a Datadog, MongoDB, y Salesforce con apetito renovado. Los múltiplos del software cloud ligado a datos pueden expandirse. La tesis de que la IA convierte datos en facturación real recibe un gran empujón.
  • IBM invertirá más de 10.000 millones$ en cinco años para entregar el primer ordenador cuántico tolerante a fallos a escala industrial en 2029. El plan cubre I+D, fabricación, adquisiciones y asociaciones ecosistémicas durante cinco años. La multinacional cuenta con más de 90 computadores cuánticos desplegados y trabaja con más de 325 organizaciones. Anderon, una nueva empresa de fabricación de chips cuánticos en EEUU, recibirá cerca de la mitad del presupuesto. El movimiento de IBM no es casual, ya que la Casa Blanca lleva meses impulsando la cuántica como seguridad nacional. La tolerancia a fallos es la clave. Sin ella, los computadores cuánticos son juguetes de laboratorio. Con ella, criptografía, logística, fármacos y materiales tienen un nuevo motor. IBM apuesta a que lo entrega antes que Google o IonQ. Una apuesta cuántica de esta magnitud puede disparar la cotización de IBM y obligar a  IonQ, Rigetti y los fondos de deep tech a mover ficha. Una derivadas es la ciberseguridad post-cuántica: CrowdStrike y Palo Alto ya se están moviendo.
  • Theta Network y XYO se asocian para crear una capa blockchain de verificación y autenticidad para agentes de IA. La pregunta que más asusta del boom de agentes IA no es si funcionan, sino si se puede confiar en que hagan lo que dicen. Theta y XYO están apostando a que la respuesta pasa por la blockchain. La integración permite que los agentes de IA verifiquen datos, acciones y resultados en onchain, creando un registro inmutable de lo que cada agente hace y con qué información trabaja. Theta aporta la infraestructura de compute descentralizado. XYO aporta el protocolo de prueba de ubicación y verificación. El resultado es una capa de confianza para agentes autónomos, justo cuando el mercado empieza a preguntar qué pasa cuando un agente AI toma decisiones con dinero real. Si los agentes IA necesitan verificar cada acción, la demanda de infraestructura on-chain para agentes autónomos puede ser masiva. Theta y XYO son los protagonistas directos, pero el marco más amplio beneficia a cualquier protocolo de identidad descentralizada o compute verificable.
28May

El BCE resalta que la IA mejora la supervisión y avisa: cada banco debe “encontrar un equilibrio entre innovación y control, evitando tanto la adopción desordenada de nuevas tecnologías como el riesgo de quedarse atrás en un contexto de transformación acelerada”.

Miguel Ángel Valero

El 90% de los directivos de pymes españolas aseguran que la inteligencia artificial (IA) mejora la competitividad de su empresa, según el informe “La inteligencia artificial se convierte en el nuevo motor económico de las pymes”, realizado por The Adecco Group Institute. La IA ya está teniendo un impacto tangible en el día a día de las pymes españolas. Esta mejora se materializa principalmente en una optimización de los tiempos de trabajo (50,1%), avances en la calidad del producto o servicio (39,6%) y en la reducción de costes (35,2%), lo que refuerza la idea de que la IA, además de agilizar procesos, aporta valor al negocio.

“La clave no está solo en incorporar IA, sino en hacerlo con criterio, de forma progresiva y poniendo a las personas en el centro. Solo así las pymes podrán consolidar un crecimiento sostenido y reforzar su posición competitiva en el largo plazo”, apunta Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.

Esa mejora se refleja de forma directa en la productividad operativa. El 86,6% de las empresas reconoce que la adopción de la IA tiene efectos en este ámbito: el 48,9% destaca la reducción de los tiempos de proceso; el 46% observa un uso más eficiente de los recursos; y un 39,1% apunta a una disminución de errores, lo que contribuye a una mayor fiabilidad en las operaciones.

Más allá de los indicadores operativos, la IA también está transformando la forma en la que se organiza el trabajo. El 88,4% de los directivos señala cambios en la productividad laboral, con efectos que van desde la liberación de tiempo para tareas de mayor valor añadido (45,8%) hasta la automatización de procesos repetitivos (45,2%). A esto se suma una mejora en la toma de decisiones (40,6%), evidenciando un impacto más estratégico en la gestión empresarial.

El 84,8% de los directivos considera que la IA facilita el acceso a nuevas oportunidades comerciales, con una mayor rapidez de respuesta al cliente (52,5%) y una mejora de su experiencia (45%). El 35,4% señala que permite personalizar la oferta y un 22,9% apunta a su papel en los procesos de internacionalización.

Pero el 88,9% de los directivos reconoce la existencia de riesgos y barreras asociadas a la adopción de la IA. Entre los más relevantes figuran la seguridad y la privacidad de los datos (39,1%), la dependencia tecnológica (39%) y la falta de conocimiento (37,8%), factores que demuestran la necesidad de avanzar en formación y gobernanza tecnológica.

En cualquier caso, la percepción general apunta a que su impacto seguirá creciendo en los próximos años. El 90,8% de los directivos cree que la IA influirá en algún aspecto clave de su empresa, especialmente en la productividad (51,2%), en la competitividad (40,4%) y en su papel como ventaja estratégica (33,1%).

Por eso, las pymes aceleran la adopción de la IA, apoyándose en la creciente digitalización: el 54,3% ya ha logrado un nivel medio; el 35,7% presenta un grado alto y solo un 10% se encuentra en un estadio bajo. El 51,4% de las empresas cuenta con un grado medio de adopción de la IA, un 20% ya alcanza niveles altos. Por el contrario, un 20,9% mantiene un desarrollo limitado y solo un 7,7% afirma no haber implantado aún este tipo de soluciones. 

La IA se concentra en áreas directamente vinculadas con la actividad y la relación con el cliente. Marketing y ventas lideran su uso (53,4%), seguidas de la atención al cliente (47,5%) y de los ámbitos financieros y de planificación(36,9%). Esta distribución muestra cómo las empresas priorizan aquellos espacios donde el impacto es más inmediato y medible.

Los asistentes de IA, como ChatGPT, Gemini o Copilot, son los más extendidos (63,5%), lo que constata una adopción accesible y orientada a mejorar tareas del día a día. A estos se suman la IA generativa(39,7%) y los chatbots o asistentes virtuales (37,4%), que permiten automatizar procesos y optimizar la interacción con clientes.

El 48,9% de las pymes desarrolla programas de formación en IA, mientras que un 41% apuesta por incorporar o disponer de perfiles con competencias específicas en este ámbito. Además, un 36,9% está reforzando la inversión económica en soluciones basadas en IA, lo que confirma una apuesta progresiva por su integración en el negocio.

El 37% de las pymes señala que la IA está impulsando la creación de nuevos perfiles profesionales, vinculados principalmente a la gestión y uso de estas tecnologías. Un 30% reconoce que está recurriendo a la externalización de determinadas tareas, mientras que un 26,4% indica que la adopción de la IA ha provocado cambios en el número de empleados, lo que certifica un ajuste progresivo de las estructuras laborales.

Para Ángel Bartolomé, director de la Cátedra CEU-The Adecco Group, "la IA amplía las capacidades, pero no desplaza a las personas. Cuando existe formación adecuada, los profesionales pueden centrarse en tareas de mayor valor y aportar más al negocio”.

El efecto también se deja notar en la calidad del empleo. En el 80% de las empresas, la IA está introduciendo cambios en este ámbito, con impactos visibles en la carga de trabajo(44,5%), en la evolución de las condiciones laborales, ya sea en sentido positivo o negativo (31,3%), y en el nivel de cualificación exigido a los profesionales (29,1%). Estos datos apuntan a una transformación que va más allá de la cantidad de empleo y que incide directamente en cómo se trabaja. 

Desde la perspectiva de los equipos, la percepción de estos cambios es igualmente relevante. El 79,7% de los directivos considera que la adopción de la IA está teniendo efectos sobre los trabajadores. El 47,8% observa un impacto en el grado de aceptación de estas tecnologías, mientras que un 31,4% señala cambios en las funciones que desempeñan y un 25% identifica efectos en su nivel de motivación.

El 76,3% de los directivos de pymes considera que la IA puede tener efectos beneficiosos en el bienestar de las personas. Esta visión se acompaña de una predisposición clara a incorporarla en el entorno laboral, ya que al 74,5% le gustaría utilizarla en su propio trabajo. De forma similar, el 74,3% cree que gran parte de la sociedad se beneficiará de un futuro marcado por la IA, mientras que un 72,3% la define como una tecnología estimulante desde el punto de vista profesional.

Esta percepción positiva convive, además, con un nivel moderado de escepticismo ante los riesgos más extremos. El 47% descarta que la IA sea una tecnología siniestra y un 39,8%. que puedan verse perjudicadas a medida que su uso se generalice.

El 71,9% cree que la inversión en soluciones de IA ha generado o generará un retorno adecuado para la empresa (71,4%). El 69,7% considera que su adopción ha tenido un impacto positivo en el desempeño global del negocio. El 68,7% de los directivos afirma que su empresa tiene previsto aumentar la inversión en IA, lo que confirma que su integración forma parte de una apuesta sostenida en el tiempo.

“El verdadero reto de la adopción de la IA pasa por preparar a las personas. Sin formación ni actualización de competencias, la IA no alcanzará todo su potencial; pero si se apuesta por ello, las pymes tienen ante sí una oportunidad real para avanzar y posicionarse mejoren el futuro”, concluye Carlos Arcas, director de The Adecco Group Institute.

Grant Thornton: la IA mejora la gestión de riesgos en la banca

Pero el impacto de la IA no se limita a las pymes, porque se ha convertido en una herramienta relevante para la gestión de riesgos en el sector bancario, según la jornada “AI in the banking sector: transforming risk management and decision-making”, organizada por Grant Thornton en colaboración con el Club de Gestión de Riesgos de España que ha reunido a representantes del Banco Central Europeo (BCE), BBVA, Banco Santander, Lloyds Banking Group y Commerzbank.

El debate se produce en un contexto de creciente atención supervisora sobre la banca europea en materia de IA, ciberseguridad y resiliencia operativa. El BCE coloca el foco sobre la preparación de las entidades frente a potenciales ciberataques potenciados con IA, así como sobre la necesidad de reforzar sus planes de defensa, protocolos de respuesta y capacidades de detección ante este nuevo tipo de amenazas. En este escenario, la gobernanza, la trazabilidad y la capacidad de control se consolidan como elementos clave para adoptar estas tecnologías de forma segura y alineada con las expectativas del supervisor.

Lukasz Kubicki, jefe de la División de Tecnología e Innovación del BCE, resalta el papel de la IA en la supervisión bancaria. Y recuerda que lleva desde 2020 impulsando “una estrategia de transformación digital apoyada en dos grandes pilares: el desarrollo de herramientas tecnológicas avanzadas y la capacitación de los equipos supervisores”. La IA permite mejorar el análisis de datos, agilizar la revisión documental, acelerar la detección de riesgos y reforzar la eficiencia de los procesos de supervisión. No obstante, matiza que estas herramientas no sustituyen el juicio supervisor, sino que actúan como apoyo a los equipos expertos, bajo un enfoque en el que la decisión final sigue correspondiendo a las personas. De esta forma, el supervisor ha abogado por involucrar a todo el equipo directivo de la entidad “en la comprensión de estas tecnologías, hay que hacerles comprender las oportunidades que ofrecen y todo lo que implican”. Y avisa que una posición excesivamente prudente o de espera puede convertirse también en un riesgo: cada banco debe “encontrar un equilibrio entre innovación y control, evitando tanto la adopción desordenada de nuevas tecnologías como el riesgo de quedarse atrás en un contexto de transformación acelerada”.

Por su parte, Daniel Fernández, socio de Riesgos y Asesoramiento de Grant Thornton, avisa que “el reto no está solo en incorporar inteligencia artificial, sino en hacerlo con criterios claros de gobernanza, control y responsabilidad. La innovación en banca debe avanzar de forma compatible con la confianza, la trazabilidad y la gestión adecuada del riesgo”.

Ivana Herraiz, directora de Metodología de Riesgos en Santander España; Ricardo García, director de GRM Data & Analytics en BBVA; Andy Weller, director de Riesgo de Modelos en Lloyds Banking Group; y Ratul Ahmed, directora de Riesgo de Modelos en Commerzbank, moderados por Dwayne Price, socio asesor de Grant Thornton Irlanda, coinciden en que la adopción de la IA en banca ya es una realidad, si bien su grado de desarrollo y control varía en función del tipo de uso. En este sentido, distinguen entre aplicaciones orientadas a productividad y eficiencia interna y casos de uso de mayor riesgo, vinculados a clientes, procesos críticos, riesgo de crédito, prevención del blanqueo de capitales o toma de decisiones automatizada.

“Cuando se trata de IA con fines de productividad y eficiencia, la automatización puede ser suficiente. Pero en los casos de mayor riesgo o mayor materialidad necesitamos algo más: una responsabilidad clara y total sobre el uso de estas herramientas”, opina Ricardo García. “En los casos de mayor riesgo no basta con una simple revisión humana. Necesitamos responsabilidad total y una evolución del papel del ser humano dentro del proceso”, añade Andy Weller

“El problema no son solo los datos, sino los retos que existen detrás: sistemas heredados, trazabilidad, inconsistencias y nuevos riesgos tecnológicos. Hemos incrementado la dependencia de determinados proveedores y eso no es solo una cuestión regulatoria, sino un riesgo que debemos controlar”, advierte Ivana Herraiz.

Los marcos tradicionales de gestión del riesgo de modelos deben evolucionar para responder a la naturaleza de la IA generativa. Frente a modelos más deterministas, estos sistemas incorporan comportamientos más complejos, nuevas capacidades de interacción y mayores exigencias en materia de trazabilidad, explicabilidad, control continuo y supervisión del sistema completo. Esto requeire contar con inventarios completos de casos de uso, clasificados según su complejidad, materialidad, volumen de usuarios, impacto regulatorio y exposición al cliente. También han subrayado la importancia de definir responsabilidades claras entre las tres líneas de defensa: propiedad y control desde la primera línea, supervisión y validación desde la segunda, y una función sólida de auditoría interna desde la tercera.

“Cada organización parte de una realidad diferente. La forma en que actúan la primera y la segunda línea, la estructura de las funciones de riesgo y tecnología, y los distintos marcos nacionales obligan a adaptar la gobernanza de la IA a cada contexto”, recalca Ratul Ahmed.

También destacan la necesidad de avanzar desde esquemas de validación periódica hacia modelos de monitorización continua. Los sistemas de IA requieren indicadores claros, puntos de control definidos, mecanismos de seguimiento permanente y, en los casos de mayor criticidad, capacidades de intervención o desconexión ante comportamientos no esperados.

Lukas Majer, responsable de Riesgos de Grant Thornton, coloca el foco en la validación de sistemas completos de IA: no basta con analizar la precisión de un modelo, sino que es necesario evaluar la calidad y seguridad de los datos, el comportamiento del agente, la coherencia de los resultados, la intervención humana y los mecanismos de monitorización continua.

Nau!: la IA que detecta cuándo hay que cambiar de hipoteca

En este contexto nace en España nau!, la IA que detecta cuándo merece la pena cambiar de hipoteca. Analiza de forma continua las condiciones del mercado y la situación específica de cada cliente para detectar el momento óptimo para cambiar de banco y calcular el beneficio real de la operación. Con un enfoque integral y automatizado, se posiciona como el primer servicio en España que actúa como un gestor inteligente del cambio hipotecario, facilitando decisiones financieras más sencillas.

En España hay casi 6 millones de hogares con una hipoteca activa (INE), mientras el porcentaje que representan los cambios de hipoteca no supera el 5% de las constituidas anualmente. Muy pocas personas están cambiando su hipoteca de un banco a otro para mejorar sus condiciones. Por eso nau! se presenta como un monitor continuo de hipotecas en tiempo real que detecta, de manera gratuita, cuándo merece la pena cambiar de hipoteca: “gracias a la IA más avanzada, nau!  muestra exactamente cuánto mejora tu situación. Además, en siguientes fases de desarrollo,  iremos ampliando nuestro servicio y aportando mayor valor al usuario. Sin que tengas que buscar nada, sin que tengas que perseguir a nadie”, añade Sergio Carbajal.

Telefónica y otros movimientos en torno a la IA

  • -Telefónica entra en la carrera de la IA europea. Aspira a entrar como "desarrollador" en la gigafactoría europea de IA con hasta un 15% del capital. La operación todavía está en negociación, según Zumitow, pero si lo logra el grupo español se situaría como pieza clave de la infraestructura de IA del continente. Si lo consigue, es una palanca de revalorización importante en un momento en que el negocio de telecomunicaciones tradicional sigue bajo presión.
  • -El gasto en infraestructura de IA ha superado en términos reales el pico del Dotcom. Microsoft, Google, Meta y Amazon llevan gastados cientos de miles de millones en data centers, cables submarinos y chips en los últimos 18 meses. Un ritmo que en el año 2000 hubiera parecido ciencia ficción. Pero esta vez los ingresos acompañan. Nvidia factura más de 40.000 millones al trimestre. Los servicios cloud crecen a doble dígito. Los modelos de lenguaje ya generan ingresos reales. No es 1999, donde todo era promesa y powerpoint. La diferencia entre el Dotcom y hoy es que ahora hay flujo de caja real detrás. Pero el interrogante no desaparece: ¿Cuánto tiempo más puede sostenerse este ritmo de inversión antes de que el mercado exija retornos más grandes? Esto afecta directamente a las grandes posiciones del S&P 500: Nvidia, Microsoft, Alphabet y Meta. Si el capex sigue y los ingresos aguantan, estas posiciones tienen combustible. Si el ciclo se tuerce, el daño será proporcional al tamaño de las inversiones.
  • -Coinbase acaba de conectar el mundo de la IA con el de las finanzas descentralizadas de una forma que hace seis meses parecía futurista. Base MCP es una integración que permite a los modelos de lenguaje grandes, los mismos que usas para escribir correos o buscar información, ejecutar transacciones reales en blockchain con lenguaje natural. El protocolo se conecta directamente con DeFi y wallets. Sin código. Sin extensiones raras. Sin tener que aprender a firmar transacciones manualmente. Es la primera integración a escala de este tipo en la industria cripto. El impacto para Coinbase es doble. Por un lado, Base se consolida como la blockchain de referencia para el desarrollo de aplicaciones de IA con pagos integrados. Por otro, coloca a Coinbase en el centro de la narrativa de "agentes de IA con dinero real", que es exactamente hacia donde van todas las grandes plataformas de IA del mundo. Coinbase es el primer beneficiado directo: más volumen en Base, más ingresos, más narrativa de infraestructura. Si los grandes modelos de IA integran pagos nativos en cripto, los rails de liquidación como Base y Ethereum ganan tráfico real.

27May

Tokiota recomienda a las empresas españolas adoptar una visión pragmática para obtener resultados tangibles con la inteligencia artificial. Movimientos de Var Group, AI Events Barcelona, Maite.ai, Qualcomm, Micron, SK Hyinx, entre otros.

Miguel Ángel Valero

Tokiota, partner español de Microsoft que desarrolla soluciones de negocio basadas en IA, la nube, infraestructuras securizadas y plataformas de datos, recomienda a las empresas españolas una visión pragmática para obtener resultados tangibles con esta tecnología. La consultora, especializada desde hace 15 años en ayudar a las organizaciones a convertir la innovación en una ventaja competitiva más, considera que la tecnología "solo aporta valor si contribuye a los objetivos de negocio", subraya su director general, Manuel Matos.

El enfoque pragmático de Tokiota resulta clave en un momento en el que las organizaciones realizan importantes inversiones en pilotos aislados y con impacto reducido, que después no es posible escalar al resto de la compañía. El resultado es que en 12 meses el retorno de la inversión es negativo:-57%. De ahí su apuesta por priorizar aquellos casos de uso con mayor repercusión y la búsqueda de sinergias entre ellos, con los que se puede lograr un retorno del 17%.

Pero el equipo de Tokiota asegura que una IA madura, con datos integrados en reingeniería de procesos y en nuevos modelos de negocio puede generar un retorno de la inversión del 120% "o más" en 12 meses

Tokiota ha desarrollado una biblioteca de más de 500 casos de uso especializados por sectores. Y dispone de una plataforma de aceleración que permite desarrollarlos de forma ágil, asegurando una eficiencia de entre el 30% y el 50%. Actualmente cuenta con 150 profesionales especializados en entornos de seguridad, gestión agéntica, arquitecturas y gobierno de datos. Y ha alcanzado una facturación anual de más de 15 millones€ con un crecimiento de un 42% en 2025. En 2028, la previsión es alcanzar los 25 millones de facturación.

La consultora está transformando la operativa en más de 100 empresas españolas, implementando casos de uso de IA con impacto tangible en sectores diversos como industria, farma, hospitality, seguros y energía: En hospitality, está desplegando agentes de IA capaces de realizar recomendaciones personalizadas y acompañar al consumidor en la toma de decisiones sobre paquetes vacacionales. Estas soluciones están contribuyendo a mejorar el proceso de venta, con incrementos de entre el 20% y el 30% en las ratios de conversión. En seguros, Tokiota está aplicando soluciones de IA generativa para agilizar procesos, como la elaboración de resúmenes ejecutivos en cuestión de segundos o la extracción automática de insights. Estas capacidades se complementan con funcionalidades de verificación automática del cumplimiento normativo y la búsqueda inteligente de fuentes de información internas y externas.

En otras industrias como la energía, está incorporando chatbots de consulta que ofrecen a los profesionales información actualizada y contextualizada, ayudándoles a adaptarse mejor a las necesidades de los clientes y aprestar una atención más personalizada.

Entre las compañías con las que colabora Tokiota se encuentran Iberostar y Barceló, en el sector hotelero; Naturgy, en el sector energético; Almirall, en el sector farmacéutico, y Helvetia Caser, en el sector asegurador. 

Var Group impulsará la transformación digital de Ceuta

Por su parte, Var Group y la Cámara de Comercio de Ceuta firman un acuerdo estratégico para impulsar la transformación digital, la competitividad y la ciberseguridad del tejido empresarial del territorio. Su CEO, Gorka Jiménez, subraya que “este tipo de alianzas no son simbólicas, sino palancas reales de transformación que permiten a los territorios avanzar con bases sólidas”.

La colaboración se orienta a mejorar la competitividad empresarial mediante el acceso a soluciones tecnológicas en ámbitos clave como ciberseguridad, cloud, data o IA, y busca generar un entorno de confianza que facilite la adopción de nuevas tecnologías, reforzando la resiliencia digital de las organizaciones.

Nuevo CEO en AI Events Barcelona: Guillaume Rostand

AI Events Barcelona, la empresa organizadora de AI Summit Barcelona, ha nombrado a Guillaume Rostand como CEO. Es un ejecutivo tecnológico francés establecido en Barcelona desde hace más de 15 años, que deberá consolidar a la ciudad como uno de los principales centros europeos de IA aplicada. Aporta más de 20 años de experiencia en los sectores tecnológico y digital. Fue anteriormente CMO de liligo.com, es inversor y asesor activo en el ecosistema startup, y actualmente ejerce como presidente de French Tech Barcelona. 

"Nuestro objetivo es convertir AI Summit Barcelona en el punto de encuentro europeo de la inteligencia artificial aplicada", asegura Guillaume Rostand. El CEO de AI Events Barcelona insiste en que "queremos reunir a startups, investigadores, grandes empresas, inversores e instituciones públicas en torno a una idea sencilla: la IA debe ir más allá de la teoría. Debe ser probada, desplegada, experimentada y comprendida a través de casos de uso reales. Barcelona es la ciudad perfecta para hacerlo realidad».

AI Summit Barcelona fue creado en 2025 por cuatro cofundadores: Guillaume Rostand, presidente de French Tech Barcelona; Adam Hruska y Tanguy Wincker, dos emprendedores de 22 años cofundadores de Rusker Travel; y Jérémie Benhamou, fundador de The Tech Nation

Este año, AI Summit Barcelona se trasladará al World Trade Center Barcelona y crecerá hasta superar los 10.000 asistentes, convirtiéndose en uno de los mayores eventos de IA del sur de Europa. Un hackathon con 300 participantes reforzará también la filosofía centrada en los creadores del evento, manteniéndose fiel a su principio rector: "Beyond Theory. AI in Action. En AI Summit Barcelona, la inteligencia artificial no solo se debate. Se construye, se prueba, se despliega y se experimenta".

El Summit se convertirá en el evento central de AI Week Barcelona, un programa a escala ciudad que se espera incluya alrededor de 50 eventos tecnológicos, empresariales y culturales, con una estimación de 15.000 participantes a lo largo de la semana.

Maite.ai: las lecciones de una startup legal

En un momento en el que las startups compiten por financiación y tardan años en demostrar su viabilidad, Alejandro Castellano ha roto todas las reglas del juego: sin inversión externa, en solo dos años y partiendo de cero, ha construido, escalado y vendido una compañía tecnológica millonaria al líder europeo de su sector. Detrás de este hito está la historia de Maite.ai, un copiloto de inteligencia artificial que no solo ha irrumpido en el sector legal español, sino que ha cambiado la forma en la que trabajan los profesionales del Derecho. Una historia de velocidad, visión y ejecución que ha culminado con su reciente adquisición por el grupo francés Doctrine.

La semilla de Maite.ai se plantó en agosto de 2023 durante unas vacaciones en Grecia. Con experiencia previa en una startup del sector legal, Alejandro Castellano identificó un patrón claro: los profesionales jurídicos viven de la palabra y, a menudo, sienten una barrera de entrada hacia el software complejo. Al observar la evolución de la IA Generativa y los Modelos de Lenguaje Grande (LLM), ató cabos: la IA podía redactar, analizar textos y, sobre todo, permitía una interacción natural. Un informe de Goldman Sachs que señalaba al sector legal como el de mayor impacto potencial por la IA le dio el impulso final para programar el primer Producto Mínimo Viable (MVP).

El inicio no fue un camino de rosas. La primera versión salió al mercado con un eslogan provocador: "Adiós abogados. Hola, Maite". Lejos de atraer clientes, la herramienta generaba miedo en los despachos, al ver una tecnología que automatizaba en segundos el trabajo de todo un día. Con cero clientes y un equipo fundador completado por David García (CTO) y Alex Rodríguez (CMO), la startup cambió la narrativa y el propósito: Maite.ai no venía a sustituir a nadie, sino a ser el copiloto de los profesionales jurídicos, automatizando tareas repetitivas para que los abogados pudieran centrarse en la estrategia y el trato humano.

En los primeros meses de 2024, la empresa solo contaba con dos clientes. Las demostraciones fallaban cuando los abogados intentaban "pillar" a la IA con preguntas trampa. La solución fue la transparencia radical: admitir que la IA falla, pero trabajar obsesivamente para mejorarla. Para ello, integraron el BOE, millones de sentencias y resoluciones judiciales para dotar a la IA de seguridad jurídica. El golpe de autoridad llegó cuando llevaron a Maite.ai ante un notario para enfrentarse al examen de acceso a la judicatura en España. El resultado: 86/100 (superando la nota de corte) y dejando atrás a ChatGPT, que suspendió con 25 puntos menos. Posteriormente, la herramienta alcanzaría una puntuación de 99/100.

A partir de la validación notarial, el crecimiento se disparó: de captar 7 clientes a cientos al mes. Alejandro Castellano atribuye este éxito al llamado "Efecto Abejorro": "El abejorro vuela porque no sabe que es imposible. Nosotros éramos tres ingenieros creando una herramienta para todo el sector legal. Lo hicimos porque nadie nos convenció de que no podíamos hacerlo".

En febrero de 2026, coincidiendo con su segundo aniversario, con más de 2.150 clientes, 70.000 usuarios y varios millones de euros de facturación, Maite.ai anunció su adquisición por parte de Doctrine, líder de IA legal en Francia. Este movimiento culmina una trayectoria meteórica de apenas 24 meses. Para Alejandro Castellano, la operación no es un final, sino el inicio de una nueva etapa para consolidar el liderazgo europeo en inteligencia artificial legal, manteniendo su propósito inicial: hacer el Derecho más accesible a través de la tecnología.

Micron y SK Hynix entran en el club del billón$

Por otra parte, la destrucción creativa que supone la IA ha hecho que dos de las principales compañías de chips de memoria –la norteamericana Micron Technologies y la coreana SK Hynix – superen la barrera del billón$ de capitalización bursátil, incorporándose al “olimpo” de las grandes empresas. Semanas antes, Samsung Electronics ya había alcanzado ese mismo hito. La actual escasez de chips de memoria RAM ha impulsado de forma extraordinaria a estos gigantes, que afrontan al menos a un año y medio adicional de restricciones de oferta. Como consecuencia, los precios de sus productos se han multiplicado por seis desde septiembre. 

La magnitud del crecimiento de los beneficios de estas compañías ha sido uno de los principales factores detrás de la sorprendente mejora de resultados registrada este trimestre. Hace apenas dos años, las tres empresas generaban beneficios de unos pocos miles de millones$; hoy, en cambio, se han convertido en las compañías con mayor capacidad de generación de beneficios a escala global. Se estima que SK Hynix obtendrá en 2026 un beneficio equivalente al de todo el sector industrial europeo en conjunto —entre 120.000 millones y 130.000 millones$—.Pese a este notable avance, las valoraciones continúan siendo relativamente moderadas. El PER medio de estas tres compañías se sitúa en torno a 7,3 veces beneficios, muy por debajo de las 21,6 veces a las que cotiza el sector a nivel global. La intensa revalorización bursátil responde, en última instancia, a unas expectativas de crecimiento de beneficios cercanas al +500% en 2026, mientras que el descuento en las métricas de valoración refleja la prudencia del mercado ante la naturaleza cíclica del segmento.

En ese contexto, Qualcomm cierra un acuerdo con ByteDance para suministrar chips Snapdragon de IA a los servidores de TikTok. Es el primer gran contrato de chips entre una empresa americana y ByteDance desde la rebaja de aranceles entre Washington y Pekín. Una señal más de que el deshielo tecnológico entre las dos potencias avanza, aunque despacio.

Pero un dato llama la atención: los hedge funds han abandonado las posiciones largas en software empresarial y han metido el dinero en semiconductores de IA. Goldman Sachs, que rastrea los libros de los grandes fondos, confirma que las posiciones en tech están en máximos de los últimos tres meses. Los tres nombres más concentrados: Nvidia, AMD, y Micron. Los tres en el mismo trade. Los tres apostando a que la demanda de compute y memoria para IA no para en 2026. UBS acaba de triplicar el objetivo de Micron a 1,8 billones$. El problema con los trades muy concentrados es que cuando todos están dentro, el que se va primero abre la puerta a los demás. Si estás en Nvidia, AMD o Micron, tienes compañía. Demasiada. Cuando el consenso es tan unánime en un trade, el riesgo de estrechamiento de márgenes, beneficios y/o liquidez supera al de quedarte fuera.

26May

En el escenario más razonable caben esperar mejoras de productividad a medio plazo de hasta 1 punto anual en EEUU y de alrededor de la mitad en Europa.

Miguel Ángel Valero

"Aunque nuestra atención va a seguir centrada durante un tiempo en la geopolítica y todas sus derivadas, el elefante en la habitación continúa siendo las implicaciones a medio plazo de la IA en las variables macroeconómicas. El riesgo es pecar de optimismo, pero la punta del iceberg de esta megatendencia es esperanzadora, considerando los primeros efectos positivos en el crecimiento americano y en los resultados de las empresas del sector", señala José Ramón Díaz en el análisis casi monográfico que CaixaBank Research dedica a la inteligencia artificial (IA). 

La inversión en tecnología en EEUU (equipos de procesamiento, software e investigación y desarrollo) lleva creciendo a ritmos interanuales del 15% en los últimos seis meses, erigiéndose en la principal palanca de crecimiento. Desde la irrupción de ChatGPT hace tres años, las llamadas Siete Magníficas explican más de un 50% del incremento del beneficio del S&P 500 y un 60% del aumento acumulado en la capitalización bursátil.

La IA se está convirtiendo en un área prioritaria de competencia económica entre las grandes potencias. Con estratégicas muy diferentes entre el objetivo americano de definir la frontera tecnológica, aprovechando sus ventajas competitivas en capital humano y capacidades tecnológicas, frente a China, que prioriza optimizar la cadena global de valor industrial y la escala, además de la seguridad. Mientras, Europa, ante el riesgo de quedar rezagada, refuerza el debate sobre el equilibrio entre regulación, competitividad y escala, a la vez que intenta articular una gobernanza común para aprovechar la fortaleza que supone nuestra base científica e investigadora y reducir la elevada dependencia externa en semiconductores y modelos fundacionales. 

Estrategias diferenciadas entre EEUU, China y la UE

El potencial de la IA reside en la complejidad, la velocidad y la fiabilidad con la que realiza tareas. Su desarrollo descansa en la combinación de conocimiento avanzado para el diseño de modelos de lenguaje, ordenadores equipados con chips de alta capacidad de procesamiento y una sólida arquitectura física –centros de datos– y digital –infraestructura en la nube– para el almacenamiento de información y el entrenamiento de modelos.

En este terreno, EEUU ha consolidado su posición en la frontera global de la IA gracias a su capital humano, sus capacidades tecnológicas y un entorno empresarial propicio. Cuenta con un ecosistema innovador basado en universidades de élite y concentración de talento STEM e investigador internacional. Dispone además de apoyo público como incubador temprano, liderado por agencias civiles (NSF) y militares (DARPA), y de un clúster empresarial con grandes compañías tecnológicas, integradas en el tejido industrial y con músculo financiero y apetito por el riesgo. A ello se suman una fiscalidad y un marco regulatorio favorables, de mínima intervención en la fase de desarrollo, todavía sin una ley integral federal y con predominio de actuaciones ex post. 

El plan de acción de la Administración Trump ha reforzado la apuesta por la frontera tecnológica con un marcado acento geoestratégico, fijando como objetivo explícito que semiconductores, modelos y aplicaciones estadounidenses sean hegemónicos a escala global y se conviertan en el nuevo 'patrón oro', subraya el  análisis de David Martínez Turégano. 

En contraste, la planificación, coordinación y orientación estatales son la base del modelo chino. Si bien son las empresas privadas quienes han capitalizado la mejora exponencial de capacidades tecnológicas en la última década, la investigación y el desarrollo de la IA están alineados con las prioridades nacionales. Frente al objetivo estadounidense de definir la frontera tecnológica, China prioriza eslabones clave en la cadena global de valor industrial, la escala, la autosuficiencia tecnológica y la seguridad. A ello contribuyen subsidios, incentivos fiscales y mecanismos de financiación pública, tanto a nivel central como provincial. Este enfoque se complementa con el control preventivo de los contenidos con impacto social, incluidos requisitos de registro y evaluación ex ante de los sistemas de recomendación en aplicaciones digitales. La regulación reciente refuerza los límites a la difusión pública de información mientras mantiene mayor libertad relativa en la investigación, el desarrollo y el entrenamiento de modelos para usos productivos o estratégicos.

Por su parte, la UE busca articular una gobernanza común que supere la prevalencia de los marcos nacionales en el desarrollo de la IA. La principal fortaleza del ecosistema innovador europeo es su base científica e investigadora, con universidades y centros de excelencia. Sin embargo, adolece de una coordinación supranacional insuficiente y de una priorización limitada de sus programas marco, como Horizon Europe. El sistema financiero está menos orientado a la asunción de riesgos y, junto con la fragmentación del mercado interior, dificulta la transferencia y monetización del conocimiento, y el escalado tecnológico. Para proteger a los ciudadanos, el marco normativo de la UE prioriza la regulación ex ante de los usos de la IA en función del riesgo, lo que puede desplazar su desarrollo lejos de la frontera innovadora. A ello se añade una elevada dependencia externa en semiconductores avanzados y modelos fundacionales, que la UE trata de mitigar mediante una estrategia de autonomía abierta y diversificación de socios económicos.

Ganancias de productividad

La IA generativa tiene rasgos de tecnología de propósito general: aplicación en muchos sectores, mejora rápida de la propia tecnología y catalizador de innovaciones complementarias. Ya ocurrió con la electricidad o con internet. "Aun así, un potencial elevado no implica un impacto macro inmediato ni uniforme. La magnitud final dependerá de la velocidad de adopción y de la capacidad de las empresas para reorganizar procesos", avisa Oriol Carreras en su análisis.

Desde la irrupción de ChatGPT en 2022, se ha disparado la investigación sobre el impacto de la IA en la productividad de los trabajadores. Un repaso por parte de la OCDE indica que, en promedio, el uso de herramientas de IA puede elevar la productividad individual en torno a un 30%, y algunos estudios encuentran mejoras superiores al 50% en tareas concretas. Muchos de estos estudios, realizados en entornos controlados en los que un grupo de trabajadores recibe acceso a la herramienta y otro no, encuentran mejoras de productividad muy elevadas en tareas en las que la tecnología tiene una aplicación directa, como programar o escribir.

Estos resultados no deben leerse como una estimación automática del impacto sobre toda la economía. Primero, porque se concentran en tareas específicas y segundo, porque suelen dejar fuera costes de implantación (formación, adaptación de procesos, cambios organizativos, fricciones legales o técnicas). En suma, muestran lo que la IA puede hacer en condiciones favorables, aunque no necesariamente lo que hará de inmediato a escala agregada. Aun así, representan un suelo. A medida que la tecnología avance, cabe esperar mejoras adicionales, y la evidencia disponible hasta el momento sugiere que el ritmo de mejora es elevado. Muchos estudios disponibles, por ejemplo, se realizaron antes de la llegada de agentes autónomos de IA capaces de ejecutar tareas completas sin intervención humana; si este tipo de soluciones se consolida, las ganancias de productividad podrían ampliarse sustancialmente. Hay, además, un patrón que se repite en muchos trabajos: entre trabajadores que realizan la misma tarea, la IA suele ayudar más a quienes partían de un nivel de productividad más bajo. En ese sentido, actúa como 'nivelador'.

Los avances a pequeña escala no siempre se transfieren a las cifras macro. Si la IA afectara intensamente a pocas ocupaciones, el impacto agregado podría ser limitado. El Nobel de Economía, Daron Acemoglu, explica que la IA eleva la productividad por dos vías: automatiza tareas (sustituye trabajo humano) o complementa al trabajador (le permite hacer más y mejor). Ambas aumentan la productividad, pero con implicaciones distintas para empleo, salarios y desigualdad.

Estima que un 20% de las tareas son susceptibles de ser automatizadas y que, de éstas, solo un 23% será económicamente viable automatizar en los próximos 10 años. Otros expertos hablan de un 60% de tareas susceptibles de ser automatizadas y una viabilidad del 80% de los casos

Las estimaciones agregadas varían significativamente según los supuestos acerca de la proporción de tareas afectadas y las ganancias medias de productividad. En un extremo, Acemoglu plantea ganancias de productividad modestas, cercanas a una décima al año. La OCDE estima que, en los próximos 10 años, el el crecimiento anual de la productividad aumentará entre 0,4 y 1,3 puntos en EE. UU. y entre 0,2 y 0,8 puntos en otras economías avanzadas. Son rangos amplios, que dependen de los distintos supuestos sobre la velocidad de adopción de la tecnología y la estructura sectorial de cada economía.

La IA puede facilitar nuevas ocupaciones y modelos de negocio, y podría acelerar la innovación científica. La OCDE observa indicios de un círculo virtuoso de innovación: aumentan las patentes de IA generativa citadas en desarrollos de otros campos y, a su vez, aumentan las patentes de IA generativa que citan innovaciones de otros campos que citaban patentes de IA generativa. La IA favorece la innovación en otros campos y que éstos aceleran la propia innovación en IA.

También falta incluir los efectos adversos. La economía no siempre funciona como la suma de tareas aisladas. Un ejemplo sencillo es el llamado efecto Baumol: si la productividad avanza mucho en unos sectores pero poco en otros, los salarios tienden a moverse de forma parecida entre sectores. Si no fuera así, los trabajadores acabarían moviéndose hacia donde se paga mejor. Para retenerlos, los sectores menos productivos tienen que subir salarios, aunque no produzcan más. El aumento de salarios en estos sectores se traduce en mayores precios y, por tanto, el peso de estos sectores sobre el gasto final aumenta y diluye el impacto del aumento de la productividad de los sectores más punteros. Simulaciones de la OCDE sugieren que 

El efecto neto de la IA sobre el empleo es ambiguo. Por un lado, la automatización reduce la demanda de trabajo en las tareas afectadas. Por otro, las nuevas tecnologías también crean puestos de trabajo nuevos –el canal de reinstauración–. Este último es un canal importante. En las cuatro décadas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, la aparición de ocupaciones nuevas compensó por completo la destrucción de puestos por automatización. La gran incógnita es si la IA replicará ese patrón y a qué ritmo. A ello se añade un tercer canal: al elevar la productividad, la IA puede redundar en menores costes, precios más bajos y mejores productos, lo que podría estimular la demanda y, por tanto, también la de trabajo.

La desigualdad salarial tampoco sigue una dirección única. A diferencia de otras olas tecnológicas, como la robótica, que afectaron de manera desproporcionada a determinados colectivos, la exposición a la IA parece relativamente extendida entre ocupaciones de distinto nivel de cualificación, lo que podría limitar el aumento de la desigualdad salarial. El FMI matiza, no obstante, que los trabajadores con mayores ingresos son, por un lado, quienes tienen un mayor riesgo de que la IA sustituya su trabajo, pero, a la vez, quienes cuentan con mayor recorrido para beneficiarse de su complementariedad. El efecto de la IA sobre la desigualdad salarial depende de a quién ayude y a quién perjudique más: si domina la sustitución de tareas, la desigualdad podría reducirse (porque se verían más afectados los empleos mejor pagados). Si domina la complementariedad, la desigualdad tendería a aumentar (porque se refuerza más a los trabajadores con mayores cualificaciones). Y si la IA eleva la productividad agregada, los salarios pueden crecer para todos, pero más para quienes presentan mayores complementariedades con la IA, ampliando de nuevo las diferencias.

El reparto de las ganancias dependerá también del entorno competitivo. La IA puede reducir barreras de entrada en algunos mercados. Herramientas más baratas para programar, traducir, diseñar o analizar datos pueden permitir que empresas pequeñas hagan cosas que antes exigían más escala. En mercados competitivos, parte de las ganancias se trasladarían a precios más bajos y a una difusión amplia del beneficio. Si, por el contrario, las empresas capturan la mayor parte de las rentas –por patentes o poder de mercado–, el reparto puede ser desigual.

Esta tensión es especialmente relevante en el propio mercado de la IA. Las economías de escala –a mayor tamaño, mayor eficiencia–, las economías de alcance –un mismo modelo se puede adaptar a múltiples usos a un coste relativamente bajo– y los cuellos de botella en el acceso de datos para entrenar los modelos, así como el coste de la computación y del capital humano, empujan de forma natural a este mercado hacia una mayor concentración. No es inevitable, pero sí un riesgo plausible. Por eso, la vigilancia de las autoridades será importante: no para frenar la innovación, sino para evitar que una tecnología con capacidad de elevar el bienestar acabe capturada por estructuras de mercado excesivamente cerradas.

La IA será transformadora. Su potencial para elevar la productividad es real, pero su despliegue será gradual. Primero predominará el ahorro de tiempo en tareas concretas. Los cambios de mayor calado llegarán después, cuando las empresas rediseñen procesos completos y cuando la IA contribuya a acelerar la generación de conocimiento y de nuevas ideas. El escenario más razonable es, por tanto, uno de ganancias crecientes a medio plazo, con mayor intensidad y velocidad en EEUU que en Europa, dada su mayor velocidad de adopción tecnológica y su protagonismo del sector tecnológico. 

En ese marco, parece plausible esperar mejoras de productividad de hasta 1 punto anual en EEUU en un horizonte de 5 a 10 años, y de alrededor de la mitad en Europa. "No sería una revolución instantánea, pero sí un cambio de gran magnitud para el crecimiento", concluyen los expertos de CaixaBank Research.

26May

Huawei, SpaceX, Norz Patrimonia, OpenAI, Anthropic, Memory ETF (el de mayor crecimiento de la historia), Johnson Controls (que compra Nantum AI), Cloud Nation de Aire, BeHappy Investments, muestran el auge de la IA. Ariadna Vilalta alerta de los nuevos riesgos psicológicos de la era digital.

Miguel Ángel Valero

Varios movimientos muestran el auge de la inteligencia artificial (IA):

  • Huawei presenta LogicFolding y el Tau Scaling Law: una arquitectura que apunta a densidad equivalente de 1,4 nm en 2031, sin depender de TSMC ni de litografía avanzada bloqueada por las sanciones. Los primeros Kirin con este diseño llegarán a finales de 2026. Si las previsiones se cumplen, China puede tener chips de alto rendimiento propios antes de lo que nadie esperaba.
  • Tres mega-IPO en el mismo año. SpaceX ya presentó su S-1 confidencial con valoración de 1,75 billones$ y el roadshow está previsto para junio. OpenAI y Anthropic van detrás. Más de 150.000 millones en papel nuevo de IA y espacio en doce meses. Tanta oferta de acciones nuevas puede quitar gasolina al Nasdaq. Los fondos pasivos tendrán que vender posiciones existentes para hacer hueco a los nuevos pesos. Los índices ponderados por capitalización, ya de por sí en máximos históricos, absorberán una presión bajista que el mercado no tiene descontada. La señal histórica es incómoda. Los picos de actividad de IPO coinciden con techos de mercado. Ocurrió en 2021. El índice equal-weight del S&P 500 ya lleva meses rezagado respecto al índice cap-weight. Señal de que el rally está cada vez más concentrado en menos nombres, justo antes de que llegue la oferta masiva.  Los fondos que quieran entrar en SpaceX o en el IPO de OpenAI tendrán que vender algo. "Ojo a la concentración en mega-caps y revisa coberturas si tienes exposición a tech growth", recomiendan en Zumitow.
    • Norz Patrimonia: “Durante mucho tiempo Musk evitó hablar de una salida a Bolsa porque consideraba que la compañía necesitaba consolidar antes su modelo de negocio y sus desarrollos tecnológicos. El cambio de postura refleja también la madurez alcanzada por algunas líneas estratégicas como Starlink o los lanzamientos reutilizables”, señala Ramón Alfonso, socio de Norz Patrimonia. 
    • SpaceX se ha convertido en el actor privado más influyente de la industria aeroespacial global gracias a un modelo que combina transporte espacial, lanzamientos comerciales, internet satelital y desarrollo tecnológico de alta complejidad. Esa diversificación explica tanto el enorme interés que despierta la operación como las dudas sobre su valoración. “La compañía tiene ventajas competitivas muy difíciles de replicar. Es una empresa extraordinaria desde el punto de vista tecnológico, pero también es un negocio intensivo en capital, con elevados costes de desarrollo y riesgos regulatorios muy importantes”, apunta el socio de NORZ Patrimonia EAF.
    • Cómo podría invertir un particular. El enorme interés generado por la operación ha disparado también las dudas entre pequeños inversores interesados en acceder a la OPV. Ramón Alfonso distingue tres posibles vías de entrada, aunque advierte de que ninguna está exenta de riesgos:
      • La primera opción sería acudir directamente al tramo minorista de la oferta pública. Para ello, el inversor tendría que operar a través de una entidad financiera o bróker con acceso al sindicato colocador estadounidense y solicitar participación antes de la fecha de salida al mercado. No obstante, Alfonso lanza una advertencia clara: “Todo apunta a que la OPV de SpaceX estará fuertemente sobredemandada y, en este tipo de operaciones, las instituciones y grandes clientes suelen tener prioridad frente al inversor minorista”. 
      • La segunda alternativa sería esperar al inicio de cotización y comprar acciones ya en mercado abierto. Una estrategia aparentemente más sencilla, pero que también puede implicar riesgos relevantes por la posible euforia inicial. “Muchas grandes OPV experimentan fuertes subidas en sus primeros días para luego corregir con intensidad. Entrar en pleno pico de entusiasmo puede ser peligroso para perfiles sin experiencia o con horizontes cortoplacistas”, explica el socio de Norz Patrimonia.
      • Como tercera vía, Ramón Alfonso señala la posibilidad de obtener exposición indirecta a SpaceX mediante fondos, ETF especializados en tecnología o aeroespacial y compañías cotizadas que ya participan en el accionariado de la empresa, como Alphabet.
    • El debate en torno a SpaceX no gira únicamente alrededor de su potencial tecnológico, sino también sobre si el mercado podría estar dispuesto a pagar múltiplos excesivamente elevados por una compañía todavía inmersa en proyectos de alto riesgo. “La principal amenaza para el inversor puede ser comprar a valoraciones desorbitadas. Estamos hablando de una empresa líder, sí, pero también de un sector joven, intensivo en inversión y sujeto a incertidumbres regulatorias y tecnológicas constantes”, resume Alfonso. Aun así, el experto no descarta completamente la inversión para determinados perfiles. Su recomendación pasa por la prudencia y la diversificación.“Para un inversor que crea en el desarrollo de esta tecnología, que acepte una volatilidad elevada y que tenga un horizonte de medio y largo plazo, puede tener sentido mantener una exposición pequeña y controlada dentro de cartera”, concluye.La eventual llegada de SpaceX al Nasdaq no solo supondría un hito financiero para Elon Musk. También podría convertirse en el gran termómetro del apetito inversor global hacia la nueva economía espacial.
  • El Memory ETF acumula 6.500 millones$ en activos, el ETF de crecimiento más rápido en su historia. La fiebre por los chips HBM necesarios para la IA lleva el dinero hacia Micron, SK Hynix y Samsung de forma masiva. Cuando el dinero institucional entra en un ETF temático a esta velocidad, el subyacente ya lleva meses corriendo. Ojo a si esto marca el techo del ciclo de memoria o hay más recorrido.
  • Johnson Controls, grupo de gestión térmica, sistemas de misión crítica para edificios, eficiencia energética y descarbonización, ha anunciado la adquisición de Nantum AI, compañía especializada en algoritmos de IA que ayuda a las organizaciones a ahorrar energía, mejorar los controles de los sistemas y aumentar la eficiencia operativa. La adquisición refuerza la plataforma digital OpenBlue de Johnson Controls al incorporar algoritmos patentados y probados basados en IA que optimizan aún más el rendimiento de los sistemas de climatización y reducen el consumo energético. Nantum AI ampliará las capacidades de OpenBlue para optimizar el flujo de aire en los edificios en tiempo real y en función de la ocupación para clientes de todos los sectores. Junto con las ofertas existentes que mejoran la eficiencia en HVAC, estas capacidades permitirán una optimización más completa de los sistemas de climatización en instalaciones complejas, como hospitales y entornos de fabricación avanzada. La primera oferta combinada se encuentra actualmente en fase de prueba piloto.
    • “Estamos entrando en la siguiente fase de la revolución industrial, donde la inteligencia digital es tan fundamental como los propios sistemas físicos, y las empresas que aprovechen el potencial de la IA para optimizar procesos, reducir costes y generar nuevo valor para el cliente serán las ganadoras”, afirma Vijay Sankaran, Director de Tecnología Digital y de Información en Johnson Controls. “Con la incorporación de Nantum AI, ayudamos a nuestros clientes a reducir el consumo energético, gestionar la complejidad y operar instalaciones más resilientes y eficientes”.
    • Al extender la inteligencia a todo el sistema de climatización, Johnson Controls está ampliando las capacidades de optimización de OpenBlue para incluir un control autónomo impulsado por IA en aplicaciones de refrigeración tanto por aire como por agua. Esta incorporación mejora la capacidad de OpenBlue para ayudar a los operadores de edificios a tomar decisiones más informadas y automatizadas que mejoren la eficiencia energética y mantengan el confort y la fiabilidad.
    • “La IA tiene un enorme potencial para mejorar el funcionamiento de los edificios, dado que la demanda energética y los costes siguen aumentando”, apunta Michael Rudin, miembro del Consejo de Administración de Prescriptive Holdings LLC, dueña de Nantum AI. 
    • Nantum AI se sumará a la creciente oferta de soluciones para edificios basadas en inteligencia artificial de Johnson Controls, proporcionando recomendaciones de eficiencia y un control mejorado de las unidades de tratamiento de aire, ventiladores y otros equipos de circulación de aire. Al incorporar esta capa sobre un sistema tradicional de automatización de edificios, los operadores pueden aprovechar los datos procedentes de fuentes internas y externas, como los patrones meteorológicos y los costes reflejados en las facturas, recibiendo recomendaciones de eficiencia más sofisticadas para aplicarlas sin comprometer el confort de los ocupantes.
  • BeHappy Investments: En un mercado inversor más selectivo, la tecnología se ha convertido en una pieza cada vez más relevante dentro de la inversión de impacto. Su papel ya no se limita a acelerar procesos o mejorar la escalabilidad de los proyectos. También permite medir resultados, reducir ineficiencias y comprobar si una solución genera cambios reales sobre las personas, las empresas o el entorno. Esta evolución llega en un momento en el que los inversores analizan con más detalle la solidez de los modelos de negocio. La inversión en startups en España alcanzó los 731 millones€ en el primer trimestre de 2026, un 30% menos en volumen y un 21% menos en número de operaciones respecto al mismo periodo del año anterior. En total, se cerraron 79 operaciones en un mercado más prudente, con mayor concentración del capital y una revisión más rigurosa de la madurez de cada proyecto.
    • En este contexto, BeHappy Investments, vehículo de inversión español de impacto social, opta por compañías capaces de combinar tecnología, propósito y viabilidad empresarial. “La tecnología tiene sentido dentro de la inversión de impacto cuando mejora la vida de las personas, hace más eficiente un modelo o permite llegar donde antes no se llegaba. No invertimos en tecnología por el simple hecho de que esté de moda, sino en proyectos que la utilizan para resolver necesidades reales, con métricas claras y capacidad de ejecución”, explica Miguel Ángel Rodríguez Caveda, su CEO.
    • La inteligencia artificial resume bien esta nueva etapa. El uso de tecnologías de IA en empresas españolas de más de 10 empleados se ha más que duplicado entre 2021 y 2025, al pasar del 8% al 21% de acuerdo con el último análisis de CaixaBank Research. Pese al avance, su adopción sigue siendo limitada y desigual, especialmente por tamaño de empresa. Este dato deja margen para aplicar esta tecnología de forma más útil, eficiente y sostenible. 
    • Al mismo tiempo, el ecosistema español de IA empieza a consolidarse como una vertical propia dentro del emprendimiento tecnológico. Según el Informe Nacional de Empresas Tech, España cuenta ya con 394 compañías vinculadas a la inteligencia artificial, de las que 278 son startups. Además, este segmento encabezó el ranking sectorial de inversión en 2025, con más de 300 millones de euros captados en una treintena de operaciones. 
    • Para BeHappy Investments, esta brecha marca una vía relevante para el sector: acompañar a compañías capaces de aplicar la tecnología a necesidades concretas, con modelos comprensibles, medibles y sostenibles. La salud, la educación, la biotecnología, el agrotech o el bienestar animal son áreas en las que la innovación puede mejorar la productividad, ampliar el acceso a servicios esenciales, anticipar riesgos, reducir ineficiencias y elevar la calidad de vida. 
    • La medición es otro de los puntos clave de esta evolución. SpainNAB ha señalado la necesidad de avanzar hacia una mayor armonización que facilite la comparabilidad entre fondos, con un lenguaje común de indicadores y modelos de reporting adaptados. Para el sector, contar con métricas más claras resulta esencial para reforzar la transparencia, la credibilidad y el crecimiento de la inversión de impacto en los próximos años. 
    • Con este planteamiento, BeHappy Investments mantiene su foco en compañías en fases tempranas que combinan innovación, propósito y viabilidad empresarial. El objetivo del fondo es acompañar proyectos capaces de generar impacto positivo desde sus primeras etapas, aportando capital, criterio estratégico, experiencia empresarial y apoyo en el desarrollo de modelos sostenibles.  La tecnología seguirá ocupando un lugar central en la inversión de impacto, pero su valor estará cada vez más ligado a su utilidad real. En un mercado más maduro, los proyectos con mayor capacidad de atraer capital serán aquellos que demuestren que la innovación puede mejorar vidas, optimizar recursos y construir empresas sólidas a largo plazo. 

Cloud Nation 2026 de Aire: la paradoja de España

España vive una sorprendente paradoja en su viaje a la nube. Nos cuesta dar el primer paso en los servicios básicos, pero una vez dentro, nos situamos por encima de la media europea en el uso estratégico de la tecnología, asegura el informe Cloud Nation 2026, elaborado por la compañía tecnológica española Aire, en colaboración con Atlas Tecnológico, que radiografía el estado actual de la adopción de tecnologías en la nube, la Inteligencia Artificial y el Edge Computing en España y Europa.

España se sitúa en el puesto 21º entre los países de la Unión Europea en cuanto al uso general de servicios de computación en la nube de pago, con una adopción nacional del 44%. Si tenemos en cuenta el uso de herramientas consideradas básicas, nuestro país se sitúa por debajo de la media de la UE. Sin embargo, la situación cambia completamente al analizar soluciones tecnológicas de alto valor estratégico. Las empresas españolas demuestran un nivel de madurez superior al de sus vecinos. La integración de aplicaciones ERP para la planificación de recursos empresariales en la nube alcanza el 47%, frente al 30% de media de nuestros socios europeos. Igualmente, España, con un 41,7% de penetración, supera la media de la UE en aplicaciones CRM (casi un 28%). En contratación de potencia de cómputo para software propio, las empresas españolas alcanzan un 33%, mientras que la media en Europa es del 25%, y en plataformas para desarrollo de aplicaciones en España se alcanza casi un 31% frente al 26% de media europea.

Esta paradoja nacional se explica, en gran medida, por las profundas diferencias entre sectores y comunidades autónomas. A nivel sectorial, las empresas TIC (76,48%) y de servicios (48,71%) lideran la contratación cloud, mientras que un motor clave como la industria se queda rezagado (40,35%), al igual que la construcción (35,38%).

Geográficamente, España avanza a dos velocidades. Cataluña (58%) y la Comunidad de Madrid (54,15%) tiran del carro superando con creces la media nacional. Por el contrario, un gran pelotón de 11 comunidades autónomas lucha todavía por salir de la franja de adopción de entre el 30% y el 40%, evidenciando la necesidad de impulsar la cohesión digital territorial.

El informe Cloud Nation 2026 de Aire es tajante en cuanto a los retos que afrontan las pequeñas empresas en la adopción de estas tecnologías. No es el precio, es el talento. El 60% de las empresas españolas señala la falta de conocimientos especializados relevantes como el principal motivo para no utilizar la nube. Esta escasez de talento técnico castiga especialmente a las pymes, abriendo una brecha frente a las grandes corporaciones. Mientras las PYMEs se paralizan ante la complejidad técnica, las grandes empresas ya están inmersas en un superciclo de inversión impulsado por la Inteligencia Artificial y arquitecturas complejas.

El Observatorio constata que la búsqueda de flexibilidad (52%) y la amplitud de servicios (50%) son los motivos principales para elegir un proveedor de cloud. Pero en esta nueva etapa dominada por la IA, la seguridad y la regulación (como la directiva NIS2) han cambiado las reglas del juego. Hoy, el 57% de las organizaciones que sienten la necesidad de ejecutar su infraestructura dentro de un solo país, lo hacen por preocupaciones sobre seguridad o protección de los datos, consolidando la nube soberana como una obligación estratégica para evitar ciberataques y el riesgo de dependencia de proveedores extranjeros.

“La empresa española es sumamente pragmática. Cuando invierte en tecnología, lo hace buscando un impacto directo en la eficiencia de sus procesos, de ahí nuestro liderazgo en herramientas como los ERP”, explica Santi Magazù, director general de cloud y ciber de Aire. “El verdadero reto como país es conseguir que la pyme y el sector industrial no se queden atrás. Para ello, necesitamos democratizar el acceso al cloud, eliminando la barrera del conocimiento técnico con soluciones intuitivas y garantizando que sus datos permanezcan seguros en territorio europeo", añade.

Ariadna Vilalta: los nuevos riesgos psicológicos de la era digital

"Internet ya no es una herramienta. Es un entorno psicológico y social en el que vivimos, pensamos y sentimos", asegura  la mayor experta en ciberpsicología de España, Ariadna Vilalta, en Una vida siempre en línea (Destino). Un ensayo lúcido y provocador que explica cómo la hiperconectividad, los algoritmos y la IA están reconfigurando nuestra mente, nuestras emociones y nuestra capacidad de pensar con autonomía.

"Durante mucho tiempo creímos que internet era una herramienta. Algo que se encendía y se apagaba. Algo que usábamos. Algo que estaba 'fuera'. Hoy esa idea resulta ingenua. Dormimos con el móvil en la mesilla como quien deja una linterna encendida por si aparece el miedo. Nos despertamos consultando notificaciones antes de saber cómo estamos. Discutimos por WhatsApp lo que no sabemos decir cara a cara. Ligamos mediante aplicaciones que deciden a quién deseamos. Trabajamos con inteligencias artificiales que escriben, resumen, diagnostican y aconsejan. Nos informamos (o creemos hacerlo) en redes que no priorizan la verdad, sino la reacción emocional. Incluso empezamos a gestionar el duelo, la soledad o la ansiedad a través de aplicaciones que prometen alivio inmediato. La tecnología ya no es un entorno externo. Es el lugar donde vivimos psicológicamente", explica.

"Lo que está en juego no es cuántas horas miramos un dispositivo, sino cómo las tecnologías están reconfigurando el apego, la identidad, la autoestima, el deseo, la atención, la memoria y la capacidad de pensar con autonomía", añade.

Y avisa: "veo patrones que se repiten: ansiedad alimentada por comparaciones constantes, dificultades para concentrarse, confusión moral, dependencia de validación externa, incapacidad para sostener el silencio, miedo a quedarse fuera y una creciente dificultad para distinguir entre información, opinión y manipulación".

"Este libro no pretende deciros qué pensar. Pretende algo más incómodo y, justo por eso, más necesario: invitaros a pensar mejor. Aquí no encontraréis recetas rápidas ni soluciones mágicas. Tampoco un discurso apocalíptico ni una defensa ingenua de la tecnología. Demonizar las pantallas es tan simplista como idealizarlas. Lo que encontraréis son preguntas. Algunas incomodan, otras alivian, y todas son urgentes", subraya la autora.

Ariadna Vilalta explica cómo la hiperconectividad, los algoritmos y la IA están reconfigurando nuestra mente, nuestras emociones y nuestra capacidad de pensar con autonomía. En su ensayo aborda uno de los grandes retos de nuestro tiempo: comprender los mecanismos invisibles que nos influyen para recuperar la autonomía mental en una época diseñada para perderla. "No se trata de demonizar la tecnología, pero sí de reconocer que su arquitectura no es neutra: está diseñada para recopilar, predecir y modificar comportamientos", insiste.

En esta línea, la autora enseña cómo entrenar la mente digital para vivir mejor y ofrece ejercicios prácticos para conseguir a su vez una mente más libre en la era digital: "Vivimos conectados de forma permanente. Dormimos con el móvil al lado, trabajamos frente a pantallas, nos informamos en redes sociales y tomamos decisiones cotidianas mediante inteligencias artificiales. Lo digital ya no es una herramienta o un simple entorno externo: es el entorno psicológico y social en el que vivimos, pensamos y sentimos. Esta es una idea tan incómoda como urgente: no solo estamos usando tecnología, sino que ésta nos está moldeando". Entender ese impacto ya no es opcional, es una necesidad psicológica, educativa y social.

No solo trata las implicaciones neuropsicológicas de esta hiperconectividad, sino que intenta ir más allá y reflexionar sobre las consecuencias que ésta tiene en el desarrollo de la propia psicología como disciplina: "Con la llegada de la IA hablamos con sistemas que nos contestan, aconsejan, consuelan y se quedan ahí, disponibles, sin cansancio y sin límite de tiempo u horario. Hemos empezado a delegar funciones emocionales como la escucha, el consuelo, la compañía... en sistemas diseñados para responder". 

Y plantea posibles dilemas éticos que pueden surgir de este nuevo escenario: ¿la tecnología está ampliando nuestra capacidad de cuidar o está justificando que cuidemos menos? ¿Qué pasa cuando los datos sensibles se convierten en un activo comercial? "Si lo digital se usa para maquillar recortes, para convertir la terapia humana en un lujo, para normalizar que el interlocutor principal del sufrimiento sea un chatbot, el saldo es sombrío: ganamos acceso y perdemos humanidad", advierte. Con todo, la autora apuesta por una clínica híbrida que permita poner la tecnología al servicio del vínculo y no al revés.

21May

Grupo Adecco, Aon, The Trader, Unicaja, Visium, Nvidia, AMD, UBS, investing.com, Robeco, aportan su visión sobre la evolución de la inteligencia artificial y su implantación en las empresas españolas.

Miguel Ángel Valero

La inteligencia artificial (IA) avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para preparar a sus equipos. Aunque la mayoría de las compañías ya explora cómo incorporar la IA a su actividad diaria, todavía persisten importantes carencias en formación, comunicación y desarrollo del talento. En este contexto, la confianza de los empleados se está convirtiendo en uno de los factores clave para que la transformación tecnológica tenga impacto real.

El informe The human premium: leadership beyond the algorithm, del Grupo Adecco, subraya que está acelerando muchos procesos, pero no puede transformar una empresa por sí sola. Para que funcione, los equipos necesitan saber hacia dónde va la compañía, qué papel tienen en ese cambio y qué capacidades deben desarrollar. Según el estudio, uno de los grandes frenos actuales es que los directivos no siempre comunican con claridad y no aprovechan suficientemente los datos para orientar la estrategia de talento, por lo que les cuesta generar confianza entre sus empleados.

En España, solo el 18% cree estar desarrollando una plantilla realmente preparada para adaptarse a la IA, cuatro puntos por debajo de la media global. Se sitúa solo por delante de Suiza e Italia, ambas con un 12%, y lejos de las primeras posiciones, encabezadas por Bélgica, con un 28%, Australia y Japón, ambas con un 26%.

También se refleja un bajo aprovechamiento de la información que tienen sobre las habilidades y trayectoria de sus equipos. Únicamente el 20% de las empresas utiliza eficazmente los datos de talento (la información que la empresa ya tiene o puede medir sobre sus propios equipos para saber qué capacidades existen, qué perfiles pueden crecer dentro de la organización, qué necesidades de formación hay y qué oportunidades internas se pueden abrir) para impulsar la movilidad interna y la progresión profesional. En ese caso, España queda de nuevo en penúltima posición, solo por delante de Italia, con un 19%. Los países que lideran este indicador prácticamente duplican el dato español: Suiza alcanza el 42%, Canadá el 41% y Bélgica el 40%.

Por otra parte, falta claridad sobre el papel que tiene cada empleado dentro de la empresa. Solo el 26% de las empresas españoles afirma que sus empleados entienden cómo contribuye su trabajo al objetivo y al éxito de la organización, 18 puntos menos que el promedio mundial. Es el dato más bajo entre los países analizados y queda muy lejos de Canadá, que alcanza el 64%, y de Australia y Estados Unidos, ambos con un 54%.

Estos resultados muestran que las empresas españolas necesitan reforzar la comunicación interna, usar mejor sus datos de talento y ayudar a sus equipos a entender cómo pueden crecer dentro de la organización. Sin esa base, la tecnología avanza, pero la plantilla no siempre cuenta con las capacidades necesarias para adaptarse al mismo ritmo.

A pesar de que IA avanza rápido, muchas empresas todavía no están preparando a sus equipos al mismo ritmo. El reto, por tanto, no está solo en incorporar nuevas herramientas, sino en explicar cómo van a cambiar la forma de trabajar y qué beneficios concretos pueden aportar a las personas.

Esta distancia se observa en la llegada de herramientas de IA capaces de realizar tareas de forma autónoma dentro del trabajo diario. El 26% de los directivos empresariales españoles (19 puntos por debajo del dato global) espera que estas soluciones se incorporen a la forma habitual de trabajar de sus equipos durante los próximos 12 meses, mientras que el 30% de los empleados sin puestos de responsabilidad opina lo mismo. Se trata de uno de los datos más bajos entre los países analizados, solo por delante de Italia, con un 25%, y lejos del top-3: Reino Unido, con un 59%; Canadá, con un 58%; y Estados Unidos, con un 56%.

Aun así, los líderes empresariales españoles ven estas herramientas sobre todo como una ayuda para que los empleados puedan avanzar en su carrera y acceder a nueva formación. Esta visión también es compartida por otros mercados como Reino Unido, Bélgica o Japón. En cambio, países como EEUU, Alemania o Australia priorizan más la automatización de tareas y la mejora de la eficiencia.

El problema es que esa oportunidad todavía no se explica con suficiente claridad a las plantillas. En España, solo el 24% de las empresas explica claramente a sus trabajadores cómo la IA generará oportunidades laborales, 12 puntos menos que la media global. El país se sitúa solo por encima de Holanda, con un 23%, y empata con Suecia e Italia. Queda lejos de Australia, que lidera este indicador con un 52%, seguida de Suiza, con un 46%; Estados Unidos, con un 43%; y Bélgica, con un 42%.
 
A este respecto, los líderes españoles ven oportunidades, pero todavía falta explicar mejor cómo esta tecnología puede ayudar a los trabajadores a crecer, aprender y aportar más valor. Sin esa comunicación, la IA no puede percibirse como una herramienta útil para el desarrollo profesional.

La confianza empieza a ser un indicador que permite saber si los equipos se sienten preparados para adaptarse y si cuentan con el apoyo necesario para trabajar con IA. El informe de Adecco llama “organizaciones preparadas para el futuro” a aquellas empresas que ya están sacando valor real de la IA, pero sin perder el foco en las personas. España aporta el 6% de las organizaciones preparadas para el futuro identificadas en el informe, con siete compañías. El dato queda lejos de los mercados con mayor presencia de este tipo de organizaciones: EE. UU. reúne 30 compañías, el 25% del total; Reino Unido, 18 compañías, el 15%; y Australia y Canadá, 14 compañías cada uno, el 12% en ambos casos.

Esta diferencia se refleja en la capacidad de adaptación de las plantillas. El 76% de las organizaciones preparadas para el futuro considera que su plantilla es muy adaptable, frente al 42% del resto de organizaciones. No obstante, hay una diferencia clara en la forma de medir la confianza. El 49% de las organizaciones cuenta con mecanismos estables para medir la confianza de sus equipos, frente al 18% del resto de organizaciones. Además, estas organizaciones prestan más atención a habilidades humanas clave. El 60% afirma que la capacidad para resolver problemas es un indicador clave de rendimiento dentro de su estrategia de personas y talento.

Las empresas mejor posicionadas ante la IA, además de incorporar tecnología, miden la confianza, desarrollan habilidades humanas y preparan a sus equipos para evolucionar. Esa combinación explica por qué logran plantillas más flexibles, productivas y preparadas para afrontar el cambio.

“La IA avanza muy rápido, pero las personas necesitan tiempo, información y confianza para adaptarse. Las empresas que no tengan en cuenta esa diferencia tendrán más dificultades para convertir sus pruebas con IA en resultados reales. Por ello, las que mejor aprovecharán esta tecnología serán aquellas las que expliquen con transparencia cómo se va a utilizar y qué impacto tendrá en los equipos. En este punto, los líderes empresariales tienen una responsabilidad clave: lograr que personas y tecnología trabajen juntas tanto de forma eficiente como segura”, subraya Denis Machuel, CEO de The Adecco Group.

Aon: solo el 18% de las empresas mejora competencias IA de sus empleados

En la misma línea, el “Human Capital Trends Study” de Aon revela una brecha crítica en el núcleo de las estrategias de IA de las empresas: las organizaciones reconocen que sus personas impulsarán el éxito de la IA, pero no están invirtiendo en sus estrategias de personas. El 88% de los empleadores coincide en que la IA exigirá que su plantilla desarrolle nuevas habilidades, y sitúa capacidades humanas como la adaptabilidad, el liderazgo y la gestión del cambio como los impulsores más críticos del éxito en los próximos tres años, incluso por delante de las habilidades técnicas. Sin embargo, este reconocimiento no se está traduciendo en acciones. 

 Aunque el 73% de las organizaciones ya ha desplegado programas de IA, solo el 18% afirma que la mayor parte de su plantilla ha participado en programas de reciclaje o mejora de competencias en IA durante el último año. La limitación de recursos o presupuestos de formación se cita como el principal obstáculo para desarrollar habilidades internamente, pero solo el 28% ha contratado a empleados con experiencia en IA, confirmando que se sigue confiando en el desarrollo del talento interno.

El resultado es una desconexión entre lo que las organizaciones saben que impulsará el éxito y cómo están priorizando los recursos, una brecha que está emergiendo como un riesgo material para el valor de la empresa. “Los ganadores en la aplicación de la IA liderarán con estrategias de personas de primer nivel”, afirma Greg Case, presidente y CEO de Aon. “La IA representa una oportunidad histórica de crecimiento, especialmente paralas organizaciones que abordan la transformación con una perspectiva tanto humana como tecnológica. Al cerrarla brecha entre la ambición y la preparación, los líderes pueden actuar con confianza, reforzar la resiliencia alargo plazo y ganar hoy y en el futuro”, subraya.

A medida que las organizaciones invierten con fuerza en IA, muchas están desplegando la tecnología más rápido de lo que desarrollan las habilidades, las estructuras y el apoyo humano necesarios para que sea efectiva. Muchas siguen priorizando las ganancias de eficiencia a corto plazo por encima del desarrollo de capacidades a largo plazo. El 80% de las organizaciones cita la automatización de tareas rutinarias como un objetivo principal de la IA; solo el 35 % prioriza la mejora y el reciclaje de competencias de la plantilla.

Las organizaciones priorizan la automatización mientras, a la vez, reconocen que las capacidades humanas determinarán si la IA ofrece resultados. La preparación de la plantilla influye en la eficacia con la que las organizaciones convierten el cambio tecnológico en resultados para la empresa, lo que la convierte en un factor diferencial en un entorno que avanza rápidamente. Cuando los líderes no tienen expectativas claras y límites sobre cómo se utiliza la IA, o cuando los esfuerzos de preparación van por detrás del despliegue, las organizaciones se enfrentan a una adopción más lenta, una ejecución fragmentada y una mayor exposición operativa y reputacional.

El éxito de la IA depende de las personas, pero la mayoría de las organizaciones sigue centrando la inversión en la tecnología. Es en este punto donde se genera una pérdida de valor. Para cerrar la brecha de preparación, es necesario un enfoque coordinado de habilidades, confianza, gobernanza y liderazgo para garantizar que la inversión se traduzca en rendimiento sostenible y resiliencia.

El estudio de Aon recomienda a las empresas:

  • alinear la estrategia de IA con la planificación de la fuerza laboral; 
  • evaluar las capacidades en IA y las necesidades de habilidades futuras e invertir en programas estructurados de recapacitación y mejora de habilidades a nivel organizacional; 
  • fortalecer las capacidades de liderazgo para guiar el cambio con una gobernanza clara y marcos de control; 
  • y usar datos y analítica de personas más maduros y conectados para tomar decisiones más inteligentes sobre dónde invertir. 

Las organizaciones que actúan con determinación pueden construir fuerzas laborales más resilientes, seguras y productivas, y hacer realidad todo el potencial de la IA. A medida que se acelera la adopción de la IA, las organizaciones se enfrentan a una elección clara: seguir priorizando únicamente la tecnología o invertir en igual medida en la fuerza laboral necesaria para que ésta sea efectiva. Aquellas que cierren la brecha entre la intención y la acción mediante el desarrollo de habilidades, el fortalecimiento de la cultura y el empoderamiento del liderazgo estarán mejor posicionadas para convertir la IA en una ventaja competitiva duradera.

The Trader: rechazo social a la IA en EEUU

La IA promete ser la próxima gran revolución tecnológica. Y probablemente lo será. Pero mientras Silicon Valley habla de productividad, eficiencia y progreso, una parte creciente de la sociedad empieza a reaccionar justo en dirección contraria. El rechazo social a la IA en EEUU está creciendo a una velocidad inesperada. Ya no se trata solo de debates académicos o advertencias éticas. Hay protestas ciudadanas contra centros de datos, políticos perdiendo elecciones locales tras aprobar proyectos vinculados a IA, ataques vandálicos e incluso una caída muy significativa en las encuestas de popularidad de esta tecnología. 

"Y, sinceramente, no debería sorprendernos. La IA está empezando a tocar tres pilares extremadamente sensibles para cualquier sociedad: el empleo, el coste de la energía y la educación de los hijos", resalta el analista Pablo Gil en The Trader.

Muchos trabajadores ven cómo las empresas anuncian despidos justificándolos directamente por automatización. Familias enteras observan cómo el crecimiento de los centros de datos dispara la presión sobre las redes eléctricas, los precios energéticos y las repercusiones del uso y escasez de agua en el medio ambiente. Y padres y profesores empiezan a preguntarse si estamos delegando demasiado rápido procesos educativos y cognitivos esenciales.

El problema de fondo es que la revolución de la IA no se parece a otras revoluciones tecnológicas anteriores. No sustituye únicamente trabajo físico o repetitivo. Empieza a competir con tareas intelectuales, creativas y analíticas que hasta hace muy poco parecían exclusivamente humanas.

Por eso el miedo social está creciendo más rápido que la propia adopción tecnológica. La paradoja es evidente: mientras las grandes tecnológicas invierten cientos de miles de millones en infraestructura y prometen un futuro de abundancia, una parte creciente de la población percibe que quizá ese futuro no les incluye.

Y aquí aparece una de las claves más importantes de esta década: la educación financiera y tecnológica ya no es opcional. Cada revolución económica destruye profesiones, transforma industrias y redistribuye riqueza. Siempre ha ocurrido. Pero quienes entienden antes el cambio suelen adaptarse mejor que quienes simplemente lo padecen.

La IA probablemente aumentará enormemente la productividad global. Pero también puede acelerar desigualdades, tensiones sociales y concentración de poder económico si no se gestiona correctamente.

Unicaja: IA generativa siempre con supervisión humana

Unicaja avanza en la evolución de su modelo de ingeniería de software con la industrialización de la producción de código mediante capacidades aumentadas por inteligencia artificial generativa (IAG). Este enfoque busca escalar el desarrollo de sistemas en un contexto de creciente complejidad tecnológica y exigencia regulatoria, preservando el control interno sobre la arquitectura, la seguridad y el gobierno de la tecnología. El modelo se apoya en la estandarización y factorización de los procesos de desarrollo, en el uso de IAG como herramienta de soporte, siempre con supervisión humana, y en la colaboración con un ecosistema estable de partners tecnológicos organizados por dominios, formado por IBM, NTT Data, Babel, GFT y Scalian, que complementan las capacidades internas del banco y operan conforme a los criterios y marcos definidos por Unicaja.

Esta evolución forma parte del trabajo que la entidad viene desarrollando desde el inicio del Plan Estratégico 2025-2027, orientado a dotar a la ingeniería de software de mayor capacidad para acelerar la ejecución de proyectos, mejorar la eficiencia y facilitar la evolución de las plataformas, fundamentalmente las más tradicionales, conservando el control sobre la arquitectura tecnológica y el gobierno del uso de la IAG dentro del banco. 

La incorporación de la IAG en los entornos de trabajo del equipo de Tecnología se está realizando de forma progresiva. En una primera fase, se ha desplegado Copilot como herramienta de apoyo a determinadas etapas de la ejecución de proyectos, como la toma de requisitos de negocio, la gestión de proyectos y la mejora de la calidad y consistencia de los entregables. Este despliegue ha ido acompañado de un proceso estructurado de gestión del cambio, orientado a facilitar la adopción de estas nuevas formas de trabajo y a generar buenas prácticas con impacto en plazos y productividad. El eje central del modelo es la gestión centralizada del conocimiento, articulada a través de una plataforma propia desarrollada con el apoyo de modelos IAG seleccionados y validados por el equipo de IA del banco. Estos modelos han demostrado una alta eficiencia en el entendimiento y procesamiento de lenguajes de programación tanto actuales como heredados. 

La plataforma interna, denominada Rosetta, actúa como base común para proyectos nuevos y aplicaciones en uso, proporcionando criterios homogéneos de trabajo y un acceso ordenado y gobernado a la información funcional y técnica para los equipos internos y para los centros de ingeniería de los colaboradores seleccionados. De esta forma, contribuye a mitigar el riesgo operacional y de obsolescencia. Desde esta base, la incorporación de herramientas de programación se plantea como un paso inmediato, siempre con supervisión humana integrada en el proceso. Durante 2026, se incorporarán aproximadamente 600 aplicaciones de negocio actualmente en producción en Unicaja.

“Este enfoque nos permite avanzar con mayor agilidad en el desarrollo de nuestros sistemas sin renunciar a principios esenciales como la calidad, el control y la seguridad, en línea con el marco de adopción responsable de la IA que viene desplegando Unicaja, con supervisión humana, gobernanza integrada y cumplimiento normativo”, explica Estrella Botas, directora general de Tecnología y Operaciones. “La industrialización apoyada en inteligencia artificial generativa y en un ecosistema de partners alineado, refuerza nuestra capacidad interna y nos prepara para evolucionar y modernizar nuestros sistemas con mayor eficiencia y solidez”, insiste.

Visium: el capital riesgo español impulsa la IA generativa

Visium culmina su primera ronda de financiación institucional, codirigida por la firma española de capital riesgo Columbus Venture Partners y Concentric, fondo británico de venture activism cofundado por Kjartan Rist y Denis Shafranik que invierte en empresas impulsadas por software que transforman sectores tradicionales. “Nuestra inversión en Visium se basa en la clara tesis de que la IA generativa está redefiniendo los procesos operativos en las industrias farmacéutica y biotecnológica. Su capacidad para diseñar, automatizar y optimizar flujos de trabajo complejos de forma ágil permite reducir significativamente los plazos y la carga operativa asociada al desarrollo de fármacos. Estas soluciones no solo mejoran la eficiencia, sino que también tienen un impacto directo en el time-to-market y la rentabilidad global del sector, alineándose plenamente con nuestra estrategia de invertir en tecnologías que catalizan la innovación aportando valor tangible”, explica Damià Tormo, General Partner de Columbus Venture Partners.

Fundada en 2018, Visium ha pasado de ser una startup autofinanciada a contar con un equipo de más de 100 especialistas en IA en toda Europa, entregando más de 250 proyectos de IA y datos para compañías globales como Roche, Novartis y varias de las 20 principales farmacéuticas del mundo, así como líderes en química especializada como dsm-firmenich.

“Financiamos Visium con recursos propios durante ocho años sabiendo desde el principio que crear valor transformador y sostenible con IA sería mucho más difícil de lo que la mayoría esperaba, especialmente en industrias reguladas”, reconoce Alen Arslanagic, CEO y fundador. Actualmente, la compañía desarrolla soluciones nativas de inteligencia artificial para entornos empresariales complejos, combinando no sólo el asesoramiento estratégico, sino también la ingeniería avanzada de IA y un profundo conocimiento sectorial para ayudar a las organizaciones a desplegar a gran escala. Con esta financiación, Visium acelera su expansión en Europa y EEUU, ampliando su equipo y sus capacidades de producto para llevar su enfoque a un conjunto más amplio de empresas globales.

“Lo que está haciendo Visium —integrar ingenieros de primer nivel dentro de empresas complejas para ofrecer IA que realmente funciona— es un modelo de cómo se transformarán las industrias tradicionales. Esa misión está en el corazón del enfoque activista de Concentric, y estamos orgullosos de respaldarlos en esta nueva etapa” indica Denis Shafranik, cofundador y socio.

Entre los business angel  que participan en la financiación de Visium se encuentran Sam Bourton — Cofundador y CTO de QuantumBlack (adquirida por McKinsey), exsocio de McKinsey y líder global de QuantumBlack Innovation Labs;  Peter Lindholm — Cofundador y ex Co-CEO de Frontier Car Group (adquirida por Prosus), presidente y cofundador de UNARIC; Thomas Wolf — Cofundador y Chief Science Officer de Hugging Face, o Peter Sarlin, Fundador de Silo AI (adquirida por AMD); actualmente fundador y presidente de PostScriptum, QuTwo y NestAI.ente fundador y presidente de PostScriptum, QuTwo y NestAI

Nvidia acumula récords y SpaceX y OpenAI ultiman las salidas a Bolsa

Los resultados de Nvidia no han sorprendido a un mercado que ya ha normalizado unas cifras que siguen siendo extraordinarias. Además, han servido para eclipsar una mala noticia, recibida justo cuando su responsable, Jensen Huang, estaba en Pekín para la cumbre entre Trump y Xin Jinping. China ha prohibido el chip de gaming de Nvidia, cuando es un mercado que aporta entre el 10& y el 15% de los ingresos de la empresa. La decisión, que tendrá un impacto también en  AMD y en Intel, beneficia a los grupos locales (SMIC, Cambricon y el HiSilicon de Huawei), además de facilitar nuevas medidas de restricciones a las exportaciones de EEUU en componentes o en tierras raras.

En cualquier caso, el gigante de los semiconductores se ha convertido en la empresa con mayores beneficios trimestrales del S&P 500 en algo más de cuatro años —58.300 millones$—, una cifra que equivale a un 20% más que el beneficio agregado obtenido en el mismo periodo por todo el sector inmobiliario cotizado del S&P 500. Además, y aunque pueda parecer contraintuitivo tras tres años de crecimientos a doble dígito, el ritmo de expansión de los ingresos no solo se mantiene, sino que vuelve a acelerarse, con un avance del 85%.

En paralelo, dentro del grupo de las principales salidas a Bolsa previstas para el año, SpaceX avanza en la oficialización de sus cifras de cara a su OPV, aprovechando el favorable contexto bursátil. Ttras la resolución del enfrentamiento judicial entre Altman y Musk, OpenAI estaría preparando también el siguiente paso hacia su salida a Bolsa. Si se suman las valoraciones potenciales de SpaceX, OpenAI y Anthropic, el volumen de OPV podría situarse fácilmente entre 3 billones y 4 billones$ en los próximos doce meses, lo que representaría aproximadamente un 7% de la capitalización total del S&P 500.

El apetito por la innovación y la inteligencia artificial sigue más vivo que nunca, hasta el punto de eclipsar el cierre del estrecho de Ormuz, que en las últimas semanas ha pasado a un segundo plano. 

Investing.com: la demanda no se está desacelerando

Thomas Monteiro, analista senior en Investing.com, destaca que es uno de los resultados más contundentes que Nvidia ha entregado en los últimos trimestres — no solo porque las cifras superaron un listón ya de por sí elevado, sino porque el trimestre respondió a las grandes preguntas que pesaban sobre la apuesta por la IA. No hay señales visibles de que la demanda esté desacelerando. Es más, el próximo ciclo de gasto en infraestructura de IA parece destinado a seguir fluyendo hacia los mismos ganadores estructurales que lideraron la primera fase, a medida que el gasto migra del cómputo bruto hacia la infraestructura más amplia necesaria para sostener sistemas de IA más grandes y complejos. 

Ése es, sin duda, el mensaje más importante de los resultados de Nvidia. El crecimiento depende cada vez menos de un mayor aumento en la demanda de GPU. El Centro de Datos sigue siendo el motor, pero la división de redes fue la gran protagonista, casi triplicándose en términos interanuales. Nvidia está capturando una porción cada vez mayor del despliegue de IA, ya que los clientes no solo invierten en chips, sino en los sistemas que los interconectan y escalan. En ese mercado de infraestructura de IA más compleja, Nvidia sigue siendo la empresa alrededor de la cual todos los demás tienen que construir. Eso también ayuda a explicar la nueva estructura de reporte. Al separar la demanda de los grandes proveedores de nube de la de nubes de IA, clientes industriales y empresas, Nvidia está argumentando que su crecimiento se está diversificando más allá de las mayores plataformas cloud.

El aumento del dividendo y la ampliación del programa de recompra de acciones añaden otra señal de que la dirección considera ahora sus flujos de caja lo suficientemente estables como para sostener un programa de retorno de capital más ambicioso — lo que implica que la compañía depende menos de la I+D. Eso hace que la empresa parezca menos una historia de hipercrecimiento puro y más un negocio de plataforma con una propuesta de valor a largo plazo.

UBS: capturar el valor a largo plazo de la IA con enfoque activo y diversificado

"Seguimos manteniendo una visión positiva sobre la tendencia estructural de la inteligencia artificial y creemos que la exposición a esta innovación transformadora seguirá siendo un factor diferencial clave para el rendimiento de los mercados de renta variable a largo plazo. Sin embargo, los diversos riesgos que se perfilan en el horizonte implican también que los inversores deberían acercarse a esta temática mediante una estrategia activa y diversificada. Las valoraciones del sector de semiconductores se están acercando a máximos históricos. Los elevados rendimientos podrían representar un obstáculo a corto plazo. La sólida demanda y monetización de la IA deberían impulsar el rendimiento a largo plazo", apuntan  en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Recomendamos a los inversores mantenerse posicionados para capturar las ganancias a largo plazo de la inteligencia artificial mediante un enfoque activo y diversificado. Seguimos favoreciendo a las plataformas y compañías beneficiarias de aplicaciones de IA que están bien posicionadas para distintos casos de uso, así como a empresas de infraestructura con un fuerte poder de fijación de precios y una sólida posición competitiva dentro de sus respectivas cadenas de suministro”.

“La combinación de factores macroeconómicos y vientos de cola estructurales favorece las perspectivas de beneficios, y prevemos un crecimiento del BPA del 20% para el índice MSCI AC World este año. Aunque es probable que los sectores tecnológicos sigan liderando el mercado, esperamos que el crecimiento de beneficios y el rendimiento se amplíen a más sectores y regiones durante 2026”, señalan Fabian Deriaz, estratega, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

“Teniendo en cuenta cuánto valor bursátil han generado las grandes compañías beneficiarias de la inteligencia artificial en las últimas seis semanas —por no mencionar los más de tres últimos años—, creemos que tiene sentido reducir sobre ponderaciones significativas y asegurarse de que las carteras no asuman un riesgo excesivo en posiciones demasiado concentradas”, matiza David Lefkowitz, responsable de renta variable estadounidense.

AMD anuncia una inversión de 10.000 millones$

Por su parte, AMD impulsa las tecnologías que alimentan la infraestructura de IA de nueva generación. Anuncia una inversión de más de 10.000 millones$ en su ecosistema de fabricación para ampliar alianzas estratégicas y escalar las capacidades de advanced packaging de próxima generación. La compañía también ha comunicado que su procesador AMD EPYC de próxima generación, con nombre en clave “Venice”, es el primer producto HPC del sector que alcanza la fase de producción en el proceso avanzado de 2 nm de TSMC, inicialmente en Taiwán y con planes de ampliarlo en TSMC Arizona.

El advanced packaging es cada vez más crítico a medida que los sistemas de IA requieren mayor rendimiento, más eficiencia y una integración más estrecha entre computación, memoria y diseño a nivel de sistema. La producción de “Venice” en 2 nm de TSMC marca un hito clave en la hoja de ruta de CPU para centros de datos de AMD y en su apuesta por dar soporte a futuras cargas de trabajo en la nube, la empresa y la IA.

Robeco pone el foco en la cadena de valor de la IA en Taiwán 

Un informe de Robeco subraya que TSMC puede dominar la exposición tecnológica en mercados emergentes, pero la cadena de valor de la IA en Taiwán se extiende mucho más allá de una sola empresa. Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, o TSMC, se ha vuelto imposible de ignorar. Como fabricante de semiconductores líder a nivel mundial y un proveedor crítico para compañías como Nvidia, Apple y AMD, se sitúa en el centro de la cadena global de valor de la IA. Su capitalización de mercado ha aumentado hasta 1,66 billones$, otorgándole un peso del 14,2% en el índice MSCI Emerging Markets.

"Esto crea un reto interesante. Para muchas estrategias activas, la exposición a acciones individuales está limitada por reglas de diversificación, lo que significa que los inversores a menudo necesitan mirar más allá de TSMC para obtener una mayor exposición al tema de la IA. Pero, si bien TSMC es una empresa única sin un sustituto uno a uno obvio, el ecosistema tecnológico más amplio de Taiwán ofrece una notable variedad de compañías vinculadas a las mismas tendencias estructurales", destcan los expertos de Robeco.

El sector tecnológico de Taiwán incluye una amplia gama de empresas altamente especializadas que operan a lo largo de la cadena de suministro de la IA. Algunas están directamente involucradas en semiconductores y diseño avanzado de chips. Otras proporcionan servidores, sistemas de alimentación, infraestructura de refrigeración, sustratos, placas de circuito impreso, ensamblaje, pruebas y equipos de redes necesarios para escalar el despliegue de la IA.

Delta Electronics suministra sistemas críticos de potencia y refrigeración para centros de datos. Quanta, Hon Hai Precision, Wiwynn y Wistron son importantes fabricantes de servidores de IA. Accton desempeña un papel crucial en la conexión de GPU a través de clústeres y centros de datos de IA. Nanya Tech produce chips de memoria, mientras que Aspeed es el jugador principal en chips de gestión para servidores. ASE, Powertech y King Yuan son actores clave en ensamblaje y pruebas. Empresas como Unimicron, Elite Material y Zhen Ding producen elementos de sustratos y placas de circuito impreso, mientras que Alchip, Global Unichip y, cada vez más, MediaTek están activos en el diseño de chips personalizados.

18May

Los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor en torno a la inteligencia artificial se prolongará durante un periodo más largo, ya que los cinco grandes hiperescaladores han revisado nuevamente al alza sus estimaciones de gasto en capital.

Miguel Ángel Valero

Las perspectivas para el sector tecnológico estadounidense siguen siendo, en términos generales, positivas, con algunas áreas mostrando un impulso especialmente sólido. Los analistas han revisado significativamente al alza sus estimaciones de gasto en capital (capex) de los “Big 5” hyperscalers —Alphabet (Google), Amazon, Microsoft, Meta y Oracle— durante los últimos doce meses. La magnitud de estas revisiones ha sido más pronunciada que la observada en las previsiones de ingresos o beneficios. Esto resulta especialmente evidente al analizar horizontes más largos: mientras que los ajustes para 2026 ya son relevantes, los de 2027 son aún más significativos. En conjunto, esto sugiere que los mercados consideran cada vez más que el actual impulso inversor se prolongará durante un periodo más largo.

Mirar atrás ayuda a contextualizar los desarrollos recientes. Al igual que ocurrió en el verano y otoño de 2025, los mercados están reaccionando actualmente de forma intensa ante novedades y, en algunos casos, desarrollos inesperados, especialmente el renovado aumento de los planes de inversión anunciados por las grandes compañías tecnológicas. Las reiteradas revisiones al alza indican que los planes reales de gasto han superado con frecuencia las expectativas iniciales. Actualmente, se espera que las inversiones aumenten alrededor de un 70% en 2026. Como destaca Tobias Rommel, gestor de renta variable global de DWS, el gasto en infraestructura de inteligencia artificial se aproxima este año a los 800.000 millones$.

Uno de los principales motores de esta evolución es la continua expansión de la infraestructura de IA. Una gran parte de las inversiones parece dirigirse a capacidad computacional —incluyendo servidores, unidades de procesamiento gráfico (GPU) y almacenamiento—, mientras que el resto se destina a edificios, suministro energético y sistemas de refrigeración. Al mismo tiempo, los elevados volúmenes de pedidos pendientes entre los proveedores cloud apuntan a una demanda estructuralmente robusta. En este contexto, las compañías podrían seguir enfrentándose a presión para aumentar sus niveles de inversión con el fin de mantener su competitividad.

Esta dinámica inversora empieza a reflejarse en la evolución de los beneficios de aquellas compañías que suministran componentes de la infraestructura de IA. En particular, los segmentos de semiconductores y memoria están mostrando un fuerte crecimiento. Tobias Rommel señala: “Esperamos un crecimiento de beneficios de alrededor del 60% para las acciones tecnológicas este año”. Al mismo tiempo, las valoraciones en muchos segmentos vinculados a la IA se han normalizado respecto a los máximos anteriores. Como resultado, el foco se está desplazando gradualmente desde expectativas puramente futuras hacia la capacidad real de generación de beneficios.

Además, está emergiendo una mayor dispersión entre compañías. Aquellas más directamente expuestas a las tendencias de inversión relacionadas con la IA están, en general, superando el comportamiento del resto. Esto podría generar oportunidades adicionales con el tiempo, especialmente para las empresas que logren integrar con éxito la IA en sus modelos de negocio.

Para los inversores, esto dibuja un panorama más diferenciado. Aunque el mercado refleja claramente una fuerte confianza en el potencial a largo plazo del sector, la cuestión clave sigue siendo la velocidad a la que las inversiones se traducen en beneficios. Las primeras señales de monetización comienzan a hacerse visibles, respaldadas por el aumento de los ingresos relacionados con IA y por un fuerte incremento de los pedidos pendientes en servicios cloud, lo que apunta a un fortalecimiento del vínculo entre inversión y comercialización.

Banca March: fuerte caída de los precios de los bonos soberanos

Las negociaciones con Irán no avanzan, Ormuz sigue cerrado e iniciamos la semana con el precio del crudo nuevamente por encima de los 110$ el barril. La fragilidad del alto el fuego en Oriente Medio, evidenciada por ataques con drones registrados en los Emiratos Árabes Unidos y un nuevo cambio en la retórica del presidente Trump, que insta a que Irán se “mueva rápido”, vuelven a tensionar el tablero geopolítico. A ello, se unen las advertencias de la semana pasada de la Agencia Internacional de la Energía sobre los riesgos a un desabastecimiento de crudo si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado.

En Irán las evidencias apuntan a que la capacidad de almacenamiento está alcanzando sus límites. Las imágenes satelitales reflejan que el almacenamiento visible se encuentra prácticamente lleno y, la Isla de Jark, principal centro logístico de exportación de petróleo para el país persa no ha registrado salidas de buques en seis días. Por su parte, Reino Unido y Francia anunciaron su compromiso para salvaguardar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, condicionado a la consecución de un alto al fuego “estable”. 

Con este telón de fondo, se endurecen las condiciones financieras. La preocupación por la inflación y los niveles de deuda pública han provocado una fuerte caída en los precios de los bonos soberanos a nivel mundial y el promedio de los tipos de interés a 10 años de los países del G-7 alcanzan su tasa más alta de las últimas dos décadas. Escalan con mayor celeridad las rentabilidades exigidas a la deuda de largo plazo, llevando a que la tasa a 30 años del bono estadounidense se acerque al 5,15% (máximos desde 2007), los de Alemania al 3,69% (máximo desde 2011) y de manera similar, los bonos japoneses han saltado a niveles no vistos desde 1996. 

Un impacto que se está viendo reflejado también en las expectativas de política monetaria y que han llevado a que el mercado, en apenas dos meses, ha pasado de descontar dos bajadas de tipos por parte de la Fed a considerar ahora una subida de tipos antes del final del año. Este agresivo giro pone mayor presión para lograr desbloquear el paso de buques por Ormuz, dado que el tensionamiento de las condiciones financieras va claramente en contra de los intereses del presidente Trump, que siempre ha defendido la necesidad de rebajar los costes de financiación a los hogares estadounidenses. 

Los datos macro de EEUU muestran una tendencia al alza en los precios y resiliencia del crecimiento, tanto por el lado de la oferta (producción industrial) como de la demanda (ventas minoristas). En primer lugar, el IPC de abril registró un fuerte repunte impulsado por el encarecimiento de la energía. El índice general aumentó un 3,8% interanual (frente al +2,4% de febrero, previo al conflicto con Irán). Esta aceleración se debió principalmente al componente energético, que creció un +8% interanual, con especial incidencia de la gasolina (+28%). En términos de contribución, la energía pasó de tener un impacto prácticamente nulo a aportar 0,8 puntos en marzo y 1,1 puntos en abril. Por su parte, el avance del índice subyacente (+2,8% frente al +2,5% de febrero) respondió en gran medida a un factor técnico puntual en la medición de los alquileres. Además, se observan presiones al alza en los precios de servicios discrecionales, como las tarifas aéreas y los servicios recreativos.

En cuanto a las ventas minoristas, encadenan su tercer mes al alza en términos nominales (+0,5% mensual), reflejando cierta resiliencia del consumo. No obstante, este comportamiento se ve explicado por el aumento de precios en gasolina y alimentos, apoyados por factores como las devoluciones fiscales y el efecto riqueza derivado del buen comportamiento bursátil. 

Por su parte, la producción industrial creció un +0,7%, impulsada principalmente por el repunte en los bienes duraderos –especialmente la producción de vehículos–, junto con el incremento en metales, minerales, maquinaria agrícola y electrónica, lo que apunta a que continúa la mejora de la actividad manufacturera.

Aunque la caída de los precios de los bonos contagia a las Bolsas, la renta variable sigue soportada por una favorable temporada de publicación de resultados empresariales. El miércoles 20 de mayo se conocerán las cifras trimestrales de Nvidia, la principal protagonista del actual auge de la inversión en IA. Las expectativas de la compañía apuntan a un crecimiento de los ingresos de nada menos que del 78% hasta superar los 78.000 millones$, lo que debería permitir alcanzar un beneficio por acción de 1,77$. La vigilancia del mercado estará también centrada en la evolución de los márgenes donde se espera confirmar que la transición desde la arquitectura de sus chips de Blackwell a Vera Rubin no esté suponiendo una compresión de los márgenes de la empresa, así como el impacto del incremento en los costes de fabricación. Los comentarios de Jensen Huang (CEO) sobre la inversión en capital (capex) de los hiperescaladores será otro de los puntos de atención principal: el gasto en IA de Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle (713.000 millones para este año) sigue siendo el motor fundamental de la tesis de crecimiento de Nvidia para la segunda mitad de 2026. 

Una vez más, los resultados de la mayor empresa por capitalización del S&P 500 serán una prueba de fuego para la demanda de chips y la inversión en la construcción de infraestructura relacionada con la IA. Unas cifras que llegan tras el fuerte avance de las Bolsas, donde las acciones de Nvidia se han anotado un +36% desde mínimos de marzo, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia (el conocido como SOX) se anota una subida de más del 60% en el mismo periodo. Además, en esta ocasión la publicación de estas cifras coincidirá con la realización de la principal conferencia de desarrolladores de Google, un evento que ofrece las últimas novedades de la empresa en inteligencia artificial y herramientas de programación.

Más allá de la tecnología, saldrán a escena empresas minoristas estadounidenses que permitirán medir la verdadera temperatura del consumo: destacarán el jueves 21 de mayo los resultados de Walmart, que ofrecerá detalles sobre cómo están afrontando los consumidores los altos precios de la energía. Home Depot y Target ya han recortado sus perspectivas de beneficios debido a la débil demanda de mejoras para el hogar y una menor afluencia en las tiendas, y los resultados que publicarán esta semana mostrarán si la tendencia continúa o comienza a estabilizarse.

Por el lado macro, está la reunión de los ministros de finanzas del G7, en un momento en el cual el tensionamiento de los tipos de interés y la crisis energética por el conflicto con Irán centrarán los debates, y que sigue el martes 19 de mayo. Por otro lado, la Fed publicará las actas de su última reunión (realizada en abril), una referencia que pierde algo de relevancia dado el reciente cambio de presidente (Warsh está al frente desde el 15 de mayo). Entre el 21 y 22 de mayo se conocerán los indicadores de confianza de los empresarios y de los consumidores a ambos lados del Atlántico.

UBS: IA, pero también longevidad

Los sólidos resultados empresariales y la sostenida demanda de inteligencia artificial han respaldado el rally tecnológico durante las últimas siete semana, con el Nasdaq subiendo más de un 26 % desde finales de marzo. "Mantenemos nuestra convicción en el crecimiento a largo plazo de las oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial, pero también esperamos que la tendencia estructural de la longevidad genere oportunidades de varios billones$ durante la próxima década. Desde un punto de vista fundamental, los recientes resultados empresariales y los próximos catalizadores sugieren que la temática de la longevidad cuenta con el respaldo tanto de una fuerte demanda como de un ecosistema de innovación cada vez más sólido en distintas regiones. Los próximos resultados de ensayos clínicos deberían impulsar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La oportunidad de ingresos a largo plazo en el mercado de la obesidad resulta atractiva. La creciente capacidad de innovación en China ofrece nuevas oportunidades", apuntan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos viendo oportunidades atractivas en el sector sanitario a nivel global, no solo porque ofrece características defensivas en medio de la actual incertidumbre geopolítica, sino también por el crecimiento a largo plazo asociado a la tendencia estructural de la longevidad”. Y añade: “Los inversores pueden considerar complementar sus posiciones actuales en inteligencia artificial con una exposición selectiva al sector sanitario, invirtiendo directamente en nuestra selección en evolución de compañías vinculadas a la longevidad o mediante enfoques diversificados y modulares que combinen líderes del sector salud con empresas ajenas al ámbito sanitario, a medida que madura la cadena de valor”.

“Los tipos de interés más altos no descarrilan los mercados alcistas cuando el crecimiento económico se mantiene sólido. Aunque puede haber correcciones bursátiles de corta duración mientras el mercado se ajusta a un entorno de tipos más elevados antes de retomar su tendencia alcista”, aporta Ulrike Hoffmann-Burchardi, directora de inversiones para las Américas y responsable global de renta variable.

Natixis: EEUU y China siguen sin resolver los conflictos de fondo

Tras la visita de Donald Trump a China, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacífico en Natixis CIB, subraya en un análisis que la cumbre en Pekín mostró públicamente un clima de cooperación económica y nuevos acuerdos comerciales, pero el verdadero objetivo fue reducir temporalmente las tensiones estratégicas entre EEUU y China. Detrás de los anuncios sobre inversiones y comercio, ambos países negociaron límites en la guerra tecnológica ligada a la inteligencia artificial y los semiconductores. 

EEUU mantiene el control sobre los chips avanzados y China domina minerales críticos y tierras raras, “por lo que ambos poseen herramientas capaces de dañar seriamente al otro”. La reunión sirvió para frenar momentáneamente esta escalada, aunque sin resolver los conflictos de fondo. “Washington exige que China deje de apoyar militarmente a Irán, mientras Pekín insiste en que EEUU reduzca su apoyo armamentístico a Taiwán. Ninguna de las dos partes cedió realmente en estos temas.” En conclusión, la cumbre no representa una reconciliación duradera, sino una tregua táctica para evitar una confrontación económica y tecnológica más peligrosa mientras continúa la competencia estratégica entre ambas potencias.

En el encuentro predominó el marketing político sobre la materialización de avances sustanciales. Se pactó que China adquiera al menos 17.000 millones$ anuales en productos agrícolas hasta 2028. También acordaron reducir aranceles sobre algunos productos –aún sin especificar– y la compra por parte de China de aviones estadounidenses Boeing (200 según declaraciones de Trump). En cuanto a cuestiones de mayor calado, los comunicados incluyeron referencias generales, pero sin detalles ni planes de acción concretos sobre la escasez de suministro de tierras raras y otros minerales críticos (China no se pronunció), sobre que Irán no puede tener un arma nuclear, y sobre la reapertura del estrecho de Ormuz (donde acordaron que ningún país u organización debe poder cobrar peajes).

Ebury: la caída del mercado de bonos empuja a los inversores hacia al dólar

Las noticias económicas estuvieron marcadas por la fuerte caída registrada en los mercados de bonos de todo el mundo. Se han acumulado varios factores que han generado inquietud entre los tenedores de bonos: la perspectiva de que los precios de la energía se mantengan elevados durante más tiempo, los indicios de efectos inflacionarios de segunda ronda y la inestabilidad política en países como el Reino Unido. Aunque resulta difícil de cuantificar, todos los inversores son conscientes de la falta de progreso en la reducción de los déficits públicos y de la perspectiva de una emisión continua de deuda pública. Estas tendencias se ven agravadas por las dinámicas demográficas en todo el mundo. Las Bolsas han mostrado cierta resiliencia a la fuerte subida de los rendimientos de bonos, "aunque no podemos decir lo mismo sobre el mercado de divisas", apuntan en Ebury. Todas las principales monedas perdieron terreno frente al dólar, con un comportamiento especialmente débil de la libra esterlina y el real brasileño por la agitación política doméstica.

  • EUR: La fuerte venta de bonos se ha extendido ya al tramo corto de la curva estadounidense, lo que ha impedido que el diferencial de tipos entre la Eurozona y Estados Unidos se haya estrechado aún más en las últimas dos semanas. Consideramos que este movimiento ha sido uno de los principales impulsores de la reciente depreciación del euro frente al dólar. Los otros dos factores clave han sido la búsqueda natural de refugio provocada por el conflicto en Irán y el mayor impacto negativo que el encarecimiento de la energía está teniendo sobre la economía europea en comparación con la estadounidense. Esta semana seguiremos con atención los PMI preliminares de mayo para evaluar si la subida de los precios energéticos sigue lastrando la actividad empresarial en la Eurozona. Los economistas esperan un ligero repunte del índice compuesto, aunque desde niveles consistentes con una clara contracción económica. Nuestra hipótesis base es un periodo de estancamiento económico en el segundo trimestre en la eurozona, si bien no puede descartarse un escenario de crecimiento negativo.
  • USD: Un par de sorpresas alcistas en los datos de inflación de abril avivaron la oleada de ventas en el mercado de bonos americano. Tanto la inflación general como la subyacente superaron las previsiones, con las presiones de precios extendiéndose desde el sector energético al resto de la economía. Los precios de producción también superaron ampliamente las expectativas, señal de que las tensiones inflacionistas se están propagando a lo largo de la cadena de suministro. En este contexto, los rumores sobre recortes de tipos han desaparecido prácticamente por completo. El mercado descuenta ahora que el próximo movimiento de la Reserva Federal será al alza, y la principal incógnita ahora es el momento exacto en el que se producirá. Un dato especialmente preocupante es que la inflación a largo plazo descontada por el mercado ha comenzado a repuntar, lo que genera inquietud en la Fed. La semana pasada se confirmó oficialmente el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente del FOMC. La reunión de junio será la primera que presida. Creemos que le resultará complicado conseguir el apoyo de los 'halcones', por lo que la principal preocupación de los inversores será que reduzca las orientaciones prospectivas (forward guidance, en inglés) de la Fed.
  • GBP: Las caídas en los mercados de bonos de la semana pasada se iniciaron en el Reino Unido por el temor a que Keir Starmer sea sustituido por un Gobierno aún más irresponsable desde el punto de vista fiscal, tras el mal resultado del Partido Laborista en las elecciones locales. La presión se extendió rápidamente al resto de países del G10. La libra se vio afectada por ello y cedió terreno frente a todas las principales divisas. El único punto positivo es que los datos económicos británicos han resistido razonablemente bien últimamente: el PIB creció un sólido 0,6% en el primer trimestre y los PMI recientes sugieren que el impacto del conflicto de Irán ha sido, hasta ahora, moderado. La avalancha de datos de esta semana pondrá a prueba esa resiliencia. Prestaremos especial atención a los datos de confianza empresarial ante la inestabilidad política actual. Aunque la libra ya descuenta un alto grado de incertidumbre política, un giro adicional hacia la izquierda en el Gobierno probablemente desencadenaría nuevas caídas de la divisa. El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham —que primero deberá ganarlas elecciones parciales en Makerfield—, es actualmente el favorito de las casas de apuestas para suceder a Starmer. Consideramos que Burnham representaría el peor escenario posible para los bonos soberanos británicos y la libra, dada su clara preferencia por un mayor endeudamiento público, impuestos más altos y sus declaraciones que han pretendido quitar peso al mercado de bonos.
16May

A menos de seis meses de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el presidente republicano debería centrarse en revertir el signo de unas encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras.

Miguel Ángel Valero

A pesar de la enorme diferencia de fuerzas que existe entre EEUU. e Irán, a lo largo de la historia ha quedado probado que la hegemonía de los grandes imperios no viene exclusivamente determinada por su supremacía militar. Hay ocasiones en las que la humildad y la estrategia para abordar las contiendas puede llegar a condicionar enormemente su resultado. Bien lo saben los iraníes, que son conocedores del salvaje final de Ciro II, el gran fundador del imperio persa. Este colosal rey guerrero se apoderó de Babilonia y de Lidia, conquistó Mesopotamia y llevó la frontera de su imperio hasta las costas del mar Egeo. Nada se le resistía hasta que se adentró en la inmensidad de las estepas de Asia Central –el actual Uzbekistán– y batalló contra los masagetas de la reina Tomiris, cuyo hijo apresó. 

Tomiris juró ante su dios Sol que si los persas no le devolvían a su vástago sano y salvo se vengaría hasta que quedara saciada su sed de sangre. Ciro, como Trump en nuestros días, convencido de su extrema superioridad ignoró la amenaza, se rio de la reina de la tribu bárbara y liquidó a su hijo. A pesar de la enorme desigualdad de fuerzas Tomiris logró apresar a Ciro el Grande y cumplió con su promesa decapitándolo y enterrando su cabeza en un odre de vino. 

Aunque dos milenios y medio más tarde, el pescuezo de Trump no parece estar en juego, el presidente norteamericano se ha metido en un buen lío. Debe encontrar una salida rápida y el memorando de entendimiento que está sobre la mesa puede ser una buena alternativa para proclamar ante los suyos una “victoria suficiente” y reabrir el pulmón energético del Golfo Pérsico. Trump no puede empecinarse en alargar un conflicto que no es prioritario para EEUU, ni obcecarse en resolver un complicado pacto nuclear mientras sus ciudadanos comienzan a sufrir las consecuencias económicas del bloqueo de Ormuz con el encarecimiento de la gasolina (+50%), de los vuelos (+15%), o hipotecas al 6,4%.

A menos de seis meses de las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre, el presidente republicano debería centrarse en revertir el signo de unas encuestas que, tras el inicio de la guerra, anticipan su pérdida de control de las dos cámaras. La disputa en el Senado está tan reñida que la victoria se dirimirá entre apenas siete Estados bisagra –principalmente Michigan, Maine y Ohio–. El tiempo corre y, mientras se intensifica la presión económica, la cumbre de Pekín con Xi Jinping no ha generado ningún avance en el conflicto, ni en la guerra comercial entre EEUU y China, ni en el frente geopolítico. 

Trump debe buscar un acuerdo antes de que se agote el poco margen adicional que le concede la Resolución de Poderes de Guerra para mantener la intervención en Irán sin la aprobación del Congreso, que concluye el 28 de mayo.

Irán, por su parte, también está sometido a gran presión. Aunque, a diferencia de lo que le ocurrió a Ciro II, la subsistencia de su régimen teocrático parece garantizada por el momento, éste ha sufrido enormes daños militares y el bloqueo de las fuerzas norteamericanas no solo limita la exportación del 98% de sus recursos energéticos, sino que, con una capacidad de almacenamiento ya al 92%, le obligará a frenar la producción energética en el plazo aproximado de una semana. De alargarse esta situación, complicaría de forma muy significativa el rearranque de sus pozos más antiguos, lo que supondría la pérdida permanente de aproximadamente el 13% de su capacidad productiva actual. Por este motivo, desde hace varias semanas y tras el alto el fuego, el país se ha mostrado dispuesto a negociar y ha presentado diversas propuestas concretas de acuerdo. 

En cuanto a las Bolsas, tras más de dos meses de conflicto, se ha demostrado válida la estrategia de mantener exposición y no dejarse arrastrar por los titulares alarmistas, confiando en la superioridad de los incentivos electorales frente a las ansias trumpistas de “imperializar” Irán. 

Las Bolsas 'pasan' del conflicto y suben por la IA y los resultados empresariales

El mercado sigue la pauta de que la revalorización mediana del S&P 500, tras un año del inicio de los principales conflictos bélicos, es del +7,8%. A pesar de las subidas y los nuevos máximos, EEUU y algunos mercados emergentes cotizan incluso a múltiplos más atractivos que a comienzos de año –un 8% y 13% respectivamente–, gracias gracias a la publicación de unos sólidos resultados empresariales.

Los beneficios del primer trimestre, favorecidos por la tecnología, han sorprendido de forma muy positiva y crecen al 29% frente al 14% que esperaba el consenso. Sin duda la inversión en inteligencia artificial (IA) se mantiene firme y la oleada de destrucción creativa continúa superando estimaciones con fuerza.

Como referencia, solo el capex que este año llevarán a cabo los cinco principales hiperescaladores –Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle–, que se cifra en 800.000 millones$, es equivalente a todo lo que se gastaron el año pasado la totalidad de empresas no tecnológicas del S&P 500, y supone el doble de la inversión que llevaron a cabo en 2025, y el triple de 2024. Un contexto que sigue ofreciendo potencial a la renta variable de cara al extraordinario ciclo de inversión actual y que no tiene pinta de que vaya a desfallecer.

09May

Al margen de los hiperescaladores, empiezan a cobrar protagonismo compañías que participan en la cadena de valor de la IA y que capturan de forma indirecta el impulso del ciclo de inversión.

Miguel Ángel Valero

La revolución de la inteligencia artificial (IA) no solo sigue intacta, sino que está ampliando progresivamente su base de beneficiarios, dando lugar a un mercado más repartido, con un mayor número de compañías participando en las subidas y un liderazgo menos concentrado. Por eso, muchas firmas de inversión siguen defendiendo la necesidad de ampliar el espectro de inversión dentro de la tecnología. 

Al margen de los hiperescaladores, empiezan a cobrar protagonismo compañías que participan en la cadena de valor de la IA y que capturan de forma indirecta el impulso del ciclo de inversión. La fortaleza del ciclo de inversión actual queda reflejada en la demanda de centros de datos, que continúa en niveles excepcionalmente elevados. El 84% de la capacidad de los principales proyectos actualmente en construcción ya está prealquilada antes de su entrada en operación, una dinámica estrechamente ligada a la fuerte expansión de los hiperescaladores. En este contexto, los pedidos acumulados (backlogs) de cuatro de los principales hiperescaladores –Microsoft, Amazon, Alphabet y Oracle– se han triplicado en 2026, hasta alcanzar los 2 billones$, una magnitud que, puesta en perspectiva, supera entre un 1% y un 2% el PIB de la economía española en 2025.

Sin embargo, este fuerte crecimiento de los backlogs no se ha traducido en un liderazgo bursátil equivalente. Mientras que los hiperescaladores avanzan en promedio un 5% en el año, otros segmentos más vinculados a la inversión real están mostrando un comportamiento significativamente mejor. El índice global de infraestructuras y el sector industrial acumulan subidas del 11%, reflejando una rotación hacia activos que capturan de forma indirecta la expansión de capacidad asociada a la IA. 

Este patrón es aún más evidente en las compañías que forman parte de la cadena de valor de la IA, que han registrado avances muy superiores en el año. Empresas clave en el proceso de fabricación de semiconductores y componentes críticos —como la holandesa ASML, la estadounidense Micron Technology y las asiáticas Taiwan Semiconductors, Samsung y SK Hynix— acumulan una revalorización media del +97% en el año. Como consecuencia, el MSCI Emerging Markets avanza un 23%, con las tres compañías asiáticas explicando más del 60% de la rentabilidad total del índice pese a concentrar únicamente el 21% de su capitalización bursátil.

China provoca una guerra de precios en la IA

Por otra parte, la última ofensiva de DeepSeek no va de lanzar el modelo más potente del mercado. Va de algo mucho más disruptivo: hacer que la IA sea mucho más barata. "Y eso, aunque a primera vista parezca un simple ajuste comercial, puede cambiar por completo las reglas del juego", advierte el analista Pablo Gil en The Trader.

La compañía ha recortado hasta un 75% el coste de acceso a su nuevo modelo V4-Pro y ha reducido de forma drástica el precio de uso recurrente. Al mismo tiempo, mantiene capacidades avanzadas como una enorme ventana de contexto, lo que permite trabajar con volúmenes de información mucho mayores. En la práctica, esto significa que desarrollar y utilizar IA se vuelve accesible para muchos más actores.

Este movimiento llega en paralelo a la estrategia de gigantes como OpenAI, Google o Anthropic, que siguen centrados en mejorar la potencia y sofisticación de sus modelos, pero con costes todavía elevados. DeepSeek cambia el enfoque: no compite en la cima tecnológica, sino en la base del mercado. Y aquí está la clave, porque China tiene una desventaja evidente en el acceso a chips avanzados, dominados por compañías como Nvidia. Eso limita su capacidad para liderar en el desarrollo de los modelos más punteros. Pero en lugar de intentar cerrar esa brecha de inmediato, está utilizando el precio como arma para acelerar la adopción y ganar escala.

Este patrón no es nuevo. Ya lo hemos visto en otras industrias. En los vehículos eléctricos, por ejemplo, los fabricantes chinos comenzaron compitiendo en precio, con productos menos sofisticados. Sin embargo, con el tiempo, empresas como BYD han conseguido cerrar la brecha tecnológica hasta competir directamente con referentes globales como Tesla, manteniendo además su ventaja en costes. 

La cuestión es si ese mismo proceso puede repetirse ahora en la IA. Si China logra atraer volumen suficiente, puede acelerar su aprendizaje, mejorar sus modelos y reducir progresivamente la distancia tecnológica. Y, con el tiempo, intentar cerrar también la brecha en hardware.

Hasta ahora, el relato dominante era claro: la IA iba a generar crecimiento explosivo con márgenes muy elevados para las grandes tecnológicas estadounidenses. Sin embargo, la irrupción de estrategias agresivas en precio introduce una nueva variable: la compresión de márgenes.

Si el coste de la IA cae más rápido de lo previsto, los ingresos potenciales pueden no materializarse como se esperaba, especialmente teniendo en cuenta la inversión masiva que están realizando estas compañías en infraestructuras, chips y desarrollo. El mercado está descontando un escenario muy optimista, y este tipo de movimientos podría empezar a ponerlo en tela de juicio.

En el fondo, China no necesita ganar la carrera tecnológica en el corto plazo. Le basta con cambiar las reglas del juego. Si consigue imponer un entorno donde el precio y la accesibilidad sean determinantes, estará condicionando la evolución de toda la industria.

"Estamos entrando en una nueva fase. No es el final del liderazgo estadounidense, pero sí el inicio de una competencia más incómoda. Una en la que el valor no solo se va a medir por la capacidad tecnológica, sino por la capacidad de escalar y monetizar en un entorno cada vez más presionado por los precios. Y eso, para el inversor, cambia mucho las cosas: porque quizá el gran riesgo no sea que la IA no crezca… sino que crezca mucho, pero dejando bastante menos dinero del que hoy descuenta el mercado", subraya este experto.

La IA está eliminando la escalera de entrada al mercado laboral

Durante años nos dijeron que la inteligencia artificial destruiría empleos. Pero casi todos imaginábamos el mismo escenario: que los primeros trabajos en desaparecer serían los más repetitivos, menos cualificados y más manuales. Sin embargo, la realidad está empezando a ir en una dirección muy distinta. Los primeros afectados no están siendo los trabajadores menos formados, sino muchos perfiles junior relacionados con tareas cognitivas: programadores, analistas, desarrolladores, administrativos, perfiles de soporte o empleados que realizaban funciones básicas dentro de profesiones altamente cualificadas. Y eso introduce una paradoja enorme. Por primera vez, una tecnología no solo automatiza tareas manuales, sino también parte del propio proceso de aprendizaje profesional. "Ése quizá sea el verdadero cambio de fondo que todavía no estamos entendiendo del todo", apunta Pablo Gil.

Durante décadas, el mercado laboral funcionó de una manera relativamente estable. Un joven entraba en una empresa realizando tareas simples, repetitivas y poco productivas. La empresa asumía esa ineficiencia inicial porque sabía que, con el tiempo, esa persona adquiriría experiencia, desarrollaría capacidades y acabaría generando mucho más valor. Era, en el fondo, una inversión a largo plazo. Así se construía la experiencia. Así se formaban los futuros profesionales senior.

El problema es que la inteligencia artificial empieza precisamente por ahí. Herramientas como Copilot, ChatGPT, Claude, Gemini o los nuevos asistentes empresariales ya son capaces de realizar muchas de las tareas que tradicionalmente servían como puerta de entrada al mercado laboral. Redactar documentación, resumir información, programar código sencillo, analizar datos, elaborar informes preliminares o responder consultas rutinarias. Todo eso puede hacerse ahora de forma mucho más rápida y barata. Y eso cambia completamente la estructura tradicional de formación dentro de las empresas.

Porque la IA no sustituye necesariamente al experto. Lo que hace muchas veces es potenciar enormemente al profesional senior y reducir la necesidad de perfiles junior. Un programador experimentado apoyado en IA puede realizar el trabajo que antes requería varios perfiles de entrada. Un consultor puede automatizar gran parte del análisis preliminar. Un abogado puede resumir cientos de páginas en minutos. Un analista financiero puede generar informes mucho más rápido que hace apenas unos años. Nadie cuestiona que la productividad aumenta de forma exponencial. Pero el problema aparece inmediatamente después.

Si las empresas necesitan cada vez menos perfiles junior, ¿cómo se forma entonces la siguiente generación de profesionales? Ahí es donde empieza a surgir uno de los mayores riesgos estructurales de esta revolución tecnológica. Porque el mercado laboral no funciona únicamente como un sistema de producción. También funciona como un sistema de aprendizaje. Y si desaparecen las tareas básicas que permitían adquirir experiencia, millones de jóvenes podrían quedarse bloqueados antes siquiera de entrar realmente en el sistema.

De hecho, algunos datos empiezan a reflejar ya esta tendencia. En EEUU, muchos recién graduados tardan más en encontrar trabajo que personas con menor formación. En Europa, varias empresas tecnológicas han reducido contratación junior mientras aumentan sus inversiones en IA. Y en determinados sectores empieza a detectarse un fenómeno especialmente preocupante: trabajadores jóvenes que nunca llegan a desarrollar suficiente experiencia como para progresar profesionalmente. Y eso significa que el impacto de la IA no será únicamente económico o laboral. También puede alterar profundamente determinados equilibrios sociales.

Al mismo tiempo, se está generando otra paradoja muy difícil de gestionar políticamente. Las empresas ganan productividad mientras reducen plantilla. La IA mejora márgenes, aumenta eficiencia y permite hacer más con menos personas. Pero eso también alimenta el miedo de muchos trabajadores jóvenes, que empiezan a percibir la IA no como una herramienta de apoyo, sino como un competidor directo. Y quizá por eso empieza a crecer el rechazo. Porque el problema no es solo perder un empleo. El verdadero miedo es no llegar nunca a tener una oportunidad.

Ahora bien, todas las grandes revoluciones tecnológicas destruyeron trabajos y crearon otros nuevos. La mecanización transformó el campo. Internet cambió el comercio. La automatización modificó las fábricas. Y probablemente la IA también terminará generando nuevas profesiones que hoy ni siquiera imaginamos. El problema nunca ha sido el destino final. El problema siempre ha sido la velocidad del cambio. Y esta vez la velocidad es vertiginosa.

Nunca habíamos visto una tecnología avanzar tan rápido, integrarse tan deprisa en las empresas y afectar simultáneamente a tantos sectores relacionados con tareas cognitivas. Además, hay otra diferencia importante: por primera vez, son los propios creadores de esta tecnología quienes hablan abiertamente de destrucción masiva de empleo y de cambios radicales en el mercado laboral. Y eso multiplica todavía más la sensación de incertidumbre.

En este contexto, entender bien lo que está ocurriendo es fundamental. La IA no elimina profesiones completas de un día para otro. Lo que hace es volver irrelevantes determinadas tareas dentro de esas profesiones. Y quien dependa exclusivamente de esas tareas tendrá cada vez más difícil mantener su valor en el mercado.

Por eso, el futuro del trabajo dependerá menos de lo que sabes hacer hoy y mucho más de tu capacidad para adaptarte continuamente. Habrá profesiones difíciles de automatizar por su componente físico o humano. Habrá perfiles capaces de multiplicar su productividad utilizando IA como herramienta. Y habrá habilidades —como la creatividad, la comunicación, el pensamiento crítico o la capacidad de tomar decisiones complejas— que seguirán teniendo un enorme valor. Pero muchas funciones intermedias podrían desaparecer o reducirse drásticamente. Y ese ajuste probablemente será mucho más duro de lo que hoy imaginamos.

"El verdadero debate ya no es si la inteligencia artificial destruirá empleo o no. El verdadero debate es qué ocurre cuando una sociedad empieza a eliminar precisamente los trabajos que servían para formar a la siguiente generación de profesionales. Porque si desaparece esa escalera de entrada, el problema deja de ser únicamente tecnológico y pasa a convertirse en un desafío económico, educativo y social de enorme magnitud. Y probablemente todavía estamos infravalorando hasta qué punto eso puede transformar el mercado laboral durante la próxima década", recalca Pablo Gil.


07May

Los mercados renuevan su actitud optimista ante las expectativas de un acuerdo de paz en Oriente Medio.

Miguel Ángel Valero

EEUU ha planteado a Irán un memorándum de entendimiento de una sola página que, según fuentes indirectas, contempla una moratoria nuclear que mantendría vivo el programa atómico iraní, junto con un levantamiento gradual de las sanciones. Este alivio permitiría a Teherán recuperar hasta 100.000 millones$ en activos actualmente congelados, condicionado a la eliminación de las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz. Entre los detalles filtrados se señala que la moratoria nuclear tendría una duración de entre 12 y 15 años, permitiendo solamente enriquecer uranio a bajo nivel. Además, se establecería un régimen de inspección nuclear por parte de la ONU. También se señala que el desbloqueo de los activos congelados se llevaría a cabo de forma escalonada.

En caso de aceptarse el memorándum, ambas partes se concederían un periodo adicional de 30 días para concretar y desarrollar las líneas maestras del acuerdo. Los negociadores estadounidenses se han mostrado optimistas y han subrayado que representa el mayor acercamiento alcanzado en todas las rondas negociadoras desde el inicio del conflicto. La contraparte iraní tiene dos días para revisar el acuerdo. El régimen de los ayatolás continúa profundamente dividido y que el sector más duro mantiene como objetivo estratégico el control del estrecho de Ormuz. 

Paralelamente, la presión económica derivada del bloqueo persiste. En este contexto, funcionarios del Ministerio de Energía iraní admiten que ya se han iniciado recortes en la producción, aunque las previsiones son que la semana que viene la capacidad de almacenamiento iraní llegue a niveles críticos. A ello se suma el deterioro del mercado laboral: se calcula que se ha perdido cerca de un millón de empleos y algunos funcionarios públicos no han percibido su salario completo en, al menos, los últimos dos meses.

La percepción de una posible resolución del conflicto en torno al estrecho de Ormuz impulsó un renovado optimismo en los mercados, beneficiando especialmente a las regiones más rezagadas, como Europa. La corrección en los precios del petróleo también actuó como factor de apoyo para los mercados de bonos. En este sentido, la prima de riesgo asociada al conflicto bélico está prácticamente descontada en su totalidad. No obstante, economías especialmente sensibles a los costes energéticos, como la alemana, aún podrían experimentar recuperaciones más intensas tanto en el plano macroeconómico como en los mercados bursátiles.

El inicio de la normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz –sea éste libre o sujeto a algún tipo de pago– serviría para cerrar definitivamente uno de los principales focos de incertidumbre para los mercados. Lo que sí parece indiscutible es que las relaciones geopolíticas y de seguridad en el Golfo han cambiado para siempre.

Fidelity: la inversión en IA se vuelve más selectiva

Las empresas empezaron el año sintiéndose mejor que en ningún otro momento desde las caóticas secuelas de la pandemia de Covid, impulsadas por un auge de la inversión en inteligencia artificial (IA) que se produce una vez en una generación, según la Encuesta a Analistas 2026 de Fidelity International. La encuesta captó el sentimiento hasta principios de marzo; desde entonces, el prolongado conflicto en Oriente Medio, incluida la escalada de ataques a la infraestructura energética, ha introducido un choque de costes e inflación más persistente que está configurando el telón de fondo macroeconómico a corto plazo.

Aunque el sentimiento empresarial se ha fortalecido, la encuesta también pone de relieve las presiones emergentes bajo la superficie. Los elevados costes de las materias primas y la ralentización del crecimiento salarial presionan a los consumidores, creando riesgos para la economía mundial. Al mismo tiempo, el conflicto de Oriente Medio ha pasado a ser una interrupción del suministro que restringe la disponibilidad física y eleva los precios, con el riesgo de que su prolongación pueda mantener estas presiones durante más tiempo del previsto anteriormente.

La encuesta muestra que la proporción de analistas que informan de una mayor confianza de la dirección en la inversión empresarial durante el próximo año ha vuelto a subir hacia los máximos alcanzados tras la pandemia. Los analistas tienen claro el origen de ese optimismo. La economía mundial se encuentra en medio de uno de los mayores ciclos de inversión en años, impulsado por el gasto en inteligencia artificial y la infraestructura necesaria para apoyarla.

Esa inversión está reforzando la demanda en todas las cadenas de suministro y ampliando la visibilidad de los ingresos en los próximos años. La tecnología de la información es la beneficiaria más clara, pero los efectos también son visibles en los materiales y la energía, donde la demanda de electricidad y de las materias primas necesarias para construir centros de datos y ampliar la capacidad de generación está impulsando un auge en varias áreas.

Alrededor del 81 % de los directivos de empresas de tecnologías de la información se muestran moderada o significativamente más confiados de cara al próximo año, junto con un65 % en el sector de materiales.

Niamh Brodie-Machura, CIO de Renta Variable de Fidelity International, comenta: "La inversión en IA se está extendiendo en cascada por las cadenas de suministro eléctrico e industrial, ampliando el ciclo más allá de las mayores plataformas tecnológicas."

Sin embargo, la encuesta también pone de relieve la creciente presión sobre las bases de costes de las empresas. Sólo el 8% de los analistas espera que las presiones inflacionistas disminuyan en los próximos 12 meses. Alrededor de la mitad prevé que la presión de los costes se mantendrá en los niveles actuales, y un 40% prevé nuevos aumentos. Los sectores de materiales e industrial registran una presión alcista especialmente fuerte.

La subida de los precios de las materias primas, los costes de la energía y las fricciones comerciales, intensificadas por las tensiones geopolíticas, están sosteniendo la inflación por el lado de la oferta y añadiendo presión a la demanda. Los indicadores trimestrales de Fidelity también muestran que las expectativas de crecimiento de los costes laborales se están moderando hasta su nivel más bajo en tres años. La divergencia entre el sostenimiento de los costes de los insumos y el menor impulso de los salarios hace temer por el poder adquisitivo de los hogares.

Para los analistas que cubren las empresas de consumo básico y discrecional, los riesgos de asequibilidad y demanda son ahora la principal preocupación. Mientras que las industrias expuestas a la IA se benefician de la fortaleza de los mercados de capitales y del gasto en infraestructuras, los consumidores de rentas medias se enfrentan al aumento del coste del combustible y a un crecimiento salarial limitado.

Los analistas del sector sanitario señalan igualmente las compensaciones fiscales a medida que los gobiernos aumentan el gasto en defensa, lo que podría intensificar la presión sobre los presupuestos públicos de sanidad. 

El resultado es un panorama económico cada vez más desigual. Las empresas vinculadas directamente a la infraestructura de IA están viendo cómo mejoran la confianza, el despliegue de capital y los beneficios esperados. En cambio, los sectores dependientes de consumidores estirados o expuestos a presiones políticas sobre los precios se enfrentan a márgenes más estrechos y a vientos en contra de la demanda.

Niamh añade: "El contexto de inversión es favorable, pero se está volviendo más selectivo. Las empresas con capacidad de fijación de precios, balances sólidos y exposición a la IA se encuentran en una situación muy distinta a la de aquellas que dependen de consumidores más presionados. A medida que se amplía la brecha entre ganadores y perdedores, el análisis fundamental detallado y la selección activa de valores son cada vez más importantes. En un contexto geopolítico más volátil, el mensaje general de la encuesta sigue siendo que la inversión en IA está remodelando el ciclo empresarial. La amplitud del gasto en infraestructuras y cadenas de suministro sugiere que el impacto va más allá de los gigantes tecnológicos. Sin embargo, la interacción de los precios, la política y la dinámica salarial significa que los beneficios aún no se distribuyen uniformemente, lo que refuerza las señales de una economía mundial en forma de K."

DWS: hasta el 50% de las carteras institucionales están en IA

Por su parte, Xtrackers, de DWS Group, patrocina el informe Exuberancia y exposición: los inversores institucionales y el auge de la IA’, elaborado por Economist Impact. Los inversores institucionales ya no son meros observadores ante el auge de la IA, sino que están contribuyendo activamente a impulsarlo. Sus amplios volúmenes de capital los convierten en financiadores naturales de los activos más costosos de la IA, desde centros de datos a hiperescala hasta sistemas de entrenamiento. Sin embargo, estas inversiones conllevan riesgos específicos: elevados costes iniciales, rápida obsolescencia y crecientes tensiones geopolíticas en las cadenas de suministro. Estos riesgos plantean una cuestión más amplia: ¿hasta qué punto es sostenible el actual ciclo de inversión en IA? 

El auge de la IA guarda similitudes con anteriores olas de inversión industrial: transformadoras, pero con riesgo de exceso. El informe analiza cómo los inversores institucionales están gestionando esta tensión. El auge de la inversión en IA es frágil y está impulsado, en parte, por la inercia del mercado más que por fundamentos económicos. Más del 70% de los encuestados identifica al menos un factor vinculado al momentum —como el reciente comportamiento bursátil o la elevada concentración de rentabilidades en un reducido grupo de compañías dominantes— como un motor clave de la inversión. La subida de precios está contribuyendo a justificar nuevas inversiones. 

Sin embargo, el argumento a largo plazo es más sólido: alrededor de la mitad señala las mejoras de productividad a largo plazo como principal motivación, mientras que solo un 14% espera ahorros de costes en el corto o medio plazo. 

El auge se sustenta en una combinación de convicción y momentum, una mezcla potencialmente inestable. Los inversores institucionales anticipan una corrección significativa en las acciones vinculadas a la IA, pero podrían no estar preparados para absorber pérdidas de esa magnitud. Cerca del 80% espera caídas de al menos un 20% en los próximos 12 a 18 meses, mientras que menos del 1% afirma que podría soportar un descenso de ese nivel. A pesar de ello, más del 80% expresa confianza en sus carteras, aunque muchos matizan que se trata de una confianza “moderada”. Esta divergencia sugiere que la resiliencia podría estar sobreestimada. 

Las carteras ya presentan una elevada exposición a la IA —principalmente a través de renta variable—, lo que genera un riesgo significativo de concentración. Aproximadamente dos tercios de los encuestados señalan que entre el 25% y el 50% de sus carteras de renta variable incluyen compañías relacionadas con la IA, un porcentaje superior al de renta fija o inversiones alternativas. La exposición se distribuye a lo largo de todo el ecosistema, desde proveedores de infraestructuras hasta desarrolladores y usuarios finales. Las posiciones están especialmente concentradas en infraestructuras y fondos pasivos, lo que sugiere una preferencia por apuestas indirectas. Aun así, cerca de un tercio de los inversores reconoce tener sobreponderadas las acciones vinculadas a la IA respecto a sus asignaciones estratégicas, lo que deja a las carteras expuestas a cambios en las valoraciones. Esta elevada exposición a la renta variable incrementa el riesgo de una falsa diversificación: si las valoraciones caen de forma simultánea, la diversificación podría ofrecer menos protección de la esperada. 

Los inversores institucionales se están preparando para un entorno de volatilidad, pero muchos planean comprar en lugar de retirarse si las valoraciones caen. Las medidas de gobernanza —como un mayor control por parte de los comités de inversión y la definición de umbrales de rebalanceo— son las estrategias más extendidas. Pocos contemplan reducir su exposición. Por el contrario, la mayoría prevé incrementarla si las valoraciones bajan. Los inversores se posicionan así como compradores oportunistas en un contexto de corrección, más que como vendedores defensivos. 

Los inversores esperan que la IA genere rentabilidades en múltiples sectores, aunque tecnología y finanzas siguen siendo los principales beneficiarios. El sector tecnológico se percibe ampliamente como el que ofrecerá mayores ganancias vinculadas a la IA. El sector financiero también ocupa un lugar destacado, impulsado por expectativas de mejoras en eficiencia y el desarrollo de nuevos productos financieros basados en IA. Algunos inversores regionales, especialmente en Asia-Pacífico, prevén mayores oportunidades en sectores como medios de comunicación o logística. Aun así, las expectativas siguen concentradas en sectores ya estrechamente ligados a la tecnología.

Los inversores están apostando claramente por EEUU como líder en la carrera por la supremacía en IA. Más del 40% espera que las mayores rentabilidades provengan de este mercado en los próximos cinco años, muy por delante de cualquier otro. China queda rezagada con un 13%, lo que sugiere que su papel podría estar infravalorado. En conjunto, las expectativas se inclinan hacia los mercados desarrollados: un 27% prevé mayores retornos en ellos, frente a solo un 13% en mercados emergentes. 

Los inversores institucionales se están convirtiendo en actores centrales del ecosistema de la IA, tanto como financiadores como usuarios de la tecnología. Su exposición ha crecido rápidamente, especialmente a través de la renta variable, incluso cuando reconocen que las valoraciones pueden ser frágiles. En lugar de replegarse, se están preparando para la volatilidad: refuerzan la gobernanza, mantienen la diversificación y se posicionan para aprovechar oportunidades en un entorno de corrección. Sin embargo, esta confianza se basa en la premisa de que cualquier ajuste será limitado. En la práctica, la elevada concentración en renta variable y la creciente interconexión de los mercados dejan a las carteras expuestas a una posible repricing más amplia. Como gestores de capital a largo plazo, los inversores institucionales no solo condicionarán sus propios resultados, sino también la estabilidad del mercado y el ritmo futuro de la inversión en IA. 

UBS: oportunidad para reequilibrar las carteras

El S&P 500 subió un 1,5% hasta alcanzar un nuevo máximo histórico el miércoles, mientras que el precio del crudo Brent llegó a caer hasta un 11%, impulsado por un renovado optimismo ante la posibilidad de que EEUU e Irán estén cerca de alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.

"Nuestra recomendación durante el conflicto ha sido mantenerse invertidos y evitar 'hacer trading' en torno a acontecimientos geopolíticos. Hemos seguido considerando atractivas las acciones estadounidenses y globales, al tiempo que hemos preferido reducir progresivamente la exposición a mercados más dependientes de la energía. La reciente resiliencia de los mercados ofrece a los inversores una oportunidad para reequilibrar sus carteras desde una posición de fortaleza, con el objetivo de beneficiarse de nuevas subidas del mercado mientras diversifican riesgos potenciales", recuerdan en UBS.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Seguimos manteniendo una visión atractiva sobre la mayoría de los mercados bursátiles globales, incluidos EEUU, China, Japón y Suiza. Mantenemos una postura neutral sobre la eurozona y la India, que consideramos más sensibles a unos precios de la energía más elevados. También apostamos por la diversificación a través de nuestras oportunidades de Innovación Transformacional, incluidas las áreas de Longevidad y Energía y Recursos”.

UBP: los mercados se mantienen por los resultados de las empresas

El UBP Weekly View destaca que los mercados se mantienen gracias a los resultados empresariales, a pesar del aumento de los tipos de interés y las tensiones geopolíticas. La renta variable mundial subió, impulsada por los sólidos resultados de las empresas tecnológicas estadounidenses, mientras que los mercados de renta fija retrocedieron debido al aumento de los rendimientos y a que los bancos centrales mantuvieron una postura cautelosa. 

En el mercado de divisas, el dólar estadounidense se debilitó debido a la intervención japonesa, y el dólar australiano se fortaleció, mientras que el oro se consolidó por debajo de los máximos recientesa pesar de que la demanda subyacente sigue siendo sólida.

Eastspring: el potencial alcista a corto plazo puede ser limitado

Vis Nayar, Chief Investment Officer de Eastspring Investments, Ray Farris, Chief Economist, y Viola Wong, Economist,  afirman que dado que continúa sin resolverse el conflicto en Irán, la prima de riesgo del petróleo sigue creciendo lentamente, y  la presión hacia los bancos centrales para subir los tipos aumenta, especialmente en los países asiáticos por la debilidad de sus divisas, pese a que la inflación se mantiene estable. En este contexto, la  IA sigue siendo la temática que es el principal motor de las bolsas mundiales porque la demanda se mantiene resiliente pese a las amenazas de inflación, estanflación o desaceleración del crecimiento. Las previsiones de beneficios de los segmentos de la IA y de infraestructuras de la IA continúan subiendo, aunque también los costes. Las compañías que sean capaces de sostener el crecimiento de márgenes en este entorno serán las ganadoras.

Cuanto más se prolongue la guerra, mayor será la pérdida de suministro de petróleo y mayor la disposición del mercado a incorporar en los precios futuros unos costes energéticos más altos. La curva de futuros del crudo Brent se ha desplazado moderadamente al alza en el último mes. Es probable que le siga un movimiento mayor.

A pesar del aumento de los precios de la energía, los últimos datos de inflación se han mantenido en general contenidos en la mayoría de las grandes economías mundiales y asiáticas. En los mercados desarrollados, las reuniones de política monetaria de la Fed, el BCE, el Bank of England y el Bank of Japan, dejaron sin cambios los tipos la semana pasada.

Aunque el tono general fue ligeramente hawkish, las divisiones se han hecho más evidentes dentro de los comités de política monetaria, junto con una preocupación creciente acerca de la posibilidad de que una desaceleración del crecimiento pueda coincidir con una interrupción del suministro peor de lo esperado.

En este contexto, el mercado de tipos de interés parece estar yendo por delante de los responsables de política monetaria, eliminando las expectativas de recortes, y descontando subidas adicionales en el resto del año.

Aunque la convicción en torno a las subidas de tipos de interés suele ser menor en un entorno inflacionario impulsado por la oferta, esto no significa que la expectativa del mercado de una senda de tipos materialmente más elevada sea errónea. La cuestión clave es el calendario. La presión para subir tipos se está adelantando cada vez más en los mercados emergentes asiáticos, que afrontan una fase de debilidad de sus divisas. 

Los rendimientos de los bonos asiáticos han presentado una estrecha correlación negativa con las divisas desde el inicio de la guerra. Si bien algunos gobiernos asiáticos han optado por subvencionar los costes energéticos para contener la inflación, el aumento de las cargas fiscales conducirá eventualmente hacia un escenario de mayores costes, empeorando aún más las condiciones en el comercio y añadiendo presión sobre las divisas. 

El espacio fiscal limitado ya ha llevado al BSP (banco central de Filipinas) a subir tipos de interés, y vemos una probabilidad creciente de que BI (Banco de Indonesia) y RBI (Banco de la Reserva de la India) sigan el mismo camino.

Aunque la necesidad de subidas de tipos es menos urgente en Malasia y Tailandia, también han empezado a aparecer señales de estrés fiscal. En Tailandia, el gobierno anunció recientemente un nuevo paquete extrapresupuestario para aumentar el endeudamiento. Cabe esperar que el endeudamiento fuera de balance crezca aún más en economías donde las ratios oficiales de deuda sobre PIB ya están cerca de los límites legales.

Independientemente de que el mercado esté preocupado en la inflación, la desaceleración del crecimiento o la estanflación, ninguno de ellos parece estar inquietando por ahora a los mercados de renta variable. En EEUU los resultados sorprendieron con fuerza al alza: más del 60% de las compañías del S&P 500 publicaron beneficios del 1T por encima del consenso, muy por encima del promedio histórico.

A nivel de índice, el crecimiento de beneficios a 12 meses vista continúa revisándose al alza. Sin embargo, cada vez resulta más claro que estas expectativas de beneficios más sólidas están impulsadas por un conjunto cada vez más reducido de empresas. La narrativa del mercado sigue siendo, firmemente, la IA frente a todo lo demás.

Aunque el consenso a comienzos de año ya apuntaba una cifra cercana a 700 millones$ de gasto en capex por parte de los hyperscalers en 2026, esta cifra se ha revisado desde entonces al alza, en torno a un 20%, tras el anuncio de beneficios empresariales por parte de las compañías. Las previsiones de ingresos y beneficios para los segmentos de IA y de infraestructura para IA siguen una tendencia ascendente, lo que sugiere que los mercados, en gran medida, consideran que el crecimiento ligado a la IA está aislado de las tensiones geopolíticas. 

Sin embargo, con los beneficios a futuro del sector IT en máximos de varios años, el potencial alcista a corto plazo derivado de nuevas revisiones al alza podría ser más limitado, mientras que los riesgos ante cualquier novedad negativa probablemente se examinarán con mayor atención. En un entorno de costes al alza, se espera que los mercados den más importancia a un crecimiento sostenido de los ingresos y a la protección de márgenes. Por ahora, la demanda se mantiene resiliente, lo que sigue favoreciendo a los exportadores del norte de Asia con un alto peso tecnológico. Los datos del PMI manufacturero de abril muestran que, en todo el norte de Asia la cifra de nuevos pedidos ha repuntado, pero también han crecido los costes de producción.

Singular Bank, caso de uso de la IA en Banca Privada para OpenAI

OpenAI, la empresa de investigación e implementación de IA, ha seleccionado a Singular Bank como uno de los casos de uso destacados en la aplicación de inteligencia artificial al sector financiero, por el desarrollo y despliegue de Singularity, su plataforma de IA. Este reconocimiento sitúa a Singular Bank como la entidad de referencia en la adopción práctica de IA en Banca Privada, en un momento en el que el sector avanza desde la fase de experimentación hacia la implantación real de estas tecnologías en procesos clave del negocio.

Singularity está diseñada para ser utilizada por el banquero y reforzar su capacidad de análisis, preparación y respuesta para ofrecer un asesoramiento más ágil, consistente y personalizado, facilitando la conexión de todo el conocimiento que se genera en distintas áreas y departamentos del banco. La solución permite preparar reuniones en cuestión de segundos, analizar carteras y detectar oportunidades de mejora y optimización de carteras según las características de cada cliente, generar argumentarios de inversión en base al conocimiento del cliente y a la visión y recomendaciones del equipo de Inversiones y Productos, así como ayudar en la redacción de comunicaciones con clientes.

Todo ello se articula a través de la conexión de la plataforma con los principales sistemas y herramientas del banco, entre ellos el CRM, las plataformas de inversión, la documentación interna así como la de cada cliente y Outlook. Esta integración permite trabajar con mayor trazabilidad y consistencia, y facilita que el banquero disponga de la información y el contexto necesarios en un único entorno de trabajo.

La plataforma opera dentro del entorno tecnológico de Singular Bank, de modo que los datos no salen del perímetro del banco y se mantienen en ese entorno seguro, conforme a los más altos estándares de control, trazabilidad y cumplimiento normativo exigidos en una entidad de Banca Privada.

Singularity no es un piloto, sino una herramienta de uso real y transversal dentro del banco. Este avance permite a los profesionales dedicar más tiempo a estar con los clientes, al tiempo que mejora la consistencia y la personalización del asesoramiento.

Rubén Andrés Priego, director general de Tecnología y Operaciones de Singular Bank, señaló: “Este reconocimiento por parte de OpenAI valida nuestra estrategia tecnológica y nuestra apuesta por una inteligencia artificial aplicada a casos de uso reales, integrada en el día a día del banco y diseñada para reforzar la capacidad de nuestros banqueros. Singularity nos permite trabajar con más agilidad, consistencia y personalización, manteniendo siempre la información dentro de un entorno seguro y plenamente controlado por la entidad”.

06May

Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.

Miguel Ángel Valero

Con una operación de apenas un día de duración, Project Freedom ha servido para que EEUU acuda el árbol iraní. Medios críticos con el régimen señalan que el presidente Masoud Pezeshkian estaría molesto con la decisión del general Ahmad Vahidi de lanzar ataques a buques comerciales con el fin de reafirmar el control del estrecho de Ormuz. Y que los sorpresivos ataques contra Emiratos Árabes Unidos forman parte de los intentos de Vahidi por sabotear las conversaciones con EEUU, incluso a costa de provocar un reinicio de las confrontaciones armadas.

En medio de este escenario de tensiones internas, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, visitó China, precisamente la semana previa a la llegada de Donald Trump, lo que sugiere un posible intento de coordinar posiciones sobre el conflicto iraní.

Mientras tanto, los mercados bursátiles continúan celebrando la temporada de resultados. En EEUU se alcanzaron nuevos máximos y, tras el cierre de la sesión, se publicaron las cifras de AMD, principal competidor de Nvidia en el segmento de las GPU (pieza clave en la construcción de centros de datos para inteligencia artificial). Los resultados confirman la sólida dinámica que viene mostrando el sector de semiconductores. La compañía incrementó sus ingresos un 38%, superando por primera vez los 10.000 millones$ trimestrales, y sus beneficios operativos crecieron un +72%. Además, elevó su previsión de ventas para el segundo trimestre hasta los 11.200 millones$, con unos márgenes brutos que se mantendrán en torno al 56%. La acción reaccionó con una subida del 11% en el after market.

En consecuencia, el movimiento estadounidense parece estar sacudiendo el tablero interno iraní, acentuando las fracturas dentro del régimen y aumentando la presión a medida que el tiempo juega en su contra, especialmente por la limitada capacidad de almacenamiento de petróleo. 

Sin embargo, el verdadero ganador del conflicto está siendo el sector tecnológico. Las mastodónticas cifras de inversión destinadas al despliegue de la inteligencia artificial continúan impulsando el crecimiento, no solo dentro del ecosistema de centros de datos, sino también en el conjunto de la economía, un efecto que se refleja claramente en el peso de la inversión en las últimas cifras del PIB estadounidense.  

La UE trata de frenar los nuevos aranceles de Trump sobre los automóviles

Por otra parte, la Unión Europea ha pedido a EEUU que las principales disposiciones del acuerdo no se apliquen antes de julio. Trump amenazó con elevar los aranceles a los automóviles del 15% –establecido en el pacto comercial– al 25%, una medida que supondría incumplir lo acordado. El presidente estadounidense justificó esta amenaza por la demora del bloque comunitario en ratificar el acuerdo. Sin embargo, la UE sostiene que está siguiendo su procedimiento legislativo y prevé aprobarlo en junio. El retraso se debe a que el proceso se vio temporalmente interrumpido por el Parlamento Europeo, tras las amenazas de Trump de imponer nuevos gravámenes a los aliados europeos que no respaldaran su propuesta de adquisición de Groenlandia.

Noruega busca reforzar su producción futura de petróleo y gas mediante la reapertura de tres yacimientos de gas. En el contexto del esfuerzo europeo por diversificar sus fuentes energéticas y reducir la dependencia de Rusia y Oriente Medio, el país nórdico ha decidido reanudar la producción de estas instalaciones, que comenzará a partir de 2028. Los yacimientos en cuestión –West Ekofisk, Albuskjell y Tommeliten Gamma– situados en la costa sur del país, se cerraron en 1998, y se espera que su reapertura produzca durante dos décadas. Las reservas recuperables se estiman entre 90 y 120 millones de barriles equivalentes de petróleo (mboe), consistiendo principalmente en gas, con volúmenes limitados de condensado. Las exportaciones de gas se dirigirán a Emden (Alemania), mientras que el condensado se enviará a Teesside (Reino Unido). Paralelamente, el Gobierno noruego ha puesto en marcha una nueva ronda de licencias para la exploración de petróleo y gas, con el objetivo de asegurar niveles elevados de suministro energético a largo plazo.

UBS: los mercados sobrevaloran el riesgo de subidas de tipos

Los rendimientos de los bonos gubernamentales se mantienen muy por encima de los niveles previos al conflicto, ya que los elevados precios del petróleo han intensificado las preocupaciones sobre la inflación. "Pero seguimos creyendo que es menos probable que el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra suban los tipos, mientras que la Fed podría incluso recortarlos aún más", señalan en UBS. Mientras las expectativas de inflación a largo plazo permanezcan ancladas a nivel global, una revisión de las expectativas del mercado debería provocar descensos en los rendimientos de los bonos gubernamentales en los próximos meses. Los riesgos para el crecimiento deberían mantener al BCE sin cambios. Es probable que el Banco de Inglaterra también mantenga los tipos estables. La Fed tiene margen para seguir flexibilizando su política.

Mark Haefele, Director de Inversiones (CIO) de UBS Global Wealth Management, afirma: “Mantenemos la opinión de que los mercados han sobrevalorado el riesgo de que los bancos centrales suban, o no bajen, los tipos de interés. Esto crea una oportunidad potencial para que los inversores ‘fijen rendimientos’ en bonos de calidad a corto y medio plazo en USD, EUR y GBP”. Y añade: “Quienes busquen generar ingresos adicionales en sus carteras también pueden considerar una exposición selectiva a segmentos de mayor beta como mercados emergentes, high yield o deuda subordinada, así como estrategias de renta variable orientadas a ingresos e inversiones estructuradas que generen rentabilidad”.

“Prevemos una subida adicional de 25 puntos básicos, muy probablemente en agosto, y un tipo terminal del 4,6%. A corto plazo, nos mantenemos cautos con el AUDUSD en un contexto de fortaleza continuada del USD. A más largo plazo, sin embargo, unos fundamentos sólidos respaldan nuestra previsión de 0,75, con preferencia por posiciones largas en la divisa frente a ciertos cruces selectivos”, apuntan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, estrategas.

Pictet: clima de inversión más favorable

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, habla de "un clima de inversión más favorable". Ante la persistencia del conflicto sin resolver en Irán mantenemos una posición global neutral en renta variable, renta fija y liquidez, aunque reintroduciendo cierto riesgo. Sobre ponderamos acciones estadounidenses y de mercados emergentes, los cuales presentan sólidos beneficios empresariales y resistencia a la crisis energética. Preferimos los sectores industrial y tecnológico. También sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes.Aunque persiste mucha incertidumbre, sin que se vislumbre el fin de la guerra en Irán, con barcos atrapados en el estrecho de Ormuz y precios del petróleo en alza, los peores escenarios no se han materializado y el balance de riesgos apunta a un clima más favorable de inversión. En este sentido los inversores pueden volver a centrarse en lo que, en general, son fundamentales positivos: amplia liquidez global, fuerte dinamismo de beneficios empresariales, crecimiento económico, aunque no espectacular, inflación moderada -aunque con riesgos al alza- y valoraciones en muchas clases de activos más atractivas que hace dos meses.

El contexto macroeconómico es en conjunto moderadamente positivo, con indicadores adelantados indicativos de que la actividad se mantiene resiliente en la mayoría de las economías desarrolladas y gran parte de Asia, siendo la transmisión del impacto energético, más allá de encuestas y precios, limitada hasta el momento. Nuestro escenario base es que la economía global crezca 2,8% este año, ligeramente por encima de su potencial, con la inflación alrededor de 3%. 

Pero los precios del petróleo rondan 110-120$/barril con la vía marítima del estrecho de Ormuz cerrada, en comparación con los 70$ previos a la guerra, siendo el valor razonable a largo plazo de unos 80$. Si el cierre se prolonga al verano es probable que desencadene una leve recesión en Europa y algunas economías emergentes, incluso EEUU. De hecho, en EEUU el consumidor es más vulnerable de lo que indica el crecimiento económico: los datos de consumo ya son débiles, el aumento de la renta disponible se ha desacelerado considerablemente, la confianza se encuentra cerca de mínimos históricos y se prevé que el aumento de precios del petróleo reduzca más la renta real, aunque sus productores de petróleo pueden obtener importantes beneficios.

En cambio, en Europa, la crisis del petróleo es negativa, haciendo que las expectativas de recuperación se desvanezcan, con amenaza de estanflación más presente y hemos rebajado la previsión de crecimiento en la euro zona este año a 0,9% desde 1,3% hace dos meses y aumentado la de inflación a 2,7% desde 2 %.

Pero en economías emergentes los exportadores de energía son beneficiarios y otros países se encuentran en posición más sólida que en crisis anteriores, con mayor crecimiento, menor vulnerabilidad externa y mayores reservas de liquidez.

Ante la incertidumbre sobre la duración del impacto inflacionario y posible intervención Gubernamental para mitigar sus efectos, los bancos centrales se han mostrado dispuestos a endurecer la política monetaria, aunque sin prisa. La liquidez global, por la oferta monetaria, reservas de divisas (excluido oro) y activos de los bancos centrales (excluido oro), crece cerca de 7,4 %, 1 % por encima de la tendencia histórica.Por su parte la Reserva Federal ha dejado de recortar tipos de interés y no prevemos más este año, pero la liquidez de su sector privado sigue abundante para protegerse de perturbaciones externas. Creemos que se debe a que los principales prestatarios -Gobierno, empresas relacionadas con inteligencia artificial (IA) y consumidores con mayor poder adquisitivo- no son especialmente sensibles a las variaciones de tipos de interés. 

Además, los balances bancarios gozan de sólida salud, bien protegidos de perturbaciones en los sectores más débiles del mercado crediticio. La liquidez monetaria y crediticia en EEUU aumentará a 2,5 billones$, 8 % de su PIB, frente a 1,7 billones en 2025.

La temporada de presentación de resultados ha sido sólida, especialmente en EEUU y en sectores de tecnología, finanzas y materiales. Las valoraciones en renta variable, a pesar de la fuerte recuperación, no parecen excesivas en precio/beneficio a 12 meses un 10 % inferior al máximo de octubre de 2025.  Los principales índices bursátiles están dominados en gran medida por empresas del sector servicios, siendo poco probable que el aumento del precio del petróleo tenga impacto inmediato en los beneficios agregados. Además, el sentimiento de los inversores se ha recuperado con fuerza hasta terreno alcista, pero sin señales de excesiva euforia: el apalancamiento neto se encuentra por debajo del promedio y los inversores siguen preparados para la volatilidad, como muestran los mercados de opciones.

En este contexto hemos aumentado nuestra recomendación en acciones estadounidenses a sobre ponderar.  Están respaldadas por sólidos resultados empresariales, liquidez y auge de la inversión industrial e IA. El consenso espera en las empresas del índice S&P 500 crecimiento de beneficios de alrededor del 20% este año y el próximo, máximo desde 2021. Además, es destacable el aumento de los márgenes de beneficio, prueba de control de costes y crecimiento nominal. Pero estamos neutrales en mercados desarrollados fuera de EEUU, donde las valoraciones de las acciones siguen ajustadas y persiste la incertidumbre sobre el impacto económico de la guerra.

También sobre ponderamos acciones de mercados emergentes, cuyas empresas experimentan fuerte aumento de beneficios y parecen relativamente protegidas del aumento de costes de la energía. Se prevé que su mayor crecimiento del PIB respecto a economías desarrolladas se amplíe a 2,6 % este año frente a 2,4 % de 2025. Estos países pueden beneficiarse del ciclo de IA, con algunos de los mayores fabricantes de chips del mundo, como la taiwanesa TSMC y coreanas Samsung y SK Hynix, que juntos representan casi una cuarta parte del índice de emergentes MSCI EM. Además, sobre ponderamos acciones chinas, donde un fuerte estímulo monetario y fiscal debe respaldar su demanda interna y el aumento de la producción industrial y exportaciones relacionadas con IA impulsar los beneficios, en un mercado con mayor capacidad que la mayoría para absorber perturbaciones externas.

Por sectores sobre ponderamos acciones industriales, favorecidas por el gasto global en infraestructura y mejora de tendencias manufactureras. La inversión en capital en EE. UU. está en auge, con aumento de 11 % interanual en pedidos de bienes de capital básicos en marzo. También sobre ponderamos acciones tecnológicas, pero preferimos empresas de hardware y semiconductores a las de software. El descuento en valoración con la reciente caída puede ser temporal y los planes de inversión de las grandes tecnológicas para centros de datos de IA e infraestructura digital este año -estimados en 700.000 millones$- justifican una prima.

Estamos neutrales en el sector de salud, por el menor dinamismo y perspectivas de beneficios menos favorables en comparación con otros segmentos e infra ponderamos acciones de consumo discrecional, pues el aumento de la inflación debe afectar negativamente a los ingresos de los hogares.

Mantenemos una posición neutral en bonos de mercados desarrollados. Los inversores que buscan protección frente a la volatilidad pueden verse atraídos por esta deuda, pero las presiones inflacionarias pueden hacer que aumenten sus rentabilidades a vencimiento. El BCE y el Banco de Inglaterra ya han dado señales de que endurecerán su política monetaria y consideramos poco probable que la Reserva Federal -incluso bajo la presidencia de Kevin Warsh, aparentemente más moderado- recorte sus tipos de interés este año. Por otra parte, si el aumento de precios erosiona la confianza de consumidores y empresas aumentarán los riesgos de recesión, con aumento de precios de los bonos. Así que, por ahora, estas fuerzas contrapuestas dejan poco margen para la convicción.Pero sobre ponderamos deuda en moneda local de mercados emergentes, que ofrece una relación riesgo-rentabilidad muy favorable. Su deuda soberana sobre PIB se sitúa en un promedio del 57 %, muy por debajo de 128 % en economías del G-7 y la situación fiscal es más sólida, con la calidad crediticia mejorando desde principios de 2024. Las rentabilidades a vencimiento reales, sobre todo en Latinoamérica, se mantienen muy por encima de la de mercados desarrollados, con sólido colchón de ingresos para los inversores. Además, la apreciación de divisas ofrece una fuente adicional de rentabilidad -la monedas de economías importadoras de petróleo se han comportado mejor que en crisis anteriores de la energía, lo que sugiere mejoras estructurales y demanda de los inversores-.

inAtlas: las empresas necesitan datos para tomar decisiones en comercio exterior

La reconfiguración del comercio internacional ya no es una hipótesis, sino una realidad operativa para miles de empresas. El aumento de los aranceles, la relocalización industrial y las tensiones entre grandes bloques económicos están obligando a revisar estrategias que durante años parecían consolidadas. En este contexto, muchas compañías españolas con fuerte exposición internacional están empezando a diversificar sus mercados. Sectores como el agroalimentario, el químico-farmacéutico, la maquinaria industrial o el textil están explorando nuevas geografías para reducir riesgos y mantener su competitividad en un entorno cada vez más fragmentado.

“Durante años, la internacionalización se ha apoyado en mercados considerados estables. Hoy, esa estabilidad es relativa. Las empresas necesitan identificar alternativas, pero hacerlo con criterio, porque los nuevos mercados también implican mayores niveles de complejidad”, explica Silvia Banchini, Cofundadora y Directora Comercial de inAtlas.

Este cambio de escenario está poniendo en evidencia los límites del análisis macroeconómico tradicional. Indicadores como el crecimiento del PIB o la evolución de la clase media resultan insuficientes para evaluar la viabilidad real de un mercado. La toma de decisiones exige ahora un nivel de precisión mucho mayor: conocer qué empresas operan en un territorio, identificar potenciales socios o distribuidores, evaluar riesgos comerciales específicos o analizar los flujos reales de importación y exportación por categoría de producto.

“Las empresas ya no pueden permitirse tomar decisiones basadas únicamente en tendencias generales. Necesitan entender el mercado a un nivel mucho más detallado, casi quirúrgico, para minimizar la incertidumbre”, añade Banchini.

La diversificación abre oportunidades, pero también introduce nuevos desafíos. Mercados que hasta ahora estaban fuera del radar empresarial, en regiones de Asia, África o América Latina, empiezan a ganar atractivo, aunque con estructuras comerciales más complejas y mayores riesgos asociados. En este contexto, el acceso a datos fiables y actualizados se convierte en un factor diferencial. El uso de herramientas basadas en microdatos permite a las empresas cruzar información empresarial, financiera y comercial para identificar oportunidades reales y tomar decisiones más informadas.

La transformación del comercio global no afecta por igual a todas las empresas. Aquellas que logren anticipar cambios y adaptar su estrategia de internacionalización tendrán una ventaja competitiva clara en los próximos años. En un entorno marcado por la incertidumbre, la capacidad de interpretar datos complejos y convertirlos en decisiones operativas se perfila como uno de los principales factores de éxito para las empresas exportadoras.