20Feb

“Me avergüenzo de los jueces que votaron en contra; son una vergüenza para nuestro país, porque se dejaron influir por intereses extranjeros y no han tenido el coraje de hacer lo correcto”, proclama Trump horas después del fallo del Supremo, que tacha de “profundamente decepcionante”.

Miguel Ángel Valero

El día, que empezó mal para Trump al constatarse que los aranceles no han  servido para frenar el deterioro del déficit comercial de EEUU, termina peor, con un abrumador fallo de 170 páginas del Tribunal Supremo, anulando los los llamados aranceles recíprocos, aprobados por el presidente el 2 de abril de 2025 (pomposamente autoproclamado como Día de la Liberación Arancelaria) invocando la ley de poderes de emergencia de 1977 (IEEPA son sus siglas en inglés).

El argumento aprobado por seis votos a favor y tres en contra por los jueces del Supremo, es demoledor: “El Presidente ejerce la facultad extraordinaria de imponer unilateralmente aranceles de monto, duración y alcance ilimitados. Considerando la amplitud, la historia y el contexto constitucional de dicha facultad, debe identificar una autorización clara del Congreso para ejercerla”. Por tanto, "sostenemos que la IEEPA no autoriza al Presidente a imponer aranceles”.

La IEEPA fue aprobada por Jimmy Carter para limitar el poder presidencial en materia de economía exterior tras los intentos de Richard Nixon de saltarse las normas. En ese casi medio siglo de vida nunca fue utilizado para imponer aranceles.

La consecuencia es que EEUU puede tener que afrontar la devolución de hasta 175.000 millones$.

"Una vergüenza para nuestro país"

“Me avergüenzo de los jueces que votaron en contra; son una vergüenza para nuestro país, porque se dejaron influir por intereses extranjeros y no han tenido el coraje de hacer lo correcto”, proclama Trump horas después del fallo del Supremo, que tacha de “profundamente decepcionante”.

“Con efecto inmediato, todos los aranceles de seguridad nacional bajo la Sección 232 y los aranceles existentes bajo la Sección 301, están vigentes. Siguen vigentes, plenamente vigentes y en pleno vigor. Firmaré una orden para imponer un arancel global del 10% bajo la Sección 122, además de los aranceles habituales que ya se aplican. Además, estamos iniciando varias investigaciones bajo la Sección 301 y otras para proteger a nuestro país de las prácticas comerciales desleales de otros países y empresas”, anuncia.

El artículo en el que Trump se apoya para esa nueva tasa global permite imponerla durante 150 días, mientras recibe la aprobación de Congreso.

Los aranceles no frenan el deterioro del déficit comercial

En cualquier caso, y a pesar de los aranceles, el déficit comercial de EEUU está lejos de corregirse. En el conjunto de 2025, se situó en -901.500 millones$, prácticamente el mismo que en 2024 (-903.532 millones). Se evidencia que la guerra arancelaria desatada por Donald Trump no han frenado el déficit comercial. 

Este saldo negativo se explica por un déficit de la balanza comercial de bienes, que alcanzó un máximo histórico de 1,24 billones, un aumento del 2,1%. Es el mayor déficit comercial de la historia. En los servicios, EEUU sí logró un superávit (339.472 millones de saldo positivo), lo que supone un incremento de casi el 9% frente a 2024. 

Las compras al exterior (bienes y servicios) ascendieron a 4,33 billones, un crecimiento del 4,8% frente al año previo, y las exportaciones también marcaron un récord con un volumen total de 3,43 billones, un 6,2% más. 

El déficit comercial con China bajó hasta -202.000 millones$ (295.510 millones en 2024), su menor nivel desde 2004, pero se dispararon las compras a Taiwán y el déficit prácticamente se duplicó alcanzando -146.760 millones.

En el caso de Canadá, el déficit comercial cayó (-46.440 millones$ vs. -61.980 millones en 2024), y aumentó el saldo deficitario con México (-196.910 millones$ vs. -171.490 millones del año previo).

En diciembre de 2025, llama la atención el fuerte crecimiento de las importaciones de bienes de capital, 5,5% mensual, que eleva el crecimiento interanual de las importaciones hasta el +28,1%, un indicador que apunta a que la inversión empresarial comenzará con un elevado dinamismo en 2026. Además, uno de los segmentos con mayor dinamismo fueron las importaciones de tecnología (ordenadores y electrónica) que avanzaron un 8,1%, reflejando la expansión de la infraestructura relacionada con la inteligencia artificial.

Por otra parte, las peticiones de subsidio por desempleo en la última semana bajaron más de lo esperado y se situaron en 206.000, por debajo de las 229.000 previas y superando las previsiones, siendo este dato acorde con una economía con un bajo nivel de despidos. 

En cambio, decepcionó el índice de indicadores adelantados al caer un 0,2% mensual y mantenerse así en terreno de contracción, aunque se trataba de un dato relativo a diciembre. Frente a ello, en febrero de este año el índice de confianza empresarial de la Fed de Filadelfia repuntó hasta 16,3 desde el 12,6 previo.

Los aranceles tampoco sirven para estimular la economía de EEUU. El PIB creció un 2,2% durante 2025, seis décimas menos que en 2024, el último año de Joe Biden en la Casa Blanca (2,8%), aunque hay que tener en cuenta el cierre de la Administración más prolongado de la historia del país, 43 días, en el cuarto trimestre (0,4%, frente al 1,1% del tercero).

Además, en el primer año del segundo mandato de Trump han desaparecido 250.000 puestos de trabajo en la Administración federal. 2025 ha sido el peor año excluyendo los periodos de recesión.

Ultimátum a Irán

Mientras tanto, las tensiones en Oriente Medio han escalado con fuerza tras el ultimátum de Trump a Irán, al que concedió entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo sobre su programa nuclear. Considerando la importancia del país de los ayatolás en el mercado del crudo –es el sexto mayor productor a nivel global con casi 3,5 millones de barriles diarios– y su peso en el suministro de China –un 11% de las compras del gigante asiático provienen de Irán–, la cotización no ha tardado en reaccionar. El petróleo opera ahora en máximos de seis meses, acumulando un avance superior al 6% en el cómputo semanal.

En paralelo, la acumulación militar en la región se ha intensificado hasta niveles que superan el despliegue previo a la invasión a Irak en 2003 y eclipsa el incremento de fuerzas que Trump ordenó frente a las costas de Venezuela semanas atrás. Todo esto hace pensar en la posibilidad de una campaña más extensa, aunque es un escenario que los analistas consideran poco probable, y que generaría presiones adicionales sobre el precio de la energía, un riesgo incómodo para Trump que encara las elecciones de mitad de mandato con las encuestas en su contra. 

Los mercados ven más factible una intervención militar limitada y selectiva, similar a la de junio de 2025 sobre las instalaciones nucleares de Irán, aunque en esta ocasión con un impacto acotado en el petróleo. El objetivo es llevar a Teherán a la mesa de negociación.

El FMI 'regaña' a China

Por otra parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha instado a China a recortar las subvenciones públicas destinadas a sus sectores estratégicos. Según sus estimaciones, estos apoyos ascienden al 4% del PIB, y deberían reducirse a alrededor del 2% en el medio plazo. La cifra contrasta con el 1,5% que, en promedio, destinan los países de la Unión Europea. 

El informe del FMI reconoce que esta política industrial ha impulsado avances tecnológicos, pero concluye que, en conjunto, su impacto macroeconómico ha sido negativo. En los últimos años, China ha recurrido a las exportaciones de estos sectores como motor para sostener la actividad ante la debilidad de la demanda interna. 

Las autoridades chinas rechazan las conclusiones del FMI y sostienen que sobreestima la cuantía de los subsidios.

19Feb

Las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos.

Miguel Ángel Valero

Durante décadas, los mercados de renta variable han estado moldeados por el auge de la economía intangible. La asignación de capital se desplazó desde los activos físicos (fábricas, maquinaria, equipos industriales) hacia los activos no físicos (software, datos, propiedad intelectual), lo que permitió escalabilidad, efectos de red y dinámicas de “el ganador se lo lleva todo”. La inversión en intangibles superó el gasto en tangibles en las economías avanzadas a finales de la década de 1990, y hoy los activos no físicos representan la mayor parte del valor corporativo en los principales índices. Este cambio sustenta la concentración del mercado, las valoraciones elevadas y el dominio de las empresas de plataformas digitales.

Sin embargo, el lanzamiento de ChatGPT y el posterior auge de la inteligencia artificial generativa (GenAI) parecen estar remodelando este patrón. El gráfico que aporta un análisis de Robeco compara el gasto de capital (capex) de las acciones de los conocidos como Siete Magníficos -Alphabet, Amazon, Apple, Meta Platforms, Microsoft, Nvidia y Tesla- (barras apiladas) con sus gastos agregados en investigación y desarrollo (I+D) (área gris). Durante la mayor parte del período de la muestra, la I+D superó al capex, lo que es coherente con modelos de negocio de baja intensidad en activos físicos. Pero desde 2023, el capex se ha acelerado con fuerza, ya que las empresas han ampliado centros de datos, capacidad de cómputo e infraestructura de apoyo para escalar la IA. Como resultado, el capex superó a la I+D a mediados de 2024. El período de la muestra abarca desde el primer trimestre de 2012 hasta el cuarto trimestre de 2025.

Más que marcar el fin de la economía intangible, este cambio probablemente refleja su industrialización. La producción de modelos de IA y aplicaciones basadas en datos requiere cada vez más inversiones físicas a gran escala, lo que desplaza el equilibrio de la asignación de capital en el futuro previsible. En este sentido, la tendencia actual representa un renacimiento del capital tangible dentro de una economía intangible. 

¿Qué implica el auge del capex en IA para la selección de acciones? En primer lugar, un capex elevado hoy se traduce en mayores gastos por depreciación en el futuro. Las inversiones físicas se capitalizan en el balance y se deprecian con el tiempo a través de la cuenta de resultados. La incertidumbre en torno a la vida útil de tecnologías que evolucionan rápidamente, como el hardware de IA, complica las previsiones de beneficios, ya que pequeños cambios en las estimaciones de vida útil pueden afectar materialmente la trayectoria de los resultados reportados. 

En segundo lugar, la evidencia histórica sugiere cautela cuando las empresas expanden agresivamente su base de capital. El conocido “efecto inversión” indica que las compañías que emprenden una rápida expansión de activos tienden a obtener un rendimiento inferior al de sus pares en períodos posteriores, reflejando sobreinversión competitiva y ampliaciones de capacidad que comprimen los retornos. Sin embargo, la inversión a gran escala en infraestructura también puede fortalecer las ventajas competitivas de las empresas ya dominantes al reforzar sus economías de escala, profundizar la integración de sus ecosistemas y elevar las barreras de entrada. Las empresas capaces de financiar y desplegar eficazmente dichas inversiones pueden consolidar su liderazgo estratégico. Por tanto, el auge del capex en IA tiene el potencial de afianzar aún más su posición de mercado mediante la construcción de infraestructura de centros de datos. 

Esta tensión entre la posible sobreinversión y el refuerzo de las ventajas competitivas es especialmente relevante en los actuales mercados de renta variable altamente concentrados. Con un peso combinado en el MSCI World cercano al 25%, los 7 Magníficos ejercen una influencia sustancial en los resultados de referencia. La generación de alfa en estrategias activas, sin embargo, no tiene por qué depender en igual medida de este pequeño grupo. 

Una forma de abordar este desafío es mediante un enfoque sistemático y consciente del índice de referencia que enfatice la amplitud en todo el universo global de acciones, como la estrategia Robeco Global Developed Active Equities. En lugar de adoptar grandes posiciones direccionales en un número reducido de acciones de mega capitalización, distribuye el riesgo activo entre cientos de posiciones, guiado por un modelo cuantitativo de selección de acciones y una gestión disciplinada del riesgo. De este modo, la estrategia busca navegar la industrialización de la economía intangible y la incertidumbre introducida por el aumento de la intensidad de capital de manera equilibrada y resiliente.

Mediolanum: buscar carteras con múltiples motores de rentabilidad

Por su parte, Terry Ewing, director de Renta Variable de Mediolanum International Funds, se pregunta qué lecciones deberían extraer los inversores de la corrección en las tecnológicas, del 'AI scare trade. La IA tendrá un impacto profundo en la sociedad, los negocios y la vida cotidiana. Las implicaciones completas de su impacto no pueden determinarse hoy, dado que el ritmo de desarrollo y la mejora de los modelos de IA avanzan a una velocidad sin precedentes. La oportunidad para que las empresas ganen eficiencia y se beneficien de mejoras operativas es evidente, pero conlleva riesgos para muchos modelos de negocio. En los dos últimos años, la progresión de la IA ha impulsado la revalorización bursátil de numerosas compañías. Este año, sin embargo, se observa un cambio significativo, con un mayor escrutinio sobre aquellas empresas tradicionales que podrían verse perjudicadas.

¿Estamos ante una burbuja impulsada por la IA, una corrección normal o un cambio estructural de largo plazo comparable a anteriores olas tecnológicas? Aunque el auge de la inversión en capital vinculada a infraestructuras está plenamente en marcha, todavía nos encontramos en fases tempranas del despliegue de casos de uso de la IA. Existe una 'carrera' entre las mayores tecnológicas globales, cada una tratando de liderar el desarrollo de la 'superinteligencia. Esta competencia no se limita a empresas cotizadas: compañías privadas como OpenAI y Anthropic, desarrolladoras de modelos de lenguaje avanzados, también compiten en este ámbito.

Dado que una parte creciente del gasto en infraestructuras se ha financiado con deuda en los últimos seis meses, ha aumentado la preocupación de los inversores respecto al retorno de esta inversión de escala billonaria. La fuerte caída de los rendimientos de flujo de caja libre de las grandes tecnológicas refleja cuestiones como la circularidad de la deuda, la adecuación de las vidas útiles de amortización y la sostenibilidad de un escenario con hasta diez grandes modelos de lenguaje compitiendo por el liderazgo, cuando en la práctica solo unos pocos probablemente mantendrán modelos de negocio duraderos. En síntesis, el análisis de estas preocupaciones es razonable y ha provocado una corrección saludable en el sector.

¿Deberían los inversores reducir exposición a la IA ahora o se trata de una oportunidad de compra? La IA generará ganadores y perdedores, y la respuesta es hoy mucho más matizada que en los últimos 24 meses. "Esperamos una divergencia de retornos significativamente mayor —ya visible en los últimos tres meses— no solo dentro del sector tecnológico, sino en la mayoría de sectores, como rasgo del comportamiento futuro del mercado", responde. Éste es un entorno propicio para la selección activa de valores. Los inversores podrían verse igualmente recompensados al identificar empresas capaces de integrar la IA de forma eficaz y productiva en su modelo de negocio, más allá de aquellas que simplemente ofrecen servicios vinculados a la IA.

¿Qué implica la rotación actual para los mercados? ¿Otros sectores están en posición de beneficiarse? ¿cuáles? Se ha observado una rotación desde valores de growth y tecnología hacia estilos value y sectores cíclicos. Se trata de un desarrollo saludable para la renta variable, ya que en años recientes los retornos han estado dominados por un reducido número de megacapitalizaciones, "algo que considerábamos poco equilibrado. La reciente ampliación del liderazgo a otros sectores es una señal positiva y debería permitir que la renta variable continúe generando retornos favorables", resalta.

"Los acontecimientos recientes del mercado han puesto de relieve la importancia de la diversificación. Los inversores deberían considerar carteras con múltiples motores de rentabilidad", añade.

"Consideramos que los sectores bancario y farmacéutico están bien posicionados para mejoras de productividad de aquí en adelante. Las industrias más expuestas probablemente a la estandarización experimentarán presión sobre márgenes, con el mercado de consultoría y numerosos proveedores de servicios empresariales en riesgo. Creemos que las industrias vinculadas a infraestructuras energéticas —especialmente gas natural y redes eléctricas— se encuentran en una posición sólida para beneficiarse de crecimiento estructural y expansión de márgenes. Los proveedores de infraestructuras de centros de datos contarán con un respaldo significativo. Las empresas de ciberseguridad también deberían figurar entre los ganadores", apunta.

¿Es previsible que la IA aumente la concentración del mercado o que amplíe las oportunidades entre más compañías? "El impacto positivo de la IA sobre la base de costes de muchas empresas aún no está plenamente reflejado en las valoraciones bursátiles; por ello, comparto la visión de que contribuirá a una ampliación del liderazgo y de los retornos en el mercado", concluye el experto de Mediolanum.

UBS recomienda diversificar posiciones concentradas en tecnología

El UBS CIO Daily aporta que el crecimiento de la inversión (CapEx) de los hiperescaladores puede estar perdiendo fuerza, mientras la competencia entre modelos de IA y en el sector del software se intensifica. Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos teniendo una visión favorable sobre la bolsa estadounidense en su conjunto, aunque recomendamos diversificar las posiciones concentradas en tecnología hacia sectores como industria, bancos, salud, servicios públicos y consumo discrecional. En tecnología, es fundamental ser selectivo"

EEUU: el sector manufacturero empieza a ganar tracción

En este contexto, el sector manufacturero estadounidense empieza a ganar tracción en este inicio de 2026. Una de las grandes promesas de la campaña de Trump fue atraer inversiones a territorio estadounidense y reforzar el empleo industrial, algo que no se había materializado hasta ahora. Sin embargo, en el último mes se crearon 5.000 puestos en la industria manufacturera tras más de año y medio de descensos. Todo apunta a que el impacto de los aranceles está empezando a diluirse, incluso favorecido por las iniciativas para reducir tarifas sobre el acero y el aluminio, y que los segmentos más cíclicos de la economía muestran señales de mejora. 

Las actas de la última reunión de la Fed reflejaron que la mayoría de sus miembros mantienen una postura prudente respecto a la evolución de los precios y requieren más evidencias antes de respaldar una bajada de tipos. Aunque la inflación ha cedido en términos interanuales —parcialmente influida por el vacío estadístico del mes de octubre debido al cierre de la Administración—, los datos más recientes de enero deben analizarse con cuidado. La serie mensual muestra ciertos indicios de repunte en los precios —especialmente en los servicios— que podrían generar inquietud si se consolidan en los próximos meses.

Los pedidos de bienes duraderos superaban las expectativas en diciembre, apuntando a que la inversión se mantendrá firme a comienzos de 2026. Cedieron un -1,4% en el último mes del año, por encima del -2% previsto. No obstante, si excluimos la parte más volátil relacionada con los pedidos de aviones y de defensa, el crecimiento fue del 0,6% mensual, superando las estimaciones de +0,3%.

Las cifras de producción industrial dejan un tono positivo. En enero, asistimos a una variación mensual del +0,7%, por encima del +0,4% estimado y del +0,2% anterior –dato revisado a la baja–. Asimismo, la utilización de la capacidad productiva del sector se elevó hasta el 76,2% desde el 75,7% previo, aproximándose cada vez más al promedio de los últimos 25 años (76,8%).

18Feb

Los mercados están descontando la disrupción relacionada con la IA en diversos sectores y, en las últimas semanas, se ha evaporado más de un billón$ en valor bursátil.

Miguel Ángel Valero

EEUU registra un mayor reparto en los avances de su Bolsa, lo que deja una imagen distorsionada. Aunque el S&P 500 apenas se mueve en lo que va de año, su versión equiponderada (+5,5%), el Dow Jones —de perfil más industrial— (+3,2%) y el Russell 2000 (+6,7%) acumulan subidas cercanas por encima del 3% en todos los casos. Las dudas sobre las enormes inversiones previstas por los cinco grandes hiperescaladores y la posible disrupción que la inteligencia artificial (IA) pueda generar dentro del propio sector tecnológico cuestionan, por primera vez en mucho tiempo, la capacidad de este grupo de grandes tecnológicas para seguir creciendo de manera sostenida por encima del resto del índice. 

En esta línea, la publicación de los informes 13F —obligatorios para los gestores institucionales— reveló que el conglomerado de Warren Buffett había reducido casi por completo su testimonial posición en Amazon (pasa del 0,9% al 0,1% de la cartera de renta variable de Berkshire Hathaway).

A ello se suman indicadores de sentimiento empresarial en Estados Unidos que apuntan a una aceleración económica y un impulso fiscal que está llegando a manos de los contribuyentes. Durante las dos primeras semanas de la campaña de Declaración de la renta, las devoluciones promedio han sido 200$ superiores a las del año pasado.

Con este impulso cíclico y un crecimiento de beneficios más repartido, es previsible que el reequilibrio en las bolsas estadounidenses continúe a lo largo del año. No obstante, aún quedan por delante los resultados de Nvidia (25 de febrero) y Oracle (9 de marzo, pendiente de confirmación), que podrían suponer los últimos catalizadores para las grandes tecnológicas hasta la siguiente temporada de publicaciones en abril.

En el otro epicentro de la inteligencia artificial, China, sus principales compañías tecnológicas están lanzando intensas campañas de captación de usuarios coincidiendo con las festividades del Año Nuevo Lunar –regalos, sorteos, cupones de descuentes, etc…– . Su objetivo es ampliar la base de utilización de los nuevos chatbots de IA desarrollados por firmas como Alibaba o Bytedance, que permiten realizar compras en sus plataformas de comercio electrónico mediante conversación, en lugar del recorrido tradicional por la tienda online. Aunque el regulador mantiene reservas respecto a estas prácticas, la carrera por monetizar la inteligencia artificial toma una cara diferente y más agresiva a la usada por las compañías americanas.

El factor geopolítico  

Mientras, Irán y EEUU aseguran haber alcanzado un entendimiento que sienta las bases para un posible acuerdo futuro sobre el programa nuclear del régimen de los ayatolás, aunque aún queda mucho por concretar y el contexto sigue marcado por las amenazas mutuas. Los diplomáticos hablan de avances, pero subrayan que lo más complejo serán los detalles: el siguiente paso es que ambos países redacten sus propios borradores y los pongan en común. Esta segunda ronda de negociaciones se celebró después de que EEUU desplegara una fuerza naval y de que Irán iniciara maniobras en el estrecho de Ormuz.

Trump advirtió que “no creo que quieran las consecuencias de no alcanzar un acuerdo”, mientras que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, amenazó señalando que “incluso los ejércitos más poderosos del mundo pueden verse golpeados de tal manera que sean incapaces de volver a ponerse en pie”.

La Unión Europea votará la próxima semana la Ley de Aceleración Industrial, que introduce el concepto “Made in Europe”. La norma establecerá requisitos mínimos de contenido europeo y de bajas emisiones de carbono para los productos adquiridos mediante contratación pública o que reciban subvenciones industriales. La contratación pública del bloque asciende a más de 2 billones€ —el 14% del PIB europeo— y dará prioridad a los bienes producidos en Europa. 

La legislación fijará criterios específicos para cada sector estratégico. En el caso del automóvil, los fabricantes deberán garantizar que los vehículos eléctricos, híbridos y de pila de combustible se ensamblen en la UE y que el 70% de sus componentes —medidos por valor y excluyendo la batería— tengan origen europeo. Para que los productores de aluminio reciban subvenciones, se exigirá un mínimo del 25% de contenido europeo y de bajas emisiones de carbono, mientras que en el cemento el umbral será del 5%.

Columbia Threadneedle: ¿Estamos ante la Gran Rotación?

Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, comenta que el S&P 500 se encuentra apenas un 2% por debajo de sus máximos históricos y las acciones estadounidenses no han registrado variaciones significativas en lo que va de año. Sin embargo, dentro del mercado, las tecnológicas conocidas como las “Magnificent 7”, que han disfrutado de un sólido comportamiento en los últimos años, acumulan una caída cercana al 7%. 

"Desde una perspectiva de estilo, estamos observando una rotación, con el estilo value superando al growth y un mejor desempeño de las small caps. ¿Estamos ante una gran rotación? Observamos mucho movimiento en el mercado estadounidense. La temporada de resultados ha sido sólida, pero los inversores están mostrando cada vez más cautela respecto a los compromisos de inversión en IA de muchas compañías tecnológicas", argumenta.

Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft prevén gastar conjuntamente 660.000 millones$ en los próximos 12 meses. Esta cifra es muy superior a lo esperado y plantea interrogantes sobre los retornos esperados de este enorme gasto. Anteriormente, un gasto de capital tan significativo era bien recibido, pero ahora los inversores han empezado a observarlo con cierto escepticismo. 

"En un plano másamplio, estamos viendo cómo los mercados están descontando la disrupción relacionada con la IA en diversos sectores y, en las últimas semanas, se ha evaporado más de un billón$ en valor bursátil. En cuanto a la disrupción percibida en los modelos de negocio, vemos cómo varios sectores se han visto afectados. Entre ellos se encuentran el software, los servicios jurídicos, la consultoría IT, la gestión patrimonial, la logística y el inmobiliario. Con el tiempo se obtendrá una mayor claridad sobre la realidad de esta disrupción, pero por ahora parece que algunas áreas están siendo excesivamente castigadas en las ventas", apunta.

"En 2025, toda empresa relacionada con la IA era considerada 'ganadora'. En lo que llevamos de 2026 estamos viendo una diferenciación significativa entre ganadores y perdedores esperados. En el ámbito tecnológico, por ejemplo, las compañías de hardware han superado a las de software. En los otros sectores mencionados abundan los titulares sobre disrupción, pero hay poca evidencia concreta de lo que esto significa en la práctica", subraya.

"Es demasiado pronto para afirmar hasta dónde llegará esta rotación, pero estamos presenciando cambios en el sentimiento respecto a cómo evolucionará la IA. Nos encontramos en una fase temprana de adopción y al inicio de una tendencia de largo plazo. Con el tiempo surgirá una mayor claridad, pero por ahora los inversores están siendo algo más prudentes con respecto a las grandes tecnológicas", añade.

"Un aspecto positivo de las recientes dificultades del sector tecnológico es que otros sectores que habían pasado desapercibidos están recibiendo mayor atención. Hemos visto a las small caps, las acciones value y otras regiones demostrar un mejor comportamiento, entre ellas Japón, Asia y América Latina. ¿Cómo se refleja esta situación en nuestras perspectivas y posicionamiento de nuestras carteras? Recientemente hemos reducido nuestra asignación a EEUU hasta neutral tras un prolongado período de sobre ponderación. No obstante, seguimos observando abundantes oportunidades en EEUU, especialmente en compañías de menor capitalización (small caps). La economía estadounidense se mantiene en una situación razonablemente sólida, con un crecimiento económico firme y unos estímulos fiscales que podrían aportar apoyo adicional en los próximos meses. Además, existe la posibilidad de que la Reserva Federal desarrolle una política monetaria más laxa. Los verdaderos ganadores y perdedores de la IA tardarán en definirse y, a medida que esto ocurra, es probable que muchos inversores busquen oportunidades más amplias, quizá con una perspectiva más global y prestando mayor atención a las acciones value y a las small caps", concluye este experto.

UBS: redoblar la apuesta por la diversificación

Por su parte, el UBS CIO Daily se pregunta si ¿Es momento de redoblar la apuesta por la diversificación?: "Las últimas semanas han sido de todo menos tranquilas. Las preocupaciones sobre la disrupción impulsada por la IA han provocado fuertes movimientos en Bolsa y pérdidas estimadas de capitalización bursátil superiores a 1 billón$. A diferencia de episodios anteriores de turbulencias en los sectores tecnológico y de servicios de comunicación, el reciente ajuste de valoraciones se ha extendido a un abanico más amplio de sectores donde se teme que la aplicación de la IA tenga consecuencias más disruptivas. Entre ellos, software, servicios jurídicos, logística, seguros e inmobiliario comercial".

Y se responde: "una volatilidad más generalizada refuerza la necesidad de diversificación en las carteras, un principio cuya eficacia está respaldada por décadas de evidencia empírica:

  • La diversificación ayuda a gestionar la dispersión de resultados entre y dentro de las distintas clases de activos.
  • La diversificación depende de cómo se mueven los activos entre sí.
  • La diversificación puede extenderse a filosofías de inversión alternativas.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Nuestra visión sobre la inteligencia artificial sigue siendo que los inversores deberán ser ágiles; responder a cambios rápidos y a una creciente difuminación entre las capas de habilitación, inteligencia y aplicación dentro de la cadena de valor de la IA; y estar muy atentos a lo que el economista Joseph Schumpeter denominó ‘destrucción creativa’, inherente a las innovaciones tecnológicas".

“Dentro de nuestras preferencias sectoriales en renta variable estadounidense, mejoramos industriales a Attractive y rebajamos servicios de comunicación a Neutral. Aun así, los fundamentos de la economía estadounidense son sólidos. Seguimos calificando la renta variable estadounidense como Attractive y esperamos que un crecimiento saludable de beneficios y una Fed favorable impulsen las bolsas al alza. Nuestro objetivo para el S&P 500 a cierre de año se mantiene en 7.700”, señala David Lefkowitz, Head US Equities

“A medida que se intensifica la competencia por el liderazgo en IA, las necesidades de financiación del ecosistema privado de IA están emergiendo como un posible talón de Aquiles para los mercados públicos. Si el acceso al capital se endurece, el riesgo de una caída en la demanda de capacidad de cómputo podría afectar tanto a compañías de cloud como de semiconductores”, avisa Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas y Global Head of Equities.

17Feb

La taquilla alcanzó los 1.000 millones de yuanes el primer día del Año Nuevo, gracias a 'Pegasus' 3 , una cifra claramente inferior a los 1.800 millones registrados el año pasado con el estreno de 'Ne Zha 2'.

Miguel Ángel Valero

El inicio del Año Nuevo lunar en China, que marca la entrada en el Año del Caballo, es visto por las autoridades como un catalizador macro crucial para reactivar la alicaída marcha del consumo en el país. Para comenzar, el Gobierno ha concedido 9 días de vacaciones, el periodo más prolongado de la historia, con la que espera alcanzar un récord de desplazamientos que superará los 9.500 millones, más de seis veces su población total. 

Ante la ralentización del consumo interno, el Gobierno también ha lanzado un paquete de estímulo fiscal más bien modesto, que incluye más de 297 millones$ al cambio en vales, subsidios, bonos de “sobre rojo” –el color rojo representa alegría, éxito y energía positiva– y programas de “cambio por nuevos” en áreas como automoción, turismo y gastronomía. Se espera con estas medidas un auge en sectores clave como el turismo y la hostelería, impulsado no solo por el retorno a los hogares, sino por el gasto en entretenimiento y ocio, buscando elevar el consumo minorista –las ventas minoristas cerraron 2025 en China con un crecimiento de un 3,7%– mediante el aumento de la confianza del consumidor durante este período festivo de alta movilidad. 

De momento, y según los datos de Lighthouse Professional Edition, la taquilla de la temporada del Año Nuevo 2026 alcanzó los 1.000 millones de yuanes el martes 17 de febrero, el primer día del Año Nuevo, destacando la fuerza del cine nacional con Pegasus 3 a la cabeza de la cartelera. De confirmarse sería una cifra positiva, pero claramente inferior a los 1.800 millones registrados el año pasado tras el éxito sin precedentes del estreno de Ne Zha 2. 

Negociaciones de EEUU con Irán y Cuba

Mientras China entra en el Año del Caballo, siguen las negociaciones indirectas entre Irán y EEUU, bajo un estado de alerta y de desconfianza entre los dos países. El lunes 16 de febrero la Guardia Revolucionaria iraní inició maniobras navales en el estrecho de Ormuz, preciasamente en vísperas de las conversaciones. Estas maniobras se producen después de que EEUU haya desplegado durante el último mes una fuerza naval reforzada —incluido el portaaviones USS Gerald R. Ford y bombarderos B‑2—, lo que ha llevado a Teherán a advertir que está preparado para responder a “potenciales amenazas militares y de seguridad” y que las bases estadounidenses en la región serían sus objetivos prioritarios.

Se celebra en Ginebra la segunda ronda de negociaciones, en un formato en el que los representantes estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner no se sentarán frente al ministro de Exteriores iraní Abbas Araqchi: Omán actuará como intermediario, transmitiendo los mensajes entre ambas delegaciones.

La semana pasada, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, señaló que Washington pretende abordar un paquete más amplio de cuestiones, incluyendo el arsenal balístico iraní, su apoyo a grupos militantes regionales y el programa nuclear. Teherán, en cambio, insiste en que el único tema de las conversaciones será la cuestión nuclear.

Por otro lado, Trump descarta una intervención militar en Cuba. El presidente de EEUU afirmó que su Administración está manteniendo conversaciones con la región, en las que también participa Marco Rubio. El secretario de Estado señaló que Cuba deberá otorgar a su población mayor libertad política y económica para que Estados Unidos esté dispuesto a reducir la presión actual. 

La situación en la isla se ha agravado tras la captura de Maduro, su principal patrocinador, a lo que se suma la reciente orden ejecutiva de Trump que impone más aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. 

UBS: el gasto en defensa seguirá aumentando

En este contexto, el UBS CIO Daily destaca que la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026 concluyó con menos tensiones que el año pasado. Sin embargo, las fuerzas de reequilibrio subyacentes dentro de la alianza transatlántica fueron evidentes. Aunque no se anunciaron nuevos planes de gasto de gran envergadura, varios catalizadores siguen respaldando la tesis de inversión en el sector global de defensa:

  • Los presupuestos de defensa siguen una trayectoria ascendente.
  • La demanda sostenida derivada de la geopolítica y la relocalización de cadenas de suministro.
  • La IA, las tecnologías de nueva generación y la modernización, como motores clave.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Consideramos que la Conferencia de Seguridad de Múnich de este año reafirma la dirección que está tomando la defensa global: mayores presupuestos, autonomía estratégica y modernización acelerada".

16Feb

A pesar del debilitamiento de los compromisos climáticos de EEUU, las empresas líderes mundiales en esa materia experimentaron una mejora en sus perspectivas de beneficios, gracias al impulso tecnológico, la caída de los costes de la energía limpia y la aceleración de la adopción de políticas respetuosas con el clima en Europa y Asia.

Miguel Ángel Valero

Desde que el Acuerdo de París de 2015 incluyó los compromisos climáticos en la agenda mundial, ha surgido una nueva pregunta interesante para los inversores, los responsables políticos y los académicos: ¿están las empresas más verdes superando en rentabilidad a sus homólogas intensivas en carbono? Aunque la comparación entre empresas de bajas emisiones y empresas contaminantes puede parecer sencilla, en realidad se esconde una historia financiera sorprendentemente enrevesada sobre expectativas, riesgos, política y el precio del capital.

El segundo mandato de Trump ha cambiado el panorama de la inversión climática. Los cambios en la política estadounidense dieron un impulso a los beneficios de las empresas más contaminantes en EEUU. Pero los líderes climáticos siguen superando a los rezagados, lo que refleja su potencial de beneficios. "A primera vista, la idea parece intuitiva. Si el mundo se preocupa cada vez más por el calentamiento global y empieza a abrazar la energía limpia las empresas con bajas emisiones de carbono deberían tener mejores perspectivas de crecimiento. Y, de hecho, una de las razones por las que las acciones verdes podrían haber superado a las más contaminantes (también denominadas 'marrones') es sencilla: las expectativas de beneficios", explica un análisis de Robeco.

Es posible que los inversores subestimaran la rapidez con que crecerían las tecnologías verdes y la fuerza con que cambiaría la demanda. Cuando se revisaron al alza las previsiones de beneficios, los precios de las acciones subieron en consecuencia. Las empresas con altas emisiones, como los productores de petróleo, las mineras de carbón y los grandes emisores industriales, podrían haber visto menos sorpresas positivas.

Pero hay otro mecanismo más sutil, al que se presta mucha menos atención: el coste del capital. Se trata esencialmente de la rentabilidad esperada que exigen los inversores por poseer las acciones de una empresa. Si esa rentabilidad esperada aumenta, el precio de la acción baja, aunque la actividad de la empresa siga siendo la misma. Es aquí precisamente donde entra en juego la política climática. Cuando los grandes inversores institucionales desinvierten en industrias que consumen muchos combustibles fósiles, a menudo lo justifican no solo por motivos morales, sino también por el riesgo que entrañan. Las empresas intensivas en carbono se enfrentan a una normativa más estricta, activos bloqueados, la volatilidad de la demanda y las responsabilidades futuras.

Estos riesgos implican que las empresas intensivas en carbono deberían tener un coste de capital más elevado. A medida que los inversores se marchan, los precios de las acciones bajan, lo que aumenta la rentabilidad esperada.

"Los valores más contaminantes pueden quedar rezagados simplemente porque el mercado esté menos dispuesto a poseerlos, y no necesariamente porque sus beneficios sean decepcionantes. Irónicamente, una vez que ese mayor coste de capital está totalmente descontado, la teoría predice el efecto contrario: las empresas marrones deberían acabar obteniendo mayores beneficios, compensando a los inversores por su elevado riesgo climático. Esto es lo que algunos investigadores denominan prima de riesgo del carbono", resaltan los expertos de Robeco.

¿Qué ha ocurrido en la realidad? Para averiguarlo, los investigadores de Robeco han construido modelos cada vez más sofisticados que vinculan las cotizaciones bursátiles a las expectativas de crecimiento a largo plazo y a la evolución del coste del capital. "Cuando estimamos estos modelos y comprobamos los resultados, empieza a surgir una imagen clara", subrayan.

En EEUU, en los años inmediatamente posteriores al Acuerdo de París el coste del capital o la rentabilidad esperada de las empresas marrones aumentó 0,55 puntos porcentuales en comparación con empresas verdes similares. Estas últimas son el tercio de las empresas de cada sector con la menor intensidad de emisiones de carbono; las empresas marrones son el tercio con la mayor intensidad.

Así lo muestran las barras azules del gráfico. Se trata de una reevaluación significativa de los mercados financieros. Y, en particular, esta diferencia de 0,55 puntos porcentuales entre las acciones marrones y las verdes se mantuvo más o menos igual hasta las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre de 2024.

La política cambió con Trump. Se derogaron las normas climáticas, EEUU abandonó el Acuerdo de París y se redujeron las subvenciones a las energías limpias. La presión sobre las empresas contaminantes disminuyó, y los inversores reaccionaron del mismo modo. Aunque Trump también se retiró del Acuerdo de París durante su primer mandato, el retroceso en las políticas climáticas ha sido mucho más agresivo en el segundo.

Desde entonces, la diferencia en el coste del capital entre las empresas marrones y las verdes se ha reducido hasta situarse en 0,30 puntos porcentuales. Para los inversores en valores con emisiones más altas, ésta fue una buena noticia. Un coste de capital más bajo eleva automáticamente las valoraciones. En efecto, la inversión de la política estadounidense impulsó la rentabilidad de las empresas que consumen grandes cantidades de carbono.

"En Robeco no nos gusta tanto la distinción entre empresas verdes y marrones. En cambio, evaluamos si las empresas tienen planes creíbles para descarbonizar o desarrollar nuevas tecnologías para acelerar la transición a la energía limpia. Aquellos con buenos planes los etiquetamos como 'líderes climáticos' y a los que no los tienen los llamamos 'rezagados climáticos'", explican.

A pesar del debilitamiento de los compromisos climáticos de EEUU, las empresas líderes mundiales en materia climática experimentaron una mejora en sus perspectivas de beneficios Aunque existe un solapamiento sustancial entre ambos conceptos, la distinción es importante, ya que algunas empresas marrones están realizando una transición creíble para convertirse en verdes. ¿Pero qué pasa con estos líderes climáticos, estas empresas con bajas emisiones o en proceso de transición que se suponía que iban a sufrir las consecuencias de estos cambios de política? ¿Han sido castigados por hacer lo 'correcto?

Los datos sugieren lo contrario. A pesar del debilitamiento de los compromisos climáticos de EEUU, las empresas líderes mundiales en materia climática experimentaron una mejora en sus perspectivas de beneficios, gracias al impulso tecnológico, la caída de los costes de la energía limpia y la aceleración de la adopción de políticas respetuosas con el clima en Europa y Asia. Así lo muestran las barras naranjas del gráfico. Esas revisiones al alza de los beneficios se tradujeron en un aumento de los precios de las acciones, independientemente de la deriva política de Estados Unidos.

"¿Ha merecido la pena apostar por la sostenibilidad? Depende de cómo se mida. Las empresas marrones de EEUU recibieron un impulso a corto plazo cuando se retiraron las políticas climáticas estadounidenses. Pero las empresas líderes mundiales en clima siguen registrando un crecimiento mejor de lo esperado. Hay algo que está claro: la historia del mercado tras el Acuerdo de París tiene muchos más matices de lo que parece, y no se trata solo de una victoria para la energía limpia. Se trata de un cambio de expectativas, reveses geopolíticos, riesgos revalorizados y un recordatorio de que, en los mercados financieros, el cambio climático ya no es una amenaza futura abstracta. Ya está influyendo en los precios hoy mismo", concluye el análisis de Robeco.

16Feb

La decisión de avanzar en la autonomía estratégica de Europa, los datos de empleo y de inflación de EEUU en enero, que empujan a la Fed a bajar tipos a mediados de año, y el compromiso de Japón con la sostenibilidad de su deuda, claves.

Miguel Ángel Valero

La Conferencia de Seguridad de Múnich 2026, celebrada este fin de semana, confirmó la importancia del vínculo trasatlántico en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica. La invasión de Ucrania por Rusia, la competencia sistémica con China y la fragmentación del orden internacional marcaron la agenda. La presencia del secretario de Estado estadounidense, Marcos Rubio, reforzó el mensaje de coordinación estratégica con Europa, subrayando la necesidad de mayor compromiso en defensa y resiliencia frente a las amenazas. La respuesta europea, personificada en el discurso de Emmanuel Macron, se fijó en avanzar hacia una mayor autonomía estratégica del Viejo Continente dentro del marco de la OTAN. 

En paralelo, Alemania dejó entrever un giro cualitativo en sus prioridades de seguridad. Berlín apuesta por reforzar la inversión en IA y ciberseguridad como vectores clave de su política de defensa, en un entorno en el que las amenazas digitales y ataques a infraestructuras críticas ganan peso frente a los conflictos convencionales. Se trata de un enfoque que apunta a un mayor dinamismo en sectores tecnológicos vinculados a defensa, consolidando la digitalización como eje estructural de la seguridad europea. 

A nivel bursátil, y si bien el sector presenta valoraciones extendidas tras años de subidas, los fundamentales de 2026, que incluyen carteras de pedidos históricas y crecimiento de beneficios muy superior a la media en 2026 (+39%) y 20027 (+19%), justifican el optimismo. 

En el plano macro, el empleo arrancó el año con solidez en Estados Unidos. En enero se crearon 130.000 nuevos puestos, duplicando las expectativas y marcando el mayor ritmo desde diciembre de 2024. La lectura sectorial fue positiva, con aportación destacada de los sectores cíclicos (+25.000), especialmente la construcción (+33.000) y una reactivación del empleo manufacturero (+5.000), primer avance desde la llegada de Trump

La encuesta a los hogares también experimentó mejora: la tasa de paro descendió una décima, hasta el 4,3%, segundo retroceso consecutivo, mientras que la tasa de participación se incrementó hasta el 62,5%. En cuanto a los salarios, éstos mantienen crecimientos sólidos que apoyan los ingresos de los hogares, aunque con cierta moderación: el salario por hora avanzó un +3,7% interanual, una décima menos que en diciembre. 

UBS: la Fed bajará tipos a mediados de año

El UBS CIO Daily destaca que los mercados bursátiles estadounidenses se mantuvieron estables tras el dato de IPC de enero, mientras los inversores evaluaban su impacto en la política monetaria. En conjunto, el informe de inflación "respalda nuestra visión de que la Reserva Federal debería retomar el ciclo de bajadas de tipos hacia mediados de año":

  • La evidencia de que la inflación de bienes ha tocado techo debería abrir la puerta a nuevos recortes.
  • Los datos laborales, más sólidos de lo esperado, apuntan a una pausa a corto plazo, no al final del ciclo de relajación.
  • Un perfil más dovish en el seno de la Fed debería respaldar recortes adicionales de tipos.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que la Fed sigue encaminada a aplicar más recortes y esperamos dos bajadas de 25 puntos básicos entre junio y septiembre. En nuestra opinión, este entorno es favorable para la renta variable, la renta fija y el oro".

"Los mercados se están volviendo más selectivos a medida que las grandes tecnológicas recurren a la emisión de deuda para financiar inversiones récord en inteligencia artificial, con un foco cada vez mayor en la sostenibilidad y los flujos de caja", añade Matteo Ramenghi, Chief Investment Officer Italy.

“Los precios de los activos no deberían estar impulsados por emociones, pero las emociones siguen influyendo en el comportamiento económico", apunta Paul Donovan, Chief Economist.

Ebury: el mercado confía en las políticas de Takaichi 

En una semana de escasos movimientos relevantes entre las principales divisas, el yen se convirtió en el claro protagonista al apreciarse más de un 2% frente al resto de monedas del G10 y arrastrando en su subida a la mayoría de las divisas de Asia Oriental. Este comportamiento encuentra reflejo en el mercado de bonos japonés, que ha cotizado con firmeza desde la victoria electoral de Takaichi, gracias a los esfuerzos de las autoridades por tranquilizar a los inversores respecto a la sostenibilidad de la política fiscal. 

Fuera de Asia, el sólido dato de empleo en EEUU, combinado con una inflación más moderada de lo anticipado, está empezando a alimentar un discurso más optimista, pese a que los mercados bursátiles muestran cierta inestabilidad. Por el momento, el riesgo de titulares de Trump ha perdido intensidad, y las divisas vuelven a responder principalmente a los factores tradicionales: datos macroeconómicos y expectativas sobre tipos de interés. 

La agenda de la semana estará dominada por la publicación de los índices PMI de actividad empresarial, el indicador adelantado de referencia a nivel global. Todas las grandes regiones económicas conocerán sus respectivos datos el viernes. Pondremos especial atención en las cifras europeas, para comprobar si se confirma el tímido repunte de los pedidos industriales alemanes y si el paquete de estímulo fiscal comienza por fin a trasladarse a los indicadores reales. Además, será una semana intensa en el Reino Unido, con la publicación de los datos del mercado laboral el martes y el informe de inflación de enero el miércoles. 

  • EUR La moneda común se mantuvo en un compás de espera la semana pasada frente a la mayoría de sus contrapartes, ante la ausencia de noticias relevantes procedentes de la zona del euro. Ahora la atención se centra en los datos de producción industrial de esta semana (lunes) y, sobre todo, en los índices PMI de actividad empresarial (viernes), que deberían confirmar los primeros signos de recuperación del sector manufacturero alemán (observados en los pedidos de fábrica pendientes), a medida que el paquete fiscal de Merz empieza a permear en la economía real. Con el BCE habiendo concluido ya su ciclo de recortes de tipos de interés, anticipamos una apreciación del euro frente a la mayoría de las divisas durante el resto del año. 
  • USD La semana pasada llegaron dos noticias positivas sobre la economía estadounidense. Por un lado, el informe de empleo de enero mostró una creación de puestos de trabajo muy superior a lo esperado, acompañada de una caída en la tasa de desempleo y una aceleración en el crecimiento de los salarios. Por otro lado, el dato de inflación del viernes indicó que esta robustez del mercado laboral no está generando presiones inflacionistas adicionales, aunque los niveles siguen por encima del objetivo de la Reserva Federal. Estos datos no ofrecen muchos argumentos a los defensores de una política monetaria más acomodaticia dentro del FOMC. La atención se centra ahora en las audiencias de confirmación del nominado a presidir la Fed, Kevin Warsh, para evaluar su posible influencia en el equilibrio interno de la institución. Mantenemos la cautela ante los riesgos de erosión institucional y de presiones políticas para recortar tipos de interés, por lo que conservamos una visión bajista sobre el dólar a largo plazo.  
  • GBP La libra esterlina se mantuvo bastante estable tras una semana marcada por noticias políticas contradictorias en el Reino Unido. Por un lado, el liderazgo de Keir Starmer parece consolidado por el momento; por otro, los sectores más izquierdistas del Partido Laborista están ganando terreno e influencia interna. Los datos del PIB del cuarto trimestre resultaron decepcionantes, con un crecimiento apenas del 0,1 % y por debajo de lo esperado. Mucho más relevantes serán la avalancha de indicadores que recibiremos está semana por ser más recientes. Entre ellos destacan los del mercado laboral correspondientes a diciembre y enero, seguidos del dato de inflación del miércoles y los índices PMI del viernes. Los mercados descuentan actualmente una probabilidad cercana a dos tercios de que el Banco de Inglaterra recorte tipos en su reunión de marzo, pero la publicación de estos datos clave esta semana debería ofrecer una imagen mucho más nítida sobre la trayectoria de la política monetaria británica. 
13Feb

Los aranceles están perjudicando a los consumidores al aumentar los precios de los productos, incluidos los moldes para tartas y las latas de alimentos y bebidas. Algo que preocupa al equipo de Trump y a los republicanos de cara a las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

Miguel Ángel Valero

Trump lo vuelve a hacer. La Casa Blanca reconoce que estudia reducir y acotar el alcance de los aranceles del 50% aplicados a las importaciones de acero, aluminio y productos derivados. Estos aranceles, que se habían introducido inicialmente bajo el argumento de tratar de frenar las importaciones y devolver a EEUU la fortaleza industrial, están derivando en quejas internas y dificultades operativas de las empresas norteaamericanas, dada la elevada dificultad que se encuentran en calcular el contenido de acero y aluminio en los productos y con ello aplicar esta tasa del 50% decidida por Trump. 

El año pasado, el Departamento de Comercio de EE UU aumentó los aranceles al acero y al aluminio sobre más de 400 productos, incluyendo turbinas eólicas, grúas móviles, electrodomésticos, excavadoras y otros equipos pesados, además de vagones de ferrocarril, motocicletas, motores marinos, muebles y cientos de otros productos.

Esta decisión surge horas después de haberse conocido un estudio de la Fed de Nueva York que revela que el 90% de los aranceles los están pagando los propios consumidores y las empresas estadounidenses, contradiciendo el discurso oficial de que lo pagan los exportadores extranjeros. 

Además, este arancel es uno de los escollos en los acuerdos comerciales con otros países –entre ellos la UE–, dado que, debido a la amplitud de productos que caerían sobre las tarifas que se aplican al acero y el aluminio, podría debilitar el acuerdo que contemplaba un tope arancelario del 15% para la UE.

Esta nueva marcha atrás de Trump, haciendo bueno el TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre Se Acobarda) popularizado por los demócratas, tiene también mucho que ver con el encarecimiento del coste de la vida en EEUU y con el índice de popularidad más bajo de un presidente de EEUU desde Nixon y el caso Watergate, como publicó Dinero Seguro el 11 de febrero.

Los aranceles están perjudicando a los consumidores al aumentar los precios de los productos, incluidos los moldes para tartas y las latas de alimentos y bebidas. Algo que preocupa al equipo de Trump y a los republicanos de cara a las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre.

Pendientes del Supremo

Mientras, todos están pendientes del Tribunal Supremo, que debe determinar si los aranceles impuestos por Donald Trump durante su segundo mandato se ajustan a la legalidad. No es solo un debate jurídico. Es, sobre todo, un pulso político y económico. Los aranceles del llamado “Liberation Day”, con gravámenes de entre el 10% y el 50% sobre la mayoría de las importaciones, han sido el emblema de esa estrategia. Los tribunales inferiores ya han cuestionado su encaje legal al apoyarse en una ley de emergencia de 1977 pensada para contextos muy distintos. Ahora, la última palabra la tiene el Supremo.

Desde el punto de vista fiscal, la Casa Blanca ha logrado su objetivo a corto plazo. La recaudación por aranceles se ha disparado y en 2025 ha superado ampliamente los 160.000 millones$, un salto histórico impulsado por el uso extensivo de poderes ejecutivos. Los ingresos han sido reales y cuantiosos, aunque el coste ha recaído principalmente en las empresas y ciudadanos estadounidenses. Pero ese coste no solo se refleja en “mayores impuestos” sino que empieza a ser evidente en otros frentes. El mercado laboral muestra un deterioro significativo desde la entrada en vigor de los aranceles, con una clara pérdida de dinamismo en la creación de empleo. La industria y los sectores más expuestos al comercio exterior están ajustando márgenes, inversión y contratación. 

El resultado es evidente: más ingresos fiscales, pero menos creación de empleo, como se comprueba en los gráficos aportados por The Trader.

Si el Supremo falla contra la Casa Blanca, habrá ganadores inmediatos. Sectores intensivos en importaciones (textil, bienes de consumo, mobiliario) aliviarían costes rápidamente. Pero el problema de fondo no desaparecería. Una sentencia contraria abriría una nueva batalla política y legal para buscar vías alternativas que mantengan los aranceles sin afrontar devoluciones masivas, con implicaciones fiscales y presupuestarias relevantes.

Además, menos ingresos por aranceles significan más presión sobre el déficit en un momento en el que la deuda estadounidense y los tipos a largo plazo ya están bajo vigilancia constante del mercado.

"Más allá del fallo del Supremo, el mensaje para los mercados es claro: las reglas pueden cambiar en cualquier momento. La recaudación vía aranceles ha sido elevada, pero el deterioro del empleo sugiere que el precio económico empieza a ser alto. Si los aranceles caen, la incertidumbre no se disipará; simplemente cambiará de forma. Y mientras la política económica se gestione a golpe de excepción, la volatilidad podría dejar de ser un episodio puntual para convertirse en el escenario base", advierte el analista Pablo Gil.

13Feb

Los países que mantengan compromisos ambientales pueden verse castigados, y el mensaje implícito es perverso: o alineas tu ciencia con mi narrativa, o asumes el coste.

Rodrigo Ramirez-Pisco, profesor de la Universidad Carlemany

La expresión alude a una forma elemental de torpeza: infligirse un daño a uno mismo, por decisión propia, sin necesidad de enemigos. Pero lo ocurrido ayer en EEUU va mucho más allá: es un gesto que en una reacción en cadena en el futuro nos afectará a todos. La administración Trump ha derogado el llamado 'endangerment finding' de 2009, la resolución histórica de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que concluyó —tras revisión técnica y acumulación de evidencia— algo que ya sabíamos, aunque a algunos les incomodara decirlo en voz alta: los gases de efecto invernadero amenazan la salud pública y el bienestar. 

Durante 16 años, esa resolución funcionó como piedra angular y se convirtió en un fundamento legal y científico para regular emisiones en vehículos, centrales eléctricas e industria. Hoy, al borrarla “con una firma”, no se refuta un argumento; se desactiva el marco que obligaba a tomárselo en serio. Y las consecuencias no son abstractas ni lejanas: Primero, se abre la puerta a la desregulación de emisiones. Menos controles significan más contaminación y, con ella, más enfermedad evitable. El saldo real se medirá en urgencias respiratorias, en episodios de calor extremo, en costes sanitarios, en productividad perdida yen daños climáticos acumulados. Sobre esto se escribirán artículos, informes y libros; pero, sobre todo, se vivirán sus efectos.

Segundo, la sostenibilidad queda fuera de órbita en la mayor o segunda economía del planeta. No porque el resto del mundo deje de avanzar, sino porque el liderazgo económico de EEUU, en vez de acelerar la transición, decide frenarla. Y cuando el actor más grande se desentiende, el sistema entero se vuelve más inestable: mercados, inversiones, innovación tecnológica y cooperación internacional pagan el precio.

Y tercero, se multiplica el riesgo geopolítico y comercial. Una política económica basada en la presión arancelaria y la confrontación convierte el desacuerdo climático en conflicto económico. Los países que mantengan compromisos ambientales pueden verse castigados, y el mensaje implícito es perverso: o alineas tu ciencia con mi narrativa, o asumes el coste.

Pero hay un problema aún más inquietante, el que lo hace todo más oscuro: la repulsión hacia la actividad científica. Frente a la evidencia, siempre hay dos caminos: verificarla y discutirla con rigor, o amputarla para que estorbe menos. Lo segundo es más rápido, más rentable para algunos y más útil para el discurso inmediato. Y, sin embargo, es una derrota cultural: cuando se menosprecia la ciencia no solo se desprecia a los científicos; se desprecia la capacidad de una sociedad para mirarse al espejo y corregirse.

Vivimos días grises. No solo por el febrero del calendario, sino por este clima moral en el queresulta más fácil negar el termómetro que tratar la fiebre.

11Feb

La sucesión de elecciones este año (Brasil, Colombia, EEUU, Perú, Hungría, Suecia, Argelia, entre otras) dispara el riesgo político mundial a niveles récord.

Miguel Ángel Valero

Donald Trump no puede, ni debe, olvidar que su destino depende del votante 'doméstico'. El 3 de noviembre se celebrarán las elecciones legislativas –se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado–, un evento clave porque determinará el grado de control sobre el Congreso y la capacidad del presidente para sacar adelante su agenda legislativa. 

En estos momentos, el presidente de EEUU parte con un lastre significativo de cara a las elecciones de medio mandato: su índice de popularidad es del 36%, el más bajo desde 1950, únicamente por encima del 30% registrado por Nixon tras el escándalo Watergate. Aunque no existe una regla escrita entre popularidad y los resultados electorales, lo cierto es que no hay precedentes de un mandatario con menos del 50% de aprobación popular que haya logrado mantener el control de ambas cámaras. 

En las elecciones midterm del pasado mandato de Trump (2022), su partido sufrió una estrepitosa derrota en la Cámara de Representantes, perdiendo el control de ésta. 

Ante este escenario, la estrategia de la Casa Blanca ha empezado a girarse hacia medidas centradas en la asequibilidad, con el objetivo de aproximarse al votante medio: la aprobación de la extensión de los subsidios de atención médica (Obamacare) –el punto de fricción que provocó el cierre gubernamental más prolongado de la historia de EEUU; otros anuncios orientados a aliviar el coste de vida, como reducir las tasas hipotecarias –mediante compras de bonos hipotecarios– o imponer un límite del 10% a los intereses de las tarjetas de crédito, aunque su aplicación efectiva aún está por determinar. 

Otro factor clave para atraer el respaldo de los hogares será la materialización de los estímulos fiscales a lo largo de 2026. Hay deducciones y exenciones de la Big Beautiful Bill que tienen carácter retroactivo: las horas extra y propinas imputadas a lo largo de 2025, que fueron objeto de retención, se compensarán en la declaración de la renta mediante devoluciones. Estos reembolsos se ingresarán a los contribuyentes en la primera parte del año –el 80% se abonará antes de junio– y aumentarán los ingresos promedio en 450$ por persona. 

Dado que, en el corto plazo, lo prioritario es impulsar el crecimiento, es muy probable que el cometido del DOGE de recortar los gastos fiscales pase a un segundo plano, al menos durante los próximos meses. 

Por su parte, la reforma fiscal contribuirá positivamente al PIB durante los próximos tres años, lo que permitirá ejercer un papel neutralizador sobre el efecto perjudicial de los aranceles. Sin embargo, a partir de 2028, el efecto conjunto será negativo, pero ahora lo determinante para Trump es el impacto inmediato sin considerar las consecuencias futuras. 

En medio de esta situación, Bangladesh y EEUU han firmado un acuerdo que elimina los aranceles aplicados a los textiles bangladesíes fabricados con algodón y fibras estadounidenses. Hasta ahora, el país asiático afrontaba un arancel recíproco del 20%, que tras el pacto se reduce ligeramente hasta una tasa general del 19%. La verdadera novedad es la exención total para las prendas exportadas por Bangladesh que utilicen materias primas estadounidenses, lo que reforzará su competitividad en un sector en el que ya figura como tercer proveedor del país norteamericano, por detrás de China y Vietnam, y por delante de India. Las autoridades de Daca prevén que sus compras de algodón procedente de EEUU puedan duplicarse, pasando de 1.000 millones a 2.000 millones$.

Por otra parte, las ventas minoristas en EEUU se estancaron inesperadamente en diciembre. La tasa mensual fue del 0%, inferior al +0,4% esperado, con ocho de las 13 categorías registrando descensos, incluidos retrocesos en tiendas de ropa. También presentaron retrocesos las ventas del grupo de control –utilizadas en el cálculo del PIB– un -0,1%. Sin embargo, al tratarse de periodo de compras navideñas, estas cifras débiles de diciembre podrían significar que las ventas se adelantaron, más que una muestra de menor demanda, dado que en noviembre la tasa escaló al +0,6%. A ello hay que sumarle el clima invernal extremo en gran parte de EEUU, de hecho, el gasto en restaurantes y bares –única categoría de servicios– cayó un -0,1% tras el fuerte aumento del mes anterior (+0,7%). 

El sentimiento entre los empresarios de pequeñas empresas en EEUU se debilitó ligeramente en enero, registrando su primera caída en tres meses. El índice de la NFIB retrocedió 0,2 puntos hasta 99,3, por debajo del 99,8 previsto. En el desglose, las expectativas sobre el mercado laboral apuntaron a una moderación en los planes de contratación y a un descenso en el número de vacantes, mientras que también se redujo el indicador que mide las perspectivas de mejora económica. En contraste, las expectativas de ventas repuntaron 6 puntos, alcanzando su nivel más alto en un año.

El UBS CIO Daily aporta que es probable que la debilidad del dólar estadounidense continúe tras unos datos decepcionantes de ventas minoristas en EEUU: "Creemos que la debilidad del dólar debería continuar en un contexto de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, que deberían seguir erosionando la ventaja de tipos del dólar frente a otras divisas. Los esfuerzos de los inversores globales por diversificar podrían añadir más presión en contra. Vemos oportunidades tácticas en divisas de mayor rendimiento".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Con la debilidad del dólar probablemente prolongándose, los inversores deberían revisar sus asignaciones en divisas y considerar los beneficios de la diversificación. Para quienes tengan afinidad por el oro, consideramos adecuada una asignación de hasta un porcentaje de un dígito medio dentro de una cartera diversificada".

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, señala que, a principios de este año, los mercados laborales nos dieron una sorpresa importante. El informe de enero muestra un aumento espectacular de 130.000 puestos de trabajo. Una vez más, el sector sanitario lideró la contratación, con 82.000 puestos de trabajo nuevos. Las categorías potencialmente afectadas por la IA tuvieron resultados dispares: la información (-12.000) y los servicios financieros (-22.000) registraron descensos, mientras que los servicios empresariales registraron un sólido aumento de 34.000. La construcción también mostró fortaleza, con un incremento de 33.000 puestos de trabajo, y la industria manufacturera cumplió lo que sugerían los datos sobre pedidos y la confianza: un modesto aumento de 5.000 tras meses de pérdidas. La fuerte contratación también se reflejó en la tasa de desempleo, que bajó del 4,4% al 4,3%.

En combinación con un repunte de la tasa de participación del 62,4% al 62,5%, el informe envía una señal muy clara. La sólida cifra principal viene acompañada de las revisiones finales para 2025, que indican que el año pasado solo se crearon 181.000 puestos de trabajo, en lugar de los 584.000 comunicados anteriormente. En general, el informe sugiere que los mercados laborales siguen en una posición firme por ahora, con pleno empleo o cerca de él, aunque la calidad de los datos sigue planteando retos.

Para la Fed, el informe respalda su postura de mantener los tipos sin cambios, probablemente hasta que la inflación se recupere por completo de los efectos de los aranceles. Se espera que esto ocurra a mediados de 2026. 

Riesgo político y social en niveles récord

Las elecciones de medio mandato en EEUU se acercan con el riesgo político y social global está en niveles récord. Según Coface, el índice de riesgo político mundial alcanzó el 41,1 % en 2025, elevando la incertidumbre para este año y dejando sobre la mesa tres grandes retos que marcarán la economía mundial en 2026: un calendario de elecciones especialmente sensible, el creciente descontento popular y una geopolítica volátil, con conflictos que se intensifican y cambios en la política estadounidense.

Lejos de ser temporal, esta tendencia forma parte de una dinámica estructural, impulsada por dos factores principales: por un lado, los conflictos armados cada vez más intensos (la guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania y las tensiones en Oriente Medio se están agravando); y, por otro lado, el aumento de los disturbios internos violentos, destacando las protestas sociales que están sacudiendo a los poderes establecidos.

Esta nueva realidad exige que las empresas que participan en el comercio mundial incorporen el riesgo político como un parámetro a largo plazo en sus estrategias de desarrollo, políticas de cobertura y decisiones de inversión.  

“El año 2025 terminó en un estado intermedio, con planes de resolución circulando, pero sin producir una paz real y duradera. El 2026 comienza en un mundo en el que la geopolítica ya no es un ruido de fondo, sino un factor estructurante en las estrategias de las empresas”, destaca Anna Farrugia, economista de Coface.

A partir de este diagnóstico, los expertos de la firma de gestión integral del riesgo comercial analizan los tres principales riesgos políticos y sociales de 2026 y sus implicaciones para la economía y las empresas con actividad internacional.

El primero es la acumulación de elecciones este año. La inestabilidad estructural encontrará su principal manifestación en las urnas. En EEUU, tras un año marcado por el regreso de Donald Trump, las elecciones de mitad de mandato de noviembre de 2026 serán cruciales. La renovación completa de la Cámara de Representantes, 35 escaños en el Senado y 36 gobernaciones, podría reestructurar el equilibrio de poder.

En América Latina, los próximos meses prometen ser igual de decisivos. En Brasil, las elecciones presidenciales de octubre pueden marcar un punto de inflexión, ya que el presidente Lula ve cómo su popularidad decae mientras busca un cuarto mandato. En Colombia, las elecciones presidenciales de 2026 se celebrarán en un clima igualmente tenso, ya que el presidente saliente de izquierdas, Gustavo Petro, no puede presentarse a la reelección. En Perú, las elecciones generales están previstas para abril de este año, tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte en octubre de 2025.

Por otro lado, Europa entrará en un contexto de reajuste político marcado por varias elecciones decisivas que redefinirán efectivamente el equilibrio político dentro de la Unión Europea. En Hungría, la reducción de la diferencia en las encuestas entre Viktor Orbán y la oposición liderada por Péter Magyar abre la posibilidad de un cambio tras quince años de continuidad política, lo que ilustra de manera más amplia el debilitamiento del centro político europeo ante el auge de las fuerzas populistas. Esta tendencia se repite en Francia, donde las elecciones municipales de marzo servirán de barómetro de cara a las presidenciales de 2027, en un contexto en el que el RassemblementNational (extrema derecha) tiene una fuerte influencia en el debate público. En Suecia, las elecciones generales de septiembre confirmarán (o no) la posición de los Demócratas Suecos como segunda fuerza política, lo que simboliza el crecimiento del voto protestatario en la región.

En África, la tendencia hacia el declive democrático sigue siendo marcada. Se celebrarán elecciones nacionales en Argelia, Etiopía, Marruecos, la República del Congo, Uganda y Benín, que se vio sacudido por un intento de golpe de Estado en diciembre de 2025. Varios países liderados por presidentes de edad avanzada reelegidos en 2025, como Camerún, podrían entrar en una fase de transición.

En Asia, Bangladesh será uno de los principales focos de atención. Dos años después del levantamiento estudiantil que puso fin a quince años de poder, el país celebrará elecciones legislativas junto con un referéndum constitucional en febrero.

“Desde hace varios años se viene observando una tendencia común, tanto en las economías avanzadas como en las emergentes: una creciente frustración por las condiciones económicas y sociales, que se perciben como en declive, y un profundo desencanto de la población con la clase política en el poder”, constata Ruben Nizard, jefe del Sector de Investigación y Análisis de Riesgos Políticos en Coface.

El malestar social pone a prueba al poder

El segundo riesgo del que advierte el análisis de Coface se centra cuando el malestar social pone a prueba al poder. Los jóvenes y las poblaciones agotadas por sucesivas crisis podrían volver a ser el motor de la movilización social. Los datos del índice de riesgo político y social de Coface revelan un aumento del riesgo de fragilidad política y social en los países donde los jóvenes desempeñan un papel importante en las protestas. 

En los países asiáticos, las protestas y el malestar social van en aumento. En Nepal, solo hicieron falta dos días para conseguir la dimisión del primer ministro. En Indonesia y Filipinas, los jóvenes se manifestaron contra unas reformas consideradas impopulares y contra una clase política percibida como corrupta.

En África, el colectivo GenZ212 de Marruecos se ha convertido en un actor clave en las protestas contra el deterioro de los servicios públicos, lo que pone de manifiesto una profunda frustración socioeconómica. En Madagascar, varias semanas de protestas condujeron a un golpe militar, lo que ilustra la persistente inestabilidad política en determinadas regiones del continente. En Irán, la nueva ola de protestas desde principios de 2026 confirma la creciente presión sobre un régimen debilitado. La represión sigue siendo especialmente severa, pero ya no es capaz de contener el movimiento de protesta arraigado en las crisis económicas, sociales y políticas de los últimos años. El país se ha visto sacudido en varias ocasiones por manifestaciones a gran escala, ya sean movimientos contra el alto coste de la vida, las protestas de 2019 o el levantamiento «Mujer, Vida, Libertad» de 2022-2023, lo que revela un movimiento de protesta estructural más que cíclico. 

“El indicador Coface clasifica a Irán como el segundo país más frágil política y socialmente del mundo en 2025 (86 %, por detrás de Sudán), un nivel que refleja la acumulación de tensiones internas y la incapacidad del régimen para satisfacer las expectativas de una población joven, precaria y cada vez más movilizada”, afirma Anna Farrugia.

En muchas economías avanzadas, el malestar social también está ganando terreno, y el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur está provocando importantes tensiones. En Francia, la oposición de los agricultores ha dado lugar a protestas en las que se denuncia lo que consideran una competencia desleal y distorsiones relacionadas con las normas medioambientales y sanitarias. El malestar social, ya evidente en el movimiento «Bloquons tout» («Bloqueemos todo») de septiembre de 2025, ha lastrado la confianza y la inversión. Bulgaria se vio sacudida por la movilización de la Generación Z contra la corrupción, un movimiento que provocó la dimisión del Gobierno de Rossen Jeliazkov cuando el país se acercaba a su entrada en la zona euro. Italia tampoco se ha librado: a finales de 2025, los sindicatos lanzaron una huelga nacional contra la propuesta de presupuesto del Gobierno de Meloni para 2026. Al otro lado del Canal, los debates sobre la inmigración y las manifestaciones a favor de Palestina mantienen un clima social frágil.

En EEUU, la política arancelaria pesa mucho sobre el mercado interno, ya que el 80% de los derechos de aduana recae sobre las entidades estadounidenses (empresas o consumidores), un factor que probablemente alimentará el descontento.

El tercer riesgo oscila entre los desafíos a la hegemonía estadounidense, las rivalidades de poder y los conflictos persistentes. La captura de Nicolás Maduro a principios de enero demostró, por si hiciera falta más pruebas, que el año comienza en línea con la volatilidad geopolítica que se ha convertido en la norma en los últimos años. Esta postura estadounidense se produce en un contexto de inestabilidad mundial que está redefiniendo los equilibrios geopolíticos y comerciales. Los aranceles anunciados por Washington en abril de 2025 han llevado la incertidumbre comercial a niveles sin precedentes. El reto será tanto jurídico como político: el Tribunal Supremo debe pronunciarse sobre la legalidad y el alcance de las competencias arancelarias del ejecutivo.

A esto se suman los conflictos de larga duración. La guerra entre Rusia y Ucrania entra ahora en su cuarto año, sin perspectivas reales de resolución a pesar de los esfuerzos diplomáticos europeos y estadounidenses. En Oriente Próximo, la situación sigue siendo igual de precaria: la región sigue caracterizándose por una gran fragilidad, a pesar del alto el fuego acordado entre Israel y Hamás.

Para las empresas que se dedican al comercio mundial, este contexto requiere un enfoque proactivo y medidas específicas, como reforzar el seguimiento político, diversificar geográficamente las operaciones, flexibilizar las cadenas de suministro e integrar el riesgo país en las decisiones estratégicas. 

09Feb

Robeco eleva del 4,75% al 5,25% la rentabilidad de las materias primas entre 2026 y 2030, por la mayor demanda pero también por el menor atractivo de los tradicionales sectores refugio, como el bono del Tesoro de EEUU.

Miguel Ángel Valero

El oro subió hasta superar la histórica barrera de los 5.000$ por onza en enero y alcanzó un máximo de casi 5.600 antes de desplomarse más de un 15%, hasta los 4.500, el 2 de febrero. El oro, un 'sector refugio' muy demandado durante siglos, casi ha duplicado su valor en los últimos 12 meses por el temor a nuevos conflictos en torno a Groenlandia e Irán, además de por las continuas tensiones comerciales entre EEUU y China.

La plata ha experimentado una subida aún más meteórica, alcanzando la cifra récord de 121$ por onza antes de caer más de un 40%, hasta los 72. En los últimos 12 meses, su valor ha pasado a ser más del doble, en parte debido a que su demanda en aplicaciones industriales, como la energía limpia y la IA, ha superado con creces el suministro de las minas. La plata, antaño la base de todas las monedas,sigue teniendo un caché monetario por derecho propio.

Ambos se clasifican como materias primas en las carteras de inversión. Pero, ¿acaso son para tanto? "Tras una increíble racha de rentabilidad sólida por parte de los objetos brillantes, seguida de una mediática corrección, es un buen momento para hacer balance", afirma Arnout van Rijn, Portfolio Manager de las estrategias multiactivos de Robeco Investment Solutions.

"En Expected Returns a 5 años 2026-2030, elevamos la previsión de rentabilidad de las materias primas del 4,75% al 5,25%. Encontramos dos razones fundamentales en las que se basa esta previsión, de una rentabilidad superior a la media, para esta clase de activos. La primera es el aumento de la demanda de metales con fines de electrificación, construcción de infraestructuras y defensa militar. Además, observamos que el aumento de las previsiones de inflación, combinado con la elevada deuda (de EEUU), derivan en un menor atractivo de los tradicionales 'sectores refugio' alternativos, como los bonos del Tesoro estadounidenses".

"También afirmábamos que las materias primas ya no eran baratas, aunque eso solo se basaba en el hecho de que cotizaban por encima del precio promedio en cinco años (con la notable excepción del petróleo). Desde entonces, hemos abierto posiciones en metales industriales y aumentado las del oro en las carteras", explica.

Y la rentabilidad ha sido constante. El oro superó con creces a la renta variable en 2025, a pesar del importante repunte de los mercados bursátiles globales. Lo mismo ocurre si retrocedemos 20 años, hasta 2005.

Si nos remontamos aún más atrás, el oro es la segunda clase de activos con el mejor rendimiento en el último medio siglo, por detrás de la renta variable. La plata ocupa el tercer lugar en cuanto a rentabilidad, aunque tiene una volatilidad mucho mayor. En conjunto, las materias primas han generado una rentabilidad del 5,7% en euros en los últimos 50 años, aunque la del petróleo solo ha aumentado un 3,2%. 

"El oro destaca como material más seguro, pues su volatilidad es del 18%, mientras que la de la plata y el petróleo supera ampliamente el 30%. Además, los metales preciosos tienen bajas correlaciones con la renta variable y la renta fija. El cobre no tiene un historial tan largo, pero si nos remontamos casi 40 años atrás, ha generado algo más de un 5% de rentabilidad, pero con una volatilidad que también es relativamente alta, del 25%", explica el experto de Robeco.

"La conclusión es que la asignación estructural en una cartera multiactivo a activos sin rendimiento, como las materias primas, conviene a los inversores a largo plazo. Cuanto más brilla el metal, más rentabilidad ofrece. Compramos oro para obtener diversificación y una rentabilidad sólida a largo plazo con una volatilidad limitada", remarca.

¿Qué ocurre con la dinámica de precios de la oferta de dos metales cuya disponibilidad es limitada? En la historia de la humanidad, solo se han extraído unas 220.000 toneladas de oro (lo cual equivale a tres piscinas olímpicas y media), y solo quedan unas 60.000 toneladas bajo tierra, según el Consejo Mundial del Oro.

"El coste de producción marginal solo puede limitar la caída de las valoraciones en la parte corta, porque una disminución del precio acabaría con la oferta y devolvería el equilibrio. Evidentemente, no es el caso del oro ni de la plata, pues el coste de producción marginal del oro se sitúa en torno a 1.700$ por onza (con un precio al contado de 5.000$) y el de la plata en 20$ por onza (en 90$ si es al contado)", apunta Van Rijn.

"El cobre tiene un mayor respaldo, pues sus costes marginales rondan los 5$ por onza frente a un precio de mercado de 6 por onza. El petróleo también está mejor respaldado desde este punto de vista", añade.

El detonante de la corrección

En este contexto, ¿qué podría salir mal? El anuncio por parte del presidente Trump de que su candidato a presidir la Reserva Federal era un experimentado banquero central y conocido 'halcón' (lo cual disipó los temores de que aumentara la inestabilidad en el mayor sistema financiero del mundo) provocó el desplome de los precios de los metales considerados 'sectores refugio'.

"El contexto macroeconómico favorece al oro como cobertura frente a los niveles excesivos de deuda y la impresión de dinero. Sin embargo, hasta que no veamos que tanto el mercado de bonos del Tesoro como el dólar caen bruscamente, no creeremos en el denominado 'comercio de devaluación'", señala el gestor de Robeco.

"Los temores por la independencia de la Fed se han disipado, con lo que también se ha desvanecido la creencia de algunos compradores de que el sistema financiero tal como lo conocemos está llegando a su fin. Dado el comportamiento intimidante de EEUU, es difícil que ningún banco central europeo dé un vuelco y cambie sus reservas de oro por bonos del Tesoro estadounidenses. Aun así, debido a las políticas impredecibles de regímenes populistas, podrían tomarse medidas para capitalizar parte de los beneficios derivados del oro obtenidos por los bancos centrales y alterar el equilibrio favorable entre demanda y oferta", avisa.

Es posible que se avecine otro tambaleo debido a la mentalidad de burbuja entre inversores que ha causado el fuerte aumento los precios de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial y que, antes de eso, derivó en el frenesí por el 'oro digital', el bitcoin, según afirma Van Rijn.

Los inversores minoristas han sido en parte responsables del repunte del oro, gracias a las facilidades de inversión que ofrecen los ETF.«En 2025, los minoristas (chinos y estadounidenses) provocaron una subida exponencial de los precios del oro, de modo que era inevitable que se produjera un colapso como el de finales de enero», explica Van Rijn. "Dado el aumento de tenedores débiles atraídos por el encanto de los objetos brillantes, hay bastantes posibilidades de que se produzcan más ventas en 2026. Con los precios actuales y un consenso optimista, es lógico tomar beneficios", concluye.

05Feb

Una estrategia diseñada para reforzar la posición norteamericana en el mundo puede estar sembrando las bases de una pérdida gradual de influencia.

Miguel Ángel Valero

La política comercial de Donald Trump ya no se define solo por los aranceles, sino por algo más corrosivo: la incertidumbre permanente. Nadie sabe cuál será el próximo anuncio, el siguiente castigo comercial o el nuevo aliado convertido en adversario. Y cuando esa imprevisibilidad se convierte en norma, los socios empiezan a protegerse.

Eso es exactamente lo que estamos viendo. Reino Unido se acerca a China no por afinidad, sino por necesidad. Europa acelera acuerdos comerciales largamente bloqueados, como los suscritos con Mercosur o India. Canadá, Corea del Sur o incluso socios asiáticos tradicionales de Washington revisan silenciosamente sus dependencias. No es una ruptura con EEUU, es una diversificación forzada.

En ese contexto, el acercamiento a China y, sobre todo, a India cobra todo el sentido. No son potencias marginales, sino las dos economías que, según el Fondo Monetario Internacional, concentrarán buena parte del crecimiento global durante la próxima década. India, en particular, emerge como la gran alternativa estratégica: crecimiento por encima del 6%, demografía favorable, ambición industrial y una posición geopolítica suficientemente autónoma como para no quedar atrapada en un solo bloque.

El acuerdo entre la Unión Europea y la India no es, por tanto, un simple tratado comercial. Es una jugada de fondo. Permite a Europa diversificar cadenas de suministro, reducir vulnerabilidades frente a China y EEUU, y ganar acceso a sectores clave como tecnologías limpias, farmacéuticas, infraestructuras digitales o materias primas críticas. También refuerza el papel de India como potencia bisagra, capaz de relacionarse con Washington, Bruselas, Moscú y Pekín sin alinearse plenamente con ninguno.

Si a este movimiento se suma una ratificación del acuerdo con Mercosur, el mapa empieza a dibujarse con claridad. Europa estaría asegurando acceso preferente a Asia y América Latina justo cuando EEUU opta por una estrategia de confrontación comercial, incluso con sus aliados históricos. No es un movimiento ideológico, es una respuesta racional a un entorno cada vez más volátil.

"La paradoja es evidente. Una política diseñada para reforzar la posición estadounidense puede estar sembrando las bases de una pérdida gradual de influencia. No por un colapso abrupto, sino por algo más silencioso: la normalización de un mundo donde EEUU deja de ser el socio imprescindible y pasa a ser uno más, poderoso, sí, pero imprevisible", señala el analista Pablo Gil en The Trader. 

"Las hegemonías rara vez se pierden por un ataque externo. Suelen erosionarse desde dentro, cuando las decisiones propias minan la confianza que sostiene el liderazgo. Tal vez estemos asistiendo al inicio de ese proceso: no el final inmediato de la hegemonía estadounidense, pero sí el comienzo de un desgaste que hace solo unos años parecía imposible", subraya.

India-UE: "la madre de todos los acuerdos"

En ese contexto, la Unión Europea y la India han cerrado un tratado de libre comercio histórico que promete transformar las relaciones económicas entre ambos bloques tras casi dos décadas de negociaciones. Este pacto, calificado por Ursula von der Leyen como “la madre de todos los acuerdos”, abre un mercado de más de 2.000 millones de consumidores eliminando las barreras arancelarias que han limitado la presencia europea en India durante años.

Para España, el impacto de este tratado va mucho más allá. La notable coincidencia entre los bienes que la India importa a nivel global y los productos que España exporta abre una amplia ventana de oportunidades para los sectores de maquinaria industrial y agrícola, combustibles minerales, productos químicos y farmacéuticos, equipos eléctricos y electrónicos, así como productos plásticos. 

Esto puede suponer, según inAtlas:

  • Ahorros significativos para exportadores europeos (hasta 4.000 millones€ anuales en aranceles eliminados o reducidos) potenciando la competitividad de productos españoles en India.
  • Duplicar el comercio bilateral con India hacia 2032 gracias a mejor acceso al mercado y reducción de barreras no arancelarias.
  • Impulso a sectores estratégicos para España: energías renovables, infraestructuras, agroalimentario (como vinos y aceite de oliva, cuyos aranceles pasan de niveles muy altos a cero en apenas años), defensa, químico y servicios especializados.
  • Además, el acuerdo facilitará la cooperación regulatoria y la integración de cadenas de valor, reduciendo los costes logísticos y de certificaciones técnicas que tradicionalmente han frenado la internacionalización de las pymes españolas.

Propuesta de acuerdo sobre minerales críticos

Al mismo tiempo que se acerca a China y llega a acuerdos con Mercosur y con India, Europa no descuida la compleja relación con EEUU. La Unión Europea ha reactivado el proceso para implementar el acuerdo comercial con EEUU. Este pacto, firmado en julio de 2025,, y destinado a reducir aranceles entre ambas partes, está pendiente de completar los trámites burocráticos necesarios para su incorporación al marco legislativo europeo. Mientras tanto, los aranceles de ambos países continúan recaudándose con la intención de reembolsar posteriormente las cantidades a las empresas una vez que el acuerdo sea ratificado.

Sin embargo, el procedimiento de ratificación quedó bloqueado en el Parlamento Europeo después de que Trump lanzara una nueva amenaza arancelaria contra los países europeos que enviaron tropas militares a Groenlandia y, ahora que la situación se ha estabilizado, el acuerdo se someterá a votación en la Eurocámara el 24 de febrero. Además, la institución incorporará una “cláusula automática” que se activará en caso de que Trump intente ejercer nuevas presiones y modificar las condiciones pactadas. 

Además, la Unión Europea quiere proponer a EEUU un acuerdo sobre minerales críticos con el objetivo de limitar la influencia de China en este mercado estratégico. Aunque los detalles aún están por definirse, pretende presentar en los próximos tres meses una “hoja de ruta de asociación estratégica” a la Administración Trump. 

Esta iniciativa busca desarrollar, de manera conjunta, alternativas a la dependencia de China para el abastecimiento de minerales críticos mediante proyectos compartidos, actividades de investigación y mecanismos de intercambio de información. El plan también contempla la posibilidad de crear reservas que permitan protegerse frente a interrupciones repentinas en el suministro.

03Feb

La evolución de las relaciones entre EEUU y China continúa siendo un factor de riesgo para los flujos comerciales, con posibles repercusiones sobre la competitividad de los distintos orígenes y sobre el equilibrio entre exportaciones y consumo interno.

Miguel Ángel Valero

El año 2025 se cerró con un panorama claramente heterogéneo para los mercados agrícolas, marcando una clara discontinuidad respecto a las tensiones generalizadas que habían caracterizado las campañas anteriores, según un informe de Areté The Agri-Food Intelligence Company. La variación de los precios entre el inicio y el final del año pone de manifiesto una clara polarización: pocos sectores logran mantenerse en terreno positivo, mientras que la mayoría de las materias primas agrícolas registran correcciones incluso profundas, reflejando el regreso al primer plano de los fundamentales productivos.

Entre los mercados que han mostrado una mejor y sólida resistencia a lo largo del año destaca el café Arábica, que cerró 2025 con un aumento significativo. Su comportamiento estuvo respaldado principalmente en la primera parte del año por las incertidumbres relacionadas con la disponibilidad de producto y por unos niveles de existencias relativamente ajustados, especialmente en Brasil. Con el avance de la campaña, no obstante, la mejora de las perspectivas productivas fue reduciendo progresivamente la presión alcista, dejando al mercado en una fase de consolidación en el tramo final del año.

También en terreno positivo, aunque con dinámicas distintas, se sitúa el complejo de la soja, impulsado en gran medida por el aceite de soja. El apoyo ha venido de la demanda energética, que ha seguido orientando los flujos de utilización de los aceites vegetales, manteniendo elevada la demanda de aceite pese a un contexto agrícola globalmente bien abastecido. El grano de soja solo se ha beneficiado parcialmente de esta dinámica, mientras que la harina de soja ha mostrado una estabilidad sustancial en términos interanuales, lastrada por una demanda ganadera menos dinámica y por un excedente estructural de oferta.

De cara al futuro, sin embargo, el sector de la soja se enfrenta a un escenario más complejo. Las primeras indicaciones para 2026 apuntan a una nueva cosecha récord en Brasil, destinada a reforzar aún más la disponibilidad global de grano y derivados.

Al mismo tiempo, persiste un elevado grado de incertidumbre en el frente comercial: la evolución de las relaciones entre EEUU y China continúa siendo un factor de riesgo para los flujos comerciales, con posibles repercusiones sobre la competitividad de los distintos orígenes y sobre el equilibrio entre exportaciones y consumo interno.

En este contexto, y a pesar de que China ha recomenzado a comprar soja, los niveles son inferiores a la serie histórica, existiendo una caída de la demanda internacional de grano de soja estadounidense, que podría compensarse con políticas de apoyo al consumo interno (por ejemplo, un aumento de los objetivos de producción de biodiésel) para sostener los precios del grano y del aceite de soja en la CME.

En conjunto, 2025 marca la transición desde una fase de inflación generalizada de los mercados agroalimentarios hacia un contexto dominado por el impacto de los fundamentales sobre los precios.

Así, 2026 se abre bajo el signo de una mayor dispersión de comportamientos, con mercados cada vez más obligados a enfrentarse a las dinámicas de oferta, las políticas agrícolas y energéticas y el ritmo de la demanda global.

Muchas dudas sobre el acuerdo EEUU-India

Por otra parte, EEUU e India anunciaron de forma inesperada un acuerdo comercial que reduce la carga arancelaria aplicada a los bienes de origen indio del 50% al 18%, a cambio, de que el país surasiático elimine sus importaciones de petróleo ruso, como ya publicó Dinero Seguro el 2 de febrero. Hasta ahora, Nueva Delhi soportaba un gravamen total del 50% (25% de arancel recíproco y otro 25% adicional como “castigo” vinculado a la compra de crudo ruso). Con el nuevo pacto, desaparece el arancel punitivo del 25% y la tasa recíproca se reduce al 18%.

Este ajuste mejora la competitividad de India en el mercado estadounidense: pasa de ser el socio comercial con la tasa más elevada a situarse ligeramente por debajo de otros exportadores asiáticos como Vietnam (20%) y la mayoría del Sudeste Asiático (19%), aunque aún por encima de Corea del Sur y Japón, cuyas tarifas rondan el 15%.

Por su parte, Trump afirmó que India se ha comprometido a detener completamente sus compras de petróleo ruso, eliminar aranceles y barreras no arancelarias hasta llevarlas a cero, y adquirir más de 500.000 millones$ en bienes estadounidenses –incluidos energía, tecnología y productos agrícolas–.

Sin embargo, estas declaraciones deben tomarse con cautela: aunque India ha reducido sus importaciones de crudo ruso en el último mes, hasta 1,2 millones de barriles diarios (mbd) desde 1,7 mbd promedio en 2025, persisten dudas sobre la posibilidad de que estos flujos desaparezcan por completo, dada la ventaja de precios rusos con descuento.

Tampoco parece viable que India elimine por completo las barreras a los productos lácteos y agrícolas de EEUU, sectores especialmente protegidos y que ya fueron líneas rojas en su reciente acuerdo con la Unión Europea. 

Sí es más factible que suprima aranceles para bienes intermedios, que representan una parte sustancial del comercio bilateral.

En cuanto al anuncio de compras superiores a 500.000 millones$ en bienes estadounidenses, no se ha aclarado el horizonte temporal. Para que este compromiso sea creíble, debería abarcar un periodo muy amplio, considerando que las importaciones anuales de India desde EEUU en 2024 fueron de 44.000 millones.