09Feb

Asegura que “la rápida respuesta garantizó la contención del incidente y la limpieza del sistema en un plazo de nueve horas” y que “no se detectó ningún compromiso de los dispositivos móviles”. Sin embargo, confirman el acceso a números de teléfono y nombres.

La Comisión Europea ha sido la última víctima de los ciberataques. Ha confirmado por medio de un comunicado que el 30 de enero la infraestructura central que gestiona los dispositivos móviles identificó “rastros de un ciberataque”. Entre los datos a los que se pudo haber accedido están “nombres del personal y números de teléfono móvil de algunos de los miembros del personal”.

Un incidente que los expertos critican la gestión de ciberseguridad existente.“Nos dicen que ningún dispositivo fue comprometido, pero admiten acceso a nombres y móviles. Entonces, ¿de dónde salieron?”, señala Sancho Lerena, CEO de la tecnológica española Pandora FMS y experto en gestión IT y seguridad. 

La Comisión indica en su comunicado que “la rápida respuesta garantizó la contención del incidente y la limpieza del sistema en un plazo de nueve horas” y que “no se detectó ningún compromiso de los dispositivos móviles”. Sin embargo, confirman el acceso a números de teléfono y nombres.

Lerena subraya que “contener un ataque en 9 horas no es eficiencia, es suerte”, porque “no deberías enterarte de un acceso por rastros, sino por alertas activas”. Según el especialista, es una muestra de la deficiencia de un modelo actual basado en la centralización tecnológica desde el plano técnico. 

Desde el sector se critica que hay una visibilidad limitada, un exceso de confianza normativa y una narrativa de control que no se sostiene ante actores avanzados: “No hay una monitorización en tiempo real. La brecha estructural es evidente aunque no haya habido compromiso de dispositivos y una limpieza tras 9 horas no refleja fortaleza sino un grave problema”, indica el CEO de Pandora FMS. “Ya hemos visto incidentes similares donde el patrón común es una arquitectura IT centralizada y una confianza ciega en sistemas únicos sin capacidad real de respuesta activa”, resalta.

Europa, que en su propio comunicado destaca que se “enfrenta diariamente a ciberataques e híbridos contra servicios esenciales”, sigue sin mostrar una fortaleza de ciberseguridad a la altura esperada. Además, la falta de soberanía IT con la IA, el cloud y los datos europeos gestionados en su mayoría por empresas estadounidenses limita la posibilidad de acción y de independencia europea. 

“Se habla de resiliencia cuando lo que hay es opacidad. Sin trazabilidad clara, lo único que podemos contener es la narrativa. El verdadero problema no es el ataque, es que en Bruselas han puesto todos los dispositivos bajo la misma sombra sin saber quién enciende la linterna”, concluye Lerena.

Según datos analizados por Pandora FMS en base a informes de Incibe, solo en España el año pasado hubo un aumento del 43% de ciberataques a sectores considerados esenciales. Además, otros datos cotejados por la compañía a partir de análisis de CrowdStrike muestran que los ciberataques procedentes de países presentes en tensiones geopolíticas han aumentado. Más allá de Rusia, el crecimiento de los que tienen origen en China fue del 150%.

"Este ciberataque a la Comisión Europea, la forma en la que se ha detectado y la respuesta tras 9 horas no suponen un éxito de actuación, sino un claro aviso de la debilidad", recalcan en Pandora FMS.

08Feb

Para los inversores, la conclusión clave de los acontecimientos recientes es que las grandes caídas forman parte del paquete cuando se trata de metales preciosos.

Miguel Ángel Valero

La última venta masiva ha supuesto un dramático recordatorio de que los metales preciosos pueden moverse en oleadas. En la historia reciente, los precios ajustados a la inflación siguen estando en niveles poco habituales. El oro puede moverse rápido, y luego puede hacerlo aún más rápido.

El gráfico aportado por DWS muestra los precios ajustados a la inflación del oro y la plata en el largo plazo. El objetivo es recordar, sobre todo a los lectores de menos de 50 años,  cómo han sido históricamente estos mercados durante determinados episodios. Cada pocas décadas se han producido repetidas subidas, fuertes retrocesos y, especialmente en el caso de la plata, grandes excesos, seguidos de largos periodos de relativa tranquilidad. Y, a menos que las compras y ventas se hayan realizado en el momento oportuno, la protección deseada contra la inflación, medida por los precios al consumo de Estados Unidos, ha sido irregular.

El periodo previo a finales de enero tuvo las características propias de una operación masiva: ganancias rápidas, búsqueda del impulso y un papel cada vez más importante de los fondos cotizados en Bolsa (ETF). Las participaciones de los ETF en oro se dispararon durante la pandemia, retrocedieron durante años y han vuelto a subir desde 2024, aunque siguen por debajo del máximo alcanzado en 2020, pero lo suficiente como para ser relevantes en el margen.

Entonces llegó el catalizador. Después de que el oro casi alcanzara los 5.600$, se produjo una ola de ventas que lo hizo caer 1.000 antes de que pareciera encontrar un suelo. El nombramiento de Kevin Warsh como candidato a presidente de la Reserva Federal se interpretó ampliamente como una señal de mayor estabilidad en esta institución, tras el insistente asalto por parte de Donald Trump, y eso fue importante porque parte del repunte había llegado a reflejar la desconfianza en el dólar estadounidense.

Cuando cambió el estado de ánimo, la salida se saturó. Otros posibles culpables son las Bolsas de EEUU y de China, que aumentaron los requisitos de margen para el comercio de metales preciosos, y una ola de ventas estacionales antes del Año Nuevo lunar. El apalancamiento y la escasa liquidez hicieron el resto.

Los movimientos más amplios de la plata se ajustan a sus patrones históricos, aunque es cierto que de una forma inusualmente amplificada. Se trata tanto de un recurso industrial como de un metal precioso, por lo que tiende a fluctuar más, sobre todo porque parte de la demanda industrial de plata es bastante sensible al precio. Para los inversores, la conclusión clave de los acontecimientos recientes es que las grandes caídas forman parte del paquete cuando se trata de metales preciosos. 

Una vez que se hayan calmado los ánimos, también conviene tener en cuenta que los bancos centrales han sido importantes compradores de oro desde 2022, y es difícil que una semana violenta revierta esa preferencia de la noche a la mañana. Pero nada de esto es un argumento particularmente bueno para realizar inversiones independientes en activos que no producen ingresos. 

Como sostiene Johannes Müller, director de investigación de DWS, “el oro es una cobertura de cola. Tiene más sentido como parte de una cartera bien diversificada”.

07Feb

Los rendimientos superiores al 4% de los bonos gubernamentales a 30 y 40 años parecen alarmantes, especialmente con una ratio deuda/PIB cercana al 237%.

Miguel Ángel Valero

"En vísperas de las elecciones del 8 de febrero, es sobre todo la retórica de Sanae Takaichi la que genera preocupación", advierte Vincenzo Dedda, director de Inversiones (CIO) de DWS. "Consideramos la reciente turbulencia en el mercado financiero japonés como un punto de inflexión, que podría tener repercusiones que se extiendan mucho más allá de la reacción del mercado a corto plazo", insiste. 

La volatilidad se desencadenó por una potente combinación de oportunidad política, retórica fiscal y cambios estructurales en el mercado de bonos del gobierno japonés (JGB). Desde que la primer ministro Sanae Takaichi asumió el cargo en octubre de 2025, los inversores han comenzado gradualmente a descontar una política fiscal (significativamente) más expansiva. Esta reevaluación se aceleró abruptamente cuando Takaichi convocó, a mediados de enero, inesperadamente elecciones anticipadas para el 8 de febrero de 2026, al tiempo que anunciaba una reducción de impuestos, en particular una suspensión de dos años del impuesto al consumo del 8% sobre los alimentos. 

En un país con la tasa de deuda pública más alta entre las economías desarrolladas, esta combinación fue suficiente para aumentar drásticamente la sensibilidad de los mercados a los riesgos fiscales. Sin embargo, "si bien los recientes acontecimientos deben tomarse en serio, es poco probable que constituyan una amenaza sistémica grave, ni para el ámbito fiscal ni para el sistema bancario japonés", matiza el experto de DWS.

En el centro del actual debate fiscal en Japón se encuentra la propuesta de la primera ministra Sanae Takaichi de suspender por completo el impuesto al consumo del 8% sobre alimentos durante dos años. Esta medida se anunció junto con la decisión de convocar elecciones anticipadas para el 8 de febrero de 2026. Según el gobierno, la suspensión del impuesto busca aliviar la carga de los hogares que enfrentan un mayor costo de vida. Se aplicaría a todos los alimentos actualmente sujetos al tipo reducido del impuesto sobre el valor añadido y costaría al gobierno alrededor de 5 billones de yenes (aproximadamente 32.500 millones$) en ingresos anuales, lo que generaría un déficit de financiación considerable.

Paralelamente a la suspensión fiscal prevista, el gobierno ya había adoptado un amplio paquete de estímulo por un valor aproximado de 21,3 billones de yenes en noviembre de 2025, que incluye subsidios energéticos y medidas de ayuda a los hogares. En conjunto, la combinación de ingresos fiscales no percibidos y una expansión fiscal adicional ejercería una presión considerable sobre las finanzas públicas, y la ratio de deuda pública de Japón ya supera el 230 % del Producto Interior Bruto (PIB).

La perturbación del mercado, con el aumento repentino de los rendimientos de los bonos gubernamentales japoneses a ultralargo plazo, reflejó que la cuestión de cómo se financiarían las medidas quedó totalmente sin resolver. Sin embargo, Takaichi recalcó repetidamente que la suspensión fiscal propuesta no resultaría en un endeudamiento público adicional. El primer ministro indicó además que se revisarían los subsidios y las partidas presupuestarias existentes y que se realizarían ahorros estructurales para compensar la pérdida de ingresos. Sin embargo, una vez más, no se identificaron fuentes de financiación específicas, y hasta el momento no existe una proyección fiscal detallada que muestre cómo se cubrirían los déficits presupuestarios previstos. 

Los partidos de la oposición japonesa se mueven en gran medida en la misma dirección que la primer ministro, pidiendo una reducción del impuesto a los alimentos. Un bloque opositor recién formado incluso aboga por la abolición permanente del impuesto a los alimentos y ha propuesto la creación de un nuevo fondo soberano de inversión que podría generar ingresos continuos para financiar futuras desgravaciones fiscales. Por lo tanto, la cuestión fiscal no solo forma parte de la agenda del gobierno, sino que es un tema de campaña transversal.

A pesar de la tensión fiscal prevista, los funcionarios gubernamentales enfatizan que Japón, debido a su gran reserva de ahorro interno, sus superávits estables en cuenta corriente y el continuo predominio de los tenedores nacionales de bonos del gobierno japonés (JGB), debería ser capaz de absorber los desafíos financieros, al menos a corto plazo. Sin embargo, estos factores estructurales, si bien podrían prevenir una crisis de liquidez inmediata, no fueron suficientes para evitar una revalorización sustancial a lo largo de la curva de los JGB.

Niveles récord de los bonos soberanos

La tensión inmediata estalló en el segmento de bonos del gobierno japonés a largo y ultralargo plazo. En cuestión de días, los rendimientos de los bonos del gobierno japonés (JGB) a 30 y 40 años se dispararon a niveles récord, y el rendimiento a 40 años superó temporalmente el umbral del 4%.

Por momentos, parecía que se estaba consolidando una dinámica autocumplida, impulsando los rendimientos aún más al alza. Una subasta débil de JGB a 20 años actuó simultáneamente como catalizador adicional y expuso lo que ya se venía desarrollando bajo la superficie: una brecha estructural de demanda en el extremo largo de la curva. Aunque el mercado volvió a la calma tras algunas sesiones caóticas, los rendimientos se mantuvieron elevados, lo que refleja la preocupación de los inversores. Algunos inversores consideran ahora atractivo el segmento a ultralargo plazo tras el aumento de los rendimientos, pero no parece que la mayoría de los participantes del mercado estén convencidos.

El fuerte predominio de los inversores nacionales entre los tenedores de JGB desempeña un papel clave en la estabilidad a largo plazo del mercado: menos del 7% de todos los bonos del gobierno japonés están en manos de extranjeros. Esto limita las salidas de capital externo o los efectos de contagio internacional, incluso en períodos de tensión, y la dinámica del mercado está condicionada predominantemente por inversores nacionales estructuralmente estables. Además, el Banco de Japón posee aproximadamente la mitad de todos los JGB en circulación, lo que actúa como un importante amortiguador contra las turbulencias del mercado. 

Dado que una parte significativa del stock de deuda no se negocia libremente, se reducen tanto los riesgos de refinanciación/refinanciación como la probabilidad de ventas que se retroalimentan. El Banco de Japón puede gestionar sus tenencias de forma que ayude a amortiguar los picos repentinos de rendimiento. 

Las aseguradoras y los fondos de pensiones —tradicionalmente grandes compradores de bonos del Estado a largo plazo— mantienen sus carteras de JGB principalmente por razones de ajuste de balance y duración, y tienden a actuar de forma menos procíclica que los fondos internacionales. Si bien recientemente han reducido su presencia en el extremo largo debido a la disminución de los requisitos de duración, siguen siendo participantes importantes y comparativamente estables del mercado, cuyo comportamiento tiende a suavizar la volatilidad en lugar de amplificarla.

Los bancos concentran sus inversiones en JGB a corto plazo, que suelen conllevar un riesgo de precio mínimo cuando aumentan los rendimientos a largo plazo. Esta estructura limita las posibles pérdidas de valoración y ayuda a garantizar que las perturbaciones de los tipos de interés simuladas en las pruebas de estrés más recientes mantengan las ratios de capital de todos los grupos bancarios dentro de los umbrales regulatorios.

Aunque los inversores extranjeros poseen solo una pequeña proporción de JGB, su importancia en el volumen de negociación ha aumentado, impulsada en particular por la actividad de los fondos de cobertura. Mediante posiciones apalancadas, estos inversores contribuyen a una mayor volatilidad a corto plazo, pero debido a sus reducidas tenencias totales, es poco probable que desencadenen inestabilidad estructural. Por lo tanto, el riesgo es de naturaleza más táctica: los episodios de volatilidad en el mercado pueden amplificarse, pero no se convierten fácilmente en una crisis sistémica.

El problema de la brecha de duración

Otro factor que puede haber impulsado la reciente ola de ventas —aunque no era realmente nuevo en el momento en que subieron los rendimientos— es el problema de la "brecha de duración". Tradicionalmente, las aseguradoras de Vida japonesas son las compradoras naturales de JGB con vencimientos ultralargos (40 años). Sin embargo, este mismo grupo inversor ha reducido drásticamente su demanda desde 2024 e incluso se ha convertido recientemente en vendedor neto en ocasiones.

La razón radica menos en consideraciones tácticas que en la mecánica del balance. A medida que suben los rendimientos, la brecha de duración negativa entre el activo y el pasivo de los balances de las aseguradoras se reduce. Cuanto mayor sea el nivel de rendimiento, menor será la presión para añadir duración mediante bonos de largo plazo. Este efecto puede retroalimentarse: el aumento de los rendimientos reduce las necesidades de cobertura, lo que a su vez frena la demanda y facilita nuevos aumentos de los rendimientos. 

El Ministerio de Finanzas japonés ha respondido a estas tensiones reduciendo notablemente la emisión de bonos con vencimientos ultralargos. Sin embargo, estos ajustes de la oferta no han sido suficientes hasta el momento para compensar por completo la disminución estructural de la demanda de las aseguradoras. A esto se suma un aumento de la prima de riesgo y de plazo. En un entorno en el que la inflación y los tipos de interés de Japón, por primera vez en décadas, ya no son claramente bajistas, los inversores exigen una mayor compensación por la incertidumbre, especialmente en los vencimientos muy largos.

Por lo tanto, la reciente disminución de las presiones del mercado debería interpretarse menos como una señal de que todo está en orden y más como una estabilización temporal. La comunicación del Banco de Japón —que señala una senda de ajuste gradual, pero sin un cambio brusco de política monetaria—, así como factores técnicos como los ajustes de posiciones, han contribuido a esta estabilidad. Sin embargo, las fuerzas subyacentes que impulsaron el aumento de los rendimientos no han desaparecido.

La pregunta central que surge de la reciente turbulencia se refiere a la sostenibilidad de la deuda japonesa. A primera vista, los rendimientos superiores al 4% de los bonos gubernamentales a 30 y 40 años parecen alarmantes, especialmente con una ratio deuda/PIB cercana al 237%. Sin embargo, lo que importa no es solo el nivel actual de mercado de los vencimientos individuales, sino la interacción entre el crecimiento nominal y el tipo de interés medio efectivo de toda la deuda pública.

La carga financiera del gobierno japonés se ajusta lentamente al aumento de los rendimientos del mercado, ya que una gran parte de los bonos en circulación se emitieron con cupones extremadamente bajos y vencimientos largos. Por lo tanto, incluso un aumento brusco de los rendimientos a largo plazo solo se refleja gradualmente en los gastos financieros. Al mismo tiempo, el fin de la deflación y el retorno de una inflación moderada han impulsado el crecimiento nominal, lo que ha provocado que la ratio de deuda haya registrado recientemente una ligera tendencia descendente.


06Feb

""En el caso de apostar por una recuperación del sector creemos que hay que ser muy selectivo en la elección de valores. Pese a la tendencia bajista, todavía existen modelos de negocio resistentes, cuyos fundamentales no se ven tan impactados por la disrupción de la IA", señalan en Ibercaja Gestión.

Miguel Ángel Valero

Toda disrupción tecnológica termina produciendo cambios en la forma en la que vivimos y trabajamos. Como en todo proceso de cambio, aparecen modelos de negocio ganadores, que impulsan la nueva tecnología y se aprovechan de ella para crecer, y perdedores, que terminan desapareciendo o pasando a un segundo plano. En este sentido, la inteligencia artificial (IA) y el desarrollo de agentes está impulsando una narrativa que prevé el fin de los negocios de servicios de Software (SaaS), destaca un análisis de Ibercaja Gestión.

La creciente penetración de la IA, su continua mejora y la previsión de que sea capaz de reemplazar a un elevado número de trabajadores ha provocado un cambio en las expectativas de los inversores. La preocupación se ha acrecentado en los últimos seis meses, provocando grandes caídas en buena parte de los valores cotizados que cuentan con un modelo de negocio centrado en el SaaS.

Los inversores que tienen una visión negativa del sector cuentan con múltiples argumentos que la avalan. En 2024 el sector ha pasado de vivir en un entorno con incontables vientos de cola (nula competencia, expectativa de bajadas de tipos de interés, elevados márgenes e inversores centrados en el largo plazo) a un escenario completamente opuesto, con expectativas de entrada de nuevos competidores, necesidad de sacrificar márgenes para competir con la IA y un cambio en las expectativas de los inversores acerca del valor terminal.

Todo esto se ha visto reflejado en cifras de crecimiento de los ingresos por debajo de lo habitual, con escasas revisiones y una compresión en el múltiplo derivada de la menor seguridad y visibilidad en el crecimiento de los ingresos y la estabilidad de los márgenes.

La lista de riesgos antes no contemplados -ya sea por su baja probabilidad de producirse o porque no existían-,es material. El inversor no solo tiene la obligación de conocerlos, sino que además debe contar con una respuesta definida ante ellos. Dentro de esta lista se incluye:

  • La diferenciación de las plataformas tiende a cero, con aceleración en la tendencia de que toda plataforma es capaz de ofrecer múltiples soluciones.
  • Las empresas que nacen en este nuevo ecosistema con IA ofrecerán un valor enorme a precios más bajos, reduciendo la cuota de mercado de los SaaS actuales.
  • A medida que los agentes de IA realizan más trabajos, el modelo de ingresos basado en el cobro por licencia/trabajador pierde atractivo.
  • Los SaaS actuales se enfrentan a complejidades para evolucionar a un modelo de ingresos distinto y su adopción de la IA es más lenta.
  • Los márgenes se deterioran por una degradación en el poder de fijación de precios y por el mayor coste computacional que necesitan los agentes.
  • El coste de adquisición de los clientes (CAC) se incrementará por un cambio en los usos de internet, a medida que crece el uso de los LLM.

El mercado es un agregador de expectativas que pone en precio los riesgos al alza y a la baja de forma veloz. De este modo, la negatividad de los inversores se ha trasladado a una caída de los múltiplos de valoración. La valoración por múltiplos suele ser el reflejo de dos factores:

  • las expectativas acerca de la capacidad decrecimiento
  • y la incertidumbre -o el riesgo- a la que se expone el inversor.

La compresión actual del múltiplo promedio de las compañías del sector refleja los riesgos. En los últimos meses, se ha producido una convergencia entre el múltiplo del promedio de las compañías de SaaS y el resto del índice SPX. En el gráfico se observa como el SaaS ha vuelto a su promedio histórico de x24 veces los beneficios de los próximos 12 meses, mientras que el mercado en su conjunto se encuentra en máximos, cotizando a x21 veces.

El cambio de narrativa ha afectado negativamente a las empresas de SaaS, pero ha fortalecido las valoraciones del sector de semiconductores. Históricamente el sector del software ha cotizado con una prima de valoración frente a los semiconductores, por las mayores fortalezas y expectativas de crecimiento. Desde el lanzamiento de Chat GPT, esta prima ha pasado a ser negativa y se encuentra en mínimos de los últimos 20 años.

"Es pronto para ver una recuperación, pero buen momento para tomar posiciones en compañías sólidas cuyos fundamentales no se han visto tan deteriorados. Tras las caídas experimentadas durante los últimos meses muchos inversores se preguntan si hemos tocado mínimos. Por valoraciones ya hemos visto que los niveles actuales son atractivos, pero también es cierto que el paradigma actual es diferente. Por ahora, es difícil saber si estamos ante una equivocación del mercado en la valoración o ante una trampa de valor. El sentimiento de los inversores se mantiene en mínimos, pero un cambio de narrativa -como el que vimos con Google a mediados de 2025- podría resultar en una revalorización rápida de estas compañías", explican en Ibercaja Gestión.

"En el caso de apostar por una recuperación del sector creemos que hay que ser muy selectivo en la elección de valores. Pese a la tendencia bajista, todavía existen modelos de negocio resistentes, cuyos fundamentales no se ven tan impactados por la disrupción de la IA. En este sentido, creemos que tiene más sentido analizar las empresas desde una visión bottom-up (de la micro a la macro) para llegar a detectar las oportunidades. Ante la amenaza actual, preferimos estar expuestos a esos SaaS que se dirigen a sectores regulados, con un alto coste de error para el cliente y con un ciclo de adopción largo. Estas características aumentan la defensividad delos negocios y ralentizan una posible caída en las ventas. Por otro lado, preferimos aquellos Software con una complejidad técnica elevada, que ofrecen beneficios de estar integrados en una única plataforma y tienen la propiedad de los datos", concluyen.

Banca March: la  IA como motor de crecimiento económico

Los avances tecnológicos son una fuente de disrupción, pero también el principal motor del crecimiento económico. Así ocurrió durante la revolución industrial, la electrificación de los años 20 – llegando al 68% de los hogares estadounidenses en tan solo una década–, o el desarrollo de internet, periodos en los que la enorme inversión supuso un destacado impulso de la productividad. A pesar de las fortísimas inversiones que actualmente se están llevando a cabo, equivalentes a un 7% del PIB norteamericano, "no nos encontramos en niveles desproporcionados si tenemos en cuenta la tendencia histórica de inversión en tecnología e I+D. De hecho, la variación de la inversión como porcentaje del PIB fue mucho mayor en otros ciclos previos de progreso tecnológico, como la minería en Australia a comienzos del milenio (+5,1 puntos desde 2005 a 2012), o el petróleo en EE.UU. en los 70’ (+1,5 puntos)", señala el House View de Banca March.

Hoy en día, la inversión agregada supone un 27% del flujo de caja mientras que, en el año 2000, llegó a alcanzar el 90%. Es fundamental tener en cuenta que las actuales inversiones se están abordando con mucha menos deuda que en el pasado. Dentro de los hiperescaladores –grandes proveedores globales de servicios y computación en la nube– hay compañías como Alphabet que, aunque están destinando a inversión la mitad de su flujo de caja, no tienen deuda neta. Otros, como Microsoft, Meta o incluso Amazon, tienen una deuda neta contenida respecto a sus beneficios que se sitúa ampliamente por debajo de las 1,6x del promedio de compañías que componen el S&P 500.

En cualquier caso, por más que se vayan a extender las inversiones en IA y que la deuda esté contenida, la visión de los expertos de Banca March para 2026 es que hay que continuar “ampliando el espectro de inversión”. No debemos limitarnos exclusivamente a los hiperescaladores, los desarrolladores de código o a las compañías de semiconductores porque la ola de destrucción creativa generará ganadores adicionales en esta revolución tecnológica. 

Como ejemplo, los centros de datos necesarios para ofrecer más capacidad de computación necesitarán grandes redes de conexión, compañías de infraestructuras, energía y agua. Simplemente por tener una referencia del tipo de cambio al que nos enfrentamos, la demanda de electricidad para abastecer a los centros de datos en EE.UU. en el año 2030 supondrá un 20% del total estadounidense y a nivel mundial alcanzará consumos equivalentes a los que actualmente soporta la India –tercer mayor consumidor del mundo con más de 1.500 millones de habitantes–. En conclusión, la evidencia es clara: la inversión asociada a la ola tecnológica, lejos de agotarse, está entrando en una frase más profunda y transversal con implicaciones estructurales para un número creciente de sectores. 

Tras los resultados presentados por Amazon el 5 de febrero, es evidente que las grandes tecnológicas volverán a acelerar su inversión en centros de datos e inteligencia artificial en 2026. En esta ocasión, el gigante del comercio electrónico anticipó que destinará 200.000 millones$ a infraestructura de centros de datos, chips y equipamiento, abarcando no solo proyectos vinculados con la IA, sino también otras áreas como su división aeroespacial o la robótica aplicada a la logística. La compañía espera que este esfuerzo inversor le permita consolidar su liderazgo en el mercado de servicios en la nube a través de Amazon Web Services (AWS), cuyos ingresos crecieron un 24%, el mayor avance de los últimos tres años.

Al igual que los directivos de Microsoft y Alphabet, el CEO Andy Jassy considera que el actual escenario representa una oportunidad excepcional y observa una demanda de capacidad computacional que continúa estando por encima de la oferta disponible. Este contexto explica el incremento de la inversión en un 50% con respecto al año anterior.

Si agregamos las inversiones previstas para este ejercicio por los cinco principales hiperescaladores —Meta, Amazon, Alphabet, Microsoft y Oracle—, la cifra asciende a 670.000 millones$, frente a los algo más de 500.000 millones estimados antes de las presentaciones de resultados. En definitiva, el volumen de inversión sigue creciendo ante una demanda de computación que no da muestras de desaceleración. Las grandes tecnológicas mantienen una estrategia alineada y un objetivo claro: no quedarse atrás en el desarrollo, despliegue y soporte de la inteligencia artificial. Sin embargo, el mercado sigue escéptico en la capacidad de rentabilizar estas inversiones y continuó castigando al sector tecnológico. 

The Trader: la IA ya no es Software, es infraestructura

En el Foro de Davos se dijo en voz alta algo que los mercados empiezan a asumir en silencio: la IA ya no es Sofware, la IA es infraestructura. La inteligencia artificial no es una moda tecnológica, sino el mayor despliegue de infraestructuras de la historia moderna. La frase la pronunciaba el CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien puso cifra al fenómeno: 85 billones$ en 15 años destinados a energía, chips, centros de datos y fábricas de IA. No lo hizo como previsión o visión futurista, sino como confirmación de lo que ya está en marcha. El mercado reaccionó con fuerza porque esta vez el relato es tangible.

La IA no empieza en una app ni en un modelo matemático. Empieza mucho antes:

  • Energía y generación eléctrica
  • Redes y capacidad de transporte
  • Chips y fabricación avanzada
  • Centros de datos, suelo, refrigeración
  • Infraestructura cloud
  • Y solo al final, la capa de aplicaciones

Cuando todo ese 'pastel de capas' tiene que construirse y operarse, lo que aparece no es un ciclo tecnológico, sino un cambio de régimen económico. Si el capital sigue comprometiéndose a esta escala, la IA deja de ser una historia de productividad digital y pasa a convertirse en infraestructura básica, al nivel de la electricidad, las carreteras o las telecomunicaciones.

Este despliegue, explicaban en el Foro de Davos, no destruye empleo: elimina tareas. La IA libera tiempo y amplía capacidades en sanidad, industria o servicios financieros, desplazando el trabajo desde la ejecución mecánica hacia el propósito, o dicho de otro modo, la automatización libera tiempo para que las personas hagan mejor aquello que realmente aporta valor.

Este despliegue está teniendo, además, una consecuencia poco comentada: la IA está impulsando una reindustrialización silenciosa. La demanda ya no es solo de ingenieros de software, es de electricistas, técnicos de redes, obreros de construcción, fontaneros, diseñadores industriales, arquitectos y operadores de centros de datos entre otros. La economía digital vuelve a necesitar mundo físico. Y eso explica por qué los grandes inversores no están tratando este momento como una burbuja, sino como una fase larga, desigual y estructural de construcción.

Si hay una idea clave que se repite en todo el discurso del Foro de Davos es que el mayor beneficio económico llegará en la capa de aplicaciones: sanidad, industria, servicios financieros, logística, robótica, educación, donde por primera vez los modelos son lo suficientemente buenos como para construir negocios encima. No es casualidad que el capital riesgo esté fluyendo de forma masiva hacia empresas nativas de IA.

"La pregunta incómoda hoy no es si hay una burbuja. La pregunta es otra: ¿y si el riesgo es quedarse fuera de la mayor inversión estructural de las próximas décadas? Nadie duda de si cambiará el mundo. Eso ya está ocurriendo. Lo que ahora inquieta a los expertos el momento en el que una tecnología deja de ser una herramienta y se convierte en infraestructura (como la energía o las finanzas), también se convierte en poder. Y el poder, si no se regula, no desaparece: se concentra", señala en The Trader  el analista Pablo Gil

Mustafa Suleyman: una ola de poder sin precedentes

En The Coming Wave, la Ola que viene, Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind, aborda el gran dilema tecnológico del siglo XXI: la inteligencia artificial y la biología sintética avanzan más rápido que nuestra capacidad para gobernarlas. El libro publicado por Debate sostiene que no estamos ante una innovación más, sino ante una ola de poder sin precedentes, comparable a la Revolución Industrial, pero mucho más rápida y difícil de contener. La tecnología ya no solo impulsa productividad: redistribuye poder, amplificando lo que individuos, empresas y Estados pueden hacer.

Suleyman no adopta un tono apocalíptico ni optimista. Reconoce el enorme potencial económico y social de la IA, pero advierte que, sin reglas claras, coordinación global y responsabilidad institucional, el riesgo no es el colapso tecnológico, sino la desestabilización política, económica y social. Es un libro incómodo con una conclusión clave, la ola no se puede detener, pero sí gobernarse. 

Morgan Stanley: las empresas británicas han  perdido el 8% del empleo por la IA

En este sentido, el Reino Unido se ha convertido en el primer gran laboratorio donde la inteligencia artificial empieza a mostrar su cara más incómoda. No por falta de avances tecnológicos, sino por la velocidad a la que esos avances se están traduciendo en destrucción neta de empleo.

Según un estudio de Morgan Stanley, las empresas británicas han registrado en los últimos doce meses una pérdida neta de empleo del 8% atribuible directamente a la adopción de IA. Es la cifra más elevada entre las principales economías desarrolladas y duplica la media internacional. Alemania, EEUU, Japón o Australia están lejos de ese impacto.

Lo llamativo es que el problema no es la productividad. Las empresas británicas que han incorporado IA reconocen mejoras medias del 11,5%, prácticamente idénticas a las observadas en EEUU. La diferencia está en la reacción empresarial. Mientras en EEUU la ganancia de eficiencia se ha acompañado de creación de nuevos puestos, en Reino Unido se ha optado por recortar plantilla o no reemplazar vacantes.

Este fenómeno no llega en un buen momento. La economía británica ya venía lastrada por bajo crecimiento, costes laborales al alza, subidas del salario mínimo y mayores cotizaciones sociales. El resultado es un mercado laboral tensionado, con despidos al ritmo más rápido desde 2020 y una tasa de paro en máximos de casi cinco años.

La IA está afectando especialmente a empleos de 'cuello blanco' y perfiles cualificados. Desde el lanzamiento de ChatGPT en 2022, las vacantes en ocupaciones expuestas a la automatización (desarrolladores, consultores, servicios profesionales o IT) han caído un 37%, frente a un 26% en el resto de los sectores. No hablamos de trabajos precarios, sino de la base tradicional de la clase media urbana.

El impacto es aún más duro entre los jóvenes. Muchos de los puestos recortados son empleos de entrada, aquellos que permiten acumular experiencia y progresar dentro de una empresa. La tasa de paro juvenil ha subido hasta el 13,7%, el nivel más alto desde la pandemia, y crece más rápido que el desempleo general. La IA está cerrando la puerta de acceso antes incluso de que los trabajadores puedan demostrar su valor.

La paradoja es evidente. Instituciones como el Banco de Inglaterra y la oficina presupuestaria británica señalan que la IA podría elevar el crecimiento de la productividad hasta 0,8 puntos en la próxima década, mejorando el nivel de vida y las cuentas públicas. El potencial está ahí. El problema es el reparto de sus beneficios… y de sus costes.

El caso británico es una advertencia para Europa. La IA no destruye empleo por sí sola. Lo hace cuando se introduce en economías con bajo crecimiento, márgenes estrechos y empresas más preocupadas por sobrevivir que por reinventar su modelo productivo. Si la eficiencia solo sirve para recortar costes y no para crear nuevas oportunidades, la tecnología deja de ser progreso y se convierte en un acelerador de desigualdad. La pregunta ya no es si la IA cambiará el mercado laboral, sino qué países sabrán convertirla en crecimiento inclusivo y cuáles pagarán el precio de hacerlo mal y deprisa.

investing.com: Amazon deberá hacer más hincapié en la eficiencia

Thomas Monteiro, analista senior en investing.com, señala: "Los últimos resultados financieros de Amazon ponen de relieve la rapidez con la que el ciclo de inversión en IA está poniendo a prueba los balances de las grandes empresas tecnológicas. Si bien la decepcionante reacción general del mercado no es una sorpresa en sí misma, especialmente en un mercado que se ha mostrado implacable con los grandes errores tecnológicos, el alcance de las pérdidas en ambos lados del balance sin duda es motivo de alarma".

Para Amazon, este trimestre deja claro que la escala de la IA ya no es una cuestión de ambición, sino de resistencia del balance. Por un lado, la combinación del debilitamiento de la demanda de los consumidores, principalmente en los segmentos de ingresos bajos y medios, y las presiones sobre los precios derivadas de las continuas repercusiones de los aranceles ha creado una situación difícil para el negocio tradicional de Amazon de cara al resto de 2026, especialmente en lo que respecta a los márgenes.

Por otro lado, los continuos retos competitivos en el ámbito de la nube, observados a lo largo de esta temporada de resultados, están empezando a sembrar dudas sobre la suposición del mercado de que Amazon podrá seguir ampliando masivamente el crecimiento de AWS gracias a unos vientos favorables en gran medida incrementales. Aunque la trayectoria a largo plazo sigue siendo alcista para AWS, estas cifras indican que la empresa tendrá que realizar un gran gasto en infraestructura. 

Mantener un crecimiento trimestral del 20% no será barato. A medida que la competencia sigue aumentando tanto el CapEx como el OpEx, duplicando lo que ahora parece ser un ciclo sostenido de inflación a largo plazo de la infraestructura de IA en lugar de una fase de aceleración temporal, la capacidad de generar un flujo de caja libre creciente a partir de ofertas ya monetizadas y operativas se ha convertido en el campo de batalla clave para las grandes tecnológicas. "En este contexto, es posible que Amazon tenga que hacer mayor hincapié en la eficiencia. También es posible que tenga que recurrir a sus sustanciales reservas de efectivo más pronto que tarde", añade.

UBS: las tendencias estructurales de la IA siguen intactas

El UBS CIO Daily subraya que la volatilidad del mercado no descarrila las tendencias estructurales: "Los inversores que se centran en los movimientos de valores individuales pueden sentirse inquietos ante la avalancha de resultados empresariales publicada en los últimos días. Creemos que esta volatilidad en el comportamiento de las acciones pone de relieve la necesidad de diversificación. Igualmente importante es que los detalles de estos resultados recientes sugieren que las tendencias estructurales de la inteligencia artificial, el envejecimiento demográfico y la electrificación siguen intactas. Seguimos esperando que la innovación transformacional sea un motor clave de la rentabilidad de los mercados de renta variable en los próximos años":

  • Los mercados están premiando a las compañías que pueden demostrar beneficios financieros tangibles derivados de la IA.
  • Los productos y servicios que favorecen vidas más largas, más sanas y más activas deberían beneficiarse de los cambios demográficos globales.
  • El aumento de la demanda mundial de energía y de infraestructuras de red debería impulsar un gasto sostenido.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Mantenemos la visión de que los cambios estructurales en la IA, las infraestructuras energéticas y la atención sanitaria transformarán industrias y ampliarán los beneficios globales, y esperamos que las oportunidades alineadas con estas temáticas ofrezcan un crecimiento estructural sólido y duradero, que vaya mucho más allá de la volatilidad de corto plazo de los mercados".

05Feb

El implacable escrutinio sobre el gasto en capital en inteligencia artificial sigue asustando a los inversores. Los resultados de las grandes tecnológicas no terminan de convencer, y el escepticismo sobre la monetización de la IA persiste.

Miguel Ángel Valero

Una nueva herramienta desarrollada por Anthropic, compañía dedicada a la investigación y desarrollo de inteligencia artificial (IA) fundada por exmiembros de OpenAI, ha agitado las Bolsas estadounidenses. Las acciones de empresas de software legal y editoriales eran las más afectadas ante el lanzamiento de esta solución que, según Anthropic, puede automatizar tareas legales como la revisión de contratos, el análisis de acuerdos de confidencialidad, la elaboración de informes y respuestas estandarizadas. No obstante, la empresa señaló que la herramienta no ofrece asesoría legal y que cualquier análisis generado por la IA debe ser revisado por los abogados.

La situación generada por Anthropic es una muestra más de que se está produciendo una rotación en el mercado. Los resultados de las grandes tecnológicas no terminan de convencer a los inversores y el escepticismo persiste. Las cuentas de Alphabet, la matriz de Google, continúan mostrando un incremento en sus niveles de inversión —la compañía estima destinar 185.000 millones en 2026—, pero también reflejan avances sólidos en la implementación de inteligencia artificial en sus líneas de negocio y una mejora en los ingresos.

El negocio de Google Cloud registra un crecimiento del 48%, la publicidad mantiene una tendencia alcista, y la app de Gemini alcanza ya los 750 millones de usuarios habituales. Además, la compañía sigue presentando un balance robusto, con más caja que deuda.Por otro lado, su división de semiconductores acelera su actividad tras cerrar la venta de un millón de chips a Anthropic, consolidando su posición en un mercado cada vez más competitivo.

Sin embargo, el mercado parece centrarse más en la astronómica cifra de inversión anunciada por Alphabet para este año que, unida a unos resultados menos brillantes de lo esperado por parte de AMD (-17,3%) –cuyos ingresos estimados quedaron “solo” en la parte alta del rango previsto–, aviva los temores y presiona a la baja las valoraciones del sector tecnológico.

En este contexto, el segmento de software está siendo el más castigado, con caídas significativas ante la posible disrupción que la inteligencia artificial puede generar en sus modelos de negocio, en algunos casos incluso de forma existencial. Pero los analistas de Banca March avisan que es prematuro hablar de la “muerte del software”. Si bien ciertos nichos podrían verse sustituidos, muchos programas especializados no dependen únicamente del código, sino del conocimiento profundo del sector en el que operan o de su papel como estándares de la industria. Además, la incorporación de los agentes de IA podría ayudarles a acelerar procesos de innovación y a mejorar la eficiencia. 

"Por tanto, pensamos que las dudas sobre la tecnología son comprensibles, pero todavía infundadas. Tras el excelente comportamiento del sector el año pasado, la vara de medir es especialmente alta, y en un entorno de transformación tan acelerada, cualquier pequeño tropiezo tiende a amplificarse. Por ello, desde nuestro posicionamiento estratégico mantenemos exposición a tecnología, pero también a otras áreas como el ámbito de infraestructuras, porque hay una realidad evidente: toda esta inversión prevista, sea o no rentable en el corto plazo, requerirá más energía y más capacidad instalada. Así, estos efectos secundarios permiten diversificar la exposición tecnológica. Del mismo modo, segmentos como las pequeñas empresas estadounidenses o el sector salud se están viendo favorecidos por la rotación sectorial que estamos atravesando", explican

Investing.com: no hay un ajuste de cuentas con la IA

Thomas Monteiro analista senior de Investing.com, se centra en los resultados de Alphabet: "El implacable escrutinio sobre el gasto en capital en IA sigue asustando a los inversores, y esta vez ni siquiera el sólido trimestre en términos de crecimiento en todos los aspectos del balance, que sigue poniendo de relieve la posición única de Alphabet en la carrera por la IA, ha sido suficiente para salvar a las acciones de lo que solo puede describirse como un trimestre difícil para el ciclo narrativo de la IA".

"Desde la perspectiva empresarial, lo que estamos viendo en esta temporada de resultados no es exactamente un ajuste de cuentas con la IA en sí, sino más bien el paso de la IA como palanca de crecimiento a corto plazo a un proceso estructural de varios años en el que la inflación de la infraestructura de IA es, por un lado, inevitable y, por otro, una ventaja competitiva potencial para las empresas con mucho efectivo en sus manos", añade.

"A medida que las empresas de todo el sector tecnológico siguen considerando la infraestructura y la construcción de hiperescaladores como una necesidad para la capacidad estratégica y el tiempo de comercialización, más que como una eficiencia a corto plazo, la carrera se centra cada vez menos en quién tiene el modelo más llamativo y más en quién puede seguir aumentando la financiación", resalta.

En este contexto, y mirando a largo plazo, se "refuerza la idea de que el motor principal de monetización sigue intacto y que la nube está creciendo lo suficiente como para soportar un ritmo de inversión elevado. Esta doble confirmación sugiere que el aumento del CapEx está impulsado por el impulso real de los productos y las plataformas, y no es puramente defensivo. La carga de la inversión es real y debería continuar en los próximos trimestres. Sin embargo, a pesar del mayor escrutinio de los inversores, estos datos respaldan la opinión de que Google está invirtiendo para reforzar su posición y diferenciarse, y no para seguir siendo relevante".

UBS: la diversificación sigue siendo esencial

Para los expertos de UBS, la corrección en tecnología subraya la necesidad de diversificación. Las acciones tecnológicas lideraron por segundo día consecutivo una venta generalizada en el mercado, con el S&P 500 cayendo un 0,5% y el Nasdaq, con mayor peso tecnológico, bajando un 1,5% el miércoles. "Sin entrar en valoraciones sobre compañías concretas, ofrecemos varias claves para ayudar a los inversores a orientarse en un entorno de IA que evoluciona con rapidez. Los mercados están diferenciando cada vez más entre los beneficiarios de la IA y los rezagados. Los últimos desarrollos ponen de relieve mejoras de productividad que van más allá del sector tecnológico. En un contexto de volatilidad, la diversificación sigue siendo esencial", insisten.

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Aunque seguimos siendo positivos sobre las perspectivas de la renta variable estadounidense y esperamos que el S&P 500 continúe avanzando, creemos que la diversificación es clave para gestionar los riesgos de mercado y mejorar los retornos a largo plazo. Para posicionarse ante un rally cada vez más amplio, nos gustan los sectores financiero, salud, utilities y consumo discrecional en EEUU, y vemos oportunidades atractivas tanto en Asia como en Europa"..

Lombard Odier mejora las previsiones para EEUU y Eurozona

El último CIO Office Flash, elaborado por Samy Chaar, Chief Economist y CIO Switzerland en Lombard Odier, destaca un contexto económico global a comienzos de 2026 más favorable de lo previsto inicialmente. El crecimiento en economías clave como EEUU Europa y China fue superior a lo esperado en 2025, y los indicadores adelantados apuntan a una continuidad de la expansión, pese al impacto de los aranceles estadounidenses y a los riesgos geopolíticos:

Este mayor impulso económico en 2025 permite esperar que el crecimiento global y el de EEUU se mantengan cerca de su potencial en 2026. Se elevan las previsiones de crecimiento para EEUU y la Eurozona hasta el 2,2 % y el 1,5 %, respectivamente. Y un entorno macroeconómico respaldado por la resiliencia del sector privado, una política monetaria más acomodaticia y estímulos fiscales, a pesar de las tensiones comerciales y los riesgos políticos.

05Feb

Aplaude la capacidad de resistencia de la economía europea, apoyada en el bajo nivel de pareo, la solidez de las empresas, la ejecución gradual del gasto público en defensa e infraestructuras y los efectos favorables de las anteriores bajadas de los tipos.

Miguel Ángel Valero

Como se esperaba, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidido mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales. Su evaluación actualizada vuelve a confirmar que la inflación debería estabilizarse en el objetivo del 2% a medio plazo. La economía sigue mostrando capacidad de resistencia en un entorno mundial difícil. El bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado, la ejecución gradual del gasto público en defensa e infraestructuras y los efectos favorables de las anteriores bajadas de los tipos de interés están respaldando el crecimiento. 

"Al mismo tiempo, las perspectivas son aún inciertas, debido especialmente a la actual incertidumbre referida a las políticas comerciales globales y a las tensiones geopolíticas", subraya el Consejo de Gobierno, que tiene la determinación de asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y aplicará "un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria". En particular, las decisiones del Consejo de Gobierno sobre los tipos de interés se basarán en su valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria. El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos. 

Los tipos de interés aplicables a la facilidad de depósito, a las operaciones principales de financiación y a la facilidad marginal de crédito se mantendrán sin variación en el 2,00 %, el 2,15 % y el 2,40 %, respectivamente.

El tamaño de las carteras del APP y del PEPP está disminuyendo a un ritmo mesurado y predecible, dado que el Eurosistema ha dejado de reinvertir el principal de los valores que van venciendo. El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria. Además, el Instrumento para la Protección de la Transmisión está disponible para contrarrestar dinámicas de mercado no deseadas o desordenadas que constituyan una seria amenaza para la transmisión de la política monetaria en los países de la zona del euro, lo que permite al Consejo de Gobierno cumplir con mayor efectividad su mandato de estabilidad de precios.

Lagarde: cinco recetas para impulsar Europa

En su comparecencia, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, defiende que la inflación "está en un buen lugar", alejando por tanto la posibilidad de una bajada de tipos; admite que el Consejo de Gobierno trató la fortaleza del euro frente al dólar, pero recuerda que no existe un mandato de colocar a éste en una determinada posición, y deja muy claro que no renuncia ser una divisa con mayor peso en el mundo. Además, le gusta Kevin Warsh (a quien "conoce bien" porque coincidieron en Nueva York durante la Gran Crisis Financiera de 2007) como relevo de Powell en la Fed.

El principal mensaje de la presidenta del BCE no fue monetario, sino el anuncio de cinco medidas para impulsar Europa que llevará a la cumbre europea del 12 de febrero: frenar el crecimiento de la deuda pública; fomentar las inversiones estratégicas y las reformas estructurales; aprovechar al máximo las capacidades del mercado único, suprimiendo o reduciendo los aranceles internos; lograr una mayor integración de los mercados de capitales, la Unión del ahorro y la inversión y la Bancaria; y acelerar la puesta en funcionamiento del euro digital.

Ebury: no habrá cambios en los tipos este año

Lagarde reiteró que la política monetaria se encuentra en un "buen momento" y que los riesgos para las perspectivas de inflación y crecimiento siguen siendo "en términos generales equilibrados". Sus comentarios sobre la reciente apreciación del euro, que se ha revertido parcialmente desde la nominación de Warsh para la Fed, sugieren que aún no han sonado las alarmas en el BCE. Aun así, la fortaleza de la moneda es claramente un punto que merece una estrecha vigilancia.

"La reafirmación de Lagarde de que el BCE no tiene como objetivo un tipo de cambio específico no sorprende a nadie. Sin embargo, su observación de que una mayor apreciación del euro podría empujar la inflación por debajo de las expectativas actuales justifica las expectativas del mercado de que el próximo movimiento de política probablemente sea una reducción de tipos que una subida. Seguimos esperando que los tipos de política monetaria del BCE se mantengan sin cambios durante todo 2026", opinan los analistas de Ebury.

Creand: la divisa importa

Miguel Ángel Rico, director de inversiones de Creand Asset Management, pone el foco en la apreciación del euro: "La divisa importa". Cree que el BCE no se encuentra en disposición de cambiar el mensaje ni de indicar claramente cuándo se producirían nuevas bajadas, ni de señalar que se inclina hacia subidas. Los tipos se mantienen en el 2%. Además, su comunicado permanece prácticamente sin cambios respecto al de diciembre. El actual nivel de tipos permite al BCE situarse en una posición cómoda por si, en el futuro, hubiera que hacer frente a eventuales shocks económicos.

De hecho, Lagarde ha mencionado la presión que, potencialmente, podría provocar sobre la economía la actual incertidumbre comercial. Vuelve a reconocer que la inflación está totalmente controlada y que harán que se acerque al 2% que tienen como objetivo. De este modo, el mercado sigue estimando que durante todo el año 2026 no habrá cambios en los tipos de interés.

La apreciación del euro en el último año y su impacto desinflacionista sí podrían aumentar la probabilidad de bajadas de tipos del BCE, que actuarían como freno potencial a la apreciación del euro, pues mantener la estabilidad de la divisa sí les importa. "Lo más interesante de la rueda de prensa ha girado en torno a las preguntas sobre la divisa y, efectivamente, reconoce que lo están monitorizando", señala.

Fidelity: el BCE se puede ver obligado a actuar a lo largo de 2026

Salman Ahmed, responsable global de macro y asignación estratégica de activos en Fidelity International, insiste en que el BCE ha mantenido sin cambios los tipos de interés y la orientación futura, tal y como se esperaba, con pocos cambios respecto a su narrativa de que, desde su perspectiva, la situación actual es satisfactoria. En cuanto a las perspectivas económicas, el BCE se ha apoyado en los sólidos datos de crecimiento del cuarto trimestre para reafirmar su mensaje de resistencia del crecimiento, pero "vemos algunos riesgos de que la reciente lectura de enero, con una inflación por debajo de lo previsto, pueda mantenerse. Aunque es probable que los tipos se mantengan en el corto plazo, seguimos viendo riesgos claros de que esta inflación inferior a la prevista pueda resultar persistente, lo que podría impulsar al BCE a actuar a lo largo del año". 

La reciente caída de la inflación en servicios es coherente con la esperada desinflación salarial, mientras que la desviación comercial respecto a China también sigue siendo un factor relevante que "refuerza nuestra visión de riesgos a la baja para la inflación, junto con una mayor apreciación del euro". En el lado contrario, el BCE vigilará cualquier persistencia en las subidas de los precios de las materias primas. 

Además, "vemos riesgos en la transmisión de la política monetaria a través de un endurecimiento de las condiciones de financiación, ya que las recientes encuestas del BCE y los datos de tipos de interés bancarios apuntan a condiciones de financiación más estrictas para las empresas. Esto podría llevar al BCE a plantearse si es necesario actuar para evitar que el entorno financiero general se vuelva excesivamente restrictivo", apunta.

Swisscanto: tipos altos durante más tiempo

Vincent Lagger, Senior Portfolio Manager Multi-Asset en Zürcher Kantonalbank, gestora de los fondos Swisscanto, considera que el BCE ha reforzado "su compromiso con una política monetaria restrictiva que, por ahora, parece sostenible." Esta decisión subraya una prudente filosofía de “tipos altos durante más tiempo”, ya que el Consejo de Gobierno sigue siendo cauteloso ante las persistentes presiones sobre los precios. A pesar del decepcionante bajo crecimiento en la mayoría de las economías de la zona euro y del aumento de la incertidumbre (geopolítica y comercial), el foco principal del BCE continúa firmemente anclado en su mandato de inflación del 2%.

El mantenimiento de los tipos se apoya en la resiliencia de la inflación subyacente, especialmente en el sector servicios, mientras que la inflación general ha retrocedido. Los responsables de política monetaria temen que una relajación prematura pueda deshacer los avances logrados durante el último año y siguen considerando que la política actual se encuentra en una posición adecuada. Además, la persistencia de un fuerte crecimiento salarial exige un periodo de observación para garantizar que los factores inflacionarios internos estén plenamente contenidos.Al mantener el statu quo, el BCE está, en la práctica, ganando tiempo para evaluar el impacto del euro fuerte y de las tensiones comerciales sobre la economía real. El mensaje es claro: el camino hacia la normalización será gradual, basado en los datos y sin prisas.

Robeco: riesgo sesgado hacia tipos más bajos

Los expertos de Robeco, por su parte, subrayan que el BCE expresa confianza en la resiliencia de la economía, en un entorno internacional incierto, y menciona el “despliegue gradual del gasto público en defensa” como un factor que respalda el crecimiento. El comunicado no mencionó la fortaleza del euro, pese a comentarios recientes de algunos responsables del BCE. 

Lagarde señala que los riesgos para las perspectivas económicas están, en términos generales, equilibrados. Admite la fortaleza del euro como una fuerza desinflacionaria, pero subraya que este efecto ya se había incorporado en las previsiones del personal técnico de diciembre. Resta importancia a la reciente caída de la inflación y apunta a las proyecciones a medio plazo, afirmando que “no está cambiando nada en absoluto en el escenario base”. "En conjunto, la visión del BCE parece equilibrada, aunque Lagarde podría haber sonado más dovish (más acomodaticia) en las respuestas a algunas preguntas", señalan.

"Esperamos que el BCE se mantenga a la espera en las próximas reuniones. Más adelante, nuestro escenario base sigue siendo de tipos estables, pero con un riesgo sesgado hacia tipos más bajos en el actual entorno internacional incierto", concluyen.

Pictet: creciente malestar por un euro más fuerte

“El umbral para que cambie su postura monetaria sigue muy alto”, opina Frederik Ducrozet, director de análisis macroeconómico en Pictet WM. “Si la UE logra poner en marcha parte de la agenda, incluyendo la Unión del Mercados de Capitales, un euro fuerte puede ser el precio a pagar”, argumenta.

Que no quepa duda, el BCE sigue firmemente en pausa. Los tipos de interés se mantienen sin cambios, siendo la decisión unánime. Su presidenta Lagarde ha concluido que los riesgos para las perspectivas económicas son en general equilibrados, aunque la situación es algo menos cómoda. 

Pero, en la rueda de prensa, por lo demás aburrida, hay un par pequeños cambios que indican creciente malestar en el BCE respecto a un euro más fuerte: La declaración indica "un euro más fuerte que el último año" como riesgo para la actividad económica, además de los aranceles. El BCE señala que un euro más fuerte puede reducir la inflación "más allá de las expectativas actuales", en comparación con "más de lo esperado" en diciembre.

Lagarde ha dedicado mucho tiempo a las interacciones de apreciación de la moneda con la actividad económica y la inflación, así como las implicaciones financieras de un "euro global". Ha intentado restar importancia a los recientes movimientos de tipo de cambio, señalando que el euro se revaloriza desde marzo del año pasado, pero confirmó que se han discutido y que el BCE "vigila de cerca" los mercados de divisas. Normalmente el BCE responde que no apunta al tipo de cambio, pero el mensaje hoy es que una mayor apreciación de la moneda nos acercaría más al umbral de dolor.

En la medida en que la apreciación del euro es resultado de la diversificación de los inversores fuera de EEUU, de la depreciación dólar, como de mejores perspectivas para la Eurozon,  el BCE puede hacer poco al respecto. Es la típica situación en que es poco probable que una bajada de tipos de interés solucione el problema. Además, hay razones para estimar que la repercusión del tipo de cambio en actividad y la inflación han disminuido gradualmente a lo largo de la última década. 

En un discurso reciente, el gobernador Philip Lane asocia "una apreciación del 10% del euro a lo largo de varios años con una desinflación de hasta 0,6% tras aproximadamente un año y una inflación notablemente baja tres años" Con esa elasticidad, una apreciación del 5% del euro ponderado por comercio desde marzo pasado puede reducir la inflación en 0,3%. Así que una apreciación de aproximadamente 1% desde la reunión del BCE en diciembre solo añadiría un impacto des inflacionario de 0,05%.

Lagarde ha indicado que los responsables políticos de la eurozona deben centrarse más bien en futuras reformas estructurales para potenciar la integración económica y financiera. Si la UE logra poner en marcha al menos parte de la ambiciosa agenda, incluyendo la Unión del Mercados de Capitales, una moneda más fuerte puede ser el precio para pagar por el éxito, lo menos preocupante.

Mientras, los últimos datos de inflación de enero introducen cierto riesgo a la baja a corto plazo. La subyacente bajan al 2,2% frente a la previsión del BCE de 2,4% para el primer trimestre. "Con todo seguimos esperando que el BCE permanezca en pausa en 2026. El umbral para que el BCE cambie su postura monetaria sigue muy alto", insiste.

DWS ve el tipo en el 2% durante todo 2026

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, cree que el mensaje de la reunión de del BCE volvió a ser claro: la política monetaria se encuentra en una posición adecuada y, por ello, el tipo de facilidad de depósito se ha mantenido sin cambios en el 2,0 %. En un contexto de desafíos globales, los riesgos para las perspectivas económicas se consideran, en términos generales, equilibrados. También crece la confianza en que el objetivo de inflación del 2% seguirá cumpliéndose a medio plazo, ya que los datos publicados en las últimas semanas confirman cada vez más el escenario base actual del BCE. No deben sobreinterpretarse datos aislados —como la inflación de enero, que descendió hasta el 1,7 %—.

Aunque el tipo de cambio fue objeto de debate en la reunión, la mayor parte de la apreciación se produjo el año pasado y, por tanto, ya está reflejada en las proyecciones de crecimiento e inflación. En este contexto, da la impresión de que el escenario base tendría que cambiar de forma sustancial para que el BCE ajustara su orientación de política monetaria. "Por ello, esperamos que el tipo de la facilidad de depósito se mantenga en el 2% durante 2026", apunta.

Uno de los mensajes clave de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, fue la llamada a impulsar el tan necesario fortalecimiento de la zona euro y de su economía. Se esperan propuestas relevantes en los próximos días. Más allá de fomentar un mayor crecimiento y mejoras de la productividad en Europa, el debate también incluye el gasto conjunto en defensa y la emisión de eurobonos, un aspecto que, en particular, será seguido muy de cerca por los mercados de capitales.
 

05Feb

Una estrategia diseñada para reforzar la posición norteamericana en el mundo puede estar sembrando las bases de una pérdida gradual de influencia.

Miguel Ángel Valero

La política comercial de Donald Trump ya no se define solo por los aranceles, sino por algo más corrosivo: la incertidumbre permanente. Nadie sabe cuál será el próximo anuncio, el siguiente castigo comercial o el nuevo aliado convertido en adversario. Y cuando esa imprevisibilidad se convierte en norma, los socios empiezan a protegerse.

Eso es exactamente lo que estamos viendo. Reino Unido se acerca a China no por afinidad, sino por necesidad. Europa acelera acuerdos comerciales largamente bloqueados, como los suscritos con Mercosur o India. Canadá, Corea del Sur o incluso socios asiáticos tradicionales de Washington revisan silenciosamente sus dependencias. No es una ruptura con EEUU, es una diversificación forzada.

En ese contexto, el acercamiento a China y, sobre todo, a India cobra todo el sentido. No son potencias marginales, sino las dos economías que, según el Fondo Monetario Internacional, concentrarán buena parte del crecimiento global durante la próxima década. India, en particular, emerge como la gran alternativa estratégica: crecimiento por encima del 6%, demografía favorable, ambición industrial y una posición geopolítica suficientemente autónoma como para no quedar atrapada en un solo bloque.

El acuerdo entre la Unión Europea y la India no es, por tanto, un simple tratado comercial. Es una jugada de fondo. Permite a Europa diversificar cadenas de suministro, reducir vulnerabilidades frente a China y EEUU, y ganar acceso a sectores clave como tecnologías limpias, farmacéuticas, infraestructuras digitales o materias primas críticas. También refuerza el papel de India como potencia bisagra, capaz de relacionarse con Washington, Bruselas, Moscú y Pekín sin alinearse plenamente con ninguno.

Si a este movimiento se suma una ratificación del acuerdo con Mercosur, el mapa empieza a dibujarse con claridad. Europa estaría asegurando acceso preferente a Asia y América Latina justo cuando EEUU opta por una estrategia de confrontación comercial, incluso con sus aliados históricos. No es un movimiento ideológico, es una respuesta racional a un entorno cada vez más volátil.

"La paradoja es evidente. Una política diseñada para reforzar la posición estadounidense puede estar sembrando las bases de una pérdida gradual de influencia. No por un colapso abrupto, sino por algo más silencioso: la normalización de un mundo donde EEUU deja de ser el socio imprescindible y pasa a ser uno más, poderoso, sí, pero imprevisible", señala el analista Pablo Gil en The Trader. 

"Las hegemonías rara vez se pierden por un ataque externo. Suelen erosionarse desde dentro, cuando las decisiones propias minan la confianza que sostiene el liderazgo. Tal vez estemos asistiendo al inicio de ese proceso: no el final inmediato de la hegemonía estadounidense, pero sí el comienzo de un desgaste que hace solo unos años parecía imposible", subraya.

India-UE: "la madre de todos los acuerdos"

En ese contexto, la Unión Europea y la India han cerrado un tratado de libre comercio histórico que promete transformar las relaciones económicas entre ambos bloques tras casi dos décadas de negociaciones. Este pacto, calificado por Ursula von der Leyen como “la madre de todos los acuerdos”, abre un mercado de más de 2.000 millones de consumidores eliminando las barreras arancelarias que han limitado la presencia europea en India durante años.

Para España, el impacto de este tratado va mucho más allá. La notable coincidencia entre los bienes que la India importa a nivel global y los productos que España exporta abre una amplia ventana de oportunidades para los sectores de maquinaria industrial y agrícola, combustibles minerales, productos químicos y farmacéuticos, equipos eléctricos y electrónicos, así como productos plásticos. 

Esto puede suponer, según inAtlas:

  • Ahorros significativos para exportadores europeos (hasta 4.000 millones€ anuales en aranceles eliminados o reducidos) potenciando la competitividad de productos españoles en India.
  • Duplicar el comercio bilateral con India hacia 2032 gracias a mejor acceso al mercado y reducción de barreras no arancelarias.
  • Impulso a sectores estratégicos para España: energías renovables, infraestructuras, agroalimentario (como vinos y aceite de oliva, cuyos aranceles pasan de niveles muy altos a cero en apenas años), defensa, químico y servicios especializados.
  • Además, el acuerdo facilitará la cooperación regulatoria y la integración de cadenas de valor, reduciendo los costes logísticos y de certificaciones técnicas que tradicionalmente han frenado la internacionalización de las pymes españolas.

Propuesta de acuerdo sobre minerales críticos

Al mismo tiempo que se acerca a China y llega a acuerdos con Mercosur y con India, Europa no descuida la compleja relación con EEUU. La Unión Europea ha reactivado el proceso para implementar el acuerdo comercial con EEUU. Este pacto, firmado en julio de 2025,, y destinado a reducir aranceles entre ambas partes, está pendiente de completar los trámites burocráticos necesarios para su incorporación al marco legislativo europeo. Mientras tanto, los aranceles de ambos países continúan recaudándose con la intención de reembolsar posteriormente las cantidades a las empresas una vez que el acuerdo sea ratificado.

Sin embargo, el procedimiento de ratificación quedó bloqueado en el Parlamento Europeo después de que Trump lanzara una nueva amenaza arancelaria contra los países europeos que enviaron tropas militares a Groenlandia y, ahora que la situación se ha estabilizado, el acuerdo se someterá a votación en la Eurocámara el 24 de febrero. Además, la institución incorporará una “cláusula automática” que se activará en caso de que Trump intente ejercer nuevas presiones y modificar las condiciones pactadas. 

Además, la Unión Europea quiere proponer a EEUU un acuerdo sobre minerales críticos con el objetivo de limitar la influencia de China en este mercado estratégico. Aunque los detalles aún están por definirse, pretende presentar en los próximos tres meses una “hoja de ruta de asociación estratégica” a la Administración Trump. 

Esta iniciativa busca desarrollar, de manera conjunta, alternativas a la dependencia de China para el abastecimiento de minerales críticos mediante proyectos compartidos, actividades de investigación y mecanismos de intercambio de información. El plan también contempla la posibilidad de crear reservas que permitan protegerse frente a interrupciones repentinas en el suministro.

04Feb

A partir de 2027, Europa cambia el foco de sus ayudas: menos volumen, mayor selectividad y una exigencia mucho más alta en términos de impacto económico, escalado y valor estratégico.

Miguel Ángel Valero

 2026 marca el paso del anuncio a la ejecución de la financiación pública. Con el Plan de Recuperación en su fase final y el 31 de agosto de 2026 como fecha límite para la aprobación de nuevos hitos, los primeros meses del año todavía concentran un lanzamiento a gran escala de convocatorias y a partir del segundo cuatrimestres e centra en cerrar proyectos con resultados verificables, en un entorno de mayor exigencia en ejecución, subraya la “Radiografía de las ayudas públicas en 2025 y perspectivas clave para 2026”, elaborada por WeGrant, fintech española especializada en tecnologías financieras aplicadas a fondos públicos.

No obstante, 2026 sigue ofreciendo oportunidades relevantes. Tras la Adenda de diciembre de 2025, quedan por activar unos 230 hitos, que permitirán movilizar unos 31.000 millones€ adicionales. Pero esta financiación será más concentrada, dirigida a unos pocos ejes prioritarios:

  • Energía y clima, como el gran bloque de oportunidad, con líneas activas en renovables, almacenamiento, hidrógeno y descarbonización industrial, reforzadas por el nuevo paquete del IDAE (unos 2.000 millones).
  • Tecnología y digitalización avanzada:, centrada en proyectos de alto valor tecnológico (IA, datos, semiconductores, ciberseguridad).
  • Industria y cadenas de valor estratégicas, especialmente en movilidad sostenible, economía circular y agroindustria.

Al mismo tiempo, España reducirá de forma significativa el uso de préstamos europeos: unos 22.800 millones, frente a los 83.000 millones inicialmente previstos), reforzando el papel del ICO (+13.000 millones) como instrumento de continuidad.

El informe de WeGrant señala las implicaciones de estas decisiones para las empresas:

  • Las ayudas favorecerán proyectos maduros y listos para ejecutar, más que iniciativas poco definidas.
  • Ganará peso la capacidad de planificación, justificación y demostración de resultados.
  • La alineación con los ejes prioritarios será determinante.
  • El principal riesgo deja de ser la falta de fondos y pasa a ser llegar tarde con proyectos inmaduros o fuera de foco. 
  • En este contexto, la financiación pública en 2026 se orienta claramente hacia proyectos con capacidad real de ejecución y generación de resultados.

El escenario postNextGenerationEU

A partir de 2027, Europa cierra una etapa excepcional marcada por los NextGenerationEU y la lógica de estímulo masivo. El nuevo marco no supone un vacío de financiación, sino un cambio profundo de enfoque: menos volumen, mayor selectividad y una exigencia mucho más alta en términos de impacto económico, escalado y valor estratégico. La financiación pública evoluciona desde una política de recuperación hacia una política de competitividad y autonomía estratégica en un contexto global más inestable.

Los principales cambios serán:

  • Menos ayudas generalistas y mayor concentración de fondos en sectores estratégicos
  • Mayor exigencia de resultados, escalado e impacto económico real
  • Refuerzo del eje de seguridad y defensa, incluidas tecnologías de uso dual
  • Mayor protagonismo de startups y empresas tecnológicas, integradas en proyectos industriales y tecnológicos de mayor escala
  • Prioridades que se consolidan:
    • Industria y tecnología estratégica (semiconductores, microelectrónica, fabricación avanzada y tecnologías limpias).
    • Seguridad y defensa (industria de defensa, ciberseguridad, protección de infraestructuras críticas).
    • Transición verde con base industrial europea (energía, hidrógeno, baterías y cadenas de valor propias).
    • Innovación y startups (deeptech, inteligencia artificial, salud avanzada y tecnologías con alto potencial de escalado).

"En este nuevo escenario, Europa no deja de invertir, sino que invierte de otra manera, alineando industria, tecnología, startups y seguridad dentro de una misma estrategia de competitividad internacional", subraya el informe.

Desajustes estructurales entre la oferta de ayudas y la demanda de las empresas

“El análisis de 2025 confirma que la financiación pública en España mantiene un elevado nivel de actividad, pero también pone de manifiesto desajustes estructurales entre la oferta de ayudas y la demanda real de las empresas, por territorio, sector y tipo de empresa. A medida que el sistema avanza hacia el escenario post-2027, la financiación pública evoluciona hacia un modelo más selectivo, más concentrado y con una mayor exigencia en ejecución e impacto, donde la capacidad de anticipación y toma de decisiones informada se vuelve crítica”, explica Fran Estevan, CEO de WeGrant.

Aunque el presupuesto medio por comunidad se sitúa en torno a los 540 millones€, las diferencias territoriales son relevantes: Cataluña y Comunidad Valenciana concentran un volumen elevado de ayudas, con importes medios solicitados reducidos lo que refleja un modelo basado en múltiples convocatorias de pequeño tamaño. Galicia y Asturias presentan proyectos empresariales de mayor dimensión, pese a disponer de presupuestos públicos más reducidos, mientras que Madrid combina un presupuesto publicado relativamente bajo con solicitudes medias elevadas, evidenciando un entorno altamente competitivo.

La financiación pública moviliza cada año miles de millones€ y se ha convertido en una palanca clave para la competitividad empresarial. En 2025, se han publicado ayudas por valor de más de 19.000 millones€ a nivel nacional y 6.000 millones en el europeo, en un contexto de elevada actividad y complejidad regulatoria.

El principal reto de la financiación pública en España no reside únicamente en el volumen de recursos disponibles, sino en su distribución territorial y su adecuación al tamaño real de los proyectos empresariales. Un diseño de ayudas más alineado con las dinámicas de cada territorio permitiría mejorar la ejecución y el impacto económico de los fondos públicos.

El análisis sectorial de la financiación pública en 2025 pone de manifiesto diferencias relevantes entre los sectores que concentran las ayudas y aquellos donde las empresas demandan más financiación, lo que evidencia desajustes estructurales en el diseño de las convocatorias:

  • Servicios, actividades profesionales y técnicas, comercio, hostelería y construcción concentran una demanda empresarial muy superior a su cobertura financiera.
  • El sector servicios representa el 16,8% de las solicitudes, frente al 5% de las ayudas publicadas, reflejando una brecha significativa entre oferta y demanda.
  • Sectores como la industria extractiva, energía, agua y residuos concentran una parte relevante del presupuesto público, pese a mostrar un interés empresarial limitado.
  • La industria manufacturera, la agricultura y las TIC presentan un grado de alineación más equilibrado entre ayudas disponibles y demanda real.

Los datos indican que el principal reto de la financiación pública por sectores no es aumentar el volumen de ayudas, sino ajustar su orientación a los ámbitos donde existe una demanda empresarial clara y sostenida, con el objetivo de mejorar la eficiencia, la ejecución y el impacto económico de los fondos públicos.

También se produce una clara divergencia entre el perfil de las empresas que demandan financiación y aquel al que se dirigen las ayudas públicas. Aunque la mayoría de las solicitudes proceden de pymes, el reparto de las convocatorias no refleja plenamente esta realidad, según datos del Gobierno:

  • Las pymes concentran el 86,38% de las solicitudes, pero solo reciben el 34,9% de las ayudas publicadas.
  • La gran empresa, junto con la categoría “Otros”, acumula más del 40% de las ayudas, pese a representar menos del 3% de las solicitudes.
  • Autónomos y startups presentan una participación moderada en el reparto de ayudas, con un peso inferior a su presencia real en la demanda.

Los datos indican que el diseño de las ayudas públicas por tipo de empresa no está plenamente alineado con la estructura real del tejido empresarial, dominado por pymes. Una mayor focalización de las convocatorias en este perfil permitiría mejorarla eficacia, la absorción de fondos y el impacto económico de la financiación pública. 

Por otra parte, la comparación entre presupuesto asignado y peso real de las empresas permite identificar alineaciones sólidas y cuellos de botella estructurales:

  • Más del 50% del presupuesto público se ha concentrado en:
    • I+D: 2.030 millones€
    • industria: 1.910 millones
    • energía: 1.780 millones
    • innovación: 1.680 millones
  • Industria, con el 8,9% de las empresas, e I+D, con el 6,1%, presentan la mayor correspondencia entre volumen de fondos y demanda de empresas
  • En cambio, comercio, con el 13.4% de las empresas, dispone de un presupuesto  muy reducido
  • Turismo, con el 5.5% de las empresas, y TIC, con el 5%, muestran una demanda relevante frente a una cobertura financiera limitada
  • Deeptech, IA, fintech o defensa son sectores con mucha financiación específica, pese a representar menos del 0,5% de la demanda de las empresas. Aquí se produce una respuesta anticipada al desarrollo real del mercado.

En cualquier caso, la Unión Europea continúa marcando las grandes líneas estratégicas de la financiación pública, centradas en la transición verde, la transformación digital y el impulso industrial. En 2025 se han convocado más de 900 ayudas europeas, concentradas principalmente en cinco grandes programas: Horizonte Europa, Erasmus, Europa Digital, Fondo Europeo de Defensa, Programa para el Medio Ambiente y la Acción Climática.

04Feb

Para las empresas que operan a nivel internacional, es esencial contar con costes de financiación predecibles, monedas estables y un comportamiento fiable de los compradores.

Miguel Ángel Valero 

Los acontecimientos en torno a a la presidencia de la Reserva Federal de EEUU han puesto de relieve la importancia de la estabilidad institucional para el comercio mundial y las condiciones de financiación. Aunque los mercados financieros han reaccionado con calma hasta ahora, la confianza en la política monetaria sigue siendo un pilar fundamental para la actividad empresarial transfronteriza.

Para las empresas que operan a nivel internacional, es esencial contar con costes de financiación predecibles, monedas estables y un comportamiento fiable de los compradores. Estas condiciones están estrechamente relacionadas con la credibilidad de los marcos de política monetaria, especialmente en EEUU, cuyas decisiones sobre los tipos de interés siguen determinando los flujos de capital globales y las condiciones de financiación del comercio. Los precios actuales del mercado sugieren que los inversores siguen esperando que la política monetaria estadounidense se guíe principalmente por los datos económicos y no por presiones externas. Las expectativas de inflación siguen contenidas, los costes de financiación a largo plazo son estables y el crecimiento mundial continúa a un ritmo moderado.

Según un informe de Crédito y Caución, se espera un crecimiento del PIB mundial del 2,8% en 2026 y del 2,9% en 2027, con un EEUU que se mantendrá en torno al 2,0% en ambos años. En este contexto, no se espera que la Reserva Federal realice cambios bruscos en los tipos de interés. “Las tendencias actuales sugieren que es probable que la política se mantenga sin cambios a corto plazo, con un máximo de dos reducciones adicionales de un cuarto de punto previstas en 2026”, afirma John Lorié, economista jefe de Atradius Crédito y Caución.

Sin embargo, los periodos de transición institucional, como el relevo de Jerome Powell por Kevin Warsh en la Fed, pueden introducir una incertidumbre adicional. Si se debilitara la confianza en la credibilidad de la política monetaria, el impacto podría extenderse más allá de los mercados financieros y afectar a la economía real. Una mayor percepción del riesgo podría traducirse en un aumento de los costes de financiación, una mayor volatilidad de las divisas y cambios en el comportamiento de pago de los compradores, lo que afectaría a los flujos comerciales y al acceso a la financiación.

“Por ahora, los inversores tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija no prevén una influencia federal importante sobre la Reserva Federal. Pero si eso cambia, los costes de financiación podrían aumentar debido al aumento de la inflación y las primas de incertidumbre”, avisa Lorié.

Por ahora, los mercados mundiales siguen funcionando con normalidad. Las empresas que gestionan activamente el riesgo crediticio y la exposición financiera están mejor posicionadas para hacer frente a la incertidumbre y mantener el comercio internacional.

UBS: el rally de la Bolsa sigue intacto

Por su parte, el UBS CIO Daily ve probable que la renta variable siga subiendo pese a la volatilidad. Las Bolsas estadounidenses cayeron, ya que la preocupación por el impacto de la automatización impulsada por la IA sobre los modelos de negocio tradicionales pesó de forma significativa sobre el sentimiento del mercado.

"A pesar de este repunte de la volatilidad, creemos que el rally de la renta variable sigue intacto y esperamos que las subidas se amplíen, con oportunidades que se extiendan a nivel geográfico, sectorial y estructural. La resiliencia de la economía estadounidense debería seguir respaldando un sólido crecimiento de los beneficios empresariales. Junto con una Reserva Federal que previsiblemente mantendrá un sesgo acomodaticio y el crecimiento continuado de la IA, vemos margen para nuevas subidas en Bolsa", subraya.

"Los resultados empresariales conocidos hasta ahora respaldan nuestra previsión de crecimiento continuado de los beneficios. La Reserva Federal podría retomar los recortes de tipos hacia mediados de año. La historia estructural de la IA debería beneficiar a un número cada vez mayor de compañías", añade.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management, afirma: "Seguimos esperando que el S&P 500 continúe subiendo y mantenemos nuestro objetivo de 7.700 puntos fijado en diciembre. Recomendamos a los inversores posicionarse para un rally cada vez más amplio, favoreciendo sectores como el financiero, la salud, las utilities y el consumo discrecional, más allá del sector tecnológico".

"Las fuertes oscilaciones en los precios de los principales activos durante enero ponen de relieve la necesidad de que los inversores de EMEA (Europa, Oriente Medio y África) revisen, rebalanceen y diversifiquen sus carteras para mantener sus objetivos a largo plazo y gestionar el riesgo", recomienda Matthew Carter, Strategist.

"Seguimos siendo positivos con la renta variable y esperamos que el rally se amplíe más allá de los líderes en IA. Los inversores deberían plantearse aumentar su exposición a bolsa si están infra ponderados y diversificar posiciones concentradas incorporando sectores como salud, utilities y banca", recalcan Belinda Peeters y Christopher Swann, Strategists

"El dólar australiano sigue siendo Atractivo dentro de nuestras preferencias globales y creemos que puede comportarse mejor que muchas de sus divisas pares del G10, a medida que sus principales factores de apoyo se alinean de cara a 2026", apuntan Wayne Gordon y Teck Leng Tan, Strategists.

04Feb

En la reunión de mañana del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo nadie espera cambios, más allá del enfoque "reunión a reunión, dependiente de los datos”.

Miguel Ángel Valero

Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, descarta sorpresas en lo que a movimientos de tipos se refiere en la primera reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) de este año: "El mercado, y nosotros coincidimos, da por hecho que la facilidad de deposito seguirá en el 2%, y que no veremos cambios en todo el 2026".

Tampoco se esperan novedades en cuanto al enfoque que plantee su presidenta, Christine Lagarde, y que seguirá siendo 'data dependent'. En materia de crecimiento la Eurozona sigue avanzando, y el apoyo fiscal aleman deberia favorecer esa tendencia, pero los fundamentales todavia son frágiles. Por el lado de los precios, es cierto que la inflacion general se mantienen por debajo del 2%,  pero la subyacente se sitúa por encima y los salarios siguen siendo elevados, lo que da argumentos al BCE para ser prudente.

La fortaleza del euro con respecto al dólar que estamos viendo en las últimas semanas está empezando a generar ruido sobre el efecto que puede tener sobre los precios, "pero es pronto todavía para llevar al Banco Central a tomar medidas en ese sentido. No obstante, es cierto, que si la tendencia continúa podría afectar a la política monetaria de cara a la segunda parte del año, no sería descartable que sea un tema que surja en la reunión de este jueves".

Con estos mimbres, la opción de “esperar y ver” que está llevando a cabo el BCE parece ser la más lógica en un entorno donde las incertidumbres geopolíticas están lejos de desaparecer y pueden seguir condicionando el sentimiento de mercado.

Ebury: la fortaleza del euro siembra dudas

"El repunte del euro puede haber sobresaltado a algunos miembros del BCE. Es poco probable que el BCE modifique su política monetaria en el corto plazo, pero la fortaleza del euro ha sembrado dudas sobre la dirección del próximo movimiento de tipos", aporta un análisis de Ebury.

Las últimas noticias económicas de la zona euro han confirmado, en términos generales, que la economía tiene un pulso palpable y que está creciendo en línea con su potencial o cerca de él. Los PMI han bajado desde sus máximos recientes, situándose en 51,5 a finales de año. Mientras tanto, el crecimiento sorprendió al alza en el cuarto trimestre(+0,3 % intertrimestral), con Alemania, España e Italia emitiendo señales alentadoras. Existe la esperanza de que el estímulo fiscal alemán dé un nuevo impulso a la mayor economía de la zona euro, pero es probable que las tensiones comerciales globales y algunos problemas estructurales lastren la actividad.

El panorama inflacionario apunta a unas presiones sobre los precios, en gran medida, contenidas. De hecho, el riesgo de que la inflación se sitúe por debajo del objetivo parece haber aumentado tras la rápida apreciación del euro. El efecto de transmisión de dicha apreciación no es tan elevado como en otras economías de peso, como es el caso de Suiza, pero un euro más fuerte podría reducir los precios de las importaciones de forma considerable. Además, también afectaría negativamente a la competitividad de las exportaciones europeas, que son sumamente importantes para la Unión. 

En este contexto, los mercados, que hace tan solo unas semanas se inclinaban por una subida de tipos, ahora estiman que existe una probabilidad del 25% de que se produzca un recorte antes de finales de año.

Algunos miembros del BCE han abordado el tema del tipo de cambio, lo que sugiere que una facción del Consejo de Gobierno está siguiendo de cerca su evolución. La semana pasada, el gobernador del Banco Central de Francia, François Villeroy de Galhau, declaró que el tipo de cambio será uno de los factores que orientarán la política monetaria del BCE. El gobernador del Banco Central de Austria, Martin Kocher, afirmó que, si el euro se sigue apreciando, en algún momento podría ser necesario adoptar medidas en el ámbito de la política monetaria. Estos comentarios se suman a los realizados el año pasado por el vicepresidente de Luis de Guindos, quien señaló que la cota de 1,2 podría ser el límite de tolerancia del banco. 

Aunque es probable que se muestre reservada, las reflexiones de la presidenta Lagarde sobre la apreciación del euro serán uno de los aspectos clave a seguir en la reunión del jueves. "No esperamos declaraciones contundentes, pero sí que será muy relevante la medida en la que se reconozca la importancia de la cuestión. Por lo demás, creemos que las comunicaciones serán muy parecidas a las de diciembre. Seguramente, la presidenta Lagarde resaltará que la política monetaria está en un 'buen lugar'. La principal diferencia con respecto a la anterior reunión es que no habrá nuevas proyecciones económicas, ya que se publicarán el mes que viene. Por lo tanto, nada nuevo bajo el sol", concluyen en Ebury.

Pictet: una apreciación del euro del 10% puede reducir la inflación un 0,6%

Por su parte, la economista para Europa en Pictet WM, Nadia Gharb, también se centra en la apreciación del euro. Los datos macroeconómicos han estado en general en línea con las previsiones del BCE de diciembre, sin cambios significativos. Es probable que su presidenta Lagarde reitere que la política monetaria actual es adecuada.  Tampoco espera cambios en la reunión, con el tipo de interés de depósitos bancarios en el 2% y enfoque "reunión a reunión, dependiente de los datos”. De hecho, a lo largo de 2026 el BCE puede mantener la tasa de depósitos bancarios en el 2% actual con la inflación en 1,8 %.

La cuestión más relevante es el posible obstáculo para la política monetaria de la apreciación del euro frente al dólar. Puede llegar a reforzar el argumento de mayor flexibilización monetaria. De momento, desde la reunión de diciembre el euro se ha apreciado alrededor del 1% frente al dólar. Martin Kocher, gobernador del banco central austríaco, ha señalado que una apreciación persistente y significativa puede tener implicaciones para las perspectivas de inflación y justificar una respuesta de política monetaria.  Lagarde puede reiterar que el BCE no se fija en un tipo de cambio del euro aunque lo tenga en cuenta al evaluar las perspectivas de inflación e implicaciones de política monetaria.

Las estimaciones basadas en modelos del propio BCE sugieren que una apreciación de 10% nominal del euro puede reducir la inflación en torno a 0,6% en aproximadamente un año. Si el sigue fortaleciéndose para la reunión del 19 de marzo, cuando el BCE presente proyecciones macroeconómicas actualizadas, puede provocar revisiones a la baja de las perspectivas de inflación, que en diciembre estaban en 1,9 % para 2026 y 1,8 % para 2027, en ambos casos ya por debajo del objetivo de 2 %

"Nuestra previsión de crecimiento de PIB en la Eurozona en 2026 es 1,3%. A ello debe contribuir el masivo plan fiscal alemán centrado en infraestructura y defensa, que debe compensar la consolidación en Italia, España y Francia -en este último puede ser menor por su incertidumbre política-", vaticina.

Efectivamente, Alemania puede impulsar el crecimiento de su PIB a cerca de 1 % tras dos años de contracción y uno de crecimiento débil. Además, con la presión de EEUU hay voluntad de avanzar en el mercado único en la UE. Hay que tener en cuenta que las barreras entre economías tienen impacto mucho más negativo que el aumento de aranceles de EE. UU. Por eso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el exprimer ministro italiano Enrico Letta han fijado 2028 como fecha clave para el mercado único, sobre todo en energía, finanzas y telecomunicaciones.

En España el crecimiento en 2026 puede ser 2,2 %, por encima de la media de 1,3 % de la euro zona, con algo más de inflación, 2% y menos déficit fiscal, 2,3 %. Se debe al turismo, dinámica del mercado laboral, sector inmobiliario y menor exposición a aranceles. Además, España está en transformación estructural, con servicios de más valor añadido, como actividades financieras, seguros, y comunicación.

Columbia Threadneedle: el euro sube por las dudas sobre la Fed

Gary Smith, Head de EMEA Client Portfolio Manager Fixed Income en Columbia Threadneedle Investments, también espera que el BCE mantenga los tipos de interés sin cambios, por quinta reunión consecutiva, a pesar de que el euro ha alcanzado recientemente los 1,2$, su nivel más alto en cuatro años y medio. La apreciación de la moneda única podría reabrir el debate sobre un posible recorte del tipo de depósito, actualmente situado en el 2%, aunque ese movimiento no se contemplaría hasta más adelante en el año. "No obstante, conviene subrayar que la fortaleza del euro se debe en gran medida a un debilitamiento generalizado del dólar estadounidense, motivado por cuestiones como la preocupación sobre la futura independencia de la Reserva Federal. Cabe señalar que, aunque un euro más fuerte supone un desafío para las industrias exportadoras, también impulsa el poder adquisitivo de los hogares", señala.

DWS: la fortaleza del euro no cambia la narrativa de la política monetaria

Ulrike Kastens, Economista Senior de DWS, discrepa de sus colegas y defiende que la fortaleza del euro no cambia la narrativa de la política monetaria: "No es probable que cambie su comunicación en materia de política monetaria, especialmente porque, en el actual entorno de incertidumbre política, la dependencia de los datos sigue siendo el principio rector clave". 

Entre los temas probables de la reunión se incluyen la incertidumbre en la política comercial, la renovada apreciación del euro y la esperada caída de la inflación de enero por debajo del umbral del 2%. El euro se apreció un 7,6% el año pasado en términos ponderados por comercio, y esto ya ha sido incorporado en las proyecciones de crecimiento e inflación del BCE. En consecuencia, pese a la fortaleza reciente del euro, no existe necesidad de que el BCE ajuste su orientación de política monetaria. 

Los indicadores de sentimiento, como el índice de gestores de compras (PMI), se mantienen por encima de 50, y los mercados laborales siguen estables. Se espera que los recortes de tasas del BCE den un nuevo impulso al sector de la construcción este año. Además, Alemania está incrementando de forma significativa la inversión pública. Por lo tanto, el entorno económico tendría que cambiar de manera sustancial para que el BCE abandone su evaluación de que “estamos en una buena posición”.

La inflación de la zona euro cayó al 1,7% en enero de 2026, su nivel más bajo desde septiembre de 2024. Además, la inflación subyacente también bajó ligeramente hasta el 2,2%, lo que ofrece nuevas pruebas de que las presiones sobre los precios están disminuyendo. Es probable que estas cifras confirmen la opinión del BCE en la reunión de mañana de que la política monetaria se encuentra en una buena situación.
La caída de la inflación general se debió en gran medida al fuerte descenso de los precios de la energía, que bajaron un 4,1%. Por el contrario, la inflación de los alimentos se mantuvo estable, con un aumento de los precios del 2,7%. Los alimentos no procesados registraron el mayor aumento, con un incremento del 4,4%. Esto supone el tercer aumento mensual consecutivo y probablemente refuerce una queja habitual de los consumidores: que los productos básicos cotidianos siguen encareciéndose incluso cuando la inflación general se modera.

También hubo noticias positivas en el sector servicios, donde la inflación se moderó hasta el 3,2%, la primera desaceleración en cuatro meses. Por su parte, los precios de los bienes de consumo registraron un ligero aumento del 0,4%. En los próximos meses, es probable que la apreciación del euro y los descuentos en los precios de las importaciones chinas contribuyan a la tendencia desinflacionista de los precios de los bienes.

En general, las cifras de hoy confirman la política monetaria del BCE. Parece que el típico efecto enero —el aumento de los precios al comienzo del año— ha sido más débil que en los últimos años. En los próximos meses, es probable que la inflación de los servicios se modere aún más a medida que se enfríe el crecimiento de los salarios. Aunque la inflación puede caer temporalmente por debajo del objetivo del 2,0 %, la economía sigue siendo resistente, como muestran los datos del PIB del cuarto trimestre de 2025. "En este contexto, esperamos que los tipos de interés oficiales se mantengan sin cambios este año", concluye la experta de DWS.
 

03Feb

La evolución de las relaciones entre EEUU y China continúa siendo un factor de riesgo para los flujos comerciales, con posibles repercusiones sobre la competitividad de los distintos orígenes y sobre el equilibrio entre exportaciones y consumo interno.

Miguel Ángel Valero

El año 2025 se cerró con un panorama claramente heterogéneo para los mercados agrícolas, marcando una clara discontinuidad respecto a las tensiones generalizadas que habían caracterizado las campañas anteriores, según un informe de Areté The Agri-Food Intelligence Company. La variación de los precios entre el inicio y el final del año pone de manifiesto una clara polarización: pocos sectores logran mantenerse en terreno positivo, mientras que la mayoría de las materias primas agrícolas registran correcciones incluso profundas, reflejando el regreso al primer plano de los fundamentales productivos.

Entre los mercados que han mostrado una mejor y sólida resistencia a lo largo del año destaca el café Arábica, que cerró 2025 con un aumento significativo. Su comportamiento estuvo respaldado principalmente en la primera parte del año por las incertidumbres relacionadas con la disponibilidad de producto y por unos niveles de existencias relativamente ajustados, especialmente en Brasil. Con el avance de la campaña, no obstante, la mejora de las perspectivas productivas fue reduciendo progresivamente la presión alcista, dejando al mercado en una fase de consolidación en el tramo final del año.

También en terreno positivo, aunque con dinámicas distintas, se sitúa el complejo de la soja, impulsado en gran medida por el aceite de soja. El apoyo ha venido de la demanda energética, que ha seguido orientando los flujos de utilización de los aceites vegetales, manteniendo elevada la demanda de aceite pese a un contexto agrícola globalmente bien abastecido. El grano de soja solo se ha beneficiado parcialmente de esta dinámica, mientras que la harina de soja ha mostrado una estabilidad sustancial en términos interanuales, lastrada por una demanda ganadera menos dinámica y por un excedente estructural de oferta.

De cara al futuro, sin embargo, el sector de la soja se enfrenta a un escenario más complejo. Las primeras indicaciones para 2026 apuntan a una nueva cosecha récord en Brasil, destinada a reforzar aún más la disponibilidad global de grano y derivados.

Al mismo tiempo, persiste un elevado grado de incertidumbre en el frente comercial: la evolución de las relaciones entre EEUU y China continúa siendo un factor de riesgo para los flujos comerciales, con posibles repercusiones sobre la competitividad de los distintos orígenes y sobre el equilibrio entre exportaciones y consumo interno.

En este contexto, y a pesar de que China ha recomenzado a comprar soja, los niveles son inferiores a la serie histórica, existiendo una caída de la demanda internacional de grano de soja estadounidense, que podría compensarse con políticas de apoyo al consumo interno (por ejemplo, un aumento de los objetivos de producción de biodiésel) para sostener los precios del grano y del aceite de soja en la CME.

En conjunto, 2025 marca la transición desde una fase de inflación generalizada de los mercados agroalimentarios hacia un contexto dominado por el impacto de los fundamentales sobre los precios.

Así, 2026 se abre bajo el signo de una mayor dispersión de comportamientos, con mercados cada vez más obligados a enfrentarse a las dinámicas de oferta, las políticas agrícolas y energéticas y el ritmo de la demanda global.

Muchas dudas sobre el acuerdo EEUU-India

Por otra parte, EEUU e India anunciaron de forma inesperada un acuerdo comercial que reduce la carga arancelaria aplicada a los bienes de origen indio del 50% al 18%, a cambio, de que el país surasiático elimine sus importaciones de petróleo ruso, como ya publicó Dinero Seguro el 2 de febrero. Hasta ahora, Nueva Delhi soportaba un gravamen total del 50% (25% de arancel recíproco y otro 25% adicional como “castigo” vinculado a la compra de crudo ruso). Con el nuevo pacto, desaparece el arancel punitivo del 25% y la tasa recíproca se reduce al 18%.

Este ajuste mejora la competitividad de India en el mercado estadounidense: pasa de ser el socio comercial con la tasa más elevada a situarse ligeramente por debajo de otros exportadores asiáticos como Vietnam (20%) y la mayoría del Sudeste Asiático (19%), aunque aún por encima de Corea del Sur y Japón, cuyas tarifas rondan el 15%.

Por su parte, Trump afirmó que India se ha comprometido a detener completamente sus compras de petróleo ruso, eliminar aranceles y barreras no arancelarias hasta llevarlas a cero, y adquirir más de 500.000 millones$ en bienes estadounidenses –incluidos energía, tecnología y productos agrícolas–.

Sin embargo, estas declaraciones deben tomarse con cautela: aunque India ha reducido sus importaciones de crudo ruso en el último mes, hasta 1,2 millones de barriles diarios (mbd) desde 1,7 mbd promedio en 2025, persisten dudas sobre la posibilidad de que estos flujos desaparezcan por completo, dada la ventaja de precios rusos con descuento.

Tampoco parece viable que India elimine por completo las barreras a los productos lácteos y agrícolas de EEUU, sectores especialmente protegidos y que ya fueron líneas rojas en su reciente acuerdo con la Unión Europea. 

Sí es más factible que suprima aranceles para bienes intermedios, que representan una parte sustancial del comercio bilateral.

En cuanto al anuncio de compras superiores a 500.000 millones$ en bienes estadounidenses, no se ha aclarado el horizonte temporal. Para que este compromiso sea creíble, debería abarcar un periodo muy amplio, considerando que las importaciones anuales de India desde EEUU en 2024 fueron de 44.000 millones.

02Feb

Ciudades como Miami, Atlanta y Nashville en EEUU; Berlín, Madrid y Londres en Europa, y Seúl, Sídney y Brisbane en Asia-Pacífico, se encuentran entre las que obtengan algunos de los rendimientos más sólidos a nivel mundial en los próximos cinco años.

Miguel Ángel Valero

El mercado inmobiliario mundial parece estar en plena recuperación. Durante los tres primeros trimestres de 2025, el sector inmobiliario mundial registró una rentabilidad del 4%, lo que supone una notable mejora con respecto al -1% registrado en el mismo periodo de 2024. Aunque el mercado aún no esté en pleno auge, e impulsadas por el aumento de los alquileres, todas las regiones han experimentado una revalorización positiva del capital, a menudo reforzada por el retorno de la liquidez y la compresión de los rendimientos.

Para 2026 y a lo largo de la segunda mitad de esta década, los expertos de DWS contemplan "la posibilidad de un periodo de rendimiento elevado. Los atractivos rendimientos iniciales, los sólidos fundamentos y las previsibles bajadas de los tipos de interés podrían ser un buen augurio para el rendimiento inmobiliario". "Pero esto no significa que todas las ciudades y sectores vayan a comportarse de la misma manera", matizan.

Para los próximos cinco años, el mercado inmobiliario mundial puede registrar una rentabilidad neta media anual sin apalancamiento de alrededor del 7,5%, dado que los rendimientos iniciales de los activos de mayor calidad son unos 100 puntos básicos (pb) superiores a los mínimos de 2021, y que se espera que los alquileres crezcan alrededor de un 3% anual.

"Aunque los tipos de interés más bajos, la reducción de los márgenes de deuda y el retorno de la liquidez pueden proporcionar un apoyo adicional a las perspectivas, dada la incertidumbre en torno a la política monetaria a medio plazo, nos mostramos reacios para tener en cuenta una compresión considerable de los rendimientos", avisan.

Ciudades como Miami, Atlanta y Nashville en EEUU; Berlín, Madrid y Londres en Europa, y Seúl, Sídney y Brisbane en Asia-Pacífico, se encuentran entre las que obtengan algunos de los rendimientos más sólidos a nivel mundial en los próximos cinco años. "Y aunque nuestra perspectiva sea menos positiva para algunos mercados importantes, como Nueva York, París y Tokio, los tres pueden seguir ofreciendo oportunidades selectivas", añaden los expertos de DWS.

Todos los sectores experimentarán un cierto crecimiento del valor en los próximos cinco años, pero "volvemos a dar preferencia a los sectores residencial e industrial" Sin embargo, las perspectivas del sector son ahora menos uniformes, con el sector minorista a la cabeza en EEUU y el sector de oficinas con un buen rendimiento en el norte de Asia.

Momento interesante para invertir en acciones inmobiliarias

Estas perspectivas de crecimiento sugieren que puede ser un momento interesante en el ciclo para invertir en acciones inmobiliarias. De hecho, con el impulso que se está generando, esperamos ver un aumento gradual pero constante de la inversión de capital tanto en activos básicos como en los de valor añadido en el sector.

"Esto puede llevar a algunos a concluir que la inversión en acciones ahora supera a la deuda inmobiliaria, pero creemos que esta sería una conclusión errónea. Es posible que los márgenes de la deuda se hayan reducido con el regreso de algunos prestamistas tradicionales, pero con una mayor claridad sobre las valoraciones y el aumento de los precios, el incremento y la agrupación de prestamistas en el espectro de menor riesgo, siguen existiendo oportunidades para que los prestamistas alternativos con experiencia en el sector inmobiliario puedan obtener rendimientos atractivos en toda la estructura de capital.", explican.

Una característica común a casi todos los mercados es que, en los últimos años, se ha producido una reducción significativa de la actividad promotora. Debido al riesgo, la revalorización y el fuerte aumento de los costes de construcción, los promotores han tenido dificultades para poner en marcha nuevos proyectos, lo que ha provocado una creciente escasez de nuevas construcciones y una previsión de oferta mucho menor en los próximos años, con la consiguiente perspectiva de escasez. De hecho, el mercado ya está tan ajustado que no es raro ver alquileres récord en varias ciudades, especialmente en el sector residencial, pero también en el sector de oficinas, que antes estaba en crisis.

Es probable que esta escasez sea un factor clave para el crecimiento del sector inmobiliario. Para algunos inversores, esto puede ser suficiente, ya que buscan aprovechar el aumento de los alquileres y la mejora de los ingresos operativos netos para obtener un mayor rendimiento. Pero, una vez más, la situación de la oferta debería influir en el enfoque, tanto en la selección del mercado como en la estrategia de inversión. Este contexto podría facilitar estrategias de gestión más activas, como el realquiler, la remodelación y el desarrollo, con el objetivo de apoyar una mayor rentabilidad ajustada al riesgo, especialmente en aquellas ciudades y sectores en los que la escasez de oferta coincide con un nivel de demanda sostenido.

Esta dinámica es más evidente en el sector residencial, ya que se espera que muchas grandes ciudades sufran una grave escasez de viviendas de alquiler, ya que los mercados, que ya están muy ajustados, se enfrentan tanto a una creciente demanda de alquiler como a una oferta muy reducida. Esta falta de stock disponible puede suponer un respaldo positivo para algún tipo de gestión activa, al tiempo que podría favorecer el paso a otros segmentos del sector residencial, como las viviendas para estudiantes.

Oportunidades en el sector industrial

En el sector industrial, las tasas de desocupación han aumentado, con una media en EEUU y en algunas partes del norte de Asía, como Seúl, registrando niveles de dos dígitos. A esto se suma la incertidumbre sobre el comercio y los aranceles, por lo que es comprensible que algunos inversores hayan expresado su nerviosismo sobre este sector. 

"Sin embargo, consideramos que se trata de una oportunidad potencial para adquirir activos de alta calidad, en previsión de que el rendimiento del sector industrial pueda reafirmarse en los próximos años. Se prevé que el exceso de oferta industrial en EEUU y el norte de Asia disminuya drásticamente, ya que muchos promotores ya no pueden obtener beneficios con los alquileres actuales del mercado. Y aunque por ahora muchos prefieran adoptar un enfoque cauteloso en materia de arrendamiento y promoción, con el paso del tiempo, aquellos que tengan capacidad para ofrecer stock podrían estar en condiciones de obtener considerables beneficios por el alquilee", señalan en DWS.

"Vemos claras oportunidades en el comercio minorista estadounidense, así como oficinas céntricas en el norte de Asia, Sídney y las dos capitales europeas. En ciudades como Londres, París y Tokio, donde los alquileres parecen haber superado los máximos anteriores, cada vez nos inclinamos más por renovar ligeramente las oficinas de grado B situadas en el centro, con el objetivo de ofrecer un stock a precios atractivos, accesible a una amplia gama de inquilinos corporativos", añaden.

El factor migratorio y el envejecimiento, claves

Los flujos migratorios han aumentado desde la pandemia y se espera que se mantengan fuertes. Estos cambios están remodelando la demanda de vivienda a nivel mundial. En EEUU, las ciudades del Sunbelt, en rápido crecimiento, están atrayendo a millennials y trabajadores remotos, lo que alimenta la demanda de viviendas unifamiliares en los suburbios. Del mismo modo, las principales ciudades de Australia, como Sídney, están experimentando nuevos desarrollos suburbanos impulsados por la migración global. En Europa, ciudades como Madrid parecen estar beneficiándose de la inmigración sudamericana, mientras que Japón se enfrenta a una migración interna hacia los grandes centros urbanos, ya que algunas ciudades más pequeñas se están reduciendo.

La migración también influye en segmentos inmobiliarios nicho. El aumento de la movilidad y la conectividad global están impulsando la demanda de viviendas compartidas para nómadas digitales, alojamientos para estudiantes internacionales e incluso soluciones de almacenamiento para estilos de vida transitorios.

Mientras tanto, el envejecimiento de la población está configurando la demanda de viviendas para personas mayores. Los suburbios en crecimiento, incluidos aquellos con una población de mayor edad, también pueden favorecer el comercio minorista orientado a los servicios, en particular las ofertas de salud y bienestar. "Nos inclinamos claramente por el comercio minorista de barrio en EEUU, aunque los parques comerciales de algunas zonas de Europa y Australia también podrían beneficiarse de estos cambios demográficos, ya que se integran en comunidades suburbanas en expansión y satisfacen las necesidades cambiantes de los consumidores", apunta el análisis de DWS.

Por otra parte, el sector inmobiliario también está sintiendo el impacto de la geopolítica. Cuestiones como los aranceles, las perturbaciones comerciales, el gasto militar, la migración y la dinámica del poder 'blando' están remodelando las estrategias de los inversores. Estos factores pueden repercutir en sectores que van desde la logística y la fabricación hasta la vivienda y la hostelería, mientras que la incertidumbre pesa sobre los flujos de capital globales.

En 2025, esto fue más evidente en el efecto de la política arancelaria de EE. UU. sobre la logística, donde la confianza se debilitó durante gran parte del año. Aunque las preocupaciones han disminuido, las implicaciones a largo plazo siguen vigentes. 

La posible deslocalización cercana, agravada por las persistentes restricciones relacionadas con la COVID, junto con las restricciones al flujo de pequeños paquetes y la reducción del rendimiento portuario, podrían redefinir las cadenas de suministro. Para los inversores inmobiliarios, esto podría traducirse en una preferencia por los activos logísticos urbanos y de relleno, los centros de fabricación rentables, como Polonia, y las ubicaciones estratégicas, como el sur de Alemania, que podrían beneficiarse del aumento del gasto en defensa.

El impacto de la IA va más allá de los centros de datos

Si bien el auge de la inteligencia artificial (IA) suele llamar la atención sobre el rápido crecimiento del mercado de los centros de datos, los cambios estructurales en curso van mucho más allá. La influencia de la IA está remodelando los patrones de demanda en múltiples sectores. La automatización y la eficiencia impulsada por la IA pueden reducir la necesidad de determinados puestos de trabajo en oficinas, lo que disminuye la demanda de espacios genéricos de back-office. 

Por el contrario, el aumento de la productividad en puestos que requieren un alto nivel de conocimientos puede impulsar la preferencia por oficinas de alta calidad y céntricas en centros tecnológicos globales como Seúl, Tokio, Londres, Berlín, Seattle y San Francisco, lo que favorecerá una mayor ocupación y alquileres más altos en estos mercados.

La fabricación basada en la tecnología y la continua expansión del comercio electrónico están impulsando la demanda de instalaciones modernas y preparadas para la tecnología, especialmente en ubicaciones logísticas urbanas y de relleno. Las existencias más antiguas e ineficientes pueden perder relevancia, aunque también pueden crear oportunidades de reposicionamiento. 

A largo plazo, las tecnologías emergentes, como los vehículos autónomos, que ya son habituales en EEUU y China y se espera que lleguen a Europa en 2026, podrían remodelar el paisaje urbano, lo que podría abrir nuevas oportunidades residenciales, reposicionar el comercio minorista y alterar los corredores logísticos. 

La tecnología también podría ser fundamental para abordar los retos medioambientales, permitiendo construir edificios que mitiguen el impacto climático y se adapten a los riesgos físicos.