28Jan

La cuota de China en la minería y extracción mundial de tierras raras es de aproximadamente el 70%, posición que utilizó contra EEUU durante la segunda guerra comercial de 2025. Groenlandia es fuente de 31 de los 34 minerales críticos.

Miguel Ángel Valero

Anthony Willis, Senior Economist en Columbia Threadneedle Investments, avisa: "Si echamos la mirada atrás desde la década de 1950 hasta 2018, cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, empezó a hablar por primera vez de impulsar medidas relacionadas con el comercio, la tasa arancelaria efectiva media de EEUU se situaba en torno al 4%. De hecho, entramos en 2025 con una tasa arancelaria efectiva del 2,5%, pero terminamos el año en el 14,4%. A pesar del ruido en torno a “TACO”(Trump Always Chickens Out) y la sugerencia de que estas políticas realmente no llegan a término, el mundo opera ahora en el régimen arancelario más elevado de los últimos 70 años".

"Esperamos que los aranceles sigan vigentes durante un periodo prolongado", pero al mismo tiempo este experto recuerda que alrededor de dos tercios de estos gravámenes se imponen en virtud de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA). Esta ley suele reservarse para acontecimientos de seguridad nacional. Si se eliminasen los aranceles de la IEEPA, la tasa arancelaria efectiva de EEUU caería a alrededor del 8%. Los ingresos del Gobierno estadounidense caerían de unos 2,3 billones$ a 1,2 billones. Para los hogares, el impacto negativo de algo más de 1.200 dólares se reduciría a alrededor de600 dólares y el lastre arancelario sobre el PIB de aproximadamente el 0,4% se convertiría en un impulso positivo del 0,1%. 

Incluso si el Tribunal Supremo acabase dictaminando que los aranceles son ilegales bajo la IEEPA, la Administración Trump todavía dispondría de otras opciones para imponer estas medidas a sus socios comerciales.

Entonces, ¿qué aprendimos con la marcha atrás de EEUU sobre las amenazas arancelarias a Groenlandia? Hay tres maneras de responder o hacer frente a los aranceles:

  • En primer lugar, aceptarlos: una postura que apacigua a la Administración. Lo vimos el año pasado cuando la UE aceptó una tasa arancelaria del15% sobre la base de que continuaría el apoyo estadounidense a Ucrania.
  • La segunda respuesta es contraatacar, una estrategia adoptada por China, que fue la única gran potencia económica en imponer sus propios aranceles de represalia. Esos movimientos acabaron dando lugar a un acuerdo, pero solo después de una breve - aunque significativa - guerra comercial. 
  • una reacción importante de los mercados financieros que frene ,la medida, como sucedió con Groenlandia

Desde el punto de vista político, el resultado de estos acontecimientos es una nueva pérdida de confianza entre EEUU y Europa. En el lado positivo, sin embargo, la OTAN permanece intacta y quizá desde la perspectiva estadounidense se haya producido una toma de conciencia de que la estabilidad de la OTAN es más importante para la seguridad nacional que adquirir Groenlandia.

El ánimo en los mercados financieros está algo alterado, y se ve reflejado en el oro cotizando en o cerca de máximos históricos. Las amenazas arancelarias no han desaparecido y Trump amenazó con un arancel del 100% a Canadá; el tiempo dirá si esa retórica gana tracción.

"A pesar de una geopolítica inquietante, el telón de fondo económico sigue siendo sólido, con un repunte cíclico impulsado por el estímulo fiscal y una política monetaria favorable", concluye.

Evli: el apaciguamiento europeo fracasa con Trump

Para Valtteri Ahti, Chief Investment Strategist y Head of Investment Research de la gestora nórdica Evli, Groenlandia ha demostrado que la política de apaciguamiento que ha practicado Europa hasta la fecha ha resultado un fracaso, y que Trump sin duda obtendrá las ventajas en recursos y seguridad de persigue: "Los acontecimientos recientes relacionados con Groenlandia demuestran que la política exterior europea de apaciguar, en lugar de enfrentarse al presidente de EEUU, Donald Trump, puede haber resultado contraproducente. En un mundo dominado por Trump, Putin y Xi, los débiles son presa fácil, a pesar de los valores e historia compartidos. Europa es vista como débil en Washington y, por tanto, sujeta a nuevas exigencias. La crisis de Groenlandia es una crisis de identidad europea.

Trump ha insistido repetidamente en que EEUU debería poseer Groenlandia y ha dejado claro su disposición a comprar o adquirir la isla por otros medios. Trump ya hizo propuestas en su anterior administración en 2019, pero esta vez el tono ha cambiado claramente. Dinamarca y Groenlandia han dejado claro que Groenlandia no está en venta y que están dispuestos a satisfacer las demandas estadounidenses de seguridad o recursos estratégicos.

En un giro irónico, ocho naciones europeas—Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos—desplegaron tropas en Groenlandia bajo la operación “Resistencia Ártica”. Sobre el papel, la medida pretendía abordar una preocupación clave de EEUU: que Europa no era capaz de garantizar la seguridad de Groenlandia. 

Sin embargo, Trump interpretó el movimiento como un desafío y lo utilizó como pretexto para aumentar la presión. Un Trump enfurecido impuso aranceles crecientes a estos ocho países europeos hasta que se firme un acuerdo para la adquisición total de Groenlandia. Los aranceles comienzan en un 10% el 1 de febrero de 2026 y aumentan automáticamente al 25% el 1 de junio de 2026 si no se alcanza un “acuerdo de compra”.

No es la primera vez que Groenlandia está en el centro de disputas geopolíticas. Tras la Segunda Guerra Mundial, EEUU, bajo el presidente Harry S. Truman, comprendió que, en caso de guerra nuclear con la Unión Soviética, la distancia más corta entre ambas potencias era sobrevolando Groenlandia con bombarderos. Por ello, EEUU necesitaba Groenlandia para apoyar su flota de bombarderos y como medio para detectar y derribar bombarderos soviéticos.

EEUU ofreció en secreto a Dinamarca 100 millones$ en lingotes de oro por la isla. Entonces, como ahora, Dinamarca rechazó rotundamente la compra. También entonces, Dinamarca estaba dispuesta a atender las preocupaciones militares estadounidenses. El Acuerdo de Defensa de Groenlandia de 1951 permitió a EEUU establecer “áreas de defensa”, especialmente la Base Aérea de Thule (ahora Base Espacial Pituffik), y tener acceso militar permanente y control de seguridad.

En su apogeo, a finales de los años 50 y 60, tras la construcción de Thule, había entre 10.000 y 12.000 soldados estadounidenses en Groenlandia operando 17 bases principales. Groenlandia servía como punto principal de repostaje y escala para bombarderos B-52 armados con armas nucleares. La tecnología y los misiles intercontinentales acabaron reemplazando a las flotas de bombarderos; hoy en día, hay aproximadamente 150–200 efectivos estadounidenses en Groenlandia.

El interés de EEUU por Groenlandia es doble: seguridad y recursos estratégicos. En cuanto a seguridad, el papel de Groenlandia ha pasado de ser una base flotante de bombarderos a un nodo vital del sistema de defensa antimisiles. Al igual que Dinamarca atendió las necesidades de defensa de Truman, está claro que Dinamarca y Groenlandia están dispuestos a atender las necesidades de Trump. De hecho, la economía estancada de Groenlandia probablemente agradecería el impulso de infraestructuras que supondría la construcción de estaciones de radar y silos de interceptores por parte de EEUU.

Trump también quiere Groenlandia por sus recursos estratégicos. La cuota de China en la minería y extracción mundial de tierras raras es de aproximadamente el 70%, posición que utilizó contra EEUU durante la segunda guerra comercial de 2025. Groenlandia es fuente de 31 de los 34 minerales críticos. EEUU insiste en que quiere impedir que China desarrolle minerales de tierras raras en Groenlandia. Actualmente hay dos grandes yacimientos mineros no operativos: Tanbreez, respaldado por EEUU, y Kvanefjeld, vinculado a China. Sin embargo, EEUU ya ha conseguido bloquear el proyecto chino haciendo que Groenlandia lo detenga alegando que el yacimiento es rico en uranio. Groenlandia ya ha demostrado que EE. UU. puede obstaculizar a sus rivales si así lo desea.

En el caso de Groenlandia, es difícil encontrar algún electorado relevante que apoye una toma de control, especialmente si implica el uso de la fuerza. En encuestas de Quinnipiac, ABC News e Ipsos, entre el 86 y el 91 % de los estadounidenses se oponen al uso de la fuerza militar para tomar Groenlandia. Dentro del movimiento MAGA, la mayoría apoya “America First”, que tradicionalmente significa no involucrarse en aventuras extranjeras. La única parte interesada en tomar Groenlandia sea el propio Trump. Dado que las demandas de seguridad y recursos estratégicos de EE. UU. ya pueden ser satisfechas, su motivo podría ser simplemente el legado. Quiere dejar su huella en la historia añadiendo un gran territorio a EEUU. Como no ha conseguido atraer a Canadá, Groenlandia podría ser la siguiente mejor opción.

La política europea de apaciguar a Trump parece haber fracasado. Europa estaba dispuesta a acomodar a Trump y evitar una guerra comercial por temor a que EEUU retirara su apoyo a Ucrania. Ahora Europa podría estar pagando el precio por parecer débil, y Trump ha vuelto a por más. Los europeos están más que dispuestos a ofrecer a EEUU un acuerdo que satisfaga sus demandas de seguridad y recursos.

Natixis: India, la mejor oportunidad para la UE

India y la Unión Europeahan cerrado al fin un ambicioso acuerdo de libre comercio que redefine el mapa de las alianzas económicas globales. Llamado “la madre de todos los acuerdos” por sus enormes cifras, podría duplicar las exportaciones de la UE para 2032 y recortar 4.000 millones€ anuales en aranceles. En este contexto, Alicia García Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis CIB, considera que “India no es solo una alternativa, sino que es la mejor oportunidad de Europa para liberarse de la dependencia excesiva de China, especialmente ahora que el mercado de Pekín se vuelve más arriesgado con guerras comerciales y disrupciones en las cadenas de suministro”. Además, también argumenta importantes implicaciones del TLC para España como: 

  • Este acuerdo podría potenciar las exportaciones españolas en sectores como el aceite de oliva, el vino y la maquinaria, donde ya hemos visto un crecimiento del 30% en el comercio bilateral desde 2020, posicionando a Madrid como una puerta de entrada clave de la UE a Asia del Sur y reduciendo la vulnerabilidad ante la coerción económica china.
  • Nuestros gigantes automovilísticos como SEAT y las empresas de energías renovables podrían inundar el mercado indio, creando empleos en casa y compensando nuestra desaceleración doméstica, todo mientras forjamos un bloque comercial que rivaliza con el duopolio EE.UU.-China.
  • Es una jugada geopolítica audaz para contrarrestar el dominio de China en Asia, de la que Europa, incluida España, no puede quedarse al margen. Para los españoles, significa fortalecer nuestras rutas comerciales mediterráneas y atraer inversión directa india en turismo e infraestructuras, convirtiendo amenazas potenciales como los aranceles estadounidenses en oportunidades para una postura de la UE más independiente.
  • Para 2030, la economía india podría eclipsar a la alemana, ofreciendo un motor de crecimiento que se alinea con nuestros objetivos de transición verde. España podría aprovechar esto para crear un puente trilateral -UE-India-Latam- que amplifique nuestra influencia global y asegure una prosperidad sostenible en medio del proteccionismo creciente.

 Unido a esto, García Herrero explica que, aunque el Acuerdo de Libre Comercio UE-India es un cambio de juego, “está lejos de ser perfecto”. Denuncia la falta de protecciones sólidas para los inversores europeos y españoles y, en su opinión, “expone a las empresas de la UE a los caprichos regulatorios impredecibles de India, potencialmente ahuyentando a compañías españolas en telecomunicaciones, renovables o infraestructuras que necesitan garantías férreas para comprometerse a largo plazo y expandir sus operaciones en un mercado con tanto potencial”. 

También critica que se excluya a sectores clave como agricultura y lácteos, ya que para España significa “ganancias limitadas en la exportación de productos sensibles donde los aranceles siguen siendo una barrera” y argumenta que “es una oportunidad perdida para inundar el mercado de la clase media india”. Además, lamenta la ausencia de estándares laborales y ambientales ejecutables, un compromiso que “socava la agenda comercial basada en valores de Europa”. 

Así, para la experta, este TLC “es una espada de doble filo que promete un renacimiento económico, pero exige vigilancia en la implementación”. Una razón por la que “Madrid debería presionar a Bruselas para un cierre rápido de los pactos de inversión para salvaguardar las inversiones españolas en India, ya que, de lo contrario, corremos el riesgo de un acuerdo desequilibrado que favorezca el proteccionismo indio sobre nuestro ethos de mercado abierto”.

28Jan

El consumo privado de EEUU seguirá desacelerándose, con un mercado laboral cada vez más estancado.

Miguel Ángel Valero

EEUU ha cerrado 2025 con un crecimiento económico estimado del 2%. Esto demuestra que su dinamismo sigue siendo fuerte, aunque algunos factores alertan de una pérdida de impulso para este año. Un informe de Crédito y Caución contempla que la economía norteamericana avance a dos velocidades en 2026, impulsada por el auge de la inversión en tecnología, pero lastrada por el enfriamiento del mercado laboral. 

La evolución positiva registrada en 2025 se debe, principalmente, al aumento de las importaciones que se realizó en el primer trimestre del año, ya que las empresas y consumidores adelantaron las compras para evitar los aranceles previstos.

Otro de los factores dinamizadores han sido las inversiones relacionadas con inteligencia artificial (IA), que superaron al consumo privado como principal motor del crecimiento del PIB en el primer semestre, representando el 9% del PIB.  La inversión en IA también ha repercutido positivamente en el nivel de importaciones, ya que la mayor parte de los equipos utilizados para el procesamiento de datos se importan del extranjero. Sin embargo, cada vez hay más indicios que avisan de un incremento del coste de las importaciones que podría hacer caer la demanda, como el nivel de inflación de ciertos productos como los bienes duraderos.

El aumento de los costes de los insumos está lastrando las perspectivas del mercado laboral. Según el informe de ADP, tanto las grandes como las pequeñas empresas han estado recortando puestos de trabajo desde junio, especialmente las compañías de menos de 50 empleados. Esto se debe a que el aumento de los precios y la incertidumbre afectan de manera desproporcionada a las empresas más pequeñas.

En este sentido, el informe de la aseguradora de crédito prevé que el mercado laboral continúe con este enfriamiento gradual en 2026, con bajos niveles de contratación y despidos. Todo ello tendrá un efecto negativo en el consumo privado, que seguirá desacelerándose, pasando del 2,6 % en 2025 al 2,2 % en 2026.

Otro factor de preocupación para la economía norteamericana es el nivel de deuda federal y el coste de la misma, que ya representa cerca del 14% del gasto público total, aproximadamente el 3% del PIB. 

Las reducciones fiscales y los incentivos dirigidos a sectores estratégicos, como la inteligencia artificial, están impulsando el mercado bursátil y las inversiones. Sin embargo, los recortes que está llevando a cabo la administración de EEUU en los programas sociales están aumentando aún más la debilidad de los hogares con ingresos más bajos. Este escenario muestra una evolución de la economía en 2026 y 2027 a dos velocidades, con una relativa resistencia, por un lado, pero con una vulnerabilidad cada vez mayor, por otro.

Decepciona la confianza de los consumidores estadounidenses que retrocede a su peor nivel de los últimos 12 años. El índice realizado por la Conference Board cayó en enero hasta 84,5 desde el 94,2 previo. Esta caída vino tanto por un deterioro de la percepción de la situación actual (113,7 vs. 123,6 anterior) como por el debilitamiento de las expectativas (65,1 vs. 74,1 previo, pero todavía por encima del 55,4 visto en abril del año pasado). El cierre de esta encuesta fue el día 16 de enero, un momento de elevada incertidumbre geopolítica y en las respuestas se percibió que la mayor preocupación de los consumidores sigue siendo las presiones inflacionistas, pero se han incrementado las menciones negativas a las tensiones comerciales y riesgos de conflictos armados. 

También han empeorado las expectativas sobre el mercado laboral, con una bajada de los encuestados que esperan un aumento del empleo (13,9% vs. 17,4% anterior) y un aumento de los que anticipan un descenso (28,5% vs. 26% previo). Frente a este deterioro de las expectativas, los indicadores de gasto de los hogares siguen mostrando resiliencia y alejan temores a un parón brusco del consumo a pesar de este descenso de la confianza.

UBP: el ruido geopolítico eclipsa los datos macro positivos

Sin embargo, en la Perspectiva Semanal de UBP: El ruido geopolítico eclipsa los datos macroeconómicos positivos de EEUU, Michael Lok, UBP Group’s CIO, cree que los pedidos industriales de EEUU. y el Índice de Precios al Productor (IPP) de diciembre deberían ser los indicadores estadounidenses más interesantes, mostrando una recuperación en los pedidos industriales y cierta relajación en las presiones inflacionarias. Y Critica que los titulares sobre Groenlandia "han tenido más peso que los datos económicos positivos de EE UU”. 

La Fed mantiene tipos y reivindica su independencia

“El objetivo de la independencia de la Fed no es proteger intereses particulares ni nada por el estilo. Se trata de un acuerdo institucional que ha beneficiado a la población, al establecer una separación, al evitar el control financiero directo por parte de cargos electos sobre la fijación de la política monetaria", asegura Jerome Powell tras la primera reunión de la Fed después del proceso penal abierto contra su presidente. Como se esperaba, los tipos se han quedado igual, pese a las presiones de Trump.

"Creo que si se pierde esa independencia, en primer lugar, sería difícil restaurar la credibilidad de la institución. Si la gente pierde la confianza en que tomamos decisiones basándonos únicamente en nuestra evaluación de lo que es mejor para todos, para el público en general, en lugar de intentar beneficiar a un grupo u otro, si se pierde esa confianza, será difícil recuperarla”, añade. 

“Y no la hemos perdido. No creo que la perdamos. Ciertamente espero que no, pero es muy importante. La razón por la que es importante es que ha permitido a los bancos centrales, en general, no ser perfectos, pero sí servir bien al público”, insiste el presidente de la Fed hasta mayo.

De momento, la decisión de mantener sin cambios los tipos ha sido respaldada por 10 de los 12 gobernadores que integran el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Stephen Miran, el hombre de Trump en la junta de gobernadores, y Cristopher Waller, uno de los candidatos a sustituir a Powell, votaron por una rebaja 25 puntos básicos.

“Los indicadores disponibles sugieren que la actividad económica se ha expandido a un ritmo sólido. La creación de empleo se ha mantenido baja y la tasa de desempleo ha mostrado indicios de estabilización. La inflación se mantiene algo elevada”, señala el comunicado de la Fed. Los analistas rápidamente ponen el foco en el cambio de adjetivo, de "moderado" crecimiento tras la reunión de diciembre a  “sólido crecimiento”, un mes después.

Pero preocupa el dólar y la venta de activos de EEUU, porque los mercados temen que la pérdida de la independencia de la Fed llevará a procesos inflacionarios a medio plazo que terminarán afectando a la economía. Y los líos geopolíticos de Trump, que con su afán por Groenlandia ha provocado la reacción de Europa. Canadá también planta cara a su vecino. Y el yen supone otra amenaza a EEUU, y no se descarta una acción coordinada entre la Fed y el Banco de Japón. 

Todo esto eleva la incertidumbre, la volatilidad y la debilidad del dólar, que afecta sobre todo a los bonos. 

La carrera por sustituir a Powell en la Fed está muy abierta

Mientras, la carrera por suceder a Jerome Powell al frente de la Reserva Federal está más abierta que nunca. Trump encargó el proceso de selección al secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien analizó una docena de candidatos. Kevin Hasset, el director del Consejo Económico Nacional y asesor económico principal de la Casa Blanca, era el mejor colocado, perro precisamente su lealtad al presidente perjudica sus opciones. Trump teme la reacción de los mercados si interpretan que supone una pérdida de independencia de la Fed.

Las 'quinielas' hablan del gobernador entre 2006 y 2011, Kevin Warsh; Christopher Waller, actual miembro de la junta de gobernadores de la Fed, y el ejecutivo de Blackrock, Rick Rieder, que parece el favorito en las casas de apuestas.

Mirando más hacia adelante, lo que cabe preguntarse es: ¿qué haría que la Fed cambie de parecer acerca de mantener los tipos sin cambios en las próximas reuniones? Básicamente, un deterioro más acusado del empleo o un repunte de las presiones inflacionistas que empiece a reflejarse en los indicadores mensuales. Ambos escenarios parecen improbables en el corto plazo. 

Los analistas coinciden, como ya adelantó Dinero Seguro, en que nuevas bajadas pueden llegar en la segunda mitad del año, orientadas más a acercar los tipos oficiales a un nivel neutral. Por ello, probablemente hasta mayo será más importante seguir de cerca el proceso de sucesión de Powell que la propia política monetaria, especialmente teniendo en cuenta que el relevo no parece que vaya a ser sencillo.

27Jan

Las permanentes rectificaciones de Trump debilitan al dólar, hacen reaccionar a Europa, con el acuerdo comercial con India, y provocan que los analistas recomienden infra ponderar la renta variable de EEUU.

Miguel Ángel Valero

A Donald Trump se le acumulan los problemas en estos primeros compases del segundo año de su nueva etapa al frente de la Casa Blanca. Las tensiones en Minesota por las polémicas y sangrientas acciones de la ICE han desencadenado una inesperada carambola política. Tras la aprobación de la extensión del Obamacare, parecía que la nueva votación presupuestaria –clave para evitar otro cierre del Gobierno, pospuesto ahora hasta el 31 de enero– contaba con suficiente respaldo. Sin embargo, los demócratas, en bloque, anunciaron que no apoyarán la partida destinada al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del que depende la financiación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

Su apoyo queda condicionado a la adopción de medidas que refuercen la supervisión sobre las actuaciones de los oficiales del ICE, entre ellas la prohibición de operar con el rostro cubierto, la obligación de llevar identificación visible, un mayor uso de cámaras corporales, más garantías legales para los detenidos, entre otras.

Queda por aprobar cerca del 60% del presupuesto federal, lo que deja a organismos como el Departamento de Trabajo o el Pentágono expuestos a las consecuencias de una nueva paralización administrativa. 

Los demócratas plantearon separar la partida del DHS del resto del paquete presupuestario para evitar un cierre tan amplio, pero las cámaras permanecen inactivas esta semana y cualquier modificación debería tener una votación separada. 

En caso de cierre, volverían a producirse vacíos en los datos de inflación debido al cese de actividad del BLS (Bureau of Labor Statistics). No obstante, seguirían publicándose las cifras de PIB y del deflactor del consumo, ya que la BEA (Bureau of Economic Analysis) pertenece a otra agencia que sí dispone de financiación. 

En caso de que la paralización se prolongue, también podría complicarse el arranque de la campaña de la Renta en EEUU que precisamente se inició el 26 de enero.

 Ante este escenario, Trump ha optado por rebajar la presión en Minesota, enviando a Tom Homan para liderar los comandos del ICE. El nuevo líder siempre ha planteado un enfoque más metódico, priorizando arrestos de inmigrantes con antecedentes penales y evitando operativos masivos y caóticos. Asimismo, el presidente está negociando con el gobernador del estado un mayor apoyo de las fuerzas de seguridad locales, con el fin de reducir el despliegue de los miembros del ICE. 

Este nuevo frente político interno ha tenido un claro impacto financiero: el dólar se ha debilitado durante las dos últimas sesiones, acercándose a la parte alta de nuestro rango. También las Bolsas americanas no se inmutan ante el aumento de la incertidumbre y no deberían sufrir impactos significativos incluso si se materializa un cierre del Gobierno –en el último precedente, los índices continuaron marcando máximos–. Tampoco se prevén tensiones en la deuda soberana, cuyo riesgo se mantuvo estable durante el cierre de otoño. En contraste, el oro continúa batiendo récords respaldado por el repunte de la inestabilidad política.

Europa reacciona con "la madre de los acuerdos comerciales": India

Trump ha vuelto a lanzar una amenaza arancelaria: reestablecer del 15% al 25% los aranceles aplicados a Corea del Sur –incluidos los automóviles– debido al retraso en el proceso legislativo surcoreano para aprobar el acuerdo alcanzado por ambas partes el pasado octubre. Por su parte, Corea del Sur informó que aún no ha recibido ninguna notificación formal ni una explicación detallada de EEUU, pero el ministro de Industria planea viajar allí lo antes posible para abordar el asunto con el secretario de Comercio estadounidense.

Mientras, Europa reacciona. El primer ministro indio, la presidenta de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo han anunciado el acuerdo de libre comercio entre India y la Unión Europea, poniendo fin a unas negociaciones que se han prolongado durante casi dos décadas. El avance refleja la acelerada reconfiguración del comercio global en un contexto marcado por los aranceles de la Administración Trump: India soporta actualmente un gravamen del 50% por parte de Washington y la UE, del 15%.

El pacto prevé la reducción de los aranceles aplicados a la mayoría de los bienes de consumo e industriales intercambiados entre India y la UE. Para India, el acuerdo presenta especial importancia: en 2024 destinó a la UE el 18% de sus exportaciones y podría obtener una ventaja competitiva en sectores intensivos en mano de obra, como el textil y el calzado, que han sido especialmente afectados por los aranceles estadounidenses.

Desde la perspectiva europea, India representa un peso reducido –solo el 3% de las importaciones proceden de allí y apenas el 2% de las exportaciones europeas se dirigen al país asiático–, por lo que el acuerdo podría ofrecer una oportunidad de mejor acceso al mercado indio. La Comisión Europea estima que la UE duplicará sus exportaciones de bienes hacia el país asiático para 2032. En particular, saldrán beneficiados sectores como el automovilístico –con acuerdo de tarifas preferenciales a 250.000 vehículos– y el vitivinícola –con reducción de aranceles de 150% a 20%–.

Por otro lado, la Unión Europea ya ha dado el paso final para oficializar la prohibición de gas ruso a partir de finales de 2027, que, a diferencia de las sanciones, se trata de una normativa permanente. Las importaciones a la UE tanto de gas como de petróleo ruso han disminuido considerablemente en los últimos años. Sin embargo, mientras que las importaciones de petróleo han pasado a representar menos del 3% en 2025, Rusia sigue siendo el origen del 13% de las importaciones de gas de la UE.

Las nuevas compras deberán cesar seis semanas después de que la regulación se publique en el Diario Oficial de la UE (DOUE). Por su parte, los contratos ya vigentes dispondrán de un período transitorio: hasta comienzos de 2027 para las importaciones de gas natural licuado y hasta el otoño de 2027 para las procedentes de gasoductos.

Crédito y Caución: los aranceles pasan factura al sector farmacéutico

Pero los aranceles siguen pasando factura. El sector farmacéutico sufrirá este año una caída de 8 puntos en la producción y situarse en un tímido 1,6%, después de aumentar un 9,1% en 2025 por la anticipación de compras que se produjo para evitar los nuevos aranceles, advierte un informe de Crédito y Caución.

Aunque EEUU ha concedido exenciones a la mayoría de los principales productores farmacéuticos y se han negociado límites máximos arancelarios con los países, sigue existiendo el riesgo de que se produzca otra escalada arancelaria después de que el presidente norteamericano anunciase tasas del 100% a productos farmacéuticos de marca o patentados que no se fabriquen allí.

Otro de los factores perturbadores para el sector es la previsión de caída de las patentes, ya que los medicamentos más vendidos en oncología, inmunología y metabolismo se enfrentan a la pérdida de exclusividad en los próximos años. De hecho, se estima que las 15 patentes más importantes expirarán en la próxima década. Por otra parte, los recortes en el gasto sanitario que están llevando a cabo algunos países podrían afectar a la inversión en I+D, dado el elevado coste que supone el desarrollo de nuevos medicamentos. En el caso de Europa, el informe de la aseguradora de Crédito prevé una fuerte ralentización de la producción, que caerá al 3,7%, después de cerrar 2025 con un crecimiento del 21,6% por la anticipación de compras, lo que benefició especialmente a Irlanda (41%).

Actualmente, los aranceles sobre los productos farmacéuticos de la Unión Europea siguen limitados al 15%. El Reino Unido ha conseguido un arancel del 0% para las exportaciones a EEUU, a cambio de una importante concesión en el precio de los medicamentos.

Las perspectivas de demanda de productos farmacéuticos en Europa son sólidas, tanto a medio como a largo plazo, debido al envejecimiento de la población. Sin embargo, las empresas se enfrentan a desventajas competitivas, ya que cada vez hay más compañías de este sector que invierten en EEUU y en China, lo que acaba repercutiendo en el desarrollo de proyectos de innovación o ensayos clínicos. Además, existe una presión permanente por parte de las autoridades sanitarias para que se reduzcan los precios de los fármacos y medicamentos, lo que puede acabar afectando a los márgenes comerciales. 

El sector farmacéutico se beneficia de factores sociodemográficos que impulsan su actividad, como el envejecimiento y el aumento de sobrepeso de la población, que impulsarán la demanda de productos especializados de alto valor añadido destinados a enfermedades crónicas, así como de medicamentos genéricos. Sin embargo, muchas empresas tendrán que rediseñar sus estrategias para poder hacer frente a la errática política comercial de EEUU, bien realizando importantes inversiones para trasladar sus fábricas a suelo norteamericano para evitar los aranceles, o bien ajustando costes o márgenes, en el caso de tener que soportar las nuevas tasas.

Lombard Odier infra pondera renta variable de EEUU

El Informe Mensual de Estrategia de Inversión correspondiente a febrero de 2026, elaborado por el Equipo de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, apunta que "a pesar de un giro impredecible en la política económica estadounidense, seguimos esperando un crecimiento global moderado en 2026".

Mantenemos una orientación moderadamente pro-riesgo en las carteras. Sobre ponderamos renta variable a través de mercados emergentes, apoyados en mejores perspectivas de crecimiento y valoraciones atractivas, y conservamos una posición neutral en renta fija global. Prevemos una mayor debilidad del dólar estadounidense y mantenemos nuestra sobre ponderación en oro, donde anticipamos nuevas subidas.

En mercados desarrollados, mantenemos la infra ponderación en EEUU y nuestra preferencia por la renta variable suiza, junto con una visión neutral sobre Europa y Japón. Dentro de nuestra sobre ponderación en mercados emergentes, mejoramos nuestra visión sobre China e incorporamos Sudáfrica como mercado preferido, junto con Corea e India, mientras que Taiwán e Indonesia se sitúan entre los menos preferidos.

Dentro de nuestra visión neutral en renta fija global, seguimos favoreciendo la deuda de mercados emergentes frente a la de los desarrollados. Mantenemos una posición neutral en crédito corporativo y, en deuda soberana —donde seguimos infra ponderados— vemos mayor valor en los Gilts británicos frente a los Treasuries estadounidenses y los Bunds alemanes.

Reiteramos nuestra visión positiva sobre el oro y elevamos nuestro objetivo a 12 meses hasta los 5.200$ por onza. Esperamos una mayor depreciación del dólar estadounidense, especialmente frente al euro, divisas sensibles al riesgo, divisas ligadas a materias primas y monedas de mercados emergentes.

UBS: incremento de la exposición en renta variable

El UBS CIO Daily cree que los mercados pueden seguir subiendo pese a la volatilidad: "Aunque es probable que haya volatilidad a corto plazo, mantenemos una visión global positiva sobre los activos de riesgo, apoyada en un crecimiento sólido de los beneficios y en las expectativas de nuevos recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Creemos además que una cartera diversificada ayudará a los inversores a afrontar los mercados con mayor confianza".

Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: “Aunque seguimos recomendando que los inversores infra ponderados en renta variable aumenten su exposición en un contexto de rally cada vez más amplio, también creemos que construir una cartera bien diversificada entre clases de activos, regiones y sectores sigue siendo fundamental. Vemos valor en los bonos de calidad, el oro y las estrategias de preservación de capital”.

“Como en otros ciclos de innovación del pasado, esperamos que el liderazgo dentro de la IA pase de las compañías que han hecho posible su despliegue a aquellas capaces de aplicar la tecnología para generar ingresos”, añade.

“Tras el reciente rally del franco suizo, nos gusta tomar posiciones en EUR/CHF a los niveles actuales y aprovechar posibles repuntes del franco suizo frente al euro y el dólar”, señalan Constantin Bolz y Clémence Dumoncel, estrategas de UBS Global Wealth Management. “El EURCHF ha caído hasta 0,92 en un contexto de tensiones geopolíticas que favorecen a las divisas refugio como el franco suizo. No esperamos que el cruce se mantenga en estos niveles, ya que el crecimiento europeo debería mejorar y los flujos defensivos hacia el franco perder fuerza”, explican. “Esperamos que el USDCHF se mueva en torno a 0,79 este año, apoyado en la ventaja de carry del dólar y en un crecimiento global sólido. Tras el reciente retroceso del USDCHF, nos gusta vender el riesgo a la baja en el cruce”, insisten.

“Los precios de la plata están subiendo con fuerza. Son posibles nuevas subidas, aunque los niveles elevados podrían reducir la demanda a largo plazo”, aporta Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

Alvarez&Marsal: Europa tiene valoraciones atractivas frente a EEUU

El área de Valuations de Alvarez & Marsal, con el Managing Director Manuel Cortés, el Director Jerónimo Blázquez y el Senior Associate Enrique Andrés, ofrece un informe que  muestra que, mientras EEUU cotiza en múltiplos elevados con una prima de riesgo implícita en mínimos históricos, Europa presenta valoraciones más prudentes con un diferencial positivo frente a los bonos soberanos, y que el IBEX 35 alcanza máximos históricos impulsado por la mejora de beneficios:

  • El S&P 500 estadounidense cotiza a un múltiplo EV/EBITDA de 18,7x, muy por encima de su promedio de los últimos 10 años (14,7x), impulsado por un grupo limitado de grandes compañías. La prima de riesgo implícita (IMRP) se sitúa en 2,3%, el nivel más bajo en 23 años. En Europa, los múltiplos permanecen más próximos a sus medias históricas, ofreciendo un diferencial positivo frente al bono español a 10 años (+0,7% en yield de flujo de caja libre).
  • Rendimiento sectorial en Europa: Los sectores con mejor desempeño durante el último año han sido Finanzas (+46,1%), Utilities (+30,5%) eIndustriales (+23,8%). En cambio, Consumer Discretionary (+2,7%),Communication Services (+4,6%) y Consumer Staples (+6,3%)registraron menor crecimiento, con una caída en EBITDA interanual especialmente significativa para Consumer Discretionary, afectado por la ncertidumbre comercial y el contexto macroeconómico adverso.
  • El IBEX 35 cerró 2025 en 17.308 puntos (sin dividendos), alcanzando máximos históricos. La ratio de precio-beneficio a futuro (forward P/E) alcanzó 14,9x, ligeramente superior al promedio de los últimos 30 años (13,5x). Esta evolución alcista se basa principalmente en la mejora de los resultados corporativos más que en una expansión de múltiplos.
  • Europa mantiene un diferencial positivo frente a la tasa libre de riesgo, con yield de flujo de caja libre +0,7%respecto al bono español a 10 años, mientras que EE.UU. presenta spreads negativos frente a sus bonos soberanos. La compresión en primas de riesgo, en particular en EEUU, limita el margen para errores de valoración y subraya la importancia de un análisis basado en los fundamentos.
27Jan

El ruido político reaviva las dudas de los inversores sobre el margen real de actuación de la autoridad monetaria de EEUU. Los analistas esperan dos bajadas de tipos, pero a partir de julio, ya con el nuevo presidente.

Miguel Ángel Valero

Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, no espera movimientos de tipos en la reunión de la Fed del miércoles 28 de enero y se mantendrán en el rango 3.5%-3.75%.  Los favorables datos de empleo, consumo y de actividad manufacturera que hemos conocido en el comienzo de año dan margen a la Fed para mantenerse en modo “espera” en el proceso de bajada de tipos.

En cualquier caso, los datos de precios publicados a lo largo de las últimas semanas, en especial, los referidos a cierre de 2025, se han situado por debajo de las expectativas de mercado y esto permite a la Fed mantener un tono acomodaticio en lo que a política monetaria se refiere, lo que está llevando a los inversores a descontar hasta dos bajadas para este 2026.  Estos recortes, se producirían en la segunda parte del año, bajo el paraguas de la nueva presidencia.

"Y es que otro factor a tener en cuenta es el ruido político al que estamos asistiendo desde hace tiempo, que inevitablemente reaviva las dudas existentes entre los inversores en lo que a la independencia de la Reserva Federal se refiere. Hasta qué punto estas presiones pueden marcar la actuación de la principal autoridad monetaria estadounidense en este año está todavía por ver y habrá que seguir atentos en este sentido. El cambio de presidencia de la Fed previsto para mayo puede también cambiar de forma radical las expectativas de tipos", advierte.

Ebury: seguirá la profunda división en el FOMC

"Se espera que la Fed mantenga inalterados los tipos de interés  y los últimos datos económicos sugieren que tendremos que esperar un tiempo hasta que se efectúe la siguiente bajada", señala Matthew Ryan, Head of Market Strategy de Ebury. Aunque en la última reunión del FOMC no se produjo el 'recorte hawkish' que muchos esperaban, el presidente Powell dejó claro que tenía intención de mantener los tipos en la reunión de enero. Además, la división cada vez más profunda entre los 'halcones' y las 'palomas' del Comité también se hizo patente en diciembre. Siete miembros (de un total de 19) se mostraban a favor de no realizar ningún cambio de tipos en 2026, mientras que ocho preveían al menos dos recortes de tipos para este año. 

Desde la última reunión, los datos que han sido publicados no han cambiado significativamente el panorama, pero lo que sí que tenemos claro es que no justifican una flexibilización inmediata de la política monetaria. El mercado laboral sigue en un estado de "baja contratación y pocos despedidos". Si bien la creación de empleo está siendo débil, no hay signos de un aumento de los despidos ni en los datos oficiales de desempleo ni en las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo. El crecimiento sigue siendo sólido, y la segunda estimación del PIB del tercer trimestre apunta a una expansión que supera holgadamente el 4% anualizado.

Los indicadores de inflación en EEUU han sorprendido a la baja en los últimos meses, y no estamos viendo señales claras de un elevado impacto inflacionario por parte de los aranceles, ya que las empresas parecen estar absorbiendo gran parte de los sobrecostes de momento.  Sin embargo, no esperamos que esta situación se vaya a prolongar indefinidamente y cabe señalar que parte de la debilidad inflacionaria se debe al cierre del gobierno federal sufrido a finales del año pasado. De hecho, la Fed espera que la inflación subyacente del PCE, su índice preferido de los precios al consumo, se sitúe claramente por encima del objetivo del 2 % y alcance una media del 2,5 % en 2026. 

En la reunión no se actualizarán las proyecciones económicas ni el gráfico de puntos, por lo que la atención se centrará en el comunicado escrito de la Fed y la rueda de prensa que ofrezca Powell. La Fed volverá a afirmar que está monitorizando los riesgos que acechan a ambos objetivos de su mandato: promover el empleo y mantener una inflación estable. Es probable que Powell haga referencia al reciente enfriamiento del mercado laboral, pero también podría mencionar que la inflación, y los riesgos asociados a ella, siguen siendo elevados. 

En cuanto a los tipos de interés, no creemos que la Fed vea ninguna ventaja en desligarse de su enfoque cauteloso. Tras tres recortes de tipos consecutivos, creemos que Powell no transmitirá ninguna prisa por continuar la flexibilización y esperará a recibir más datos antes de llevar a cabo su próximo movimiento de tipos. 

El aumento de los temores sobre la autonomía de la Fed y la creciente influencia de Trump sobre la política monetaria estadounidense son otro motivo más para que la Fed adopte una postura hawkish, ya que esto reforzaría su credibilidad e imparcialidad. Aparte de las comunicaciones en sí, también prestaremos mucha atención a las votaciones de los miembros del FOMC, para las que seguimos anticipando una falta de unanimidad. Es probable que Miran, partidario de una flexibilización muy agresiva, vuelva a presionar para que se reduzcan los tipos: ha votado a favor de recortes de 50 puntos básicos (pb) en todas las reuniones desde que se incorporó al FOMC en septiembre, pero no nos sorprendería que en esta ocasión opte por un recorte de 25 pb. Los miembros Waller y Bowman podrían seguir su ejemplo. No esperamos que los demás miembros del comité voten a favor de una mayor flexibilización. 

Teniendo en cuenta todos estos factores, creemos que la Fed adoptará un tono relativamente hawkish el miércoles. Es probable que Powell atempere las expectativas de recortes del mercado señalando su preocupación por la inflación y afirmando que el FOMC tendrá que recibir más datos antes de comprometerse a volver a recortar. Esta postura relativamente hawkish podría proporcionar un apoyo puntual y muy necesario al dólar estadounidense. Sin embargo, dado que el mercado de futuros no está descontando el próximo recorte hasta la reunión de julio, creemos que el repunte del dólar será moderado. 

DWS: la política manda

Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para EEUU, considera que tras dos semanas de extensos discursos de la Reserva Federal y numerosas apariciones públicas de los responsables de los bancos centrales, las expectativas sobre una pausa en los recortes de tipos parecen bien afianzadas. La tasa de desempleo actual, del 4,4% en diciembre, sugiere que los mercados laborales se mantienen en pleno empleo o cerca de él, quizá con una ligera tendencia a la baja.

La creación de empleo se situó en una media de alrededor de 50.000 puestos en 2025, lo que supone una ralentización, pero probablemente sigue siendo suficiente, si se tienen en cuenta la demografía y la reducción de la migración. Mientras tanto, la inflación se ha mantenido estable en los últimos meses, en torno al 2,8%. Esto sugiere —si se corrige el probable efecto temporal de 0,5 puntos de los aranceles— que podría estar más cerca del objetivo de lo que se temía hace unos meses.

Las presiones sobre los precios derivadas de los aranceles solo se han trasladado parcialmente a los consumidores, lo que podría explicar la relativa debilidad de los mercados laborales. No obstante, debemos tener en cuenta que los datos siguen viéndose afectados por el cierre del Gobierno. Por lo tanto, sigue pareciendo probable un repunte temporal de la inflación en el primer trimestre de 2026, y un cierto aumento de la actividad manufacturera también podría favorecer la contratación. Sin embargo, esto es una razón más para que los bancos centrales esperen a ver qué dicen los datos que se publiquen una vez que desaparezcan los efectos del cierre.

Sin embargo, la verdadera noticia en materia de política monetaria este mes es otra: la independencia de la Fed vuelve a ser objeto de atención. Tras el intento de destitución de la gobernadora Lisa Cook, a principios de 2025, el presidente de la Fed se ha visto recientemente envuelto en una serie de acusaciones relacionadas con la renovación de las oficinas de la Fed. Sorprendentemente, el presidente de la Fed se sintió obligado a responder en un histórico vídeo de dos minutos publicado en la página web de la Fed. Aunque no esperamos que el presidente Powell responda a preguntas sobre este asunto en la rueda de prensa, nos gustaría recordar que el anuncio de quién será nombrado su sucesor podría estar finalmente cerca. No nos sorprendería que coincidiera con la próxima reunión y trajera algunas sorpresas.

Zürcher Kantonalbank/SwissCanto; infra ponderar dólar, no la Bolsa de EEUU

Nicola Grass, gestor sénior de carteras multiactivo en Zürcher Kantonalbank, la gestora de los fondos de Swisscanto, espera que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios en el 3,75%, en línea con el amplio consenso del mercado, ya que los participantes han estimado la probabilidad de un recorte de tipos en tan solo un 3%. No obstante, seguimos anticipando dos recortes adicionales a lo largo de este año, aunque previsiblemente no hasta la segunda mitad. En la actualidad, los datos económicos siguen siendo demasiado sólidos como para justificar una relajación monetaria, e incluso el mercado laboral, que se había debilitado recientemente, muestra señales de estabilización.

La cuestión de quién sucederá al presidente de la Fed, Jerome Powell, resulta especialmente interesante. Kevin Hassett, considerado anteriormente el principal favorito, parece ahora haber quedado inesperadamente fuera de la carrera. En cualquier caso, la presión política sobre la Fed para bajar los tipos seguirá siendo elevada.

En este contexto, mantenemos una posición infra ponderada en el dólar, al tiempo que seguimos sobre ponderando la renta variable de EEUU.

27Jan

Tras superar los 700.000 millones$ en 2025, llegará a los 1,3 billones en 2030 por la Inteligencia Artificial, los vehículos eléctricos y conectados, la automatización industrial y la expansión de los centros de datos.

Las 45ª edición del Future Trends Forum, de Fundación Innovación Bankinter, muestra que la industria de los semiconductores atraviesa una fase de expansión sostenida al haber superado los 700.000 millones$ en 2025 y con una proyección de que alcance los 1,3 billones en 2030. Entre los principales motores de este crecimiento destacan la Inteligencia Artificial (IA), los vehículos eléctricos y conectados, la automatización industrial y la expansión de los centros de datos, que requieren semiconductores cada vez más especializados, eficientes y potentes. 

En el caso de la IA, no sólo aumenta la demanda: está redefiniendo completamente el diseño del chip. Los expertos coincidieron en que la IA marca un antes y un después en la industria del chip, al exigir arquitecturas especializadas y acelerar la obsolescencia de los modelos tradicionales de diseño.

Pero los expertos avisan que la concentración geográfica de la fabricación de semiconductores avanzados sitúa a esta industria en el centro de la geopolítica global, ya que supone un riesgo para las cadenas de suministro y para la seguridad económica de los países, como ya se evidenció con la escasez sufrida durante la pandemia de COVID-19. En este sentido, los semiconductores han pasado de ser meros componentes tecnológicos a ser en un activo estratégico, con implicaciones directas en ámbitos como la defensa, la industria o las infraestructuras críticas.

Esto resalta la importancia de varias iniciativas europeas orientadas a reforzar su autonomía estratégica, como el trabajo entorno a una Chips Act 2.0, un marco de medidas públicas diseñado para atraer inversión, fomentar la investigación y fabricación de semiconductores, y mejorar la coordinación de las políticas industriales de la Unión Europea. Este tipo de instrumentos son clave no solo para ampliar la capacidad productiva en Europa, sino también para reforzar la cooperación entre gobiernos, industria y centros de conocimiento, acelerar el paso del laboratorio a la fábrica y desarrollar un ecosistema sostenible que pueda competir con las grandes potencias en diseño y producción de chips. 

Cada nueva 'megafábrica' de chips avanzados cuesta más de 20.000 millones$ y exige capacidades de ingeniería y talento escasos. Esta escala convierte al chip en un cuello de botella estratégico para la economía y la seguridad de los países.

En la era de los semiconductores, España tiene con una gran oportunidad de destacar en áreas con potencial como el diseño de semiconductores, la investigación en nuevos materiales, el desarrollo de soluciones de empaquetado avanzado y la capacitación de talento altamente especializado. En este sentido, las estimaciones apuntan a la necesidad de incorporar en torno a 5.000 nuevos profesionales en España hasta2030, unos 50.000 en Europa. España comienza a situarse como punto de referencia en el continente en fotónica integrada.

Más allá de la Ley de Moore

La Ley de Moore, que durante décadas ha descrito la duplicación periódica del número de transistores en un chip y el consiguiente aumento de rendimiento, se enfrenta hoy a límites físicos y económicos. La industria se está desplazando hacia un escenario “más allá de Moore”, en el que el progreso ya no depende únicamente de la miniaturización, sino del desarrollo de nuevas arquitecturas, materiales alternativos y soluciones de empaquetado avanzado. Este cambio abre oportunidades para innovar en eficiencia energética, diseño funcional y especialización por aplicaciones.

26Jan

Ebury avisa de nuevas ventas de dólares. Lombard Odier recomienda diversificación. Y Evli advierte que el panorama de la IA está cambiando.

Miguel Ángel Valero

El primer año del segundo mandato de Donald Trump al frente de la Casa Blanca culminaba con un pacto sobre Groenlandia en el que se cumplió con su estrategia ya habitual: amenaza, negociación y acuerdo. Pero ahora empieza el segundo año como lo hizo en el primero, con más amenazas de aranceles. Esta vez contra Canadá, a quien quiere castigar con un arancel del 100% adicional porque firmó un acuerdo comercial con China para reducir los gravámenes que aplica sobre los vehículos eléctricos procedentes del gigante asiático. 

Trump afronta una complicada votación de los Presupuestos para este año en el Senado (la Cámara de Representantes ya los ha aprobado), con la amenaza de un nuevo cierre de la Administración a final de enero. Varios senadores demócratas han advertido que podrían bloquear la iniciativa tras los asesinatos cometidos por el ICE en Minneapolis, lo que ha elevado la probabilidad de un nuevo cierre administrativo por encima del 70% según la casa de apuestas Polymarket.

Los republicanos cuentan con 53 escaños en el Senado mientras que la aprobación de la ley requiere una mayoría cualificada de 60 votos. Senadores demócratas han insistido en separar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional –que recibe alrededor de 64.400 millones$, incluyendo 10.000 millones$ destinados al ICE– y votar únicamente las cinco partidas presupuestarias restantes, una propuesta que ha recibido algunos apoyos por parte del bando republicano. 

Ebury: el TACO de Trump en Groenlandia no alivió al dólar

El dólar tuvo una semana nefasta frente a casi todas las principales divisas del mundo, a pesar del último giro de 180 grados de Trump y su marcha atrás en relación con los aranceles a Groenlandia. El alivio inicial en los mercados financieros no se extendió al dólar. Las nuevas amenazas arancelarias y la utilización de la vía judicial para forzar bajadas de tipos están intensificando la incertidumbre política y la degradación institucional en Estados Unidos.

"Podríamos continuar observando la venta de dólares por parte de inversores, como protección frente al riesgo cambiario", avisa el Análisis del Mercado de Divisas de Ebury. La posible intervención en el mercado de divisas por parte de las autoridades japonesas, junto con las estadounidenses, ha añadido leña al fuego, provocando la peor semana del dólar en meses. 

La reunión de la Reserva Federal de esta semana se perfila como un evento crítico. Si bien no hay muchas dudas sobre el resultado de la misma (sin cambio en los tipos), se ha generado la expectativa de que el discurso será hawkish debido a los sólidos datos económicos y como respuesta a los ataques de Trump a la autonomía de la Fed. 

Aunque el dólar sigue cayendo, el 'Sell America trade' ya no se está produciendo. El último tiroteo en Minnesota también puede afectar a los mercados, ya que aumenta el riesgo de otro cierre federal dado que el actual acuerdo de financiación expira este viernes 30 de enero. 

  • EUR: Los PMI de actividad empresarial de enero fueron ligeramente decepcionantes. Si bien confirmaron la narrativa de un repunte de la economía alemana impulsado por el enorme paquete fiscal, la pérdida de dinamismo de la economía francesa lo contrarrestó con creces y la cifra global se redujo ligeramente. Un factor positivo es la apreciación sostenida del yuan chino, que supondrá un alivio para la industria europea que compite con los productos chinos en los mercados internacionales. Seguimos pensando que la trayectoria más probable para la moneda común es al alza frente al dólar, ya que los inversores internacionales siguen cubriendo su exposición a los activos estadounidenses vendiendo dólares. Los activos europeos siguen ofreciendo una alternativa segura y líquida al dólar para los inversores que buscan previsibilidad y estabilidad en las decisiones gubernamentales, lo que debería beneficiar al euro mientras Trump esté en la Casa Blanca. 
  • USD: Los datos económicos de EEUU siguen siendo bastante positivos, incluso tras el sólido crecimiento del 4,4% registrado en el tercer trimestre. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo siguen rondando mínimos históricos, lo que sugiere que los menores niveles de creación de empleo no se están traduciendo en repuntes en el desempleo. Sin embargo, todo esto parece quedarse en un segundo plano dada por la preocupación internacional sobre el caos emanado de la Casa Blanca y el deterioro institucional. El dólar es ahora la divisa del G10 con peor rendimiento en lo que va de año, incluso inferior al yen. Sin duda alguna, esta semana la atención se centrará en la reunión de la Fed del miércoles. No habrá cambios en los tipos y las posibles declaraciones hawkish de Powell probablemente respalden al dólar, que puede haber caído en exceso, al menos en el corto plazo. Creemos que Powell hará hincapié en que la economía estadounidense sigue en una situación aceptable e indicará que el FOMC no tiene prisa por volver a bajar los tipos. De hecho, los mercados de futuros no están descontando la próxima bajada hasta la reunión de julio. 
  • GBP: La avalancha de datos macro británicos de la semana pasada no ayudó a aclarar la trayectoria de los tipos de interés del Banco de Inglaterra. El mercado laboral sigue debilitándose a un ritmo sostenido. La tasa de desempleo se mantiene en máximos de la última década, sin contar la pandemia, mientras que el empleo asalariado se redujo en 43 000 puestos en diciembre, lo que supone la mayor caída, sin contar el COVID, desde que se empezaron a recopilar estos datos en 2014. La inflación se mantuvo obstinadamente alta en diciembre (3,4 %), aunque debido a factores transitorios, mientras que las ventas minoristas sorprendieron al alza. Esta semana se publicarán pocos datos y comunicaciones del Banco de Inglaterra, por lo que esperamos que la libra siga de forma muy pareja la evolución del euro. Los inversores estarán a la espera del próximo anuncio de tipos del Comité de Política Monetaria (5 de febrero), pero, dado que no hay expectativas reales de otra bajada en las dos o tres próximas reuniones, es poco probable que esta reunión genere demasiada volatilidad. 

Lombard Odier: foco claro en la diversificación

El CIO Office Viewpoint – Diez convicciones de inversión para 2026, elaborado por Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer, junto con Nannette Hechler-Fayd’herbe, responsable de Estrategia de Inversión, Sostenibilidad e Investigación (CIO EMEA), y Luca Bindelli, responsable de Estrategia de Inversión de Lombard Odier, señala que el panorama y las oportunidades de inversión para 2026 están evolucionando tras dos años de rentabilidades excepcionales en los mercados financieros. Las elevadas valoraciones de los activos exigen que los inversores equilibren cuidadosamente el riesgo y la rentabilidad, con un foco claro en la diversificación. 

Las convicciones de inversión para 2026 reflejan este enfoque, combinando tendencias estructurales de crecimiento con estrategias diseñadas para reforzar la resiliencia y capturar rentabilidades en una economía global en rápida transformación. El informe destaca oportunidades en mercados emergentes, renta variable de mercados desarrollados de calidad con atractivos dividendos, determinados bonos soberanos, y activos alternativos como el inmobiliario, las materias primas, los hedge funds y el capital riesgo. Y se se identifican oportunidades específicas en China en los ámbitos de tecnología y sostenibilidad, así como en divisas infravaloradas como el yen japonés y el yuan chino.

Evli: el panorama de la IA está cambiando

2026 se van a combinar diversos factores que pueden convertir a este ejercicio en excepcional para los inversores, lleno de nuevas oportunidades por descubrir en los mercados globales, aunque también habrá algunos riesgos, especialmente por posibles burbujas en sectores sobrecalentados, opina Peter Lindahl, Head of Systematic Funds y Senior Portfolio Manager de la gestora nórdica Evli. El auge de la IA, las tensiones geopolíticas y las decisiones de los bancos centrales convierten el escenario de mercados en impredecible, pero lleno de oportunidades.

Las perspectivas económicas globales para 2026, son bastante positivas “aunque pueda sorprender a muchos”. En EEUU, el doble estímulo tanto del gobierno como del banco central están acelerando y estimulando la economía al mismo tiempo. Otras medidas de estímulo significativas se están produciendo en Alemania, y en China el gobierno toma medidas de apoyo al crecimiento. Esta situación dinamiza el mercado desde el mismo comienzo del año, y podría conducir a una mejora económica más amplia de lo que sugiere la perspectiva macro actual.

Por otra parte, los efectos de la guerra comercial están disminuyendo, y es probable un nuevo auge de inversiones, no sólo en IA sino también en industria e infraestructuras. El crecimiento económico podría sorprender positivamente a los mercados ya desde el inicio de 2026.

Las perspectivas de beneficios empresariales en muchos mercados son favorables, tanto en EEUU, como Europa y los mercados emergentes. Y son resultados que no se concentran en un megasector, sino que abarcan a muchos sectores del mercado.

Para el inversor, la diversificación se puede convertir en 2026 en la mayor ventaja competitiva frente al posicionamiento dominante en 2025, EEUU+ tecnología + IA, según el experto de Evli. Y ello porque Europa, Japón y los mercados emergentes resultan atractivos en términos de valoración. Alemania está invirtiendo masivamente en infraestructuras; Japón ofrece crecimiento estructural, y Asia cuenta con beneficiarios de la IA a un nivel de precios mucho más barato que los estadounidenses. 

La IA sigue siendo el principal motor de las tendencias del mercado, pero los sectores de tecnología de defensa, infraestructuras, industria y banca están reforzando cada vez más su atractivo para los inversores. Con este escenario, Peter Lindahl cree que el mercado ofrece oportunidades para diversificar más allá del enfoque clásico IA+EEUU.

El foco de la IA está cambiando. Porque en la medida que las valoraciones de las compañías de infraestructuras para la IA se están corrigiendo, los inversores centran su atención en empresas de software empresarial y en las aplicaciones de IA específicas de la industria, dado que presentan mayor visibilidad de ingresos. 

El ecosistema de la IA —desde la infraestructura hasta las capas de aplicación y la transformación operativa— ofrece una interesante variedad de subtemas en toda la cadena de valor. Dentro de las temáticas europeas, destaca la subtemática de adopción tecnológica e integración de IA.

Aunque el auge de la IA entre los inversores continuará, su demanda está cambiando. Las empresas de infraestructura de IA, protagonistas hasta el momento, están en niveles históricamente caros. Por ello, en 2026, las empresas que atraerán la atención de los inversores serán las de software de IA y los negocios que realmente puedan aprovechar la IA en sus operaciones. El sector se va a hacer más competitivo, y habrá una encarnizada lucha entre los gigantes tecnológicos, lo que recuerda a la burbuja tecnológica de los años 90: habrá ganadores, pero también empresas sobrevaloradas.

Los riesgos de la IA seguirán vigentes. Más de un tercio del índice de renta variable global está relacionado con la IA, y las noticias negativas sobre el sector pueden sacudir los mercados con fuerza. La IA ofrece oportunidades a largo plazo, pero 2026 también podría ser el primer año donde se produzcan grandes fracasos en esta temática.

El factor más impredecible para los mercados sigue siendo EEUU. Un estímulo agresivo podría sobrecalentar la economía, crear una nueva ola de inflación, y elevar los tipos de interés a largo plazo. Otro riesgo es el debilitamiento del dólar en los próximos años, lo que erosionaría los rendimientos en dólares para los inversores de la eurozona.

Donald Trump será otra de las variables impredecibles en los mercados durante 2026. La Fed, tendrá un nuevo presidente en primavera, y el riesgo de politización de este nombramiento está aumentando, lo que puede añadir nerviosismo al mercado. Sin olvidar que las elecciones de mitad de mandato de noviembre y el juego político asociado a dichas elecciones, aumentarán las tensiones.

Los riesgos geopolíticos también persisten en 2026. Un posible giro en la situación de Ucrania y las relaciones entre EEUU y China podrían mover los mercados hacia cualquier dirección.

En 2026, los inversores deben permanecer atentos, especialmente ante posibles signos de sobrecalentamiento en la IA y las medidas de Trump. La mejor estrategia que puede adoptar el inversor no es el miedo, sino la curiosidad: hay oportunidades nuevas en los mercados por descubrir, especialmente en áreas y temáticas que han estado a la sombra de Estados Unidos y el auge de la IA, concluye Peter Lindahl.

26Jan

El oro se ha comportado mejor que el principal índice de mineras (GDX) en los últimos 10 años, pero en 2025 el gap de rentabilidad se ha cerrado: 133% el índice vs 60% el oro, según un análisis de Ibercaja Gestión. UBS ve el oro a 5.400$ la onza.

Miguel Ángel Valero

A lo largo de la historia, el oro ha jugado un papel esencial en el sistema financiero. Su función ha ido evolucionando con el transcurso del tiempo; en primera instancia como principal moneda de cambio en muchas civilizaciones, posteriormente como respaldo de la moneda fiat (patrón oro) y, finalmente, como activo financiero. A pesar de su constante evolución, lejos de perder valor, lo ha seguido ganando. Este activo, visto por muchos inversores como un refugio y un mecanismo de protección ante la incertidumbre y la depreciación de la moneda fiat, ha conseguido ganarse un hueco en muchas carteras, incluidas las de los bancos centrales.

Según las estimaciones del World Gold Council (WGC), citadas en un análisis de Ibercaja Gestión, La inversión más rentable de 2025: ¿es oro todo lo que reluce?, a lo largo de la historia se han minado aproximadamente 209.000 toneladas de oro. El oro no se consume ni se deteriora como otras materias primas. Por tanto, todo el oro minado a lo largo de los años permanece entre nosotros. La oferta del oro procede de la minería (75%) y del reciclaje (25%).

La producción del oro a través de la minería se encuentra bien diversificada geográficamente, ya que ninguna región produce más del 25% del stock total global. Esto ayuda a reducir riesgos de shocks de oferta y contribuye a la relativa baja volatilidad del oro. Durante las dos décadas anteriores, la producción minera del oro ha crecido en torno a un ritmo del 2% anual, mientras que la oferta del oro reciclado está más influenciada por el precio del oro y el sentimiento del mercado.

La principal característica de la oferta del oro es el hecho de ser altamente inelástica y fija en el corto-medio plazo. Es decir, aunque el precio del oro suba mucho, la producción no puede aumentar rápidamente. En este sentido, la combinación de un mercado relativamente líquido pero pequeño y la inelasticidad general de la oferta, implica que el oro es susceptible a grandes reajustes en los precios a partir de cambios relativamente pequeños en la demanda, ya que el precio es el “árbitro definitivo” del oro.

La demanda de oro alcanzó un récord histórico en 2024 con 4.974tn. La demanda está guiada principalmente como bien de lujo, como activo de inversión refugio y como componente industrial. Gran parte del stock de oro minado hoy en día lo encontramos en joyas (45%), aunque su valor como activo de inversión ha ido ganando peso en los últimos 10 años.

La demanda de oro como inversión es particular, puesto que su valor no depende de unos flujos de caja futuros predeterminados -como en el caso de la renta fija- o esperados -como en la renta variable-. Su valor se deriva de su habilidad de actuar como activo refugio en contextos de máxima incertidumbre geopolítica o inflacionaria. Además, gana especialmente relevancia en contextos de tipos de interés reales bajos o negativos, al ser un activo sin rentabilidad implícita.

En 2022, las sanciones por parte de EEUU a Rusia por la invasión de Ucrania dieron lugar a un cambio profundo en los fundamentales del oro. Los bancos centrales se dieron cuenta de que mantener gran parte de sus reservas en dólares suponía un riesgo. Ante esto, los flujos de los bancos centrales hacia este activo se incrementaron.

El último cambio en las dinámicas de la demanda lo hemos visto en 2025, donde el inversor retail y los gestores de activos han emergido como compradores. Los ETF son una de las vías mediante las cuales los inversores canalizan su inversión en oro. Los ETF de oro experimentaron salidas netas en 2024, pero la dinámica ya se ha revertido en 2025

Lo que se observa es un cambio de tendencia en las dinámicas de mercado que guían la demanda. Durante décadas, los tipos de interés reales y la curva de los bonos de EEUU, determinaban el precio del oro. En la actualidad, esta relación parece rota, al menos momentáneamente.

El escenario actual recuerda a los ciclos alcistas de 1970 y 2000

Los expertos de la gestora de Ibercaja identifican dos periodos claros donde se produjo un ciclo alcista extraordinario en el oro: la década de 1970 (revalorización del 1.488%) y la del 2000 (+390%). Los eventos macro que impactaron en el precio del oro fueron la inflación, los tipos de interés reales, el crecimiento en los niveles de deuda gubernamental y los incrementos en la masa monetaria.

En el escenario actual, encontramos múltiples semejanzas que no han pasado desapercibidas para muchos inversores y que han llevado a la actual revalorización del oro. La tensión geopolítica, los elevados niveles de deuda, el crecimiento vía estímulos fiscales en Europa y el crecimiento gracias a las mejoras de productividad de la IA, es probable que nos lleven a una nueva normalidad inflacionaria, con tasas de inflación superiores al 2%. Si un escenario así termina por instaurarse en el medio plazo, con tipos de interés reales negativos por la complacencia de los bancos centrales, el oro puede desempeñar un rol como activo trascendental, y ganar peso en muchas carteras frente a la tradicional renta fija.

¿Oro o mineras?

La pregunta que todo inversor se hace cuando decide comprar oro es: ¿qué es mejor comprar directamente el metal o acciones de mineras? Son dos tipos de inversiones distintas y, por tanto, no tienen por qué comportarse igual. En general, el oro se ha comportado mejor que el principal índice de mineras (GDX) en los últimos 10 años, pero en 2025 el gap de rentabilidad se ha cerrado: 133% el índice vs 60% el oro. 

Aunque el precio del oro guía en muchos casos el comportamiento de las mineras, la inversión en éstas enfrenta otros múltiples riesgos, desde operativos hasta los habituales de gestión de la compañía o balance. Los motivos de que las rentabilidades de las mineras hayan doblado a las del oro son principalmente tres: 

  • El índice de mineras venía acumulando un gap de rentabilidad negativo de cerca del 30% frente al oro desde inicios de 2023. 
  • El índice ha sufrido una expansión del múltiplo considerable en los últimos 12 meses, pasando de 10,9x TTM P/E a 33,2 TTM P/E. 
  • El precio del oro actual es tal, que más del 95% de la producción de oro conocida es rentable, por tanto, el AISC apenas puede incrementarse en el corto plazo y la tesis de que la inversión en mineras es una inversión en oro apalancada se cumple para la gran mayoría de las compañías que componen el índice.

De cara a plantearse invertir en mineras de oro es clave elegir con precisión quirúrgica en qué compañías se realiza la inversión. Porque es indiscutible al gran valor añadido que aporta la gestión activa en la inversión de mineras de oro.

El inversor debe analizar su situación particular y decidir qué tipo de inversión se ajusta más a sus necesidades de ahorro. En el caso de posicionarse en el oro, las rentabilidades esperadas son elevadas y la volatilidad del activo será potencialmente menor. En el caso de decidirse por la inversión en mineras de oro, la evidencia muestra que la gestión activa crea valor y el stock picking de acciones permite generar una rentabilidad mucho mayor que la mera indexación.

Tras la espectacular revalorización de las mineras en 2025, cabe preguntarse si todavía existe margen para ver más subidas o si el tren ya está perdido y es mejor mirar a otro lado –o hacia el oro-. Observando la ratio S&P500/GDX es posible apreciar que tras años de dominio del S&P 500 sobe las mineras, la tendencia se ha revertido hacia niveles mínimos de 2015 y 2019. La tendencia sugería un cambio hacia un mejor performance relativo de las mineras frente al S&P 500; justo lo que ha ocurrido durante el 2025.

En los mercados alcistas, las acciones de las mineras de oro tienden a cotizar con una prima sobre el precio del oro (como en el año 2020). En esta línea, la relación GDX/Oro indica que, durante los últimos años, las mineras de oro han estado cotizando en más de una desviación típica por debajo de la media.

Las mineras de oro se encontraban muy infravaloradas en términos relativos frente al oro y era cuestión de tiempo que ese gap de valoración se revirtiera. El rally del oro durante el 2025 ha propiciado la tormenta perfecta para acelerar el cierre de esa brecha. "El sector de la minería de oro sigue luchando contra su mala reputación en materia de disciplina financiera, una percepción arraigada en la década de 2010, pero creemos que esta reputación ya no está justificada. En particular, entre los equipos directivos más destacados, ahora existe un fuerte enfoque en las prácticas financieras conservadoras y parece que el sector ha aprendido de los errores del pasado", apunta el análisis de Ibercaja Gestión.

UBS: el oro vale 5.400$ la onza

El UBS CIO Daily subraya que los inversores siguen buscando protección para sus carteras, ya que las tensiones en las alianzas globales y los riesgos aún no resueltos mantienen elevados los niveles de incertidumbre. Con los bancos centrales incrementando sus compras de oro durante el último año y un entorno macroeconómico que sigue respaldando la acumulación de este activo, "prevemos nuevos avances en el precio del metal".Mark Haefele, Chief Investment Officer en UBS Global Wealth Management, afirma: "Creemos que los argumentos a favor del oro siguen siendo sólidos y mantenemos este activo en nuestras carteras globales. Para los inversores con afinidad por esta clase de activo, consideramos adecuada una asignación de un dígito medio al oro dentro de una cartera diversificada en dólares. En nuestro escenario de riesgos al alza, el precio objetivo del oro se sitúa en 5.400$ por onza”.

25Jan

Nunca un presidente de EEUU había alterado tantas reglas, tantos equilibrios y tantas alianzas en tan poco tiempo. Lo que está en juego es algo más profundo: la ruptura consciente del sistema internacional basado en normas, instituciones y pactos que Washington ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.

Miguel Ángel Valero

Ya se ha cumplido un año desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca y el balance es difícil de exagerar. Nunca un presidente de EEUU había alterado tantas reglas, tantos equilibrios y tantas alianzas en tan poco tiempo. No se trata solo de decisiones polémicas o de un estilo disruptivo. Lo que está en juego es algo más profundo: la ruptura consciente del sistema internacional basado en normas, instituciones y pactos que Washington ayudó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante décadas, ese orden fue extraordinariamente favorable a EEUU. Liderazgo político, supremacía militar, dominio financiero y capacidad para fijar reglas globales a su medida. Por eso ningún presidente anterior, desde Eisenhower hasta Bush hijo, tuvo como objetivo explícito destruirlo. Trump sí. Y lo está haciendo sin complejos.

El gráfico que aporta el analista Pablo Gil en The Trader lo ilustra con claridad. No solo muestra la magnitud de las decisiones adoptadas en apenas doce meses, sino el método elegido para imponerlas. Trump ha recurrido de forma sistemática a órdenes ejecutivas para esquivar el debate parlamentario y evitar cualquier control efectivo por parte de la Cámara de Representantes, incluso contando con mayoría republicana. No es una cuestión de eficiencia legislativa. Es una forma de gobernar que busca situarse por encima de los contrapesos institucionales.

Ese patrón no se limita al poder legislativo. Cuando las decisiones han encontrado freno en los tribunales, Trump ha reaccionado desacreditando al poder judicial, cuestionando su legitimidad y presionando públicamente a jueces y cortes. La separación de poderes, pilar central del sistema estadounidense, pasa de ser un límite para convertirse en un obstáculo que hay que sortear o neutralizar.

El mismo líder que prometía desentenderse de guerras lejanas y del papel de “policía del mundo” exige ahora un aumento del 50% del presupuesto del Pentágono. El que criticaba el intervencionismo presume hoy de influir directamente en Venezuela, Gaza, Irán o Groenlandia. Avisa a Panamá, incomoda a Canadá, tensiona a Europa y cuestiona abiertamente el sentido de alianzas como la OTAN. No hay contradicción. Hay una lógica distinta.

Trump no es aislacionista. Tampoco es multilateralista. Su visión del mundo es transaccional, jerárquica y basada en la fuerza. Un tablero donde las reglas importan menos que el poder, donde los acuerdos son temporales y donde cada país debe aceptar su lugar en la jerarquía global. EEUU arriba. El resto, negociando desde la debilidad.

Ese enfoque también se traslada al interior. En paralelo, Trump ha desatado una crisis interna de enorme calado con su política migratoria. Endurecimiento extremo de fronteras, expulsiones masivas, recortes de derechos y una narrativa que presenta la inmigración como una amenaza existencial. No es solo control fronterizo. Es una herramienta política para justificar medidas de excepción y reforzar la idea de un país sitiado. La inmigración se convierte así en el enemigo perfecto. Sirve para cohesionar a su base, desplazar el foco de los problemas estructurales y normalizar un ejercicio del poder cada vez más concentrado. El mensaje es claro: EEUU debe volver a ser grande, aunque el precio sea debilitar sus propias instituciones.

En el plano internacional, Trump es el primer presidente estadounidense que apuesta abiertamente por un orden no basado en la ONU, la OMC o el FMI, sino en esferas de influencia. Grandes potencias repartiéndose zonas, imponiendo condiciones y negociando desde la fuerza. Un mundo de suma cero donde la cooperación se interpreta como debilidad. El problema no es solo que Trump haya roto el viejo orden. Es que tampoco ha construido uno nuevo. Ha debilitado alianzas sin ofrecer alternativas estables, ha erosionado instituciones sin sustituirlas por reglas claras y ha trasladado esa lógica de confrontación al interior de su propio país. El resultado es un mundo más frágil. Y una democracia que empieza a mostrar grietas preocupantes.

Es paradójico que Trump crea estar fortaleciendo a EEUU cuando, en realidad, está minando los contrapesos que sostuvieron su poder durante décadas. El uso masivo de órdenes ejecutivas, el desprecio por el control parlamentario y la presión sobre el poder judicial no son detalles técnicos: son señales claras de una voluntad de gobernar sin límites. Romper reglas puede dar ventaja a corto plazo, pero cuando desaparecen los marcos comunes (dentro y fuera del país) la fuerza sustituye a la ley. "Y la historia demuestra que ese camino rara vez termina bien", avisa Pablo Gil.

La lección de Venezuela

Durante décadas, varias dictaduras latinoamericanas han sobrevivido instaladas en una cómoda inercia. Regímenes autoritarios sostenidos por la represión interna, alianzas opacas y una comunidad internacional más preocupada por la estabilidad que por el cambio. Cuba, Venezuela y Nicaragua, que juntas acumulan más de un siglo de poder casi ininterrumpido, parecían intocables. Esa sensación ha saltado por los aires.

La segunda administración de Donald Trump ha introducido un factor nuevo: presión directa, sin ambigüedades y sin el lenguaje diplomático tradicional. La captura de Nicolás Maduro no solo ha descabezado al régimen chavista, sino que ha demolido uno de los pilares psicológicos del autoritarismo regional: la idea de que el poder, una vez consolidado, es irreversible. El efecto dominó es evidente. En Nicaragua, el sandinismo ha comenzado a liberar presos políticos y a rebajar el tono de su retórica, consciente de que el margen de maniobra se estrecha. En Cuba, el corte casi total del petróleo venezolano amenaza con agravar un colapso energético y económico que ya no admite parches. Por primera vez en años, las élites autoritarias perciben que el coste de mantenerse inmóviles puede ser superior al de ceder.

Pero el terremoto no se limita a estos tres países. En Centroamérica empiezan a circular rumores persistentes sobre otros regímenes bajo vigilancia. Honduras no es formalmente una dictadura, pero atraviesa una crisis institucional profunda, con polarización extrema, violencia política y una creciente presión externa para garantizar procesos electorales creíbles. No es todavía un caso comparable a Cuba o Venezuela, pero sí un ejemplo claro de cómo la región ha entrado en una fase de máxima tensión, donde las democracias frágiles pueden deslizarse con rapidez hacia escenarios mucho más autoritarios.

Este cambio de clima tiene una lectura claramente global. El precedente importa. Si EEUU demuestra que está dispuesto a actuar con decisión en su área de influencia, el mensaje trasciende América Latina. Y aquí es donde el tablero se amplía.

Mientras Washington aprieta en su vecindario inmediato, en otros puntos del mundo se reconfiguran alianzas. Irán, China y Rusia han participado recientemente en maniobras navales conjuntas frente a la costa de Sudáfrica, en una demostración de fuerza poco habitual que va más allá de lo simbólico. Los ejercicios, realizados en un enclave estratégico para el comercio marítimo mundial, envían una señal clara: el bloque de los BRICS aspira a proyectar poder también en el plano militar. El momento elegido no es casual. Teherán vive una situación interna extremadamente delicada, con protestas persistentes, represiones por parte del régimen y una presión directa creciente por parte de Trump. La participación iraní en estas maniobras es tanto un mensaje hacia fuera como una necesidad hacia dentro: mostrar que no está aislado. Sin embargo, el bloque no es tan compacto como aparenta. India y Brasil, dos actores clave, han optado por marcar distancias. Brasil se limita a observar y Nueva Delhi evita cualquier paso que pueda deteriorar su relación con Washington o agravar su rivalidad con Pekín.

La paradoja es evidente: mientras Trump denuncia a los BRICS como un bloque abiertamente antiestadounidense, su estrategia de sanciones, aranceles y presión unilateral acaba reforzando, de forma indirecta, ciertos reflejos de cohesión interna. Sin embargo, esa cohesión es limitada, oportunista y plagada de contradicciones. Ni Rusia ni China han pasado, por ahora, del reproche retórico frente a las acciones de EEUU en América Latina. No se percibe una voluntad real de escalar el conflicto ni de articular un frente militar efectivo que desafíe directamente a Washington.

Esa inacción es tan reveladora como los propios ejercicios navales. Plantea una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto los BRICS constituyen un bloque estratégico realmente cohesionado, o son simplemente una agregación de intereses nacionales que solo convergen de manera puntual? La misma duda se proyecta en el otro lado del tablero: el G7 tampoco exhibe hoy una cohesión sólida. EEUU actúa cada vez más al margen de sus aliados tradicionales, imponiendo su agenda sin necesidad de construir consensos duraderos. El resultado es un mundo en el que las grandes decisiones ya no requieren respaldo colectivo: basta con el poder suficiente para ejecutarlas.

Y en este contexto, el foco salta más allá de América Latina para centrarse en Groenlandia y Oriente Medio como nuevos escenarios de tensión. En Irán, cualquier escalada tendría efectos inmediatos sobre Israel, el Golfo Pérsico, el precio del petróleo y el equilibrio global con Moscú y Pekín. El orden internacional basado en normas se debilita, y gana terreno una lógica mucho más cruda: la de los hechos consumados y las esferas de influencia.

Europa, mientras tanto, queda descolocada. La Unión Europea ha apostado durante años por el apaciguamiento, el diálogo permanente y la primacía de los intereses económicos. Ese enfoque parece hoy superado por una realidad mucho más áspera, en la que otros actores están dispuestos a asumir riesgos que Bruselas ni siquiera contempla.

"Forzar la caída de una dictadura es totalmente defendible. No hablamos de sistemas imperfectos, sino de regímenes que reprimen, empobrecen y niegan libertades básicas durante décadas. El problema no está en el final de la dictadura, sino en el día después. Las transiciones suelen ser complejas, frágiles y llenas de riesgos, especialmente cuando se producen bajo presión externa. Pero aceptar la continuidad del dictador por miedo a una transición difícil equivale a normalizar la injusticia", explica Pablo Gil, que introduce "una duda incómoda, pero necesaria: ¿Cuáles son los motivos reales de quienes presionan para que esas dictaduras caigan? ¿Se trata de una convicción política y moral, de intereses económicos, estratégicos, o de una combinación de ambos?"-

La historia demuestra que la caída del tirano no garantiza automáticamente la libertad plena. Existe el riesgo de que el liberador termine convirtiéndose en el nuevo amo, no mediante la represión directa, sino a través de la dependencia económica, el control de recursos o la imposición de reglas que condicionan el futuro del país 'liberado'.
 "El verdadero desafío, por tanto, no es solo derribar la dictadura, sino evitar que el vacío de poder se llene con una nueva forma de sometimiento. Porque la libertad política sin soberanía económica puede acabar siendo, simplemente, otra ilusión", subraya.

Policrisis

Algunos analistas hablan del momento que vivimos no como la suma de crisis aisladas, sino ante una policrisis, un entramado de tensiones económicas, políticas, tecnológicas, climáticas y culturales que interactúan entre sí y se retroalimentan de forma imprevisible. Y uno de los retos más complejos en este entorno es que seguimos intentando resolver problemas complejos con respuestas simples. Pensamos que una solución rápida en un frente no tendrá consecuencias en otros. Este tipo de pensamiento fragmentado no solo es insuficiente, sino peligroso, porque genera nuevas crisis mientras aparenta resolver las anteriores.

Vivimos atrapados en la inmediatez, desconectados del pasado y sin un horizonte claro de futuro. La política ha perdido la capacidad de pensar a largo plazo y el debate público se ha vuelto emocional, binario y superficial. No estamos repitiendo los años treinta, pero sí reproduciendo dinámicas similares: cegueras colectivas, autoritarismos crecientes y una renuncia silenciosa al pensamiento crítico.

La humanidad necesita volver a la resistencia, pero no una resistencia violenta, sino intelectual, moral y espiritual. Resistir significa dudar, verificar, aceptar la incertidumbre, negarse a la simplificación y no dejarse arrastrar por el miedo ni por la intoxicación emocional de masas. En un mundo saturado de información, la crisis más profunda es la del pensamiento. Hay un evidente cansancio democrático, especialmente entre los jóvenes, que rechazan cualquier trueque entre libertad y seguridad o bienestar económico. 

Lo más difícil en este entorno es recuperar valores que hoy parecen ingenuos, pero que son profundamente subversivos: la educación, la fraternidad, la cooperación y la fuerza que une y da sentido frente a la tendencia a la fragmentación, el enfrentamiento y el insulto. No se trata de moralismo, sino de entender que las grandes decisiones del presente condicionan un futuro común que ya está en juego.

"El entorno actual empuja a la resignación, a delegar el pensamiento y a aceptar relatos prefabricados. Precisamente por eso, la resistencia intelectual es hoy una de las formas más necesarias (y más incómodas) de responsabilidad individual. Pensar bien, dudar y no rendirse a la simplificación no cambiará el mundo de un día para otro, pero es la condición mínima para no perderlo del todo", concluye Pablo Gil.

24Jan

Las proyecciones basadas en el análisis de los proyectos ya anunciados y los que se estima que tendrán que llegar para sostener toda la demanda proyectan que la inversión acumulada en centros de datos hasta 2030 puede alcanzar los 5 trillones$, según un análisis de Ibercaja Gestión.

Miguel Ángel Valero

El crecimiento de la demanda de computación de alto rendimiento para el procesamiento de datos ha sido exponencial en los últimos dos años. Desde el nacimiento de la inteligencia artificial (IA), la necesidad de procesar datos se ha multiplicado.

Los modelos de IA requieren potencia de computación tanto para ser entrenados, como para ser usados. Esta potencia de computación se proporciona a través de centros de datos, que son instalaciones diseñadas para optimizar las tareas de almacenamiento y proceso de datos en grandes volúmenes. Allí se almacenan y procesan los datos de forma segura, con sistemas especiales de electricidad y refrigeración para que nada se apague ni se estropee, funcionando las 24 horas del día para que todo esté siempre disponible.

En consecuencia, la elevada demanda de procesamiento de datos requiere que la oferta de centros de datos se incremente a un ritmo similar, ya que de lo contrario se crea un cuello de botella que impide procesar toda la demanda.

Esta relación entre crecimiento de la demanda de procesamiento de datos y los centros de datos ha llevado a que la inversión en estos segundos sea un aspecto clave para el desarrollo de la IA, y ha provocado que las grandes empresas tecnológicas, que quieren tener un papel relevante en este nuevo desarrollo, inviertan cantidades extraordinarias de recursos.

Las proyecciones basadas en el análisis de los proyectos ya anunciados y los que se estima que tendrán que llegar para sostener toda la demanda proyectan que la inversión acumulada en centros de datos hasta 2030 puede alcanzar los 5 trillones$, según un análisis de Ibercaja Gestión.

Los proyectos actualmente previstos sitúan la capacidad instalada en 2030 cerca de los 200GW, representando la IA cerca de 130GW y prácticamente la totalidad de la inversión en centros de datos en los próximos años. Esto supone un incremento del 42% anual acumulado entre 2025 y2030. Y es probable que continúe, por lo que también crecerán las inversiones.

Se espera que EEUU sea el mayor inversor en centros de datos y que gran parte de la nueva capacidad de procesamiento se instale en ese país. La inversión actual prevista está determinada a producirse cerca de un 60% en EEUU., mientras que China sería la segunda economía con algo más del 20% y Europa se quedaría atrás con el 10%.

La energía puede limitar el crecimiento futuro de los centros de datos

La disponibilidad energética es quizás el principal factor de riesgo de generación de cuellos de botella operativos. De acuerdo con Bank of America, los factores relacionados con la energía representan más del 40% de los criterios de decisión a la hora de decidir dónde construir un centro de datos. Teniendo en cuenta que todos los hyperscalers tienen objetivos ASG agresivos (0 emisiones netas), las energías renovables y el gas natural son lo que debería alimentar el auge de los centros de datos.

Más allá de la generación, el acceso a la energía es el principal riesgo para el crecimiento de los centros de datos. Según una encuesta de Schneider Electric, el 92% considera que, en EEUU, las limitaciones de la red eléctrica son un reto. Para cubrir potenciales déficits de energía, se barajan soluciones como:

  • 1) convertir las instalaciones de minería de criptomonedas en centros de datos
  • 2)la ubicación de centros de datos en grandes centrales nucleares estadounidenses
  •  y 3) construir nuevas centrales eléctricas de gas natural.

Por su parte, las actividades que consumen mucha electricidad son muy intensivas en el uso de cobre, ya que es el mejor elemento para transmitir la electricidad. Actualmente, el precio del cobre se sitúa en niveles de máximos históricos. Sin embargo, este super-ciclo del cobre no se debe exclusivamente al boom de los centros de datos, ya que su consumo comenzó a incrementarse sustancialmente con la transición hacia la electrificación (renovables, residencial, automóviles, etc.).

En este sentido, la demanda global del cobre ya estaba destinada a superar a la oferta, pero a raíz de la necesidad inminente de construir centros de datos, el efecto se ha intensificado. Por tanto, el potencial desequilibrio entre la oferta y demanda genera incertidumbre acerca del futuro precio y disponibilidad del cobre. De producirse, este factor podría limitar el crecimiento esperado de los centros de datos.

Por otro lado, la alta potencia de cálculo provoca que los chips apilados requieran más energía y generen más calor durante su funcionamiento. Para disipar ese calor, el principal método es mediante el uso de agua, a través de sistemas de refrigeración de aire o líquido. La clave principal es que el agua es significativamente más eficiente transfiriendo el calor que el aire, ya que posee aproximadamente cuatro veces el calor específico del aire y es unas 800 veces más densa, lo que significa que puede absorber alrededor de 3.200 veces más calor que un volumen comparable de aire.

Paradójicamente, los sistemas de refrigeración por aire tienden a usar más agua que los sistemas de refrigeración líquidos. Llos sistemas de refrigeración basados en líquidos terminan consumiendo menos electricidad y, en aplicaciones computacionalmente más demandantes (e.g. entrenamiento de IA), menos agua en total, aunque suelen tener un coste y una complejidad de instalación mayores.

En este contexto, el sector de los centros de datos coincide en general en que la refrigeración de los chips con sistemas de refrigeración líquida es el futuro, al menos para los centros de datos enfocados en IA. Independientemente del método que se utilice para disipar el calor, el agua es necesaria y, en consecuencia, un factor fundamental a la hora de elegir la localización de un centro de datos.

Normativas estrictas en materia de consumo energético, emisiones, uso del agua, soberanía del dato o licencias urbanísticas suelen alargar los plazos de autorización y encarecer la construcción de nuevas instalaciones, reduciendo el atractivo para la inversión. Consecuentemente, la regulación es otro factor que puede limitar el crecimiento de los centros de datos, porque introduce incertidumbre, costes adicionales y restricciones operativas que afectan directamente a su viabilidad económica y velocidad de despliegue.

La inversión se duplicará para sostener la infraestructura en la nube

Los hyperscalers lideran la expansión de centros de datos con inversiones masivas. Se estima que, para 2030, la inversión actual se duplicará para sostener su infraestructura en la nube. La intensidad con la que los hyperscalers se han lanzado a invertir apenas tiene precedentes, y se produce además en un conjunto de empresas que año tras año consiguen aumentar sus ventas y flujos de caja operativos a tasas de doble dígito.

Los hyperscalers lideran la inversión en centros de datos para Inteligencia Artificial por cuatro razones estratégicas: 

  • su experiencia previa en la nube, 
  • sus masivos canales de distribución para productos como Copilot o Gemini, 
  • su enfoque tecnológico de vanguardia y 
  • su inmensa capacidad financiera, respaldada por flujos de caja robustos y máxima calidad crediticia.

La urgencia de esta carrera inversora responde a tres factores clave:

  • Amenaza competitiva: Para gigantes como Google, la IA pone en riesgo su dominio histórico en búsquedas, obligándolos a reaccionar agresivamente. 
  • Adopción masiva: La demanda de los usuarios crece a un ritmo sin precedentes. OpenAI pasó de 100 millones de usuarios semanales en 2023 a más de 800 millones en octubre de 2025. 
  • Escasez de recursos: Asegurar el suministro de GPUs (dominadas por Nvidia) es vital, ya que los nuevos modelos requieren una potencia de cómputo exponencialmente mayor.

Esta transición está transformando el modelo de negocio de estas empresas. Históricamente centradas en el desarrollo de software y propiedad intelectual —modelos de bajo capital y altos márgenes—, ahora están incrementando drásticamente su CAPEX y activos fijos. Aunque gran parte de estas inversiones aún figura como "obras en curso", su entrada en funcionamiento elevará los costes de amortización. Existe, por tanto, un riesgo financiero: si la monetización de la IA no avanza al mismo ritmo que la inversión, la rentabilidad se verá reducida. Tradicionalmente, los negocios intensivos en capital no ofrecen los retornos extraordinarios del software puro.

El dominio futuro de la IA dependerá de la capacidad de cómputo. Salvo que veamos una irrupción por parte de China, las empresas que posean los centros de datos serán las que controlen el mercado, aunque esto implique competir ferozmente entre ellas y transformar sus estructuras financieras tradicionales. 

¿Cómo se va a financiar estas inversiones? 

Se estima que las fuentes de financiación para la IA enfrentan techos naturales. Para 2026, el flujo de caja operativo agregado de los hyperscalers rondará los 750.000 millones$. Tras deducir otras inversiones, quedarían unos 300.000 millones anuales para IA, situando el ratio CAPEX/CFO por encima del 50%. No obstante, esto generaría una brecha de financiación de hasta 3,5 billones$.

Para cubrir este déficit, surgirán diversas alternativas:

  • Deuda Corporativa Grado de Inversión (IG): Dada su excelente calidad crediticia, empresas como Alphabet, Meta u Oracle ya han emitido bonos significativos, aunque esto ha elevado sus diferenciales de crédito (spreads) entre 20 y 35 puntos básicos. MicrosoftAmazon aún se mantienen al margen, esperando una mayor monetización antes de acudir masivamente a este mercado. 
  • Financiación Estructurada y Privada: A corto plazo, ganarán peso opciones más sofisticadas como el crédito privado, el leasing y la deuda ligada a activos (ABF). Aunque son más costosas, se adaptan mejor a los ciclos de caja de los centros de datos. 
  • Inversión estratégica de proveedores: Nvidia está emergiendo como un actor clave, no solo como proveedor, sino como financiador. Un ejemplo es su acuerdo de septiembre de 2025 con OpenAI para invertir hasta 100.000 millones$, destinados en parte a la adquisición de sus propias GPU. 

El capital no parece ser el cuello de botella. El desafío reside en el tiempo: es vital que la monetización masiva de la IA se produzca de forma progresiva para sostener este nivel de inversión sin comprometer la salud financiera de los gigantes tecnológicos.

¿Existe una burbuja?

"Creemos que existen diferencias entre este escenario y el de los fiberscalers y, la mayoría van en la línea de desmentir que estemos en una burbuja". subraya el análisis de Ibercaja Gestión, que aporta tres claves:

  • La adopción de las tecnologías: Un contrapunto que reduce los niveles de alarma  es que la adopción de la inteligencia artificial está siendo muy rápida. Gran parte de la inversión de aquella época se canalizó hacia redes de fibra que pretendían revolucionar las telecomunicaciones. A diferencia de lo que ocurre hoy con los centros de datos, al menos en EEUU, donde la tasa de ocupación ociosa es minúscula (5%), el uso de las redes de fibra construidas fue mucho más lento. En 2002, la tasa de ocupación no alcanzaba ni el 15%. Cerca del 85% de la capacidad construida tardó años en empezar a usarse.
  • Diferencias en las compañías que impulsan la revolución: Los actuales hyperscalers presentan una solidez financiera superior. Su capacidad para generar flujo de caja operativo es enorme, lo que les permite autofinanciarse sin recurrir a unos niveles de deuda excesivos. Mientras las antiguas empresas de fibra operaban con márgenes ajustados, los gigantes tecnológicos actuales disfrutan de un margen neto superior en más de 10 puntos. Además, se caracterizan por tener deuda neta nula o incluso excedentes de caja. Esta fortaleza estructural les permite evitar las emisiones de acciones o el apalancamiento que hundieron a los fiberscalers.
  • Las valoraciones: Las valoraciones actuales sugieren que, a diferencia del sector de telecomunicaciones a principios de siglo, no estamos ante una burbuja. Mientras que en el año 2000 las empresas pasaron de cotizar a un múltiplo PER de 25x a 200x, la revalorización actual de las tecnológicas ha ido acompañada de un crecimiento real en sus beneficios por acción (BPA). 

Aunque existe cierta sobrevaloración en activos específicos, la expansión de múltiplos no alcanza niveles irracionales. El contexto macroeconómico exige cautela, ya que el margen para bajar tipos es menor que en décadas pasadas, pero no se percibe una euforia desmedida; los inversores mantienen una vigilancia constante sobre las valoraciones.

Los fundamentos actuales distan de crisis pasadas. La clave para la sostenibilidad de esta tendencia será la monetización real de la IA. Habrá que seguir de cerc .métricas críticas como la tasa de ocupación de los centros de datos, el volumen de tokens procesados y los ingresos de firmas como OpenAI. Aunque eventos de volatilidad son previsibles en el corto plazo, el sentimiento de mercado sigue respaldando esta revolución tecnológica, siempre que la adopción avance según lo previsto.

23Jan

El episodio sobre Groenlandia subraya la naturaleza impredecible del presidente de EEUU y su enfoque geopolítico, que no contribuye en nada a promover un orden mundial armonioso.

Miguel Ángel Valero

Los mercados se apresuraron a anunciar el regreso de la política TACO (Trump siempre se acobarda, por sus siglas en inglés), como adelantaba Dinero Seguro, tras descartar sus últimos aranceles a ocho países europeos por enviar soldados a Groenlandia tras conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Foro Davos. "Revelar aranceles masivos para mejorar su capacidad negociadora y luego retirar sus amenazas una vez que logre concesiones, es una jugada clásica de 'El arte de la negociación'", señala Matthew Ryan, jefe de Estrategia de Mercado de Ebury

"Hasta ahora, hemos visto una reversión moderada en la política de vender productos estadounidenses con respecto a principios de semana, con el dólar, las acciones estadounidenses y los bonos del Tesoro recuperando parte de sus pérdidas. Sin embargo, aún no se ha producido una recuperación completa, lo que atribuimos a:

  • El alivio inicial fue reemplazado por preocupaciones a largo plazo sobre la posibilidad de negociaciones prolongadas, con Trump muy impreciso sobre los detalles del acuerdo.
  • El último episodio subraya la naturaleza impredecible de Trump y su enfoque geopolítico, que no contribuye en nada a promover un orden mundial armonioso.

El experto de la fintech global especializada en pagos internacionales e intercambio de divisas analiza las tres principales:

  • USD: El dólar logró recuperar parte de sus pérdidas tras el último giro de 180 grados de Trump, pero desde entonces ha vuelto a caer y ahora cotiza cerca de su nivel más bajo frente al euro desde principios de año. Se podría argumentar que la férrea oposición del electorado estadounidense a los planes de Trump sobre Groenlandia y la reacción de los mercados han forzado la última reducción arancelaria. Sin embargo, no estamos convencidos, ya que creemos que ésta fue una estratagema del presidente desde el principio, aunque nos sorprende ligeramente que el cambio de tendencia se haya producido tan rápidamente. En lugar de comprar dólares tras la última farsa de Trump, los inversores ahora lo castigan con una dura crítica a su impredecible y errática toma de decisiones, la antítesis de lo que anhelan los participantes del mercado. Lo más positivo es que, con la situación en Groenlandia aparentemente bajo control, la atención volverá a centrarse en los factores tradicionales que impulsan las divisas: la macroeconomía y la toma de decisiones de los bancos centrales. Los datos de la economía estadounidense han sido bastante sólidos. El dato del PIB del tercer trimestre se revisó al alza hasta un saludable 4,4% anualizado (desde la estimación inicial del 4,3%), mientras que las solicitudes iniciales de prestaciones por desempleo también se mantuvieron muy bajas, en tan solo 200.000 (se esperaban 212.000). La Reserva Federal anunciará su última decisión política la próxima semana, pero no habrá cambios en los tipos de interés. De hecho, tampoco esperamos que el presidente Powell insinúe un recorte inminente, lo que podría suponer un cierto alivio para el dólar 
  • EUR: En todo caso, el último episodio de Groenlandia ha consolidado nuestra opinión a favor de una apreciación a largo plazo del euro y de los activos europeos, en lugar de aumentar la preocupación por el posible impacto en la economía del bloque de un mayor proteccionismo comercial. Esta opinión se ve respaldada por el sólido desempeño general de la economía de la zona euro, que continúa recuperándose con buen pie. Las cifras preliminares del PMI de enero fueron algo decepcionantes (en concreto, el índice de servicios no alcanzó las expectativas), aunque el PMI compuesto se mantiene en una buena posición, sin cambios en 51,5, lo que lo sitúa cómodamente en territorio expansivo. Dado que la economía del bloque común continúa creciendo a un ritmo sólido, con el respaldo del estímulo alemán en 2026, y dado que, por lo que se ve, es poco probable que el BCE modifique los tipos de interés, el euro sigue en gran medida a merced del sentimiento hacia el dólar, con la posibilidad de nuevas ganancias si la narrativa de vender a Estados Unidos sigue vigente. El informe del PIB del cuarto trimestre de la zona euro, que se publicará el próximo jueves, recibirá atención la semana que viene, con otro período de crecimiento sólido, aunque poco espectacular, a la vista.
  • GBP: La libra esterlina ha vuelto a superar el nivel de 1,35 frente al dólar, ya que los inversores siguen descartando éste ante la preocupación por la errática toma de decisiones de la Casa Blanca. Otro informe laboral bastante decepcionante fue seguido por una leve sorpresa al alza en las cifras de inflación de diciembre, y de un informe de ventas minoristas sorprendentemente impresionante para diciembre, que mostró un sólido aumento del 0,4 % intermensual en la actividad el mes pasado y del 2,5 % interanual (muy por encima de la estimación del +1%). Los datos son interesantes, ya que quizás indiquen un aumento del gasto posterior al presupuesto, con los consumidores quizás aliviados de que las subidas de impuestos del ministro de Hacienda Reeves no fueran tan cuantiosas ni generalizadas como la mayoría de los británicos temíamos. El Banco de Inglaterra no se reunirá hasta dentro de un par de semanas, pero será interesante ver si la reciente resiliencia económica del Reino Unido se refleja en un conjunto de comunicaciones algo menos pesimistas que quizás desestime la necesidad de nuevos recortes por el momento. Los mercados de swaps aún no han descontado completamente el próximo recorte hasta junio, aunque abril parece una apuesta segura, sobre todo si la inflación retoma su tendencia descendente, como se espera, en los próximos meses.

El optimismo regresa a los activos de riesgo

El mercado parece dejar atrás el temor relacionado con Groenlandia y el optimismo regresa a los activos de riesgo. Las Bolsas globales encadenan su segundo día de avances y la parte larga de las curvas soberanas se relaja de forma generalizada. Sin embargo, aún persisten señales de cautela. Por un lado, el dólar mantiene su debilidad y continúa en niveles similares a los registrados tras los anuncios del fin de semana, y pese al TACO de Trump sobre Groenlandia. Por otro, el oro se aproxima a la barrera de los 5.000 $/onza, impulsado por un nuevo rally asociado al riesgo geopolítico. 

Entre los sectores más favorecidos destaca el de defensa. El breve pero intenso gesto de Trump ha vuelto a presionar a la Unión Europea para incrementar su gasto militar. Esta tendencia se refleja en la positiva acogida bursátil de la reciente salida a Bolsa de la empresa checa de vehículos blindados y munición CSG, que avanzó un 28% y se ha convertido en la mayor OPV en Europa de una compañía íntegramente dedicada al ámbito militar.

Por su parte, el Banco de Japón mantuvo los tipos de interés en el 0,75%, en línea con lo esperado. Sin embargo, las revisiones al alza de sus previsiones de inflación refuerzan la probabilidad de nuevas subidas a lo largo del año. En su informe más reciente, la autoridad monetaria estima que la inflación subyacente para el nuevo año fiscal –que comienza en abril– alcanzará el +2,2%, dos décimas por encima de su previsión previa. Dado que muchas empresas japonesas ajustan sus precios a partir de ese mes, el gobernador señaló que este comportamiento será un factor clave en las discusiones sobre futuras subidas de tipos. El mercado descuenta actualmente dos incrementos en 2026: uno en junio y otro en diciembre, lo que situaría la tasa de referencia en el 1,25% al cierre del año. 

A pesar de ello, el yen continúa mostrando un claro desacoplamiento respecto a la política monetaria y permanece más influido por la política fiscal. La convocatoria de elecciones anticipadas por parte de la primera ministra, con el objetivo de reforzar su respaldo político, le permitiría ampliar el margen para aplicar políticas fiscales más expansivas. Esto, previsiblemente, añadiría presión adicional a la baja sobre el yen.

UBS: la diversificación es aún más importante en un mundo polarizado

Los rendimientos de los bonos del Gobierno japonés (JGB) se han estabilizado, aunque es probable que la volatilidad persista a corto plazo ante las dudas sobre la sostenibilidad fiscal. No obstante, los expertos de UBS ven "varios factores que apuntan a que los rendimientos están actualmente repuntando en exceso y deberían volver a descender con el tiempo:

  • Una mayor claridad fiscal debería devolver la confianza al mercado y reducir los rendimientos de los JGB.
  • El Gobierno dispone de herramientas para mantener los rendimientos bajo control.
  • Japón sigue avanzando en su proceso de consolidación fiscal.

Mark Haefele, Chief Investment Officer de UBS Global Wealth Management,  señala: “Mientras seguimos de cerca los últimos movimientos del mercado, esperamos que las rebajas fiscales propuestas por Takaichi impulsen el consumo sin poner en riesgo la sostenibilidad fiscal. Prevemos que los rendimientos de los JGB vuelvan a bajar desde los niveles actuales con el tiempo. Seguimos siendo positivos en renta variable japonesa, apoyados en la recuperación de los beneficios empresariales y en la mejora del retorno sobre el capital".

En su última Carta Mensual, Mark Haefele explica por qué considera que, desde un punto de vista táctico, ha llegado el momento de lo que denomina un “One Big Beautiful Broadening”, una ampliación del liderazgo del mercado más allá de un reducido grupo de valores: “Tácticamente, esperamos que la evolución del ciclo de innovación en IA y el sólido entorno económico respalden una mayor ampliación del rally de la renta variable”. Y añade: “Desde un punto de vista estratégico, creemos que la diversificación entre regiones y clases de activos es aún más importante en un mundo polarizado, donde los riesgos son mayores y los resultados menos previsibles”.

En cuanto a la asignación de activos, "otorgamos a la renta variable una calificación de Attractive y nos gustan EEUU, Europa, China y Japón. También favorecemos los bonos de calidad y elevamos nuestra recomendación sobre la deuda de mercados emergentes a Attractive. Seguimos apostando por el oro”.

Insiste en "mantener la diversificación para navegar la volatilidad del mercado". “El último rebote bursátil sirve como recordatorio de que los fundamentales favorables siguen siendo el principal motor del mercado. Mantenemos la visión de que permanecer invertidos a través de una cartera diversificada sigue siendo la forma más eficaz de gestionar la incertidumbre”, explica.

Sobre la renta variable global, "mantenemos nuestra visión Attractive sobre la renta variable global“Las tendencias estructurales, que buscamos capturar a través de nuestros TRIOs, deberían seguir proporcionando un sólido respaldo. A medida que el foco se desplaza gradualmente hacia la monetización, defendemos una exposición diversificada a lo largo de la cadena de valor de la IA, incluidas las capas de inteligencia y aplicaciones”, señalan Fabian Deriaz, Strategist, y Ulrike Hoffmann-Burchardi, Chief Investment Officer Americas and Global Head of Equities.

"Calificamos la renta variable de la Eurozona como Attractive dentro de nuestro universo global de activos. Vemos un mayor potencial alcista para la renta variable de la Eurozona, respaldado por 

  1. una mejora del ciclo económico,
  2. un entorno estructural más favorable
  3. valoraciones razonables,

apuntan Matthew Gilman, Strategist, y Rolf Ganter, Head Equities Europe, UBS Global Wealth Management

"Neutral en renta variable suiza dentro de nuestra estrategia global. La selección de valores y la diversificación siguen siendo clave. Recomendamos centrarse en compañías de calidad y de servicios, así como de forma selectiva en valores cíclicos y de mediana capitalización”, precisa Stefan R. Meyer, Strategist.

Sobre la renta variable británica, "Neutral en nuestras preferencias regionales. Favorecemos a los beneficiarios estructurales y cíclicos en la región. Seguimos viendo atractivo en los sectores bancario, industrial, IT, inmobiliario y utilities, como beneficiarios de una combinación de cambios estructurales globales, una mejora del ciclo y políticas favorables", opina Matthew Gilman, Strategist.

"Tenemos una visión Attractive sobre la renta variable estadounidense. Creemos que el entorno sigue siendo favorable, impulsado por un crecimiento económico resiliente, una política de la Reserva Federal de apoyo y la inversión y adopción de la IA”, aporta David Lefkowitz, Head of US Equities.

La renta variable de mercados emergentes es "Attractive dentro de nuestro universo global de activos. Calificamos la tecnología china como Most Attractive, respaldada por tendencias favorables en innovación tecnológica y liquidez. Nuestros mercados preferidos son tecnología china, China, India, Brasil e Indonesia, que ofrecen oportunidades de crecimiento estructural, una sólida liquidez y potentes motores domésticos”, consideran Laura Smith, Analyst, y Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer Emerging Markets Americas.

Michael Bolliger, Chief Investment Officer Switzerland, recomienda "proteger las carteras frente a la incertidumbre“ y "ampliar la exposición a materias primas más allá del oro para incluir cobre, aluminio y agricultura puede mejorar los retornos”. 

“A medida que el crecimiento económico se acelere el próximo año, preferimos divisas de carry con mayor rentabilidad tanto en mercados desarrollados como emergentes”, remarca Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity. "El ‘carry’ sigue funcionando. Las divisas emergentes de alto rendimiento han seguido comportándose bien en los últimos meses. Creemos que el entorno favorable para el carry continuará y seguimos favoreciendo la libra egipcia”, opinan Tilmann Kolb y Emre Tekmen, Analysts,

“Mantenemos una visión Neutral sobre el petróleo y consideramos el oro y las materias primas como Attractive”, recalcan Giovanni Staunovo, Strategist, y Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity.

“Preferimos mantener el foco en divisas risk-on, al tiempo que vemos oportunidades derivadas de la elevada volatilidad en los metales preciosos”, profundiza Dominic Schnider. “Ajustamos al alza nuestra previsión para el paladio en 300$/onza hasta 1.800$/onza, impulsados por una sólida demanda de inversión en los últimos meses”, precisan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, Strategist.

“El reducido tamaño del mercado del platino provoca fuertes oscilaciones en los precios. Si la demanda de inversión se mantiene elevada, los precios podrían subir aún más, ya que el crecimiento de la oferta minera tarda en ajustarse a precios más altos. No obstante, seguimos viendo un superávit en el mercado de fabricación (demanda excluida la inversión), lo que nos mantiene cautos”, opinan Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, Strategists.

"Preferimos acciones selectivas frente a una exposición generalizada. En agricultura, preferimos algodón, aceite de soja, azúcar y ganado vivo. Aunque los principales cereales afrontan dificultades, los inversores deberían mantener flexibilidad debido a los elevados niveles de posiciones cortas en el sector”, señalan Wayne Gordon y Dominic Schnider, Head Global FX & Commodity, UBS Global Wealth Management

El gas natural en EEUU está impulsado por los cambios meteorológicos y una producción sólida: “A pesar de la demanda récord de electricidad en 2025, la generación de gas cayó en términos interanuales debido a la competencia del carbón y las renovables. Es probable que esta tendencia continúe en 2026. El crecimiento de las exportaciones, especialmente a través del GNL y de los gasoductos hacia México, es el principal factor de presión al alza para los precios”, creen Giovanni Staunovo y Wayne Gordon.

22Jan

Más que tratar de anticipar conflictos geopolíticos, el inversor debe analizar si éstos realmente afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios y, por tanto, al precio de los activos donde ha colocado su dinero.

Miguel Ángel Valero 

Tras las amenazas, incluso en el Foro de Davos, de Donald Trump, una fugaz negociación con la OTAN ha bastado para frenar el ímpetu del presidente estadounidense, que finalmente ha descartado las opciones más contundentes y optará por la vía diplomática para defender sus intereses sobre Groenlandia. El contenido del acuerdo aún está por concretarse, aunque probablemente incluya la reactivación de bases militares norteamericanas en la isla de Dinamarca y un programa conjunto de inversión en infraestructuras—defensa aérea, controles marítimos y otros dispositivos—para garantizar la seguridad de la región ártica.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, asegura que ha recibido garantías de que el principio de acuerdo sobre Groenlandia en el que EEUU trabaja con la OTAN no discute la soberanía de Dinamarca sobre ese territorio autónomo, según le informó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. La integridad territorial y soberanía de la isla ártica ha sido la línea roja marcada no solo por Copenhague, sino por toda la Unión Europea. 

The Trader: Europa parece dispuesta a responder

El analista Pablo Gil aporta su análisis en The TraderGroenlandia ha dejado de ser un asunto periférico para convertirse en el epicentro de un choque mucho más profundo entre EEUU y Europa. Lo que empezó como una presión política de Donald Trump para forzar la anexión de la isla se está transformando rápidamente en un conflicto comercial de gran escala que amenaza con dinamitar décadas de relación transatlántica.

La respuesta de Dinamarca fue internacionalizar el problema y llevarlo al terreno de la OTAN, solicitando una mayor implicación de la Alianza en el Ártico. A esa iniciativa se han sumado Dinamarca, Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, enviando una señal política clara: Groenlandia es un asunto europeo y de seguridad colectiva.

Trump ha interpretado ese movimiento como un desafío directo. Su respuesta ha sido inmediata y previsible: aranceles. A partir del 1 de febrero ha amenazado con imponer un gravamen del 10% a las exportaciones de esos países, que subiría al 25% en junio si no se alcanza un acuerdo para la “compra de Groenlandia”. No es una negociación comercial. Es un ultimátum político respaldado por coerción económica.

La novedad es que, esta vez, Europa parece dispuesta a responder. La Unión Europea estudia reactivar aranceles por valor de 93.000 millones€ sobre productos estadounidenses. Una medida que ya estaba aprobada, pero que nunca entró en vigor al alcanzarse el acuerdo con EEUU, pero que podrían volver a aplicarse de forma inmediata si Trump ejecuta su amenaza. 

Además, Bruselas valora contramedidas adicionales más allá de los aranceles. Francia ha planteado activar el llamado instrumento anti-coerción, la herramienta comercial más potente de la UE y que nunca se ha utilizado. Su diseño no es defensivo, sino disuasorio: permite imponer aranceles, restringir inversiones, limitar el acceso al mercado europeo o vetar a empresas extranjeras en contratos públicos cuando un país utiliza el comercio como arma política. 

Pero la escalada no se queda ahí. Porque la UE ha congelado la ratificación del acuerdo comercial alcanzado con EEUU el pasado verano, un pacto que ya en su momento fue muy criticado en Europa por ser claramente favorable a Washington. El Parlamento Europeo, con el apoyo de los principales grupos políticos, ha dejado claro que no seguirá adelante mientras continúe la amenaza arancelaria. Esta vez el mensaje es inequívoco: no habrá concesiones comerciales bajo chantaje.

Las consecuencias económicas pueden ser relevantes. Si Trump aplica el arancel del 25%, las exportaciones europeas a EEUU pueden caer hasta un 50%, con Alemania, Suecia y Dinamarca entre los países más expuestos. El riesgo llega además en un momento delicado, cuando las Bolsas europeas venían comportándose mejor que las estadounidenses gracias al aumento del gasto fiscal alemán, el impulso del rearme europeo y una política monetaria laxa que ha vuelto a situar los tipos de interés, en términos reales, en el 0%.

Todo esto revela un cambio de fondo. Ya no hablamos de fricciones comerciales clásicas ni de disputas arancelarias sectoriales. Estamos ante el uso explícito del comercio como herramienta de presión geopolítica para forzar decisiones territoriales y estratégicas. Y Europa empieza a asumir que ceder en este punto tendría un coste mucho mayor que responder al agresor.

"Cuando el más fuerte obtiene lo que quiere mediante la simple amenaza, la pregunta no es qué ha ganado hoy, sino qué exigirá mañana. Ese es el verdadero dilema al que se enfrenta Europa, que empieza a asumir que la ambición de Trump va mucho más allá de un conflicto puntual o de una negociación especialmente dura. Su forma de relacionarse con el mundo no distingue entre aliados y rivales, sino entre quienes hablan el lenguaje de la fuerza y quienes no", subraya Pablo Gil.

La paradoja es inquietante. El temor a enfrentarse de tú a tú con EEUU ha colocado a Europa en una posición de debilidad que Trump parece interpretar como una invitación a seguir apretando. Y eso explica por qué respeta a quienes se mantienen firmes (China, Rusia o incluso Corea del Norte) mientras desprecia a quienes confían únicamente en la contención y la diplomacia.

Hasta ahora, solo China se ha atrevido a plantarle cara, mientras que Putin se ha limitado a ganarse su favor con promesas que rara vez se materializan. La incógnita es si Europa será capaz de defender algunas líneas rojas, incluso asumiendo el coste que ello implique. Si lo hace, podrían darse dos efectos relevantes: que Trump empiece a respetar a la Unión Europea como un actor con peso real, y que el resto del mundo comprenda que, cuando se actúa de forma coordinada, aún existe margen para frenar al 'matón del barrio'. Porque no hacerlo suele tener una consecuencia clara: antes o después, el abuso deja de ser esporádico y pasa a ser permanente.

Investors Observer: empresas y consumidores de EEUU no quieren más aranceles

Un análisis de Investors Observer incorpora otro enfoque: Trump apaga, al menos de momento, el incendio provocado en el Foro de Davos y da marcha atrás en sus amenazas de aranceles adicionales a los países que enviaron soldados a Groenlandia ("un trozo de hielo", según el presidente de EEUU) no por la presión de los exportadores europeos, sino de las empresas y los consumidores estadounidenses, que soportarían "miles de millones$ en costos autoinfligidos".

Las empresas y los consumidores estadounidenses habrían soportado el 96 % de la carga arancelaria total: 26.780 millones$ de los 27 900 millones entre aranceles base y los aplicados por Groenlandia combinados.

33 estados de EEUU incluyen a uno o más de los ocho países europeos afectados por los aranceles entre sus cinco principales socios importadores, y habrían tenido que asumir 11.360 millones$ en costos arancelarios adicionales por Groenlandia entre febrero y diciembre de 2026. En estos 33 estados, las empresas y los consumidores estadounidenses habrían tenido que absorber 10.910 millones de dólares en costos arancelarios por Groenlandia en ese mismo período. 

Georgia, Carolina del Norte y Nueva Jersey habrían absorbido 7.000 millones$ en costos arancelarios combinados. 31 estados de EEUU incluyen a Alemania entre sus cinco principales socios importadores, con Maryland y Rhode Island como su número 1. En todo EEUU, la carga arancelaria total de Groenlandia para los estadounidenses habría sido de 31.880 millones de dólares entre febrero y diciembre de 2026.

Esto explicaría que Trump haya tenido que hacer un nuevo TACO (Trump Always Chickens Out, Trump Siempre se Acobarda), un acrónimo que cobró relevancia en mayo de 2025 tras la marcha atrás que hizo el presidente de EEUU tras proclamar en abril el Día de la Liberación Arancelaria.

Inversis: la volatilidad se puede trasladar a energía, inflación, y primas de riesgo

Inversis espera que la economía global crezca un 3,3% este año, en un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con un incremento de los riesgos geopolíticos. El análisis de su estratega jefe macroeconómico, Ignacio Muñoz-Alonso, plantea un escenario de continuidad, aunque sin un impulso cíclico claro. 

En EEUU, el debate sobre una posible recesión continúa presente, pero sin materializarse en los datos. La economía muestra signos de desaceleración, pero no de contracción. El Fondo Monetario Internacional mejora sus previsiones de crecimiento desde un 2,1% en 2025 a un 2,4% este año, lo que apunta a un escenario de crecimiento moderado. Observa que el mercado laboral se está ajustando de forma gradual y heterogénea, sin los patrones típicos de una recesión clásica. El aumento del desempleo es contenido y se concentra en colectivos concretos, mientras que el empleo cualificado muestra mayor resiliencia. Este comportamiento es coherente con una economía que pierde impulso, pero que sigue siendo capaz de absorber el ajuste. La confianza del consumidor, tras tocar mínimos a lo largo de 2024, experimentó una mejoría a finales de 2025, lo que contribuye a estabilizar el escenario económico. Por tanto, la economía estadounidense se mueve en una fase de fragilidad contenida, lejos de una recesión profunda.

En Europa, el crecimiento sigue siendo más débil que en EEUU, aunque presenta señales de estabilización. El comportamiento entre países es muy desigual. Mientras que naciones periféricas como España mantienen ritmos de crecimiento cercanos al 2,3% y algunos países del Este como Polonia superan el 3%, las grandes economías del núcleo europeo avanzan con mayor dificultad. En el caso de Alemania, la aprobación de un paquete fiscal expansivo en marzo podría traducirse en una mejora del crecimiento a partir de 2026, en torno al 1,2%,actuando como posible catalizador para el conjunto de la región.

La geopolítica se consolida como la principal fuente de riesgo para el escenario macroeconómico. Los principales focos de fricción están puestos en Venezuela, Irán y Groenlandia, manteniendo elevado el riesgo de episodios de volatilidad que podrían trasladarse a precios de la energía, inflación y primas de riesgo financieras. En el caso venezolano, una eventual reintegración parcial en los mercados energéticos internacionales podría tener efectos limitados sobre el equilibrio de éstos por la capacidad productiva real del país. Respecto a Irán, destacan que el riesgo es de disrupción, con escenarios que podrían elevar de forma estructural las primas de riesgo.

Los bancos centrales han dejado atrás la fase más intensa de lucha contra la inflación y entran ahora en una etapa de gestión de riesgos. El fuerte aumento del gasto por intereses y las tensiones fiscales limitan el margen para mantener tipos elevados durante mucho tiempo. El escenario base de Inversis contempla hasta dos recortes de tipos por parte de la Fed a lo largo de este año; y un entorno de tipos relativamente estable hasta mediados de 2027 en el BCE.

En renta fija, Inversis sobre pondera crédito de calidad y evita los tramos más largos de la curva, donde el riesgo fiscal es mayor. El foco se sitúa en duraciones medias, donde el binomio rentabilidad-riesgo resulta más atractivo. En cuanto a renta variable, la entidad mantiene una exposición alineada con el benchmark, con una clara preferencia por sectores defensivos y estructuralmente favorecidos como salud, industria y defensa, mientras infra pondera consumo discrecional, inmobiliario y utilities. La inteligencia artificial deja de ser tratada como un bloque homogéneo y pasa a analizarse deforma más selectiva, diferenciando claramente entre ganadores y perdedores.

Lombard Odier: el miedo geopolítico es más rápido que su impacto real

El último Global CIO Viewpoint – The Intelligent Allocator, 'Geopolitical fear travels faster than capital', elaborado por Michael Strobaek (Global Chief Investment Officer) y Clément Dumur (Portfolio Manager) de Lombard Odier, se centra en cómo la creciente fragmentación geopolítica y el auge de la “geoeconomía” influyen en los mercados financieros, y por qué el miedo geopolítico suele transmitirse más rápido que su impacto económico real.

El modelo internacional basado en reglas propio de la era de la globalización ha evolucionado hacia un nuevo orden marcado por la geoeconomía y la autonomía estratégica. Pero, salvo que se produzcan disrupciones en los mercados energéticos o en las cadenas de suministro, el estrés geopolítico tiende a tener un impacto limitado y de corta duración en los precios de los activos.

Los inversores deben evaluar si los eventos geopolíticos generan restricciones económicas o de recursos relevantes y si afectan a la capacidad de las empresas para generar beneficios. En lugar de intentar anticipar shocks geopolíticos, la clave está en construir carteras resilientes, apoyadas en una asignación estratégica de activos robusta y de largo plazo.

UBP: cambios geopolíticos y carrera por dominar la IA, claves

El UBP Investment Outlook 2026 se centra en un contexto marcado por los cambios geopolíticos y la carrera estratégica por el liderazgo en inteligencia artificial (IA). Michaël Lok, Group CIO and Co-CEO de Union Bancaire Privée, señala:Para nuestra perspectiva de inversión en 2026, hemos desarrollado nuestras convicciones en torno a dos fuerzas principales que están transformando la economía global. La reestructuración en curso del orden geopolítico mundial, junto con la carrera estratégica por el dominio de la IA, constituye la piedra angular de nuestro enfoque para la construcción de carteras este año. A medida que avanza 2026, la economía global entra en una transición clave, pasando de una resiliencia fragmentada a un crecimiento sincronizado, mientras la inflación retorna a un camino más normalizado y moderado”. Entre las cuestiones clave para este año:

  • Los ganadores a largo plazo de la inteligencia artificial
  • Una nueva era para la tecnología china
  • El auge de la demanda de energía
  • El acaparamiento de metales y minerales impulsa su demanda
  • Argumentos a favor de la deuda de los mercados emergentes
  • El mercado alcista del oro continuará

Espera que la economía global crezca a un ritmo constante del 3,2% en 2026, con EEUU liderando con un crecimiento superior al 2%, respaldado por la actividad resiliente en Asia y una recuperación gradual en China. El inicio del año será más lento, con la actividad del primer trimestre todavía afectada por los efectos persistentes de los aranceles estadounidenses y los ajustes en las cadenas de suministro. No obstante, se espera que la actividad global se acelere a medida que avance el año. Alemania se encamina hacia una recuperación, mientras que se espera que Reino Unido y Japón registren un crecimiento moderado de alrededor del 1%. La zona euro, proyectada para crecer un 1,1% en 2026, se beneficiará de las medidas de estímulo económico en Alemania y del buen desempeño de sus países periféricos. "Nuestra perspectiva sobre la renta variable sigue siendo positiva, ya que se espera que las ganancias globales se aceleren y se expandan a lo largo de la cadena de valor de la IA, en particular a través del aumento de la demanda de electricidad, pero también en otros sectores tras tres años de un crecimiento deslucido fuera del sector tecnológico estadounidense. Sin embargo, en un contexto de valoraciones elevadas, se requiere una mayor diversificación y una gestión de riesgos más disciplinada, incluyendo oportunidades tácticas", subraya.

Es probable que los bancos centrales mantengan políticas monetarias acomodaticias para sostener la actividad económica. En 2026, se espera que las reducciones de tipos de interés sean más significativas en las economías desarrolladas. Los bancos centrales de EEUU y Reino Unido podrían seguir una estrategia agresiva sobre los tipos clave, justificada por la debilidad de sus respectivos mercados laborales y una fuerte caída de la inflación. La mejora general de los fundamentales también favorece a la deuda de alto rendimiento y de mercados emergentes, cuyo rendimiento superior debería mantenerse durante todo el año. "Mientras tanto, es probable que la trayectoria del oro se modere tras un repunte excepcional en 2025. No obstante, mantenemos una visión positiva de su tendencia secular al alza y su papel como componente fundamental de la diversificación de carteras”, añade.

22Jan

La mitad ve el corto plazo tormentoso o turbulento, y el porcentaje sube el 57% % a 10 años vistas, según Marsh. Por su parte, Hiscox detecta que se dispara el estrés: del 24% en 2024 al 83% en 2025.

Miguel Ángel Valero

No es de extrañar que el 83% de los directivos de las empresas admita haber sufrido estrés en 2025, frente al 24% registrado en 2024, según la II Radiografía del Ecosistema Empresarial Español de Hiscox. Porque el Global Risks Report 2026, presentado por Marsh y Zurich en el Foro de Davos, muestra que la mitad de los directivos globales vislumbra un futuro tormentoso o turbulento a dos años vista, el 57% % a 10 años.

José María Carulla, Líder Risk Consulting Marsh en Iberia y Turquía, destaca que, a corto plazo, la lista de preocupaciones de los responsables de las empresas está encabezada por la confrontación geoeconómica, seguida de la desinformación, la polarización social, el clima extremo, los conflictos armados entre Estados, la inseguridad cibernética, la desigualdad, el deterioro de los derechos humanos y de la libertad, la contaminación, y las migraciones involuntarias.

A largo plazo, la relación cambia radicalmente: en primer lugar, las consecuencias extremas del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el colapso del ecosistema, y un cambio crítico en los sistemas de la Tierra que complicara la vida allí. Luego, la desinformación, las amenazas de la inteligencia artificial, la falta de recursos naturales, la desigualdad, la inseguridad cibernética, la polarización social, y la contaminación. 

"Todos los riesgos terminan confluyendo en la desigualdad en la sociedad", subraya Carulla, que destaca que la creciente incertidumbre complica la toma de decisiones, tanto de las empresas como de los Gobiernos, que necesitan estructuras más ágiles. Además, una conmoción en un área se propaga rápidamente, amplificando la inestabilidad global.

Todo esto conduce a una presión sobre las democracia, con un auge de los extremismos por la polarización política y social. Al mismo tiempo, retrocede el multilateralismo, ante el empuje de soluciones nacionales, lo que perjudica la capacidad de abordar problemas globales compartidos, como el cambio climático, la inestabilidad económica o las amenazas a la seguridad.

Y las preocupaciones medioambientales quedan relegadas mientras se intensifican los riesgos económicos por una deuda que ya supone el 235% del PIB mundial y por las posibles burbujas de activos, que llevan a una mayor vulnerabilidad financiera que, a su vez, facilita disrupciones más amplias.

Como si el cóctel no fuera suficientemente explosivo, los riesgos tecnológicos parecen estar sin control. Por un lado, la desconfianza hacia lo digital penetra ya en el mundo físico. Por otro, facilitan la desinformación, un palanca para agravar la polarización social, y los avances en la inteligencia artificial (IA) y en la computación cuántica disparan as amenazas a la ciberseguridad.

En el caso de la IA, la incógnita sobre su evolución estimula el miedo a la posible pérdida del control sobre ella, lo que plantea la necesidad de una cooperación global para lograr una gobernanza proactiva y humana sobre esta tecnología.

Los directivos españoles señalan, como principales riesgos para hacer negocios, la polarización social, los problemas para captar y retener talento, servicios públicos y sociales insuficientes (sobre todo la educación y las infraestructuras), la deuda (tanto pública como la corporativa y la de las familias), y la falta de oportunidades y el paro.

Visión a largo plazo de los riesgos

Ante este panorama, el Global Risks Report 2026 propone cinco recomendaciones:

  • test de estrés de escenarios futuros, que desemboque en una estrategia para anticiparse a los cambios
  • identificar y mitigar los cuellos de botella en las cadenas de suministro, con información en tiempo real del riesgo que se tiene con los proveedores
  • usar la IA y la analítica de datos para generar evaluaciones e información
  • fomentar la adaptabilidad de la fuerza laboral a las transformaciones
  • invertir en resiliencia de las infraestructuras para apoyar un crecimiento sostenible

José María Carulla alerta de la desinformación y de los ciberataques generados por IA, del impacto negativo en la cohesión social y en la confianza en la democracia, de su capacidad para provocar disrupciones en el mercado laboral, interrupciones en el suministro de energía, y para facilitar eventos climáticos extremos. Pero también resalta su potencial en análisis de datos, en mejora de la productividad, en la predicción, prevención y gestión de los riesgos.

Ante unas cadenas de suministro sobrecargadas y unas infraestructuras envejecidas, que facilitan interrupciones y suplantaciones, "datos mejorados y capacidad de análisis en tiempo real para la toma de decisiones".

En definitiva, una visión a largo plazo de los riesgos para mejorar la resiliencia, identificar oportunidades de colaboración, y más agilidad en las organizaciones, con empoderamiento de directivos y empleados, para una conexión entre las personas y las estrategias que faciliten los ajustes necesarios.

Hiscox: se deteriora la salud mental de los directivos de las empresas

En una línea similar a la de Marsh, el informe de Hiscox coloca el foco en el estado de la salud mental de los directivos y responsables de las empresas en España. La presión derivada de la gestión diaria, la incertidumbre económica y regulatoria, y el aumento de las responsabilidades está teniendo un impacto directo en su bienestar emocional, hasta el punto de que el estrés se ha disparado: el 83% reconoce haberlo sufrido en 2025, frente al 24% registrado el año anterior.

Este fuerte incremento del estrés se suma al alza en otros síntomas relacionados con la salud mental, y que han sufrido el 74% de directivos y gestores de empresas: problemas para dormir (60%, frente al 21% en 2024), ansiedad (49% vs. 21%), depresión (28% frente al 11% del año anterior), baja autoestima e inseguridad (25%), déficit de atención o dificultad para concentrarse (20%).

Los directivos que declaran haber sufrido alguno de estos síntomas presentan, de media, 2,66 afecciones simultáneas, lo que evidencia un impacto acumulativo en su bienestar. 

Los síntomas son más frecuentes entre quienes dirigen pymes de 1 a 250 empleados (82%), aunque también afectan de forma relevante a los que no tienen trabajadores a su mando (69%).

El deterioro de la salud mental de los directivos se enmarca en un contexto económico complicado, marcado por la constante evolución y multiplicación de riesgos, entre ellos el legal. Pero, sorprendentemente, el 26% de los directivos reconoce no ser consciente de los riesgos legales que asume en el desempeño de su actividad, un porcentaje que se reduce al 22% entre aquellos que cuentan con empleados. 

Cuando el 18% afirma haberse visto afectado por algún problema grave o reclamación de terceros. Entre quienes han sufrido este tipo de situaciones, los problemas administrativos (54%) y laborales (52%) son los más habituales, seguidos de los medioambientales (17%). En cuanto a las demandas recibidas, predominan también las relacionadas con cuestiones administrativas (36%), laborales (19%) y medioambientales (14%), aunque el 45% asegura no haber sido nunca demandado.