26Jan

Ebury avisa de nuevas ventas de dólares. Lombard Odier recomienda diversificación. Y Evli advierte que el panorama de la IA está cambiando.

Miguel Ángel Valero

El primer año del segundo mandato de Donald Trump al frente de la Casa Blanca culminaba con un pacto sobre Groenlandia en el que se cumplió con su estrategia ya habitual: amenaza, negociación y acuerdo. Pero ahora empieza el segundo año como lo hizo en el primero, con más amenazas de aranceles. Esta vez contra Canadá, a quien quiere castigar con un arancel del 100% adicional porque firmó un acuerdo comercial con China para reducir los gravámenes que aplica sobre los vehículos eléctricos procedentes del gigante asiático. 

Trump afronta una complicada votación de los Presupuestos para este año en el Senado (la Cámara de Representantes ya los ha aprobado), con la amenaza de un nuevo cierre de la Administración a final de enero. Varios senadores demócratas han advertido que podrían bloquear la iniciativa tras los asesinatos cometidos por el ICE en Minneapolis, lo que ha elevado la probabilidad de un nuevo cierre administrativo por encima del 70% según la casa de apuestas Polymarket.

Los republicanos cuentan con 53 escaños en el Senado mientras que la aprobación de la ley requiere una mayoría cualificada de 60 votos. Senadores demócratas han insistido en separar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional –que recibe alrededor de 64.400 millones$, incluyendo 10.000 millones$ destinados al ICE– y votar únicamente las cinco partidas presupuestarias restantes, una propuesta que ha recibido algunos apoyos por parte del bando republicano. 

Ebury: el TACO de Trump en Groenlandia no alivió al dólar

El dólar tuvo una semana nefasta frente a casi todas las principales divisas del mundo, a pesar del último giro de 180 grados de Trump y su marcha atrás en relación con los aranceles a Groenlandia. El alivio inicial en los mercados financieros no se extendió al dólar. Las nuevas amenazas arancelarias y la utilización de la vía judicial para forzar bajadas de tipos están intensificando la incertidumbre política y la degradación institucional en Estados Unidos.

"Podríamos continuar observando la venta de dólares por parte de inversores, como protección frente al riesgo cambiario", avisa el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. La posible intervención en el mercado de divisas por parte de las autoridades japonesas, junto con las estadounidenses, ha añadido leña al fuego, provocando la peor semana del dólar en meses. 

La reunión de la Reserva Federal de esta semana se perfila como un evento crítico. Si bien no hay muchas dudas sobre el resultado de la misma (sin cambio en los tipos), se ha generado la expectativa de que el discurso será hawkish debido a los sólidos datos económicos y como respuesta a los ataques de Trump a la autonomía de la Fed. 

Aunque el dólar sigue cayendo, el 'Sell America trade' ya no se está produciendo. El último tiroteo en Minnesota también puede afectar a los mercados, ya que aumenta el riesgo de otro cierre federal dado que el actual acuerdo de financiación expira este viernes 30 de enero. 

  • EUR: Los PMI de actividad empresarial de enero fueron ligeramente decepcionantes. Si bien confirmaron la narrativa de un repunte de la economía alemana impulsado por el enorme paquete fiscal, la pérdida de dinamismo de la economía francesa lo contrarrestó con creces y la cifra global se redujo ligeramente. Un factor positivo es la apreciación sostenida del yuan chino, que supondrá un alivio para la industria europea que compite con los productos chinos en los mercados internacionales. Seguimos pensando que la trayectoria más probable para la moneda común es al alza frente al dólar, ya que los inversores internacionales siguen cubriendo su exposición a los activos estadounidenses vendiendo dólares. Los activos europeos siguen ofreciendo una alternativa segura y líquida al dólar para los inversores que buscan previsibilidad y estabilidad en las decisiones gubernamentales, lo que debería beneficiar al euro mientras Trump esté en la Casa Blanca. 
  • USD: Los datos económicos de EEUU siguen siendo bastante positivos, incluso tras el sólido crecimiento del 4,4% registrado en el tercer trimestre. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo siguen rondando mínimos históricos, lo que sugiere que los menores niveles de creación de empleo no se están traduciendo en repuntes en el desempleo. Sin embargo, todo esto parece quedarse en un segundo plano dada por la preocupación internacional sobre el caos emanado de la Casa Blanca y el deterioro institucional. El dólar es ahora la divisa del G10 con peor rendimiento en lo que va de año, incluso inferior al yen. Sin duda alguna, esta semana la atención se centrará en la reunión de la Fed del miércoles. No habrá cambios en los tipos y las posibles declaraciones hawkish de Powell probablemente respalden al dólar, que puede haber caído en exceso, al menos en el corto plazo. Creemos que Powell hará hincapié en que la economía estadounidense sigue en una situación aceptable e indicará que el FOMC no tiene prisa por volver a bajar los tipos. De hecho, los mercados de futuros no están descontando la próxima bajada hasta la reunión de julio. 
  • GBP: La avalancha de datos macro británicos de la semana pasada no ayudó a aclarar la trayectoria de los tipos de interés del Banco de Inglaterra. El mercado laboral sigue debilitándose a un ritmo sostenido. La tasa de desempleo se mantiene en máximos de la última década, sin contar la pandemia, mientras que el empleo asalariado se redujo en 43 000 puestos en diciembre, lo que supone la mayor caída, sin contar el COVID, desde que se empezaron a recopilar estos datos en 2014. La inflación se mantuvo obstinadamente alta en diciembre (3,4 %), aunque debido a factores transitorios, mientras que las ventas minoristas sorprendieron al alza. Esta semana se publicarán pocos datos y comunicaciones del Banco de Inglaterra, por lo que esperamos que la libra siga de forma muy pareja la evolución del euro. Los inversores estarán a la espera del próximo anuncio de tipos del Comité de Política Monetaria (5 de febrero), pero, dado que no hay expectativas reales de otra bajada en las dos o tres próximas reuniones, es poco probable que esta reunión genere demasiada volatilidad. 

Lombard Odier: foco claro en la diversificación

El CIO Office Viewpoint – Diez convicciones de inversión para 2026, elaborado por Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer, junto con Nannette Hechler-Fayd’herbe, responsable de Estrategia de Inversión, Sostenibilidad e Investigación (CIO EMEA), y Luca Bindelli, responsable de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, señala que el panorama y las oportunidades de inversión para 2026 están evolucionando tras dos años de rentabilidades excepcionales en los mercados financieros. Las elevadas valoraciones de los activos exigen que los inversores equilibren cuidadosamente el riesgo y la rentabilidad, con un foco claro en la diversificación. 

Las convicciones de inversión para 2026 reflejan este enfoque, combinando tendencias estructurales de crecimiento con estrategias diseñadas para reforzar la resiliencia y capturar rentabilidades en una economía global en rápida transformación. El informe destaca oportunidades en mercados emergentes, renta variable de mercados desarrollados de calidad con atractivos dividendos, determinados bonos soberanos, y activos alternativos como el inmobiliario, las materias primas, los hedge funds y el capital riesgo. Y se se identifican oportunidades específicas en China en los ámbitos de tecnología y sostenibilidad, así como en divisas infravaloradas como el yen japonés y el yuan chino.

Evli: el panorama de la IA está cambiando

2026 se van a combinar diversos factores que pueden convertir a este ejercicio en excepcional para los inversores, lleno de nuevas oportunidades por descubrir en los mercados globales, aunque también habrá algunos riesgos, especialmente por posibles burbujas en sectores sobrecalentados, opina Peter Lindahl, Head of Systematic Funds y Senior Portfolio Manager de la gestora nórdica Evli. El auge de la IA, las tensiones geopolíticas y las decisiones de los bancos centrales convierten el escenario de mercados en impredecible, pero lleno de oportunidades.

Las perspectivas económicas globales para 2026, son bastante positivas “aunque pueda sorprender a muchos”. En EEUU, el doble estímulo tanto del gobierno como del banco central están acelerando y estimulando la economía al mismo tiempo. Otras medidas de estímulo significativas se están produciendo en Alemania, y en China el gobierno toma medidas de apoyo al crecimiento. Esta situación dinamiza el mercado desde el mismo comienzo del año, y podría conducir a una mejora económica más amplia de lo que sugiere la perspectiva macro actual.

Por otra parte, los efectos de la guerra comercial están disminuyendo, y es probable un nuevo auge de inversiones, no sólo en IA sino también en industria e infraestructuras. El crecimiento económico podría sorprender positivamente a los mercados ya desde el inicio de 2026.

Las perspectivas de beneficios empresariales en muchos mercados son favorables, tanto en EEUU, como Europa y los mercados emergentes. Y son resultados que no se concentran en un megasector, sino que abarcan a muchos sectores del mercado.

Para el inversor, la diversificación se puede convertir en 2026 en la mayor ventaja competitiva frente al posicionamiento dominante en 2025, EEUU+ tecnología + IA, según el experto de Evli. Y ello porque Europa, Japón y los mercados emergentes resultan atractivos en términos de valoración. Alemania está invirtiendo masivamente en infraestructuras; Japón ofrece crecimiento estructural, y Asia cuenta con beneficiarios de la IA a un nivel de precios mucho más barato que los estadounidenses. 

La IA sigue siendo el principal motor de las tendencias del mercado, pero los sectores de tecnología de defensa, infraestructuras, industria y banca están reforzando cada vez más su atractivo para los inversores. Con este escenario, Peter Lindahl cree que el mercado ofrece oportunidades para diversificar más allá del enfoque clásico IA+EEUU.

El foco de la IA está cambiando. Porque en la medida que las valoraciones de las compañías de infraestructuras para la IA se están corrigiendo, los inversores centran su atención en empresas de software empresarial y en las aplicaciones de IA específicas de la industria, dado que presentan mayor visibilidad de ingresos. 

El ecosistema de la IA —desde la infraestructura hasta las capas de aplicación y la transformación operativa— ofrece una interesante variedad de subtemas en toda la cadena de valor. Dentro de las temáticas europeas, destaca la subtemática de adopción tecnológica e integración de IA.

Aunque el auge de la IA entre los inversores continuará, su demanda está cambiando. Las empresas de infraestructura de IA, protagonistas hasta el momento, están en niveles históricamente caros. Por ello, en 2026, las empresas que atraerán la atención de los inversores serán las de software de IA y los negocios que realmente puedan aprovechar la IA en sus operaciones. El sector se va a hacer más competitivo, y habrá una encarnizada lucha entre los gigantes tecnológicos, lo que recuerda a la burbuja tecnológica de los años 90: habrá ganadores, pero también empresas sobrevaloradas.

Los riesgos de la IA seguirán vigentes. Más de un tercio del índice de renta variable global está relacionado con la IA, y las noticias negativas sobre el sector pueden sacudir los mercados con fuerza. La IA ofrece oportunidades a largo plazo, pero 2026 también podría ser el primer año donde se produzcan grandes fracasos en esta temática.

El factor más impredecible para los mercados sigue siendo EEUU. Un estímulo agresivo podría sobrecalentar la economía, crear una nueva ola de inflación, y elevar los tipos de interés a largo plazo. Otro riesgo es el debilitamiento del dólar en los próximos años, lo que erosionaría los rendimientos en dólares para los inversores de la eurozona.

Donald Trump será otra de las variables impredecibles en los mercados durante 2026. La Fed, tendrá un nuevo presidente en primavera, y el riesgo de politización de este nombramiento está aumentando, lo que puede añadir nerviosismo al mercado. Sin olvidar que las elecciones de mitad de mandato de noviembre y el juego político asociado a dichas elecciones, aumentarán las tensiones.

Los riesgos geopolíticos también persisten en 2026. Un posible giro en la situación de Ucrania y las relaciones entre EEUU y China podrían mover los mercados hacia cualquier dirección.

En 2026, los inversores deben permanecer atentos, especialmente ante posibles signos de sobrecalentamiento en la IA y las medidas de Trump. La mejor estrategia que puede adoptar el inversor no es el miedo, sino la curiosidad: hay oportunidades nuevas en los mercados por descubrir, especialmente en áreas y temáticas que han estado a la sombra de Estados Unidos y el auge de la IA, concluye Peter Lindahl.

25Jan

Nunca un presidente de EEUU había alterado tantas reglas, tantos equilibrios y tantas alianzas en tan poco tiempo. Lo que está en juego es algo más profundo: la ruptura consciente del sistema internacional basado en normas, instituciones y pactos que Washington ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.

Miguel Ángel Valero

Ya se ha cumplido un año desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y el balance es difícil de exagerar. Nunca un presidente de EEUU había alterado tantas reglas, tantos equilibrios y tantas alianzas en tan poco tiempo. No se trata solo de decisiones polémicas o de un estilo disruptivo. Lo que está en juego es algo más profundo: la ruptura consciente del sistema internacional basado en normas, instituciones y pactos que Washington ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante décadas, ese orden fue extraordinariamente favorable a EEUU. Liderazgo político, supremacía militar, dominio financiero y capacidad para fijar reglas globales a su medida. Por eso ningún presidente anterior, desde Eisenhower hasta Bush hijo, tuvo como objetivo explícito destruirlo. Trump sí. Y lo está haciendo sin complejos.

El gráfico que aporta el analista Pablo Gil en The Trader lo ilustra con claridad. No solo muestra la magnitud de las decisiones adoptadas en apenas doce meses, sino el método elegido para imponerlas. Trump ha recurrido de forma sistemática a órdenes ejecutivas para esquivar el debate parlamentario y evitar cualquier control efectivo por parte de la Cámara de Representantes, incluso contando con mayoría republicana. No es una cuestión de eficiencia legislativa. Es una forma de gobernar que busca situarse por encima de los contrapesos institucionales.

Ese patrón no se limita al poder legislativo. Cuando las decisiones han encontrado freno en los tribunales, Trump ha reaccionado desacreditando al poder judicial, cuestionando su legitimidad y presionando públicamente a jueces y cortes. La separación de poderes, pilar central del sistema estadounidense, pasa de ser un límite para convertirse en un obstáculo que hay que sortear o neutralizar.

El mismo líder que prometía desentenderse de guerras lejanas y del papel de “policía del mundo” exige ahora un aumento del 50% del presupuesto del Pentágono. El que criticaba el intervencionismo presume hoy de influir directamente en Venezuela, Gaza, Irán o Groenlandia. Avisa a Panamá, incomoda a Canadá, tensiona a Europa y cuestiona abiertamente el sentido de alianzas como la OTAN. No hay contradicción. Hay una lógica distinta.

Trump no es aislacionista. Tampoco es multilateralista. Su visión del mundo es transaccional, jerárquica y basada en la fuerza. Un tablero donde las reglas importan menos que el poder, donde los acuerdos son temporales y donde cada país debe aceptar su lugar en la jerarquía global. EEUU arriba. El resto, negociando desde la debilidad.

Ese enfoque también se traslada al interior. En paralelo, Trump ha desatado una crisis interna de enorme calado con su política migratoria. Endurecimiento extremo de fronteras, expulsiones masivas, recortes de derechos y una narrativa que presenta la inmigración como una amenaza existencial. No es solo control fronterizo. Es una herramienta política para justificar medidas de excepción y reforzar la idea de un país sitiado. La inmigración se convierte así en el enemigo perfecto. Sirve para cohesionar a su base, desplazar el foco de los problemas estructurales y normalizar un ejercicio del poder cada vez más concentrado. El mensaje es claro: EEUU debe volver a ser grande, aunque el precio sea debilitar sus propias instituciones.

En el plano internacional, Trump es el primer presidente estadounidense que apuesta abiertamente por un orden no basado en la ONU, la OMC o el FMI, sino en esferas de influencia. Grandes potencias repartiéndose zonas, imponiendo condiciones y negociando desde la fuerza. Un mundo de suma cero donde la cooperación se interpreta como debilidad. El problema no es solo que Trump haya roto el viejo orden. Es que tampoco ha construido uno nuevo. Ha debilitado alianzas sin ofrecer alternativas estables, ha erosionado instituciones sin sustituirlas por reglas claras y ha trasladado esa lógica de confrontación al interior de su propio país. El resultado es un mundo más frágil. Y una democracia que empieza a mostrar grietas preocupantes.

Es paradójico que Trump crea estar fortaleciendo a EEUU cuando, en realidad, está minando los contrapesos que sostuvieron su poder durante décadas. El uso masivo de órdenes ejecutivas, el desprecio por el control parlamentario y la presión sobre el poder judicial no son detalles técnicos: son señales claras de una voluntad de gobernar sin límites. Romper reglas puede dar ventaja a corto plazo, pero cuando desaparecen los marcos comunes (dentro y fuera del país) la fuerza sustituye a la ley. "Y la historia demuestra que ese camino rara vez termina bien", avisa Pablo Gil.

La lección de Venezuela

Durante décadas, varias dictaduras latinoamericanas han sobrevivido instaladas en una cómoda inercia. Regímenes autoritarios sostenidos por la represión interna, alianzas opacas y una comunidad internacional más preocupada por la estabilidad que por el cambio. Cuba, Venezuela y Nicaragua, que juntas acumulan más de un siglo de poder casi ininterrumpido, parecían intocables. Esa sensación ha saltado por los aires.

La segunda administración de Donald Trump ha introducido un factor nuevo: presión directa, sin ambigüedades y sin el lenguaje diplomático tradicional. La captura de Nicolás Maduro no solo ha descabezado al régimen chavista, sino que ha demolido uno de los pilares psicológicos del autoritarismo regional: la idea de que el poder, una vez consolidado, es irreversible. El efecto dominó es evidente. En Nicaragua, el sandinismo ha comenzado a liberar presos políticos y a rebajar el tono de su retórica, consciente de que el margen de maniobra se estrecha. En Cuba, el corte casi total del petróleo venezolano amenaza con agravar un colapso energético y económico que ya no admite parches. Por primera vez en años, las élites autoritarias perciben que el coste de mantenerse inmóviles puede ser superior al de ceder.

Pero el terremoto no se limita a estos tres países. En Centroamérica empiezan a circular rumores persistentes sobre otros regímenes bajo vigilancia. Honduras no es formalmente una dictadura, pero atraviesa una crisis institucional profunda, con polarización extrema, violencia política y una creciente presión externa para garantizar procesos electorales creíbles. No es todavía un caso comparable a Cuba o Venezuela, pero sí un ejemplo claro de cómo la región ha entrado en una fase de máxima tensión, donde las democracias frágiles pueden deslizarse con rapidez hacia escenarios mucho más autoritarios.

Este cambio de clima tiene una lectura claramente global. El precedente importa. Si EEUU demuestra que está dispuesto a actuar con decisión en su área de influencia, el mensaje trasciende América Latina. Y aquí es donde el tablero se amplía.

Mientras Washington aprieta en su vecindario inmediato, en otros puntos del mundo se reconfiguran alianzas. Irán, China y Rusia han participado recientemente en maniobras navales conjuntas frente a la costa de Sudáfrica, en una demostración de fuerza poco habitual que va más allá de lo simbólico. Los ejercicios, realizados en un enclave estratégico para el comercio marítimo mundial, envían una señal clara: el bloque de los BRICS aspira a proyectar poder también en el plano militar. El momento elegido no es casual. Teherán vive una situación interna extremadamente delicada, con protestas persistentes, represiones por parte del régimen y una presión directa creciente por parte de Trump. La participación iraní en estas maniobras es tanto un mensaje hacia fuera como una necesidad hacia dentro: mostrar que no está aislado. Sin embargo, el bloque no es tan compacto como aparenta. India y Brasil, dos actores clave, han optado por marcar distancias. Brasil se limita a observar y Nueva Delhi evita cualquier paso que pueda deteriorar su relación con Washington o agravar su rivalidad con Pekín.

La paradoja es evidente: mientras Trump denuncia a los BRICS como un bloque abiertamente antiestadounidense, su estrategia de sanciones, aranceles y presión unilateral acaba reforzando, de forma indirecta, ciertos reflejos de cohesión interna. Sin embargo, esa cohesión es limitada, oportunista y plagada de contradicciones. Ni Rusia ni China han pasado, por ahora, del reproche retórico frente a las acciones de EEUU en América Latina. No se percibe una voluntad real de escalar el conflicto ni de articular un frente militar efectivo que desafíe directamente a Washington.

Esa inacción es tan reveladora como los propios ejercicios navales. Plantea una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto los BRICS constituyen un bloque estratégico realmente cohesionado, o son simplemente una agregación de intereses nacionales que solo convergen de manera puntual? La misma duda se proyecta en el otro lado del tablero: el G7 tampoco exhibe hoy una cohesión sólida. EEUU actúa cada vez más al margen de sus aliados tradicionales, imponiendo su agenda sin necesidad de construir consensos duraderos. El resultado es un mundo en el que las grandes decisiones ya no requieren respaldo colectivo: basta con el poder suficiente para ejecutarlas.

Y en este contexto, el foco salta más allá de América Latina para centrarse en Groenlandia y Oriente Medio como nuevos escenarios de tensión. En Irán, cualquier escalada tendría efectos inmediatos sobre Israel, el Golfo Pérsico, el precio del petróleo y el equilibrio global con Moscú y Pekín. El orden internacional basado en normas se debilita, y gana terreno una lógica mucho más cruda: la de los hechos consumados y las esferas de influencia.

Europa, mientras tanto, queda descolocada. La Unión Europea ha apostado durante años por el apaciguamiento, el diálogo permanente y la primacía de los intereses económicos. Ese enfoque parece hoy superado por una realidad mucho más áspera, en la que otros actores están dispuestos a asumir riesgos que Bruselas ni siquiera contempla.

"Forzar la caída de una dictadura es totalmente defendible. No hablamos de sistemas imperfectos, sino de regímenes que reprimen, empobrecen y niegan libertades básicas durante décadas. El problema no está en el final de la dictadura, sino en el día después. Las transiciones suelen ser complejas, frágiles y llenas de riesgos, especialmente cuando se producen bajo presión externa. Pero aceptar la continuidad del dictador por miedo a una transición difícil equivale a normalizar la injusticia", explica Pablo Gil, que introduce "una duda incómoda, pero necesaria: ¿Cuáles son los motivos reales de quienes presionan para que esas dictaduras caigan? ¿Se trata de una convicción política y moral, de intereses económicos, estratégicos, o de una combinación de ambos?"-

La historia demuestra que la caída del tirano no garantiza automáticamente la libertad plena. Existe el riesgo de que el liberador termine convirtiéndose en el nuevo amo, no mediante la represión directa, sino a través de la dependencia económica, el control de recursos o la imposición de reglas que condicionan el futuro del país 'liberado'.
 "El verdadero desafío, por tanto, no es solo derribar la dictadura, sino evitar que el vacío de poder se llene con una nueva forma de sometimiento. Porque la libertad política sin soberanía económica puede acabar siendo, simplemente, otra ilusión", subraya.

Policrisis

Algunos analistas hablan del momento que vivimos no como la suma de crisis aisladas, sino ante una policrisis, un entramado de tensiones económicas, políticas, tecnológicas, climáticas y culturales que interactúan entre sí y se retroalimentan de forma imprevisible. Y uno de los retos más complejos en este entorno es que seguimos intentando resolver problemas complejos con respuestas simples. Pensamos que una solución rápida en un frente no tendrá consecuencias en otros. Este tipo de pensamiento fragmentado no solo es insuficiente, sino peligroso, porque genera nuevas crisis mientras aparenta resolver las anteriores.

Vivimos atrapados en la inmediatez, desconectados del pasado y sin un horizonte claro de futuro. La política ha perdido la capacidad de pensar a largo plazo y el debate público se ha vuelto emocional, binario y superficial. No estamos repitiendo los años treinta, pero sí reproduciendo dinámicas similares: cegueras colectivas, autoritarismos crecientes y una renuncia silenciosa al pensamiento crítico.

La humanidad necesita volver a la resistencia, pero no una resistencia violenta, sino intelectual, moral y espiritual. Resistir significa dudar, verificar, aceptar la incertidumbre, negarse a la simplificación y no dejarse arrastrar por el miedo ni por la intoxicación emocional de masas. En un mundo saturado de información, la crisis más profunda es la del pensamiento. Hay un evidente cansancio democrático, especialmente entre los jóvenes, que rechazan cualquier trueque entre libertad y seguridad o bienestar económico. 

Lo más difícil en este entorno es recuperar valores que hoy parecen ingenuos, pero que son profundamente subversivos: la educación, la fraternidad, la cooperación y la fuerza que une y da sentido frente a la tendencia a la fragmentación, el enfrentamiento y el insulto. No se trata de moralismo, sino de entender que las grandes decisiones del presente condicionan un futuro común que ya está en juego.

"El entorno actual empuja a la resignación, a delegar el pensamiento y a aceptar relatos prefabricados. Precisamente por eso, la resistencia intelectual es hoy una de las formas más necesarias (y más incómodas) de responsabilidad individual. Pensar bien, dudar y no rendirse a la simplificación no cambiará el mundo de un día para otro, pero es la condición mínima para no perderlo del todo", concluye Pablo Gil.

23Jan

El episodio sobre Groenlandia subraya la naturaleza impredecible del presidente de EEUU y su enfoque geopolítico, que no contribuye en nada a promover un orden mundial armonioso.

Miguel Ángel Valero

Los mercados se apresuraron a anunciar el regreso de la política TACO (Trump siempre se acobarda, por sus siglas en inglés), como adelantaba Dinero Seguro, tras descartar sus últimos aranceles a ocho países europeos por enviar soldados a Groenlandia tras conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Foro Davos. "Revelar aranceles masivos para mejorar su capacidad negociadora y luego retirar sus amenazas una vez que logre concesiones, es una jugada clásica de 'El arte de la negociación'", señala Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado de Ebury

"Hasta ahora, hemos visto una reversión moderada en la política de vender productos estadounidenses con respecto a principios de semana, con el dólar, las acciones estadounidenses y los bonos del Tesoro recuperando parte de sus pérdidas. Sin embargo, aún no se ha producido una recuperación completa, lo que atribuimos a:

  • El alivio inicial fue reemplazado por preocupaciones a largo plazo sobre la posibilidad de negociaciones prolongadas, con Trump muy impreciso sobre los detalles del acuerdo.
  • El último episodio subraya la naturaleza impredecible de Trump y su enfoque geopolítico, que no contribuye en nada a promover un orden mundial armonioso.

El experto de la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas analiza las tres principales:

  • USD: El dólar logró recuperar parte de sus pérdidas tras el último giro de 180 grados de Trump, pero desde entonces ha vuelto a caer y ahora cotiza cerca de su nivel más bajo frente al euro desde principios de año. Se podría argumentar que la férrea oposición del electorado estadounidense a los planes de Trump sobre Groenlandia y la reacción de los mercados han forzado la última reducción arancelaria. Sin embargo, no estamos convencidos, ya que creemos que ésta fue una estratagema del presidente desde el principio, aunque nos sorprende ligeramente que el cambio de tendencia se haya producido tan rápidamente. En lugar de comprar dólares tras la última farsa de Trump, los inversores ahora lo castigan con una dura crítica a su impredecible y errática toma de decisiones, la antítesis de lo que anhelan los participantes del mercado. Lo más positivo es que, con la situación en Groenlandia aparentemente bajo control, la atención volverá a centrarse en los factores tradicionales que impulsan las divisas: la macroeconomía y la toma de decisiones de los bancos centrales. Los datos de la economía estadounidense han sido bastante sólidos. El dato del PIB del tercer trimestre se revisó al alza hasta un saludable 4,4% anualizado (desde la estimación inicial del 4,3%), mientras que las solicitudes iniciales de prestaciones por desempleo también se mantuvieron muy bajas, en tan solo 200.000 (se esperaban 212.000). La Reserva Federal anunciará su última decisión política la próxima semana, pero no habrá cambios en los tipos de interés. De hecho, tampoco esperamos que el presidente Powell insinúe un recorte inminente, lo que podría suponer un cierto alivio para el dólar 
  • EUR: En todo caso, el último episodio de Groenlandia ha consolidado nuestra opinión a favor de una apreciación a largo plazo del euro y de los activos europeos, en lugar de aumentar la preocupación por el posible impacto en la economía del bloque de un mayor proteccionismo comercial. Esta opinión se ve respaldada por el sólido desempeño general de la economía de la zona euro, que continúa recuperándose con buen pie. Las cifras preliminares del PMI de enero fueron algo decepcionantes (en concreto, el índice de servicios no alcanzó las expectativas), aunque el PMI compuesto se mantiene en una buena posición, sin cambios en 51,5, lo que lo sitúa cómodamente en territorio expansivo. Dado que la economía del bloque común continúa creciendo a un ritmo sólido, con el respaldo del estímulo alemán en 2026, y dado que, por lo que se ve, es poco probable que el BCE modifique los tipos de interés, el euro sigue en gran medida a merced del sentimiento hacia el dólar, con la posibilidad de nuevas ganancias si la narrativa de vender a Estados Unidos sigue vigente. El informe del PIB del cuarto trimestre de la zona euro, que se publicará el próximo jueves, recibirá atención la semana que viene, con otro período de crecimiento sólido, aunque poco espectacular, a la vista.
  • GBP: La libra esterlina ha vuelto a superar el nivel de 1,35 frente al dólar, ya que los inversores siguen descartando éste ante la preocupación por la errática toma de decisiones de la Casa Blanca. Otro informe laboral bastante decepcionante fue seguido por una leve sorpresa al alza en las cifras de inflación de diciembre, y de un informe de ventas minoristas sorprendentemente impresionante para diciembre, que mostró un sólido aumento del 0,4 % intermensual en la actividad el mes pasado y del 2,5 % interanual (muy por encima de la estimación del +1%). Los datos son interesantes, ya que quizás indiquen un aumento del gasto posterior al presupuesto, con los consumidores quizás aliviados de que las subidas de impuestos del ministro de Hacienda Reeves no fueran tan cuantiosas ni generalizadas como la mayoría de los británicos temíamos. El Banco de Inglaterra no se reunirá hasta dentro de un par de semanas, pero será interesante ver si la reciente resiliencia económica del Reino Unido se refleja en un conjunto de comunicaciones algo menos pesimistas que quizás desestime la necesidad de nuevos recortes por el momento. Los mercados de swaps aún no han descontado completamente el próximo recorte hasta junio, aunque abril parece una apuesta segura, sobre todo si la inflación retoma su tendencia descendente, como se espera, en los próximos meses.

El optimismo regresa a los activos de riesgo

El mercado parece dejar atrás el temor relacionado con Groenlandia y el optimismo regresa a los activos de riesgo. Las Bolsas globales encadenan su segundo día de avances y la parte larga de las curvas soberanas se relaja de forma generalizada. Sin embargo, aún persisten señales de cautela. Por un lado, el dólar mantiene su debilidad y continúa en niveles similares a los registrados tras los anuncios del fin de semana, y pese al TACO de Trump sobre Groenlandia. Por otro, el oro se aproxima a la barrera de los 5.000 $/onza, impulsado por un nuevo rally asociado al riesgo geopolítico. 

Entre los sectores más favorecidos destaca el de defensa. El breve pero intenso gesto de Trump ha vuelto a presionar a la Unión Europea para incrementar su gasto militar. Esta tendencia se refleja en la positiva acogida bursátil de la reciente salida a Bolsa de la empresa checa de vehículos blindados y munición CSG, que avanzó un 28% y se ha convertido en la mayor OPV en Europa de una compañía íntegramente dedicada al ámbito militar.

Por su parte, el Banco de Japón mantuvo los tipos de interés en el 0,75%, en línea con lo esperado. Sin embargo, las revisiones al alza de sus previsiones de inflación refuerzan la probabilidad de nuevas subidas a lo largo del año. En su informe más reciente, la autoridad monetaria estima que la inflación subyacente para el nuevo año fiscal –que comienza en abril– alcanzará el +2,2%, dos décimas por encima de su previsión previa. Dado que muchas empresas japonesas ajustan sus precios a partir de ese mes, el gobernador señaló que este comportamiento será un factor clave en las discusiones sobre futuras subidas de tipos. El mercado descuenta actualmente dos incrementos en 2026: uno en junio y otro en diciembre, lo que situaría la tasa de referencia en el 1,25% al cierre del año. 

A pesar de ello, el yen continúa mostrando un claro desacoplamiento respecto a la política monetaria y permanece más influido por la política fiscal. La convocatoria de elecciones anticipadas por parte de la primera ministra, con el objetivo de reforzar su respaldo político, le permitiría ampliar el margen para aplicar políticas fiscales más expansivas. Esto, previsiblemente, añadiría presión adicional a la baja sobre el yen.

UBS: la diversificación es aún más importante en un mundo polarizado

Los rendimientos de los bonos del Gobierno japonés (JGB) se han estabilizado, aunque es probable que la volatilidad persista a corto plazo ante las dudas sobre la sostenibilidad fiscal. No obstante, los expertos de UBS ven "varios factores que apuntan a que los rendimientos están actualmente repuntando en exceso y deberían volver a descender con el tiempo:

  • Una mayor claridad fiscal debería devolver la confianza al mercado y reducir los rendimientos de los JGB.
  • El Gobierno dispone de herramientas para mantener los rendimientos bajo control.
  • Japón sigue avanzando en su proceso de consolidación fiscal.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management,  señala: “Mientras seguimos de cerca los últimos movimientos del mercado, esperamos que las rebajas fiscales propuestas por Takaichi impulsen el consumo sin poner en riesgo la sostenibilidad fiscal. Prevemos que los rendimientos de los JGB vuelvan a bajar desde los niveles actuales con el tiempo. Seguimos siendo positivos en renta variable japonesa, apoyados en la recuperación de los beneficios empresariales y en la mejora del retorno sobre el capital".

En su última Carta Mensual, Mark Haefele explica por qué considera que, desde un punto de vista táctico, ha llegado el momento de lo que denomina un “One Big Beautiful Broadening”, una ampliación del liderazgo del mercado más allá de un reducido grupo de valores: “Tácticamente, esperamos que la evolución del ciclo de innovación en IA y el sólido entorno económico respalden una mayor ampliación del rally de la renta variable”. Y añade: “Desde un punto de vista estratégico, creemos que la diversificación entre regiones y clases de activos es aún más importante en un mundo polarizado, donde los riesgos son mayores y los resultados menos previsibles”.

En cuanto a la asignación de activos, "otorgamos a la renta variable una calificación de Attractive y nos gustan EEUU, Europa, China y Japón. También favorecemos los bonos de calidad y elevamos nuestra recomendación sobre la deuda de mercados emergentes a Attractive. Seguimos apostando por el oro”.

Insiste en "mantener la diversificación para navegar la volatilidad del mercado". “El último rebote bursátil sirve como recordatorio de que los fundamentales favorables siguen siendo el principal motor del mercado. Mantenemos la visión de que permanecer invertidos a través de una cartera diversificada sigue siendo la forma más eficaz de gestionar la incertidumbre”, explica.

Sobre la renta variable global, "mantenemos nuestra visión Attractive sobre la renta variable global“Las tendencias estructurales, que buscamos capturar a través de nuestros TRIOs, deberían seguir proporcionando un sólido respaldo. A medida que el foco se desplaza gradualmente hacia la monetización, defendemos una exposición diversificada a lo largo de la cadena de valor de la IA, incluidas las capas de inteligencia y aplicaciones”, señalan Fabian Deriaz, Strategist, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas and Global Head of Equities.

"Calificamos la renta variable de la Eurozona como Attractive dentro de nuestro universo global de activos. Vemos un mayor potencial alcista para la renta variable de la Eurozona, respaldado por 

  1. una mejora del ciclo económico,
  2. un entorno estructural más favorable
  3. valoraciones razonables,

apuntan Matthew Gilman, Strategist, y Rolf Ganter, Head Equities Europe, UBS Global Wealth Management

"Neutral en renta variable suiza dentro de nuestra estrategia global. La selección de valores y la diversificación siguen siendo clave. Recomendamos centrarse en compañías de calidad y de servicios, así como de forma selectiva en valores cíclicos y de mediana capitalización”, precisa Stefan R. Meyer, Strategist.

Sobre la renta variable británica, "Neutral en nuestras preferencias regionales. Favorecemos a los beneficiarios estructurales y cíclicos en la región. Seguimos viendo atractivo en los sectores bancario, industrial, IT, inmobiliario y utilities, como beneficiarios de una combinación de cambios estructurales globales, una mejora del ciclo y políticas favorables", opina Matthew Gilman, Strategist.

"Tenemos una visión Attractive sobre la renta variable estadounidense. Creemos que el entorno sigue siendo favorable, impulsado por un crecimiento económico resiliente, una política de la Reserva Federal de apoyo y la inversión y adopción de la IA”, aporta David Lefkowitz, Head of US Equities.

La renta variable de mercados emergentes es "Attractive dentro de nuestro universo global de activos. Calificamos la tecnología china como Most Attractive, respaldada por tendencias favorables en innovación tecnológica y liquidez. Nuestros mercados preferidos son tecnología china, China, India, Brasil e Indonesia, que ofrecen oportunidades de crecimiento estructural, una sólida liquidez y potentes motores domésticos”, consideran Laura Smith, Analyst, y Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas.

Michael Bolliger, Chief Investment Officer Switzerland, recomienda "proteger las carteras frente a la incertidumbre“ y "ampliar la exposición a materias primas más allá del oro para incluir cobre, aluminio y agricultura puede mejorar los retornos”. 

“A medida que el crecimiento económico se acelere el próximo año, preferimos divisas de carry con mayor rentabilidad tanto en mercados desarrollados como emergentes”, remarca Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity. "El ‘carry’ sigue funcionando. Las divisas emergentes de alto rendimiento han seguido comportándose bien en los últimos meses. Creemos que el entorno favorable para el carry continuará y seguimos favoreciendo la libra egipcia”, opinan Tilmann Kolb y Emre Tekmen, Analysts,

“Mantenemos una visión Neutral sobre el petróleo y consideramos el oro y las materias primas como Attractive”, recalcan Giovanni Staunovo, Strategist, y Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

“Preferimos mantener el foco en divisas risk-on, al tiempo que vemos oportunidades derivadas de la elevada volatilidad en los metales preciosos”, profundiza Dominic Schnider. “Ajustamos al alza nuestra previsión para el paladio en 300$/onza hasta 1.800$/onza, impulsados por una sólida demanda de inversión en los últimos meses”, precisan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, Strategist.

“El reducido tamaño del mercado del platino provoca fuertes oscilaciones en los precios. Si la demanda de inversión se mantiene elevada, los precios podrían subir aún más, ya que el crecimiento de la oferta minera tarda en ajustarse a precios más altos. No obstante, seguimos viendo un superávit en el mercado de fabricación (demanda excluida la inversión), lo que nos mantiene cautos”, opinan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, Strategists.

"Preferimos acciones selectivas frente a una exposición generalizada. En agricultura, preferimos algodón, aceite de soja, azúcar y ganado vivo. Aunque los principales cereales afrontan dificultades, los inversores deberían mantener flexibilidad debido a los elevados niveles de posiciones cortas en el sector”, señalan Wayne Gordon y Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity, UBS Global Wealth Management

El gas natural en EEUU está impulsado por los cambios meteorológicos y una producción sólida: “A pesar de la demanda récord de electricidad en 2025, la generación de gas cayó en términos interanuales debido a la competencia del carbón y las renovables. Es probable que esta tendencia continúe en 2026. El crecimiento de las exportaciones, especialmente a través del GNL y de los gasoductos hacia México, es el principal factor de presión al alza para los precios”, creen Giovanni Staunovo y Wayne Gordon.

22Jan

Más que tratar de anticipar conflictos geopolíticos, el inversor debe analizar si éstos realmente afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios y, por tanto, al precio de los activos donde ha colocado su dinero.

Miguel Ángel Valero 

Tras las amenazas, incluso en el Foro de Davos, de Donald Trump, una fugaz negociación con la OTAN ha bastado para frenar el ímpetu del presidente estadounidense, que finalmente ha descartado las opciones más contundentes y optará por la vía diplomática para defender sus intereses sobre Groenlandia. El contenido del acuerdo aún está por concretarse, aunque probablemente incluya la reactivación de bases militares norteamericanas en la isla de Dinamarca y un programa conjunto de inversión en infraestructuras—defensa aérea, controles marítimos y otros dispositivos—para garantizar la seguridad de la región ártica.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asegura que ha recibido garantías de que el principio de acuerdo sobre Groenlandia en el que EEUU trabaja con la OTAN no discute la soberanía de Dinamarca sobre ese territorio autónomo, según le informó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La integridad territorial y soberanía de la isla ártica ha sido la línea roja marcada no solo por Copenhague, sino por toda la Unión Europea. 

The Trader: Europa parece dispuesta a responder

El analista Pablo Gil aporta su análisis en The TraderGroenlandia ha dejado de ser un asunto periférico para convertirse en el epicentro de un choque mucho más profundo entre EEUU y Europa. Lo que empezó como una presión política de Donald Trump para forzar la anexión de la isla se está transformando rápidamente en un conflicto comercial de gran escala que amenaza con dinamitar décadas de relación transatlántica.

La respuesta de Dinamarca fue internacionalizar el problema y llevarlo al terreno de la OTAN, solicitando una mayor implicación de la Alianza en el Ártico. A esa iniciativa se han sumado Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, enviando una señal política clara: Groenlandia es un asunto europeo y de seguridad colectiva.

Trump ha interpretado ese movimiento como un desafío directo. Su respuesta ha sido inmediata y previsible: aranceles. A partir del 1 de febrero ha amenazado con imponer un gravamen del 10% a las exportaciones de esos países, que subiría al 25% en junio si no se alcanza un acuerdo para la “compra de Groenlandia”. No es una negociación comercial. Es un ultimátum político respaldado por coerción económica.

La novedad es que, esta vez, Europa parece dispuesta a responder. La Unión Europea estudia reactivar aranceles por valor de 93.000 millones€ sobre productos estadounidenses. Una medida que ya estaba aprobada, pero que nunca entró en vigor al alcanzarse el acuerdo con EEUU, pero que podrían volver a aplicarse de forma inmediata si Trump ejecuta su amenaza. 

Además, Bruselas valora contramedidas adicionales más allá de los aranceles. Francia ha planteado activar el llamado instrumento anti-coerción, la herramienta comercial más potente de la UE y que nunca se ha utilizado. Su diseño no es defensivo, sino disuasorio: permite imponer aranceles, restringir inversiones, limitar el acceso al mercado europeo o vetar a empresas extranjeras en contratos públicos cuando un país utiliza el comercio como arma política. 

Pero la escalada no se queda ahí. Porque la UE ha congelado la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU el pasado verano, un pacto que ya en su momento fue muy criticado en Europa por ser claramente favorable a Washington. El Parlamento Europeo, con el apoyo de los principales grupos políticos, ha dejado claro que no seguirá adelante mientras continúe la amenaza arancelaria. Esta vez el mensaje es inequívoco: no habrá concesiones comerciales bajo chantaje.

Las consecuencias económicas pueden ser relevantes. Si Trump aplica el arancel del 25%, las exportaciones europeas a EEUU pueden caer hasta un 50%, con Alemania, Suecia y Dinamarca entre los países más expuestos. El riesgo llega además en un momento delicado, cuando las Bolsas europeas venían comportándose mejor que las estadounidenses gracias al aumento del gasto fiscal alemán, el impulso del rearme europeo y una política monetaria laxa que ha vuelto a situar los tipos de interés, en términos reales, en el 0%.

Todo esto revela un cambio de fondo. Ya no hablamos de fricciones comerciales clásicas ni de disputas arancelarias sectoriales. Estamos ante el uso explícito del comercio como herramienta de presión geopolítica para forzar decisiones territoriales y estratégicas. Y Europa empieza a asumir que ceder en este punto tendría un coste mucho mayor que responder al agresor.

"Cuando el más fuerte obtiene lo que quiere mediante la simple amenaza, la pregunta no es qué ha ganado hoy, sino qué exigirá mañana. Ese es el verdadero dilema al que se enfrenta Europa, que empieza a asumir que la ambición de Trump va mucho más allá de un conflicto puntual o de una negociación especialmente dura. Su forma de relacionarse con el mundo no distingue entre aliados y rivales, sino entre quienes hablan el lenguaje de la fuerza y quienes no", subraya Pablo Gil.

La paradoja es inquietante. El temor a enfrentarse de tú a tú con EEUU ha colocado a Europa en una posición de debilidad que Trump parece interpretar como una invitación a seguir apretando. Y eso explica por qué respeta a quienes se mantienen firmes (China, Rusia o incluso Corea del Norte) mientras desprecia a quienes confían únicamente en la contención y la diplomacia.

Hasta ahora, solo China se ha atrevido a plantarle cara, mientras que Putin se ha limitado a ganarse su favor con promesas que rara vez se materializan. La incógnita es si Europa será capaz de defender algunas líneas rojas, incluso asumiendo el coste que ello implique. Si lo hace, podrían darse dos efectos relevantes: que Trump empiece a respetar a la Unión Europea como un actor con peso real, y que el resto del mundo comprenda que, cuando se actúa de forma coordinada, aún existe margen para frenar al 'matón del barrio'. Porque no hacerlo suele tener una consecuencia clara: antes o después, el abuso deja de ser esporádico y pasa a ser permanente.

Investors Observer: empresas y consumidores de EEUU no quieren más aranceles

Un análisis de Investors Observer incorpora otro enfoque: Trump apaga, al menos de momento, el incendio provocado en el Foro de Davos y da marcha atrás en sus amenazas de aranceles adicionales a los países que enviaron soldados a Groenlandia ("un trozo de hielo", según el presidente de EEUU) no por la presión de los exportadores europeos, sino de las empresas y los consumidores estadounidenses, que soportarían "miles de millones$ en costos autoinfligidos".

Las empresas y los consumidores estadounidenses habrían soportado el 96 % de la carga arancelaria total: 26.780 millones$ de los 27 900 millones entre aranceles base y los aplicados por Groenlandia combinados.

33 estados de EEUU incluyen a uno o más de los ocho países europeos afectados por los aranceles entre sus cinco principales socios importadores, y habrían tenido que asumir 11.360 millones$ en costos arancelarios adicionales por Groenlandia entre febrero y diciembre de 2026. En estos 33 estados, las empresas y los consumidores estadounidenses habrían tenido que absorber 10.910 millones de dólares en costos arancelarios por Groenlandia en ese mismo período. 

Georgia, Carolina del Norte y Nueva Jersey habrían absorbido 7.000 millones$ en costos arancelarios combinados. 31 estados de EEUU incluyen a Alemania entre sus cinco principales socios importadores, con Maryland y Rhode Island como su número 1. En todo EEUU, la carga arancelaria total de Groenlandia para los estadounidenses habría sido de 31.880 millones de dólares entre febrero y diciembre de 2026.

Esto explicaría que Trump haya tenido que hacer un nuevo TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre se Acobarda), un acrónimo que cobró relevancia en mayo de 2025 tras la marcha atrás que hizo el presidente de EEUU tras proclamar en abril el Día de la Liberación Arancelaria.

Inversis: la volatilidad se puede trasladar a energía, inflación, y primas de riesgo

Inversis espera que la economía global crezca un 3,3% este año, en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos. El análisis de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, plantea un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. 

En EEUU, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. El Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% este año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado. Observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste. La confianza del consumidor, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, experimentó una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. Por tanto, la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.

En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en EEUU, aunque presenta señales de estabilización. El comportamiento entre países es muy desigual. Mientras que naciones periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%,actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.

La geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales focos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras. En el caso venezolano, una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio de éstos por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.

Los bancos centrales han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo. El escenario base de Inversis contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de este año; y un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027 en el BCE.

En renta fija, Inversis sobre pondera crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo. En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras infra pondera consumo discrecional, inmobiliario y utilities. La inteligencia artificial deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse deforma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores.

Lombard Odier: el miedo geopolítico es más rápido que su impacto real

El último Global CIO Viewpoint – The Intelligent Allocator, 'Geopolitical fear travels faster than capital', elaborado por Michael Strobaek (Global Chief Investment Officer) y Clément Dumur (Portfolio Manager) de Lombard Odier, se centra en cómo la creciente fragmentación geopolítica y el auge de la “geoeconomía” influyen en los mercados financieros, y por qué el miedo geopolítico suele transmitirse más rápido que su impacto económico real.

El modelo internacional basado en reglas propio de la era de la globalización ha evolucionado hacia un nuevo orden marcado por la geoeconomía y la autonomía estratégica. Pero, salvo que se produzcan disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el estrés geopolítico tiende a tener un impacto limitado y de corta duración en los precios de los activos.

Los inversores deben evaluar si los eventos geopolíticos generan restricciones económicas o de recursos relevantes y si afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios. En lugar de intentar anticipar shocks geopolíticos, la clave está en construir carteras resilientes, apoyadas en una asignación estratégica de activos robusta y de largo plazo.

UBP: cambios geopolíticos y carrera por dominar la IA, claves

El UBP Investment Outlook 2026 se centra en un contexto marcado por los cambios geopolíticos y la carrera estratégica por el liderazgo en inteligencia artificial (IA). Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO de Union Bancaire Privée, señala:Para nuestra perspectiva de inversión en 2026, hemos desarrollado nuestras convicciones en torno a dos fuerzas principales que están transformando la economía global. La reestructuración en curso del orden geopolítico mundial, junto con la carrera estratégica por el dominio de la IA, constituye la piedra angular de nuestro enfoque para la construcción de carteras este año. A medida que avanza 2026, la economía global entra en una transición clave, pasando de una resiliencia fragmentada a un crecimiento sincronizado, mientras la inflación retorna a un camino más normalizado y moderado”. Entre las cuestiones clave para este año:

  • Los ganadores a largo plazo de la inteligencia artificial
  • Una nueva era para la tecnología china
  • El auge de la demanda de energía
  • El acaparamiento de metales y minerales impulsa su demanda
  • Argumentos a favor de la deuda de los mercados emergentes
  • El mercado alcista del oro continuará

Espera que la economía global crezca a un ritmo constante del 3,2% en 2026, con EEUU liderando con un crecimiento superior al 2%, respaldado por la actividad resiliente en Asia y una recuperación gradual en China. El inicio del año será más lento, con la actividad del primer trimestre todavía afectada por los efectos persistentes de los aranceles estadounidenses y los ajustes en las cadenas de suministro. No obstante, se espera que la actividad global se acelere a medida que avance el año. Alemania se encamina hacia una recuperación, mientras que se espera que Reino Unido y Japón registren un crecimiento moderado de alrededor del 1%. La zona euro, proyectada para crecer un 1,1% en 2026, se beneficiará de las medidas de estímulo económico en Alemania y del buen desempeño de sus países periféricos. "Nuestra perspectiva sobre la renta variable sigue siendo positiva, ya que se espera que las ganancias globales se aceleren y se expandan a lo largo de la cadena de valor de la IA, en particular a través del aumento de la demanda de electricidad, pero también en otros sectores tras tres años de un crecimiento deslucido fuera del sector tecnológico estadounidense. Sin embargo, en un contexto de valoraciones elevadas, se requiere una mayor diversificación y una gestión de riesgos más disciplinada, incluyendo oportunidades tácticas", subraya.

Es probable que los bancos centrales mantengan políticas monetarias acomodaticias para sostener la actividad económica. En 2026, se espera que las reducciones de tipos de interés sean más significativas en las economías desarrolladas. Los bancos centrales de EEUU y Reino Unido podrían seguir una estrategia agresiva sobre los tipos clave, justificada por la debilidad de sus respectivos mercados laborales y una fuerte caída de la inflación. La mejora general de los fundamentales también favorece a la deuda de alto rendimiento y de mercados emergentes, cuyo rendimiento superior debería mantenerse durante todo el año. "Mientras tanto, es probable que la trayectoria del oro se modere tras un repunte excepcional en 2025. No obstante, mantenemos una visión positiva de su tendencia secular al alza y su papel como componente fundamental de la diversificación de carteras”, añade.

21Jan

Los aranceles relacionados con Groenlandia podrían afectar negativamente al crecimiento del PIB europeo entre 1 y 3 décimas; e impactarían en los beneficios del MSCI Europa entre un 1% y un 2,4%.

Miguel Ángel Valero

"Solo pido un trozo de hielo. Lo necesitamos por razones estratégicas y de seguridad nacional”, afirma Donald Trump en el Foro de Davos, donde asegura que "no quiero usar la fuerza, no voy a usar la fuerza. Todo lo que está pidiendo EEUU es un lugar llamado Groenlandia" porque está situada en un lugar estratégico clave “entre Rusia y China”. Una aspiración que "no es una amenaza para la OTAN, sino que reforzará su seguridad”, insiste el presidente de EEUU.

Europa tiene dos opciones: decir sí, “y entonces lo apreciaremos”, o negarse, “y lo recordaremos", avisa Trump.

Así comienza el segundo día del segundo mandato de Trump en la Casa Blanca, con la amenaza de la anexión de Groenlandia. Lo que no ha dicho el presidente de EEUU en el Foro de Davos (ni en ningún otro lugar) es que la anexión de un territorio a EEUU requiere la aprobación de dos tercios del Senado y, en caso de compra, la financiación debe ser autorizada por el Congreso. Y que si EEUU decide abandonar la OTAN, una propuesta impulsada en 2024 por el entonces senador Marco Rubio, actual secretario de Estado con Trump, esa decisión debe ser ratificada por el Congreso (donde el presidente no cuenta con mayoría suficiente).

Horas después, Trump daba marcha atrás: “Tras una reunión muy productiva con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hemos establecido las bases de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región del Ártico. Esta solución, de concretarse, será muy beneficiosa para los Estados Unidos de América y para todas las naciones de la OTAN”. Y retira la amenaza de los aranceles a los países europeos que enviaron soldados a la isla.

Con la experiencia del primer mandato y del primer año del segundo, todo parece seguir el mismo esquema: amenaza, negociación y acuerdo. Pero ahora la presión recae sobre los aliados europeos de EEUU en la OTAN, a los que se les exige renunciar a valores como el respeto a la soberanía nacional, en este caso de Dinamarca y Groenlandia.

Todo esto ha generado un escenario que incomoda a los mercados. El S&P 500 ha registrado su peor jornada desde octubre de 2025. La renta fija reacciona a este nuevo riesgo geopolítico con caídas en los precios e incrementos generalizados en las TIR, especialmente pronunciados en el bono soberano japonés a 10 años, cuya rentabilidad alcanzó niveles no vistos desde 1999, acumulando una subida de 36 puntos básicos (pb) en lo que va de año. La duración pierde su capacidad diversificadora frente a riesgos geopolíticos, principalmente por el elevado endeudamiento público, que erosiona su credibilidad.

Reacción de Europa

La situación creada por Trump para quedarse con lo que llama "un trozo de hielo" está obligando a Europa a reaccionar. La Unión Europea e India están acelerando la firma de un acuerdo de libre comercio, "la madre de todos los acuerdos", según dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Foro de Davos.

India afronta ya un gravamen del 50% por parte de EEUU, mientras que la UE soporta actualmente un 15%. No obstante, si se activaran los aranceles anunciados por Trump en el marco de la disputa por Groenlandia, podrían elevarse hasta el 40%.

El pacto en negociación entre India y UE contempla la eliminación de aranceles para más del 90% de los bienes que ambas regiones intercambian, aunque el acero y los vehículos siguen siendo los principales puntos de fricción. India destina a la UE el 18% de sus exportaciones en 2024. En el caso de la UE, India representa un peso reducido –solo el 3% de las importaciones proceden de allí y apenas el 2% de las exportaciones europeas se dirigen al país asiático–, por lo que el acuerdo podría ofrecer una oportunidad de mejor acceso al mercado indio.

Un informe, European Future Readiness Index, de Roland Berger, también presentado en el Foro de Davos, apunta que la competitividad europea comienza a mostrar señales de recuperación. “Europa tiene el tamaño económico, la base industrial y las capacidades institucionales para recuperar su competitividad”, afirma Juan Luis Vílchez, Senior Partner de Roland Berger en España. “Europa debe seguir llevando a cabo reformas que consoliden esta mejora”, añade.

El informe muestra una clara tendencia al alza desde 2018 en capital humano, impulsada principalmente por el aumento del gasto público en educación. Esto se refleja  en una mayor proporción de mujeres en puestos de liderazgo, así como en una tasa creciente de titulados universitarios. En resiliencia, también se produce una clara recuperación desde 2020, ya que el aumento del gasto en defensa y la disminución constante de la deuda corporativa han reforzado este ámbito. Por su parte, las infraestructuras muestran una ligera recuperación, tras superar el fuerte aumento de los precios de la energía. 

El verdadero talón de Aquiles de Europa se encuentra en lo que respecta a digitalización e innovación. Europa debe mejorar significativamente en materia de inteligencia artificial, digitalización y patentes, de lo contrario la brecha con EEUU y China seguirá aumentando. Y este apartado determinará la viabilidad futura del continente.

Otro motivo de preocupación es el deterioro de la calidad de las instituciones europeas por el aumento de la deuda pública y un entorno normativo cada vez más complejo. 

“La competitividad de Europa sigue sometida a una presión considerable a pesar de las recientes señales positivas. Los retos son importantes, pero se pueden superar si se actúa de forma decidida y coordinada. Debe prestarse especial atención a la inteligencia artificial, donde tenemos una gran oportunidad para hacer un mejor uso de los datos. Es una oportunidad que no podemos dejar escapar”, señala Bieito Ledo, Senior Partner de Roland Berger en España. 

Los expertos de Roland Berger recomiendan medidas en cuatro ámbitos de acción fundamentales: 

  • Regulación: simplificación selectiva y división más clara de responsabilidades entre las instituciones de la UE y las nacionales para reducir la complejidad normativa, acortar los procesos de aprobación y promover las inversiones, la innovación y el crecimiento.
  • Reducir más rápidamente las brechas en innovación: acelerar la comercialización de la investigación mediante estructuras de financiación más sencillas y procesos eficientes; aumento sostenible del gasto en investigación y desarrollo en el sector privado, así como mejora de las condiciones marco para las empresas emergentes y en expansión.
  • Finalización de la unión de los mercados de capitales: eliminación de las barreras a los movimientos transfronterizos de capitales para desbloquear las inversiones privadas y mejorar el acceso al capital de crecimiento en toda Europa; fortalecimiento del euro como moneda de reserva mundial y continuación de los avances en el euro digital.
  • Aprovechamiento de los datos industriales para acelerar la innovación en materia de inteligencia artificial: uso eficaz y acceso estructurado a datos industriales de alta calidad como factor de éxito para una economía cada vez más inteligente.

Ibercaja Gestión: más exposición a mercados frente a la geopolítica

Trump ha vuelto a utilizar los aranceles como arma de negociación -incluso mientras el Tribunal Supremo de Estados Unidos evalúa su legalidad-, subraya un análisis de Ibercaja Gestión. "La amenaza de Trump podría calificarse de un movimiento agresivo, ya que pretende ser un intento de dividir a Europa -su primer aliado en la OTAN-", añade. "Todo apunta a que todavía nos encontramos en las fases iniciales del periodo de negociación. Por tanto, las conversaciones que se mantengan en las reuniones de esta semana en Davos podrían ser fundamentales para el desarrollo de los acontecimientos", subraya

No es la primera vez que vemos al presidente de EEUU actuar de una forma aparentemente desmesurada, incluso con sus supuestos aliados. Como ya demostró en abril de 2025 al establecer los aranceles, Trump no sabe de amigos ni de enemigos, y se siente impune amenazando al resto para lograr sus objetivos. "Pese a esto, no hay que olvidar que estamos hablando de un hombre de negocios, y que su objetivo final es alcanzar un acuerdo 'beneficioso' para su país", señalan los expertos de la gestora de Ibercaja. 

Por otro lado, existen fundadas dudas acerca de la capacidad real de EEUU para imponer aranceles a solo unos pocos países dentro de la UE. El primer problema al que se enfrenta Trump es a la validez de los aranceles que ya ha introducido a través de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Se espera que en las próximas semanas el Tribunal Supremo se pronuncie en contra, lo cual dejaría en papel mojado los aranceles actuales. Pese a que EE. UU. cuenta con secciones alternativas -Sección 232 (Seguridad Nacional), Sección 301 (Prácticas Desleales) o Sección 201 (Cláusula de Salvaguardia)-, se estima que serán insuficientes para alcanzar los umbrales actuales.

El segundo problema tiene que ver con el diseño de esta nueva propuesta de aranceles individuales. La UE cuenta con la Política Comercial Común, que establece que el comercio exterior es competencia exclusiva de la Comisión Europea y ello está reconocido por la Organización Mundial del Comercio (OMC). Tratar de forma desigual a los miembros de la unión incumple la legalidad internacional, aunque probablemente esto no suponga un problema para Trump; más si cabe, porque el tribunal de segunda instancia de la OMC lleva años bloqueado por EEUU, que impide el nombramiento de los jueces. De este modo, aunque la UE ganase el primer juicio, el gobierno americano podría “apelar al vacío” y hacer que continúen vigentes los aranceles.

De momento, el ataque militar no está en el escenario base de los inversores, que tampoco ven probable que Trump adquiera Groenlandia antes de 2027 (21% de probabilidad en Polymarket). Más allá del escenario base, donde se mantiene el estatus quo actual, podríamos ver: 

  • a Groenlandia declarando la independencia y firmando un acuerdo unilateral de colaboración con EEUU, que a medio plazo derivaría en una toma de control absoluta; 
  • o a EEUU haciendo uso de su ejército para controlar el país, un escenario mucho menos deseable para los mercados, que tensionaría las relaciones EEUU–UE, con potenciales sanciones comerciales y económicas entre los dos bloques.

"Si analizamos el impacto que tendría cada escenario en los mercados solo el segundo escenario añade riesgo a la baja por un impacto material en la economía global y en las empresas y, por ahora, las posibilidades de que se dé son remotas. Prevemos que tanto el primer escenario como el base no tengan apenas impacto", precisan en Ibercaja Gestión.

Se estima que los aranceles relacionados con Groenlandia podrían afectar negativamente al crecimiento del PIB europeo entre 1 y 3 décimas; e impactarían en los beneficios del MSCI Europa entre un 1% y un 2,4%.

Sin embargo, el impacto en mercado puede ser superior durante las próximas semanas. La manera de negociar de Trump es la de ejercer máxima presión hasta alcanzar un acuerdo y, si nos guiamos por otros órdagos del presidente en este último año, todavía nos queda por ver algún tuit más. Además, el comienzo de año había sido muy alcista y había puesto algún indicador técnico en zona de cautela.

El flujo de comunicaciones de Trump sobre Groenlandia se inició durante el fin de semana aprovechando que la Bolsa americana estaba cerrada el lunes, para tener el menor impacto posible en su mercado doméstico. Otra muestra más de que la estrategia de Trump es deliberada. En Europa ya llevamos más de un 2% de caída, con los sectores más expuestos a EEUU (tecnología, autos y lujo) como los más afectados. Las Bolsas estadounidenses vienen bajando más de un 1%. "Es de esperar que la volatilidad continúe algunos días más, pero, durante el mandato Trump 2.0, aumentar la exposición a mercados en contra de los titulares geopolíticos ha sido la estrategia correcta; y creemos que volverá a ser la opción ganadora en este nuevo episodio", concluyen estos expertos.

Diaphanum: aprovechar las correcciones

"Hasta ahora el mercado está haciendo caso omiso de las complicaciones que pueden acarrear las cuestiones geopolíticas. Parece que el último episodio de la guerra comercial y el intento de anexión de Groenlandia por parte de EE.UU. sí está introduciendo volatilidad en los mercados", señala Miguel Ángel García, director de Inversiones de Diaphanum.

Ante el aumento del 10% de aranceles a los países que han mandado 'tropas' (todas cabían en dos autobuses), "sólo ha habido amenazas de respuesta por la UE, pero en el caso de que se hicieran efectivas y entrásemos en una dinámica de que cada parte responda con unas medidas más radicales. sí podríamos encontrarnos en un escenario que variase las perspectivas económicas y en consecuencia a recortes de unos mercados que están con valoraciones altas. Muy probablemente si se produce un episodio de volatilidad extrema las partes aflojarán sus medidas, pero mientras tanto podemos ver correcciones que habrá que analizar para ver cómo aprovecharlas", subraya.

19Jan

El encaprichamiento de Trump con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial, advierte Ebury. Pictet cree que el Supremo limitará sus aranceles. Coface alerta de más insolvencias empresariales; y Crédito y Caución vaticina un estancamiento de la economía global. El FMI reclama "una solución amistosa".

Miguel Ángel Valero

El Foro de Davos, una de las citas económicas más importantes del mundo, se celebra esta semana bajo el lema 'Un espíritu de diálogo', con 65 jefes de Estado (entre ellos, seis del G7), entre ellos Donald Trump (tiene previsto intervenir el miércoles 21 en la localidad suiza), y medio millar de líderes políticos y empresariales. Justo antes de que empiece, Trump hace saltar por los aires el lema del encuentro.

Trump vuelve a agitar la guerra de los aranceles y anuncia en su red social Truth que impondrá 1 de febrero un arancel adicional del 10% a las importaciones de productos de hasta ocho países europeos que participaron en un ejercicio militar en Groenlandia (Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia). Aranceles que se elevarían al 25% a partir de junio si no se alcanza un acuerdo para la compra completa de la isla por parte de EEUU.

Estas nuevas amenazas arancelarias de Trump, dependiendo de su aplicación,  pueden volver a situar las tasas en niveles por encima del 40%, lo que perjudicaría seriamente las relaciones comerciales con socios históricos. Además, ya están levantando rechazo incluso dentro de EEUU. Shaheen (demócrata) y Tillis (republicano), que son copresidentes del Grupo bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, avisan que seguir por este camino sería perjudicial para EEUU, sus empresas y aliados, mostrándose contrarios a los argumentos de Trump.

Por su parte, las primeras reacciones europeas han comenzado y se debaten varias respuestas. Entre ellas, la aplicación de aranceles por valor de 93.000 millones€ a las importaciones estadounidenses – medida que se acordó suspender tras el acuerdo comercial con EEUU del pasado verano– si Trump avanza con nuevas tasas. 

Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore utilizar el instrumento de anti-coerción, una herramienta que necesitaría más tiempo de negociación y una mayoría (tendría que ser aprobada por 15 de los 27 Estados comunitarios y que representen al menos un 65% de la población de la UE).

Ebury: El encaprichamiento con Groenlandia reaviva los temores de una guerra comercial   
El Análisis del Mercado de Divisas de Ebury resalta que "al más puro estilo trumpiano, el presidente de EEUU ha vuelto a sacudir las relaciones comerciales transatlánticas" al amenazar con imponer nuevos aranceles a ocho países europeos que se oponen a la adquisición de Groenlandia. Trump tiene un historial de utilizar estas amenazas arancelarias como táctica de negociación en la escena internacional. Sin embargo, Dinamarca claramente no tiene interés en vender, y tampoco parece que sus homólogos europeos tengan ganas de ceder a las demandas de Trump.

"En esta ocasión, la reacción inicial del mercado de divisas ha sido moderada", apunta. "Generalmente, las amenazas arancelarias de Trump no se han materializado o, como mínimo, se han ido diluyendo poco después. Aunque esperamos que la historia se repita, la imprevisibilidad de la Administración Trump implica que no podamos dar nada por sentado", advierten.

  • EUR: Estamos observando pruebas bastante claras de que el paquete fiscal alemán ya está teniendo el impacto deseado en la actividad económica de la zona euro. La producción industrial de la zona euro sorprendió al alza y creció de forma saludable en noviembre. Por lo tanto, no nos sorprendería ver una sorpresa positiva cuando se publiquen el viernes los PMI de actividad empresarial de enero, aunque las expectativas del consenso ya son bastante optimistas. El euro debería reaccionar positivamente ante cualquier sorpresa en los datos de esta semana, aunque cabe señalar que, por ahora, las preocupaciones geopolíticas relacionadas con Groenlandia y los nuevos aranceles estadounidenses probablemente serán un factor de mayor peso que los datos macroeconómicos. El gran temor es que se ponga en peligro el acuerdo comercial entre EEUU y la UE y desencadenar una guerra comercial total que causaría grandes estragos y perjudicaría el crecimiento mundial. Se dice que Trump siempre se acobarda y, aunque sospechamos que probablemente volverá a hacerlo, creemos que el nerviosismo del mercado aumentará hasta que lo haga.
  • USD: El dólar está mostrándose resiliente ante las preocupaciones por el deterioro institucional en EEUU y las noticias sobre la investigación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell, han tenido un impacto limitado en el dólar hasta ahora, probablemente porque los mercados no esperan que el caso avance mucho más. Los sólidos datos macroeconómicos y el buen rendimiento de la renta variable han mantenido hasta ahora el dólar en niveles altos. Las cifras de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo de la semana pasada reflejaron una economía con bajos niveles de despidos, a pesar de la reciente caída en la creación de empleo y es probable que la Fed se mantenga a la espera durante un tiempo. El informe de inflación PCE correspondiente a diciembre será una de las claves esta semana. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política comercial probablemente será un factor de peso a corto plazo. Los mercados aún no han reaccionado a esta nueva oleada de volatilidad política vendiendo el dólar como hicieron en abril, pero eso podría cambiar en cualquier momento si Trump sigue presionando para llegar a un acuerdo sobre Groenlandia.
  • GBP: Por fin recibimos algunas noticias optimistas sobre el estado de la economía británica la semana pasada, en forma de sorpresas al alza en las últimas cifras mensuales del PIB y la producción industrial. La economía del Reino Unido se mantuvo sorprendentemente bien en noviembre, a pesar de la gran incertidumbre que rodeaba al presupuesto de otoño. Sin embargo, no nos dejamos llevar por el entusiasmo: los datos mensuales del PIB tienden a ser muy volátiles, mientras que la leve contracción de la actividad en octubre sugiere que la economía probablemente creció solo entre un 0,1 % y un 0,2 % en el cuarto trimestre, lo que equivale a un estancamiento en términos prácticos. No obstante, los mercados de swaps han seguido reduciendo sus apuestas a favor de nuevas bajadas de tipos por parte del Banco de Inglaterra (la próxima bajada de 25 pb no se descuenta totalmente hasta junio).Los datos laborales del Reino Unido de esta semana cobran mayor importancia para confirmar la fuerte desaceleración en la creación de empleo observada en los últimos meses. Aparte de la tasa de desempleo oficial, prestaremos especial atención a la variación en el número de empleados asalariados en diciembre. El repunte previsto para la inflación británica el día siguiente debería validar el enfoque cauteloso del Comité de Política Monetaria respecto a una mayor flexibilización monetaria y, de confirmarse, podría suponer un impulso alcista para la libra esterlina.

Pictet: el Supremo de EEUU fallará contra los aranceles de Trump

Los riesgos geopolíticos se intensifican globalmente –con focos en Groenlandia, Irán, Venezuela y Ucrania–, destaca un análisis de Pictet AM. Trump ha anunciado una nueva ronda de subidas arancelarias del 10 % a partir del 1 de febrero a todas las importaciones de ocho países europeos, que se elevarán al 25% hasta que se alcance un acuerdo para la compra de Groenlandia por EEUU. Dado que la UE es una unión aduanera, afecta a los 21 miembros restantes. Con ello el arancel medio ponderado de la UE puede aumentar hasta 25 % a partir del 1 de febrero y 40 % en junio. El impacto puede ser de -2 décimas en el PIB europeo y +2 décimas en la inflación de EEUU.

En respuesta los Estados de la Unión Europea barajan aplicar a EEUU aranceles por valor de 93.000 millones€ o imponer restricciones de acceso al mercado único para las empresas estadounidenses. 

Trump vuelve a utilizar los aranceles como herramienta de negociación. Puede provocar aún mayor gasto en defensa en la UE ante la fragmentación en la OTAN. De hecho EEUU crea un argumento aún más sólido para rearmar Europa.

Además, el Tribunal Supremo de EEUU está a punto de decidir si su aplicación es legal. Trump ha lanzado la idea de hipotecas a 50 años para reactivar la vivienda y cheques de 2.000$ a la mayoría de los estadounidenses, lo que beneficia especialmente a grupos de menores ingresos. La duda es cómo se financiará. Trump pretende que sea con aranceles. Pero el Tribunal Supremo puede declarar nulos la mayor parte respecto a la ley de Poderes Económicos para Emergencias Internacionales. De ser así, limitaría la capacidad del presidente de fijar aranceles arbitrariamente, aunque no determinará si Trump puede imponer aranceles, sino el procedimiento que deberá seguir. Puede hacer uso de otras potestades arancelarias para mantener los ingresos fiscales. El caso es que es probable que el Tribunal Supremo falle en contra de los aranceles de Trump, lo que hará más difícil aumentarlos a la UE, siendo posible cierta desescalada las próximas semanas.

Crédito y Caución: los aranceles estancarán el comercio global

En 2025, la economía mundial ha resistido mejor de lo inicialmente previsto a las tensiones geopolíticas, gracias a un auge sin precedentes de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA), sobre todo en EEUU. Sin embargo, el impacto de la guerra comercial será especialmente significativo en el comercio global, que se estancará en 2026 después de crecer un 3,5% el pasado año, según recoge un informe de Crédito y Caución.  

Con la aplicación de los nuevos aranceles, las compañías acabarán repercutiendo el coste de los mismos a sus clientes, tanto empresas como consumidores. Esto significa que los precios subirán, lo que limitará la demanda de sus productos. Además, la incertidumbre en torno a la política de EEUU aún es elevada, lo que provocará retrasos en la inversión empresarial y en el gasto de los consumidores. También se espera un aumento del ahorro al percibirse un mayor riesgo sobre los ingresos.

Junto a ello, el comercio global sufrirá ahora las consecuencias de la anticipación de compras que se produjo en 2025 para evitar las nuevas tasas arancelarias. Este hecho motivó un crecimiento de la demanda de espacio de almacenamiento, más pronunciada en las zonas de comercio exterior y los almacenes aduaneros, donde las mercancías están protegidas de los aranceles adicionales después de su almacenamiento. Como las empresas y los hogares no pueden importar lo que ya se ha anticipado anteriormente, se producirá una desaceleración de los pedidos. Estos factores motivarán una desaceleración significativa del comercio global a lo largo de este año, que no volverá a registrar valores positivos hasta 2027, cuando se espera un crecimiento cercano al 2%, todavía por debajo de la evolución del PIB.

En este contexto, se espera que el repunte en la zona euro se sitúe cerca de la media mundial.  El cisne blanco es África, que crecerá gracias a la integración comercial y las inversiones en infraestructuras.

Coface: las multinacionales afrontan más morosidad e insolvencias de empresas

En un contexto de incertidumbre marcado por la desaceleración del crecimiento económico mundial, el aumento de las insolvencias empresariales y un entorno geopolítico complejo, los responsables de las empresas afrontan importantes desafíos para proteger su actividad comercial y sostener sus planes de desarrollo, según el Informe Global de Riesgos de Coface.

Las principales barreras que dificultan a las grandes multinacionales cumplir con sus objetivos de negocio son:

  • la presión sobre las cadenas de suministro (72%), 
  • el acceso limitado al capital (70%) 
  • los retrasos o impagos por parte de los clientes (68% )
  • la alta competencia del mercado (62%), 
  • la rotación de empleados (60%)
  • y los crecientes riesgos medioambientales asociados al cambio climático (59%)

Coface destaca que estos factores no suelen aparecer por separado, sino que se refuerzan mutuamente. Entre las compañías que declaran problemas en la cadena de suministro, el 79% también sufre dificultades para acceder a capital, y el 75 % afirma sufrir retrasos en los pagos . 

En cambio, entre las empresas menos expuestas a interrupciones logísticas, estos porcentajes descienden de forma notable (45% y 4%, respectivamente). En la práctica, esto dibuja un patrón claro: cuando la operativa se tensiona, la financiación y los cobros también se complican.

Los impagos o retrasos en el cobro de facturas, además de ser una de las principales barreras para alcanzar los objetivos de negocio, se han convertido en un freno directo para el crecimiento y la continuidad de muchas entidades. Según los datos de Coface, esta situación afecta de forma tangible a la operativa diaria de las multinacionales: el 63 % de los directivos ve alterado por este motivo su flujo de caja, el 55 % reconoce dedicar demasiado tiempo y recursos a perseguir pagos atrasados y el 53% admite, incluso, haber tenido que aplazar sus propias obligaciones financieras con proveedores por no cobrar a tiempo. 

De hecho, el impacto va más allá de la tesorería. Las multinacionales señalan que los retrasos en los pagos obligan también a reducir inversiones (49%), asumir mayores costes financieros (48%) o tener que recurrir a préstamos (42%). Esta última consecuencia es especialmente frecuente en sectores como transporte e infraestructuras (55%) o en Norteamérica (56%).

Ante este contexto, el informe subraya la importancia de que las empresas refuercen su capacidad de prevención y respuesta apoyándose en servicios de gestión integral del riesgo comercial, como la información comercial, el seguro de Crédito y el recobro de deudas, para anticipar riesgos, proteger la liquidez y tomar decisiones con mayor seguridad.

Para reforzar su resiliencia en un entorno incierto, las multinacionales de todo el mundo están reajustando sus prioridades y endureciendo sus políticas financieras y de crédito. En este sentido, el ‘Informe Global de Riesgos’ muestra que los principales objetivos empresariales pasan ahora mismo por reducir costes y mejorar la eficiencia (40%), fortalecer la disciplina en la gestión del crédito (34%), aumentar su cuota de mercado (32%), mantener la estabilidad y continuidad del negocio (32%) y mitigar el riesgo de impago del comprador (28%).

Se perciben, en este sentido, diferencias claras por regiones. En Norteamérica destaca con más fuerza que el resto el objetivo de aumentar la disciplina y la gobernanza en la gestión del crédito (48%) y, en paralelo, una mayor ambición de crecimiento: expandirse internacionalmente (42%) y a nivel nacional (32%).En EMEA (Europa, Oriente Medio y África), en cambio, estas prioridades aparecen con menor intensidad y de forma más equilibrada (27% en disciplina de crédito, el mismo porcentaje en expansión internacional y 23% en expansión nacional). Por su parte, en APAC (Asia -Pacífico) reforzar la gestión del crédito solo es importante para el 31%, mientras que la expansión, tanto internacional como nacional, queda también en un segundo plano (14% en ambos casos).

El FMI pide una "solución amistosa"

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) coloca a EEUU como economía más dinámica, tras dos años consecutivos de liderazgo de España, al mejorar tres décimas las perspectivas para 2026, hasta el 2,4%. No obstante, su economista jefe, Pierre-Olivier Gourinchas, reclama una “solución amistosa” que mantenga en marcha los flujos comerciales, avisa del “grave riesgo” que supone una escalada entre dos gigantes económicos: “Si entramos en una fase de escalada y políticas de ojo por ojo, el efecto en la economía sería más adverso. Subir los aranceles dañará a todas las partes que las suban y pondrá presión en la actividad global”, porque “una guerra comercial no tiene ganadores”.

De paso, defiende a la Fed del asalto de Trump, aunque sin citarlos: “La independencia de los bancos centrales es primordial para la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico. Desgraciadamente, las amenazas sobre los bancos centrales están aumentando”. Una credibilidad mermada que provoque expectativas de inflación más elevadas puede reducir en tres décimas el crecimiento global este año.

A España le eleva en tres décimas el crecimiento previsto para este año, hasta situarlo en el 2,3% (frente al 2% estimado en octubre) y otras dos décimas el calculado para 2027. El dato resulta una décima más optimista que el vaticinado por el Gobierno a finales de año (2,2%), y consolida a la economía española como la locomotora de la zona euro. Destaca unos niveles “robustos” de consumo e inversión privadas, el aumento de la fuerza laboral gracias a la inmigración y a los servicios relacionados con el turismo. 

Pese a la escalada arancelaria sobre la economía, el FMI mejora en dos décimas la expansión mundial prevista para este año, tras un cierre de 2025 mejor de lo previsto. El crecimiento mundial se situará en el 3,3% para este 2026, frente al 3,1% que se esperaba hace tres meses. Y en el 3,2% para 2027, sin cambios respecto a esos últimos cálculos. El impulso de las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, unidas a unas políticas fiscales y monetarias eminentemente estimulantes del crecimiento, están compensando la disrupción comercial y la incertidumbre.

El PIB global avanzó un 2,4% de forma anualizada en el tercer trimestre del año, gracias a EEUU (+4,3%),  la buena evolución de lasa ventas del sector aeroespacial de Francia, que elevó su crecimiento al 2,2%. Por contra, la debilidad de las exportaciones volvió a condenar a Alemania al estancamiento. España y el Reino Unido se vieron beneficiadas por el aumento de inversiones tecnológicas, si bien no en la misma medida que EEUU.

Para la zona euro, el FMI mantiene el crecimiento previsto del 1,3% este año y sube al 1,4% en 2027, por el plan de recuperación alemán y la aportación de España e Irlanda, pero urge a avanzar hacia un mercado único de verdad. 

China también ha visto revisada al alza su previsión de 2025 en dos décimas, del 4,8% al 5%, gracias a los programas de estímulos, y la de 2026 en tres, hasta el 4,5%.

Las previsiones del FMI se han  hecho con un arancel medio efectivo de EEUU del 18,5%, muy similar al de octubre de 2025, cuando se publicaron las previsiones anteriores (18,3%). La incertidumbre continuará “elevada” este año, pero se verá aliviada por un descenso del 7% en los precios de la energía, la contención de los del petróleo. El FMI insiste en una mayor disciplina fiscal de los países con el fin de prepararse ante cualquier sacudida en los mercados de deuda. 

15Jan

Todas las divisas del G10 ganaron terreno frente al dólar el año pasado ante la errática política comercial estadounidense. La corona sueca encabezó el ranking de rendimiento, seguida de cerca por el franco suizo y el euro, que estuvo impulsada por la sorprendente solidez que demostró la economía de la Eurozona.

Miguel Ángel Valero

El dólar pierde su trono tras la guerra arancelaria de Trump, asegura Ebury en sus Perspectivas para los Mercados Globales en 2026. Tras los anuncios realizados el Día de la Liberación en abril, la respuesta inmediata de los mercados fue una inusual huida hacia activos refugio y una venta masiva y simultánea de activos estadounidenses (dólar, bonos del Tesoro, acciones). El dólar perdió casi un 12% de su valor, ante el temor de que los aranceles pudieran provocar una desaceleración de la economía estadounidense, una recesión y una política monetaria mucho más acomodaticia por parte de la Reserva Federal.

Desde entonces, los temores sobre los aranceles se han atenuado considerablemente tras la firma de una serie de acuerdos clave entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales, entre los que destacan la Unión Europea, Japón y China. El índice de incertidumbre sobre la política comercial de EEUU, que a principios de año alcanzó niveles sin precedentes, ha descendido significativamente. La firma de los acuerdos comerciales no solo ha aportado una mayor certidumbre a las empresas, sino que también ha dado lugar a una reducción de los tipos arancelarios mundiales: el tipo arancelario medio de Estados Unidos se estima que se encuentra ahora en un 15%. Se trata de un porcentaje muy inferior al máximo del 23%, aunque sigue siendo un salto cualitativo con respecto a los niveles previos a los mandatos de Trump, que se situaban entre el 2 % y el 3%.

También se observa un impacto más moderado de los aranceles en la economía mundial de lo que se temía en abril, y la mayoría de los países han capeado bastante bien el temporal arancelario hasta ahora. 

El aumento de los aranceles estadounidenses, los estímulos fiscales y los riesgos geopolíticos pueden contribuir a las presiones inflacionarias en 2026, aunque en Ebury creen que continuará la senda gradual de desinflación, gracias a la caída de los precios de las materias primas.

Todas las divisas del G10 ganaron terreno frente al dólar el año pasado, siendo las principales beneficiadas las europeas, que emergieron como alternativa ante la errática política comercial estadounidense. La corona sueca encabezó el ranking de rendimiento, seguida de cerca por el franco suizo y el euro, que estuvo impulsada por la sorprendente solidez que demostró la economía de la Eurozona.

2026: un año de optimismo cauteloso y crecimiento impulsado por la IA

Los expertos de Ebury avisan que "entramos en 2026 con una serie de incertidumbres clave que siguen pesando sobre los mercados". Aunque la incertidumbre arancelaria ha quedado prácticamente atrás, "aún estamos lejos de ver el efecto completo de los aranceles sobre la economía mundial", que "durará un par de años o más", ya que las empresas han absorbido parte de los sobrecostes.

La respuesta de las economías a los aranceles será clave para la trayectoria de la política monetaria en 2026. "Creemos que el crecimiento mostrará resiliencia este año, en parte debido a la moderación de la inflación y a la flexibilización de la política monetaria. La inversión en inteligencia artificial (IA) debería proporcionar un impulso al crecimiento, especialmente en EEUU", apuntan.

La inflación podría mantenerse elevada debido a los aranceles y al impacto de los cambios demográficos en el mercado laboral, pero se mantendrá cerca de los objetivos de los bancos centrales este año y muchos de ellos estarán pensando en el momento adecuado para subir los tipos de interés. En Estados Unidos, los mercados estarán más pendientes de la nueva composición del FOMC, y especialmente dela sustitución de Powell en mayo como presidente.

Las tendencias más importantes en los mercados este año, según Ebury, serán:

  • 1) El crecimiento mundial mostrará resiliencia en medio del boom de IA. El crecimiento mundial mostró una resiliencia sorprendente en 2025 ante el proteccionismo estadounidense, impulsado por unos mercados laborales robustos, una inflación generalmente moderada y unas políticas monetarias y fiscales más acomodaticias. Está resiliencia se mantendrá en 2026. La incertidumbre arancelaria debería seguir pesando sobre el comercio, pero no esperamos que la actividad mundial se vea muy afectada ahora que se han reducido la mayoría de las restricciones comerciales. La bajada de tipos por parte de los bancos centrales debería permitir unas tasas de crecimiento sólidas, especialmente teniendo en cuenta el desfase temporal entre los recortes y el repunte de la actividad económica. Una cuestión clave es cómo afectará la IA a la economía mundial. Quienes esperan un crecimiento explosivo inmediato impulsado por la IA quizá tengan que esperar, ya que las mejoras significativas en la productividad tardarán varios años en llegar. Sin embargo, la inversión en IA por sí sola podría aumentar considerablemente el PIB, mientras que los primeros indicios de mejoras operativas (por ejemplo, la eliminación de tareas rutinarias y la optimización de la asignación de recursos) podrían dar lugar a ligeras mejoras en la eficiencia corporativa. Esto debería suponer una ventaja para el mundo desarrollado, más que para los mercados emergentes, y especialmente para EEUU y China, que lideran la inversión en IA. Con los mercados laborales abocados a enfriarse este año (el estadounidense y el británico parecen especialmente frágiles), el gasto fiscal debería apuntalar en cierta medida el crecimiento. Sin embargo, este gasto será desigual entre países. Europa es un buen ejemplo de ello. Los países con bajos niveles de deuda (Alemania y los países nórdicos) están en una posición más saneada para acometer grandes inversiones públicas, mientras que las naciones más endeudadas (Italia, Francia) tendrán mucho menos margen de maniobra. Este problema se ve agravado por la aparente incapacidad de las autoridades del bloque para aprobar reformas de pensiones, lo que supone una mayor carga para los contribuyentes, que deberán sostener económicamente a una proporción cada vez mayor de la población; un problema que no se da exclusivamente en la zona euro.
  • 2) Los principales bancos centrales adoptarán una postura agresiva. Gran parte de los ciclos de recortes ya han quedado atrás en el G10. El BCE parece haber terminado, la Fed y el Banco de Inglaterra no parecen tener mucho más margen (como mucho, quizá uno o dos recortes más), mientras que se espera que otros pocos (entre ellos el RBA, el RBNZ y el BoC) empiecen a subir tipos en 2026. Para finales de año, no solo creemos que los tipos de los bancos centrales habrán tocado fondo, sino que las condiciones económicas podrían justificar un moderado endurecimiento de las condiciones de financiación en algunas economías. Es probable que muchas de las economías avanzadas sigan experimentando una inflación superior al objetivo este año. Una posible caída de los precios de la energía, que se vería aún más intensificada por un alto el fuego entre Rusia y Ucrania, podría dar lugar a una inflación general más débil. Sin embargo, es probable que las presiones sobre los precios subyacentes sigan persistiendo, especialmente en el sector servicios. La relativa rigidez de los mercados laborales podría mantener elevado el crecimiento salarial, mientras que los aranceles estadounidenses y la erosión de la independencia de la Fed proporcionan más argumentos para una postura 'hawkish' por parte de los bancos centrales. La principal consecuencia de cualquier posible giro hacia una política monetaria más restrictiva es el impacto en los rendimientos de los bonos a nivel mundial. Los mercados financieros miran siempre hacia el futuro, por lo que un indicio de un cambio hacia una política monetaria más restrictiva podría provocar un aumento de los rendimientos en el extremo corto de la curva (y posiblemente en el largo si las expectativas de inflación se desanclan). Un aumento gradual y controlado de los rendimientos, provocado por las fuertes expectativas de crecimiento o las ligeras subidas de los tipos de interés, resultaría aceptable. No obstante, una subida de rendimientos más brusca haría sonar las alarmas, dado su impacto en las valoraciones bursátiles, los costes de financiación y el riesgo de recesión. "Por lo tanto, sugerimos a los bancos centrales que actúen con mucha cautela". La deuda soberana también supone un riesgo importante para los rendimientos de los bonos soberanos este año, ya que los gobiernos de muchas economías avanzadas se enfrentan a enormes déficits fiscales y elevados ratios de deuda sobre el PIB. El aumento del endeudamiento debido al envejecimiento de la población, la disminución de la población activa y las políticas antiinmigración deberían dar lugar a una mayor emisión de deuda y añadir una presión alcista adicional sobre los rendimientos. Los gobiernos están teniendo enormes dificultades para introducir recortes al gasto público, por pequeños que sean. Un aumento significativo de los rendimientos de los bonos soberanos a largo plazo es el mayor riesgo para la economía mundial en 2026.
  • 3) ¿Continuará la debilidad del dólar estadounidense? A pesar de la depreciación del dólar este año, seguimos siendo pesimistas en 2026. La incertidumbre comercial ha disminuido, pero no ha desaparecido, y creemos que los aranceles deberían mantener una prima de riesgo sobre el dólar, aunque sea modesta. Es probable que el mercado laboral estadounidense se enfríe aún más, sobre todo porque la economía sigue adoleciendo de una menor inmigración, el auge de la IA y los cambios demográficos, en particular el envejecimiento de la población activa. Hasta ahora, los datos apuntan a una economía que no genera empleo pero que tampoco lo destruye, y aunque no esperamos una desaceleración masiva, la congelación de las contrataciones suele preceder al aumento de los despidos. Los temores de un aumento de la inflación provocado por los aranceles están resultando infundados hasta ahora. No creemos que la Fed se vaya a precipitar, pero con la inflación en descenso y el mercado laboral enfriándose, se sentirá cómoda llevando a cabo nuevos recortes en 2026, lo cual debería pesar sobre el dólar. Esperamos al menos dos recortes de tipos este año, un ritmo de bajadas más agresivo que el esbozado en el gráfico de puntos del FOMC en diciembre de 2025
  • 4) La batalla por el control de la Fed. La incertidumbre en torno a la composición del Comité Federal de Mercado Abierto será clave para los mercados este año. No solo afectará a la posible trayectoria de los tipos de interés estadounidenses, sino también al grado en el que la Fed podrá mantener su independencia. Como es lógico, la atención se está centrando en quién sustituirá a Powell cuando termine su mandato en mayo. Los mercados de apuestas siguen apuntando al aliado de Trump y moderado Kevin Hassett, favorito según Polymarket (40%), aunque por un margen muy estrecho frente sobre Kevin Warsh (37%). Pero algunas figuras destacadas dentro de la Administración Trump se oponen a su  nombramiento. No creemos que el nombramiento de Hassett o Warsh vaya a cambiar drásticamente la trayectoria de los tipos de interés, a pesar de sus claras preferencias por una política monetaria flexible. Al fin y al cabo, solo representarían un voto dentro del comité y puede que les resulte difícil conseguir el apoyo de sus compañeros. Además la preocupación por salvaguardar la credibilidad de la institución actuará como contrapeso frente a las injerencias de la Casa Blanca. La rotación anual de los miembros con derecho a voto, que se producirá este mes, también debería ser un factor mitigante, ya que tres de los cuatro nuevos miembros con derecho a voto (Hammack, Logan y Kashkari) son considerados 'halcones'. En cualquier caso, tanto un presidente dovish de la Fed, como los temores persistentes sobre la independencia de la institución respaldan nuestra visión pesimista para el dólar. Curiosamente, los tipos a largo plazo de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen altos e incluso han aumentado, a pesar de las recientes comunicaciones dovish de la Reserva Federal. De momento, las expectativas de inflación en EEUU siguen contenidas, pero eso podría cambiar si la influencia de Trump sobre la política monetaria se intensifica y empieza a manifestarse de forma más evidente. En este sentido, la decisión del Tribunal Supremo sobre la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, será clave, y es probable que se emita en algún momento del segundo trimestre.
  • 5) El estímulo alemán podría impulsar la recuperación europea. Tenemos una visión ligeramente optimista con respecto a la economía de la zona euro en 2026. Los indicadores recientes de actividad sugieren que la economía de la zona euro está evolucionando relativamente bien, con un crecimiento que ha superado las previsiones del BCE. La demanda interna parece estar compensando el impacto externo de los aranceles, una tendencia que creemos que continuará dada la menor inflación (en particular, la caída de los precios de la energía) y la reducción de los costes de financiación. También vemos indicios de que el bloque común se está adaptando rápidamente a los aranceles, diversificando los destinos de sus exportaciones, y apostando especialmente por los mercados asiáticos. La actividad debería verse respaldada por el enorme paquete fiscal alemán que prevé una inversión de 500.000 millones€ en infraestructura, cuyo impacto económico todavía no se ha materializado por completo. Prevemos que esta inyección fiscal aumente el empleo, el consumo interno y la inversión en 2026, lo que debería traducirse en un crecimiento más alto en la economía de la zona euro (Alemania representa entre el 25% y el 30%). Creemos que este año se pueden dar sorpresas al alza en el crecimiento europeo dada la renovación de las infraestructuras, la solidez del mercado laboral, una política monetaria más acomodaticia y la mayor inversión en IA. Estas sorpresas serían incluso más probables si el efecto negativo de los aranceles se disipa más rápido de lo previsto.
  • 6) La economía británica se ralentizará ante los crecientes obstáculos fiscales. La economía británica se mantendrá en un estado de estanflación. En diciembre de 2025, el Comité de Política Monetaria afirmó que el presupuesto sería "ligeramente positivo" para el crecimiento del Reino Unido en 2026. No compartimos su optimismo y solo podemos suponer que esta valoración descansa sobre la asunción de que el presupuesto tendrá un efecto deflacionario que, a su vez, podría estimular la actividad. Vemos muy pocos elementos en el presupuesto que puedan considerarse favorables para el crecimiento. Dado que la presión fiscal en Gran Bretaña se encuentra ahora en máximos históricos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, vemos un mayor riesgo de que se produzca un "efecto de desplazamiento". Tampoco estamos convencidos de que un mayor gasto en bienestar social vaya impulsar de forma neta el crecimiento, ya que su "efecto multiplicador" es generalmente bajo en el Reino Unido. La naturaleza diferida de las subidas impositivas permitirá que el aumento de la presión fiscal sea moderado en el ejercicio fiscal de 2026. Sin embargo, las empresas y los consumidores no solo responden a las condiciones económicas actuales, sino que sus decisiones de gasto e inversión también se ven influidas por las expectativas a futuro. El rápido enfriamiento del mercado laboral (187 000 puestos de trabajo perdidos desde el presupuesto de 2024) dará  lugar a un menor consumo por parte de los hogares y a un crecimiento lento. La inflación en el Reino Unido ha tocado techo y debería seguir convergiendo hacia el objetivo del Banco de Inglaterra este año, tras haberse situado en noviembre más cerca del 3% que del 4% por primera vez en seis meses. Esto debería contribuir a aliviar la presión sobre los salarios reales y el poder adquisitivo de los consumidores, teniendo en cuenta que el crecimiento salarial nominal parece que se mantendrá relativamente alto. Sin embargo, la combinación de riesgos para las perspectivas nos ha llevado a revisar a la baja nuestras previsiones para la libra esterlina.
  • 7) China: la economía de Schrödinger: La ansiedad del mercado por las perspectivas de crecimiento de China se disparó tras la victoria electoral de Trump, alcanzando su punto álgido tras el Día de la Liberación. Sin embargo, desde entonces, las exportaciones chinas han demostrado una notable resiliencia gracias a una mayor diversificación hacia mercados no estadounidenses, al transbordo de mercancías y a sus precios competitivos. Además, las exportaciones se han sofisticado en los últimos años, lo que ha permitido una mayor integración de China en las cadenas de suministro mundiales. Los buenos resultados de las exportaciones y las sorpresas positivas del PIB indican que probablemente se haya alcanzado el objetivo de crecimiento para 2025, situado "en torno al 5%". No obstante, la demanda interna sigue siendo débil, el desplome del mercado inmobiliario continúa lastrando la confianza del consumidor, el desempleo juvenil sigue siendo elevado y persisten las presiones deflacionistas. La campaña destinada a frenar la competencia de precios, contribuirá en cierta medida a aliviar las presiones deflacionistas. Tenemos dos grandes dudas con respecto a China:
    • a) ¿Pondrán mayor énfasis las autoridades chinas en impulsar la demanda interna o seguirá predominando el modelo basado en las exportaciones? Las perspectivas a corto plazo apuntan solo a una desaceleración gradual del crecimiento. Las medidas para impulsar la demanda interna, como la ampliación hasta 2026 del exitoso programa de renovación de bienes de consumo, son positivas, pero los esfuerzos siguen pareciendo limitados. No se descarta la posibilidad de aplicar estímulos más contundentes, ya que la preocupación por la demanda interna parece estar cobrando mayor importancia.
    • b) ¿Cómo evolucionará la rivalidad económica entre EEUU y China? Las tensiones con EEUU se han atenuado por el momento, tras la firma de la tregua comercial a finales de octubre y las señales de que se están organizando nuevas reuniones entre Trump y Xi, pero los problemas subyacentes persisten. El tipo de cambio efectivo real seguirá respaldando la competitividad de las exportaciones chinas.
  • 8) Perspectivas favorables para las divisas de mercados emergentes. La mayoría de las divisas de los mercados emergentes deberían aprovechar un dólar más débil, especialmente bajo la presión de nuevas bajadas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Estas divisas seguirán ofreciendo oportunidades de carry trade interesantes este año y muchas de ellas (especialmente las de América Latina) ofrecerán altas tasas de rendimiento real. El crecimiento en los mercados emergentes debería mantenerse sólido este año, especialmente tras la relajación de la política monetaria y el control de la inflación en gran parte de los países. Esta relajación de las presiones inflacionistas debería mejorar el atractivo de inversión en los países en desarrollo. La alta diversidad y la falta de homogeneidad entre los mercados emergentes garantizan que el rendimiento del mercado de divisas seguirá siendo desigual. Será interesante ver si el rápido auge de la IA provoca alguna divergencia en este sentido, ya que algunas economías asiáticas (en particular, China, India, Singapur, Malasia y Corea del Sur) parecen estar bien posicionadas para beneficiarse de cualquier impulso de crecimiento relacionado con ella. No obstante, el aumento de los riesgos geopolíticos podría suponer un obstáculo, en particular, la escalada de las tensiones comerciales entre EEUU y China, o un recrudecimiento de los conflictos en Oriente Medio. Se espera otro año de alto riesgo, sin la paz y la tranquilidad que anhelan los inversores.
15Jan

Rechazan las limitaciones a los tipos del crédito de las tarjetas, porque perjudican a los bancos; tampoco ayudan la situación en Venezuela, Irán, y el proceso penal contra el presidente de la Fed.

Miguel Ángel Valero

Con las elecciones a medio mandato de noviembre en mente, a Trump se le acumulan los problemas. Su propuesta sobre los tipos de interés de las tarjetas de crédito han provocado que los principales bancos estadounidenses acumulen tres sesiones consecutivas de caídas en Bolsa. La ominpresente tecnología vuelve a sufrir tras conocerse que el inversor Michael Burry mantiene su apuesta en contra de Nvidia. 

El polémico presidente de EEUU puede consolarse con los resultados de TSMC, que confirman que la demanda de chips sigue sólida, hasta el punto de que el mayor fabricante de semiconductores avanzados del mundo incrementará su inversión en capacidad de producción un 30% más este año (56.000 millones$). Y con que las pequeñas compañías estadounidenses continúan ganando tracción —el Russell 2000 acumula un +6% en lo que va de año— gracias a una economía americana que muestra signos de mejora.

Pero las materias primas se han visto afectadas por el ruido geopolítico. Tras la detención del dictador venezolano, Nicolás Maduro, se especulaba con una posible intervención de EEUU en Irán, respaldada por Trump en medio de las protestas reprimidas a sangre y fuego por el régimen de los ayatolás. Sin embargo, Trump aclaró que no planea intervenir en el país persa, lo que ha provocado retrocesos en el precio del petróleo y de los metales preciosos, especialmente la plata (-3%). 

A ello se suman las declaraciones de Trump asegurando que no destituirá a Powell, pese a la demanda del Departamento de Justicia relacionada con las reformas en edificios históricos de la Fed. 

En este contexto, la volatilidad puede aumentar con la publicación de resultados de varios de los Siete Magníficos —en la última semana de enero—, la evolución del caso contra Jerome Powell, la sentencia del Tribunal Supremo sobre los aranceles y, por supuesto, la reunión de la Fed (28 de enero).

De momento, el consumo se anima. Las cifras de comercio minorista relativas a noviembre –el mes de inicio de las compras navideñas– fueron alentadoras, con un +0,6% mensual. Pero los precios de producción industriales se aceleraron hasta el +3% interanual, un nivel de aumento de los costes de producción que seguiría poniendo cierta presión al alza sobre los precios al consumo en los próximos meses. La tasa subyacente repuntó una décima más y escaló hasta el +3,5% interanual, su mayor nivel desde marzo y prácticamente un punto por encima de los mínimos del año vistos en junio. 

Las ventas de viviendas de segunda mano sorprendieron al alza en diciembre al aumentar un +5,1% mensual y escalar hasta niveles de 4,35 millones de unidades anualizadas, cerrando el año pasado en su mayor nivel desde comienzos de 2023. Se trata de un dato alentador al mostrar un mayor dinamismo de las compraventas de casas.

Columbia Threadneedle: "cautelosamente optimistas"

William F. 'Ted Truscott, Consejero Delegado de Columbia Threadneedle Investments, se muestra "cautelosamente optimistas" respecto a que los mercados seguirán en expansión, respaldados por la moderación de la inflación, los recortes previstos de los tipos de interés y la innovación proporcionada por la IA: "los riesgos económicos y geopolíticos nos instan a mantenernos alerta". 

Los beneficios empresariales estadounidenses seguirán siendo el motor de la rentabilidad de la renta variable en 2026. Las compañías siguen siendo ágiles, se adaptan a los aranceles a la vez que protegen la rentabilidad, lo cual favorece unas perspectivas alentadoras para la renta variable estadounidense.

La bajada de los tipos de interés a corto plazo debería suponer un estímulo para la renta variable, lo cual reforzaría la confianza de los inversores. Aunque la inflación general se ha estabilizado en torno al 3 %, los repuntes localizados —especialmente en los bienes de consumo— indican que persisten presiones sobre los precios. Los aranceles se consolidan como un factor crítico a la hora de evaluar las perspectivas de inflación. Aun cuando suelen descartarse como ajustes puntuales, estos aranceles siguen teniendo repercusiones en las cadenas de suministro, aumentando los costes y cuestionando las premisas sobre la estabilidad de precios a largo plazo. Si la inflación volviera a acelerarse, la Reserva Federal podría suspender los recortes de los tipos de interés y la curva de tipos podría tornarse más pronunciada, lo cual reconfiguraría y complicaría las valoraciones tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija.

"La fortaleza de los beneficios avala el optimismo, pero las elevadas valoraciones y los riesgos geopolíticos subvalorados exigen la atención de los inversores. Es el momento de sacar partido de las oportunidades globales", apunta Truscott, que coloca el foco en:

  • Japón: se distingue como una oportunidad de inversión atractiva, ya que el país está inmerso en una transición de una cultura del ahorro en efectivo a una cultura de la inversión. Por primera vez en décadas, hay un gran optimismo entre los inversores respecto a la renta variable japonesa, motivado por las reformas del gobierno corporativo favorables a los inversores y a un notable viraje para el consumidor japonés del ahorro a la inversión. Las tendencias demográficas e inflacionistas están agilizando esta transición cultural, lo cual genera oportunidades para las compañías locales y los inversores globales. Nos sentimos optimistas y anticipamos una rentabilidad más sólida para la renta variable japonesa.
  • Europa: Con potencial, pero sometida a presiones. La relajación de los tipos de interés y la flexibilización del freno al endeudamiento de Alemania favorecieron las expectativas para la renta variable europea en 2025. Pero Europa se enfrenta a grandes presiones. Las cargas reglamentarias y la competencia por parte de China en forma de productos de alta calidad y bajo coste como los vehículos eléctricos están amenazando el liderazgo manufacturero de Europa. Las respuestas políticas y la desregulación serán determinantes si Europa desea maximizar su potencial económico y sacar partido del mercado único.
  • Reino Unido: Hemos empezado a detectar signos de recuperación o de aceleración del crecimiento económico en ese mercado. El reciente auge del mercado de renta variable del Reino Unido hasta alcanzar máximos históricos ha suscitado un debate sobre las perspectivas. Hay ocho valores que han aportado más de la mitad de la rentabilidad del FTSE 100, lo cual reproduce la dinámica de concentración que ha caracterizado el mercado de renta variable estadounidense. Sin embargo, a esta concentración le subyacen algunas oportunidades interesantes: cientos de compañías que cotizan con valoraciones atractivas y con sólidos análisis fundamentales nacionales. Aun así, la inflación se mantiene en el 4% y la política fiscal se decanta por un aumento de los impuestos. Si bien las valoraciones son muy interesantes, las reformas estructurales siguen quedándose atrás respecto a las de otras regiones.
  • Mercados emergentes: Cada vez ganan más terreno. Los mercados emergentes resultan cada vez más apetitosos. La creciente debilidad del dólar y el crecimiento mundial suelen favorecer a estos mercados, y ahora tenemos una postura mucho más optimista sobre la renta variable de los mercados emergentes que la que teníamos en el pasado.

Los mercados de renta fija comienzan 2026 con una impactante dosis de optimismo. Una economía estable, el recorte de los tipos de interés de la Reserva Federal y una demanda boyante de bonos constituyen los cimientos para obtener una rentabilidad esperanzadora. Los aspectos fundamentales crediticios con calificación de inversión siguen mostrándose sólidos y los mercados de crédito público parecen estables.

"Apreciamos un creciente interés de los inversores por el crédito privado como una clase de activo ofrece oportunidades de rentabilidad diferenciada, pero hay que mantenerse vigilantes ante este tipo de activo. Un análisis riguroso y una gestión activa serán herramientas cruciales para que los inversores puedan aprovechar las oportunidades en evolución del crédito privado", avisa.

El aumento exponencial de la deuda pública mundial sigue constituyendo una fuente de preocupación a largo plazo para los mercados, sobre todo con el aumento desmesurado de los pagos de intereses. Los próximos tres a cinco años podrían acarrear graves consecuencias si no se resuelve este problema estructural. "Debemos mantener una estrecha vigilancia sobre la política fiscal y determinar qué niveles de deuda son sostenibles. El alto nivel de endeudamiento no es solo un problema de los EEUU, sino que es un desafío global que afecta a muchos otros países, como Japón, los países europeos y algunos más. Si bien existen soluciones, estas requieren acciones valientes frente a complejas decisiones políticas", insiste.

Riesgos geopolíticos en primer plano

En 2025 los mercados hicieron caso omiso, en gran medida, a los riesgos geopolíticos, quizás hasta el punto de caer en la autocomplacencia. Pero han saltado a primer plano a principios de año con Venezuela y la renovada política estadounidense hacia América Latina. La guerra provocada por la invasión rusa de Ucrania sigue sin resolverse, mientras que las tensiones entre China y Taiwán siguen generando preocupación. Además, el nuevo rumbo de la política de EEUU hacia Europa y los riesgos de conflicto en Oriente Próximo añaden complejidad al paisaje geopolítico. 

"Considerando que las valoraciones son altas, especialmente en la renta variable estadounidense, el margen de error es estrecho. En el mundo de las inversiones hay un viejo dicho que reza que la confianza es sinónimo de liquidez, y la liquidez equivale a confianza. Una perturbación notable puede menoscabar la confianza del mercado rápidamente y la liquidez puede evaporarse en un instante en los mercados actuales, que evolucionan rápidamente. Podríamos estar a solo un incidente de que los mercados se carguen la complacencia y reaccionen deforma negativa ante los acontecimientos mundiales desestabilizadores", advierte el CEO de Columbia Threadneedle Investments.

Por su parte, la inteligencia artificial (IA) es un tema de inversión primordial para 2026, ya que el gasto empresarial en IA se centra en la reducción de costes y en la mejora de la productividad. Aunque los beneficios inmediatos son tangibles, la rentabilidad de la inversión a largo plazo sigue percibiéndose con incertidumbre. Esto suscita la pregunta: ¿cómo será 2027 y los años posteriores? "Estamos analizando detenidamente las implicaciones de la expansión de la IA para los mercados, así como la circularidad de algunas inversiones en IA", señala.

"La diversificación no es negociable Aunque la renta variable estadounidense ha producido generosos rendimientos, la historia demuestra que las posiciones de liderazgo son cambiantes. No solo eso, sino que, la desmesurada concentración de rentabilidad en básicamente siete valores negociables subraya el argumento a favor de la diversificación", resalta Truscott. 

Una cartera diversificada—que incluya valores de gran y pequeña capitalización, renta variable estadounidense e internacionales, renta fija y productos alternativos— es esencial para el éxito a largo plazo. Los valores de pequeña capitalización están despertando interés gracias a la caída delos tipos de interés y al crecimiento económico favorable. La exposición internacional se beneficia de la debilidad del dólar y de las importantes reformas adoptadas en mercados como el de Japón. Los bonos municipales, que suelen ser subestimados, ofrecen atractivas rentabilidades y deberían desempeñar un papel más decisivo en las carteras de los inversores. Los bonos con calificación de inversión, que se encuentran en una excelente situación desde el punto de vista de análisis fundamental, ofrecen una estabilidad nada desdeñable; las asignaciones 'core'/'core-plus' deben seguir siendo fundamentales. Los bonos de renta fija de alto rendimiento, aunque presentan diferenciales ajustados, ofrecen una rentabilidad adecuada. Los alternativos aportan beneficios de diversificación, pero exigen una mayor formación de los inversores a medida que se amplía el acceso. Una exposición amplia es en todo momento una buena idea, pero en el contexto actual, la diversificación cobra aún mayor importancia. Los inversores salen ganando a medida que evoluciona el sector

La gestión de activos se mantiene competitiva, fragmentada y dinámica. La presión delas comisiones sigue siendo un problema significativo para el sector, mientras que la eficiencia operativa requiere una mayor atención. La consolidación podría acelerarse, especialmente en los mercados bajistas, mientras que la rivalidad por hacerse con el talento sigue siendo feroz. La innovación en vehículos, estrategias y tecnología continúa centrándose en afrontar las necesidades cambiantes de los inversores a medida que cambian las condiciones del mercado. Los ETF activos, las cuentas gestionadas de forma independiente, las carteras modelo y el acceso más generalizado a los productos alternativos están reconfigurando el panorama de la inversión, ya que ofrecen a los inversores una mayor variedad de opciones a la hora de acceder a soluciones de inversión. Los fondos de inversión mantienen su relevancia, especialmente en los planes de jubilación, pero la presión sobre los precios y la innovación favorecen los vehículos más modernos. La innovación en vehículos está proporcionando más capacidad a los inversores con menores costes, mayor flexibilidad y más variedad de soluciones.

La demanda de inversiones alternativas está en auge, ya que los inversores buscan diversificación y rentabilidades diferenciadas, pero "tenemos que ser cuidadosos con la asignación de carteras". Sigue siendo crucial equilibrar esos beneficios con la naturaleza semilíquida o ilíquida de los activos alternativos. La eficacia depende de la planificación y la formación: los asesores y los clientes deben comprender las posibles ventajas y desventajas y estar preparados para comprometer capital a largo plazo. Democratizar elacceso es positivo, pero es esencial tomar decisiones informadas.

La gestión activa sigue siendo vital. A medida que crece la inversión pasiva, las ineficiencias en la renta variable y en la renta fija crean oportunidades para que los gestores cualificados identifiquen títulos con valoraciones incorrectas y generen resultados por medio de un análisis riguroso y la construcción de carteras.

"El año que tenemos por delante plantea un escenario lleno de oportunidades, pero no exento de riesgos. Los mercados son pujantes, la liquidez es robusta y reina el optimismo. Aun así, la confianza puede quebrarse. Las sorpresas inflacionistas, las crisis geopolíticas o las turbulencias en los mercados crediticios podrían alterar rápidamente el panorama de inversión. La prudencia es indispensable para afrontar las oportunidades y los riesgos de 2026", concluye.

UBS: rally del oro

El oro ha prolongado su fuerte rally y ha marcado nuevos máximos, en un contexto de persistente incertidumbre política y geopolítica. Pese a las subidas ya registradas, en UBS esperan que el precio del oro siga avanzando hasta los 5.000$ por onza en los próximos meses, impulsado por la demanda de cobertura frente a los riesgos macroeconómicos, políticos y geopolíticos aún presentes: han resurgido las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la incertidumbre institucional y de política económica refuerza la demanda de activos refugio, por lo que el contexto fundamental sigue siendo favorable para el oro.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, señala: “Dado que se espera que la demanda de oro por parte de los bancos centrales y de los inversores continúe creciendo este año, mantenemos una posición positiva en el metal y vemos valor en una asignación de un dígito medio dentro de una cartera bien diversificada. Aunque reconocemos los riesgos a la baja derivados de la prima actualmente elevada, el precio del oro podría incluso superar nuestras previsiones y alcanzar los 5.400$ por onza si aumentan los riesgos políticos o financieros”.

14Jan

Las quiebras de empresas aumentarán por el impacto de la inteligencia artificial, por el dumping de sobreproducción china. También influyen la creciente polarización social y la desinformación, y el riesgo de una salida masiva de los inversores minoristas en episodios de volatilidad.

Miguel Ángel Valero

La nueva era del proteccionismo implantada en 2025 con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus aranceles disparó la incertidumbre económica a niveles inéditos, comparables a los de la pandemia, y sacudió toda la arquitectura geopolítica global y el comercio mundial. En 2026 esto se traducirá en la fractura del propio bloque atlántico, un crecimiento económico global moderado, el aumento de las insolvencias empresariales y la competitividad europea como asignatura pendiente, según las perspectivas de Coface.

Sus expertos dibujan un escenario marcado por dos tendencias clave. Por un lado, un crecimiento global moderado y dispar por regiones: 2,4-2,5% , marcando una nueva desaceleración tras el 2,6-2,7% de 2025, e inferior al potencial previo a la pandemia. En EEUU, el crecimiento se estabilizará ligeramente por debajo del 2 % , impulsado de forma masiva por inversiones en inteligencia artificial ( IA ) y tecnología: centros de datos, redes, generación eléctrica, etc. De hecho, solo el sector de la IA representa alrededor del 20 % del crecimiento estadounidense en 2025, y casi la totalidad si se incluyen los efectos sobre el consumo derivados de las valoraciones bursátiles, que se disparan por la subida de las acciones de los grandes grupos del sector. En Europa, el crecimiento previsto se mantiene cercano al 1 % , similar a 2025. Alemania podría alcanzar el 1% gracias al plan Merz, mientras que para Francia la previsión es del 0,6%, condicionada por incertidumbres fiscales y políticas. Por su parte, China continuará su desaceleración orgánica, pese al objetivo oficial del 5% ; mientras que India mantiene un fuerte dinamismo , apoyado en sus motores internos y su baja exposición al mercado estadounidense.

La segunda variable que marcará 2026 será el aumento de insolvencias. Se espera que las quiebras empresariales continúen aumentando, aunque el ritmo de crecimiento se ralentiza: 3-4% este año, frente al 6-7% de 2025. Los sectores más afectados siguen siendo construcción y hostelería y restauración , pero también se observa un fuerte incremento entre empresas medianas con importante peso social. 

“Se trata a menudo de compañías históricamente frágiles cuya caída se ha acelerado por el contexto general”, afirma Frédéric Wissocq, director de suscripción para Europa Occidental y África en Coface. Las empresas “zombi” , que sobrevivieron gracias a las ayudas por la pandemia y los bajos tipos de interés, están desapareciendo progresivamente. Además, puede surgir una nueva ola de insolvencias con la expansión gradual de tecnologías —especialmente la IA — en el tejido productivo, lo que Jean-Christophe Caffet, economista jefe del Grupo Coface , describe como “creación destructiva”, al menos durante una fase inicial de transición.

Retraso en la respuesta de Europa

“La fragmentación se acelera y la economía se convierte en herramienta de coerción. Antes se hablaba de la heterogeneidad del sur global, pero hoy es la relación transatlántica la que genera verdadera preocupación”, indica Frédéric Wissocq. “Esta revisión de la alianza histórica obliga a Europa a replantear urgentemente su postura estratégica, especialmente en materia de defensa, en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias en varios países del continente”, añade.

La respuesta europea se articula en torno al “Compás de Competitividad”, que fija un rumbo estratégico ambicioso para 2029 basado en varias áreas clave: cerrar la brecha en tecnologías avanzadas, desarrollar un plan coherente que combine descarbonización y competitividad, reforzar la seguridad reduciendo dependencias y acelerar el proceso de integración política .Sin embargo, “actualmente, una de las mayores preocupaciones es el retraso en la aplicación operativa de las recomendaciones de los informes Draghi y Letta”, declara Jean-Christophe Caffet . Y es que, aunque se han lanzado algunos proyectos —gigafactorías, simplificación administrativa para pymes, aceleración en permisos mineros —el ritmo está muy por debajo de lo necesario para responder a la urgencia. El plan Draghi preveía inversiones anuales de entre 750.000 millones y 800.000 millones para impulsar la competitividad europea, pero la movilización efectiva de estos recursos se está viendo frenada por restricciones presupuestarias en muchos estados miembros y/o reticencias políticas a emitir deuda conjunta.

El caso alemán ilustra perfectamente esta tensión entre ambición y realidad: la llegada de Friedrich Merz al poder en 2025 marcó un cambio en la política económica alemana, tradicionalmente basada en la disciplina fiscal. Alemania ha anunciado un ambicioso plan de estímulo de 850.000 millones en diez años, destinado a infraestructuras, defensa y transición ecológica. Aunque este cambio podría generar efectos positivos en toda Europa, persisten incertidumbres sobre la ejecución y el calendario del gasto.

En cuanto a las perspectivas futuras de las empresas europeas, los expertos de Coface identifican varios frentes: proteccionismo estadounidense, competencia de China, e inestabilidad política regional. Pese a los temores iniciales, los aranceles de EEUU no han provocado grandes distorsiones para los exportadores europeos. Las tasas efectivas se sitúan actualmente en torno al 16-17 %. “Europa no está más gravada que el resto del mundo e, incluso , menos en algunos productos que exporta a EEUU”, señala Jean-Christophe Caffet. Alrededor del 80% del coste arancelario lo asumen entidades estadounidenses —empresas o consumidores —y no los exportadores extranjeros, en contra de lo que afirma la administración Trump.

Así, el verdadero peligro para la industria europea se encuentra en un dumping masivo de la sobreproducción china, tal y como indica Frédéric Wissocq. Este riesgo se explica por la combinación de sobrecapacidad china y aranceles estadounidenses, que dificultan el acceso al mercado de EEUU. Por ahora, China ha logrado redirigir sus exportaciones hacia Europa (+6%interanual) y, sobre todo, hacia terceros países o “conectores”, como Vietnam (+20% ). Esta ofensiva comercial china ejerce una fuerte presión deflacionaria: la brecha de precios entre productos chinos y europeos se ha ampliado 30 puntos desde la reapertura postCOVID, llegando a más de 40 puntos si se consideran las fluctuaciones cambiarias. ”Esta sobrecapacidad china deprime los precios de producción, estrangulando la facturación y, en consecuencia, los márgenes de los fabricantes europeos. No es un fenómeno temporal, sino una tendencia significativa y probablemente duradera” , avisa Jean-Christophe Caffet. Algunos sectores están especialmente afectados , como el de vehículos eléctricos , donde China ha dado un salto espectacular hacia la gama alta; el de bienes de equipo , especialmente los relacionados con la producción de energía libre de carbono; o el de metales , cuyos dos principales mercados —construcción y automoción —están en desaceleración.

En este todo este contexto alarmante, la incertidumbre pesa sobre la confianza de los agentes económicos, frenando el consumo y generando una marcada prudencia en las decisiones de inversión, concluyen los expertos de Coface.

Marsh/Zurich: atención a la polarización social y a la desinformación

Por su parte, el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial, elaborado con Marsh y Zurich, avisa de la confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados, los fenómenos meteorológicos extremos, la polarización social (que sube al tercer puesto entre los grandes riesgos globales a dos años vista), y la desinformación (ya es el segundo).

Andrew George, presidente de Specialty en Marsh Risk, advierte: “Las crecientes divisiones se encuentran en el centro de los riesgos sociales a los que todos nos enfrentamos, desde la fragmentación social y la desigualdad, hasta el deterioro de la salud y el bienestar. A pesar de la severidad cada vez mayor de estos riesgos globales, los principales gobiernos están abandonando muchos de los marcos establecidos para abordar los retos comunes. Como consecuencia, las sociedades divididas se están acercando al límite de la inestabilidad social y a un aumento de los conflictos”.

El informe alerta de la llegada de una nueva era de competencia global, ya que los líderes empresariales esperan que la gravedad de 33 riesgos –con la excepción de la confrontación geoeconómica– aumente en los próximos diez años. El 57%anticipa un panorama turbulento o muy complicado durante la próxima década. En este horizonte temporal, los riesgos medioambientales y tecnológicos adquieren un protagonismo destacado. Alison Martin, CEO de Vida, Salud y Distribución Bancaria en Zurich, resalta: “Los líderes empresariales de las principales economías están profundamente preocupados por las pensiones y la salud pública. Estas carencias amenazan tanto el bienestar de la fuerza laboral como la estabilidad social. Sin embargo, resulta llamativo que los riesgos sociales –como el deterioro de la salud, la falta de infraestructuras públicas y de sistemas de protección social– apenas tengan protagonismo en la perspectiva de riesgos a diez años, a pesar de que sus efectos ya están transformando nuestro entorno. Si no actuamos con urgencia y de manera colaborativa, corremos el riesgo de ignorar amenazas que podrían definir nuestro futuro”.

Según el informe, los avances en IA y computación cuántica tendrán un impacto significativo en los mercados laborales, las estructuras sociales, las infraestructuras y la geopolítica, y podrían contribuir a ampliar las brechas económicas globales. Las infraestructuras críticas –vulnerables ante amenazas como el corte de cables submarinos o la interrupción de satélites– también necesitarán una inversión considerable para su modernización.

Peter Giger, Group Chief Risk Officer, de Zurich, añade: “A pesar de que los fenómenos meteorológicos extremos, los ciberataques y los conflictos geopolíticos representan amenazas cada vez mayores, las interrupciones en infraestructuras críticas ocupan solo el puesto 23 entre los riesgos globales para la próxima década. Esto supone una peligrosa falta de atención. Desde las redes eléctricas tensionadas por olas de calor históricas hasta las ciudades costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar, dependemos de sistemas que no están lo suficientemente preparados o con poca financiación. Cuando la infraestructura falla, todo lo demás queda expuesto al riesgo. Debemos reconocer lo interconectadas que están estas amenazas e invertir ahora para fortalecer la resiliencia antes de que llegue la próxima crisis”.

Andrew George, presidente de Specialty en Marsh Risk, concluye: “Los avances en inteligencia artificial y computación cuántica están transformando rápidamente los mercados laborales y la geopolítica, con profundas implicaciones que revolucionarán la vida de las personas, mejorarán nuestra salud y prosperidad, y moldearán el futuro de las naciones. A medida que la automatización y los avances en computación cuántica se aceleran, tanto gobiernos como empresas deben trabajar conjuntamente para afrontar los retos relacionados con la redundancia de puestos de trabajo, la concentración económica y el riesgo de interrupciones sistémicas tanto en infraestructuras críticas como en la confianza digital”.

Ibercaja: las elecciones de medio mandato frenarán a Trump

En Ibercaja Gestión vaticinan una economía global que crece a su velocidad de crucero, en torno al 3%. Tras los sustos de 2025, la incertidumbre política se ha reducido y las elecciones de mitad de mandato en EEUU deberían mantener a raya a Trump. En Europa, la tendencia es positiva, la confianza empresarial se sitúa bastante por encima del nivel de hace 12 meses, llega por fin el impulso fiscal alemán y como sorpresa podemos tener el dividendo de la paz si Ucrania y Rusia llegan a un acuerdo duradero .Esto sumaría unas décimas al crecimiento económico y restaría algo de inflación, lo que a su vez daría más margen de maniobra al BCE. Por su lado, los problemas de China con la demanda interna son de sobra conocidos, pero sigue cumpliendo el expediente en términos de crecimiento; y, en general, los emergentes se desenvuelven bien en un entorno de tipos americanos a la baja y dólar débil.

Ven un escenario base en el que los impulsos negativos sean compensados por los positivos. Para mantener su poder en ambas cámaras, Trump necesita una economía creciendo a mayor velocidad y una inflación más baja, ya que la correlación entre evolución de precios y sensación de bienestar económico entre las familias americanas es muy alta.

Por lo tanto, si hay novedades en el frente comercial, puede que incluso sean positivas (por ejemplo, exenciones en productos básicos en la cesta de la compra del americano medio; el One Big Beautiful Bill ya incluía retoques impositivos que aumentarán las devoluciones de impuestos en primavera), pero si esto no es suficiente para que Trump recupere popularidad, ya se habla de devolver parte de lo recaudado vía aranceles en forma de cheque directo a casa.
En Europa, los alemanes pueden anunciar una reforma y acabar gastando menos que el año anterior, como ha ocurrido en 2025 (se espera que acaben con un déficit del 2,5 %, frente al 2,7 % de 2024). Ya pasó después de la gran crisis financiera de2008. La excusa es que no han tenido presupuesto hasta octubre: el impulso no se ha cancelado, sino que se ha retrasado. Se espera que el crecimiento alemán se acelere desde el 0,3% de 2025, al 1,3 % en 2026 y al 1,7 %en 2027. Y la economía alemana es más de un cuarto del total de la zona euro.

Adicionalmente, está el impulso de las 4 bajadas de tipos de 2025, ya que la política monetaria siempre actúa con 'retraso'. Por lo tanto, en Ibercaja Gestión esperan  que la economía de la zona euro siga progresando a tasas cercanas a su crecimiento potencial, 1%.

Y el empujón que supondría que Ucrania y Rusia llegan por fin a un acuerdo de paz. Si se logra una tregua indefinida, pero sin resolver la posesión delos territorios y sin otorgar garantías de seguridad para Ucrania, el impacto sería mínimo, ya que persistiría la incertidumbre. Si, por el contrario, se logra un acuerdo duradero, la UE podría replantearse importar algo de gas ruso y se pondría en marcha el plan de reconstrucción de Ucrania. El impacto en PIB e inflación sería considerable.

Después de 164 bajadas de tipos en 2024 y 155 en 2025, quedan por delante otras 78 bajadas de tipos previstas en todo el mundo para 2026. Por lo tanto, el viento de cola de las políticas monetarias sigue soplando. El mercado está pendiente, sobre todo, de lo que haga la Reserva Federal, que también está de elecciones. De momento, el mercado ha puesto en precio dos bajadas para los próximos 12 meses, pero la elección del sustituto de Powell puede decidir el resultado final; al igual que lo puede hacer la evolución de la inflación y de los tipos a largo plazo, sobre todo si el movimiento al alza de éstos se debe a un nuevo episodio de crisis de confianza sobre la independencia de la Fed. "Lo positivo para los inversores es que 2026 será un año donde veamos bajadas de tipos, que históricamente ha servido para impulsar la renta variable", apuntan en Ibercaja Gestión.

Es complicado que las Bolsas repitan las altas rentabilidades de los últimos 3 años, pero en la gestora de Ibercaja recomiendan "seguir invertidos en carteras globales, diversificadas y gestionadas activamente". En Deuda Pública, las curvas ofrecen rentabilidades más atractivas que las de hace 12 meses en los tramos largos. Los vencimientos cortos siguen siendo poco atractivos. En Renta Fija Privada, una buena ventana de oportunidad para apostar por el crédito de buena calidad crediticia con duraciones medias (3-4 años).En Renta Variable, las expectativas de crecimiento de beneficios tanto para 2026 como para 2027 se sitúan por encima del 10%. "Salvo accidente, 2026 debería ser un buen año de Bolsa; aunque los accidentes, de vez en cuando, ocurren. EE.UU. debería subir algo menos que Europa, ya que las valoraciones de partida son más exigentes", avisan. Sectorialmente, una mezcla de cíclicos y defensivos en los que estar sobre ponderados: sanidad, consumo y tecnología más exposición a infraestructuras y financieras, y fuera fuera en energía y telecos.

Los riesgos como geoestrategia, posible sobrevaloración de la IA, e irresponsabilidad fiscal de los gobiernos, en absoluto pueden ser ignorados. La aportación de valor vendrá de la diversificación, flexibilidad y gestión activa. 2026 volverá a ser un buen año para la renta fija. "Vemos un 2026 positivo para los activos de riesgo y por lo tanto favorable para Bolsas", insisten. "El objetivo de Trump es un dólar débil y en 2026 podríamos ver más medidas como los aranceles que vayan en ese camino. Puede que hasta 1,2 -1,22/€, para reforzarse algo al aproximarse las elecciones de medio mandato en noviembre", resaltan

Singular Bank: la gestión activa será más determinante que nunca

Las Perspectivas 2026 de Singular Bank destacan que el antiguo orden internacional surgido tras la II Guerra Mundial ha perdido vigencia, sin que se haya consolidado todavía un marco sustitutivo, dando lugar a una etapa marcada por tensiones estratégicas, reajustes en las cadenas de valor y la irrupción de nuevas potencias intermedias. Durante 2025, el uso del poder económico, comercial y tecnológico como pilar central de política exterior se ha intensificado, particularmente por parte de Estados Unidos y China. La Administración Trump ha profundizado en la utilización de aranceles para reforzar su soberanía estratégica, mientras que el Gobierno de Xi Jinping ha afianzado su influencia mediante el control de exportaciones críticas como tierras raras y semiconductores.

Alicia Coronil, Economista Jefe de Singular Bank, señala: “Nos encontramos en el epicentro de una reconfiguración geoeconómica que marcará las próximas décadas. Las tensiones entre Estados Unidos y China, junto con el auge del Sur Global y de nuevas potencias intermedias, están obligando a redefinir las cadenas de valor y las estrategias industriales. Para Europa, 2026 será un año decisivo para reforzar su autonomía estratégica, recuperar su rol geoeconómico e impulsar su competitividad en un mundo que transita hacia un nuevo orden mundial”.

Será un año clave para Europa, que afronta el reto de reafirmar su peso geoeconómico, consolidar su autonomía y acelerar su integración en sectores clave como la industria, la energía, la defensa y la tecnología. Además, este proceso se desarrollará en un contexto marcado por la recuperación económica de Alemania, impulsada por la inversión pública, y por el crecimiento previsto para España, que volverá a superar la tasa de avance del PIB del conjunto de la Eurozona ante la resiliencia de la demanda interna.

El desarrollo acelerado de la IA y otras innovaciones disruptivas continuará impulsando un ciclo inversor histórico, que irá acompañado de una creciente demanda energética, de infraestructuras, hardware y talento especializado. De este modo, este fenómeno abre nuevas oportunidades en sectores como software, consultoría, salud, biotecnología o electrificación.

En los mercados financieros, será un ejercicio de transición, con retornos más moderados y con políticas monetarias tendiendo a la estabilización en niveles próximos a la neutralidad. Identifica valor en la renta fija en segmentos de mayor calidad, mientras que la renta variable afrontará un entorno en el que la fortaleza de los beneficios convivirá con valoraciones exigentes, especialmente en tecnología.

En este sentido, Roberto Scholtes, jefe de Estrategia de Inversión de Singular Bank, vaticina que "la gestión activa será más determinante que nunca. La combinación de crecimiento moderado, valoraciones ajustadas y divergencias entre sectores exige una aproximación selectiva y diversificada. Las oportunidades existen, pero requieren un análisis riguroso y una lectura estratégica de los grandes vectores que transforman la economía global”. Las 5D—digitalización, descarbonización, demografía, desglobalización y desorden geopolítico— son la guía fundamental para identificar las oportunidades estructurales de inversión de largo plazo en el nuevo contexto internacional.  “Este enfoque, que establecimos en 2022, demuestra hoy más vigencia que nunca en un mundo que se reconfigura a gran velocidad”, recoge el informe.

Robeco: selectivos y aprovechar las oportunidades ligadas a las caídas

Los inversores deberán ser selectivos este año, ya que los mercados bursátiles y metalúrgicos, excesivamente exuberantes, se enfrentan a posibles correcciones, afirma el Head of Multi-Asset Strategies & Equity Solutions de Robeco, Colin Graham. Pueden surgir oportunidades vinculadas a las caídas que pueden producirse si los mercados de renta variable abandonan sus máximos históricos, con los valores chinos que monetizan la IA y con las alternativas tradicionales a las acciones caras, como la deuda pública o los bonos corporativos.

"El progreso tecnológico récord esconde fragilidades estructurales del resto de la economía, como las presiones inflacionistas y un panorama manufacturero sombrío", avisa. "Mientras los índices como el S&P 500 alcanzan máximos históricos, el 'repunte de todo' iniciado el llamado Día de la Liberación del pasado abril, cuando se anunciaron los aranceles del presidente Trump, ha dado lugar a un mercado vulnerable a un brusco golpe de realidad", insiste.

"El éxito en 2026 requerirá comprar en las caídas de las posiciones abarrotadas y de consenso, y gestionar la merma de rentabilidad por las asignaciones menos favorecidas a coberturas defensivas e ideas basadas en las valoraciones", añade.

No solo los mercados bursátiles han alcanzado nuevos máximos. El precio del oro también ha batido récords y la onza ha superado los 4.000$ debido a la continua agitación geopolítica y a la gran demanda por parte de los bancos centrales. Por su parte, la plata se ha disparado porque la oferta no satisface la futura demanda industrial. "Los metales preciosos han proporcionado diversificación y rentabilidad, pero la reciente subida de la plata (un 30% en 2025) encarna la inestabilidad actual del mercado. Aunque la demanda industrial por parte de los sectores de la energía solar y el 5G es real, el precio de la plata se ha desvinculado de los fundamentales. Por el contrario, el oro sigue siendo una cobertura de primera", explica. 

Se espera que la demanda procedente de los bancos centrales siga siendo el cuádruple que en los años anteriores al 2022, un factor de demanda clave que habrá que vigilar este año. El interés de los fondos cotizados (ETF) de ambos metales ha crecido significativamente: el 22% de las 220.000 toneladas extraídas reside en monedas de oro y ETF respaldados por oro, unas tenencias mayores que las de los bancos centrales: "En consecuencia, el interés financiero será el motor predominante del oro y la plata, por lo que podemos esperar volatilidad y negociación en los indicadores técnicos", alerta.

Por otra parte, la posible contracción del mercado de deuda privada podría provocar que los instrumentos más tradicionales, como los bonos soberanos y el crédito, sean más atractivos en 2026. "Los riesgos sistémicos de la deuda privada han ido en aumento, ya que la demanda ha impulsado una 'reserva oscura' cada vez mayor de préstamos no bancarios sin la transparencia ni las rigurosas pruebas de estrés a las que están sujetas las emisiones de deuda cotizada», afirma Graham.

"Dados los estrechos vínculos con el sistema bancario tradicional, una crisis de liquidez en el ámbito del crédito privado podría desencadenar una repentina convulsión en los mercados públicos. Los gestores de deuda privada venderían primero lo que pudieran, empezando por la deuda líquida, y luego los bancos liquidarían las garantías (bonos del Tesoro, bonos investment grade y acciones) para cubrir las rebajas", recalca. "La derogación de la regulación de los balances bancarios en EEUU dará margen, ya que estas anomalías de precios a corto plazo se presentarán para los gestores hábiles de la deuda. Por tanto, pueden surgir oportunidades para la renta variable, el high yield y la deuda pública si la venta masiva no se debe a otros fundamentales».

La obsesión del mercado por los valores de IA ha llevado a muchos a creer que se trata de una burbuja a punto de estallar. Nvidia, que fabrica chips de IA, se convirtió en la primera compañía del mundo en alcanzar un valor superior a 4 billones$, una capitalización bursátil mayor que el PIB de todos los países europeos.

"El discurso en torno a la IA está pasando de la mera narrativa (valoraciones basadas en el potencial futuro) a la implementación, con resultados reales en cuanto a eficiencia y retorno de inversión. Las tecnológicas de EEUU (que elaboran dichas narrativas) siguen dominando el desarrollo de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM). No obstante, es probable que 2026 sea un año de racionalización en el que surjan inquietudes sobre el crecimiento, ya que los hiperescaladores se enfrentan a la presión de justificar los billones que están invirtiendo en bienes de capital. Por el contrario, las compañías de China (que ejecutan implantaciones) están ganando la carrera de la "IA aplicada". Al centrarse en la reducción de los costes unitarios de fabricación y logística, la IA china ya se está haciendo notar en las ganancias del 1% del PIB. No hemos descartado las acciones chinas que se beneficiarán del despliegue de la IA, como en la automatización industrial", resalta Graham.

El experto de Robeco cree que los inversores profesionales deben tener cuidado con la influencia de los minoristas que han proliferado en torno a los ETF de bajo coste, (en los de renta variable EEUU suponen más del 40%), atraídos por la subida constante de los precios de las acciones, y la perspectiva continua de una burbuja de la IA: "El cambio de la propiedad a inversores minoristas y tácticos que actúan en función de los precios ha creado 'manos frágiles". "Ya estamos observando un 'agotamiento minorista': los flujos netos han sido negativos durante cinco semanas consecutivas, lo que sugiere que la mentalidad de 'comprar en la caída' está desapareciendo. También está la 'brecha de confianza', ya que las encuestas a los gestores de fondos revelan altos niveles de inversión a pesar de la creencia generalizada de que el mercado experimenta una burbuja en torno a la IA. Esto genera riesgos de que se produzca una 'salida masiva'. remarca.

Este año también es año de elecciones de mitad de legislatura en EEUU. Desde 1961, la renta variable estadounidense pasa apuros en los tres primeros trimestres de los años de elecciones al Congreso, seguidos de un repunte en el cuarto. "Puede que este año no sea tan fácil como se prevé mayoritariamente", advierte.

"Y no hay que olvidar que los niveles de efectivo han disminuido mientras que los préstamos han aumentado a medida que todo el mundo se contagiaba del virus de la IA. Ahora existen riesgos de apalancamiento, ya que los saldos mundiales de efectivo han caído hasta un precario 3,7%, un nivel que históricamente precede a grandes desplomes de los mercados bursátiles", subraya Graham. "Además, los mercados de renta variable siguen cotizando en función del crecimiento de los beneficios de las empresas relacionadas con la IA y de los indicadores técnicos, no de las valoraciones", apunta.

"Durante estos episodios de volatilidad, nos basaremos en nuestro propio proceso de inversión multiactivo, analizando los fundamentales para detectar cualquier cambio en nuestras perspectivas; por ejemplo, en los beneficios de las compañías o en la evolución de los tipos de interés. Esto servirá como base para fundamentar la decisión de comprar activos de riesgo en caídas o alejarse de ellos para construir carteras más defensivas", concluye.

14Jan

Gobernadores de la Fed subrayan que los tipos de interés se encuentran cerca del nivel neutral, por lo que hay poca necesidad de reducirlos más mientras los precios no se acerquen al objetivo de la Reserva Federal.

Miguel Ángel Valero

Se le amontonan  los problemas a Trump. Por un lado, la inflación mantiene su senda de moderación, lo que resta argumentos en la campaña para bajar los tipos de interés en la que está embarcado el presidente de EEUU. Por otra, el primer banco que presenta resultados de 2025, JP Morgan, que es además el mayor de EEUU por volumen de activos gestionados, sufre una caída del 4,1% en Bolsa tras incrementar el 33% las provisiones por riesgo de crédito, principalmente derivadas de la adquisición del negocio de tarjetas de crédito de Apple —anteriormente gestionado por Goldman Sachs, y ganar el 2% menos aunque los ingresos crezcan el 4%.

Además, su CEO, Jamie Dimon, avisa que la propuesta de Trump para limitar los intereses de las tarjetas de crédito al 10% puede restringir significativamente el acceso de los consumidores a la financiación y perjudicar la economía de EEUU. También alerta que una mayor injerencia en la Reserva Federal puede provocar un repunte de la inflación.

Sobre Groenlandia crecen las discrepancias internas. La portavoz de la Casa Blanca insiste en que el uso de la fuerza militar sigue siendo una opción, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, resta importancia a esa posibilidad y asegura que el objetivo es comprar la isla. 

Trump 'calienta' las negociaciones con Dinamarca y con Groenlandia al asegurar que cualquier opción que no sea la anexión de la isla a EEUU es "inaceptable". Cree que "la OTAN se vuelve mucho más formidable y eficaz con Groenlandia en manos de EEUU”, y en su Truth Social escribe: “OTAN: Dile a Dinamarca que salga de ahí ¡YA!“, porque "EEUU necesita a Groenlandia para su seguridad nacional” y “es fundamental para la Cúpula Dorada que estamos construyendo”, el gran escudo antimisiles que busca proteger a todo el territorio estadounidense desde el espacio a partir de 2028 y que cuenta con una inversión de 175.000 millones$ (más de 150.000 millones€).

Mientras, se confirma que las presiones inflacionistas se moderaron en EEUU Unidos en el tramo final del año pasado. El IPC se mantuvo sin cambios en el +2,7% interanual al tiempo que la tasa subyacente repitió niveles del +2,6%. Tras haber tocado mínimos en abril –cuando el IPC se situó en +2,3% y quedó marcado por la agresiva introducción de aranceles– se inició un repunte sostenido hasta +3% en septiembre y, ahora, con el dato de diciembre, se confirma una relajación al cerrar 2025 en niveles del +2,7%.

Por el lado de los componentes, destaca el freno de los precios de la energía, que avanzaron un +2,3% interanual frente al +4,2% anterior y, con ello, aportaron una décima a la inflación (3 en noviembre). Por su lado, repuntaron cinco décimas los precios de los alimentos al avanzar un +3,1% interanual. En el lado de la tasa subyacente, sin cambios en el ritmo de crecimiento de los precios de los servicios (+3% interanual) y también en los bienes (+1,4%). Este último dato sugiere que el impacto de los aranceles sobre los precios de bienes podría haber alcanzado ya su punto máximo. Mientras tanto, en los servicios, partidas como los alquileres imputados han mostrado estabilidad, pero han repuntado las relacionadas con el ocio (+4% interanual en diciembre vs. +2,4% previo), lo que indicaría una cierta presión al alza en los precios por crecimiento de salarios y sobre todo por una mayor demanda de consumo de servicios y gasto discrecional.

El presidente de la Fed de Richmond, Tom Barkin, aplaude el dato del IPC, pero avisa que la presión inflacionaria persistirá, dado que las empresas continúan trasladando a los consumidores los incrementos de precios derivados de los aranceles. Por su parte, el presidente de la Fed de San Luis, Alberto Musalem, cree que los tipos de interés se encuentran cerca del nivel neutral, por lo que hay poca necesidad de reducirlos más mientras la inflación permanezca elevada, contradiciendo a Trump. Además, los riesgos inflacionarios se están moderando, por lo que reitera su expectativa de que los precios comiencen a converger hacia el objetivo de la Reserva Federal más adelante este año.

Por si no fueran suficientes, China cierra 2025 con superávit comercial récord, pese a los aranceles de Trump. En diciembre las exportaciones avanzaron un 6,6% más que las importaciones (+5,7%). El superávit comercial se elevó hasta los 114.140 millones$ en diciembre, 1,2 billones en todo 2025, apoyado en las mayores exportaciones hacia los países del sudeste asiático (+13%), África (+26%), Latinoamérica (+7%) y Europa (+8%), que más que compensaron la caída del 20% de las ventas a Estados Unidos, que termina el año pasado en su menor peso (11%). 

Columbia Threadneedle

A Anthony Willis, Senior Economist de Columbia Threadneedle Investments, le llama la atención que los mercados siguen tranquilos pese a un comienzo de año intenso desde el punto de vista geopolítico: Venezuela, Irán y Groenlandia, entre otros focos. Las inversiones de las petroleras estadounidenses tardarán un tiempo considerable en traducirse en un aumento de la oferta procedente de Venezuela. Será necesario un volumen significativo de inversión en capital, lo que  requerirá estabilidad política.

Una intervención de Trump en Irán puede hacer que el sentimiento del mercado se deteriore por las represalias que tomará el régimen de los ayatolás contra Israel y contra las bases de EEUU en la región. 

En cuanto a Groenlandia, debería existir un amplio margen para el compromiso, dado que, aunque se trata de un territorio autónomo, en última instancia forma parte de Dinamarca y, por tanto, de la OTAN. En consecuencia, ya es una región aliada de EEUU, que mantiene una base militar en Groenlandia desde hace más de 70 años. Aunque ahora cuenta con apenas 200 soldados allí, ha llegado a desplegar hasta 10.000, "y podría aumentar fácilmente ese número si realmente le preocupa que China y Rusia ganen mayor influencia en la región ártica", señala.

El experto de esta gestora considera "más preocupante" la imputación penal al presidente de la Fed, Jerome Powell: "Ésta es, probablemente, la amenaza más inmediata para el mercado en términos de sentimiento. En el pasado ya hemos visto que cualquier duda sobre la independencia de la institución es mal recibida por los mercados financieros". "Powell respondió con firmeza y sugirió que el asunto no tiene nada que ver con sobrecostes ni con un posible fraude, sino con mantener la presión para nuevas bajadas de los tipos de interés. Una percepción de falta de independencia de la Fed resulta problemática para los mercados financieros, algo que ya se ha reflejado en el repunte de los precios tanto del oro como de la plata", añade.

"El panorama económico es razonablemente positivo y las expectativas para la próxima temporada de resultados empresariales se mantienen firmes. Los mercados de renta variable han mostrado resiliencia hasta el momento, aunque todavía es pronto. En nuestra opinión, mientras el foco se mantenga en la economía y en los resultados, la situación debería evolucionar de forma favorable. Si, por el contrario, reaparecen las preocupaciones políticas o las dudas sobre la independencia de la Fed, el sentimiento del mercado podría verse desestabilizado. De ser así, es probable que asistamos a un aumento de la volatilidad en los mercados", avisa.

13Jan

“Esto debe resolverse rápidamente, porque la independencia de la Fed para definir la política monetaria del país es algo que debemos garantizar que continúe sin interferencia política”, insiste John Thune, líder de la mayoría republicana del Senado.

Miguel Ángel Valero

La demanda presentada por el Departamento de Justicia de EEUU, por orden de Donald Trump, contra el presidente de la Fed, Jerome Powell, ha generado tensiones entre los propios republicanos. Especialmente, entre los miembros del Senate Banking Committee, que son el primer filtro en el proceso de selección del sucesor de Powell, como ya adelantó Dinero Seguro ayer. 

El republicano Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, deja muy claro que “se opondrá a la confirmación de cualquier nominado para la Fed –incluida la próxima vacante de presidente– hasta que este asunto legal se resuelva por completo”, complicando los planes de Trump para reemplazar a Powell, que finaliza su mandato en mayo. Otros miembros del Senate Banking Commiitee se suman a la postura de Tillis, que afecta, entre otros nombramientos, al puesto de Stephen Miran, en la Fed ya que su mandato vence a finales de enero. 

“Esto debe resolverse rápidamente, porque la independencia de la Fed para definir la política monetaria del país es algo que debemos garantizar que continúe sin interferencia política”, insiste John Thune, líder de la mayoría republicana del Senado.

La vía penal como mecanismo para deshacerse de Powell al frente de la Fed ha contado con la oposición del secretario del Tesoro, Scott Bessent.

Este movimiento refuerza los requisitos de autonomía del sucesor de Powell al frente de la Reserva Federal, lo que incrementa las posibilidades de Christopher Waller, considerado el candidato más ortodoxo.

Al mismo tiempo, cobra aún más relevancia el caso de Lisa Cook, en el que se debate la legalidad de su destitución como miembro del Comité de la Reserva Federal por parte del presidente de EEUU alegando la investigación realizada por parte del Departamento de Justicia. Trump puede usar el mismo argumento para tratar de forzar el cese de Powell. La vista sobre el caso está programada para el 21 de enero.

Además de la carta de tres antecesores de Powell, Trump se ha encontrado con otra de los responsables de bancos centrales de todo el mundo. Entre ellos, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde; el presidente del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey; el director general del Banco de Pagos Internacionales, Pablo Hernández de Cos, y el presidente de su consejo de administración, François Villeroy; Erik Thedéen, gobernador del Sveriges Riksbank (Suecia); Christian Kettel Thomsen, presidente del consejo de administración del Danmarks Nationalbank (Dinamarca); Martin Schlegel, presidente del consejo de administración del Banco Nacional Suizo; Michele Bullock, gobernadora del Banco de la Reserva de Australia; Tiff Macklem, gobernadora del Banco de Canadá; Chang Yong Rhee, gobernador del Banco de Corea; Gabriel Galípolo, gobernador del Banco Central de Brasil.

El mensaje es claro: “La independencia de los bancos centrales es fundamental para la estabilidad de precios, financiera y económica, en beneficio de los ciudadanos a quienes servimos. Por lo tanto, es fundamental preservar dicha independencia, con pleno respeto al Estado de derecho y la rendición de cuentas democrática”. Además, “el presidente Powell ha desempeñado su cargo con integridad, centrado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés público”, y es “un colega respetado”.

Powell, además, tiene un as bajo la manga. Aunque su mandato como presidente de la Fed vence en mayo de este año, puede seguir como miembro del consejo de gobernadores hasta mayo de 2028. La cuestión no es baladí. Si Powell deja todos sus cargos en la Fed en mayo, deja un puesto vacante que puede ser aprovechado por Trump para imponer a su candidato. 

Pero si Powell sigue en el consejo, no hay puesto vacante, lo que obligaría a Trump a pedir a un consejero, previsiblemente Stephen Miran, que renuncie para que un candidato externo pueda ocupar la presidencia de la Fed.

Claro que si el Tribunal Supremo considera que el presidente de EEUU tiene poder para cesar a miembros de la Fed, el panorama cambia radicalmente. Lisa Cook sería expulsada si no dimite antes, lo que incrementaría la presión sobre Powell, ya que Trump tendría más partidarios dentro del consejo de la Fed.

12Jan

El senador republicano Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, deja muy claro que “se opondrá a la confirmación de cualquier nominado para la Fed –incluida la próxima vacante de presidente– hasta que este asunto legal se resuelva por completo”, complicando los planes de Trump para reemplazar a Powell, que finaliza su mandato en mayo.

Miguel Ángel Valero

En un insólito video lanzado por el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en la cuenta oficial de la institución en X, anuncia que “el viernes, el Departamento de Justicia entregó a la Reserva Federal citaciones del gran jurado amenazando con una acusación penal relacionada con mi testimonio ante el Comité Bancario del Senado en junio pasado”. “Ese testimonio se refería en parte a un proyecto de varios años para renovar edificios históricos de oficinas de la Reserva Federal”, explica.

La Fiscalía para el Distrito de Columbia está supervisando la investigación, que parte de un análisis de las declaraciones públicas de Powell y un examen de los registros de gastos, fue aprobado en noviembre por Jeanine Pirro, una histórica aliada de Donald Trump, que de esta forma intensifica su asalto a la Fed mediante una investigación penal contra Powell por presuntas irregularidades en la renovación de su sede en Washington, cuyo coste se disparó a 2.500 millones$ frente a 1.900 millones previstos en 2023. 

La Fed atribuye el aumento a ajustes en materiales, equipos y mano de obra, y a que se ha construido un aparcamiento para los funcionarios del organismo y un pasillo para unir los dos edificios principales que no estaban previstos en el proyecto inicial.

La investigación penal promovida por Trump busca demostrar que el presidente de la Fed mintió durante su comparecencia de junio.

Powell replica en el video que la investigación responde a su empeño por mantener la independencia de la institución y no doblegarse a la voluntad del presidente de EEUU, que exige rebajas de tipos de interés más pronunciadas: “La amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”.

En uno de los mayores ataques de la historia a la autonomía de la Reserva Federal, Trump lleva meses acosando, insultando (“estúpido”, “poco inteligente”, “señor Tardón o Demasiado Tarde”) y amenazando con despedir (legalmente, no puede hacerlo) a Powell, quien fue nombrado presidente de la Fed por él mismo durante su primer mandato, en 2018. Quiere que reduzca los tipos de interés a más velocidad para estimular la economía estadounidense antes de las elecciones de mitad de mandato, donde los demócratas pueden recortar su poder, según reflejan las encuestas.

“Tengo un profundo respeto por el Estado de derecho y la rendición de cuentas en nuestra democracia. Nadie, y mucho menos el presidente de la Reserva Federal, está por encima de la ley, pero esta acción sin precedentes debe analizarse en el contexto más amplio de las amenazas y la presión constante de la Administración”, insiste Powell.

“Se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando los tipos de interés con base en la evidencia y las condiciones económicas, o si, en cambio, la política monetaria se verá dirigida por la presión política o la intimidación”, recalca.

“He servido en la Reserva Federal bajo cuatro administraciones, tanto republicanas como demócratas. En todos los casos, he desempeñado mis funciones sin temor ni favoritismo político, centrado únicamente en nuestro mandato de estabilidad de precios y máximo empleo”, asegura Powell.

“El servicio público a veces requiere mantenerse firme ante las amenazas. Continuaré desempeñando el trabajo para el que el Senado me confirmó con integridad y compromiso de servir al pueblo estadounidense”, concluye el presidente de la Fed.

Esta ofensiva de la Casa Blanca se suma a otras acciones para influir en la Fed, como las reiteradas e insistentes exigencias de recortes de tipos, el intento de destituir a Lisa Cook o el nombramiento de Stephen Miran

Precisamente a finales de mes el Tribunal Supremo tendrá que decidir, en el caso de la gobernadora y miembro del Comité Federal del Mercado Abierto (que es el que decide sobre los tipos de interés) nombrada por Joe Biden, si el presidente de EEUU puede despedir a miembros de la Reserva Federal

La Casa Blanca acusó a Lisa Cook de irregularidades en la formalización de un préstamo hipotecario por haber registrado dos viviendas distintas como residencia habitual para beneficiarse supuestamente de ventajas en las condiciones financieras. La acusación, sin pruebas, fue acompañada por un escrito sin firmar de Trump pidiendo su despido. El documento no tenía validez legal, pero ha dado pie a un proceso judicial que ahora se dirime en el Supremo.

Lo que posiblemente no se esperaba Trump es la respuesta desde su propio partido. El senador republicano Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, deja muy claro que “se opondrá a la confirmación de cualquier nominado para la Fed –incluida la próxima vacante de presidente– hasta que este asunto legal se resuelva por completo”, complicando los planes de Trump para reemplazar a Powell, que finaliza su mandato en mayo.

Los aspirantes a la Fed deben lograr la aprobación del Banking Commitee antes de votarse sus candidaturas en el Senado. Sin el respaldo de este senador republicano, los candidatos tienen muy complicado superar esa primera criba.

Esta reacción se suma a dos derrotas parlamentarias de Trump, ya analizadas en Dinero Seguro el 9 de enero. Por un lado, el Senado aprobó una resolución que prohíbe al presidente nuevas acciones militares en Venezuela sin previa aprobación del Congreso. La votación mostró 52 votos a favor (todos los demócratas más cinco republicanos: Susan Collins, Todd Young, Lisa Murkowski, Rand Paul y Josh Hawley) contra 47. Es el primer revés significativo a la política de Trump tras la polémica operación que capturó a Nicolás Maduro. La resolución del Senado invoca la Ley de Poderes de Guerra y reafirma el rol constitucional del Congreso en decisiones bélicas.  

Por otro, la Cámara de Representantes ha aprobado la extensión de los subsidios de atención médica hasta tres años, el principal punto de fricción entre demócratas y republicanos. Estas ayudas, vinculadas a la Ley de Atención Médica Asequible (Affordable Care Act, también conocida como Obamacare) expiraron a finales de 2025. El programa, creado para ofrecer cobertura más asequible a personas con bajos ingresos, beneficia a unos 24 millones de estadounidenses. El vencimiento de los subsidios se convirtió en el eje del debate en el Congreso y desencadenó el cierre gubernamental más prolongado de la historia, después de que los demócratas utilizaran su voto como herramienta de negociación. Finalmente, la Cámara aprobó la medida con 230 votos a favor (entre ellos, 17 republicanos) y 196 en contra.

Este resultado representa una victoria simbólica para los demócratas, que han logrado presionar a la mayoría republicana en un asunto central en la agenda política. Además, las encuestas muestran que el acceso a la atención médica es una de las principales preocupaciones de los votantes. En cualquier caso, la propuesta aprobada por la Cámara de Representantes debe obtener el visto bueno del Senado, cuya mayoría republicana se inclina por una extensión inferior a los 3 años planteados.

Carta de apoyo a Powell

Tres expresidentes de la Fed, Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan, firman una carta para expresar su apoyo al actual responsable de la institución: “La supuesta investigación penal contra el presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, constituye un intento sin precedentes de utilizar ataques fiscales para socavar dicha independencia. Esto no tiene cabida en EEUU, cuya mayor fortaleza es el Estado de derecho, la base de nuestro éxito económico”.

La misiva de apoyo también está firmada por otros exgobernadores, miembros del organismo y economistas que han trabajado con Administraciones demócratas y republicanas, como los ex secretarios del Tesoro Timothy F. Geithner, y Jacob J. Lew bajo la Administración de Barack Obama; Henry M. Paulson, que ocupó el mismo cargo con George W. Bush; y Robert E. Rubin, que lo hizo con Bill Clinton; los expresidentes del consejo de asesores de la Casa Blanca Jared Bernstein, que ocupó el cargo con Joe Biden; Jason Furman y Christina Romer, con la Administración Obama; Glenn Hubbard, con George W. Bush; Gregory Mankiw, con George W. Bush; y Kenneth Rogoff, execonomista jefe del FMI.

“La independencia de la Reserva Federal y la percepción pública de dicha independencia son cruciales para el desempeño económico, incluyendo el logro de los objetivos que el Congreso ha establecido para la Reserva Federal: precios estables, máximo empleo y tasas de interés moderadas a largo plazo”, agrega la carta.

Ebury: el mercado interpreta que es una maniobra política

La investigación judicial sobre Powell reaviva los temores sobre un 'Sell America trade', advierte el último Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. Al mismo tiempo, el dólar sigue siendo la moneda refugio preferida por parte de los inversores en tiempos de tensión geopolítica.

La captura de Maduro, la incautación por parte de EEUUde petroleros, las amenazas de Trump a Dinamarca para quedarse con Groenlandia, y las protestas iraníes han contribuido a generar una sensación de preocupación generalizada, impulsando al dólar en el proceso. El informe de empleo estadounidense de diciembre tuvo poco impacto en los mercados. Únicamente confirmó que es poco probable que la Reserva Federal recorte los tipos a finales de este mes. 

Sin embargo, el dólar volvió a estar bajo presión tras conocerse la noticia sobre la investigación judicial abierta por la fiscalía contra Powell. Por el momento, los mercados consideran que esta investigación ha sido sustanciada por motivaciones políticas y no legales. El temor generalizado es que esta medida pueda seguir erosionando la autonomía de la Fed, lo que podría aumentar las expectativas de inflación a largo plazo y perjudicar al dólar.

  • EUR: El afligido sector industrial alemán recibió la semana pasada algunas noticias realmente esperanzadoras. La producción industrial de noviembre sorprendió al alza, registrando un crecimiento por segundo mes consecutivo por primera vez desde mayo de 2023. Aún más sorprendente fue la cifra espectacular de pedidos industriales, que experimentó un aumento del 5,6 % intermensual frente al 1,0 % estimado. Estos datos no sólo representan un buen augurio sobre la posible evolución de la actividad económica alemana, sino que pueden ser un primer indicio del enorme paquete fiscal de infraestructura aprobado el año pasado. Como hemos señalado en nuestro informe "Perspectivas Globales para 2026", está podría convertirse en una de las grandes tendencias económicas de este año. Con la inflación aparentemente bajo control en la zona euro, el BCE se encuentra en una buena posición para mantener los tipos estables a lo largo de 2026. El progresivo cierre de la brecha de tipos de interés con EEUU y las noticias económicas positivas deberían respaldar la moneda común durante las próximas semanas.
  • USD: El informe de diciembre no cambió en absoluto la narrativa sobre la economía estadounidense: crecimiento estable y un mercado laboral que ni contrata ni despide. Un dato especialmente destacable fue el ligero descenso de la tasa de desempleo, que cayó inesperadamente al 4,4 % (desde el 4,6 %), y nos confirma que este inusual estado de la economía estadounidense no se asemeja ni mucho menos a una recesión. Los datos sobre la inflación, que se publicarán esta semana, serán quizás los más importantes de los últimos meses. Gran parte de la expectativa de que se produzcan bajadas de tipos este año descansa sobre la asunción de que la inflación va a bajar, aunque sea lentamente. Sin embargo, esta tendencia todavía debe ser confirmada, empezando por el dato de esta semana. Por supuesto, los inversores también estarán siguiendo las noticias relacionadas con la investigación penal sobre Powell. Dado que el mandato del presidente de la Fed está a punto de terminar, y conociendo los precedentes de Trump, parece que el objetivo de dicha investigación es continuar atemorizando a la Fed y tratar de influenciar sus decisiones de política monetaria, sin que existan pruebas claras de criminalidad. Incluso algunos republicanos han expresado su preocupación por dicha investigación. El temor generalizado es que esta medida pueda seguir erosionando la autonomía de la Fed, lo que podría aumentar las expectativas de inflación a largo plazo y perjudicar al dólar. 
  • GBP: Los PMI británicos de actividad empresarial correspondientes al mes de diciembre se revisaron a la baja con respecto a las estimaciones iniciales y los datos de segundo orden publicados la semana pasada decepcionaron en gran medida. La libra esterlina tuvo un rendimiento algo inferior al de la mayoría de las divisas europeas, en particular el euro. En este sentido, parece que el "repunte de alivio" tras los presupuestos de otoño se ha disipado por completo. En las próximas dos semanas se publicarán una serie de datos económicos clave que podrían determinar la evolución de la libra, ya que probablemente influirán en las expectativas de recortes por parte del Banco de Inglaterra. Se prevé que los datos mensuales del PIB del jueves no muestren crecimiento alguno. Si se confirma esta previsión, aumentarían los temores de que la economía británica se haya contraído en el cuarto trimestre del año pasado. El informe sobre el empleo del martes será probablemente aún más importante, ya que podría inclinar la balanza a favor o en contra de una bajada de tipos en marzo por parte del Comité de Política Monetaria. Hasta ahora, los inversores han estado reduciendo sus apuestas sobre una bajada por parte del Banco de Inglaterra y ahora esperan menos de dos recortes en 2026. Consideramos que el nivel relativamente elevado de los tipos de interés británicos debería seguir respaldando a la libra este año.

DWS: la Fed no necesita actuar con rapidez por el mercado laboral

Por su parte, Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, cree que los  datos del mercado laboral de diciembre fueron mixtos. La contratación se desaceleró hasta unos aún sólidos 50.000 empleos, frente a los 56.000 anteriores, mientras que la tasa de desempleo cayó más de lo previsto, pasando de un 4,5% revisado a la baja (desde el 4,6%) al 4,4 %. Este descenso coincidió con una ligera caída de la tasa de participación, que bajó del 62,5% al 62,4%. No obstante, la mayor parte del nuevo empleo provino de personas que salieron del paro.

El sector productor de bienes tuvo un comportamiento débil, en términos de contratación, con una pérdida de 21.000 puestos de trabajo, mientras que el sector servicios (+58.000) y el sector público (+13.000) sumaron empleo. Esto es coherente con los datos del PMI, pero no con el relato que apunta a un repunte de la actividad manufacturera. 

Los salarios aumentaron a un ritmo moderado del 0,3% mensual, frente al 0,2% anterior. Por su parte, la jornada laboral media descendió de 34,3 a 34,2 horas. Todo ello refuerza la idea de que el mercado laboral no es actualmente una fuente de presiones inflacionistas crecientes, lo que sugiere que la inflación está influida principalmente por factores temporales relacionados con los aranceles. 

En conjunto, el informe dibuja un mercado laboral en el que una menor demanda de trabajo convive con empresas que no necesitan ajustar sus plantillas. Una tasa de desempleo del 4,4% se sitúa cerca del pleno empleo, quizá con un sesgo ligeramente más débil. Esto apunta a una política monetaria neutral, sin que sea necesario que la Fed actúe con urgencia, ya que la solidez del mercado laboral reduce esa presión. Si la situación del mercado laboral no cambia de forma significativa, esperamos que en los próximos meses la atención se centre más en los datos de inflación.